PECADOS EN LA SANGRE


Capítulo XXXIII

"Preludio"

—Príncipe —exclamó Tark, siempre respetuoso—, ya he acomodado un cuarto para su hermana. Yo, amablemente, dormiré en este sofá; prefiero hacerlo así para que Usted y su mujer duerman cómodos en mi cuarto.

Trunks se puso de pie y apretó los hombros del anciano con cariño.

—No es necesario —aseguró—. No me gusta la idea de que duermas incómodo... Además, ¿no te molesta que use tu cuarto? —lo último le provocó un leve sonrojo, producto de los pensamientos pervertidos que empezaron a viajar por su mente al pensar en estar a solas con Pan.

Tark negó con la cabeza y le guiñó el ojo con picardía.

—Será un honor, Príncipe... Y por lo de mi cuarto, sabe que no debe preocuparse. ¡No me molesta! Además, es el lugar más cómodo que tengo y si hay alguien a quien le daría la máxima comodidad aquí es a Usted. Úselo como si fuera suyo y no tenga vergüenza, mi casa es su casa.

Y todo estuvo dicho. Cuando Tark usaba la palabra "honor" significaba que hacerlo cambiar de opinión sería imposible.

—Bueno... —Trunks giró su cabeza hacia el sofá, donde Pan y Bra lo observaban largamente y sin parpadear, a la vez que Goten seguía profundamente dormido.

—Bra, ¿estarás bien sola? —inquirió el muchacho.

—¡Sí! Ni loca duermo con ustedes dos... —y miró de reojo a Pan—. No deseo ver cosas "raras".

Trunks se sonrojó furiosamente y su hermana y su mujer no ocultaron su risa. Tark, para colmo, tampoco la evitó. El Príncipe, por su parte, se dio vuelta y evitó la mirada de los presentes. Aún no se había acostumbrado a ser mirado cuando se sonrojaba... ¡Antes era más fácil! Pero eso era mejor al casco.

Cualquier cosa lo era...

"Pero antes era más fácil disimular mi vergüenza...".

—No seas así, Trunks —Pan se le acercó por detrás, golpeándolo suavemente en la espalda—, la damita estará bien... ¿O acaso piensas pedirle a Tark que haga guardia en la puerta del cuarto?

—Príncipe, para mí sería un... —y con un movimiento, Trunks calló a Tark.

—No, no es necesario... Confío en tu casa —afirmó mirando al anciano. Giró su cabeza hacia Goten, quien dormía apaciblemente—. ¿Y qué pasará con él? —preguntó luego de señalarlo.

Tark parpadeó repetidas veces.

—Lo despertaré, lo mejor sería que vuelva a su casa para no levantar sospechas... —dijo acercándose al guerrero de Clase Baja, a quien movió un poco y despertó en un instante.

Goten se levantó de un tirón y observó a los presentes con cierto pavor en sus ojos.

—¡Príncipe!... Digo, ¡Trunks! ¡Hola Trunks! —y le dio la mano mientras rascaba su nuca, cosa que causó risas en las dos mujeres que estaban allí.

Goten no pudo evitar mirar a Bra, sonrojándose después de hacerlo y haciendo refunfuñar de furia a la Princesa.

—Goten, vamos a dormirnos... —tomó la palabra el hermano de quien provocó su sonrojo—. ¿Tú qué vas a hacer?

Y para sorpresa de todos viniendo de un muchacho tan destartalado, Goten se arrodilló frente a su amigo, haciéndole una reverencia cargada de respeto y admiración.

—Lo que me pidas —aseguró con un tono de voz poco usual en él—. Si necesitas que me quede, lo haré.

Trunks sonrió y le pidió que no hiciera esos gestos tan solemnes frente a él, pues el híbrido los consideraba innecesarios viniendo de tan buen amigo.

—Puedes irte si así lo deseas —le dijo—. Aquí estaremos bien...

Y Goten no pudo evitarlo; giró su cabeza hacia Bra.

"Princesa...".

¿Cómo iba a alejarse de ella? Sencillamente, eso era imposible en aquel momento.

"No importa donde vaya, sus ojos estarán en mi cabeza".

Y eso lo hizo sonreír enigmáticamente.

—Me preocupa que alguien pueda descubrir que estás aquí, Trunks... —murmuró—. Preferiría quedarme haciendo guardia... —rió brevemente—. ¡Ya dormí demasiado! Ahora estoy despabilado —e hizo algunos movimientos de brazos con la única intención de mostrarse despierto.

Trunks volteó hacia su hermana y su mujer, quienes lo fulminaron con la mirada en clara oposición, especialmente su gemela.

"No sería mala idea...", no pudo evitar pensar de todas formas.

—Goten, entonces quédate —le pidió—. Me harías dormir más tranquilo... Mañana será un día intenso y necesito descansar bien... Todos aquí lo necesitamos.

El muchacho asintió y todo estuvo dicho. Al voltear hacia Bra, sin embargo, Trunks notó cierta irritación. Se acercó a ella y la tomó de la mano, mirándola fijamente y tratando de encontrar una respuesta en los ojos de su hermana; Bra, por su parte, apretó la mano de su hermano y lo alejó unos instantes de los demás, buscando algo de discreción.

—No me agrada ese sujeto... —murmuró en el oído de su hermano.

—¿Goten? —inquirió Trunks en un hilo de voz, incapaz de entender el rechazo de su hermana.

—Me mira raro, hermanito... ¿Y si intenta violarme? Me da miedo...

Trunks estalló, entonces, en una oleada de carcajadas que no sólo avergonzaron a su hermana, sino que impresionaron enormemente a Pan, Tark y Goten.

—Me da demasiado gusto oírlo reír así, Príncipe —afirmó Tark con una sonrisa.

Y la vergüenza de Bra se fue; en los cinco, a partir de ese instante, hubo una sensación de paz que era poco conocida para una raza como la saiyan.

Trunks, feliz al saber que lo que su viejo amigo decía era cierto, se dirigió hacia su mujer no sin antes hacerle un último comentario confidencial a Bra.

—Estás ante las tres personas en las que más confío, hermana —aseguró—. Te juro que no te va a pasar nada... Si algo sucediera, yo lo sabría.

Bra lo miró con incógnita plasmada gloriosamente en sus ojos.

—¿Cómo?

Y su hermano le sonrió, dándole un beso en la frente, el beso de buenas noches que ya adoraba darle luego de tantos años de separación injustificada.

—Yo te siento y tú me sientes a mí... Lo sabes.

Su hermana se lo quedó mirando, absorta en esa mirada tan dulce... Trunks era demasiado tierno, demasiado adorable. ¿Cómo negar cualquier cosa que saliera de su boca? Era imposible dada la bondad que sus orbes azules reflejaban con tanta honestidad.

—Está bien... —y ella lo besó en la mejilla, también adorando el gesto de las buenas noches que entre ellos empezaba a hacerse costumbre.

Luego de las despedidas, Trunks fue hacia el cuarto de Tark con Pan y Bra fue conducida por el Líder de los medios hacia un cuarto que no ocupaba nadie, donde el guerrero y científico había dispuesto una cama improvisada que, a pesar de estar en medio de una habitación tan pequeña y vacía, se veía sumamente cómoda.

Ya en la sala y a solas con Goten por minutos enteros de silencio y pensamientos, Tark le preguntó dónde se quedaría a vigilar.

—No te preocupes —le dijo con una sonrisa tan típica en él—. Yo sé dónde debo estar... —y se fue escaleras arriba, desapareciendo de la vista del más viejo de ambos.

Ya en soledad, Tark se recostó en el sofá austero y no demasiado cómodo, el cual había construido luego de ver algo parecido en un planeta lejano. Le parecía un lugar muy social, que invitaba a charlar; adoraba ese lugar. Observando el techo y absorto en sus pensamientos, no pudo evitar recordar a su hijo y su mujer muertos en combate, desviando rápidamente su pensamiento hacia el Príncipe, pensamiento que le dio más alegría.

—Mañana será el día, muchacho... Mañana cambiará tu vida...

Y eso lo hizo dormir con tranquilidad, una que no pudo evitarse al ver tan feliz y en medio de una oleada de maduración y progreso a quien siempre había sentido su hijo de distinta sangre.

"Y si llegara a haber problemas, cumpliré mi promesa... Será un honor".

Y el sueño le llegó por fin.


A solas luego del día más interminable de su vida. Trunks no pudo estar más feliz al verse junto a Pan en un lugar donde no había nadie más. Al cerrar la puerta tras él y después de depositar su casco en una pequeña mesa, el Príncipe dejó que sus ojos viajaran por el maravilloso cuerpo femenino que le hacía compañía.

—Te extrañé... —dijo en un murmullo, abalanzándose delicadamente sobre ella.

Pan rió brevemente, moviendo hacia atrás sus brazos y tocando la espalda de su hombre con sus manos.

—Dime qué te dijo tu padre —sentenció, anulando la atmósfera de los amantes.

Trunks se soltó inmediatamente, caminando por el cuarto para sentarse, finalmente, sobre la norme cama.

—Te lo diré después —prometió amablemente, no deseando que Pan se irritara con él—. Primero necesito de ti...

Ella se acercó lentamente a Trunks, escrutándolo con la mirada y riendo pícaramente.

—¿No querías descansar bien? —inquirió.

—Sí... —y el Príncipe la tomó del brazo al verla más cerca que nunca, lanzándola sobre él, quien la recibió con los brazos abiertos—. Pero si no te tomo, no podré hacerlo... No podré dormir si permanezco contigo encerrado aquí y sin tocarte... —movió sus manos hábilmente, yendo desde la espalda tapada molestamente por la armadura de la muchachita y terminando en sus caderas, las cuales apretó contra su sexo en ascenso—. Te necesito, Pan...

Buscó la boca de la muchacha y ella la esquivó, aún riendo.

—No, no, no... —y ella apretó su entrepierna contra la de él, percibiendo la excitación de su hombre—. Primero dime qué te dijo tu padre...

Los movimientos ascendentes y descendentes prosiguieron, encendiéndolos a más no poder. Trunks volvió a buscar la boca de su muchachita, no logrando llegar a ésta y reaccionando con un poco de violencia; la arrojó sobre la cama y subió encima del pequeño cuerpo, disfrutando más que nunca al verla a su merced.

Y la boca que buscó volvió a esquivarlo...

—Pan... —apretó su entrepierna contra la de ella una vez más—. No me hagas esto...

Y ella se separó de él, dándole la espalda, haciendo que él se apoyara contra sus nalgas, la cuales apretó con su cuerpo.

—No... —susurró ella, manteniendo el juego histérico—. Debo saber qué te hizo cambiar de parecer con respecto a tu padre...

—No hables de mi padre en un momento así —y el Príncipe no pudo evitarlo: apoyó más su cuerpo contra el de ella, volviéndose loco al sentir las suaves caderas de la joven contra la dureza de su sexo—. Te necesito...

Ella subió sus nalgas a propósito, arrancando un gemido ahogado de su hombre.

—No te cuesta nada... Dímelo ya...

—¡No! —y Trunks se violentó, volteándola hacia él y hundiéndose entre sus piernas, frotándose contra ella con demasiada brusquedad, una no común en hombre tan cariñoso y sentimental—. Después de tomarte, sino me matarás de locura.

Y ella, con lujuria dibujada en sus ojos e impregnada en su piel, acercó su rostro al cuello del Príncipe, aspirando su aroma con descaro y terminando en la oreja, la cual mordisqueó con tal violencia que fue capaz de arrancar un grito a Trunks.

—Oblígame, principito... —y se alejó de él, gateando hacia la cabecera de la cama; mas no logró llegar a tiempo.

Desquiciado por el juego que Pan le planteaba y cegado por la lujuria y el deseo, Trunks no la dejó llegar hasta la cabecera; la tomó de la cintura y la arrojó hacia atrás, contra su pecho. No tardó ni dos segundos en arrancarle la vestimenta a su mujer, quien empezó a jadear al instante.

Sabiendo que ella lo estaba disfrutando y aún cegado por toda la excitación que el jueguito histérico de Pan le estaba generando, el joven manoseó impúdicamente el cuerpo adolescente, arrancándose sus propias ropas sin reparo alguno... Era demasiado tarde, pues ese cuerpo tenía que ser ultrajado por él en ese preciso instante.

Cuando se ocupó de su ropa en medio de un instante de distracción, ella aprovechó para llegar a la cabecera de la cama al fin, manteniéndose de rodillas y de espaldas hacia él.

—Mañana no tendremos qué ponernos, principito... —ronroneó cuando él se abrazó a su espalda, buscando la entrepierna de Pan con desesperación.

—Me importa un bledo —espetó con nerviosismo, finalmente entrando en ella.

Al consumarse la unión en aquella posición no antes explorada por los amantes, Trunks se violentó aún más, chocando el cuerpo de Pan contra la pared y embistiéndola rápida y profundamente. Agradeció, al gemir audiblemente, que el cuarto en el que estaban estuviera alejado del resto, haciendo posible aquella música erótica para sus oídos, los gemidos frenéticos de Pan que anulaban su razón. Maravillado con la espalda de la muchacha, el Príncipe no se privó de morderla por todas partes, rasgarla con sus uñas... ¡La sentía más pequeña que nunca! Se sintió más hombre de lo que jamás se había sentido...

Tomó sus manos y las inmovilizó, apoyándolas en la pared y aplastándolas con las suyas, negándole a su amante cualquier tipo de roce que ella pudiera tener para con él. Más a su merced que nunca, más dominada que nunca... Trunks no pudo negarlo: era excitante tomar tanto la iniciativa, sentirla tan de su propiedad... Gruñó ante la idea y el placer, sumiéndose en el mar de la locura ya conocido, más profundo que nunca en las aguas de lo prohibido y sucio, de la parte más salvaje del sexo.

Y más música erótica... Pan gritaba de placer y su cuerpo se convulsionaba con cada embestida, en medio de un orgasmo que parecía eterno, constante... ¡Que imagen más sucia! Suciedad total, esa suciedad que no causaba rechazo sino que encendía más que nunca...

Los deseos de destrozarla y matarla volvieron pero no lo asustaron tanto como en la primera vez de esa pareja. Se permitió apretar su cola saiyan y arrojarla sobre la cama, aún de espaldas, descubriendo la nueva adicción que el cuerpo femenino le dejaba: la del cuerpo que no le daba la cara y se mostraba igual de hermoso que de frente.

Teniéndola hundida bajo su peso en una cama tan amplia, Trunks finalmente llegó al placer tan anhelado, gimiendo casi sin fuerzas justo antes de detenerse y caer sobre ella, aplastándola por completo.

Respiraron varios minutos en esa posición y el Príncipe sintió cómo sus músculos se relajaban lentamente, permitiéndose abandonar ese cuerpo y rodando hacia el costado. Pan volteó hacia él aún de espaldas, disfrutando la comodidad de la cama. Trunks no pudo evitar sonreír y la asió hacia él, rodeándola con sus brazos de forma protectora y besándola profundamente en los labios, disfrutando al máximo del sabor de aquella boca tan femenina y tan delicada, cosas increíbles viniendo de tan aguerrida muchacha.

—¿Ves? —dijo ella, mostrándose honestamente satisfecha frente a su amante—. Puedes tener carácter, Trunks...

Y el Príncipe no ocultó su sorpresa, mirándola impresionado.

—¿Eso querías? —preguntó sin disimular su curiosidad.

—Sí... —susurró ella en respuesta—. Quería jugar un poco contigo... —y sus risitas conmovieron a su hombre.

Trunks volvió a besarla, colocándose sobre ella para hacerlo.

—¿Te gusta que sea así contigo? —inquirió—. ¿Tan… violento?

—Tiene un poco que ver con nuestra esencia saiyan, ¿no crees? —afirmó ella entre beso y beso—, pero es divertido jugar... Sólo soy una aprendiz y eso me irrita, por lo cual deseo explorar nuevos mundos contigo.

Trunks volvió a impresionarse, viendo a Pan un poco más sensible y honesta que de costumbre.

—¿Estás bien?

Ella asintió, besándolo.

—Mejor que nunca... —admitió altiva, mostrándose segura de sí misma como era su costumbre y su sello—. Y ahora me toca a mí...

Trunks poco pudo hacer, pues Pan se arrojó sobre él y la rueda de la pasión y la locura volvió a girar. El mar de la locura volvió a recibirlos con placer...


Caminó por el largo pasillo del primer piso de la casa de Tark, dirigiéndose al lugar donde sentía que debía estar.

"Si algo llegara a pasar y los viejos de Clase Alta llegaran en medio de la noche... No, yo no soportaría que ella estuviera sin alguien que la cuidara".

Sus pensamientos expresados por la enorme sonrisa que tenía en el rostro se vieron anulados al percibir gemidos provenientes del último cuarto que había en el largo corredor. Su parálisis fue más extrema cuando entendió que la voz femenina que gemía de forma apasionada era de su pequeña sobrina.

"¡PAN! Pan, por favor... ¡Has crecido tanto!".

Quiso llorar pero no se lo permitió, sintiendo deseos de matar a Trunks por "robarle" a la familia de Bardock tan hermosa niña.

"¡Pero ya me va a escuchar mañana! ¡¿Cómo se atreve a aprovecharse de mi sobrinita? Mi pobre sobrinita... ¡Pan!".

Y se tapó los oídos, dándose cuenta de que no era "normal" que estuviera escuchando eso.

"Así no podré concentrarme en lo que debo hacer...".

Las respiraciones, que de por sí se percibían bastante considerando la lejanía, repentinamente dejaron de ser audibles.

"¡Al fin!", pensó para sí el muchacho justo cuando llegó a la puerta a la que quería llegar, esa por la cual había entrado Bra. Sonrió al observar la puerta, sentándose al lado de ésta y apoyando la espalda en la pared, buscando comodidad y tranquilidad.

"Aquí me quedo... No permitiré que le hagan daño, mi Princesa".

—Antes tendrán que pasar por mi cadáver.


Se metió en la cama que Tark había dispuesto para ella en medio de temblores, pues jamás había dormido en un lugar con decoración tan austera y apagada... ¡Pero vaya su sorpresa al acostarse! La cama era muy cómoda.

"Gracias, amigo de Trunks".

Observó el techo gris y no pudo pegar un ojo por largos minutos, absorta en los recuerdos de la charla con Vegeta. Todo lo que su padre había dicho, todo lo que se refería a ella y su hermano, a su madre... ¡Había sido una historia tan intensa! Triste, feliz y apasionada, todo al mismo tiempo...

"Pero ahora, luego de 28 años de incertidumbre, sé que mis padres se amaron... Eso me da paz".

A pesar de que su hermano y ella hubieran sido separados, después de escuchar a su padre había logrado comprenderlo, mas no perdonarlo.

"Eso no se puede perdonar".

Pero, de todas formas, ella logró sentir amor por su progenitor... Porque había amado a su madre, porque en su necedad había intentado protegerlos y nada había sido con mala intención, absolutamente nada desde su punto de vista.

"Es que papá y yo somos muy parecidos, en muchas cosas...".

Y sonrió con nostalgia al pensarlo.

"Sólo espero que mañana salga todo bien... ¡Trunks debe ser aceptado por estos malditos saiyans! Si no lo aceptan los mataré".

Y rió al ver qué tan saiyan era su amenaza mental.

"Ahora entiendo a ese lado de mi alma que jamás había logrado comprender".

Y se sentía bien...

De pronto, unos ruidos extraños provenientes de otra parte de la casa terminaron por desvelarla, haciendo que tuviera que levantarse sí o sí, pues dormir le era imposible por más cómoda que estuviera. Acto seguido a ponerse una bata sobre el pequeño camisón que se había puesto, todo lo cual trajo en un bolso encapsulado, abrió la puerta del cuarto para saber si algo estaba sucediendo.

Y al salir...

—¡¿Pero qué...? —gritó, mas Goten le tapó la boca para que no gritara.

—Princesa, no se preocupe... —murmuró mirándola fijamente a los ojos—. No voy a lastimarla, simplemente vine a sentarme aquí para protegerla en caso de emergencia. Usted es la más vulnerable aquí ya que, según entiendo, no sabe pelear...

Bra se soltó del suave agarre del joven y lo destrozó con las dagas azules de sus ojos.

—Me asustaste, ¡pensé que querías violarme! —gritó susurrando, provocando en su voz un tono gracioso que no le gustó—. ¡¿Qué mierda son esos ruidos?

Y Goten se sonrojó.

—Pues...

Y las miradas del uno al otro dijeron suficiente.

—Que niña más atrevida, gritar así y... y comer "pan" frente a los pobres... Dios mío —rascó su cabeza y tapó su rostro cada vez más sonrojado, pues no sólo a Pan se la escuchaba...

—Y ni pasaron dos minutos desde los ruidos anteriores, son insaciables... —se avergonzó Goten tanto como ella, quien no pudo evitar sonrojarse aún más con lo que él le dijo.

—No puedo más... —sentenció la princesa, desquiciada por tener que escuchar algo así y más viniendo de su hermano—. ¿Hay "cocina" aquí? ¿Un lugar donde pueda tomar agua o algo?

Goten le sonrió, haciendo un gesto con su mano para que la siguiera escaleras abajo. Caminaron por la casa silenciosa y vieron a Tark dormido en el sofá, ignorando todo lo que en su cuarto estaba sucediendo. Bra pensó que el hombre era afortunado ya que escuchar esos gemidos le daba pudor hasta al más liberal. Finalmente estuvieron en un cuarto extraño con una enorme caja negra en uno de sus costados, la cual Goten le mostró era una especie de refrigerador que logró captar la atención de la muchacha que tanto amaba la tecnología. De éste sacó un tubo alargado que contenía agua en el centro.

—Agua —le aseguró, entregándole el recipiente en mano a la Princesa.

Bra agradeció el gesto y se sentó en una de las dos sillas que estaban abandonadas a un costado del cuarto, el cual tenía una decoración tan austera como las anteriores. Lo mismo se podía decir de ese "refrigerador" si que se lo podía llamar así... Todo era simplista, alejado de los diseños audaces que eran insignia de su amada Capsule Corp.

—¿Que los saiyans no tienen estilo? —comentó asqueada por lo aburrido de la decoración—. Aún no vi ni un lugar bonito aquí... Todo es tosco y carece de sentido de la moda.

Goten no entendió ni una palabra de lo que le dijo.

—¿Moda? ¿Qué es eso? —necesitó indagar.

Bra no pudo evitar horrorizarse.

—Bah —refunfuñó y esquivó la mirada del muchacho—. La cultura saiyan, de la cual Pan me ha hablado un poco, se basa en el poder y la fortaleza del guerrero... No me sorprende el poco caso que le hacen a la decoración y los lujos; todo es aburrido. Los colores y las formas de las pocas casas que vi lo son.

Goten se la quedó mirando y siguió ahogándose en un mar de deseo, obnubilado por tanta belleza.

—Es que... —farfulló—. ¿Sabes? Nuestra cultura no es demasiado vieja: se empezó a forjar durante un momento histórico que sucedió hace 52 años... Justamente, hace algunas semanas fue el aniversario de ese acontecimiento.

A Bra le interesó el dato y le pidió que continuara; Goten lo hizo.

—Hace 52 años, los saiyans pudimos derrotar a Freezer, un tirano intergaláctico casi invencible, el cual fue derrotado con muchísima dificultad y a cuestas de muchísimas muertes entre los saiyan —se revolvió en su silla y recordó las enseñanzas de su abuelo Bardock—. Para derrotarlo, antes de la batalla, los saiyan vagamos por el universo y nos sumimos en un inmenso entrenamiento que dimos en llamar "era de la auto superación": conseguimos niveles de poder antes inalcanzables y así ganamos.

—Hablas como si hubieras estado ahí —necesitó decir Bra, bufándose un poco de Goten.

Éste rió atolondradamente.

—Mi abuelo, Bardock, siempre dice que si algún familiar tuyo estuvo ahí significa que tu sangre combatió en esa guerra... Por eso, porque mi abuelo estuvo allí y fue uno de los guerreros que más consiguió hacer por nuestra raza, me gusta hablar como si realmente hubiera estado en esa batalla.

—Interesante... —respondió la muchacha al discurso—. ¿Pero qué tiene que ver eso con lo que estaba diciendo del estilo tan tosco de la arquitectura y la decoración que hay aquí?

Goten, nervioso por tan hermosa presencia, aclaró su garganta.

—Bueno... Incentivados por el Rey Vegeta, el padre del actual Rey, durante la era de la auto superación empezaron a arraigarse ciertas cuestiones y creencias de nuestra raza, todo con la intención de darnos más identidad más allá de nuestra fuerza. Freezer solía decirnos "monos" y nos trataba como a bestias, cosa que irritaba mucho a nuestro anterior Rey... —hizo una pausa y revolvió en su mente, tratando de recordar más detalles de su historia—. Fue así como los saiyans empezamos a reparar en nuestra propia cultura, siempre tratando de mantener a la sangre y al poder como máximas dentro de nuestra gente. El Rey dio importancia a la diferenciación entre clases, a lo que le correspondía a cada una... Habló de rituales y costumbres, cosas que fuimos aprendiendo de otras razas que pululaban por el universo. Así, él decidió no darle importancia a nuestra arquitectura, ya que nuestra raza es una raza que se caracteriza por su crudeza... A él le pareció que los diseños simples que Usted puede ver en nuestras calles debían hacerle honor a nuestro poder; las construcciones pueden ser simplonas, pero están construidas con los materiales más resistentes en el universo. ¡Eso es lo que nos importó! Es lo que aún nos importa: forjar todo en base al poder que algo pudiera tener, no a la apariencia...

—Eso vuelve ilógico el que discriminen a mi hermano por ser híbrido —sentenció Bra.

Goten asintió con una pequeña sonrisa.

—Estoy más que de acuerdo con Usted, Princesa —le aseguró—; yo pienso lo mismo.

Se produjo un enorme silencio y Bra tuvo que estar de acuerdo con Goten, pues consideraba que lo que decía tenía algún extraño sentido. Los saiyans basaban todo en su poder... Sí, tenía demasiado sentido que se preocuparan más por los materiales que por la forma que le daban a éstos.

—Tark fue el único en innovar un poco —comentó Goten—. Más que nada en las naves que comercializamos por el universo... Él creó diseños muy extraños que maravillaron en las cuatro galaxias.

Eso impresionó a la muchacha.

—Vaya...

"Tengo que hablar más con Tark... Seguramente aproveche cuando todo el tema de mi hermano termine bien...".

Un nuevo silencio, y Goten no pudo evitar evocar el recuerdo de Trunks y Pan.

—Pobre mi sobrinita... —suspiró entristecido por ver cómo estaba creciendo la última.

—Ni los menciones, ¡ya había logrado olvidarlos! Gracias, imbécil —y la muchacha volvió a censurar el rojo con sus manos, tapando su rostro.

Se produjo un silencio y Goten se sonrojó también pero por otra cosa: verse a solas con ella y estando ella vestida de una forma tan extraña empezaba a volverlo loco.

"Es demasiado hermosa...".

Permitió que sus ojos viajaran y tosió al encontrar perfección en cada rincón.

"Mejor no miro más...".

—Sin embargo... —continuó suavemente Bra—. Es lindo ver que mi hermano deja un poco de lado la enorme vergüenza que siente de sí mismo... —y sonrió sinceramente al pensarlo desde ese punto de vista.

"Tal vez esta sea la primera vez que se olvida tanto del exterior y se concentra en ser feliz...".

Rió al pensar aquello, ya que ella había percibido unos ruidos raros cuando ellos durmieron en Capsule Corp.; a pesar de ello, en esa ocasión no había escuchado gemido alguno.

"Qué descarado... Pero bueno, se lo merece después de todo lo que le pasó".

—El Príncipe está aprendiendo a ser saiyan —afirmó Goten, sorprendiendo a Bra dada su repentina seriedad—. Todos los saiyans somos así de descarados... ¡La última noche que pasé en mi casa, justo antes de viajar a la Tierra, mi tío y su mujer no me dejaron pegar un ojo! —y rió sintiéndose patético al mismo tiempo, recordando los estruendos que venían desde el cuarto de Raditz.

"Bueno, entiendo que hacía años que no se tocaban... ¡¿Pero era necesario tanto ruido? Encima su cuarto está al lado del mío...".

Bra lo observó con atención, percibiendo bondad de aquel muchacho que en primera instancia no le había caído nada bien.

"No ha de ser malo, sino mi hermano no confiaría en él... ¡Con lo que le cuesta confiar en la gente! Creo que ni en papá confía tanto...".

—No sé si está tan mal que sean así —comentó la Princesa—. En la Tierra somos todos muy reprimidos, así es nuestra sociedad... Me cuesta mucho acostumbrarme a este liberalismo extremo, el cual veo muy plasmado en todos ustedes, tal vez mucho más de lo que ustedes mismos podrían imaginar.

—Pero ustedes los terrícolas son más expresivos en cosas que a nosotros nos enseñan a reprimir —agregó Goten, aún serio—. Los sentimientos, por ejemplo...

Bra rió al recordar a su padre.

—Eso sí que no logro comprenderlo... ¡Trunks debe ser un bicho raro entre ustedes!

"De hecho lo es", pensó con pena al analizar mejor sus palabras.

—En mi familia también somos bichos raros... No todos, más que nada mi padre, mi hermano y yo... Pan salió más a mi abuelo.

—¿Y eso por qué? —no pudo evitar indagar la joven—. ¿Qué los hace ser raros?

Y Goten sonrió.

—Mi padre vivió sus ocho primeros años de vida en la Tierra y fue criado como un terrícola, por un terrícola... —al ver la enorme curiosidad en los ojos de Bra, prosiguió—. Los saiyan, hace muchos años, enviábamos bebés a planetas de gente débil para que, al crecer estos guerreros, pudieran destrozar el planeta y conquistarlo.

—¡¿Qué? —gritó de impresión Bra, anonadada por escuchar algo tan asqueroso.

—Mi padre se golpeó la cabeza al poco tiempo de llegar, "perdiendo" la voluntad saiyan de destruir todo lo que estuviera a su paso. Creció junto a un anciano en un bosque, quien lo adoptó como su nieto. Cuando mi abuelo fue a buscarlo, papá no tenía NADA de saiyan: era un terrícola. Siempre ha sido un hombre cariñoso... —sonrió con efusividad—. Así nos enseñó a ser a mi hermano y a mí: ambos somos amables, bondadosos y humildes... ¡No somos déspotas ni malhumorados! Así nos educó papá.

Bra necesitó sonreír al igual que el guerrero.

—No está mal... Es una linda historia —aseguró honestamente.

Goten no pudo, entonces, evitar perderse en la mirada azul que le sonreía por primera vez. La mirada lo conmovió y lo enloqueció, entendiendo al fin que esa mujer movía el piso en el que estaba parado con una facilidad demasiado peligrosa y maravillosa.

"Ella es la primera mujer que logra algo así en mí".

Y eso lo conmovió más aún.

—Princesa, tal vez seamos unos monstruos sin sentimientos para Usted, pero los saiyans no somos gente tan mala... Como siempre dice mi abuelo: "somos guerreros, esa es nuestra esencia... No podemos huir de ésta, hacerlo sería ir contra nuestra naturaleza, lo cual no sería justo".

Bra se impresionó por el comentario, comprendiendo muchísimo mejor a los saiyans a partir de ese momento.

—Y los terrícolas... No sé qué somos nosotros —rió brevemente al meterse en un túnel sin salida.

—Los terrícolas son "sentidores"... —y Goten se derritió al ver la mirada azul, sonriéndole de una forma inédita.

Bra rió audiblemente.

—Jamás —aseguró sin pelos en la lengua—. Hay muchos terrícolas malos, muy, muy malos...

"Empezando por mí, que no se me cae una lágrima ni por casualidad".

—Pero a lo mejor es porque no están bien "incentivados" —afirmó Goten en medio de una enorme sonrisa, una que sólo ella podría provocarle—. A lo mejor les falta cultivar más sus sentimientos y no darle tanta importancia a otras cosas...

Bra volvió a impresionarse gratamente al escuchar a ese muchacho.

"En la Tierra hay artistas que crean cosas maravillosas... pintores, escritores, músicos... ¡Y sin sentimientos no puede crearse una pieza de arte! Sin duda los sentimientos sacan lo mejor de nosotros, como cuando yo creo máquinas y mecanismos... ¡Lo hago con todo mi corazón! Sin corazón sólo sacamos nuestra peor parte... Esa parte oscura que discrimina, roba y mata...".

—Me agrada tu teoría, Son Goten —dijo sonriente—. Voy a meditar sobre ésta... —y bostezó—. Creo que ya podré dormir.

Se puso de pie y Goten se paró tras ella.

—Cuidaré su sueño, Princesa... Usted descanse que yo la protegeré.

Bra rió sin que él pudiera notarlo, ya que su manera de dirigirse a ella le daba risa.

"Que me traten como una princesa es demasiado bizarro para mí".

El joven era cursi y seguía sin agradarle esa forma indescifrable que tenía para mirarla; mas tuvo que admitir que, aunque atolondrado en apariencia, tenía un lado que era digno de ser escuchado.

"No sé por qué, pero presiento que aquí muchos toman como estupideces tus análisis tan atinados de los seres de este universo...".

Ya en la puerta, se despidió sin observarlo.

—Gracias por el rato divertido.

Pero volvieron a mirarse cuando volvieron a escucharse gemidos desde la habitación que estaba al final del corredor... Trunks y Pan seguían insaciables. ¡¿Cómo lo lograban?

—Creo que esta noche no pegaremos un ojo —y así fue como Bra se despidió de Goten, cerrando la puerta del cuarto.

Solitario en aquel corredor, Goten volvió a sentarse al lado de la puerta de la princesa, con un sentimiento extraño decorando su pecho.

—Yo tampoco podré dormir...

Por pensar en ella, por recordar los ojos azules sobre los suyos...

"Creo que, directamente, ya no podré volver a dormir nunca...".


Ella fue quien dominó la situación esta vez, dándole placer a Trunks de una manera que él no recordaba haber experimentado. Las esclavas con las que había estado eran muñecas, siempre estaban quietas y atemorizadas, temblando... ¡Claro que no era para menos! Por supuesto que no podía esperar más de aquellas hermosas mujeres a las que se encargaría de dar libertad cuando pudiera mostrarle su rostro a toda la sociedad saiyan. De todas formas, jamás le había tocado estar con una mujer que amaba darle placer y lo hacía de esa manera tan sincera y exquisita, llena del tan enigmático "amor" del que su hermana hablaba, el cual él ya empezaba a comprender.

Luego del último jadeo apasionado, ambos cayeron rendidos sobre la cama.

—Empiezo a entenderlo —farfulló Pan, aún tratando de recuperar la respiración.

—¿Qué cosa? —preguntó él igual de ahogado.

—Cómo hacerlo... —y sonrió para luego mirarlo a los ojos—. Es divertido...

Trunks no pudo contener una risa.

—¿Sólo "divertido"?

Y ella se acercó a él, aferrándose al pecho de su hombre.

—Es maravilloso...

Trunks volvió a sorprenderse por la sinceridad brutal de Pan, quien cada vez se veía un poco más emocional de lo que acostumbraba.

—Pan... —suspiró al sentir la suave piel contra la suya.

—Ahora sí, Trunks... —dijo mirándolo fijamente a los ojos—. Es hora de que me digas qué sucedió con tu padre.

—Pues... —Trunks internó su mirada en el techo de la habitación, intentando resumir en pocas líneas tantas explosiones de emoción que había vivido junto a su hermana y, principalmente, con su padre—. Papá nos contó cómo fue su relación con mamá... Él —se detuvo y buscó las palabras indicadas—... él y mamá estaban unidos, así como tú y yo lo estamos... Papá apreciaba a mamá y ella fue asesinada por mi abuelo, quien intentó matarnos a Bra y a mí… Mamá nos protegió a ambos.

Pan lo observó eternos instantes, atenta a la historia y a sus ojos azules.

—¿Realmente fue así?

Trunks la puso de espaldas y se arrodilló sobre ella, masajeando dulcemente la espalda desnuda de su mujer.

—Sí... No me preguntes cómo le creo, simplemente lo hago —aseguró en susurros entrecortados, disfrutando del tacto y la dulzura que inundaba aquella habitación perdida en el espacio-tiempo—. Él lloró, Pan... Lloró frente a sus hijos... Ese gesto siempre se lo agradeceré.

Pan permaneció ausente unos instantes, lo cual le hizo pensar a Trunks que estaría reflexionando por sus palabras; Pan pensaba, en realidad, en cosas confusas e imposibles de explicar, cosas abstractas que no sabía cómo decir...

—¿Y por qué saliste así del sótano? —indagó finalmente la muchacha.

Trunks acercó su rostro a la hermosa espalda adolescente y la besó con ternura, una que realmente disfrutó al dar, al regarla por toda la piel tersa y perfecta de su muchachita.

—No soporté que me dijera que me trajo aquí con él porque podía ocultarme de los saiyan gracias a mi poder de pelea... No soporté una respuesta tan vacía de significado.

—Es la peor respuesta que escuché en mi vida —tuvo que admitir Pan, cada vez más metida en sus pensamientos.

—Sí... Lo es —admitió él también—; más eso no fue todo, sino que papá aún deseaba decirme algo... Cuando me buscó y nos encerramos en el laboratorio de Tark, él me dijo el verdadero motivo de sus acciones, de habernos separado a mi hermana y a mí...

—¿Qué dijo? —preguntó Pan, conteniendo la ira que los accionares de Vegeta le causaban.

—Me trajo con él porque quería un recuerdo de mi madre.

Y mucho más por decir no había, eso se dijo Trunks a sí mismo. Pan, por su parte, necesitó gesticular una media sonrisa, una de las soberbias y altivas sonrisas saiyan que tan bien le salían.

—Imagino que no lo perdonaste —necesitó agregar.

Trunks negó con la cabeza a pesar de que ella no pudiera observarlo.

—No, pero admiro y agradezco que haya admitido todo, que se haya sincerado conmigo por primera vez... —y los besos cesaron.

Pan volteó hacia él y se dejó abrazar por su hombre, disfrutando silenciosamente del hermoso calor que de aquel cuerpo masculino, tan maravilloso a la vista, emanaba con total naturalidad.

—Pan... —y él también disfrutó del calor de su mujer, lo hizo como si esa fuera la última noche que se le permitiera hacerlo—. Papá me dijo que debo ser fuerte, que si no soy fuerte jamás podré mostrarme ante nadie...

Y la media sonrisa de Pan volvió.

—Y mañana será el "gran día" porque te mostrarás ante todos... ¿Es eso, verdad?

Trunks la soltó.

—Sí...

Pan, para sorpresa de quien la abrazaba, le dio la espalda y escondió su rostro entre sus manos, ocultando su mirada de allí en más. Trunks, inevitablemente sorprendido por su reacción, se abrazó a su cintura y besó dulcemente sus hombros.

—Linda, ¿qué...? —Pero no pudo terminar de formular su pregunta; unos temblores provenientes del pequeño y fuerte cuerpo sumados a unos suaves y casi imperceptibles sollozos detuvieron el tiempo—. ¡Pan! ¡¿Qué te sucede? —Se aferró fuertemente a ella e intentó voltearla hacia él, cosa que ella no permitió—. Pan, mírame... ¿Por qué no quieres mirarme? No me gusta que no quieras mirarme...

La muchacha permaneció allí, entre los brazos de quien estaba unido a ella e intentando permanecer quieta, cosa imposible ya que los nervios invadieron totalmente su cuerpo además de su espíritu.

¿Acaso podía admitir por qué estaba temblando? ¿Era capaz de confesarle a Trunks sus más profundos sentimientos?

"Soy su fortaleza, no puedo mostrarme débil", se repitió una y otra vez...

Era inútil: no podía dejar de temblar y mucho menos podía alejar aquel sentimiento de desazón que se apoderó de su pecho.

—Trunks... —susurró entre sollozos cada vez más audibles—. No puedo decirlo...

Y él finalmente logró voltearla, viendo las más horrendas lágrimas en su rostro, siendo ella tan preciosa que ni aquellas gotas resbalando por sus mejillas lograron descontar belleza a tanta mujer.

—Pan... —volvió a suspirar—. Desde que empezamos este viaje, desde antes de comenzarlo —rememoró—, tú te veías rara. Te veías demasiado pensativa, distante, ida... Tú, que eres tan frontal y honesta, empezaste a desdibujarte desde que Goten llegó a la Tierra y nos avisó de todo lo que estaba sucediendo aquí... —la acarició dulcemente y le dedicó una sentida sonrisa—. ¿Qué ocurre, Pan? Confía en mí, sabes que puedes hacerlo... ¿Lo sabes, verdad? —ella asintió tímidamente, mostrándose más extraña que nunca, cosa que hizo a Trunks besarla con puro cariño—. Mi hermana vive hablando de algo llamado "amor" y yo siento eso por ti, escuchar a Bra describir al amor me hace pensar en que yo realmente "te amo" como dirían los terrícolas... Por eso, no puedo soportar verte así —la besó incontables veces más—. No llores, Pan... No es propio de ti...

Pan limpió sus lágrimas rápidamente y dedicó una mirada a Trunks, la cual dejó visible para él una serie de sentimientos encontrados, que se dibujaron con perfecta exactitud en los orbes negros de su muchachita, en ese momento casi tan expresivos como los azules de él.

—No seas tan cursi... No me gusta —logró murmurar finalmente ella, abrazándose a él—. Tú no entiendes... ¡No logras comprender! Esto no es un chiste, Trunks...

—¿Qué cosa no es un chiste? —inquirió él, cada vez más presa de la confusión—. Sé sincera conmigo, Pan... ¡Tú sabes ser sincera! No lloras por tonterías, en eso no te pareces a mí... ¡Dime! No tengas miedo, yo no te juzgaré...

"Miedo", esa palabra logró poner en guardia a Pan, quien no pudo evitar abrazarse a Trunks con todas sus fuerzas, clavándole las uñas en la espalda casi como si le horrorizara el que él pudiera alejarse.

—Miedo... —repitió en un hilo de voz—. Ese es el problema, el miedo... ¡Ese que tú pareces no sentir por algún extraño motivo! —Hundió su rostro en el pecho y derramó sus lágrimas en él—. ¡Miedo! Yo temo por ti, Trunks... ¡¿Acaso no lo comprendes? Temí por ti cuando fuiste con tu padre porque sé que él puede dañarte más que nadie y ahora temo por ti porque mañana mucha gente entenderá todo cuando te vea; mas no todos lo entenderán... ¡No todos estarán de acuerdo! No será tan fácil, ¿entiendes? No será nada fácil y no puedo soportarlo... ¡NO PUEDO! —y, finalmente, la orgullosa guerrera se permitió llorar en toda la extensión de la palabra.

Trunks no supo qué hacer al tenerla destrozada en sus brazos, cosa que fue por demás inesperada viniendo de ella. Las lágrimas lo conmovieron e hirieron a la vez, perdiendo el control de sus actos y abrazándola con demasiada fuerza, una que los hizo gemir a ambos y no de placer en esta ocasión.

—No creas que no tengo miedo... —le susurró en el oído, aún apretándola contra su cuerpo—. ¡Claro que tengo miedo! Estoy aterrado, Pan... —derramó un par de lágrimas pero no se permitió seguir haciéndolo, limpiándolas con una de sus manos para luego devolver ésta al cuerpo de su mujer—. Tú y Bra son mi fortaleza... Es por ustedes dos que no quiero rendirme y que quiero tener valor... No quiero que nadie me vea, no alguien fuera de quienes estamos ahora en esta casa; sin embargo, sabes que debo hacerlo... Lo sabes mejor que nadie.

—Claro que lo sé... —musitó ella, entre la furia y la pasión—. Pero no me pidas que no tema por ti, Trunks... ¡Eres tan frágil! Tengo miedo de que no lo soportes... ¡¿Realmente lo vas a soportar? Es demasiado rápido, eres demasiado sensible...

Se quedaron abrazados un buen momento, sintiendo uno los latidos del otro, que estaban increíblemente en sincronía. Se apretaron con toda la fuerza que su poder saiyan les permitía y él, de repente, empezó a besarla furiosamente, jurándole entre beso y beso que no le pasaría nada.

—No voy a permitir que me alejen de ti... —balbuceó entre besos—. Jamás lo voy a permitir... ¡Aún tengo mucho por hacer contigo! Aún tengo sueños a tu lado... Pan... —y los besos se detuvieron, dando paso a las miradas que no podían dejar de mirarse, las miradas unidas de dos amantes saiyan—. Tú serás mi fortaleza de aquí en más. Si te tengo a ti, poco me importa lo que los demás digan... —le sonrió y la besó brevemente—. Tú serás mi fortaleza... ¿Quieres ser mi fortaleza?

Ella rió casi burlonamente, limpiando finalmente sus lágrimas.

—Sí, tonto... Sí —lo besó—. Pero antes de ser tu fortaleza, prométeme que no tendrás miedo y que no dejarás que te pasen por arriba: debes ser fuerte y demostrar carácter, ese que me mostraste hace un rato cuando me hiciste lo que quisiste en esta cama... ¡Vegetasei no quiere ver al Príncipe de las lágrimas! Quiere ver al Príncipe Trunks que, no en vano, se ganó el respeto de todos por ser un guerrero formidable y un excelente servidor de la sangre...

Siguieron besándose, entendiéndose de esta forma. Pan realmente temía por él y eso, de alguna forma extraña y retorcida, hizo feliz a Trunks.

"No puedo permitir que ella tema por mí... ¡Debo demostrarle que puedo ser el Trunks que mi padre me dijo que sea... El Trunks en el que quiero transformarme".

Los besos se volvieron sumamente apasionados de un instante al otro, borrándose las lágrimas y el sufrimiento, también el miedo.

—Gracias por cuidarme tanto, Pan... —murmuró él mientras rodaba por la cama con ella, subiéndose encima de su mujer.

—Demuéstrame que no necesitas que te cuide ni que te proteja tanto... —pidió ella, fría y caliente.

—Te lo demostraré... —y él se unió a ella; los cuerpos se fundieron en uno solo.

Los movimientos fueron lentos, pausados. Trunks, al parecer, buscaba disfrutar de Pan, cosa que a ella la distrajo por un instante, en el cual no pudo evitar recordar una parte de la charla que tuvo con Bra en la Tierra, esa donde la muchachita le había explicado a la hermana de su hombre la verdad sobre el ritual de unión saiyan.

¿"Hacer el amor"? —espetó—. Estupideces... No entiendo por qué lo llaman de una forma tan ridícula.

Bra se mostró molesta por su comentario.

Ay, Pan... ¡Ahora que tú me explicaste lo que es la unión saiyan, permíteme explicarte la unión que tenemos los terrícolas durante el sexo! Ahora que lo pienso, esta unión tiene más sentido que la del "matrimonio" que ya te mencioné... —carraspeó y observó fijamente a Pan, sin perder detalle de ella—. Cuando dos terrícolas se aman y desean estar juntos "hacen el amor"... Se demuestran su amor y no sólo se dan placer como cuando se tiene sexo. Esa es la diferencia entre "hacer el amor" y "tener sexo": el amor en sí. Cuando no buscas placer sino demostrar lo que sientes, es cuando te unes como nos unimos nosotros... —y la damita se mostró soñadora por un instante, con brillo sincero en sus ojos—. Después de lo que me has contado sobre los saiyans, no puedo evitar pensar en que "hacer el amor" es la manera que tenemos los humanos para "unirnos" con nuestra pareja...

Ella lo apretó contra sí y se dejó llevar, jadeando entre besos y pidiéndole en gimoteos que no fuera rápido, que durara lo más posible aquella unión tan bien consumada. Supo que él le hacía el amor sin saberlo, entendiendo que eso era parte de la esencia de Trunks. Ella no podía cambiar a Trunks y no deseaba hacerlo, simplemente necesitaba verlo fuerte, preparado para lo que seguía unas horas después. Él debía ser fuerte, debía cerrar la boca de todo Vegetasei cuando su rostro estuviera en contacto con las pupilas y el viento.

Debía ser fuerte como lo era con ella... ¡Tan feliz, tan honesto! Así debía ser, no el mártir de la historia.

Él gimió su nombre y ella hizo lo propio, disfrutándose y acariciándose sin vergüenza y con ternura, una que a Pan, místicamente, no le costó demostrar.

—Si mañana te pasara algo... —farfulló ella en medio del acto.

—Esto no es una despedida... —y Trunks mordió delicadamente el cuello, cosa que no había hecho en toda la noche.

Se besaron y no dejaron de hacerlo durante el resto del nuevo acto, disfrutándose y conociéndose cada vez más, danzando unidos y sincronizando sus cuerpos y sus almas... Ellos realmente "se amaban" como le gustaba decir a Bra... Trunks lo comprendió aquella noche.

La levantó de la cama y la asió contra él, poseyéndola sin soltarla, sentándola sobre él. Le repitió cuánto sentía por ella, cuánto ella lo hacía feliz... ¡Todo entre gemidos! Entre la música erótica y los latidos apasionados. Supo que jamás volverían a hacerlo así y lo disfrutó con aún más ahínco, tratando de memorizar cada jadeo, cada palpitación de su mujer. Memorizó su rostro recargado de placer, su piel brillante y sus párpados entreabiertos, las pequeñas lágrimas que ya se borraban y se entremezclaban con el sudor de su cuerpo femenino, pequeño y fuerte.

Se besaron y así llegaron al clímax total, entregándose a las caricias del otro y no pudiendo dejar de amarse, sin poder soltarse el uno del otro.

—Te amo... —y así fue como Trunks selló esa noche, besándola con pasión y susurrándole esa frase que él, finalmente, sintió más verdadera que nunca.

—No sé de qué me hablas... —y Pan se permitió volver a ser ella misma, rechazando en una actuación sublime el exceso de ternura que él le demostraba, ese que, tuvo que admitir, le agradaba en el fondo de su corazón.

¿Se amarían sus padres? ¿Se amarían sus abuelos? ¿Su bisabuelo había amado a su bisabuela difunta el día del nacimiento de su abuelo? No lo sabía pero entendía los sentimientos de Trunks, por lo cual lo besó apasionadamente, comunicándole así que ella, aunque jamás lo diría en voz alta ya que esa frase no era propia de la jerga saiyan, también sentía "eso" por él...

Y se miraron, se tocaron... Se juraron con los ojos y la respiración que cuando se levantaran y él tuviera que ir a enfrentar a todos los saiyans que vivían en Vegetasei, ella le daría fortaleza, toda la que él necesitara para afrontar las miradas más poderosas del universo.

—Pan... —la llamó él mientras besaba su cuello y olía su cabello, perdido en la felicidad que esa mujer le daba con tanta pasión—. Mañana todo saldrá bien, pues tengo un sueño muy grande que quiero cumplir contigo...

"Y voy a luchar por ese sueño".

Pan quedó confundida, más aún cuando él se aferró a su vientre, el cual besó con dulzura.

—¿Qué sueño? —preguntó sin tener idea de a qué se refería su pareja.

Trunks acarició el vientre con su rostro, restregándose contra éste como un gato.

—Tener hijos contigo...

Y Pan no pudo evitarlo: se sonrojó.

"Jamás en mi vida había pensado en la posibilidad de ser madre".

No supo muy bien cómo reaccionar y tampoco era su intención herirlo, por lo cual se dejó llevar por la emotividad del momento, sonriendo y abrazando la cabeza de Trunks, atrayéndolo contra ella.

—Tendremos tiempo para demasiadas cosas siempre y cuando salgas victorioso mañana.

—Lo haré... —y él volvió a la boca femenina, besándola—. Por ti, Pan.

—Y por ti mismo, porque sino no cuenta —lo retó.

—Sí...

Y así siguieron, besándose hasta caer rendidos al sueño, hasta ser domados por el cansancio y la felicidad, por la incertidumbre imposible de apagar... Bien sabían que, al despertar, nada volvería a ser como en ese instante mágico de su relación.

Jamás volvería a ser lo mismo... Jamás.

Algo iba a cambiar, ambos lo sabían... Vegetasei nunca sería el mismo.


Goten y Bra se miraron el uno al otro antes de comer algunas de las frutas que estaban sobre la mesa: ambos estaban ojerosos.

—¿Acaso no descansó bien, Princesa? —preguntó Tark justo antes de apoyar unos tubos llenos de agua sobre la mesa, en medio de un "desayuno" que la joven híbrida no tenía idea de si llamaban así en Vegetasei.

—No se preocupe, señor —lo tranquilizó al ver la pena en su rostro—. No fue por la cama, ésta estaba perfecta. El problema fue...

—¿Y mi sobrina y Trunks, Tark? —la interrumpió Goten, quien fue herido por la mirada fulminante de Bra por cambiar el tema.

—El Príncipe y su mujer están cambiándose; les llevé ropa a ambos ya que, según observé ayer, desde el día de la batalla con Nappa están con el mismo uniforme. Conseguí, revolviendo en el laboratorio de la Clase Media hoy muy por la mañana, un uniforme muy parecido al que usa la señorita Pan. Para el Príncipe encontré uno de los tantos que le confeccioné con materiales ultrarresistentes.

—Menos mal —musitó Bra, mostrándose más irónica que nunca—. Vaya usted a saber si esa ropa sobrevivió a la "masacre" de anoche...

Goten intentó silenciarla con la mirada pero ella no le hizo caso, riendo altivamente.

—Es increíble lo pervertido que resultó mi hermano, no me dejó pegar un ojo en toda la noche.

Tark, quien se había unido a la mesa y se disponía a disfrutar la fruta verdosa que acababa de morder, se atragantó con ésta al escuchar a Bra.

—Princesa, disculpe... —habló luego de carraspear largos segundos—. El Príncipe ha sufrido demasiado y merece distraerse un poco, yo lo entiendo... Lo que me llama la atención es la falta de pudor, cosa que me permito señalar como positiva viniendo de él.

"Pero yo no escuché absolutamente nada… Creo que dormí profundamente".

Bra le sonrió, ya que ella había pensado exactamente lo mismo.

—Es cierto, pero eso no quita que no me dejaron dormir.

Los tres presentes se sonrojaron levemente, rojo que explotó en las mejillas de cada uno cuando Trunks y Pan, con nuevos atuendos, aparecieron en escena.

—Gracias por el baño y la ropa, Tark —dijo Trunks al apretar el hombro de su amigo—. Fue muy amable de tu parte.

Ambos se sentaron a la mesa y Goten no pudo evitar sorprenderse por los atuendos de Pan, los cuales eran un poco más conservadores de esos que ella solía usar, aunque siempre manteniendo el verde y el rojo que simbolizaba a Bardock y que ella siempre usaba con orgullo.

—Te ves linda, sobrinita —dijo con una sonrisa pero sin dejar el rojo de sus mejillas; verla luego de todo lo que había escuchado la noche anterior era demasiado difícil para él, más teniendo a Trunks al lado, a quien deseaba golpear por más Príncipe que fuera.

"Hacerle cosas a mi sobrina... Ay, Trunks...".

—Silencio, tío —sentenció ella, quien escrutó con la mirada a los presentes—. Me gustaría saber por qué mierda nos miran así, de esa forma tan extraña e infantil... Puedo esperarlo de esta damita y el patán de mi tío, pero no de usted, Tark.

Y el pobre Tark volvió a ahogarse con una fruta.

—Anoche no dormimos muy bien, eso es todo —espetó Bra en la cara de su cuñada—. Había unos ruidos muy "raros" que venían desde el fondo del corredor... Mirarlos a los ojos de forma normal, ahora y debido a esto, es imposible —y la Princesa bajó la mirada, avergonzada—. De sólo recordar las cosas que se decían el uno al otro... ¡No me pidas que te mire o no te mire! Qué poco pudor…

Y Bra detuvo su discurso cuando Trunks se levantó y se fue, no sin antes mostrar una explosión roja en su rostro.

—¡¿Y a ti qué mierda te importa? —Pan no ocultó su vergüenza ya que esta se personificó en sus mejillas claramente rojas, mas no pensaba quedarse callada—. Trunks y yo somos pareja y hacemos lo que cualquier pareja hace... ¡Y tú no tienes derecho a meterte! Además, Trunks no mostró pudor, cosa más que rescatable viniendo de él... ¡Pero claro, la damita no lo comprende! No me sorprende, damita... Te lo vuelvo a repetir por tercera vez desde que te conozco: respeta mi maldita cultura. Los saiyans no somos pudorosos, acéptalo.

Bra iba a responderle pero Tark pidió calma mientras arrastraba a un avergonzadísimo Trunks a la mesa, donde lo invitó a sentarse nuevamente.

—Lo único que importa aquí es que hoy es un día importantísimo, por lo cual celebro que el Príncipe haya elegido una buena mujer y ella pueda darle ánimos... Príncipe, que no le dé pena un acto tan vital para la vida de un saiyan y siéntase cómodo, aquí nadie lo juzgará.

—Pensé que no se escucharía nada... —y se ahogó en un sorbo de agua interminable, queriendo ahogarse con el líquido.

Hubo algunas risas y todo siguió su rumbo, lo cual tranquilizó a todos los presentes. Ya habiendo amanecido, la puerta de Tark sonó por primera vez minutos después de terminado el banquete frutal. La tensión reinó a partir de entonces, hasta que el Líder de los medios se dirigió a la puerta y la abrió, encontrándose rostros familiares y de suma confianza.

—¡PAN! —se escuchó gritar. La voz estaba totalmente desesperada…

Todos, menos Bra quien no quiso salir por temor y precaución, se trasladaron allí, no antes de que Trunks se colocara el casco al saber que un momento demasiado difícil se avecinaba.

"Es Gohan, no puedo equivocarme".

Y no se equivocó.

Gohan, Videl y Raditz estaban frente a los presentes, y los dos primeros no pudieron evitar abalanzarse sobre Pan ni bien la vieron. Ella, por su parte, quedó petrificada al verlos, emocionándose más de lo que pensó que se emocionaría al hacerlo.

"No los veo desde hace tanto... tanto... ¡Ni siquiera los vi durante la batalla con Nappa! No los veo desde que Trunks me rescató en Tramat...".

—Papá, mamá... —y se dejó abrazar por ambos, pasando el ambiente de uno lleno de tensión a uno más conmovedor en tan sólo un segundo. Todos sonrieron ante la escena, incluso Trunks lo hizo bajo su casco y anticipando una nube gris sobre él.

"A estas alturas, ya deben saber que huyó conmigo...".

Y volvió a atinar.

Gohan, luego de abrazar fuertemente a su hija por largos minutos de puro sentimiento, fulminó al Príncipe con su mirada.

—Gohan... —intentó calmarlo Videl, sabiendo que su hombre estaba desquiciado con Trunks desde hacía días; desde que se había enterado, por boca de Bardock, que él pensaba unirse a su hija.

—Príncipe Trunks —y se acercó a él con poca bondad, mostrándose furioso y tornándose la imagen totalmente irreal al tratarse Gohan de un hombre tan amable y tranquilo—. Quería verlo para constatar la veracidad de los dichos de mi abuelo —y se abalanzó sobre él, sin llegar a tocarlo porque la propia Pan se interpuso, para sorpresa de todos.

—No, padre —le habló seriamente—. No te permitiré juzgarlo ni te permitiré juzgarme antes de que escuches la verdad de MI boca. Soy tu hija y soy fuerte, merezco la palabra.

El padre no pudo evitar sorprenderse por la enorme seriedad y madurez que Pan restregó en su rostro, quedándose estupefacto ante ella. Su rostro, finalmente, logró mutar de la sorpresa a la misma seriedad que ella expresaba, uniéndose a él una Videl que no pudo evitar sonreír al ver a su hija tan segura de sí misma y de sus palabras, de su verdad.

—Te escucho —fue lo único que dijo Gohan.

Pan dibujó una media sonrisa en su rostro y caminó varios pasos alrededor de los presentes, quienes enmudecieron ante la actitud tan valiente de la muchacha. Trunks, por su parte, no pudo evitar admirarla por tener tanto carácter, ese que él tenía que empezar a forjar.

—Cuando el Príncipe me rescató de Tramat y propuso llevarme a su cuarto para cuidarme, yo me opuse terminantemente, ¿lo recuerdan? —sus padres asintieron—. Finalmente accedí con la única intención de darles tranquilidad, lo cual supongo conseguí... —Volvieron a asentir y ella, más sonriente aún, continuó—. El Príncipe fue sumamente respetuoso conmigo, me trató como a una mujer de la Realeza durante mi estadía en su cuarto. Él dormía en su cama porque yo insistí en dormir bajo la mesa de su laboratorio, cosa que no le hizo mucha gracia pero que finalmente aceptó... Él quería dormir en el laboratorio, de más está decirlo. Él, también, tocaba la puerta del laboratorio, jamás entraba sin que yo le diera permiso. Me trajo noticias de ustedes y la situación de nuestro planeta cada día, sin saltearse nada... Fue demasiado amable, incluso accedió a entrenar con una chica "de Clase Baja" con placer, todo con tal de que yo pudiera descargar mi enorme ira a través de los puños... —Respiró hondo y se tomó unos segundos para seguir, lo cual hizo unos instantes después—. Yo perdí a Trec en Tramat... bien saben quién y qué era Trec para mí...

—Hija... —suspiró Videl—. Imagino que eso fue muy difícil para ti; la muerte de Trec era el único motivo por el cual deseaba que te quedaras cerca de mí, pero el Príncipe tenía razón y en nuestra casa corrías peligro.

Pan sonrió, recordando que su madre había sido la única en realmente notar que ella y Trec se atraían mutuamente, agradeciendo el pie que acababa de darle.

—Sí, fue muy duro superar lo de Trec y lo de los malditos sujetos que lo mataron, quienes les recuerdo intentaron violarme... ¿Porque recuerdan ese detalle, verdad?

—¿A dónde deseas llegar, hija? —preguntó un Gohan increíblemente exasperado.

Pan clavó sus ojos en los de él justo después de observar al silencioso Príncipe.

—Trunks me dio ánimo —afirmó sin miramientos—. Es gracias a él que estoy aquí, viva, frente a ustedes... Él me dio fortaleza.

Y eso hizo sonreír a Trunks, quien se emocionó enormemente al escucharla, además de alegrarse por recordar que él le había dando ánimo para que superara todo lo triste que le había sucedido de Tramat para adelante.

"Yo te di fortaleza, Pan... Es la primera vez que lo veo de esa forma".

—Por eso... —y ella se acercó a él—. Quiero que escuchen a Trunks.

"¡¿Qué?", y eso sí que sorprendió al joven Príncipe.

—Habla, Trunks —ella volteó hacia él y le guiñó un ojo—. Esta es la prueba de fuego...

Bra, quien observaba todo escondida en alguna parte de la casa de Tark, también se sorprendió al escuchar la historia.

"Trunks la salvó, es un héroe... ¡Aunque sólo entendí la mitad de lo que dijeron! El padre de Pan es guapo... ¡¿En qué mierda estoy pensando?".

Ella lo estaba probando y a Bra le pareció una buena decisión.

El Príncipe, por su parte, quedó petrificado al escuchar y ver a su mujer.

"Quiere que se los diga yo...".

¡Así tenía que ser! Un hombre debía demostrarles a los padres de una mujer que ella era suya y que era digno de ella, así era en la sociedad saiyan.

—Yo... Yo... —tartamudeó sin poder evitarlo.

—Príncipe —Gohan lo observó seriamente, alejándose un poco de la exasperación que había mostrado en un principio—. Diga lo que deba decir; con las palabras de Pan logro ver todo desde otra perspectiva, no la que tenía en principio, antes de conocer cómo fueron realmente las cosas durante la estadía de mi hija en su cuarto.

Eso tranquilizó al joven, quien tuvo las fuerzas suficientes para acercarse lentamente a Gohan y apretar su mano en gesto de saludo y felicitación.

"Carácter y fortaleza... Carácter y fortaleza...".

—Pan es una mujer maravillosa —aseguró con una sonrisa que nadie veía pero que Pan lograba imaginar perfectamente—. Es una guerrera formidable y una saiyan digna en todo sentido. Ella me da fortaleza a mí...

Lo siguiente no era sencillo así que respiró hondo antes del siguiente paso.

"Si no hago algo tan simple ahora, dentro de unas horas de ninguna manera podré mostrar mi rostro ante la gente".

Con esa idea fija en su cerebro y alejando el miedo de su pecho, Trunks bajó un poco la tela negra de su uniforme en la parte del cuello y dejó a la vista la ya no tan perceptible marca de unión saiyan, impresionando a Gohan y Videl hasta límites insospechables.

—Es imposible no elegir a Pan, ella es la saiyan más fuerte, valiente e inteligente que conocí en mi vida... —afirmó emocionado.

—Y jamás me faltó al respeto; eso te lo juro, papá —agregó la muchacha, quien también exhibió su marca ante sus padres—. Trunks es demasiado pudoroso y adorable como para faltarle al respeto a una guerrera a la que respeta.

Luego de unos minutos de silencio, Gohan finalmente devolvió el saludo a Trunks, sintiéndose terrible al ver una parte de sí alejarse de su pecho, pues su hija ya no era suya sino de un hombre, quien no era otro sino el Príncipe de los saiyans, el mismísimo Príncipe Trunks.

—Ella no merecía a alguien menos fuerte que Usted —admitió el guerrero de Clase Media—. Pan es especial... —y una sonrisa dio todo por sellado... O eso pensó Trunks; Gohan apretó demasiado fuerte su mano, provocando dolor en el Príncipe—. Si le falta al respeto me importará muy poco que sea Príncipe o incluso Rey... Muy poco me va a importar.

Trunks redobló la apuesta y también apretó la mano de Gohan, aunque con más suavidad.

—Cuenta con ello, Gohan.

—Espera, Trunks —se metió Pan—. Esto no termina... ¿No sería buena idea que practiques para hoy a la tarde? Mamá, papá y mi tío Raditz pueden ser una buena práctica.

Los tres guerreros que nombró Pan no comprendieron el porqué de la mención.

—Pan... —y el Príncipe se puso nervioso en tan sólo un instante, entendiendo perfectamente a qué se refería su adorada muchachita.

—¿Hoy por la tarde? —se metió por primera vez Raditz—. ¿Enfrentará a los ancianos de Clase Alta? Porque no veo otro motivo para que haya vuelto.

Trunks tosió.

—Sí... —dijo sin muchas ganas—. Hoy debo mostrar mi rostro ante todos los saiyans... Si no lo hago, mucha gente podría morir.

Raditz mostró sus dientes, aparentemente satisfecho por lo que acababa de escuchar.

—¿Y qué pasará cuando se muestre? No tengo idea de lo que hay debajo de ese casco pero no tengo dudas de que no es su culpa ser quien es.

—No, no es mi culpa... Tampoco la de mi padre —agregó sorprendiendo a varios de los presentes—. El pensamiento tan arraigado que tenemos en nuestra sociedad, ese donde se dice que un híbrido sí o sí será débil, no tiene ninguna justificación, jamás la tuvo.

—Eso es muy cierto —agregó Tark—. Gohan, bien te lo he explicado varias veces... ¡Incluso te conté que una vez quise hacer un experimento para probar o refutar esa teoría! Claro que el anterior Rey, como te lo dije en una ocasión, nunca me permitió realizarlo.

Gohan asintió.

—Recuerdo lo que me contaste, Tark. Tal vez por como fui educado, en parte gracias a ti y en parte gracias a mi padre, nunca creí en esa estúpida creencia.

—Es cierto... —recordó Pan—. ¿Dónde están mi abuelo y mi bisabuelo? ¿Por qué no están aquí?

El nerviosismo se apoderó de Gohan y Videl, mas no de Raditz, quien tomó la palabra:

—Kakarotto está encarcelado bajo el Palacio, todo por haberlos ayudado a huir a ti y al Príncipe —contó, generando sorpresa y algún sentimiento de culpabilidad en la muchachita y su hombre—. Está bien, ayer fui a visitarlo y lo único que lo aqueja es un hambre descomunal... muy típico de él sólo pensar en comida —Hubo algunas risas y el guerrero de Clase Baja continuó—. Con respecto a mi padre... Sabes cómo es, Pan. Bien sabes que es un cabeza dura y ahora está muy enfadado con todo el mundo, no le habla a nadie... Pero se le va a pasar, siempre se le pasa.

Pan no pudo evitar dejar escapar una risita que contenía un atisbo de nostalgia y melancolía.

—Lo importante es que están bien... —necesitó añadir.

Su tío abuelo asintió.

—Príncipe —volvió éste a hablarle a Trunks—. Por todo lo que ha dicho, supongo que bajo ese casco está el famoso híbrido terrícola-saiyan del que se está hablando tanto en Vegetasei ahora mismo.

Trunks se sorprendió al ver cómo la historia se esparció por todo el planeta.

—Sí, eso soy... —admitió con menos culpabilidad de la esperada, todo por sentirse tan en confianza frente a esos guerreros.

—Muchos van a entenderlo —lo tranquilizó Gohan—. Mucha gente ha estado hablando sobre el tema entre mi clase y la Clase Baja; muchos no lo ven como algo malo ya que respetan su poder, que es lo que realmente debería importarle a todo saiyan desde mi perspectiva, si me pregunta... El problema aquí son los ancianos, más que nada los de Clase Alta. Ellos tienen nuestra cultura aún más arraigada que nosotros los jóvenes, todo por haber vivido la era de la auto superación y haber sido partícipes del nacimiento de nuestra cultura.

Trunks respiró largamente, en parte aliviado y en parte asustado, sabiendo que lo que ocurriría esa tarde sería algo demasiado difícil e inolvidable.

"Realmente puedo morir hoy...".

Observó a Pan y suspiró, mordiéndose el labio inferior con fuerza.

—Sin saber que era un híbrido pero sospechándolo —dijo—, siempre respeté y amé nuestra sangre... Yo fui criado como un saiyan y soy un saiyan, por más que el color de mis ojos y el de mi cabello sea distinto a los de ustedes. Me alegra escuchar que hay gente que lo comprende y que respeta mi poder, ese que siempre luchó por nuestra sangre y nuestros intereses interplanetarios... Yo maté, herí y sufrí por nuestra sangre, no puedo evitar sentir que algo de respeto merezco.

—Sin duda lo merece, Príncipe —exclamó Tark, sintiéndose orgulloso por las palabras que demostraban claramente un cambio positivo en la personalidad y el autoestima de Trunks—. Por eso, cuando alguien intente atacarlo por ser quién es, yo lo protegeré... No seré el único.

—Claro que protegeré al hombre que debe cuidar a mi hija a partir de hoy —afirmó Videl segundos después—. Por ella y por la reputación intachable que ha tenido para nuestra raza yo también lucharé por Usted.

Gohan, Goten y Pan asintieron a estos dichos.

—Y yo lucharé porque sé que Usted es el guerrero más fuerte que está pisando este planeta ahora mismo —terminó Raditz, mostrándose tan frío como siempre—. Nadie, ni el terco de Vegeta, se le compara. Eso hace que se gane mi respeto.

—Gracias... —susurró Trunks—. Sé que hoy todo será muy difícil, pero sé que debo hacerlo y no deben importarme las consecuencias... Si alguien quiere probarme como guerrero, por supuesto que aceptaré siempre y cuando sea de forma honorable como creo que merezco, o sea peleando de forma leal, uno contra uno.

Y todo estuvo dicho: Trunks tenía que sacarse el casco y la mirada de Pan, la cual se internó increíblemente en sus ojos, le dio el pie para hacerlo.

"Mostrar y mostrar... Esto se ha hecho costumbre".

Sonrió justo antes de sacarse el casco.

"Lo bueno es que cada vez que lo hago parece más fácil que la anterior".

El casco rodó por el suelo y los ojos y el cabello estuvieron, por primera vez, en contacto con los tres guerreros presentes que aún no lo habían visto. La sorpresa en los rostros fue inevitable, pero no hubo ningún tipo de reproche en las miradas. Fue Videl la primera en moverse, acercándose a Trunks lentamente. Colocó, una vez frente a él, sus manos en sus mejillas, contemplándolo en todo su esplendor.

—Tan sólo un muchacho —dijo—... débil en apariencia, terrícola... —sonrió—. Pero con una mirada que muestra lo mejor de los saiyans.

Trunks no pudo evitar sonrojarse por el tacto, teniendo que admitir en su mente que la madre de Pan era tan bella como la muchachita, con una mirada que mostraba mucho respeto y admiración.

—Se lo agradezco —susurró ante ella, conteniendo sus lágrimas emocionadas con todo su poder.

Ser mirado era lo mejor que le había pasado en la vida... Ahora era consciente de ello.

El sonido de la puerta interrumpió una vez más. Tark fue a abrir y Trunks pudo volver a sacarse el casco, el cual se puso ni bien la puerta sonó. Era Vegeta.

—Muchas sabandijas —espetó ante los presentes, sumándose al grupo—. Trunks, me alegra que hayas estado practicando con toda esta gente... Ha llegado el momento de la verdad.

El muchacho, más nervioso que nunca, iba a acotar algo cuando alguien apareció tras él, haciendo que quienes aún no había visto a esa persona se asombraran enormemente.

—Mucho gusto —dijo Bra luego de una pequeña reverencia—. Disculpen que interrumpa, pero necesito hablar con mi padre.

Ajeno a las miradas anonadadas, Vegeta le preguntó para qué quería hablar con él.

—Espero a que termines de hablar con estos sujetos, ¿ok? Termina y hablaremos.

Su padre, con mirada enigmática, asintió.

—No es posible... —soltó Raditz al fin, incapaz de comprender el porqué de aquella mujer.

Goten se sonrojó y Gohan y Videl no pudieron evitar sorprenderse por verla, tan terrícola y tan parecida a Trunks...

—Es mi hermana —exclamó éste luego de abrazarla—. La Princesa Bra de Vegetasei...

—Es el secreto que, espero, sepan guardar... —agregó Vegeta, mirando especialmente a Raditz, su antiguo compañero—. Serán los únicos que tengan el honor de conocerla.

La muchacha sonrió altivamente y destiló soberbia y confianza por todo el cuarto, asombrando a todos. Después del primer momento de quietud y sorpresa, Raditz, Gohan y Videl se inclinaron ante ella.

—Mi silencio costará caro —aseguró el primero de ellos a un Vegeta muerto de risa.

—Puedo chantajearte con muchas cosas vergonzosas que sé sobre ti, Raditz... No juegues conmigo.

Ambos se miraron con orgullo, haciendo un trato a través de los ojos. Se conocían desde niños y había mucha complicidad entre ambos, por lo cual nunca hacían falta palabras en sus diálogos.

—Es el momento —y Vegeta se acercó a Trunks—. Ya convoqué a todos los saiyans en el Palacio, quien no venga morirá —aseguró—. Mocoso, debes demostrarles que tienes el poder suficiente como para ganarte su respeto.

El muchacho asintió, casi logrando imitar la media sonrisa célebre de su padre.

—El momento que esperé toda mi vida...

¡El momento había llegado!


Y finalmente aterrizó.

Bajó de su nave y observó el paisaje que se cernía bajo el cielo rosado, duro sobre una pequeña colina que dejaba ver bajo sus dominios la civilización saiyan y, sobre todo, el enorme Palacio Real.

—Tantos años fuera… —y no pudo evitar reír—. Te extrañé, Vegetasei… ¿Tú también me extrañaste, verdad? Yo sé que sí…

La diversión de la sangre empezaría… La sangre no dejaría de correr…


Nota Final del Capítulo XXXIII

Holis… Uy, ¿qué pasó al final? XD

Ok, lo admito: estoy atravesando el síndrome de "no quiero terminar el fic". Si me está costando horrores terminarlo no es por no saber qué decir ya que los últimos tres capis que me faltan los tengo sumamente visualizados; el problema es que NO quiero, inconscientemente, terminar esta historia.

Con un fic se nos va una parte del alma... Por eso es difícil terminarlos.

Además, estoy más que entusiasmada con el nuevo fic largo que estoy escribiendo (ese no me cuesta NADA escribirlo porque recién lo estoy empezando XD) sobre Trunks, Marron y Pan (?).

Como comenté más arriba, yo creo que con tres capítulos más termino esta historia. Además, voy a incluir un epílogo (muy breve, eso sí), así que faltan cuatro entregas... ¡Es muy poco y duele mucho! Duele demasiado u.u

Con respecto al lemon de Trunks y Pan, em... No hubo tanto lemon como yo pensé que habría cuando empecé el fic (lo cual no está mal, debo decir... Está bueno no sobrecargar de lemon una historia), por lo cual quise agregarlo y jugar un poco con ellos, buscando algo más que escribir una escena "fogosa" en sí: quería que ellos "jugaran" a conocerse, que empezaran a "aprender a ser amantes", cosa que en toda relación sucede, por lo menos a mí me ha pasado y es un proceso muy lindo cuando se está enamorado. n.n

Igual pobre Tark, les prestó el cuarto y mirá lo que hicieron XD... Igual el viejo ya lo sospechaba, seguro que después cambia las sábanas y asunto arreglado (? XD). ¡Qué vergüenza! XDD... Hay gente a la que no le molesta y gente a la que sí (me ha pasado de encontrarme con Tarks y con gente totalmente opuesta, con la que estoy más de acuerdo XD)... Me sonrojé mucho pensando en el pobre Tark (?).

Pero bueno, así quedó... Las costumbres saiyans son misteriosas (?). Dudo mucho que, siendo tan poco pudorosos, se hagan problema por algo así. En eso yo no soy nada saiyan o.o

Yo no soy de escuchar este tipo de bandas (?), pero la letra de "Llévame" de Kudai me hace acordar a Trunks y Pan en este fic... Escuchenla si pueden porque es muy dulce y sentida la letra. n.n

Bueno... Mucho más para decir no tengo, así que me despido. Cualquier duda no duden en escribirme y GRACIAS por sus hermosas palabras.

Iba a subir correcciones de capis anteriores pero lo dejo para la próxima. XD

¡Nos leemos! n.n


Dragon Ball (c) Akira Toriyama, Bird Studio, Shueisha, Toei Animation.