PECADOS EN LA SANGRE
Capítulo XXI
"Venganza, parte II"
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"¡Los pecados en la sangre de Vegeta!"... Esa frase rondó en la cabeza del Rey de una forma casi psicodélica, enloquecedora... ¿Qué podía hacer ahora? La ventaja que tenía era que no podían culparlo de la muerte de su padre ni de la desaparición de Broly sin pruebas, la parte mala era que, con respecto a Trunks, había una prueba contundente, y esa prueba estaba bajo el legendario casco de su hijo.
—Quitémosle el casco al Príncipe Trunks, ¡quitémosle ese maldito casco! —propuso Nappa, aún envuelto en el maravilloso éxtasis que sólo una victoria podía darle—. ¡¡Así sabrán que yo no miento!!
Nappa quiso volar hacia el hijo de Vegeta, quien, pudo ver a lo lejos, peleaba enardecidamente con Keu, pero no logró ir, varios Clase Alta, así como a Vegeta, lo sujetaron fuertemente de los brazos, inmovilizándolo.
—NO, Nappa —Glomt, un viejo conocido de la antigua elite, quien lo sujetaba del hombro derecho, habló seriamente—. No tenemos pruebas de eso que dices sobre el Rey Vegeta... Lo de tu tío ya se sabía y el Rey dio explicaciones más que fehacientes el día en que ocurrió —explicó—. Lo del Príncipe, en cambio, sí puede comprobarse.
Vegeta mantenía su cabeza baja, humillado como pocas veces lo había estado en su vida. No lograba pensar, no lograba sentir... Todo era humillación, todo era sed de sangre... De sangre de Nappa.
Escuchó la mención de su hijo e, inesperadamente, eso logró despertarlo de aquel horrible estado catatónico. Abrió los ojos como platos.
"Van a quitarle el casco a Trunks...".
Forcejeó casi inconscientemente con quienes lo tenían apresado, pero nada, eran demasiados.
"La vida de Trunks corre peligro...".
Lo buscó con la mirada y lo vio peleando valerosamente contra Keu, el mejor soldado de esa generación de elite. Generación porque en la elite siempre había jóvenes, los más viejos eran retirados luego de algunos años...
Y, justamente, quienes lo tenían bajo control en ese preciso instante eran antiguos soldados de elite.
Volvió a mirar a Trunks.
"Lo matarán...".
Y todo se oscureció.
—No seas severo con Trunks... —pidió una débil Bulma—. Lo veo en sus ojos, ellos me lo dicen... él será el más sensible de los dos... Trátalo bien, sé dulce con él...
—¡¡¡Cállate, mujer!!! —ordenó un desquiciado Príncipe de los saiyans ante la sanguinaria mirada de su padre—. Cállate, yo no los educaré, lo harás tú... ¡¡¡Yo no tengo tiempo para andar atendiendo niños!!!
Bulma, emocionada, triste y feliz, apretó como pudo la mano de su hombre, del único hombre al que había amado en su corta vida.
—Cuídalos por mí, Vegeta...
"Fui un pésimo padre, y eso que tú me pediste que tuviera especial cuidado en Trunks... ¡¡Pero fui egoísta!! Fui egoísta y dejé que la débil fuera feliz y el fuerte fuera un guerrero como yo...".
¿Ser un guerrero era ser infeliz?
"NO, pelear y ser cada día más fuerte es lo mejor que puede pasarle a un saiyan, ¡es inaudito pensar que no es así!".
¿Pero por qué Trunks era tan infeliz?
"Porque le negué una identidad, le negué la luz del sol sobre su rostro, le negué una amante y compañera, le negué su naturaleza terrícola e, incluso, ¡su naturaleza saiyan! Una máquina de matar... Eso es Trunks, una máquina que se suponía debía matar sin parar, pero no... Es una máquina de sentir, eso es lo que Trunks significa...".
¿Merecía ser ultrajado, humillado y asesinado por los viejos saiyans?
¿Lo merecía luego de tanto sufrimiento y de una vida de burlas y miradas crueles sobre él?
Vegeta levantó la mirada, con la cual fulminó a Nappa.
"No, no lo merece".
Apretó sus puños, comenzando a incrementar su poder de pelea.
"Yo sí lo merezco... ¡Pero él no!".
Se odió por haber sido contagiado, aunque fuera un tanto, por la sensibilidad de su hijo.
"¡¡Debo inclinar la balanza a su favor por una maldita vez en la vida!! No por mí, ni siquiera por él...".
—Por Bulma... —susurró, y su poder se incrementó tanto que todos los Clase Alta que lo tenían sujetado fueron expulsados por la onda expansiva: Vegeta se transformó en Súper Saiyan.
"Debo dejar de jugar", pensó Trunks en medio de un combate cuerpo a cuerpo con Keu, el más fuerte súbdito de Nappa.
Keu estaba perdiendo, pero, aún así, la diferencia era muy poca entre ambos.
—¡Tu padre mató al VERDADERO Rey Vegeta! —gritó su rival en su cara, sin abandonar sus poderosos golpes—. Merece morir...
Trunks le dio, cansado de tanta inmadurez, un fuerte golpe en el cráneo, el cual dejó inevitablemente atontado a Keu. Lo tomó del cuello y lo miró fijamente, apretando su rostro a su casco y sujetando fuertemente el mango de la espada que estaba colgando de su hombro.
—¡¿Y ustedes no lo merecen?! —inquirió con violencia—. ¡¡Mataron escuadrones enteros de Clase Baja!! ¡¿Acaso están locos?! Todos merecen morir... ¡¡Si lo de mi padre es cierto, entonces ustedes, maldita elite, son tan o más traidores que él!! —lo apretó más contra su casco—. ¡¡¡LA CLASE BAJA ES TAN SAIYAN COMO NOSOTROS!!!
Keu escupió su casco.
—NO —afirmó entre dientes—. Los saiyan de Clase Alta no necesitamos versiones imperfectas de nosotros, ¡la sangre debe ser purificada! Así podremos ser una raza aún más perfecta y exclusiva... ¡ENTIENDE! Borrarlos del mapa le dará más emoción a nuestras vidas, seremos menos y tendremos mucho más por hacer... ¡La elite brillará como en su época de oro! Esta raza será todo lo exclusiva que merece ser...
Trunks deseó devolverle la escupida, pero el casco, por supuesto, se lo impedía.
—Estás loco... —musitó—. Eso de "purificar la sangre" suena asqueroso... ¡¿Acaso nunca te han hablado de mi abuelo, el anterior Rey Vegeta?! Él defendía a TODA la raza, no sólo a los altos, no sólo a los bajos o a los medios... ¡Todos somos igual de saiyan! ¡TODOS SOMOS IGUAL DE FUERTES! No tiene sentido discriminar porque sí, no tiene sentido apartar de este maravilloso mundo, de este maravilloso planeta, a seres que son realmente fuertes, que hacen honor con trabajo y admiración a su propia sangre... —apretó los dientes y derramó una sentida lágrima de furia—. ¡¡NO TIENE SENTIDO MATAR A UN HERMANO DE SANGRE!! Todos somos saiyan, mientras una gota de nuestra sagrada sangre corra por las venas de un guerrero, ese guerrero merecerá vivir... ¡Nadie, más que los traidores, merece morir! ¡¡¡NADIE!!!
Keu empezó a reír, mostrándose inmune a sus honestas palabras.
Trunks se sintió más frustrado que nunca.
"Jamás me aceptarán, jamás mereceré ser tan saiyan como ellos... ¡Todos somos saiyans! Yo quiero ser un saiyan, quiero pertenecer aquí y ser digno de mi pueblo...".
—¡¡ME CANSASTE, INSECTO!! —Keu quedó estupefacto ante la a actitud 100 % Vegeta que Trunks acababa de demostrarle en su voz.
El Príncipe lo soltó y apuntó su espalda hacia él.
—¡MORIRÁS!
Y antes de que alguno de los dos pudiera reaccionar, un enorme poder de pelea hizo estallar el Scouter del guerrero de elite.
—¡¿Qué diablos...?! —cuestionó enredado en confusión.
Trunks sintió a su casco temblar y al número de la pantalla elevarse hacia el infinito. Fue una suerte que lograra apagarlo antes de que explotara en mil pedazos.
Miró a su alrededor y todos los Scouter que estaban prendidos en Vegetasei habían desaparecido en un instante.
Con la mirada buscó al dueño de ese poder, y...
—¡¡¡PAPÁ!!! —gritó de impresión al verlo.
¡Eso no era posible...!
"¡¿Por qué su cabello está rubio?!".
—¡¿Qué significa esto?!
—¡¡AH!! —Chichi gritó de dolor al ser terriblemente golpeada por un delgado y blanquecino Clase Alta de nombre Mert, quien, al derribarla, únicamente conservaba un rival, el único de los diez guerreros que lo atacaron...
Kakarotto.
El hijo menor de Bardock tomó a Chichi en sus brazos y la depositó sobre las escaleras con delicadeza. Ella aún estaba consciente. Su mujer tomó su mano y lo miró fijamente.
—Si sigues de pie es porque eres el mejor... —murmuró ella, casi sin fuerzas—. Derrótalo, Gokuh.
Kakarotto sonrió ante esa forma de llamarlo: Chichi solía decirle así a veces, lo hacía en momentos clave, sabiendo secretamente que eso era lo que más hacía feliz a su hombre: ser llamado por su verdadero nombre, ese que él sentía como único nombre legítimo.
—Terminaré con él y vendré por ti —le dijo con dulzura, una muy lejana a su típica despreocupación atolondrada—. No permitiré que mueras... ¡Confía en mí!
Le dio un suave beso en la frente y la dejó allí. Voló a toda velocidad y encaró a su rival, al asqueroso Clase Alta que flotaba en el cielo con claros aires de superioridad.
Mert rió.
—Estoy sorprendido —musitó—. Eres más fuerte de lo que un soldado de tu clase —dicho despectivamente— debería ser, me sorprende que tengas tanto poder, has hecho esta tarde más divertida de lo esperado.
Kakarotto se alejó de toda imagen adorable para poner la peor de sus caras, viéndose idéntico a su orgulloso padre con ese gesto.
—Yo no soy un Clase Baja —espetó—. Soy un saiyan, uno que fue criado en la Tierra, uno al cual le fue inculcada la creencia de que siempre se puede ser más fuerte... ¡Nunca me he resignado a ser un simple "Clase Baja"! —Se puso en posición de combate— Eso es lo que diferencia a mi clase de la tuya: jamás nos creímos los mejores, jamás dejamos de entrenar... Muchos sí se resignaron, pero yo no, yo siempre he querido ser más fuerte... ¡Siempre he querido superarme a mí mismo! Por eso soy distinto a ti —y sonrió con una malicia insólita en él—. ¡PORQUE YO NO ME RINDO! —y fue hacia Mert a toda velocidad—. ¡Yo no soy Kakarotto! ¡¡¡YO SOY GOKUH!!!
Mert no llegó a reaccionar y Kakarotto le dio un tremendo puñetazo en el rostro. Se desató la danza de poder y ambos giraron en el aire envueltos en furia y risas, querían que la sangre del otro corriera sin piedad, querían demostrarse el uno al otro cuán fuertes eran, peleaban como dos señores guerreros.
Dos increíbles saiyans.
La balanza se inclinó hacia Kakarotto, quien destrozó a golpes a su rival, al cual derribó al suelo después de varios minutos de incesante combate aéreo.
Fue a buscarlo al piso, posando sus manos sobre su pecho y matándolo con un poderosísimo Energy Ha.
"No existen las clases", pensó, "todos podemos ser igual de fuertes si nos lo proponemos".
Esa era la creencia más profunda de Kakarotto, de Gokuh.
Buscó a su familia con la mirada pero, antes de encontrarlos, su Scouter con vidrio verde explotó de un instante al otro.
"¡CHICHI!".
Temiendo por su vida y percibiendo en el aire un poderoso y desconocido poder, fue hacia su mujer a toda velocidad y la encontró inconsciente pero viva.
—Te llevaré a una Cámara de Recuperación, no te preocupes... —le susurró dulcemente.
Miró hacia arriba de las escaleras y, en la puerta del Palacio, vio algo que jamás en su vida había visto.
Excepto una vez…
Sus ojos brillaron, de temor y de emoción...
¡Cuánto poder!
"Como Broly...".
—¡Rey Vegeta!
Trunks quedó obnubilado ante el extraño estado de su padre.
"Por qué...", no podía dejar de preguntarse.
Keu, también distraído ante la imagen de Vegeta, volvió a sus cabales después de ese inesperado golpe de efecto y observó al apabullado Príncipe.
"Nappa jamás nos dijo qué está oculto bajo ese casco... ¡No moriré antes de saberlo!".
Se movió a toda velocidad, tomando a Trunks del cuello y encontrando en su nuca el botón que servía de seguro de su casco. Lo tocó con su mano derecha y casi logró arrebatárselo, mas no pudo ya que el Príncipe, más veloz que él, logró tomar el mango de su espada a tiempo, cortándole, sin piedad alguna, el brazo derecho.
Éste cayó hasta el ya deplorable suelo de la Plaza de Reuniones saiyan.
Keu gritó de dolor.
—¡¡¡MALDITO!!! —gimió mientras, con su ahora única mano, intentaba detener el poderoso flujo de sangre que brotaba de su herida.
Trunks rió y no de buena manera.
—Traidor —musitó—. Ya te he dejado vivir demasiado...
"Ya habrá tiempo para saber qué mierda sucede con mi padre, ahora debo cumplir mi promesa...".
Se permitió, en tan desesperante situación, recordar brevemente a la luz de sus ojos: a Pan.
"Se lo daré a ella, se lo entregaré en bandeja de plata...".
—¡¡No somos traidores!! —gritó Keu con desesperación, cada vez más debilitado por la constante pérdida de sangre—. ¡¡¡Somos justicieros!!! Hacemos ofrendas de amor a nuestra sangre, ¡le quitamos NUESTRA sangre a quien no la merece! Entrenamos para merecerla... —y Keu, fuera de control, lamió la sangre de su mano—. Los débiles y las aberraciones como tú no merecen esta hermosa sangre saiyan...
Trunks lo miró con incredulidad.
"Perdió el juicio, lo perdió por completo".
—Cállate, imbécil —espetó—. Hablas demasiado...
Reajustó su casco, tomó a Keu del cabello y lo arrastró hacia Pan, a quien acababa de localizar muy cerca de ellos, sobre tierra.
"Será todo para ti, mi princesa...".
Junto a varios soldados de las tres clases existentes, Pan y Goten, un dúo dispar pero efectivo, eliminaron a dos perros de Nappa.
Goten se dio el lujo de matar a uno, lo cual le dio una enorme satisfacción.
El próximo era para Pan, pero Tark, con quien acababan de volver a encontrarse luego de la separación de antes, lo golpeó de más, cegado por el placer de los golpes, y lo mató.
—Lo siento, señorita... —se deshizo en una gran disculpa al ver su furia y decepción—. El próximo será suyo.
—Debo vengar a alguien más... —susurró entre dientes—. No espero menos de usted.
Algunos grupos se las arreglaban bien a la hora de combatir con un soldado de elite, lo cual regó de regocijo el rostro de Pan. Sin embargo, no todos la tenían tan bien organizada: se veían muchos cadáveres en el suelo, demasiados para su gusto.
"Maldita guerra...".
Contradicción... Pelear la hacía feliz pero por pelear mucha gente inocente estaba muriendo. Sacudió la cabeza ante ese pensamiento.
"Murieron en combate, no hay más honor que ese", intentó convencerse.
Un Clase Alta alto y fortachón acababa de matar a un Clase Baja e iba hacia uno de sus compañeros, el cual se veía en dificultades frente a dos Clase Media.
Tark, Goten y Pan lo interceptaron sin dudarlo.
—¡Eh! —Goten llamó su atención con una sonrisa—. Tú no vas a ninguna parte, aquí tienes tres dignos rivales.
Los tres se pusieron en guardia a pesar del burlón semblante del soldado de elite.
—Basura y más basura por recoger... —señaló—. No estorben, córranse.
Pan mostró sus dientes.
—¡JAMÁS!
Tark y sus dos jóvenes acompañantes rodearon a aquel sujeto, atacándolo una y otra vez, furiosos y desquiciados, felices y sedientos.
La batalla iba difícil, inclinada notoriamente a favor del hombre de elite.
Tiró a Goten con una barrida, tironeó de los cabellos de Pan y, cuando estaba a punto de lanzarla por los aires para asestarle un infalible Energy Ha en el pecho, su Scouter y el de sus rivales explotaron en mil pedazos.
Soltó a Pan por la impresión, quien cayó al suelo, sumamente adolorida.
Goten se incorporó y ayudó a Pan a levantarse, y ambos se asombraron, junto a Tark y el mismo soldado de elite, de la extraña imagen en la puerta del Palacio.
—¡¿Qué carajo es eso?! —inquirió el Clase Alta.
Vegeta rubio, con un aura dorada alrededor de su cuerpo.
Dada la edad de los tres presentes, Tark fue el único que pudo reconocer el estado que Vegeta experimentaba.
—Broly... —susurró—. Es el estado que sólo Broly podía alcanzar...
—¡¿Qué?! —gritaron los tres jóvenes guerreros al unísono.
Tark sonrió sinceramente, desentonando en demasía con tan tensa situación.
—¡Lo sabía! —exclamó—. Se lo dije al anterior Rey Vegeta hasta el cansancio... "Tal vez todos los saiyans podamos ponernos rubios", ¡y él nunca me creyó! —apretó sus puños con emoción—. ¡VEGETA ES UN SÚPER SAIYAN!
El soldado de Clase Alta rió por el comentario de Tark.
—No digas tonterías, viejo —musitó para molestia de los presentes—. El Legendario Súper Saiyan, Broly, era el único que podía llegar a ese estado... ¡Nadie más!
Tark lo escupió en la cara, impresionando casi hasta en un semblante divertido a Goten y Pan, quienes jamás habrían imaginado tan sucio gesto en tan amable señor.
—¡¿Entonces dime qué mierda significa ese cabello y ese resplandor?! —sentenció—. ¡Es un Súper Saiyan! ¡¡LO ES!!
El guerrero de Clase Alta se puso en guardia.
—Basta de palabras inútiles —dijo—. Volvamos a lo nuestro...
Atacó a Tark, tomándolo del cabello y confiriéndole una suma desastrosa de golpes en el rostro, logrando dejarlo por demás atontado.
Pan y Goten intentaron detenerlo pero era imposible, cuando una llamarada de luz apareció tras el súbdito de Nappa y le clavó una espada en el hombro, logrando atravesarlo.
—¡Trunks! —gritó Goten, impresionado.
El Príncipe, quien sostenía a Keu con una de sus manos, empujó al Clase Alta hacia un lado.
—Es tuyo, Goten —aseguró.
El hijo de Kakarotto se emocionó.
—¡Gracias! —y lo atacó con un poderoso rayo de energía, el cual perforó su cabeza en una imagen completamente sanguinaria.
—Bien hecho —exclamó el Príncipe, mirando fijamente a Pan mientras Goten ayudaba a Tark a levantarse.
—Lindo recuerdo —mencionó la muchacha al ver a un mal herido Keu sujetado del cabello por el Príncipe.
Trunks lo tiró al suelo, dejándolo a los pies de Pan.
—El mejor soldado de elite: este es mi regalo para ti —afirmó con dulzura—. Debes vengar a Trec —y sonrió sinceramente, por más que ella no pudiera verlo.
Pan, sin saberlo, lo imitó.
—Será un honor —murmuró sentidamente—. Pero antes... —y se puso más que nerviosa—. ¡¿Qué mierda le sucede a tu padre?!
Trunks negó la nada con su cabeza.
—No tengo la más remota idea.
—Bah —se decepcionó la muchacha—. Es hora de vengarlo...
"Y te vengaré como mereces, Trec...".
Luego de un tremendo combate, Gohan logró, con ayuda de su abuelo Bardock, eliminar al asqueroso Clase Alta que se había atrevido a herir a Videl.
Su herido abuelo y él se estrecharon las manos.
—Eres el mejor de la familia —afirmó Bardock con orgullo—. Te felicito.
Gohan rió mientras ambos descendían e iban hacia Videl.
—No, tú eres el mejor... Lo sabes bien, abuelo.
Bardock sonrió orgulloso ante el halago y ambos fueron hacia la mujer herida.
Videl estaba semiconsciente en los brazos del pequeño Net.
—Gracias, muchachito —dijo Gohan amablemente—. La llevaré al laboratorio de Tark, allí están las mejores Cámaras de Recuperación del planeta.
Tomó a Videl en sus brazos y se alegró de que esa herida no hubiera sido fatal.
—Gohan... —murmuró ella entre la tos y la debilidad.
—Ya estoy aquí... —la tranquilizó.
—Quiero ver a Pan... —dijo con tristeza y anhelo.
—Cuando te recuperes, ahora es peligroso... —y buscó a su hija con la mirada, viendo con satisfacción que estaba bien acompañada por Tark y Goten—. Ella está bien...
Y se la llevó volando hacia el laboratorio.
Net y Bardock se miraron.
—Vamos a pelear, Líder —pidió el muchacho.
Bardock despeinó su cabello.
—Vamos... Así me gusta, mocoso.
Buscaron dónde atacar con la mirada y los Scouter, justo cuando éstos explotaron.
Muchas cabezas del campo de batalla giraron hacia el mismo lugar: la puerta del Palacio.
Bardock casi dejó caer su mandíbula hacia el suelo—. ¡¡¡VEGETA!!! —gritó—. Como Broly, ¡como el Legendario Súper Saiyan...! ¡UN SÚPER SAIYAN!
Net lo miró con impresión, volviendo sus ojos, de nuevo, hacia el Rey.
—Es imposible... —dijo—. ¡Nadie además del Guerrero Legendario puede transformarse en Súper Saiyan!
Bardock tironeó, entonces, de su cabello.
—No dejemos que nos desvíe de nuestro objetivo —ordenó—. Vamos por otro guerrero elite, aún no he matado a ninguno con mis propias manos...
Y ambos fueron hacia otro soldado de Nappa.
¿Debía irse o debía quedarse?
Chichi estaba herida pero no de gravedad, era más el cansancio de un combate mortífero que una herida lo que la tenía inconsciente.
"Tengo un mal presentimiento...".
Sin dudarlo y aferrándose fuertemente a su mujer, Kakarotto se acercó a los Clase Alta más ancianos, a su hermano Raditz, a Nappa y al transformado Rey Vegeta. Voló y llegó hacia ellos en un instante, parándose tras su hermano.
—¡¿Qué está sucediendo?! —le preguntó.
Raditz no sabía mucho más que él.
—No lo sé, Kakarotto... No lo sé.
Vegeta rebozaba un poder infinito, inimaginable.
Los Clase Alta lo miraban confundidos, al igual que Nappa, que además lo miraba con odio y asco.
"¡¿Cómo mierda hizo para conseguir transformarse como Broly?!".
Lo odiaba aún más por eso...
Vegeta salió del momentáneo trance en el que se encontraba, abriendo finalmente los ojos y mostrando su mirada turquesa a todos los presentes.
—¡¡¡BOBADAS!!! —dijo—. Broly no era el único... ¡Yo soy de la Realeza! —sentenció—. Yo tengo más poder que todos ustedes juntos... —y giró hacia Nappa—. ¡MORIRÁS!
Emulando un viejo ataque de Freezer, Vegeta apuntó a Nappa con su dedo índice. Expulsó, entonces, un fino pero poderoso rayo, el cual perforó el hombro de Nappa y alejó a todos los Clase Alta que lo sujetaban de él.
Aún transformado y haciendo oídos sordos al despiadado grito del cerdo, miró fijamente a Raditz.
—Es todo tuyo —aseguró.
Raditz sonrió para sorpresa de todos.
—Gracias —fue hacia Nappa, lo tomó del cuello y se lo llevó hacia el techo del Palacio, buscando la intimidad que se merecía para su venganza.
Sólo los Clase Alta y Kakarotto, con Chichi en brazos, quedaron frente al Rey.
—Rey Vegeta —exclamó Mitis, la más anciana de los Clase Alta—. No tengo idea de cómo hizo para conseguir esa avasallante transformación, poco me importa en este momento... ¡¡EXIJO A SU HIJO!! Lo destaparemos y, si Nappa no mintió al decir que él es un híbrido saiyan-terrícola, ¡MORIRÁ! Los híbridos están prohibidos, avergüenzan a nuestra raza... ¡Usted será encarcelado de por vida! ¡¿Me escucha?! No intente detenernos, a todos nosotros unidos no nos derrotará.
Vegeta rió a carcajadas.
—¡TE EQUIVOCAS! —aseguró fríamente—. Yo no te daré a mi hijo, déjalo con su fealdad, es deforme y sería una ofensa para su gran sensibilidad que destaparan su rostro —mintió como siempre.
"Si Trunks supiera que quien esparció ese rumor entre los saiyans fui yo... ¡Hump! Me odiaría aún más".
Luego de una pausa, prosiguió:
—No podrán derrotarme... ¡Prueben si quieren! Pero no lo lograrán... ¡NO QUIERO OFENSAS A LA REALEZA! Me acusan de crímenes que un TRAIDOR arrojó sobre mí, no sé de qué mierda hablan...
Mitis volvió a arrojar una serie de argumentos sobre él, exigiéndole una vez más a su hijo, pero Kakarotto no escuchaba nada de lo que sucedía a su alrededor...
—Saiyan-terrícola.
Esas palabras lo habían bloqueado.
"Lo saben... ¡HAN DESCUBIERTO AL PRÍNCIPE!".
¡Y, encima, ahora exigían su cabeza!
"Corre peligro, debe huir...".
Lo buscó con la mirada.
"Debe huir ahora mismo, sino lo matarán...".
Recordó la mirada de Pan sobre Trunks, la extraña complicidad entre ellos.
"Ya perdió a Trec... No permitiré que pierda al Príncipe".
Conocía a su nieta, con ella tenía una relación que, sin ser tan estrecha como la de ella y Bardock, sí era especial.
Se le notaba en sus siempre enigmáticos ojos: ella sentía algo por Trunks.
"No lo permitiré...".
—¡¡¡REY VEGETA!!! —gritó y captó la atención de todos— ¡PELEE CONMIGO! —Casi perdió el equilibrio ante su tonta proposición.
Vegeta se descostilló de risa, mirándolo fijamente.
—¿No lo dices en serio, o sí? Basura —habló burlonamente.
—Eh... —con su mano libre, el hijo de Bardock rascó su cabeza—. ¡¡¡SÍ!!! —contestó, desatando risas entre todos los presentes.
"Debo mirarlo, de otra forma no podré convencerlo...".
Intentó decirle sus verdaderas intenciones con sus ojos, penetrándolo con éstos y luego desviando sus orbes negros hacia el campo de batalla.
"Vamos, Rey... ¡vamos! Sígueme".
Vegeta continuó observándolo y captó algo oculto en esos ojos.
"¿Qué mierda intenta decirme?".
—¡AH! —y Kakarotto perdió el control, yendo hacia el Rey, el cual quedó desprevenido por el sorpresivo movimiento del Clase Baja, quien lo tomó de la capa y lo tiró con todas sus fuerzas hacia el cielo.
Los Clase Alta quedaron atónitos, sin lograr reaccionar durante algunos valiosos segundos.
Ya en el aire, Kakarotto tomó de la armadura al Rey, mirándolo atentamente a la vez que se aferraba con más fuerza que nunca a su mujer.
—Mi excusa fue demasiado estúpida —admitió divertido pero demasiado tenso, justo antes de que el Rey tomara represalias por tan impertinente comportamiento—. Sólo pídamelo y le daré al Príncipe la mejor nave del planeta: la mía —farfulló—. Le diré que huya a la Tierra, es la única forma de salvarlo —y sonrió.
Vegeta lo miró seriamente.
"Ya entiendo...", pensó el Rey, sin quitarle los ojos de encima a aquel imbécil de buenas aunque atolondradas ideas.
"Trunks debe huir...".
No quedaba otra alternativa: debía confiar en ese inútil de Clase Baja.
—Estúpido Kakarotto —musitó—. Eres más torpe de lo que tu hermano siempre aseguró... —y esbozó su famosa media sonrisa, sacando el papel que había escrito para Trunks del interior de su armadura—. Dáselo y sácalo de aquí, mientras más lejos mejor.
Los Clase Alta los alcanzaron.
Kakarotto sonrió, desapareciendo el papel de la vista de los demás dentro de su puño.
—Iré a llevar a mi mujer a una Cámara de Recuperación —dijo—. Nos vemos...
Se alejó a toda velocidad, amagando hacia el laboratorio de Tark ante la escrutadora mirada de los Clase Alta.
"¡Salvaré a Trunks pase lo que pase!".
Y, cuando se alejó lo suficiente, volvió hacia el Príncipe.
"Lo haré por su sangre terrícola... ¡por un terrícola!".
Raditz depositó a un moribundo Nappa en el techo del Palacio.
—¡¡SABANDIJA!! —gritó el cerdo, escupiendo sangre por doquier—. De entre todas las criaturas del universo, la que menos merece matarme eres tú... ¡Suéltame!
Forcejearon pero Raditz, parado y con un pie sobre el estómago de Nappa, lo tenía a su merced.
Rió con todas sus fuerzas.
—Esperaré un momento —le avisó con fingida amabilidad—. La conozco demasiado, sé que está por aquí y quiere despedirte...
Nappa lo miró confundido y una hermosa risa femenina inundó el techo.
—Gracias por la introducción, Raditz —Zuzik, hasta ahora ausente en la batalla, se aferró a la cintura de su hombre luego de caer del cielo, pisando al Líder de Clase Alta con uno de sus pies al igual que él—. Es una pena, Nappa... —musitó—. Pero morirás en manos de las dos personas que más te aborrecen...
—No —negó Raditz—. Tú lo torturarás, yo lo mataré...
Zuzik rió con él.
—Bueno, bueno... —ronroneó en su oído—. Será todo tuyo, querido...
Nappa los miró y todo dio vueltas.
"No es posible... ¡NO ES POSIBLE!".
Zuzik adivinó sus pensamientos.
—Cerdo, sucio y asqueroso —dijo—. Antes de matarte, nos gustaría decirte algunas cosas... —y miró a Raditz—. ¿Verdad?
Zuzik siguió pisándolo y Raditz caminó alrededor de él.
—¡¡SUELTENME!! —Siguió gritando Nappa, desbocado por la enorme humillación que sentía—. ¡¡Sal de encima de mí, puta! ¡Sal! ¡SAL!
Zuzik lo apretó más fuerte y perdió el control.
—¡¿Por qué a nosotros?! —preguntó ella, ya sin sonrisa, ahora con rencor y dolor—. ¡No te hicimos nada!
Nappa rió pese a su debilidad, la cual era causada por la herida de Vegeta.
—¡Clase Baja! —afirmó—. Ustedes son Clase Baja y los odio por eso, ¡he odiado a los Clase Baja toda mi vida!... —miró fijamente a Zuzik—. ¡Tú eras demasiado hermosa, demasiado apetecible! ¡Rechazaste al mejor Clase Alta por este maldito, inútil y débil insecto! La única mujer de Clase Baja a la que he deseado en toda mi vida... —y Nappa no pudo contener las lágrimas, la humillación se había vuelto extrema—. ¡La única! Me rebajaste aún más allá de tu asquerosa clase... ¡Tuve que tomarte a la fuerza!
Raditz, ante las palabras del cerdo, quedó petrificado.
"¿A la fuerza?".
—Mujer —miró a Zuzik, quien no pudo mantener su mirada por más de un segundo—. ¡MÍRAME! —exigió.
Fue hacia ella y tomó su mentón, obligándola a mirarlo.
—¿Te violó?
Ella lloró.
—Si me lo quitaba de encima iba a matarte... —susurró y bajó la mirada, tuvo que hacerlo.
"Pensé que había sido de otra forma... ¡No pensé en la posibilidad de que la hubiera violado!".
—¡¡¡NAPPA!!! —gritó con todas sus fuerzas.
Los ojos de Raditz se contrajeron por la inevitable ola de odio, una ola más grande de lo normal...
Quitó a Zuzik de encima de Nappa y se sentó sobre su estómago. Extendió sus manos y apretó su cuello.
—No más concesiones... —espetó y luego sonrió—. Vas a morir...
—¡BASTA! —Nappa estaba demasiado débil, no podía moverse, no podía librarse de ese asqueroso ser. Maldijo al Rey Vegeta por ese mortífero golpe final y por entregarlo en manos de quien más odiaba—. ¡BASTA! —siguió gritando hasta que el aire no fue el suficiente...
Raditz rió, completamente desquiciado.
—Por mandar a matar a gente de mi clase... —empezó a enumerar entre risas—. Por intentar destronar al Rey con un plan tan absurdo... —y apretó más fuerte, inundando los ojos de Nappa con los de él, asegurándose de que su sonrisa fuera lo último que viera antes de perecer—... ¡¡¡POR VIOLAR A MI MUJER!!!
"Muerto en manos de Raditz... ¿Tan patético he sido?".
Nappa quiso cerrar sus ojos, pero Zuzik, quien apareció detrás de él, tomó sus párpados y se aseguró, de esa manera, que no lo hiciera bajo ningún punto de vista.
—¡¡¡MUERE!!! —Raditz apretó su cuello con su máximo poder, ahogando a Nappa, ahogando al cerdo más putrefacto que había conocido en su vida—. No tendrás ceremonia de despedida, tus cenizas no serán regadas sobre el sagrado suelo de Vegetasei... ¡Te quemaré y NADA quedará de ti! Irás al mismísimo infierno del que tanto hablan en la galaxia... ¡Te irás sin honor, sin nada! Te irás siendo la peor vergüenza de la historia de los saiyans... ¡MUERE, CERDO!
Nappa lloró por sus palabras, entendiendo todo... Todo.
"Me cegué tanto... tanto, tanto... pensando en que los saiyans merecían una base más poderosa... que terminé creyéndome superior que mi propia sangre...".
Miró fijamente a Raditz, sabiendo, cubierto de una humildad jamás conocida por él, que su muerte era justa... y su último suspiro llegó.
Su cabeza cayó para atrás, inerte.
Raditz siguió apretándolo por varios minutos, hasta que Zuzik hizo que lo soltara.
—Ya es suficiente —aseguró—. ¡¡¡REACCIONA, RADITZ!!!
Finalmente lo soltó, se puso de pie y estiró sus brazos a cada lado de su cuerpo. Miró al cielo y derramó una lágrima de felicidad.
Gritó desaforadamente.
—¡¡¡MI VENGANZA!!! —declaró—. ¡¡¡MI VENGANZA HA LLEGADO!!!
Rió con todas sus fuerzas y Zuzik lo miró confundida, entre feliz y nostálgica. Cerró los ojos con fastidio.
—Ya no hay barreras, ya no hay rencores... —exclamó, tocando el hombro de su hombre—. Ahora volvemos al principio: solos, tú y yo.
Raditz juntó sus manos, un enorme poder emanó de éstas y el cuerpo de Nappa desapareció de la faz de Vegetasei.
Dejó caer sus pesados brazos y se volvió hacia su mujer.
—Que alivio... —admitió con una sonrisa, una de esas que sólo sabía dedicarle a ella y a su sobrino Goten—. Estoy más que satisfecho...
La tomó del brazo, la arrastró hacia él y, aferrándola de la cintura con todo su poder, la besó salvajemente.
Todo quedó, entonces, sellado.
Ya no había rencor, sólo polvo y ellos, sólo restos de basura y su lazo indestructible.
—Vamos a pelear —le dijo su mujer al oído—. Ya habrá tiempo para festejar.
Y se marcharon de aquel escenario, el cual sería inolvidable para la vieja y nueva pareja de saiyans.
"Trec fue perforado por un devastador puño...".
Pan evitó llorar ante el recuerdo, mirando fijamente a Keu.
"Será más que apropiado matarlo de la misma forma...".
Entonces, dejando atrás sus lágrimas y materializando la convicción en su corazón, Pan arrodilló al Clase Alta en el suelo, apuntó su puño y lo "mató" con la mirada.
—Muerto por una niña... —masculló el débil guerrero—. Que humillación...
Pan dibujó una enorme sonrisa en su rostro.
—Soy la nieta de Bardock, esto, para ti, es un honor que no mereces... —y dirigió su puño hacia su corazón—. ¡¡¡TREC!!!
Concentró todo su poder de pelea en su puño derecho, el cual fue rodeado por una estela blanca. Keu, imposibilitado de moverse, cerró sus ojos y se resignó.
"Que humillación...", pensó justo antes de ser alcanzado por el furioso puño de la muchachita.
Cayó al suelo y sin vida, no antes de manchar con su descontrolada sangre el rostro y el pecho de Pan.
Una vez muerto, la guerrera limpió su cara con el dorso de su mano, mirando al cielo entre lágrimas.
"Ya no más sufrimiento, Trec...", dijo en su mente. "Ahora podrás descansar en paz...".
Miró a Trunks y le sonrió.
—Gracias —musitó.
Trunks deseó abrazarla en medio de tan delicada batalla y frente a la atónita mirada de Tark y Goten, cuando alguien gritó su nombre.
—¡¡¡PRÍNCIPE TRUNKS!!! —lo llamaron con desesperación.
Los cuatro voltearon y vieron aterrizar rápidamente a Kakarotto, quien corrió hacia su hijo menor y le entregó en brazos a su mujer.
Goten palideció.
—¡¡¡Llévala a una Cámara de Recuperación!!! —le ordenó a su hijo sin su habitual sonrisa—. ¡¡¡DEPRISA!!! Ella esta bien, pero apresúrate, maldita sea... ¡Rápido!
Tark reaccionó antes que Goten, tomando a Chichi delicadamente entre sus brazos.
—Yo la llevaré —aseguró a Kakarotto, y se fue volando a su laboratorio a toda velocidad.
Todos miraron fijamente al hijo de Bardock, quien se puso aún más nervioso.
—¡¡¡NO HAY TIEMPO!!! —y se abrazó a Trunks, haciendo lo posible porque nadie más lo escuchara—. Los ancianos de Clase Alta saben tu secreto, sabes muy bien a lo que me refiero... —susurró—. HUYE en este preciso instante —y se separó de él—. ¡¡¡SIGUEME!!!
El Kakarotto salió disparado hacia su nave, pero Trunks no fue tras él...
"¿Huir? No he ayudado lo suficiente a mi raza...".
—¡¡¡PRÍNCIPE!!! —lo llamó el guerrero de Clase Baja, desquiciado porque él no lo hubiera seguido.
Ese llamado desesperado fue escuchado por los ancianos.
—¡¡¡ESE SUJETO!!! —gritó Mitis a varios metros de distancia—. ¡Ya me había parecido! Me pareció que Vegeta le había dado algo en la mano... ¡¡¡EL PRÍNCIPE SE ESCAPA!!! —y todos los Clase Alta empezaron a volar hacia él—. ¡¡¡ATRAPEN AL HÍBRIDO!!!
Kakarotto se cansó de los buenos modales, yendo hacia Trunks y arrastrándolo del brazo.
El muchacho no reaccionaba...
—¡¡¡HUYAMOS!!!
Pero no, Trunks era una estatua, no se movía...
Varios escucharon la palabra "híbrido" en medio de la batalla, volteando sin comprender hacia el Príncipe. Sintió las miradas penetrantes de muchos de sus hermanos de sangre, temblando ante la incomodidad de ser mirado así...
Con asco.
Cerró los ojos, escuchando pero a la vez no los gritos desaforados de Kakarotto, Goten y, especialmente, Pan...
Aún quedaban alrededor de diez soldados de elite en pie, pero nada importó, la batalla sangrienta entre los habitantes de Vegetasei se congeló por completo.
Cada vez más gente volteaba hacia él, hacia el Príncipe Trunks, el híbrido...
Goten y Kakarotto no lograban moverlo, siendo empujados por Pan, quien lo abrazó y le gritó en el oído:
—¡¡¡MUEVETE!!! —gritó, completamente desesperada—. Te van a matar, Trunks... —y, sin desearlo, permitió que él escuchara su quebrado hilo de voz.
La miró.
—Pan... Yo quería ayudar... —dijo con total inocencia, entre lágrimas de dolor.
Ella le sonrió y tomó su mano.
—¡¡¡Vamos, abuelo!!! —ordenó a Kakarotto.
Ambos lo arrastraron, quedando solamente Goten en ese lugar.
Los Clase Alta fueron directamente hacia él y le pasaron por encima, a pesar de que él intentó oponerse a ellos.
Eran demasiados y extremadamente fuertes.
Miró hacia el cielo desde el piso en el cual yacía, ese por el cual todos se habían ido volando.
"Han descubierto a Trunks...".
Y cerró sus ojos con lamento.
Vegeta observó la secuencia entre risas, todo hasta que vio como los Clase Alta estaban casi a punto de atrapar a su hijo.
Rió y, sabiendo que nada podrían hacer frente a su estado de Súper Saiyan, voló hacia ellos, pasándolos rápidamente y poniéndose frente a los ancianos.
Expulsó su poder frente a las endemoniadas miradas, inundando de luz dorada el cielo.
—¿A dónde van? —preguntó divertido.
—¡¡¡NO ESTORBES!!! —gritó Mitis, pero Vegeta la derribó de un solo golpe.
Otro Clase Alta la aferró con fuerza.
—¡¿Qué mierda te pasa, Vegeta?! —exclamó otro hombre—. ¡¡EL CHIQUILLO DEBE SER DESTAPADO Y CASTIGADO EN CASO DE HIBRIDEZ!!
—No —contestó él con tranquilidad—. Mi hijo es deforme, ya se los he dicho... ¡No permitiré que me juzguen por culpa del cerdo de Nappa! Deberían creerme a mí, no a él... ¡¡SABANDIJAS!! Mi hijo tenía este viaje planeado —masculló, diciendo la verdad a pesar de todo—. Quería ir a entrenar con esa chiquilla, la niñita que fue tras él... ¡¡La ha elegido!! —eso sí era mentira... ¿lo era?
Rió brevemente.
"No lo es...".
Tres Clase Alta intentaron atacarlo, pero él, con tan sólo una llamarada de energía expulsada de su cuerpo, logró hacerlos volar.
—Atrévanse a pasar... —los provocó—. Vamos, estoy esperando... —y los miró expectante.
Volaron a toda velocidad, arrastrando a Trunks, quien seguía petrificado ante los hechos.
—¡¡PON VOLUNTAD!! —suplicó Pan, sacudiendo sus hombros mientras volaban—. ¡¡DEBES SER FUERTE!! Este día iba a llegar tarde o temprano... —y se enfureció—. ¡Debemos huir!
Kakarotto, absorto en el deseo de llegar a su nave, se distrajo al escuchar los dichos de su nieta.
—¿Debemos? —preguntó.
Segundos después llegaron a la nave, la cual, como siempre, estaba escondida a las afueras del planeta.
Kakarotto sacó una tarjeta del interior de su armadura, apoyándola contra el picaporte. La puerta hizo unos ruidos extraños y se abrió.
Ayudado por Pan, ambos empujaron a Trunks hacia dentro.
Mientras su abuelo activaba la nave, Pan lo miró con vehemencia.
Lo golpeó en el casco.
—¡¿Acaso quieres morir?! —le preguntó sin amabilidad alguna—. ¡Vamos! Iremos a la Tierra, el lugar en que naciste.
Kakarotto los observó asombrado.
"Él se lo dijo...".
Sonrió a pesar de la tensión.
—Ya he activado la nave —les dijo—. El piloto automático los guiará hacia la Tierra, para volver no tendrán problemas, estoy seguro de que el Príncipe Trunks conoce el camino.
Pero él no reaccionaba...
Kakarotto fue hacia su nieta.
—Pan —musitó—. En la caja que ves ahí —señaló una en el extremo derecho de la parte de atrás de la nave— hay ropa y cobijas, si quieren comer cacen algún animal... ¡NO MATEN A NADIE! —pidió, sabiendo que no lo harían pero sintiendo la necesidad de decirlo.
Pan asintió con nerviosismo.
Su abuelo puso una mano en el hombro de Trunks.
—Esto es para ti —le entregó el papel, el cual él agarró por inercia—. Vegeta me lo dio, ignoro el contenido...
Trunks suspiró y miró el papel con confusión.
"Papá...".
Kakarotto le dedicó una breve sonrisa y se propuso partir, pero antes…
—Les deseo mucha suerte.
Desde el umbral de la puerta, el abuelo observó a la nieta con orgullo.
—Te has convertido en la mejor de tu clase, ¡estamos orgullosos de ti! —habló con alegría—. Vuelve sana y salva...
Pan lo miró confundida.
—Abuelo... —él asintió y ella, entonces, supo que él se había dado cuenta.
"Se ha dado cuenta de que nos hemos elegido...".
Lo abrazó.
—Nos vemos, abuelito... —dijo como cuando era una niña—. Explícale todo a la familia... —suspiró largamente—. Volveré.
Kakarotto salió de la nave y Pan, ya conocedora de aquel transporte espacial, aseguró la puerta con la tarjeta que su abuelo acababa de entregarle en mano.
Fue hacia el centro de mando y apretó unos botones, los cuales hicieron volar la nave al instante.
Trunks ni se movió del centro de ésta, sintiendo como Pan le pasaba por al lado para contemplar a su planeta desde el espacio.
Se aferró a una de las ventanas laterales.
—Hasta pronto, Vegetasei...
A lo lejos, una nave pudo visualizarse.
—¡¡¡ESCAPA!!! —gritó un anciano de Clase Alta.
—Volverá, ya se los he dicho... —espetó Vegeta.
—¡¡Vamos!! —gritó Glomt a otros dos altos—. ¡Los demás vigilen al Rey! ¡¡¡QUE NO ESCAPE!!! Nos reuniremos frente al Palacio y hablaremos con toda la población.
Glomt y sus otros dos compañeros volaron a toda velocidad, encontrando en las afueras a un sonriente Kakarotto, quien no se dejó intimidar por la mirada de esos sujetos claramente superiores a él.
Klem, otro anciano, lo inmovilizó con sus manos.
—Serás encarcelado e interrogado —le dijo con seriedad.
Kakarotto siguió inmutable.
"¡Ya no importa! Ahora que el Príncipe no está en Vegetasei no podrán matarlo, ni a él ni al Rey...".
—Antes de encarcelarme —rió brevemente ante el gruñido de su estómago—. ¿Podría comer algo?
Sí, Kakarotto tenía fama de idiota y no era para menos...
Con ayuda de Tirm y otros Clase Alta, además de los Clase Media y Baja que seguían en pie, la elite fue eliminada casi por completo.
Bardock destrozó, junto al padre de Zarkio, Toma, Serippa y Net, a dos poderosos soldados.
Toma quedó malherido y fue llevado al laboratorio de Tark, central tecnológica de los medios, por una satisfecha Serippa.
—Esto ha sido divertido, ahora Zirio descansará en paz... —esbozó una sonrisa nostálgica al recordar a su marido, para luego marcharse.
Bardock y Net, después de presenciar cómo Tirm se llevaba a los últimos dos soldados de elite a un calabozo, buscaron supervivientes a lo largo y ancho del campo de batalla.
La mayoría de los medios se llevaron a los heridos a las vastas Cámaras de Recuperación y, mientras eso sucedía, Bardock dio con un herido Goten siendo cuidado por Raditz y Zuzik.
El Líder de Clase Baja y su joven aprendiz (así se sentía Net luego de compartir casi toda la batalla con él) aterrizaron frente a ellos.
—Has vuelto —exclamó Bardock, asesinando con la mirada a Zuzik.
Ella sonrió y enfrentó sus violentos ojos.
—Sí, Nappa ha muerto —afirmó.
Bardock profirió una inmensa risa por demás burlona.
—¡¡¡ESPERÉ DEMASIADO PARA OIR ESO!!! —y siguió riendo—. ¡Bien hecho Raditz! Es una lástima que me haya perdido tan maravilloso espectáculo.
Su hijo ayudó a Goten a levantarse del suelo, quien, más que herido, estaba atontado por la embestida que le habían ocasionado los Clase Alta más ancianos.
El rostro de Raditz permaneció serio.
—Espectáculo fue el que dio tu hijo, padre —dijo, haciendo mención a Kakarotto. Lo vio venir y lo señaló—. Ahí lo tienes.
Bardock volteó aún riendo por la muerte del cerdo y se encontró con una imagen insólita.
La sonrisa desapareció.
—¡¿Qué?! —gritó—. ¡¿Qué ha hecho ese imbécil?!
Los altos que lo sujetaban aterrizaron frente a él.
—Bardock —habló Glomt—. Nappa acusó al Príncipe Trunks de híbrido y tu hijo lo ayudó a escapar, será puesto en un calabozo hasta que podamos comprobar si Nappa decía o no la verdad.
Ninguno, menos Goten, ocultó su sorpresa.
"No es posible...", Bardock recibió esa noticia como la peor cachetada.
¡Eso era inadmisible! Un híbrido nacido de la Realeza saiyan... ¡No era posible!
Al juzgar por el recelo que había tenido Nappa con "los secretos de Vegeta" que sabía, supo al instante que aquello era verdad.
Cerró los ojos con fastidio.
"Nos ayudó, sí... Pero eso no quita que sea un pecado viviente".
—Está bien —le dijo a Glomt—. Kakarotto, ¡¿por qué hiciste eso?!
Su hijo menor no abandonaba su reluciente sonrisa. Al escuchar la pregunta, subió su mirada y la enganchó con la de su padre.
—Pan se unirá a él, se fueron juntos.
Bardock no logró reaccionar, mientras Raditz abría la boca inmensa y Goten gritaba de impresión.
El patriarca de la familia percibió cómo su respiración se agitaba, presa de los nervios y el odio.
Sí, el odio...
—¡¡¡JAMÁS ADMITIRÉ QUE UN HÍBRIDO SE UNA A MI BISNIETA!!!
Y no había mucho más que agregar.
"Maldigo el instante en el que confié en él... ¡¡¡LO MALDIGO!!!".
Varias horas pasaron y los cadáveres, alrededor de 100 entre las tres clases, se depositaron sobre el techo del Palacio, esperando a ser calcinados para la ceremonia de despedida.
Esa batalla había sido una total masacre, la población saiyan se había reducido de más.
Los sobrevivientes, casi 300 saiyans, estaban la mitad en Cámaras de Recuperación y la mitad de pie. Justamente, esa mitad era la que se había reunido frente al Palacio al anochecer.
El Rey Vegeta, ya sin su dorada transformación, observaba despreocupado a los agitados ancianos de Clase Alta.
Mitis, ya recuperada del voraz golpe de Rey, tomó la palabra justo frente a la puerta del Palacio. Varios Clase Alta cubrían su espalda, alejados de Vegeta, quien observada desde varios metros la escena, apoyado tranquilamente contra una columna.
—¡¡¡SAIYANS!!! —llamó, al fin, Mitis—. Esta batalla ha sido descomunal... ¡Muchos guerreros han muerto! Pero nada fue en vano... ¡Los súbditos y Nappa han muerto y ningún honor se les dará a sus cuerpos!
Los más de 100 saiyans presentes gritaron ante sus dichos.
Mitis hizo una necesaria pausa, esperó a que las voces guardaran silencio y prosiguió:
—¡Sin embargo! —aclaró—. ¡El Príncipe Trunks ha sido acusado de híbrido! —nadie exclamó nada más que repudio, la noticia ya había corrido como pólvora—. ¡Un Clase Baja de nombre Kakarotto le permitió escapar! Él ya ha sido encarcelado junto a los dos soldados de elite sobrevivientes...
—¡¿QUÉ PASARÁ CON EL REY?! —preguntó un furioso Clase Media—. ¡Si el muchacho es un híbrido, él...!
—¡BAH! —Vegeta abrió la boca y sonrió nuevamente—. No pueden acusarme hasta que vean a mi hijo, ¡les digo que él es deforme! ¡Déjenlo en paz! Ya bastante tiene con su fealdad...
Restó importancia a la situación y Glomt lo fulminó con sus ojos.
—¡Odio admitirlo pero él tiene razón! —dijo a la multitud—. El Rey no será juzgado hasta que el Príncipe aparezca...
—¡¡¡VAMOS A BUSCARLO!!! —gritó Bardock para sorpresa (y no tanta) de su familia—. ¡Tal vez esté en la Tierra!
—Le daremos cinco días —contestó Mitis—. Existe la posibilidad de que todo sea una mentira de Nappa, él estaba cegado por el poder y ya lo demostró con sus acciones... ¡El Príncipe siempre ha demostrado una actitud intachable! ¡Siempre ha sido el más fiel guerrero saiyan! Es por eso que merece una oportunidad... ¡Pero sólo cinco días! —aclaró—. Si no vuelve, lo iremos a buscar...
Mitis cerró los ojos y se cruzó de brazos: luego del exabrupto del momento y gracias a varias horas de discusión y reflexión con sus compañeros ancianos, se dio cuenta de que eso era cierto... ¡Un híbrido! No podía ser, un híbrido nacía débil, y él era inmensamente poderoso...
"Quizá sí sea deforme... Pero no podemos fiarnos, por más que haya sido el mejor saiyan que yo haya conocido, el más hábil y bondadoso, no puedo permitir que un híbrido viva...".
Bardock apretó sus puños y refunfuñó ante la mirada de sus nietos y su hijo mayor.
—Quiero que muera... —afirmó entre dientes.
Tark, quien estaba al lado de Bardock, lo golpeó con todas sus fuerzas, derribándolo al suelo.
—¡¡¡CÓMO TE ATREVES!!! —masculló—. Salvó a tu bisnieta, peleó valerosamente, se preocupó más que nadie por tu clase... ¡¿Cómo mierda te atreves a difamar su nombre?!
Todos los presentes vieron atónitos aquella discusión.
Gohan y Goten intentaron calmar a Tark a la vez que Raditz levantaba a su padre.
Bardock, ya incorporado, observó con desenfreno a su igual, al Líder de la Clase Media.
No se lo había dicho a Gohan y había esquivado sus preguntas toda la tarde: "¿Dónde está Pan?", eso había preguntado todo el maldito día. "Debe estar en alguna Cámara de Recuperación", le había contestado con cobardía.
¡¿Cómo iba a decírselo?!
"Ya no queda alternativa...".
—¡¿CÓMO MIERDA QUIERES QUE NO QUIERA LA CABEZA DE ESE GRANUJA?! —espetó en la cara de Tark—. ¡¡¡SE LLEVÓ A MI BISNIETA!!!... ¡SE UNIRÁ A ELLA!... ¡¡¡UN HÍBRIDO!!!
Gohan se sobresaltó ante la noticia mientras todos los presentes hablaban por lo bajo.
—Pan... ¿con el Príncipe? —el hijo menor de Kakarotto vio pasar la vida de su hija frente a sus ojos—. No es posible...
Y su poder explotó.
Ya habían pasado varias horas, en las cuales el único sonido realmente audible que había podido percibirse había sido el de Trunks cayendo de rodillas al suelo, luego de mucho rato parado en medio de la nave.
Pan estaba sentada en el centro de mando, sintiéndose sucia por la sangre (suya y ajena) que manchaba su cuerpo. Volteó a mirar a Trunks, quien seguía arrodillado y mudo, y no pudo evitar refunfuñar.
"Debo despertarlo de ese trance".
¿Pero cómo podía hacerlo?
En ese momento, la muchachita recordó el papel que su abuelo le había dado al Príncipe segundos antes de despegar.
Vio el papel en la mano de Trunks.
"Todavía no lo abrió...".
Harta del silencio y ofuscada por la situación, Pan se puso de pie y fue hacia el Príncipe. Se sentó frente a él en el suelo y lo observó largamente.
—¡¿Qué mierda te pasa?! —inquirió sin miramientos—. ¡¿Para esto me trajiste contigo?! ¡¿Para estar débil y triste sobre el suelo?!
Escuchó a Trunks respirar agitadamente.
—Te equivocas —dijo temblando—. Estoy pensando en qué contendrá el papel...
Pan lo miró fijamente, aunque mirar el casco no le decía nada...
—Estás nervioso —adivinó y él asintió—. Entiendo tus nervios, cosas como estas no pasan todos los días, pero...
Apretó sus puños sin saber bien qué decir.
"Que extraño es hablarle fuera de su cuarto...".
Se permitió extrañar las luces tenues, la mesa metálica del laboratorio, el pequeño baño, la cama, el aroma del Príncipe colándose por cada rincón...
—Trunks —finalmente habló—. Nadie dijo que esto sería fácil, entiende... —explicó—. Eres el mejor guerrero de Vegetasei, peleaste contra el mejor soldado de elite de igual a igual y ganaste, eres fuerte, ningún saiyan se atreverá a juzgarte... —suspiró y continuó—. Fue la tensión del momento... —y se enfureció—. ¡¡¡ESTAMOS POR LLEGAR AL PLANETA EN QUE NACISTE Y ESTÁS ARRODILLADO COMO SI FUERAS UN COBARDE!!! —lo tomó de los hombros y lo sacudió—. ¡Basta de mutismo! ¡¡¡ERES EL PRÍNCIPE DE LOS SAIYANS!!! Compórtate como tal, demuéstrame que hice bien en venir contigo...
Y golpeó el suelo con frustración.
Vio la decepción de Pan en sus ojos, sumergiéndose en el negro con placer.
"Si no estuvieras aquí ya me hubiera estrellado contra cualquier asteroide...".
Se dejó hechizar por los ojos, sumiéndose en ese hermoso estado de ensueño que sólo ella le provocaba con semejante facilidad.
La recordó matar a Keu, la admiró manchada de sangre y con las facciones de una orgullosa guerrera...
"No, no hiciste mal en venir conmigo...".
—Perdóname, Pan —susurró—. Toda mi vida fui rechazado por nuestra sociedad por ser un hombre sin rostro, pero el rechazo que sentí hoy fue el peor, el más doloroso... ¡Querían matarme! Mi propio pueblo... Siento que fui expulsado de Vegetasei.
Ella rió fuertemente.
—¡Tonterías! —afirmó—. Te suplicarán que vuelvas, eres fuerte y los saiyans amamos eso, lo sabes.
La observó hasta el infinito.
Verla cubierta de sangre terminó excitándolo.
Con brusquedad, la tomó de los brazos y la atrajo hacia él, abrazándola.
—Eres hermosa...
Ella no correspondió ese gesto, soltándose.
—Dame el papel, lo leeremos.
Trunks titubeó, provocando que ella se lo arrebatara. La muchachita lo desplegó y observó pasmada su contenido.
—¿Qué sucede? —Le preguntó el Príncipe.
Pan entrecerró los ojos, casi como si intentara comprender.
Le enseñó el papel a Trunks.
—Tu padre sabe escribir como los terrícolas —afirmó—. Estas son sus letras...
Trunks palideció ante el dato.
—¿Qué dice? Dime —suplicó.
Pan observó el papel por largos instantes.
—Aquí dice... —leyó—. "Corporación Cápsula"...
El Príncipe se impresionó.
—¡Lo que decía ese "refrigerador" que tu abuelo te regaló!
—Sí... Tal vez se relacione con algún tipo de tecnología.
Repentinamente, a Trunks lo interceptó un recuerdo de su mente.
—Kakarotto no conquistó el planeta Tierra y éste quedó en "veremos" durante muchos años... Mi clase descubrió que allí había excelente tecnología, una muy avanzada aunque distinta a la nuestra... —El Príncipe asintió con suma atención y Tark continuó—. Vegeta andaba entrenando por la Galaxia del Norte y fue enviado a investigar... Allí comenzó todo: Vegeta comenzó a irse durante tiempos más o menos prolongados y con rumbo desconocido, así fue durante cuatro años...
Empezó a olvidar la humillación recibida en Vegetasei y a emocionarse.
—¡Tark me dijo que mi padre fue enviado a la Tierra para investigar acerca de la tecnología! —exclamó emocionado.
Pan lo observó con curiosidad.
—A lo mejor tu mamá es científica, o algo así...
Trunks sonrió.
"Eso explicaría lo que siento por la tecnología...".
—Sigue, Pan —apoyó sus manos suavemente en los hombros de la muchacha—. Te lo suplico...
Ella volvió, sin más, la mirada al papel.
—Abajo de "Corporación Cápsula" —leyó—. Dice... "Capital del Oeste"... —y sonrió soberbiamente—. Eso puedo explicarlo: mi abuelo me contó que la Tierra se divide en cuatro zonas: norte, sur, este y oeste. Cada una de esas zonas tiene una "Capital", o sea un enorme pueblo donde se concentra todo el poder de cada zona.
Trunks parpadeó.
—Increíble... —y esbozó una sonrisa—. Es una suerte que tengas conocimiento, sino, si siquiera podría saber qué dice ese papel.
Ella se dejó halagar entre risas.
—Lo último que dice... —prosiguió la muchacha— es... —se detuvo unos momentos— no entiendo muy bien, no sé qué es... Dice: "Bulma".
"Bulma".
—¿Bulma? —susurró el Príncipe.
Esa palabra le perforó el corazón.
—Parece un nombre, aunque es ridículo, si me dejas opinar —se burló la guerrera.
No pudo más, dando libre albedrío a sus lágrimas... Trunks lloró al saber en su pecho qué significaba esa palabra.
—El nombre de mi madre —afirmó conmocionado—. Estoy seguro de que ese es su nombre...
Pan dejó caer el papel al suelo.
—Si ordenamos todo... —exclamó—. Ella, quizá, sea una científica de la Corporación Cápsula que vive en la Capital del Oeste, y su nombre es Bulma.
Trunks, sin ya poder contenerse, abrazó a Pan con todas sus fuerzas.
—¡Eso es! Mi padre me dio pistas para hallarla... —aseguró ciertamente sorprendido por la "amabilidad" del Rey—. ¡Ella debe estar viva! Sino no me hubiera dado tanta información...
Pan se dejó zarandear confundida e irritada.
El movimiento cesó, y Trunks volvió a estrechar a Pan entre sus brazos, saboreando su aroma con placer.
Se quedaron así varios segundos, en silencio y casi hasta "disfrutándose" el uno al otro. Claro que, como de costumbre, Pan no admitiría nada...
"Es cierto... Ya no hay motivos para detenernos...".
Trunks sonrió debido a ese pensamiento.
"Ya no hay motivos para negarnos...".
—Ha pasado la batalla... —comentó entre lágrimas.
Pan pensaba en lo mismo, debía admitirlo.
Tenía que pedírselo, por más difícil que le fuera a él, lo que ella tenía que pedirle debía serle concedido.
"Sino, no sé qué pasará entre nosotros...".
—Trunks —pronunció con firmeza—. Debo ver tu rostro.
Al Príncipe se le erizó la piel.
Cerró los ojos con vergüenza.
—Lo sé...
Quedaron en silencio por varios minutos, hasta que la computadora de la nave hizo unos extraños ruidos.
Pan se soltó automáticamente de él, corriendo hacia la ventana.
—Es ese —dijo mientras él también se acercaba y pegaba sus dedos al vidrio—. El planeta Tierra...
Habían llegado, no sólo al planeta, sino también a la verdad.
—Bulma... —susurró Trunks, sonriendo nostálgicamente—. Mamá...
Habían llegado a ella.
Nota Final del Capítulo XXI
Fin de la batalla (por ahora XD).
Muchas pistas... El final está cerca, pero no demasiado, aún faltan algunas cosas por resolver n.n
Sobre esta pelea: la Clase Baja, Media y Alta no sólo existen en el dragonworld, sino que en nuestro mundo también. Los saiyans diferencian y segregan a sus pares por el poder de pelea, nosotros los humanos lo hacemos por el dinero y la educación. Una persona pobre y con falta de educación tiene muchísimas menos posibilidades en la vida que alguien adinerado y recibido de la universidad, es MUY triste pero es real. ¿Por qué no todos podemos tener las mismas posibilidades? Eso me cabrea mucho.
Lo que Gokuh dijo en este capi sobre no resignarse a ser un Clase Baja es lo que yo creo sobre él: Gokuh nunca se resignó a estancarse en su poder, nunca creyó en eso de las clases, jamás lo comprendió ni le interesó: él ama pelear y siempre quiso ser más fuerte... Por eso lo amo, por su voluntad inquebrantable, la cual inspiró e inspirará a miles de niños alrededor del mundo durante décadas.
Esa, y no otra, es la magia de Dragon Ball.
Los saiyans no tienen un límite, ninguno de ellos lo tiene... A algunos se les hace más fácil (Vegeta) y a otros más difícil (Gokuh, sin dudas), pero todos ellos tienen el potencial de la sangre, el cual les da la facultad de llegar a un poder monstruoso e infinito... ¡Todos, por más "clase baja" o "clase alta" que sean, tienen la chance de llegar al mejor nivel de pelea!
Por eso la Clase Baja y quienes fueron sus aliados ganaron esta pelea, porque no se resignaron a pesar de ser más "débiles", no se enceguecieron como sí lo hicieron los soldados de elite al creer que la batalla ya estaba ganada, los Clase Baja y Media demostraron que con voluntad todo se logra. TODO.
Así como los saiyans, nosotros, los humanos, no debemos resignarnos jamás a cumplir nuestros sueños y llegar al lugar que más deseamos... ¡Eso es lo que yo creo! Nunca hay que resignarse, siempre hay que luchar.
n.n
Sobre Bulma: ¿Vive? ¿Está muerta? no lo sabemos... XD
Sólo yo lo sé (?), además de un amigo (Elfo) al cual le conté toda la historia de principio a fin hace algunos meses XD
En fin, basta de tonterías...
Se viene LA escena del fic... ¡Ah! Que emoción... Estoy disfrutando mucho escribir esto.
Mil gracias por los reviews y cualquier duda o comentario no duden en escribirme, de ser necesario les respondo encantada n.n
¡Gracias por la buena onda y espero esto les guste!
¡Saludos! n.n
Dragon Ball (c) Akira Toriyama, Bird Studio, Shueisha, Toei Animation.
