PECADOS EN LA SANGRE


Capítulo XXVII

"Decisión apresurada"

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—Pan... —susurró al verla.

Trunks se acercó a ella con timidez, una que no pudo evitar sentir al verla sola en el patio trasero de la Corporación Cápsula. Verla allí, tan concentrada en sus sensuales y mortíferos movimientos, en el entrenamiento que interpretaba y sumida en una inmensa soledad, hacía que Trunks se sintiera insólitamente intimidado.

Pan notó su presencia y se acercó a él, alegrándose de que la princesita malcriada no lo acompañara. Al mirarlo en más detalle, notó el cambio de ropa y el corte de cabello corregido y prolijo.

"¡Es un terrícola! Sólo la cola lo diferencia".

Eso le causó una llamarada de sentimientos encontrados.

—Te ves bien... —aseguró secamente pero con honestidad.

Sí, se veía bien, pero asociar a Trunks con Bra al verlo así le revolvía el estómago.

El Príncipe sonrió levemente, acariciando con dulzura el rostro de su mujer.

—Gracias, linda... —murmuró en respuesta. La tomó de la mano y la tironeó hacia abajo, proponiéndole así sentarse sobre el pasto—. Necesito pedirte un favor... —y se sonrojó sin poder evitarlo.

Pan puso su peor cara.

—Espero no tenga que ver con tu "hermanita" —comentó con un atisbo de ironía, que más que un atisbo era ironía pura, en grandes cantidades.

Trunks se deprimió al escucharla decir aquello.

—Sé que no te cae bien, pero...

"Encima es recíproco", se lamentó mentalmente.

Pan rió levemente.

—No es que me caiga "mal" —explicó—. Simplemente, podemos decir, no me simpatiza... No soporto que no tenga cola y no soporto que haya sido feliz mientras tú sufrías.

Ella lo miró fríamente pero lo hecho, hecho estaba: acababa de decir algo muy tierno.

Trunks le sonrió y la besó brevemente en los labios.

—Preguntó por nuestros cuellos vendados —comentó mientras la abrazaba con fuerza—. No me atrevo a contarle sobre el ritual... Sería mejor que lo hablara con otra mujer.

Pan se soltó inmediatamente, dibujando decepción en el rostro de su pareja.

—NO —sentenció—. De ninguna manera tendré una charla así con ella... ¡Bah! —y empezó a reír burlonamente—. Si mordió a un terrícola débil es SU problema, no el mío...

—Pan... —la acarició y ella lo rechazó—. ¿No lo harías ni siquiera por mí?

Ella adoptó un semblante que se mostraba por demás irritado, sonrojándose sin realmente desearlo.

—No me gusta cuando eres cursi —dijo—. Pero bueno... No la buscaré yo, ¡de ninguna manera! —Vio la sonrisa que Trunks acababa de adoptar y suspiró con desgano—. Que me busque ella, que demuestre merecer la verdad... ¡Si se comporta como una cobarde NO lo haré!

Trunks no pudo contenerse más, abrazándola y arrojándola al suelo, donde la besó apasionadamente.

—Te recompensaré en la noche... —murmuró en su oído.

Pan lo empujó lejos de ella, mostrándose sonrojada una vez más.

—No conocía tu lado pervertido...

Trunks la miró con confusión.

—Bueno, sí lo conocía... —se corrigió la muchachita, notoriamente exasperada—. Pero no en frío, principito —se acercó a él y lo besó sólo unos instantes—. Aún no me acostumbro, eso es todo...

Sin más, ambos se pusieron de pie y fueron a la casa, donde Bra se había quedado unos momentos con sus abuelos. La princesa se asomó por la puerta que daba al patio y sonrió a su hermano, quien se dirigía a ella con su mujer.

Era inevitable sentirse así de feliz...

"Aunque esa chiquilla, Pan, no me gusta ni un poco...".

Eso debía cambiar: era la única que aceptaría explicarle "ciertas" cosas...

"Y odio depender de ella... ¡No será gratis!".

—¡A comer! —anunció a los saiyans—. Mi abuela preparó toneladas de comida...


Observaron durante interminables minutos a la nave que transportaba a Goten, festejando al ver que ésta se había perdido de la vista de todos.

—Nadie la encontró —afirmó con alegría Tark, acompañado por Gohan y Raditz, en el techo de su laboratorio—. ¡Funcionó! El dispositivo que le colocamos evadió a los radares de la Central Espacial.

—Eres un genio, Tark —lo aduló Gohan—. Goten lo hará: salvará a la Tierra y a mi hija.

—Y al Príncipe Trunks también —Vio fastidio en los ojos de Gohan ante la mención de ese nombre y decidió evadir el tema: no sentía deseos de discutir—. Vamos al interior del laboratorio.

Los dos miembros de la familia de Bardock lo siguieron, entrando a la enorme propiedad del Líder de Clase Media.

—Espero no lo arruine —exclamó Raditz al sentarse en una silla, sentándose a su lado Gohan y frente a ellos Tark.

—No lo hará —afirmó Gohan con una sonrisa—. Es atolondrado, pero es bueno... Es como papá.

—Tu padre es un fuera de serie, Gohan —dijo Tark ante esos dichos—. Si tu abuelo fuera como él...

—¡Tonterías! —Raditz rió y golpeó con la palma de su mano a la mesa que tenía frente a él—. Si los saiyans fuéramos como Kakarotto no seríamos tan fuertes...

—No estoy de acuerdo —farfulló el Líder de Clase Media—. Kakarotto es muy fuerte, el Príncipe lo es de igual forma y yo también lo soy.

Un poco de soberbia no venía mal a veces...

—Pero tú no eras así —se burló Raditz—. Te recuerdo de otras épocas: eras cruel, uno de los más crueles... Por algo te dieron el puesto de Líder en tu clase.

Y ahora era Tark quien reía.

—Mucho tuvo que pasarme para desistir de aquellas imprudentes actitudes.

Su rostro se ensombreció repentinamente y Raditz y Gohan supieron que se había bloqueado por algún motivo.

El anciano no pudo evitar recordar...

Tark, ¡entiende! —suplicó su mujer, Leim—. Onei, nuestro hijo, es muy pequeño… ¡Le falta entrenamiento! Seremos inútiles en la guerra contra Freezer... ¡No quiero enviarlo a una muerte segura!

El hombre la abofeteó.

¡Somos saiyans! —exclamó severamente—. ¡Si no van a la batalla entonces no merecen tener nuestra sangre! ¡TODOS LUCHAREMOS Y, SI MORIMOS, ES PORQUE NO MERECEMOS LO QUE TENEMOS EN LAS VENAS! Y es mi última palabra, mujer...

"Leim era tan fuerte, tan talentosa... ¡Una de las guerreras más rápidas de nuestra clase y nuestra raza! Y, por sobretodo, era buena... Muy buena...".

—Muchos saiyans eran buenos, muchos más de lo que imaginas, Raditz —afirmó luego de largos minutos de silencio y reflexión.

Gohan y su tío estaban desconcertados.

"Tark encierra muchos misterios dentro de él", pensó el hijo mayor de Kakarotto sin parpadear mientras lo contemplaba.

—La bondad y la fuerza pueden ir de la mano —sentenció el Líder de los medios, dando un puñetazo a la mesa y quebrándola ante esto. Se acercó a la puerta de su laboratorio personal y la abrió—. Tengo mucho en qué pensar, si me disculpan...

Gohan y Raditz aceptaron el implícito pedido para que se fueran, haciéndolo sin queja alguna.

Ya en la soledad de su santuario, ese laboratorio donde evadía los recuerdos día y noche gracias a sus fabulosos inventos, Tark gritó con furia.

—¡Pueden ir de la mano! —vociferó—. Pueden ir de la maldita mano...

"Y si no logro que nadie lo entienda, que nadie entienda que lo ÚNICO que importa para un saiyan es su PODER y no lo que esté acompañado por éste, matarán al Príncipe Trunks... ¡Y eso que sí no lo voy a soportar!".

—Prefiero morir yo...

Y no mentía.


Bra pensó que la cena transcurriría con tranquilidad pero no fue así: Trunks y Pan comían como dos bestias...

¡Claro que ella comía mucho! Comía como una loca y no engordaba, lo cual la hacía muy feliz, pero...

"¿Será que es el metabolismo saiyan? Que horror, cuánto no conozco de mí misma".

—Me siento una desconocida al mirarme al espejo... —murmuró entre bocados, avergonzada por los malos comportamientos de sus huéspedes.

Trunks no era tan maleducado, de hecho parecía intentar controlarse... Pero Pan no, Pan comía como toda una saiyan y poco y nada le importaba lo que sus modales causaran en los demás.

Bra la observó largamente al igual que sus abuelos, los cuales no reflejaban en su mirada el desconcierto de su nieta, sino más bien algo parecido a la nostalgia: Pan comía como Vegeta solía hacerlo...

Ignoró la forma de observarla de sus abuelos y volvió a sus pensamientos:

"De todos modos, he de admitir que hay algo en su actitud que me agrada...".

Se veía muy segura de sí misma, soberbia y altanera: como ella.

"Creo que nos parecemos...".

¿Serían así todos los saiyans?

—Gracias por la comida —dijo Trunks al terminar, lo cual también hizo Pan unos minutos después.

Brief bostezó.

—Este día ha sido intenso: me alegro de que todo terminara bien —manifestó por demás alegre—. Querida, vamos a dormir...

Su esposa se puso de pie y tomó los mangos de su silla de ruedas. Llevó a Brief hacia Trunks, quien se puso de pie para tenerlo justo frente a él.

Su abuela lo abrazó y su abuelo tomó su mano, haciéndolo sonreír.

—Gracias por estar aquí —dijo Brief.

—Sí —asintió su mujer—. Gracias, Trunks... ¡Gracias, bonito! —y lo abrazó con todas sus fuerzas.

Trunks la estrechó de igual forma y los dejó ir.

—Buenas noches... —se despidió dulcemente.

Bra los besó a ambos y Pan esbozó una leve y cortante sonrisa, la cual intentó no parecer descortés.

Por algún motivo, sintió que esos terrícolas la habían entendido.

"Parece que conocen bien al Rey...".

—Dejé ir a los sirvientes, les di unos días libres para que no hicieran preguntas sobre sus colas —comentó Bra—. Creo que iré a lavar los platos... ¿Me ayudas, Pan?

La muchachita la miró inquisitivamente.

—¿Sabes lavar los platos? Y tan mimada que parecías, me has engañado... —sintió gruñir con odio a su cuñada y levantó la mesa a una velocidad record, impresionando a la hermana de su hombre—. Dime hacia dónde está la cocina, no es necesario que me ayudes...

—Es por acá... —Bra le propuso, mediante una seña, que la siguiera a través de la casa—. Si te hace feliz lavar no te lo impediré, pero te advierto que YO SECARÉ.

—Si te atreves... —provocó Pan entre risas, haciendo refunfuñar a una molestísima Bra.

Trunks las observó irse invadido por una enorme confusión.

"Se llevan pésimo pero pareciera que en cualquier momento congeniarán".

Después de todo, ¿Cuál era la cosa que los saiyans más disfrutaban a parte de pelear y el sexo?

"Provocar e irritar a los demás".

Sí, eso era muy cierto.

Irritar era una especie de "catarsis" para los saiyans. Quien fuera un gran rival para las palabras era un digno "amigo".

Rió en medio de la soledad de la sala al pensar en eso.

"Curioso como siempre queremos pelear, como siempre queremos hacerle algo a los demás, provocar algo en los demás...".

Admiración, odio e, incluso, respeto.

"Bra tiene mucho de eso, creo que no lo nota, pero...".

Y siguió sonriéndose, girando su cabeza hacia donde, sabía, estaba el patio trasero.

"Es un buen momento...".

Escapó del silencio de la casa, deseando mentalmente que Bra y Pan se llevaran bien, y así se fue hacia el patio.

"Mamá...".


Intentó dormir pero la impaciencia lo mataba: odiaba esos viajes eternos, no había cosa que lo irritara más.

"Soy demasiado inquieto como para estar tan quietito".

Rió en la soledad de su esférica y diminuta nave.

"A veces puedo ser tan patético...".

¡¿Pero de dónde venía tanta reflexión?!

"Creo que necesito madurar...".

Por primera vez en su vida, Goten empezaba a comprender las eternas palabras de su tío: "madura, mocoso".

Se sentía más inmaduro que nunca... ¡Necesitaba hacer algo por su persona! Demasiados años intentando no involucrarse ni enseriarse demasiado como para seguir viviendo así...

"Ya no es tiempo de juegos, esto es importante: ¡Es la misión más importante que me han encomendado! Esto tiene que servirme...".

Y cuántas ganas tenía de llegar a la Tierra...

Miró el reloj del centro de mando que estaba frente a él y el cronómetro le dijo que faltaban nueve largas horas para llegar a su destino. Cerró sus ojos con fastidio e intentó pensar en alguna estupidez que lo distrajera, pero nada.

"En lo único que puedo pensar es en que mi raza corre peligro...".

Había que cambiar algo: los saiyans no podían seguir así.

"Hacerlo nos llevaría a una extinción completamente inevitable...".

Y evitable, pero con los saiyans NADA era sencillo.


Pan parecía bastante experta en lavar los platos, lo cual sorprendió a Bra.

—Parece que en tu casa te hacen trabajar mucho... —comentó en, casi, un intento de "conversación amena".

Pan dejó el último plato sobre el secador y la observó despectivamente.

—En mi casa nadie es inútil, todos ayudamos —aseguró con orgullo.

Y un nuevo intento de despertar su furia... Bra no pudo eludir la bofetada implícita que la muchachita acababa de atestarle.

—Bueno, bueno... —intentó evadir el tema mientras secaba y guardaba los platos, contemplando disimuladamente a Pan, quien acababa de apoyarse, cruzada de brazos, contra una pared próxima—. ¿Hace cuánto se conocen Trunks y tú? —Preguntó amablemente, esforzándose al máximo por no caer en tontas discusiones—. Se ve que te ama mucho...

Pan entrecerró los ojos, incapaz de entender sus dichos.

"¿Amar? Entiendo el concepto pero, al mismo tiempo, es como si no lo entendiera".

Rió brevemente.

"Los saiyans jamás hablamos de cosas tan triviales".

—Más o menos un mes —aseguró fríamente, provocando que Bra dejara caer, accidentalmente, un plato al suelo.

—¡¿Qué?! —gritó luego de girar hacia su pequeña cuñada, atónita.

"¡¿Tan poco y ya están casados?! Que locura... ¡Mi hermano está loco!".

La muchachita de Clase Baja rió ante la impresión de la princesa de su raza.

—Los saiyans no perdemos el tiempo con estupideces —afirmó orgullosa de su sangre—. Si dos saiyans pelean y sienten que el otro es un rival digno, ya es suficiente... Claro, con algunas "cosas" adicionales.

Bra no pudo mirarla más, limpiando los restos del plato que acababa de asesinar y concentrando su mirada en el suelo.

—¡¿Tan fácil?! —logró inquirir luego de largos minutos.

"Tal vez por eso nunca conseguí novio...".

De una forma casi bizarra, Bra comenzaba a entender un poco sobre su naturaleza...

"Pero debo preguntar más".

Tiró los restos del plato al cesto de basura y, cuando finalmente se decidió a encarar a Pan, ella había desaparecido.

"Maldita mocosa...".

¡La había dejado con las palabras en la boca!


—Mamá... —susurró por enésima vez frente a la enorme y silenciosa cruz dorada.

Acarició la placa donde el nombre de su madre estaba inmortalizado, no pudiendo evitar las lágrimas, quienes corrieron ferozmente a lo largo de su rostro.

"¿Papá te habrá hecho feliz? ¿Estarás triste dondequiera que estés?".

Esas preguntas lo enloquecían...

—Me hubiera encantado conocerte... —susurró, sin parpadear, ante ella.

Pero no podía quejarse: las cosas habían salido mejor de lo que él hubiera podido imaginar, ¡ahora tenía abuelos y una hermosa hermana! Ahora estaba unido en cuerpo y alma a Pan...

"Ya no tengo por qué estar atado a papá".

Vegeta había sido demasiado cruel con él, siempre. Nunca había sido afectuoso (nadie en Vegetasei lo era, claro, pero Vegeta era el más antipático de todos), jamás había podido sostener su mirada azul con la de él...

"No soporta mirarme".

Y eso, seguramente, era por los recuerdos que esos ojos le traían al Rey de los saiyans.

Ahora lo sabía.

¿Por qué me trajiste?

Porque eras de Clase Alta.

"Me niego a creer que ese fue su único motivo... Pero, ¿qué puedo esperar de papá? Con todo lo que me he enterado, no puedo esperar nada...".

—Absolutamente nada...

Rió con ironía y sin quitar su mano del nombre de su madre.

"Es cierto que nos salvó, sí... Sin embargo, él no salvó a mamá".

Y él jamás podría perdonarlo por eso, no luego de los últimos acontecimientos.

"¿Para qué mentir? No quiero volver a Vegetasei, no quiero volver a pisar ese suelo, no quiero... ¡No quiero!".

Y el problema a enfrentar era Pan.

"Ella sí querrá volver...".

Pero él no.

"No hasta que se me vayan las ganas de matar a papá...".

Porque haber sido separado de su hermana y haber sido maltratado toda su vida eran motivos suficientes para repetir la historia: para que el Príncipe de los saiyans volviera a matar al Rey.

Apretó los dientes con furia y deseó golpear a alguien, hasta que una mano en su hombro acompañada por un exquisito aroma fue capaz de tranquilizarlo.

Volteó rápidamente, casi asustado, y allí se encontró con Pan.

—Es tarde... —murmuró ella a milímetros de sus labios—. Es mejor que descansemos.

Trunks no lo planeó y no era su estilo, el problema era que ella había aparecido en un momento delicado de su reflexión, tenía demasiada ira contenida y de alguna forma tenía que descargarla...

La tomó fuertemente de los brazos y la lanzó al suelo, besándola y abrazándola con posesión.

Pan no pudo evitar excitarse ante las acciones de su hombre, recorriendo la espalda masculina con sus manos, buscando desesperadamente la piel que la ropa no le dejaba sentir.

Trunks la mordió en el labio y eso la hizo sangrar, calmándose al sentir el sabor de la sangre en su boca. Se apartó de sus labios y aspiró el magnífico aroma del cuello femenino, logrando calmarse por completo.

Sí, ella tenía el poder de calmarlo, poder por el cual él estaba más que agradecido.

—Lo siento... —jadeó en su oído, aún sobre ella en el pasto del patio.

Pan estrujó su ropa con sus dedos.

—Me gusta cuando haces cosas así... —y una risita escapó de sus labios—. Vamos a descansar, tu hermana dijo que nos daría una habitación...

Le encantaban los runruneos de Pan, más aún cuando ella estaba bajo él...

"Me está volviendo loco".

Ella lo volvía posesivo y autoritario, pero también lo volvía dócil e indefenso... Nada daba vergüenza con ella, ambos extremos se sentían deliciosos.

Se levantaron y fueron rápidamente a la casa, encontrándose con Bra en el living.

La hermana de Trunks estaba sentada en el sofá y tremendamente sonrojada, todo producto de lo que acababa de ver...

"¡¿Por qué lo hice?! No tendría que haberme acercado a la puerta trasera, los vi besarse... Y ese beso no era tierno".

No, definitivamente era todo lo contrario.

"No puedo creer que sepa tan poco de mí misma".

—Bra —Trunks la observó dulcemente a la vez que sujetaba la mano de Pan—. Es tarde y este día estuvo lleno de emociones fuertes, es hora de descansar...

La menor de los gemelos se sonrojó todavía más.

"¡¿Descansar?! Lo dudo".

Tosió y odió a Pan, quien acababa de observarla altivamente y entre risas burlonas.

"Maldita chiquilla, disfruta de mi ignorancia...".

—Síganme... —balbuceó avergonzada, aventurándose hacia los largos pasillos de su casa junto a su hermano y la mujer de él.

Se detuvo frente a una puerta blanca, abriéndola y mostrándoles un cuarto hermosamente decorado con tonalidades pastel y lleno de lujos. Les dio el cuarto de huéspedes más aislado de la enorme mansión, todo para darles la mayor intimidad posible.

—Aquella pequeña puerta es del baño y en ese mueble dejé más ropa, por si quieren cambiarse —explicó aún avergonzada.

Trunks le sonrió y la abrazó fuertemente.

—Será hasta mañana, hermana... —susurró con dulzura.

Ella devolvió el abrazo.

—Hasta mañana, Trunks... —respondió de igual forma. Lo soltó y dedicó una mirada asesina a Pan, quien se la devolvió con total altura.

—Nos vemos... —Pan entró en el cuarto y tironeó del brazo de Trunks. Luego cerraron la puerta.

Cuando ellos desaparecieron, Bra salió corriendo para su cuarto, encerrándose rápidamente en éste.

Se quitó su ropa, cepilló su cabello, aplicó cientos de cremas en su delicada piel y, después de ponerse su ropa de dormir, se metió en su cama a toda velocidad. Internó su mirada en el techo y fue allí donde tuvo la certeza:

"No pegaré un ojo en toda la noche".

Demasiada felicidad y confusión como para hacerlo...


—Esta habitación es diferente a las que tenemos los saiyans —comentó Pan con aires antipáticos.

Trunks asintió ante sus dichos.

—Sí, pero se ve bien...

Pan lo observó por unos instantes, logrando erizar la piel de su pareja al hacerlo.

—¿Feliz? —inquirió la muchacha.

Trunks respiró aliviado. Se lo merecía después de tantas emociones extremas.

—Sí, lo estoy... —admitió sonriente—. El problema es que... —cerró sus ojos en claro gesto de fastidio y escuchó a Pan reír frente a él.

—Tu padre... —afirmó ella y él volvió a asentir—. Merece todo el odio que le tienes, Trunks...

El Príncipe la observó dubitativo, intentando analizar sus palabras. Se sentó en la cama y entrelazó los dedos de sus manos frente a él, apoyando los codos sobre sus rodillas.

—Lo sé... —murmuró—. Y es muy triste...

Pan se arrodilló frente a él.

—Nadie dijo que esto sería fácil, principito —y rió brevemente, tomando las manos de su hombre con fuerza—. Pero entiende: sí, los salvó, pero hizo feliz a esa chica, no a ti... —se mostró furiosa y eso conmovió a Trunks. Pan ya no tenía intenciones de esconder sus sentimientos—. No puedes perdonarlo a menos que hables con él.

Trunks levantó la vista hacia su mujer, y en los ojos de Pan encontró la más pura sinceridad.

—No quiero volver a Vegetasei... —afirmó con tristeza.

Ambos cerraron los ojos a la vez, sabiendo, cada uno por su lado, que esa frase sería pronunciada tarde o temprano por él.

Pan respiró profundamente, intentando ordenar sus pensamientos.

"No puedo permitirlo...".

Tomó a Trunks de sus mejillas y lo obligó a mirarla. Se miraron en silencio por largos y dolorosos minutos, por eternos instantes de respiración y reflexión, de deseo y egoísmo...

—Es obvio que no quieres, ya lo entendí... —afirmó ella de forma indescifrable—. Pero no puedes huir de tus problemas, Trunks... —él intentó esquivar su mirada, mas ella no se lo permitió, tomándolo con más fuerza de las mejillas—. No fuimos entrenados para huir, por eso...

La muchacha aclaró su garganta y Trunks sintió humedad en sus ojos: ella tenía razón.

"Pero no quiero volver. Tengo miedo, mucho miedo...".

Los ojos de sus "hermanos de sangre" saiyan lo habían mirado de una forma asquerosa.

"Jamás en la vida quiero volver a sentir asco en la mirada de alguien, JAMÁS".

—No puedo, Pan... —habló por fin—. No puedo enfrentar esos ojos, siento que si vuelvo a estar bajo ellos me chuparán la fuerza, me chuparán el alma...

Pan rió y no le importó mostrarse burlona: fue lo más hiriente que pudo, entristeciendo a Trunks.

"Si no soy severa no lo entenderá... ¡Maldito Trunks! Me haces ser demasiado transparente".

—NO —musitó—. Estás equivocado... ¡Eres TAN fuerte! No permitiré que te alejes de Vegetasei... NADIE te chupará la energía, nadie te mirará mal... Yo no lo permitiré.

Y eso había sido demasiado dulce de su parte, Trunks necesitó besarla para agradecerle tan emotivas palabras.

Pan rió entre besos, ¡esa era la forma! Era la única manera de llegarle al corazón a su hombre... Con honestidad.

"Debo ser honesta con él, ya no hay por qué ocultar nada...".

—No tengo nada contra tu hermana, me cae mal pero no la odio, después de todo ella no tiene la culpa —exclamó la muchachita luego de dar unos pasos hacia atrás, rompiendo los besos apasionados del Príncipe—. Pero no permitiré que te quedes aquí y evadas al planeta que ES TU HOGAR, no permitiré que te alejes de Tark y de quienes te respetan... —y ya no pudo contener sus emociones, descontrolándose—. ¡NO TE ALEJARÁS! Si quieres nos quedamos un tiempo... ¡PERO VOLVERÁS Y DEMOSTRARÁS QUE VALES LA PENA, QUE ERES UN VERDADERO SAIYAN!

Trunks derramó unas breves lágrimas y se puso de pie, avanzando hacia Pan y abrazándola con todas sus fuerzas.

—Tienes razón... —dijo—. Pero necesito tiempo, necesito juntar el valor suficiente...

—Lo tienes, Trunks, tienes todo el tiempo del mundo... —y ella devolvió el abrazo, aunque no de forma efusiva, pero sí bastante honesta.

"No permitiré que te alejes de NUESTRO hogar, porque Vegetasei es NUESTRO, es nuestra tierra, nuestra casa... ¡No te puedes dar por vencido de esta forma!".

Ni podía ponerla a ella en esa posición tan complicada...

"No quiero irme de Vegetasei, pero, aunque odie admitirlo, tampoco puedo abandonar a Trunks...".

No, porque si lo hacía, ella moriría...

"La unión ya está hecha, la unión nos ha vuelto inseparables...".

Y jamás lo diría, pero estaba agradecida por ello...

Soltó a Trunks y se sentó sobre la cama, quitándose la camiseta de un instante al otro y mostrándole parte de su desnudez a Trunks, quien sintió aquel revoloteo de excitación extenderse a lo largo y ancho de su cuerpo...

—Ahora descárgate... —le pidió ella en un tono más que sugerente—. Ya no pienses más...

¿Para qué negarlo? Durante todo ese día se había muerto de ganas de ser poseída por él... Estaba ansiosa por seguir aprendiendo, por seguir conociendo el mar del placer y la locura en el cual él la había sumergido con tanta sabiduría...

Necesitaba la sangre, la necesitaba de verdad... Y bien sabía que a Trunks le pasaba lo mismo.

El Príncipe la observó en silencio por un buen rato, intentando contenerse pero no logrando hacerlo, cediendo ante el erótico pedido y atacándola de un instante al otro.

Ir hacia ella, hacerla suya y sentirse bello, más bello que nunca, en brazos de la mujer más maravillosa de las cuatro galaxias... Eso era lo que necesitaba.

"Ya tendré tiempo de pensar, tendré todo el tiempo del mundo para tomar la decisión perfecta...".

¡Sí! Tenía tiempo, no tenía que negarse más a la satisfacción...

Por un rato, sólo restaba disfrutar.


Abrazada al cuadro de su madre, Bra no pudo hacer más que llorar y reír. Las preguntas existenciales quedaban de lado cuando pensaba en Trunks, no podía parar de agradecer...

"Mamá, Trunks es tan lindo... Seguro que, si estuvieras aquí, ambas lo cuidaríamos y consentiríamos, lo miraríamos sin cansarnos de su carita de buena persona...".

Tan bonito y tan frágil... Trunks era un enigma, era un ángel caído, un eterno sufrido con dotes de héroe, un poderoso lleno de humildad... ¿Cómo podía existir alguien así?

Era una utopía.

"Y encima idealiza a la Tierra, seguro que lo hace... No sé si nosotros, los humanos, somos mejores que esos saiyan...".

Sí, los saiyan eran asesinos, pero los humanos también... Por algo había guerras y sufrimiento, por algo había drogas, alcohol y otros tantos componentes dañinos... Por algo había crímenes, asesinos y violadores por doquier...

"Por algo existe la discriminación, el sentirse mejor que los demás...".

Y ella era todo eso personificado en una sola persona.

"Pedirle a Trunks que viva en un planeta tan corrupto casi parece injusto...".

Rió sin saber bien por qué lo hacía, su risa era casi patética.

"Creo que nadie es completamente bueno... Hay escoria no sólo aquí, sino en todo el universo...".

Ella no iba a abandonar la Tierra, tal vez sí para ir a gritarle y reclamarle tanto sufrimiento e injusticia al padre de ambos, pero no se iría por siempre...

"Yo soy de aquí y él es de allá...".

Pero la sola idea de separarse de él la hacía llorar...

"No hay solución, no es nuestro destino permanecer juntos...".

Lloró más y pensó en Vegeta.

"Todo por culpa de papá...".

Se preguntó cómo sería él y sintió curiosidad, una demasiado fuerte.

"Iría a interrogar a Trunks, pero...".

Interrumpir su intimidad no era una opción.

Y el beso de Trunks y Pan vino a su memoria...

Miró fijamente el techo de su habitación y se aferró más al cuadro de su madre por debajo de las sábanas, recordando hechos que no solía repasar mucho...

Hechos que jamás repasaba...

Oh, Bra... ¡Bra! —gemía sin parar un hombre sobre ella, tan complacido por tenerla que ni notaba su rostro fastidiado—. Hace tanto que quería esto...

El vaivén de los cuerpos continuaba pero algo no le gustaba a Bra, algo no la convencía...

Cerró los ojos e intentó concentrarse, mas no lo logró...

"Sentir placer, necesito disfrutar tanto como él...".

Y todo se volvió borroso.

"Cuando desperté de ese trance, ese sujeto estaba desmayado a mi lado... Me fui corriendo y esa fue la primera de tantas veces...".

Deseaba conocer más en profundidad a los saiyan, ¡se moría de curiosidad!

"Tantas veces me he sentido aburrida, esperando algo que jamás llegó...".

—Tal vez los saiyans sean la respuesta a mi insatisfacción...

¿Pero cómo controlar su fuerza?

"A lo mejor Trunks pueda explicarme cómo...".

O bien podría explicárselo Pan.

"Que vergüenza, hablar de sexo con una chiquilla...".

Unos ruidos extraños, como de golpes secos, llamaron repentinamente su atención, haciendo que se levantara automáticamente de su cama.

"¡¿Qué es eso?!".

Fue hacia la puerta de su cuarto y la abrió a toda velocidad, girando su cabeza hacia el largo pasillo de su casa.

"Viene del cuarto de huéspedes...".

—¿Acaso...?

"¡¡¡Necesito hablar con esa maldita niña!!!".

—Por Dios, que no sea lo que yo creo...


Destruyó su ropa e hizo exactamente lo mismo con la que llevaba él, todo estorbaba a la hora de tomarla.

Incluso la cama molestaba, le pareció demasiado frágil y no quiso hacerla trizas por culpa de la violencia de dos saiyans en celo, no quiso por respeto a su familia.

Fue hacia la pared con Pan enredada en su cintura y allí la poseyó rápida y desesperadamente, casi sin disfrutarlo, sólo buscando hacerla gritar cada vez más fuerte, completamente incapaz de razonar o siquiera considerar la posibilidad de ser escuchados por los demás... ¡Ella lo volvía loco! Y estaba demasiado desquiciado, necesitado de ella...

Descargarse... No era descargar solamente el deseo contenido de casi un día entero sin ese cuerpo inmaculado: era descargar la alegría y la tristeza que sentía, la furia y el agradecimiento, la locura, la falta total de claridad...

El acto fue demasiado rápido y salvaje, sintiéndose satisfechos en pocos minutos... Cayeron rendidos al suelo y poco les importó la desnudez o la transpiración que corría por sus cuerpos completamente entremezclada, simplemente se abrazaron y recuperaron todo el aliento posible.

Después de varios minutos de respiración entrecortada, Trunks la besó apasionadamente.

—¿Te lastimé? —preguntó ya con más cordura—. Creo que se me fue la mano... Lo siento.

Pan rió, viéndose adorable entre el sudor y la soberbia.

—Soy saiyan, Trunks... —le recordó—. No soy terrícola...

Se besaron y ella mordió sus labios por unos instantes, robándole unas pocas pero suficientes gotas de sangre. Él la imitó y eso pareció apagar todo deseo, por lo menos por un rato.

Común en saiyans jóvenes recurrir al alivio de la sangre casi diariamente. Era parte del instinto de su raza de guerreros, era parte del interminable ritual que necesitaba repetirse para jamás poder ser olvidado...

Abrieron la cama y se recostaron uno al lado de otro, observándose en silencio y con dificultad dada la oscuridad que la falta de luz provocaba en el cuarto. Todo parecía perfecto, lo era realmente.

—Al fin... —Trunks apoyó su cabeza en los pechos de su mujer con total entrega.

Pan se impresionó por su acto.

—¿Qué haces? —preguntó—. ¿"Al fin" qué?

—Al fin sé lo que es la felicidad...

Trunks sonó tan sincero que ella no pudo hacer más que sonreír levemente, sabiendo que todo lo que había pasado aquel día había sido una bendición para él, por más agridulce que haya sido toda la situación.

"Ahora tiene una familia, eso es lo importante...".

¿Y por qué tanta humildad? Ella no era humilde...

"Y lo de recién fue un broche de oro...".

Trunks merecía felicidad, y ella se sintió casi hasta feliz por saber que ella era quien la provocaba en él.

Era ella, en gran parte, quien ponía una sonrisa en el rostro que más la merecía en el universo.


Se despertó ojerosa y supo que ni todo el maquillaje del mundo taparía la oscuridad que se cernía bajo sus ojos.

—Estoy horrible... —afirmó con fastidio al mirarse al espejo.

Se bañó, cambió y salió de su cuarto en busca de un desayuno rápido, deseaba ir a comprarle ropa a Trunks antes de que él despertara, todo para darle una hermosa sorpresa matinal.

"Lo llevaré a la calle a pasear, así podrá sentirse completamente humano, ¡sí!".

Inmensa fue su sorpresa al encontrarse con Trunks y Pan levantados, cambiados y arreglados, quienes bebían agua que su abuela les ofrecía amablemente.

Se sonrojó al ver los labios de ambos hinchados, como si se hubieran mordido el uno al otro durante un beso…

—¡¿Ya se levantaron?! —preguntó con incredulidad—. Que temprano...

¡Si apenas eran las nueve de la mañana!

—Los saiyans dormimos poco, dormir hace que desperdiciemos valiosos minutos de entrenamiento —explicó Pan, tan soberbia como siempre.

Ella llevaba una camiseta blanca y unos shorts de jean muy parecidos a los que tenía el día anterior, mientras que Trunks se había puesto un buzo negro con el logo de la empresa familia y unos pantalones claros acompañados por unas botas de color café.

—Bueno, yo... —Bra se sentó y tomó rápidamente el café que su abuela acababa de darle—. Iba a ir a comprarle ropa a Trunks.

Su hermano le sonrió.

—No es necesario, Bra... —dijo con suma dulzura.

—¡Todo es necesario cuando se trata de ti! Además te vas a quedar unos buenos días, ¿o no? Eso dijiste ayer...

Pan lo miró mal y Bra lo miró peor, Trunks se sintió acorralado.

—Sí, eso haremos...

"¡Debo hablar con esa niña! Pospondré las compras, las haré más tarde...".

—PAN —la llamó con supuesta indiferencia—. Debo hablar contigo, sígueme.

Pan rió ante su pedido.

—Que humor tenemos... —no hizo nada por contradecir el pedido, la sola idea de que Bra le hiciera preguntas tan íntimas le resultaba demasiado atractiva como para dejar pasar la oportunidad de gozarla.

—Por aquí... —Bra la guió hacia su laboratorio ante la atenta mirada de Brief, su esposa y Trunks.

El Príncipe, cuando las muchachas se alejaron, miró con confusión a sus abuelos.

—Perfecto —exclamó Brief con una sonrisa—. Tú ven conmigo, Trunks. Deseo enseñarte algunas cosas.

—Bueno...

Terminaron de desayunar y Trunks siguió, encantado, a su abuelo materno.


Cerró la puerta de su laboratorio con llave, todo con tal de no ser interrumpida por nadie. Ofreció una silla a Pan y ella se sentó frente a su cuñada, ansiosa pero más actriz que nunca, deseando que su deseo de conocimiento no fuera demasiado explícito.

—Hay algo que me gustaría hablar contigo... —exclamó, sin más, Bra.

"No debo andar con rodeos, ella se aprovechará de mi vergüenza y no pienso perder ante una niña de 15 años".

Pan se cruzó de brazos (así como ella misma) y gozó lo más posible de la situación, provocando odio en Bra.

—¿Problemas sexuales, princesita? —exclamó con toda intención de irritar a Bra, cosa que logró sin esforzarse demasiado.

Se sintió tremendamente exitosa, casi tanto como se sentía al ganar una batalla.

Bra deseó golpearla con todas sus fuerzas.

"Creo que empiezo a entender el instinto saiyan".

—Sí, muchos problemas, si quieres saber —afirmó seca, sin demostración alguna de humillación.

Pan rió de forma más audible.

"Así me gusta: que no se comporte como una niña mimada y cobarde...".

—Me gusta tu actitud —afirmó para sorpresa de Bra—. ¿Qué es lo que quieres saber?

"Perfecto", pensó la princesa con una sonrisa en sus labios, la cual era tan altiva como la de Pan.

—¿Los saiyans son violentos durante el sexo? —preguntó sin chistar. Quiso temblar pero no se permitió tal lujo.

Pan ni se inmutó.

"Es valiente... Empieza a ganarse mi respeto".

—Sí, somos una raza violenta y eso nos hace muy "apasionados" en muchas áreas de la vida... Al hablar, al tener sexo... Al pelear, sobretodo...

—Se nota —exclamó Bra ante los dichos de la muchachita de Clase Baja—. Eso explica muchas cosas...

"Apasionados... No sé si es la palabra indicada, pero suena bien".

—¿Cómo cuales? —Pan casi parecía burlarse de su ignorancia y eso disgustó a Bra, pero en el fondo no fue tan así...

"Empiezo a disfrutar esta conversación".

Algo de saiyan tenía, ahora lo sabía.

—Hombres débiles que no soportan mi fuerza y quedan inconscientes durante el sexo...

¡Jamás lo había dicho de una forma tan directa! Necesitó sonreír para expresar del todo lo libre que se sentía.

"Creo que esta mocosa empieza a simpatizarme...".

Pan pareció hablar con sus ojos, los cuales no mostraban ningún tipo de sorpresa.

—Es natural, los saiyans disfrutamos de alguien digno a nuestro lado, y alguien digno es alguien que tenga fuerza, carácter y orgullo.

Los saiyans parecían un poco "básicos", todo tenía que ver con el poder y para Bra no fue difícil comprenderlo.

"Todo es fuerza. Todo".

—¿Y qué hay de las vendas en el cuello de ustedes? —Inquirió Bra—. Trunks se sonrojó tremendamente cuando mencioné el detalle.

Pan rió a carcajadas.

—Trunks es MUY tímido y pudoroso, jamás tendría una conversación como esta.

—Me di cuenta... —y Bra también rió, sorprendida por el giro de la conversación y el de la relación entre ella y su cuñada—. Un Príncipe avergonzado, es bastante divertido.

Siempre pensando que los príncipes eran otro tipo de persona...

"Trunks se sale de todo esquema".

—Lo es —Pan seguía sonriente e inmutable, casi soberbia, casi despectiva, pero divertida al fin.

—Dime el por qué de las vendas... —volvió a pedir Bra.

El pedido subió el ego de la muchachita de Clase Baja.

Pan no respondió con palaras sino con acciones: se quitó la venda que había colocado esa misma mañana en su cuello y asombró terriblemente a Bra al descubrir una enorme mordida.

—Así nos unimos los saiyan —dijo.

Bra no logró salir de su impresión.

"¿Unirse?".

—¿Se muerden? —preguntó sin lograr entenderlo.

—Sí —respondió fácilmente su cuñada.

—Vaya...

La princesa no pudo evitarlo: se sintió excitada ante la idea, todo por algo que no pudo comprender.

—¿Y qué significa esa unión?

Pan descruzó sus brazos y cruzó sus piernas, tomándose su tiempo para responder y, por qué no, para irritar a quien tenía en frente.

Suspiró y se sintió lista para dar la respuesta:

—Que estás atada para siempre al hombre al que muerdes y que te muerde...

La híbrida quedó estupefacta, siendo incapaz de pensar por varios minutos.

"Que románticos resultaron los saiyan", pensó para sus adentros luego de un tiempo prudencial y sin poder salir de la sorpresa. Mucho más que eso no podía razonar.

—Pero... —tartamudeó—. ¿Y cómo se divorcian?

Pan la miró sin comprender.

—¡¿Qué se supone que es eso?! —preguntó irritada—. No conozco ese concepto.

La princesa se quedó muda.

"¡No se divorcian! Si les explicara a ella y a Trunks lo que sucede aquí...".

La gente aburriéndose los unos de los otros, desligándose de las personas como si fueran objetos, siendo crueles y fríos...

Siendo "humanos", se podría decir...

"Todo es muy distinto aquí".

Se despreocupó por mantener la altura y se mostró más honesta, dibujando en su rostro una expresión por demás confundida.

—Divorciarse es como "separarse"... —explicó atropelladamente—. Aquí no nos "mordemos", sólo hacemos una especie de ceremonia llamada "matrimonio": si las dos personas que se unieron en matrimonio dejan de amarse, se divorcian.

Se sintió una idiota por explicar algo tan absurdo de forma tan infantil…

Pan casi cayó de su silla ante los espasmos que en su cuerpo provocó la risa desaforada que salió de sus labios.

—¡Estupideces! —gritó sin dejar de reírse, eclipsando por completo a Bra—. Los saiyans no recurrimos a cosas tan tontas y propias de gente tan poco inteligente... ¡Jamás pensamos en separarnos! Elegimos bien, no llegamos al ritual a menos que estemos realmente seguros...

Desde ese punto de vista, los saiyans casi eran "tiernos" para ambas muchachas, pero ninguna de las dos iba a atreverse a decir aquel disparatado pensamiento en voz alta.

De todas formas, Bra estaba maravillada. La cultura saiyan parecía inmensa y atractiva, era realmente vasta... ¡Era irresistible!

"Aunque violenta y diabólica, pero aquí no somos unos santos...".

Cada vez perdía más el encanto por su propio planeta y su población.

—¿Pero cómo es que se muerden? —siguió preguntando ya sin sentirse una idiota, compenetrada como nunca en la conversación—. ¿Acaso se dicen el uno al otro "voy a morderte"? ¡Que bizarro! —y no pudo evitar reír, tapando su boca para no ser tan explícita al hacerlo.

Pero quien rió al último fue Pan.

Gesticuló su mejor sonrisa de orgullo y habló entre risas:

—Durante el sexo —explicó y logró que Bra casi cayera de la silla.

La idea volvió a excitarla pero esta vez con más fuerza.

"Es un hecho: necesito conocer y dar rienda suelta a mi instinto saiyan...".

¿Pero cómo?

"No sé cómo, pero necesito aprender a controlarlo y disfrutarlo".

¿De qué forma? ¿Acaso podía controlarse?

"Necesito sacar a la saiyan que vive en mí... Sino jamás podré lograr la felicidad de a dos que tanto anhelo".

Sino, pensaba, terminaría sola y marchita...


—¡AL FIN! —gritó justo antes de abrir la pequeña compuerta de su nave.

Goten salió de ésta completamente eufórico y ansioso, desesperado por respirar aire puro y ver luz que no fuera artificial.

Al salir se quedó duro y necesitó lanzarse al suelo para disfrutar del hermoso paisaje que acababa de extenderse frente a sus ojos.

¡Cielo azul! Nubes formando cosas extrañas, pájaros sobrevolando y verde por doquier: ese bosque era bellísimo.

"Es una suerte haber aterrizado en un terrero inhabitado...".

Aunque sí había muchos animales. Muy bonitos y exóticos, por cierto.

Disfrutó por varios minutos pero pronto comprendió que el reloj no tendría compasión de ese hermoso paisaje terrícola.

"Debo apresurarme, sino este lugar desaparecerá...".

Activó su Scouter e, inmediatamente, distinguió tres poderes de pelea que destacaban entre las millones de personas que vivían allí.

Rascó su cabeza al darse cuenta de un detalle sumamente importante:

"¿Tres? Sólo deberían destacar Trunks y Pan...".

Casi con temor, dejó que el Scouter lo guiara y voló a toda velocidad.

"¡Rápido! Tal vez estén en peligro...".


Brief le enseñó los más variados inventos científicos, la mayoría obra de su madre. Verlos y comprender el funcionamiento de cada uno provocó en Trunks una emoción sin precedentes, creyéndose incapaz de tantos logros.

"Mamá era un genio, su talento era realmente infinito...".

Ese pensamiento lo hizo sonreír y llenarse de orgullo.

—Bulma era puro talento —comentó Brief luego de cerrar una cápsula que contenía una moto de última generación—. Me alegra que hayas heredado su inteligencia, muchacho...

—A mí también me alegra —reconoció visiblemente conmovido—. Aunque dudo que tenga su nivel.

Brief rió y acarició al pequeño gato negro que descansaba sobre su hombro.

—No estés tan seguro —le dijo—. De seguro lo heredaste, es evidente.

Con un gesto afirmativo de su cabeza, Trunks agradeció la dulzura y cariño de su abuelo.

—Creo que iré a ejercitarme un poco —dijo—. Gracias por enseñarme más sobre mamá...

Brief le sonrió y recordó a Tark al verlo.

"Espero esté bien y no se haya metido en problemas por defenderme...".

Bien sabía que Tark era incondicional a él.

Suspiró y finalmente se retiró del laboratorio de su abuelo, dirigiéndose hacia el patio trasero de la casa, al cual ya le había tomado especial cariño.

Corrió unos minutos y lanzó algunos golpes al aire, intentando concentrarse pero no pudiendo hacer otra cosa más que disfrutar.

"Parece mentira, pero todo lo que deseé está aquí... Todo".

Menos su madre, eso estaba clarísimo... Pero estaban Pan y Bra, nada más allá de ellas importaba.

Rió entre puños y patadas, sintiéndose uno con el aire, uno con el paisaje...

"Es aquí a donde pertenezco...".

—No quiero volver a Vegetasei... —susurró y se paró en seco sobre el pasto. Miró sus manos y la manga de la camiseta que tapaba sus cicatrices, entendiendo que esa, y no otra, era la verdad—: ¡NO QUIERO!

Y, en el cielo, una silueta hizo aparición.

Cayó al suelo al ver venir el mal presagio, el presentimiento que acababa de decirle que su felicidad, evidentemente, no podía ser completa.

No en un eterno sufrido como él.

"No es posible...".

Quien acababa de aparecer frente a él y sin darle la oportunidad de ocultar su rostro no era otro que Goten, quien aterrizó a un par de metros de él y lo miró desafiante, seguramente ignorando que a quien tenía en frente era el Príncipe y no un simple y débil terrícola.

—¡¡RESPONDE SI NO QUIERES MORIR!! —exclamó con furia el hijo menor de Kakarotto—. ¡¿Dónde están Trunks y Pan, terrícola?! No deseo matarte, ¡pero NECESITO saber por qué están aquí y qué mierda les hiciste! —se puso en posición de combate y mostró sus dientes—. ¡¿Dónde los tienes atrapados?!

Trunks, presa del pánico, tapó su rostro con sus brazos y sacudió su cabeza con desesperación.

"No lo soporto, no lo tolero...".

—No me mires... —suplicó en un hilo de voz y retrocediendo varios pasos—. No lo hagas...

Goten, quien sabía que tenía en frente al poder más grande de los tres que localizó el Scouter, no pudo ocultar su sorpresa al ver la fobia en los ojos azules de ese extraño terrícola, quien tenía un inmenso poder pero, aún así, se mostraba temeroso ante él.

"¡Que extraño! Creo que me precipité...".

Los ojos asustados que intentaban esconderse tras los brazos de ese muchacho de cabello lila lo calmaron, le dijeron que no era un peligro, que no le haría absolutamente nada.

"Parece bueno, pero... ¿Qué es ese sentimiento que expresan sus ojos? Parece triste, muy triste...".

Trunks no pudo ni quiso ocultar su agitación, estaba aterrorizado.

"Nunca quise que me sorprendieran así... ¡Nunca!".

—Por favor... —Goten se relajó y habló casi hasta con dulzura—. Necesito encontrar a mi sobrina y a mi amigo... ¿Están adentro, cierto? Me lo dice este aparatito —mencionó señalando a su Scouter.

Le sonrió y Trunks tembló aún más.

"No puedo hablar, no puedo...".

Se agachó y entró en total pánico, jadeando de miedo.

"No soporto sus ojos...".

—Ya no me mires... —suplicó mientras abrazaba su cabeza con sus brazos—. No lo hagas...

Goten estaba asombrado por la extraña reacción de ese muchacho, por lo cual se agachó e intentó tocar su brazo, todo para intentar explicarle que no le haría daño.

—No pasa nada... —dijo al poner su mano en el brazo, logrando que Trunks pegara un salto y lo mirara con terror.

—¡NO! —gritó—. ¡NO ME TOQUES, GOTEN!

Y volvió a ocultarse con sus manos.

Goten cayó sentado al suelo, estaba anonadado.

"La voz...".

—¿Sabes mi nombre?... —susurró.

"Esa voz...".

Y, entonces, el soldado de Clase Baja pudo apreciar la cola que estaba enredada en la cintura de ese muchacho.

"Es... él es...".

Sonrió y, con fuerza, apartó las manos del rostro de quien tenía en frente, mirándolo fijamente a los ojos y con una enorme sonrisa en los labios.

—Trunks...

Lágrimas furiosas cayeron de los ojos del Príncipe, quien se sintió agradecido por ese gesto noble y sincero.

"No hay asco...".

¡No lo había!

—Goten...

El hijo de Kakarotto empezó a reír. ¡Era sorprendente! Los ojos gritaban incoherencias, decían verdades infinitas y dolorosas...

"El Príncipe Trunks de Vegetasei".

¡Al fin podía mirarlo a los ojos!

—No tengas vergüenza —le dijo con confianza—. Somos amigos, ¿o no?

Soltó los brazos del Príncipe y éste sonrió entre lágrimas.

—Sí...

Y así se quedaron, mirándose por largos minutos...

"Que fácil parece todo... Tanto miedo de ser mirado, y hasta ahora nadie me miró con asco...".

Por lo menos no directamente, pero ni pensar en ello.

No quería pensar en Vegetasei.

—Lo siento... —Trunks secó sus lágrimas y se puso de pie, siendo imitado por su amigo—. Entré en pánico porque me cuesta mucho ser mirado...

Goten rascó su cabeza aniñadamente.

—Es obvio, son muchos años bajo un casco —dijo como si eso fuera lo más natural del mundo—. ¡Pero que no te dé pena! Estamos en confianza.

—Gracias... —y el de Clase Alta sonrió.

Todo pareció natural, Goten tenía el don de convertir todo hecho significativo en algo cotidiano.

"Envidio la paz que siempre parece dominarlo...".

Trunks no era así en absoluto.

—Y dime —el de Clase Baja reanudó la charla después de un pequeño silencio—. ¿Pan está bien? ¿Tuvieron algún problema?

La momentánea alegría, así, desapareció: Trunks adoptó un semblante más que serio, teniendo la certeza de que el llamado "destino" estaba ensañado con él.

Sí, el destino lo odiaba.

—Si estás aquí es porque algo sucedió, ¿no es cierto?

Goten se puso tan serio como él.

—Sí, Trunks... —admitió ciertamente triste—. No me gusta ser quien da las malas noticias, pero...

"Lo sabía".

El Príncipe se sintió desolado y sorprendido por su latente sexto sentido.

Cayó de rodillas al suelo.

—¿Qué pasó? —preguntó con la cabeza gacha y sin saber qué imaginar.

¿Habría sido su padre? ¿Tark?

¡¿Quién?!

Goten lamentó la triste imagen de su amigo.

"Desearía que pudieras ser feliz, Trunks... Ahora que vi tu verdadera imagen sé que, realmente, has sufrido demasiado...".

—Los ancianos de Clase Alta han puesto un plazo de cinco días para que vuelvas a Vegetasei, sino... —se detuvo al escuchar los sollozos de Trunks, pero decidió continuar luego de una debida pausa—. Sino destruirán la Tierra.

Y la felicidad se desvaneció.

Trunks casi juró ver a la felicidad burlarse de él e irse volando, victoriosa...

—No... —susurró para confusión de Goten.

¿Volver a Vegetasei? ¿Justo cuando acababa de darse cuenta de que no quería hacerlo?

¿Volver a las miradas despectivas y al asqueroso casco?

¡¿Volver a la oscuridad?!

Giró su cabeza y contempló la tumba de su madre, inmutable en aquel hermoso y devastador altar.

—No es justo...

La decisión que quería tomar con calma ya no podría tomarla: no había decisión que valiera.

"Debo volver a Vegetasei...".

La causa lo ameritaba... Incluso si ésta era más importante que su insignificante vida...


Nota final del capítulo XXVII

Holis, siento el retraso u.u

Perdón por lo colgado de esta respuesta a un review anónimo, pero necesito decirlo:

Angi: depende de qué hermana hablemos (?). Las hermanas de los novios no son TAN malas... Mi cuñada me trata bien pero no somos muy compatibles, así que optamos por la mutua indiferencia (ni siquiera mi novio se lleva mucho con ella... Muchos años de diferencia y estilos de vida muy diferentes XD).

Pero sí, imagino que (en una situación "pseudo-normal") las cuñadas tienen MUCHOS motivos para llevarse mal (más siendo Trunks el del medio, con lo lindo que es y con lo fácil de querer XD)... Eso intenté reflejar en el fic.

Pero bueno, espero logren entenderse estas dos XD...

Estos últimos capis los estuve escribiendo casi casi con los ojos vendados... Tenía todo MUY definido hasta la aparición de Bra, después de ahí las cosas se me desdibujaban... Pero, hace unos días, finalmente logré hacerme un resumen de cada capi que falta, por lo cual puedo contarles que, de no pasarme ni quedarme corta, falta poco pero no muy poco... Chan XD

Por eso me atrasé, tenía mucho que pensar... Además volví a la universidad y estoy buscando trabajo, necesito dinero, mucho dinero O.O

Tuve algo temporal pero me retiré, no era lo mío u.u

Igual segurísimo que me paso con la cuenta que hice de capis, es demasiado común en mí XD... En la lista de resúmenes que hice hace más de 12 capis el fic terminaba en dos capis más a lo que vamos ahora (?), y lo que está pasando ahora pasaba hace tres capis atrás (?!).

Otra cosa: varios/as han mencionado, a lo largo de los reviews, que es una pena o que lamentan que sólo Vegeta se transforme en súper saiyan... Lo siento, pero si hiciera más ssj (ganas no me faltan XD) algunas cosas de mi fic se desmoronarían XD (?). Más adelante lo voy a explicar mejor, lo prometo... Y mejor me callo XD

Gracias por todos los mensajes, gracias por no aburrirse aún... Sé que este capi fue hasta "gracioso" por momentos (hay que distenderse un poco, ni yo soy capaz de hacer algo taaaan angst o.o), pero la alegría no creo que dure demasiado... XD

Y como soy mala (muajaja... O.O) les cuento que en unos dos o tres capis se viene un "subfic" dentro del fic (?): Vegeta x Bulma hasta por las orejas.... ¡Síiii! (?)... Los fans de VxB van a ser muy felices dentro de muy poco tiempo n.n

(O eso espero, mejor dicho XD).

Más que nada lo comento porque SÉ que esa pareja tiene MUCHOS fans y sé que muchos de Uds. lo están esperando n.n

A ver cómo me va... Soy virgen en fics de VxB (?!).

Hacía siglos que no escuchaba Evanescence... Pero no hubo caso, fue lo único que me ayudó con este capi XD

Me sentí tan como en "Doble Vida" XD

¡Y basta de mis eternas notas finales! Perdón, pero tenía mucho para decir esta vez (como siempre u.u).

Besos y abrazos y caricias... ¡GRACIAS! Gracias por las palabras tan hermosas que me dicen, es gracias a Uds. Que tengo fuerzas de terminar esto n.n


Dragon Ball (c) Akira Toriyama, Bird Studio, Shueisha, Toei Animation.