Disclaimer: Los personajes son de Stephenie Meyer, yo sólo juego con ellos.
Capítulo 5: Su colección de dones.
Muerta para el mundo.
-¡Didyme, esto te va a gustar! ¡Didyme, Didyme, Didyme! ¡Tengo noticias sobre los Vulturis!
Rápidamente giro la cabeza para mirar a Andrei, que acaba de venir de una reunión de los vampiros de España, el lugar donde nos encontramos en pleno siglo XVII. Los clanes del norte de España son bastante bárbaros en comparación con los del sur, por lo que hemos preferido quedarnos en medio de ambos lados, cerca de la costa que da hacia Italia. Andrei es quien se encarga siempre de dialogar con los clanes cercanos para evitar problemas con las cazas, ya que tiene cierta habilidad para las palabras y siempre sabe cuales utilizar en qué momento. Y por lo visto, esas palabras han conseguido sonsacar otras de las bocas de los vampiros a los que ha ido a ver, y me trae información sobre los Vulturis.
-Mientras hablaba con el clan de la Rosa han llegado unos nómadas italianos. -nos explica a Ileana y a mí, mientras nos sentamos frente a él en la sala de estar de la casa que hemos comprado hace unos días- Han empezado a hablar de los Vulturis cuando los de la Rosa han preguntado, y me he enterado de muchas cosas. Para empezar, tenías razón, hace años que comenzaron a formar una guardia más buena que la anterior y con vampiros dotados de poderes increíbles. Dicen que hace muchos siglos que tienen dos gemelos en la guardia, la chica con poder de causar dolor a quien quiere, y el chico capaz de privarte de todos tus sentidos. Son su arma más poderosa.
-¿De cuantos siglos estamos hablando? -lo interrumpo, preguntándome a mí misma cómo se me ha podido pasar algo así.
-Hace bastantes, yo diría que están en la guardia desde el siglo IX o X. -responde.
Me llevo las manos a la cabeza y frunzo el ceño tanto como puedo. He sido una estúpida. Yo aquí cuidando de estos dos, y mi hermano formando una guardia que le permitirá gobernar a todo vampiro que desee sin recibir un "no" por respuesta. Es verdad que ya no pienso en Andrei e Ileana como una carga, pero es cierto que me han ralentizado en lo que respecta a espiar los movimientos de los Vulturis. Si ni siquiera me he enterado de algo tan importante como la entrada de dos grandes poderes en la guardia, ¿qué más me habré perdido? Hasta podría haber muerto Caius y yo continuaría en la ignorancia. Le hago un gesto a Andrei para que continúe y que no me haga caso si pongo caras de disgusto.
-También tengo una noticia más reciente, de hace una década o así, Didyme. Se trata de un vampiro especial, que a pesar de no estar en la guardia vive con los Vulturis. -Eso sí que me ha llamado la atención. Debe de ser alguien muy importante o con un don realmente excepcional para que Aro haya decidido tratarlo como a alguien de su nivel. Que yo recuerde, la realeza Vulturi sólo la forman él, Sulpicia, Athenodora, Caius, Marcus y anteriormente yo misma. Aro sólo trata como igual a la realeza Vulturi, no es habitual que algo así ocurra. Aunque teniendo en cuenta todo lo que me he perdido, no debería sorprenderme.- Al parecer es un vampiro inglés que se niega a probar la sangre humana y se alimenta a base de sangre animal.
-¿Sangre animal? -salta Ileana, sin poder creérselo. Yo también estoy bastante sorprendida, ¿cómo que sangre animal?- ¿Pero cómo es eso posible?
-No tengo ni la más remota idea, cariño. -Andrei se encoge de hombros mientras habla, a él también debe de parecerle una estupidez monumental- Pero así es. Parece ser que a los Vulturis les interesa mucho ver cómo es su vida diaria y cómo consigue sobrevivir sólo con sangre animal. Es como un nuevo experimento. También dicen que Aro intentó imitarlo por puros métodos científicos y que escupió la sangre nada más probarla. Aunque eso probablemente sólo sea un rumor.
Ruedo los ojos, imaginándome la escena: mi hermano cazando... ¿un qué? ¿Un conejo? Por favor. Estaba claro que sólo era un rumor creado por alguien a quien no le caen bien los Vulturis, toda una novedad, por cierto. Aro nunca se rebajaría tanto como para dejar de tomar sangre humana, a pesar de que le guste hacer experimentos, está hecho a una vida de lujos y placeres, no lo va a dejar por un vampiro que marque la diferencia entre los demás.
-¿Sabes algo más sobre la guardia? ¿Cifras, cuántos son aproximadamente?
-No lo sé, no se me ha ocurrido preguntárselo, perdón. -contesta Andrei, un poco decepcionado.
Niego con la cabeza y sonrío un poco, ya ha hecho bastante. Le pongo una mano en el hombro y los dejo a él y a Ileana hablando a solas en la sala de estar. Voy a dar un paseo para despejar la mente.
Me adentro en el bosque y voy en busca del manantial que encontré el otro día por casualidad. Intentaré relajarme y pensar con la mente fría mientras me doy un baño. Es normal que con los años, y los siglos, me haya descuidado un poco en lo que a prevenciones se refiere. Ya no estoy al tanto de la dirección del viento, ya no escucho con tanta meticulosidad como antaño. Soy una despistada, ¿y qué he logrado con eso? Perderme cosas muy importantes que probablemente decidan el futuro de los vampiros y en consecuencia, el mío. Llego hasta el manantial y sin quitarme la ropa, me adentro en el lago que hay a sus pies. Debo pensar detenidamente qué hacer. La idea de andar siempre escondida no me resulta nada atractiva, pero qué puedo hacer si no. Huir, es lo que llevo haciendo siempre, al fin y al cabo. Pero me da rabia no poder hacer nada para evitarlo.
Cierro los ojos y me pongo a respirar como mi madre me enseñó para cuando una se enfada: inspirar por la nariz, espirar por la boca. De nuevo, una vez más... ¿Y ese olor? Abro los ojos y dejo de flotar en el agua al notar ese familiar aroma. No, no puede ser. ¿Marcus? ¡Marcus! Mis ojos se agrandan de la emoción y siento ganas de morir de felicidad, hasta que me doy cuenta de que no está sólo. ¿Aro? ¿Caius? La guardia se está acercando aquí. ¿Por qué? Ni siquiera debería estar preguntándome eso: ¡la guardia Vulturi está viniendo hacia aquí, tengo que escapar!
Salgo rápidamente del agua y vuelvo lo antes posible a la casa, donde sin querer interrumpo un momento romántico entre Andrei e Ileana. Están apunto de quejarse, pero se dan cuenta del pánico en mi rostro y se tragan las quejas para más tarde.
-Los Vulturis están aquí. -balbuceo. Me falta aire, me falta aire... ¡y un cuerno el aire, no lo necesito! Sólo tengo que correr lo más lejos que pueda, ahora mismo. - Venid conmigo, nos tenemos que marchar a alguna parte, lejos de aquí.
-Pero Didyme, el sol... -me dice Andrei, señalando por la ventana. Es cierto, estamos a plena luz del día y tenemos que pasar corriendo por delante de todos esos humanos. He de pensar rápido, no hay tiempo.
-Vestíos de negro, es lo que nosotros hacíamos en Volterra. Tapaos el rostro, poneos capucha. ¡Pero tenemos que largarnos, por favor! Marcus también ha venido... - Ileana se apresura a obedecer lo que le he pedido, pero Andrei se me queda mirando de una manera extraña. Él no lo comprende, pero sé que su mujer sí. Él no se da cuenta de que como Marcus se acerque un poco más a nuestro paradero, o bien descubrirá mi olor y alertará a toda la guardia de mi resurrección, o bien seré incapaz de controlarme y correré a sus brazos. - Marcus...
Una vez han cogido lo necesario para cubrirse, salimos corriendo tanto como nuestras piernas nos lo permiten. Llegamos a la costa en cuestión de minutos y nos sumergimos en el mar. Eso debería bastar para evitar que encontraran mi aroma. Nuestra intención es nadar hasta Inglaterra y de ahí seguir yendo hacia el norte. Cuanto más al norte, menos peligro de ser descubiertos. Pero antes de partir, me quedo observando cómo los Vulturis aparecen de la nada y se encuentran con un clan de vampiros que al parecer son los acusados. Si ha ido toda la guardia, deben de haber hecho algo muy malo... o puede que posean un don que a Aro le interese mucho coleccionar.
-Esa es la chica. -me susurra Andrei.
Miro a la figura negra que señala con la mirada, y descubro que es mucho más joven de lo normal. Es muy joven, al menos aparentemente, no superará los quince años. Ella es uno de los dones de la colección de mi hermano, una de sus joyas. Me siento mal al darme cuenta de que, guiada por la misma curiosidad que posee mi hermano, quiero ver su don en acción.
-Y ese es su gemelo.
Idéntico a su hermana, diviso otra figura negra junto a la anterior. Él también es una joya, no me extraña que Aro los deseara con tanto fervor en su guardia, aunque sigue pareciéndome bastante enfermizo. Observo con cuidado cómo una niebla casi invisible sale de él y va serpenteando hasta los integrantes del clan acusado. Y entonces, alguien grita. Es un grito horrible, lleno de dolor y de pánico. Una de las vampiras del clan se está retorciéndo en el suelo, aunque no comprendo por qué hasta que me doy cuenta de que es a causa del don de Jane. Al mirarla me doy cuenta de que sonríe, y ruego por que no le haga sufrir más a la pobre mujer, sea lo que sea lo que haya hecho.
Los ojos oscuros y llenos de sed de Chelsea, una Vulturi que entró en la guardia tras mi "muerte", se posan en los míos por un instante. Sabe que estamos observándolo todo, pero no dice nada. No me reconoce, nadie salvo los tres líderes y sus esposas conocen de mi existencia. No obstante, decido que ya es hora de marcharnos. No quiero estar en el momento de la decapitación.
Espero que os haya gustado :) Siento haber tardado más de lo normal.
¡Feliz Navidad!
