PECADOS EN LA SANGRE
Epílogo
"Pasos"
Abrió los ojos lentamente, como cada mañana de los últimos cinco años. Antes, lo hacía abruptamente, frustrado, negado a vivir un día más de tan agónica existencia, tan carente de verdad y tan desbordada por la oscuridad. Despertar solía ser un tormento; ahora, era una bendición. Sonrió ante los rayos de sol de un nuevo día, que se colaban por la ventana del cuarto con sencillez. A su lado, Pan aún dormía. Desnudo, se aferró a su mujer.
—Amor... —susurró—. Amor, ya es de día.
Pan se revolvió. Al abrir los ojos devolvió el abrazo de su hombre, aunque de parte de ella no hubo tal emotividad.
—Buen día, principito.
Llevaban cinco años de ser Rey y Reina, mas ella seguía llamándolo como antes, como en esos días de convivencia obligada por estar ocultándola de los traidores que mataban escuadrones de Clase Baja a mansalva. Seguía llamándole así, principito, y no le molestaba; le encantaba. Con gestos tan nimios como esos, Pan le decía que, a pesar de ser los reyes de la raza más poderosa del universo, ella seguía viéndolo igual que al principio. Además, la Reina se ocupaba de que todos, tanto él como su familia, incluso sus colaboradores y el pueblo, continuaran viendo en sus ojos negros a la muchacha que había sido, respetada guerrera de Clase Baja, bisnieta de Bardock, la guerrera de las risotadas insoportables durante las batallas.
No, ya no era esa muchacha, pero era la esencia de su persona la que se preocupaba tanto por mantener a rajatabla. No quería olvidar sus orígenes, su camino en la vida; quería ser la Pan que había vivido tanto a tan corta edad, la del escuadrón asesinado en Tramat, la del intento de violación por parte de cobardes traidores. Quería ser Pan, la de siempre.
Su cuerpo, el que él tanto amaba, el que lo apasionaba desde el primer roce que habían concretado sus pieles, había evolucionado. A sus 20 años, Pan ya era toda una mujer. Era un poco más alta y sus contornos pronunciaban unas deliciosas curvas. No era voluptuosa, detalle que a él, sin lugar a dudas, le fascinaba; era pequeña, bajita, eternamente aniñada.
Y la amaba.
Se lanzó sobre ella y le hizo el amor. La había deseado tanto en esa cama, le había implorado tanto a ese mismo techo en esas noches difíciles de convivir en tan desesperante situación, ella bajo la mesa del laboratorio, lejos de su protección, que cada mañana y cada noche amarla era inevitable.
—Qué energía, principito —murmuró ella al final, abrazada a él en medio de la cama—. ¿No te cansas?
No, no lo hacía. ¿Cómo cansarse de ella? ¿Cómo no amarla de la forma más explícita del mundo?
—Hoy será un gran día —aseguró, una sonrisa resplandeciente estampada en su boca—. Esta es una buena manera de empezarlo.
—Pervertido... —Pan, sin pudor alguno, se destapó y dio vueltas por el cuarto. Trunks amaba su desfachatez. Si bien el Rey se sentía mucho mejor consigo mismo, años de lucha contra sus propios demonios de por medio, aún era pudoroso; Pan no, ella no sentía vergüenza alguna—. Me bañaré.
—De acuerdo.
La dejó ir sola. A veces debía contenerse: intentaba darle sus espacios a Pan, no hostigarla con su absurdo amor. Pan era mucho más fría que él e intentaba respetarlo. Había momentos para cada cosa.
Era un desbordado. Parte de su crecimiento consistía en medirse a sí mismo.
No sabía manejar sus emociones. No estaba acostumbrado a la tranquilidad en la que vivía desde el final de la batalla de las luces doradas. Le costaba todo, en todo momento: reír, gozar, odiar, amar; los sentimientos eran excesos, no estaban controlados. Cuando reía, su risa se escuchaba en todo el planeta; cuando gozaba con su mujer, sus gemidos eran vehementes. Pan le decía que parecía un niño, pero no lo culpaba: lo entendía. Trunks le había pasado muy mal durante toda su vida. En 28 años que antecedieron al despojo de su casco y al viento sobre su rostro desnudo, explotar sus emociones estaba prohibido. Ahora que era libre, que podía hacer lo que le viniera en gana, sabiendo que todos conocían su identidad, la verdad como coronación a tanto sufrimiento, no lograba contener ningún sentir.
Ese desborde lo había llevado a romper nueve espejos durante cinco años. Así como la alegría era exagerada, la tristeza también lo era. Pensar en sus padres lo hacía hundirse en fuertes depresiones, empeoradas si se miraba en el espejo: al verse, todo se distorsionaba. Volvía a ser el Príncipe de los Secretos, el de los ojos censurados por un casco opresor. Volvía a ver a la aberración que llevaba sendos pecados en la sangre. Sentía asco de sí mismo y, sin poder ni querer evitarlo, se cortaba. La última vez había sido hacía un año. Llevaba tiempo sin hacerlo, mas la lucha contra el instinto de infligirse un daño tan severo era constante. Su vida no era un lecho de rosas, los problemas no se habían terminado por arte de magia.
Al contrario.
Miró el techo de su habitación, como tantas otras noches de su vida. Acomodó sus manos detrás de su cabeza y suspiró. Dejó que los recuerdos lo invadieran, que los detalles se dibujaran en su mente.
Los cambios con los que tanto había soñado para su gente se produjeron desde el primer minuto. Trunks y Pan, luego de la celebración de ascenso, con los collares brillando en sus cuellos, se encaminaron hacia la prisión del Palacio, donde liberaron a todas las esclavas. ¡Son libres, todas ustedes!, gritaron los reyes ante cada rostro. Sonrió al recordar cómo Kiki, la dulce muchacha de Konnatsu, salía de la celda con una pequeña sonrisa. Desgraciadamente, no todas habían reaccionado con felicidad.
—Ese collar... —susurró Ela, la amante de Vegeta durante 15 largos años. Apretó los barrotes hasta el punto de herirse las manos. Las lágrimas no tardaron en caer por su rostro—. ¡¿Por qué llevas el Collar Real de Vegeta?! ¡Tú no eres él!
—Soy su hijo, Trunks —anunció, dejando impresionadas a las esclavas que aún no habían terminado de salir de los calabozos—. Ela, lo siento mucho...
Se le produjo un nudo en la garganta. No hizo falta decir nada más.
Tocó la mano de la mujer, que cayó de rodillas en el suelo en medio de un alarido de dolor. Trunks sintió cómo se le encogía su corazón: se alegró, a pesar de ello, de que su padre hubiera mantenido tantos años a su lado a una mujer que de verdad, más allá de todo, lo quería.
Nada había sido en vano.
—¡VEGETA! —bramó la mujer una y otra vez. Las lágrimas no cesaban.
No se movió, ni ella ni una veintena de mujeres más. Claro que las que habían preferido quedarse eran minoría; casi todas se habían marchado en naves abarrotadas que Tark, a pedido del Rey, les había suministrado en la Central Espacial. Pan quiso insultarlas, lo deseó con vehemencia, mas su hombre la contuvo.
—Déjalas —murmuró sólo para ella—. Pan, entiende: algunas no saben qué hay afuera, no imaginan una vida que no sea aquí, así...
—¡¿Y por eso se dejarán tocar?! —lloró ella en su pecho, sin poder soportar la angustia que mirarlas a los ojos le generaba. Las odiaba y las amaba al mismo tiempo, las contradicciones una necesidad cuando de ellas, las esclavas de los hombres, se trataba—. ¡No me pidas que lo entienda...! ¡NO TE ATREVAS!
Mitis, tras ellos, pidió calma.
—Reina, por favor, escuche al Rey: no es fácil para ninguna de ellas.
—¡Pero Mitis...! —Pan la fulminó con la mirada—. ¡¿Acaso les darás la razón, les dirás que está bien que permanezcan aquí?!
—¡No lo entiendes, muchachita! —gritó Ela, al fin tragando sus lágrimas—. ¡No has vivido esto durante toda tu vida como muchas de nosotras sí lo hemos hecho! ¡Casi todas las que se han quedado detrás de mí son mis niñas, las más pequeñas, aquellas a quienes cuido desde hace décadas! Esperan a que yo me mueva. —Se puso de pie. A sus espaldas, las mujeres lloraban con suavidad, abrazadas las unas a las otras—. Están esperando a que les explique, así como les he explicado cómo tolerar el asqueroso dolor que los cerdos de su raza infligen, qué hay al final del pasillo, qué vida, si es que podemos nombrarla como tal, podrá presentarse ante ellas.
—Ela, pueden marcharse, como dijimos al entrar. Son libres, todas ustedes —explicó Trunks, poniendo paños fríos con su tono conciliador—. Pueden irse de Vegetasei, pueden rehacer sus vidas como les plazca. Quiero que sean libres, ¿entiendes?
—Sí. —Ela sonrió—. Príncipe, y perdóneme que lo llame así, pero no pienso acostumbrarme a decirle Rey, realmente se lo agradezco. —Giró hacia las jóvenes—. Niñas, vamos. ¡Intentaremos sobrevivir! Intentaremos hacer lo que debemos por el bien de nuestros cuerpos y nuestras almas.
Una a una, se marcharon. Todo era silencio en la prisión, mezclado extrañamente con algo parecido al alivio. No llegaban a calcular qué tan importante era lo que estaba sucediendo. Trunks detuvo a Ela antes de que se marchara tomándola suavemente del hombro.
—Gracias por... —dijo.
—No, Príncipe. —Ela lo abrazó—. Lo único que le pido, si es posible, es... —Se emocionó y lloró en sus brazos—. ¿Sería posible que yo...?
—Ni lo digas, ya había pensado en ello. —Trunks la separó lentamente de su pecho y del interior de su armadura sacó un pequeño paquete. Ela lo tomó entre sus manos—. No te iba a dejar ir sin un recuerdo.
Ela desenvolvió el paquete hecho con telas: eran los guantes de Vegeta, los característicos guantes blancos del que, para ella, siempre sería el Rey. Los abrazó con fuerza.
—Gracias...
Se abrazaron una vez más, la última, y al separarse, la mujer se permitió levantar un poco la capucha de Trunks. Lo miró a los ojos, él se sonrojó, y ella, pícara, besó sus labios una milésima de segundo. Antes de que Pan la golpeara, le palmeó los hombros con simpatía, restándole importancia al asunto.
—Cuídalo, chiquilla.
Sin más, se perdió en el camino que la conducía hacia la libertad.
Suspiró. Pese a las lágrimas de Ela, las cosas habían salido bien. Muchas mujeres se fueron jurando venganza contra los saiyan, deseo que pudieron materializar dos años después, cuando Vegetasei recibió la primera de cinco invasiones. Los sobrevivientes a tantas matanzas que las cicatrices del mundo habían perpetrado durante décadas de poder, al enterarse de que ellos ya no hacían negocios con la comercialización de planetas, no dudaron en cobrar venganza. Nadie lo logró. Se perdieron algunas vidas, pero las batallas habían sido necesarias y saludables para el ansia guerrera de los saiyan, que habían ganado, por supuesto, cada una de las peleas.
Seguramente vendrían más, pensó. ¿Y qué? Defenderían su suelo pasara lo que pasase.
Eso se lo había jurado a sí mismo.
Los saiyan eran cada día más fuertes. Estaban satisfechos: ya había una veintena de guerreros, además de él, que podían transformarse en Súper Saiyan. Para orgullo tanto de él como de Pan, especialmente de ella, el primero en lograrlo había sido Kakarotto. No había pasado ni un año desde la batalla con Broly cuando lo consiguió. Su mérito cegó a extremistas de la Clase Alta, que se alzaron contra el Rey, la Reina y las clases que aún, sus ideas retrógradas mediante, veían desde un falso pedestal de superioridad. La igualdad era la insignia de la nueva raza saiyan; no estaban dispuestos a permitir que nadie la desdibujara del suelo de Vegetasei.
La sociedad no estaba tan calmada como parecía al finalizar la batalla con Broly, pero era previsible que así fuera.
Respecto a los híbridos, ya había siete pequeños caminando entre el pueblo, mitad saiyan y mitad de otra raza. Rió con ganas al recordar a Vit, un saiyan de Clase Media que trabajaba en el laboratorio de Tark, cuando apareció entre la muchedumbre de esclavas que se apresuraban por irse del planeta. Buscó con afán a una hermosa joven de cabello blanco proveniente de un planeta de la Galaxia del Este. Se abrazaron entre la multitud, enmudeciendo a todos los presentes. Se besaron, y él le juró, feliz, que la mantendría por siempre a su lado. Ellos fueron los padres del primer híbrido, un niño llamado Tru, en honor al Rey que tanto apoyo les dio en su relación pese a las miradas no del todo aprobatorias de la sociedad. El bebé nació con un poder de pelea semejante al de un Clase Media, ni más ni menos poderoso que su padre. Ya con cuatro años, el niño mostraba aptitudes para la batalla, aunque cargaba en sus hombros el peso de ser el primero de, deseaba Trunks, tantos híbridos nacidos en la era de la igualdad.
Él seguía esperando, por su parte. Pan le había pedido que aguardaran algunos años para tener un hijo, algo que lo entristecía, mas que tenía coherencia: aún eran muy jóvenes, él muy inestable y ella muy inmadura pese a los lados más maduros de su personalidad. Tenían toda la vida, eso le recordaba Pan cada vez que él insistía sobre el asunto.
—Primero quiero convertirme en Súper Saiyan —le terminaba diciendo siempre.
Su abuelo la estaba ayudando a entrenar para lograr el estado. De la veintena de saiyan que habían logrado la transformación, sólo Mitis era mujer, algo que generaba frustración en Pan. Quería llegar lo antes posible, pues sentía que, además de un logro personal, era una obligación: quería inspirar a las mujeres. Su obstinación alegraba a Mitis, su sombra desde el día en que había ocupado el puesto de Reina. La Líder de la elite repartía sus obligaciones como tal con los ancianos de Clase Alta, para así concentrarse en educar apropiadamente a la reinita que tenían ahora. Se llevaban muy mal, pero en el fondo se apreciaban enormemente. Mitis le enseñaba modales atados al protocolo, y ella jamás, pero jamás, hacía caso. ¡Eran tal para cual! Entrenaban mucho juntas.
Le daba gusto que Mitis la hubiera aceptado, a ella y a él, por supuesto. También le daba una mano al Rey, aunque para ello contaba con la condicional ayuda de Tark. Incluso Bardock se preocupaba mucho por hablar largar horas con los reyes acerca de la historia de los saiyan. Querían llenarlos de la cultura que tantos siglos llevaba latiendo en el universo, para que pudieran continuar con los rituales, con la esencia, con el amor por la sangre.
Muchos nacimientos se habían producido, incentivados, sobretodo, por la cesárea, operación que Tark en persona había ido a aprender a la Tierra, después de que Trunks y Bra le explicaran que fue gracias a ésta que su madre los había sobrevivido. Trunks tuvo un momento de inmensa satisfacción al presentárselo a su abuelo Brief, potenciado por lo que, desde antes de generar el encuentro, supo que sucedería: se llevaban de maravilla. Una simbiosis fenomenal se había creado entre ellos y ya se consideraban grandes amigos. Tark aprendió la operación, la transmitió a sus alumnos y ayudantes, y desde entonces la cifra de mujeres muertas al dar a luz disminuyó en un 70 por ciento. Durante tiempos incalculables, las mujeres saiyan se habían protegido de embarazos no deseados por medio de yerbas de ecosistemas lejanos; ahora, podían hacer crecer a sus familias sin temor a morir.
Tark quedó fascinado con la tecnología terrícola, a tal punto que se permitió pasar largas temporadas en la Tierra. Aprovechó los conocimientos adquiridos para mejorar la tecnología y medicina saiyan, ¡incluso incorporó a las cápsulas! Nunca se había sentido más inspirado. Cuando no estaba, Gohan tomaba su lugar como Líder de los científicos. Ayudado por Brief y Bra, creó un sistema de comunicación por pantalla, similar a los intercomunicadores de Vegetasei, que le permitía a la Princesa y sus abuelos maternos comunicarse con el Rey. Hablaban todos los días. Trunks, por su parte, había aprendido a leer como los humanos, por lo que pasaba horas y horas del día embelesado con algún libro. Historia, filosofía, literatura, ciencia; nunca leía lo suficiente.
—¡Te has vuelto todo un intelectual, Trunks! —bromeaba Bra siempre que tenía oportunidad.
Se sentía intrigado por los humanos. Algo, no sabía qué, le llenaba el pecho cada vez que hacía contacto con ellos a través de las letras. Sentía, quizá, que se acercaba a su madre, a sus abuelos y, especialmente, a su hermana, a quien cada día amaba con más intensidad.
Suspiró su nombre. El pueblo la ignoraba, no terminaba de aceptarla. ¿Así sería para siempre? Por fortuna, la ignorancia aún no había desembocado en violencia, ¿pero qué les garantizaba que así seguirían las cosas? Bra no iba a Vegetasei justamente para no echar más leña al fuego, como ella misma solía decir. Goten, quien por algún motivo desconocido para él, quizá cercano a una culpa que acarreaba debido a lo sucedido el día de la batalla con Broly, no sólo se había cortado el cabello radicalmente sino que, además, mostraba un entusiasmo particular por cuidar de Bra. Le insistió en que creara un escuadrón que velara por su seguridad, a fin de evitar atentados contra ella. Los extremistas dentro de la sociedad no eran muchos, pero existían, pero se agrupaban en las sombras.
—Tenemos que cuidarla, Trunks —decía Goten después de recordarle todo lo anterior.
—Lo sé —respondía él—. Lo sé...
Eran muy unidos, amigos inseparables, aunque Trunks extrañaba al Goten que había conocido, ese muchacho atolondrado que le había ofrecido su amistad como si ellos fueran dos niños. Ahora era un guerrero serio, dedicado, poderoso y respetado por su clase. Si Kakarotto los había llenado de orgullo al ser el primero en convertirse en Súper Saiyan, Goten los había sorprendido sobremanera al ser el segundo. Cuando Goten los reunió a todos para mostrarles su victoria, Raditz dejó caer su quijada en un gesto de sorpresa casi hasta ridículo. Aún reía al recordarlo, a pesar de sentir un poco de tristeza por el tío abuelo de su mujer. Raditz y Zuzik intentaron tener un hijo, pero el reencuentro se había dado tarde al parecer: ya no podían ser padres, ambos eran mayores de lo recomendable. Lo lamentaron, pero también lo solucionaron: se dedicaron a ser las manos derechas de Bardock como Líder de los escuadrones. Pasaban mucho tiempo entrenando niños, lo cual llenaba, no del todo pero sí admirablemente, el vacío que no poder formar una familia les generaba.
—¡Trunks! —gritó Pan, sacándolo de sus pensamientos—. ¡Hace rato que te estoy llamando! ¿No te bañarás? Llegaremos tarde.
—Sí, es cierto... —Se levantó rápidamente y se metió al baño.
Sumergido en la tina de tantos años, cuna de enormes reflexiones a lo largo de su vida, terminó de recapitular.
Ya habían pasado cinco años. Justamente, ese día se cumplían. Cinco años de la muerte de su padre, de la batalla de las luces doradas. Lloró algunos minutos a su progenitor; sin embargo, se detuvo abruptamente. Se recordó días después de su muerte, frente a la tumba de su madre. Así como Bra se lo había pedido, enterraron parte de las cenizas de Vegeta frente a Bulma. Una placa de oro enterrada en el piso con letras saiyan rezaba Aquí yace el Rey Vegeta, poderoso guerrero saiyan. Hombre de Bulma Brief, la acompaña en la eternidad. Pan no pudo evitar decirle, en murmullos, que la frase le parecía un poco cursi, pero Trunks le restó importancia: esa frase tenía gran significado para Bra, así que, como estaba, estaba bien.
Trunks y Bra, el poco tiempo que pasaban juntos al año, porque la empresa que ella atendía y el Reino del que él se ocupaba les debían demasiada dedicación, regalaban horas a hablarles a sus padres, allí, frente a las tumbas. Trunks hablaba de sus entrenamientos, Bra del avance de la tecnología de la Corporación Cápsula. Siempre terminaban igual ante ellos: llorando abrazados.
La extrañaba.
"En cuanto termine el torneo iré a visitarla".
Salió de la tina, se secó, se vistió con su uniforme y salió del cuarto. En el hall del Palacio, Pan aguardaba por él. Ataviada con el uniforme que Mitis tanto había criticado, con una capa que sólo tapaba uno de sus hombros y una malla protectora que dejaba a la vista sus piernas y brazos, cómoda más que majestuosa, se veía más radiante que nunca.
Se tomaron de la mano.
—¿Vamos, principito?
—Sí.
La oteó sin disimulo. Era la criatura más perfecta que había visto en su vida. Agradeció a su suerte que Pan existiera, pues ella lo había salvado de la angustia de 28 años de represión y autodestrucción. ¿Cómo imaginar su vida sin ella? No podía. ¿Existiría un mundo, una historia donde ella y él no estuvieran juntos? ¿Existirían, como tantas culturas alrededor del universo aseguraban, otras realidades donde ellos no se amaran como lo hacían, tan intensamente? Temblaba al imaginarse sin Pan, no quería imaginarse sin Pan. Y quizá...
¿Podría ser eso posible?
—¿Otra vez delirando? —inquirió la dueña de sus pensamientos justo antes de abrir la puerta del Palacio, la mano de ella entrelazada con la mano de él.
—Lo siento...
—Tú y tus delirios, Trunks. ¡Basta! Vamos, ya empieza el torneo.
El torneo, pensó Trunks. Imitando a aquel Tenkaichi Budokai del que Bra y Kakarotto le hablaron, cada nuevo aniversario de la batalla de las luces doradas celebraban el Torneo Dorado, que debía su título a la gloriosa transformación de su padre, que aún permanecía, así como la suya, en la retina de todo el pueblo. El primero lo había ganado él, el segundo Kakarotto y el tercero Tirm, quien había sido su aliado durante la batalla con los traidores de Nappa, otro de los primeros en lograr la transformación en Súper Saiyan. El cuarto lo había ganado Goten. Trunks no le había puesto mucho entusiasmo a las últimas participaciones, por lo cual, este año, pensaba redimirse con su pueblo. Había entrenado muchísimo, y si bien todavía no lograba alcanzar la Segunda Fase de Súper Saiyan que su padre dominaba, la de los rayos eléctricos alrededor del aura dorada, no perdía la esperanza.
Iba a lograrlo. Tarde o temprano, lo haría.
Fuera del Palacio, el pueblo aclamó por ellos. Trunks había tardado casi un año, pero finalmente había exorcizado a la capucha: se mostraba con el rostro desnudo ante la gente casi con naturalidad. Le costaba horrores, mas lo hacía. Pan siempre apretaba su mano ante el primer contacto; al segundo, lo soltaba.
—Vamos —dijo a su lado.
¿Le importaría a alguien? A los extremistas seguramente sí. Era inevitable, eso siempre le decía Tark cuando era necesario darle ánimo. No se preocupe, mi Rey: a la gran mayoría sólo le importa su poder, como debe ser.
Deseó convencerse de ello.
Volaron hacia la plataforma del torneo, una inmensa y austera creación de Tark y su abuelo Brief. Era un escenario bastante parecido al del Tenkaichi Budokai de los terrícolas, inspirado en éste, lleno de gradas hechas con material ultra-resistente y un soberbio campo de batalla. La plataforma era conservada durante todo el año en una cápsula y, la noche anterior al torneo, se la preparaba para el día siguiente. Flotaba en medio del cielo rosado y estaba protegida por un complicado, por la complejidad de su creación, aunque efectivo, campo de fuerza, por medio del cual protegían las edificaciones del planeta.
Llegaron, entraron por tubos ubicados en cada punta de la construcción y se ubicaron en sus tronos. No eran ostentosos, pero sí destacaban, más por deseo de Tark y Brief que por pedido de los reyes. Tras ellos, Bardock, Tark y Mitis ocuparon sus puestos, sonrientes como cada nuevo torneo. La idea había sido aceptada por todos, nadie había objetado. Los saiyan entrenaban más que nunca, día y noche, casi como en una nueva era de la auto-superación. Entrenaban para clasificar entre los 16 concursantes de las finales, disputaban las eliminatorias a lo largo del año, se preparaban obsesivamente para llegar a las últimas instancias. Todos lo disfrutaban: ahora, había un motivo tangible para ponerle todo a los entrenamientos.
Si bien las clases seguían existiendo, si bien la discriminación entre clases se daba en cada esquina, el clima había mejorado. Sólo habían dado un paso de tantos. Trunks pensó en ello y se dijo lo inevitable:
"Quizá no llegue a ver el cambio completamente consumado".
Mas seguiría luchando por éste, siempre, hasta el fin de sus días.
Se puso de pie, tomó la mano de Pan y, una vez el estadio se llenó de saiyan y seres de otros planetas que cada año eran más, público que deseaba ver las mejores batallas de las cuatro galaxias con sus propios ojos, cual espectáculo, dio por iniciado el torneo:
—¡UN NUEVO TORNEO DORADO DA INICIO! ¡QUE EMPIECEN LOS COMBATES!
Salieron los dos primeros peleadores. Kakarotto y Goten no habían tenido suerte: padre e hijo inauguraban el Torneo Dorado combatiendo demasiado pronto. ¡Deseaban tanto pelear en las finales! Mas no se había podido. Se transformaron en Súper Saiyan y la batalla, al fin, comenzó.
Trunks y Pan tomaron asiento y, sin darse cuenta, sonrieron al mismo tiempo.
—Falta tanto... —susurró Trunks en el oído de su mujer.
—Pero vamos hacia donde debemos, Trunks. Avanzamos.
—Sí... —Carraspeó—. Aún así, yo...
Pan lo besó en los labios tan sólo un segundo.
—Basta, principito: piensa en positivo. Hemos logrado mucho, y falta demasiado, lo sé, pero si seguimos así, algún día nuestros hijos verán los frutos de nuestro esfuerzo.
—Nuestros hijos... —Trunks no pudo evitar sonreír.
Pan, para su sorpresa, le devolvió la sonrisa.
—Nuestros hijos.
Volvieron los ojos a la batalla. Faltaba demasiado, pero iban, pero marchaban. El cambio, algún día, sería total. Algún día, la discriminación desaparecería y los híbridos no serían señalados. Algún día, los saiyan evolucionarían.
Y serían fuertes.
Y serían, para siempre, los más fuertes del universo.
Las cicatrices del universo, amantes de la sangre y las batallas, del instinto de combate y del afán de superación, permanecerían.
Avanzarían.
Algún día, la igualdad existiría en el mundo. Trunks se preguntó si no estaba siendo demasiado idealista, pero inmediatamente después alejó el pensamiento de su mente.
Sin idealismo, no hay pasión.
Sin pasión, no hay lucha.
Sin lucha, no hay victoria.
Esos eran los saiyan.
Y ese era el Rey Trunks de Vegetasei, fortalecido por la pasión, llevado por el idealismo, determinado a lograr la victoria.
La igualdad en las miradas del pueblo.
F I N
Nota final de la historia
Y el final, al fin...
Pensé que esto iba a ser más fácil. ¡Qué emoción! Muero de alegría y de tristeza. ¡No puedo describir lo que siento!
Como autora de fanfiction que está en este mundo desde hace diez largos años, realmente quiero agradecerles de todo corazón el apoyo que me han brindado por esta historia. GRACIAS, los adoro... ¡En serio! Y espero este epílogo les guste...
Siento la necesidad de decirles algunas cosas y de "despedirme" de este fic, por lo cual les pido PERDÓN por lo extenso de esta nota final, mas realmente lo consideré necesario.
Hay tanto por decir... ¡Tanto!
Ante todo, algunas aclaraciones del capítulo:
Quise narrarlo así, corto y sin enormes detalles, casi sin diálogos, porque me parece que el final verdadero fue el del capítulo anterior. Este epílogo es una especie de extra, es apretarle un poco el moño al regalo (?). Hay cabos sueltos, sobretodo respecto a Bra y Goten, pero en la continuación estas cuestiones van a retomarse debidamente. Hacerlo acá me parecería un exceso.
No me terminan de convencer los tiempos verbales empleados en ciertos párrafos. Quizá en unos días lo modifique, porque hoy tengo la cabeza a mil. XD
Yendo a la despedida, quiero empezar por el principio, contarles qué inspiró este fic:
Una noche, mientras escribía uno de los capis finales de "Doble Vida", me di cuenta de que faltaba demasiado poco para que terminara y me sentí triste por el vacío que su final iba a generarme. Mientras fumaba un cigarrillo empecé a pensar en una historia nueva...
Tristemente, todo lo que se me ocurría era muy parecido a "Doble Vida", hecho que me frustraba, pues no quería escribir algo con una trama tan "trillada" si se quiere... Guié (?) mis pensamientos hacia un fic de MTrunks x M18 que hace mucho tengo ganas de escribir y, mientras iba y venía con el cigarrillo por la cocina, una imagen vino a mi mente DE LA NADA: Trunks y Pan vestidos de saiyan.
Creo que andaba leyendo algún AU o andaba viendo la saga de Freezer en Cartoon Network (?); no sé por qué pero andaba pensando mucho en los saiyan en ese momento... Cuando los imaginé vestidos así, pensé: "pero Trunks no encajaría entre los saiyan"... Todo recordando el capi 121 de DBZ (Tomo 28 del manga), cuando Vegeta le dice a Gokuh que los saiyan tienen el pelo y los ojos oscuros y no como los tenía Trunks... Al recordar ese capi (lo vi tantas veces que hasta el número me acuerdo XD), pensé "¿Y si él no pudiera mostrar su rostro?". No sé cuántos cigarrillos iba ya (?), pero pensé en alguna forma de ocultarlo... Fue más la idea que todo lo demás, y el casco vino a mi mente... ¡Como el Great Saiyaman! XD
Divagué mucho y me enamoré de esa idea... Trunks tapando su rostro con un casco, sin poder mirar a nadie a los ojos y sin saber por qué es distinto a los demás... La idea era demasiado tonta y buena a la vez. XD
A la vez, creo que estaba leyendo algún fic de Eyr, una de mis autoras favoritas de esta web. Ella pone en sus historias cosas MUY interesantes sobre los saiyan. Fue la primer autora que leí donde había un análisis profundo, distinto y serio de ellos como raza, así que la inspiración mucho tuvo que ver con sus historias.
Gracias, Eyr. Hace muchísimo que no andás por acá y no sé si leas esto algún día, pero GRACIAS por abrirme la cabeza y hacerme notar errores al escribir cuando leíste "Doble Vida"... ¡Aprendí tanto de vos! Gracias, gracias. n.n
Volviendo a la historia, terminé "Doble Vida" unos meses después y me sentí tan vacía que necesité escribirlo inmediatamente...
Y bueno, acá estamos cuatro años después. XD
¡Si les contara! Los primeros tres o cuatro capis los escribí muy sobre la marcha; lo único que sabía era que "la final" iba a ser Broly vs Trunks ssj y algunos detalles de la trama: no había Bra, ni Nappa malo, ni Pan viviendo con Trunks, ni Tark, ni Goten atraído por Bra, ni Trunks con tendencia a cortarse, ¡incluso Bulma vivió durante un tiempo! Y Raditz estaba cuidándola y se enamoraba de ella (?!). También lo de Trec y Pan y el posterior intento de violación fue sobre la marcha... Después del capi V, "Apoyo", todo tomó su rumbo...
Y así hasta ahora: este fic me enseñó a armar bien la historia desde el principio XD... Pero los cambios a lo largo de la escritura ayudan, sin ellos "Doble Vida" hubiera sido un fic LLENO de lemon absurdo y este fic hubiera sido una historia sin pies ni cabeza.
Así que este fic es un sueño hecho realidad, lo digo de corazón.
Imperfecto, pero real.
Esta historia fue un desafío desde el vamos, todo fue nuevo... Escribir sobre personajes que jamás había usado en profundidad, pensar en la cultura saiyan y que no rayara lo estúpido... ¡Los pequeños cambios en la personalidad de algunos personajes! No puedo evitarlo: cuando hago un fic necesito un poquito de OOC, pero SIEMPRE con justificación: si Pan hubiera vivido en Vegetasei, SEGURO que sería la saiyan más saiyan, su actitud dice mucho de ella en DB y es así como la imaginé educada por Bardock. Trunks con la cara tapada OBVIO que iba a ser tímido, depresivo y con baja autoestima, era una consecuencia directa de tener un casco que, inevitablemente, genera traumas. Kakarotto habiendo crecido como Gokuh POR SUPUESTO que iba a ser más Gokuh que Kakarotto...
Vegeta, INEVITABLEMENTE, iba a estar más "oscuro" en esta historia; perder a Bulma de forma tan atroz no es broma.
Así como iba a matar a Trunks y cambié de idea, lo que conté en el capítulo anterior, lo mismo iba a pasar con Tark, personaje con el que me encariñé MUCHÍSIMO. Casi lo mato, hace MUY poco decidí no hacerlo... No podía, lo adoro y quiero seguir usándolo en la continuación de este fic. No podía imaginarme a Trunks portando el Collar Real sin Tark orgulloso y emocionado a su lado... ¡Era lo que más había esperado en su vida! Trunks ya no tiene a su padre pero lo tiene a Tark: necesito que lo tenga y necesito que siga viviendo...
Gracias a todos los que demostraron apoyo por el personaje: en reviews me di cuenta de que no sólo yo le tengo aprecio, lo cual me alegra muchísimo. Digo sin miedo que es mi mejor OC, inspirado en la persona que más amo en el universo: mi papá. =)
Y Vegeta muerto tenía que suceder, era el final más feliz para él, porque por más que ame (a su manera, claro) a sus hijos, es con Bulma con quien debe estar. n.n
Eso siento.
Sobre Trunks también debo decir que AMO a Mirai Trunks... El otro Trunks tendrá más carácter, será más "Vegeta", pero el del futuro tiene algo maravilloso: es sensibilidad, madurez y sufrimiento mezclado magistralmente. Toriyama creó a su mejor personaje en el mejor momento de su obra maestra y jamás en la vida me voy a cansar de agradecer el que exista ese GRAN personaje, un gigante que emociona y llega a los corazones de los fans de DB...
Mirai es GENIAL, no encuentro un personaje mejor que él en la serie por más que lo intento. Gokuh está a otro nivel (para mí, Gokuh está más allá de todo, pues el concepto que encierra el personaje me parece algo sublime) y hay personajes increíbles como Vegeta, Piccolo, Bardock e incluso Bulma, pero NADIE es Trunks del futuro. Por eso, al escribir este fic, pensé más en él que en el del presente, justamente porque quería rescatar esa sensibilidad, esa inseguridad y humildad que siempre embarga a Trunks, que él jamás puede dejar atrás y que intenta superar a lo largo de la historia. Imaginar a Trunks siendo criado por un Vegeta inexpresivo y cruel TENÍA que dar como resultado a un Trunks bien oscuro, muy parecido a Mirai pero más "trastornado" ya que Mirai, por lo menos, tuvo el amor de su mamá. Sé que le faltó carácter pero siento que así estuvo bien. ¿Cómo sería para un ser vivir bajo un casco y no poder ser mirado a los ojos? Yo creo que eso desestabiliza hasta al más fuerte... Esa era la idea, igual estoy contenta porque creo que él fue creciendo durante el fic y seguramente siga creciendo en la continuación.
Adoro a Trunks... Él es "mi musa" y no miento cuando lo digo. Es la musa de siempre. Desde mis infantiles dibujos de él a los 10 años, pasando por momentos tristes donde escribir y dibujar sobre él me dio alegría. Mi primer fic jamás publicado donde él era "la musa" para mucha gente que quería crear arte, pasando por este fic, donde es la inspiración para una igualdad y "Triángulo", donde inspira cosas tanto positivas como negativas. Todos los fics que siguieron, todos los dibujos que siguieron... Todo lo que siguió en mi vida tuvo mucho que ver con él y DB. Por eso lo adoro y lloro de alegría cuando lo veo en la pantalla, porque él me inspira demasiado. =)
Mis fics son monótonos cuando Trunks está en ellos: siempre inspira, siempre.
Otra cosa que me gustaría comentar es acerca de las cortaduras de Trunks. Por chat, una vez una chica me dijo "Trunks parece emo", lo cual me hizo reír un poco (me imaginé a Trunks peinadito a la emo XD). Después de la risa me puse seria e intenté explicarle que el cutting (tal es uno de los nombres con los que se conoce esta problemática) es una realidad que invade a muchísima gente y no debe ser tomada a la ligera. Esos "emo" (no metamos a todos en la misma bolsa n.n) que lo hacen y después publican fotos de sus brazos cortados en su red social favorita lo hacen por moda muchas veces, cuando el cutting va más allá de modas. Es una ESTUPIDEZ el cutting, pero no por ser algo poco serio ni porque haya que tomárselo a la ligera, sino porque el hacerlo es estúpido en sí. Hacerse tanto daño a uno mismo es lo peor que se puede hacer como ser humano... El cutting es algo asqueroso.
Yo conocí a alguien que se cortaba (y no era emo ni mucho menos, que conste... era un par de años más grande que yo, o sea de veintitantos). Me pasa de cerca esta problemática. El cutting es algo que le pasa a cualquier persona, no sólo chicas emo y no sólo adolescentes (por más que en ellos sea más común). Autoflagelarse es una moneda demasiado común en nuestra sociedad y el cutting sólo es una de las tantas formas, es un síntoma del daño que las grandes ciudades y la crueldad social le hacen a la gente. Quienes lo hacen DE VERDAD y no saben salir no andan poniendo fotos de sus tajos en internet, creo que eso está bueno aclararlo. No es una "tontería emo", es una problemática asquerosa que PASA y EXISTE.
Déjense ayudar si les pasa alguna vez, no se van a arrepentir.
¿Por qué tocar un tema tan delicado en un fic? Porque los fics no son sólo para divertirse; me gusta pensar en ellos como medio para expresar ideas y me los tomo sumamente en serio, quizá demasiado. Eso es "Pecados..." para mí: una historia llena de ideas, pensamientos y sentimientos que necesito y deseo transmitir.
¿Qué más? XD
Alrededor del capi 11 empecé a cursar una materia en la universidad acerca de la corrección de textos, y releer el fic se volvió una pesadilla para mí... Ahí fue donde entendí que JAMÁS (como dicen mis profesores) iba a ser capaz de corregir a la perfección esta historia. Soy humana y no puedo ver errores que tengo arraigados, además de que es difícil ser totalmente objetivo con uno mismo, así que por los dedazos que se me hayan escapado y por los detalles de puntuación, ortografía y gramática que no haya notado les pido disculpas... De todas formas, creo que crecí y eso está bueno, muy bueno. Obviamente pido disculpas también por errores en la trama y cosas mal expresadas. Todo tiene que ver con todo y en mi propio estilo no puedo juzgarme adecuadamente. Pido disculpas si la historia es muy "yo" (?), pero es de la forma que me sale y adoro escribir. Si no se le prestó atención a ciertas cosas y si no se usó adecuadamente a ciertos personajes (como Gohan, con quien tengo serios problemas al escribir), realmente disculpen, pero hay temas, personajes y situaciones que son más fuertes para mí.
Hay que seguir creciendo... n.n
Los fics son amor puro, son dedicación de tiempo, reflexión y esfuerzo a algo que amamos... ¡Es increíble cómo muchos autores hacen maravillas sin contar con un editor, un corrector y demás actores del proceso de edición! Les juro que gracias a mi carrera aprendí a amar más a los fics y a reconocerles cada vez más el enorme mérito que tienen. ¡No lo hacemos por dinero! Lo hacemos por amor y eso es maravilloso.
Lo hacemos todo SOLOS, muchos de nosotros con un beta (yo no por ahora) pero algunos ni con eso... ¡Y hay autores maravillosos como tantos que leí a lo largo de los años! Pensar que muchos autores profesionales de la actualidad deben su calidad a los manotazos que otros pegan en su texto y/o a los ghost writers a quienes les encargan sus escritos...
Todo nace de nuestra mente. Seguro muchos contamos con consejos de amigos y demás, pero la materia prima de nuestros fics está hecha con nuestro alma y nuestra mente... ¡Somos geniales! =)
En fin...
Gracias a los que escriben, los que leen y los que hacen ambas cosas. Este mundo es algo muy lindo, es algo que vale mucho la pena y que nos hace crecer.
Yo no soy la misma que escribió mi primer fic, me pasaron mil cosas en el medio y hubo mucha lectura durante el proceso. Todo fue esfuerzo, no soy un talento nato pero soy una luchadora o por lo menos eso intento día a día, y les juro que en cada letra de esta historia hubo MUCHO esfuerzo.
Como lo que me dijo una chica en la universidad una vez: "algunos pocos son inteligentes, los demás somos perseverantes".
XD
Por eso GRACIAS, no puedo creer que me hayan llegado tantos reviews y que haya tenido visitas de los países más lejanos... ¡Hasta de Japón! México, Paraguay, Perú, Bolivia, Ecuador, Uruguay, Argentina, España, Chile, Colombia, Venezuela, Estados Unidos, Italia, Brasil, República Dominicana, Portugal... ¡Australia! ¡Las islas vírgenes (este me dejó pasmadísima XD)! Tantos países... Es bizarro y no me pasó con otras historias, por eso GRACIAS a todos Uds. por esto, por haberme dado ánimo y por haber leído mis tonterías...
Perdón si me olvidé de algún país. n.n
No soy ninguna de las autoras de fics que admiré y admiro desde hace tanto, no soy ni Superbrave, ni Rochi Saiyajin, ni Natytorankusu, ni Eyr, ni Yanki Girl, ni la hermosa Esplandian, ni mi querida JJAmy, todas las autoras que me marcaron durante estos diez años; no soy tan genial y lo sé... ¡Y les agradezco tanto a esas autoras increíbles que me ayudan a ser mejor! Muchísimas gracias por escribir, gente. =)
Sé que me falta muchísimo pero no me resigno: quiero seguir creciendo... Amo escribir como jamás pensé que lo iba a amar. Siempre me gustó mucho más dibujar, cosa que casi no hago actualmente. Escribir es lo mío, desde esa poesía estúpida que escribí a los ocho años acerca del chico que me gustaba en la primaria (?), pasando por el diario que escribí durante años desde muy chica, que empecé a sentirlo... Hoy en día lo siento más que nunca.
No tienen idea de cuánto.
Este fic fue hermoso para mí, lo voy a extrañar.
A veces pienso en tirar la toalla, no les voy a mentir; ya no le puedo dedicar tanto tiempo a esto y a veces pienso en dejar de escribir fics, pero el problema es que sigo necesitando escribir, sigo deseando mejorar, sigo inspirada y sigo amando a Dragon Ball.
Esto es una escuela para mí, es el lugar donde evoluciono. Al releer mis fics encuentro muchas encarnaciones de Schala S y muchas de Pamela, la que está tecleando estas palabras. Ambas crecieron mucho, ambas crecimos mucho. En capítulos perdidos de cualquiera de mis fics hay un sentimiento, una idea, un algo que tiene MUCHO de mí y de mi evolución como ser humano. Acá está todo lo que amo y lo que odio, están todas las metáforas de mi vida. Por todo esto, irme de acá me cuesta horrores.
Schala S significa mucho para mí y todo lo que ella hizo, todo lo que juntas hicimos, simboliza todo lo que hay en mi corazón.
Y eso... =)
Fue con mucho amor a Dragon Ball, al arte de escribir y, por supuesto, a Uds.
¡Gracias totales!
Y ojalá nos crucemos en otro fic. Distinto a este quizá, pero hecho con el mismo esfuerzo y el mismo cariño.
¡Nos leemos!
Desde el fondo de mi corazón.
Pamela, a.k.a. Schala S.-
ANEXO
«Calaverita» dedicada a Vegeta dentro de una actividad del grupo de Facebook «Por los que leemos fanfics de Dragon Ball». Beso enorme a Chibi, Dika y Mis. ¡Gracias por tanto, chicas! Las adoro.
Entre la multitud de guerreros
yace el mal Vegeta
que separó a sus hijos
uno en Vegetasei, una en la Tierra.
Mató a su propio padre
para vengar a su Bulma bella
Murió por sus propios hijos
para darles fortaleza.
Su última enseñanza
tarde había llegado,
mas sus hijos, en su llanto,
lo redimieron de sus pecados
¡HASTA SIEMPRE!
Dragon Ball (c) Akira Toriyama, Bird Studio, Shueisha, Toei Animation.
