Hola! Bien pues aqui estoy de nuevo, al final me detestaréis por el spam, pero bueno, ahora si ya puedo decir con seguridad como voy a actualizar este fic ya que, al fin, estoy en el penúltimo capítulo. Voy a subir los capítulos los martes y viernes tarde, hora de españa, el último aún no he decidido si irá el dia 24 de diciembre o el 25, depende de mis vacaciones y mi conexión a internet.

Gracias a todas por la estupenda acogida que está teniendo, en serio que me encanta ver que os está gustando, la verdad es que ha sido una sorpresa estupenda. Como no me quiero enrollar más, os dejo con lo que interesa, nos vemos el lunes, a aquellas que seguís Aprendiendo a Vivir y el resto, nos vemos el martes, besos y feliz fin de semana, ya sabéis, comentar es amar!


III

Despertó con un sentimiento de plenitud que no recordaba haber experimentado en mucho tiempo. Observó un largo rato el techo del cuarto, que era de un curioso artesonado en madera color miel, no le apetecía moverse, sólo estar así, disfrutando de la ausencia de dolor, casi no recordaba lo que significaba eso. La cama estaba tibia y cómoda, pero Harry acabó por sentirse hambriento y aburrido. Suspiró, estirándose, y el débil latido en el muslo le hizo recordar todo. Joder, se miró, llevaba una camiseta y los slips, se le colorearon las mejillas. ¿Malfoy le habría llevado a la cama? Se pasó las manos por el cabello, alegrándose de habérselo recortado un par de días antes de haber tomado la decisión de acudir al centro. Tenía un nuevo hechizo sobre la rodilla, desconocía si aquello era buena señal o no, pero al menos se encontraba más despejado y ligero que desde hacía mucho tiempo. El pop de un elfo al aparecerse detuvo sus intentos de abandonar el lecho. Se apoyó en una almohada y agradeció con un asentimiento la bandeja. Por lo visto, había dormido toda la noche y su estómago, que gruñía ante el olor del pan tostado y la visión de los huevos y el café recién hecho, le recordó que había almorzado poco la jornada anterior y que no había cenado. Atacó el plato con alegría, dispuesto a devorar hasta la última migaja.

Estaba recorriendo con paso lento la enorme estancia en la que presumiblemente iba a permanecer hospedado durante su tratamiento cuando un suave toque le detuvo. Carraspeó y cojeando, se acercó hasta la puerta. Draco, vistiendo camisa negra y unos vaqueros, le saludó con una escueta sonrisa.

—Malfoy —respondió—. Dije que no me durmieses. —Al ver que el gesto endurecerse, deseó patearse el trasero a sí mismo por bocazas. No alcanzaba a comprender por qué tenía aquella malsana necesidad de provocarle, de hacerle reaccionar como el chico al que conocía, y no como al gélido profesional para el que no era más que un paciente más.

Draco respiró hondo y contó hasta diez, luego diez más y luego, apretó la mandíbula, maldiciendo al cretino que tenía enfrente. Puto chándal de los cojones, y puñetero Potter por parecer tan desaliñado y apetecible como si acabasen de joderle hasta el cansancio. Le detestaba más allá de las palabras.

—Potter, como te expliqué ayer por la tarde, soy yo quien decide qué hacer, además de cuando y como hacerlo, aquí tú sólo eres el paciente —recalcó, dejando resbalar la mirada por la espigada anatomía de su némesis, que le devolvió una hosca mueca en respuesta—. Ahora sí, buenos días. ¿Estás preparado?

—¿Preparado? —repitió, pateándose mentalmente por parecer siempre tan estúpido enfrente del Slytherin. Esa frase del cómo, el cuando y el donde... Merlín... ¿es que acaso todo lo que saliese de aquella boca iba a excitarle? No era justo.

—Sí, vamos a revisar de nuevo la rodilla y vas a hablar con Robert Cadwallader, nuestro medimago; tanto Derek como Sybill han dejado sus recomendaciones, pero será con él con quien vas a ajustar la línea de ejercicios y la rutina que luego debes seguir en tu casa.

—Creí que tú... serías —titubeó, aún más inseguro—, quien… bueno... me tratase... ya sabes.

Draco se detuvo y le miró en silencio, su cabello que estaba aún húmedo parecía oro fundido, las mangas de la camisa recogidas hasta el codo dejaban ver el dibujo desvaído de la marca. Ya se la había visto, una vez en Grimmauld Place. De pronto, recordó el instante con tanta claridad que perdió el aliento.

Malfoy, un adolescente casi famélico por los largos meses que había pasado encerrado —preso y en peligro mortal— en su casa. Malfoy, acurrucado al fondo del pasillo más alejado de la polvorienta biblioteca, sosteniéndose el antebrazo tatuado con los dedos pálidos. Malfoy con lágrimas silenciosas empapándole las mejillas escuálidas. Malfoy, intentado soportar el dolor de la llamada del Señor Oscuro sin proferir un solo sonido, porque no había nadie que le escuchase ni le diese consuelo, ni siquiera él, que había creído que con darle cobijo era bastante. Viéndole ahora, no podía creer lo delgado y pálido que había estado en esa época, casi le parecía mentira haber sido tan obtuso, tan duro, tan egoísta, como para no haber sentido nada más que malestar o incomodidad por tener que cobijarle con el fin de que el chico no fuese asesinado. Tragó saliva, avergonzado, preguntándose cómo se puede uno disculpar por haber sido un inconsciente, por haber creído que las únicas tragedias eran las suyas o las de sus amigos. Por un instante, los ojos de Malfoy brillaron, como si supiese en qué estaba pensando; Harry deseó que hablase, que le recriminase por aquel tiempo lleno de sombras y miedos, de malos entendidos, pero el rubio parecía alejado de eso, inmerso en su explicación, tan monótona y categórica como la de la tarde anterior.

—En realidad soy osteomago, además de sanador, es mi función en el equipo, también tenemos a Sabila Fawcett, que es nuestra experta en pociones, y si necesitas servicios con el psicomago podrás hablar con Ruth Jones, es neoyorkina y es la mejor, puedo asegurártelo. Al final de cada jornada, yo me encargaré de realizar una serie de manipulaciones contigo que van a ayudarte a aliviar el dolor, así como intentarán restaurar el equilibrio que tu cuerpo ha perdido durante todos estos meses —siguió explicando mientras le abría la puerta para que entrase a su despacho. No, se dijo Harry, Malfoy jamás le hablaría de ese tiempo pasado, con su amable frialdad le estaba dejando claro que Harry sólo era un paciente al que curar y nada más. Sentándose en la misma camilla de la tarde anterior, elucubró acerca de porqué le importaba tanto eso, había pasado años casi sin pensar en el Slytherin, ¿por qué de pronto le dolía su actitud? Era de locos.


El joven medimago que le estaba ayudando en su ronda de ejercicios le resultaba curiosamente conocido. Frunció el ceño, pensativo, mientras le escuchaba parlotear con su agradable voz de barítono. Cabellos rizados color miel, ojos avellana y las mejillas rosadas llenas de pecas. Era algo más delgado y de menor estatura que el propio Harry, pero ya le había demostrado que debajo de su apariencia de adolescente imberbe se escondía un hombre de sorprendente fuerza. Aburrido tras una semana de hacer los ejercicios y rutinas en su habitación, se había aventurado a utilizar el salón de la primera planta donde algunos pacientes externos se encontraban inmersos en sus propias tareas. Ser ignorado nunca le pareció tan atractivo como en ese instante.

—Apoye el pie —pidió el chico con voz calma.

Sudando, asintió, ojeando a su alrededor; él no buscaba a Malfoy, se convenció, de todas formas, seguro que no debía estar allí, casi se lo imaginaba apoltronado en su despacho como una especie de despótico jefe maltratador de su personal. Enojado consigo mismo, reconoció que estaba intentando creer lo peor para esconder su interés por él y atenuar el fastidio que le producía estar siendo tratado como un paciente más. Era patético.

—Oye... tengo la sensación de que nos conocemos —dijo de sopetón, descansando la pierna, ansioso por olvidar aquella curiosa obsesión por su antiguo compañero de clase.

—Soy Miles Harper, un año menor, era buscador suplente de Slytherin —le aclaró con una sonrisa amable, pero llena de cautela—, nos enfrentamos en sexto, cuando Draco... estuvo indispuesto.

Al oírle, recordó con claridad el instante, la burla de Ginny al hablar de aquel chico al que apenas prestó atención durante el partido. En aquella época Malfoy aún no había ingresado en la Orden y para Harry fueron unos meses en los que su enemistad con el rubio alcanzó el punto álgido. Cómo conjurado por su mente, escuchó su voz culta a unos metros. Desde su posición en la sala, podía permitirse escuchar lo que Draco hablaba con otro hombre, al que reconoció como Nott. No era la primera vez que les veía juntos; tres días atrás, sin ir mas lejos, les encontró en la biblioteca charlando como los viejos amigos que eran. Que a él le llevasen los demonios verle tan amigable con otro tío no significaba nada, se recalcó, nada de nada, era sólo que odiaba que Malfoy le ignorase, sólo eso.

Aparentando prestar atención a lo que Harper le explicaba, agudizó su oído, la curiosidad siempre había sido uno de sus peores defectos y teniendo cerca de Malfoy casi se sentía como si hubiese regresado a aquel sexto año donde su interés por el Slytherin había alcanzado proporciones ridículas.

—Vamos, te hará bien —exclamó Nott, dejando de leer la carpeta que tenía enfrente.

—Sabes que no puedo ahora, Theo, no seas tan pesado, pero te agradeceré que cuando vuelvas me traigas —respondió con evidente buen humor Draco, que estaba ordenando el fichero y examinando las tablillas de los pacientes.

—Te has vuelto un completo aburrido, Draco. ¿Dónde has dejado tu espíritu de aventura? —protestó el otro—, ¿recuerdas aquella vez que te colaste en la chimenea del profesor Snape solo porque se te antojó un helado de Florean Fortescue?

La risa baja de Malfoy le estremeció, era un sonido gutural, que no parecía concordar con su dueño. Apretó los dientes y se secó el sudor de la frente, jamás había sentido aquello por otra persona, era un deseo frustrado que llegaba a rozar la angustia.

—Era helado de pudding de jengibre y naranja amarga, con sirope de frambuesa y virutas de chocolate negro, chocolate suizo —añadió como si el dato lo explicase todo. El modo cadencioso en que arrastraba las palabras con ese deje tan suyo, provocó que una parte del cuerpo de Harry despertase interesada, muy, muy interesada. Puta Morgana, la idea de un helado y un Draco desnudo le hizo ruborizarse aún más—. Sabes que haría lo que fuese porque volviesen a fabricarlo y, desde luego, no os escuché quejaros por mi osadía.

—Creí que Crabble finalmente... explotaría... ¿recuerdas... a Blaise...?

—¿Cómo olvidarlo? —La ligera risilla volvió a hacerle sentirse extraño, necesitado y débil—. Ni con las tías se le quedaba aquella cara de felicidad...

La conversación dejó de ser comprensible cuando los dos magos se alejaron; con un bufido, detuvo su quehacer. Al menos ahora sabía que eran verdad todas esas sospechas de que los Slytherin se montaban sus escapaditas, desde luego el día que escogió Gryffindor no fue uno de los más lúcidos que había tenido en su vida, pensó con cierto rencor, cochino sombrero que le permitía a los niños bobos de once años tomar decisiones.

—No puedo más, Miles —aclaró. De nuevo, los espasmos empezaron a subir como punzantes y mórbidas cuchilladas que le herían con viveza.

—Pero señor Potter, Rob anotó... aquí dice... —titubeó, releyendo el pergamino.

—Me marcho —atajó, tomando la muleta. Mientras dejaba atrás al asombrado mago, se repitió que no, que él no estaba celoso de la íntima relación de Theodore Nott con Draco Malfoy, aquello era una tontería. Una muy grande.


Tres semanas después, Harry estaba harto y de un humor explosivo. La pautada actividad le recordaba demasiado a sus días en el colegio, los ejercicios y el estricto programa que no le permitía relajarse hasta que caía rendido en la cama le hacían maldecir a Hermione, Ron y, en especial, a Malfoy. De alguna forma, había decidido que el Slyhterin era el culpable de su miseria y cada encuentro con el rubio acababa en una agria discusión.

—Potter —saludó como siempre hacía, nada más entrar en el dormitorio, los vaqueros ajustados y la camisa, en esa ocasión blanca, enrollada hasta el codo, dejándole los antebrazos libres—. Creí que estarías preparado. —Colocó un pequeño maletín en el suelo, regalándole una excelente panorámica de su trasero antes de enderezarse para proceder a volver a su tamaño habitual el objeto, dentro llevaba pociones, aceites y esencias que complementaban a los masajes que efectuaba en su trabajo.

Harry nadó en círculos por la pequeña piscina de agua caliente. Las baldosas turquesas le daban una apariencia relajante pero él se sentía lleno de una desbordante energía, agobiado y excitado por la calmada presencia del Slytherin. Se zambulló y volvió a emerger hasta apoyar los antebrazos en el borde. Recorrió con la vista las piernas delgadas, subiendo lentamente desde los zapatos negros de cordones hasta las rodillas.

—Hoy no me apetece —aclaró con buen humor. Llevaba las lentes de contacto, lo que le permitió ver la expresión malhumorada del sanador; se rió, encantado de haberle hecho demostrar algo más que fría profesionalidad, aquello era divertido. Ah, las bondades de cabrear a Draco, como lo extrañaba joder.

—Potter —bufó, como quien habla con un adolescente caprichoso—, sal de ahí y colabora, después de tu sesión tengo una reunión con Robert y luego Theo me está esperando para revisar unos balances y...

—¿Nunca descansas...? —preguntó indolente. Estaba harto de que le ignorase, de que llegase, hiciese su trabajo en un amable silencio e intrascendente conversación y saliese por esa puerta, mientras él quedaba atrás, dolorido, cansado y, a pesar de todo, duro como una puta piedra. Porque si algo le había quedado claro tras esas tres semanas era que Draco Malfoy le gustaba y mucho. Adiós a sus dudas, al menos en lo concernía al medimago, Harry tenía claras sus preferencias.

—Sí, claro. —Caminó hasta el borde de la piscina y le tendió la mano—. Gracias por el interés, Potter, descansaré en cuanto acabe. Así que sé un buen chico y colabora. ¿Empezamos?

—Vale entonces, ¿puedes ayudarme? —Tocó sus dedos, eran tersos y parecían delicados, de hecho lo eran, sabía eso de primera mano, pero también poseían fuerza, eran decididos y persistentes, como el mismo Draco.

—Venga, parece mentira, Potter, ¿Dónde tienes la varita...? —preguntó, antes de notar el tirón. Desprevenido por completo, no fue capaz de impedir caer de golpe en el centro de la piscina con un estruendoso chapoteo. Escupiendo con asco el agua caliente, que esa tarde parecía perfumada con algo semejante al sándalo le examinó con incredulidad—. ¡Eres gilipollas o qué coño...!

Potter se reía, se reía a carcajadas, el cabello negro pegado al cráneo y el rostro sonrojado por el agua tibia le parecieron de pronto diabólicamente atractivos. La amplitud de la piscina pareció reducirse, así como las luces, o quizás era cosa suya y de esa sangre traidora, que le vibraba en las venas, enajenándole. Le empujó con rabia, mierda, tenía que hacer su trabajo y salir de allí, no podía darse el lujo de entretener a aquel idiota.

—Relájate y sigue tus propios consejos o no vas a llegar ni siquiera a los cincuenta, Malfoy —se burló, aún entre sonrisas. El cabrón flotaba a su alrededor, en apariencia inconsciente del efecto que tenía sobre Draco, que, con los párpados entrecerrados, se dispuso a impulsarse y salir de allí. Estaba tan enfadado que había olvidado la pequeña escalera que permitía acceder al agua con comodidad a los pacientes.

—Sal de la puta piscina Potter —escupió, de espaldas incapaz de seguir mirándole—. Tenemos trabajo que hacer.

Harry le sostuvo por las caderas, poco dispuesto a dejarle escapar. Percibió el ligero temblor en los músculos del medimago, pero eso no le hizo detenerse, muy al contrario, la idea de provocarle, de hacerle perder esa compostura, esa puñetera y desquiciante lejanía, era lo bastante tentadora como para acercarse y rodearle con sus brazos y muslos.

—Nada un rato conmigo; según Derek, o Mark o Tom —citó indolente—, esto también es una buena manera de recuperarme —pidió, rozando el tierno lóbulo con sus labios. El agua caliente y perfumada les rodeaba. Draco, con las palmas aún en el borde de la piscina, seguía quieto, mirando al frente, sin negarse, pero sin responderle tampoco. Ebrio por el deseo, Harry se frotó contra aquel trasero, odiando que el grueso tejido vaquero se interpusiese entre la piel desnuda del rubio y la suya.

—Potter... —Un pequeño quejido más que un nombre— ¿Qué... estás...?

—Malfoy... —susurró—, me gustas mucho, Malfoy... ¿acaso no te has dado cuenta...?

Estaban en una postura extraña y, salvo por la nebulosa noche misericordiosamente olvidada, aquella era la primera vez que hacía algo así sobrio y con un hombre, además. Siempre había sido él el seducido, las chicas llegaban, tomaban lo que deseaban y Harry no se negaba, ¿para qué? Era tan cómodo, ellas querían un polvo con el héroe y él, el momentáneo placer que le otorgaba unos instantes de espejismo, de cercanía. Era lamentable que no durasen, que nadie, jamás, mirase más allá y le viese.

Con Draco era diferente, era un enigma, tan calmado y distante, lleno de contención, completamente diferente a aquel chaval con el que había discutido a todas horas y con el que se había sentido vivo, mucho más vivo de lo que recordaba haberse sentido jamás. Extrañaba eso, el reto en su mirada acerada, saber que no había adoración por el héroe, para Malfoy era un igual, alguien con quien competir, alguien que le miraba a él a Harry y que Morgana le perdonase, adoraba saber que tenía su completa atención.

Le posó los labios en el cuello y subió, notando cómo la piel cremosa se erizaba gracias al contacto de su lengua. Jadeó gustoso, intensificando la caricia, con sus manos aferradas al pecho delgado. Disfrutando de la ingravidez que el agua le proporcionaba, dobló más los muslos y le envolvió con las piernas, alejándole del borde sin que Draco opusiese apenas resistencia.

—Potter... —musitó, cerrando los ojos. Merlín, estaba tan caliente. Aquel pequeño hijo de puta le estaba haciendo perder la compostura con vergonzosa rapidez y, de pronto, la idea de dejarse hacer como si fuera un tonto adolescente le enfureció. ¿Quería jugar? Iban a jugar. Se giró para ser quien le dominase. Acunó las nalgas de Potter con las palmas, atrayéndole hasta su entrepierna, curvó los labios al notar cómo el moreno se estremecía ruborizándose, quizás no era tan mundano como quería hacer ver o simplemente le excitaba hacerse el torpe con sus amantes. Apagando el débil ramalazo de celos al imaginarle con otros, mordió con delicadeza la piel del áspero cuello, chupando nuez de adán del Gryffindor, que ronroneó con una media sonrisa bailoteándole en los labios entreabiertos.

—Morgana bendita... cómo te deseo Draco... —confesó entre afanosos jadeos, abrazándole, los párpados, pesados y lánguidos ocultando el verde brillante de los iris. Draco tuvo que usar cada gramo de la poca fuerza de voluntad que conservaba para no devorarle allí mismo. El agua tibia parecía hervir a su alrededor mientras se desplazaba, aprovechando el pequeño saliente en la piscina para apoyarle y recorrer el cuerpo moreno con dedos inquietos. Las gotas de humedad resbalaban con lentitud por el rostro sonrojado de Harry, creando senderos que se moría por saborear, se inclinó y succionó despacio la línea áspera de su mandíbula, bajando por el cuello, mordisqueó la convulsa nuez de Adán mientras tiraba del breve slip azul, desnudando la erección del moreno. Deslizó las yemas por la extensión dorada, desde la base a la congestionada cabeza, bajó de nuevo, enredando las puntas en el empapado vello negro que se extendía cubriendo el pubis, convirtiéndose en un fino cordón que trepaba por el vientre cóncavo. Se obligó a no sucumbir a las ganas de poseerle, hacerle dar media vuelta y enterrarse en él, dió gracias a su suerte porque los temblorosos intentos del Gryffindor no estuviesen sirviendo para deshacerse del empapado vaquero que le cubría. Le hizo levantar el trasero, deslizando la prenda hasta liberar uno de los muslos, no se tomó tiempo para apartarla por entero cuando ya tenía la lengua de Harry inundándole la boca, musitando incoherencias, balanceándose contra uno de los muslos de Draco. Abrir las palmas y acunarle, hacerle sentir su sexo parecía tan adecuado que casi lloró por el placer que supuso escucharle sollozar su nombre.

Salazar, era delicioso, delgado, elástico, tan apasionado y libre... comprendía el éxito que tenía entre los chicos y las chicas, pero él no iba a ser el nuevo juguete de Potter, aunque sus huevos se quedasen azules para siempre. Decidido, acarició la piel caliente del pene enhiesto, los testículos prietos, el cerrado botón entre sus nalgas, hundió primero una yema hasta detenerse en el nudillo para después musitar un rápido conjuro que le facilitase la intrusión. Se mordió un labio mientras los quejidos del Gryffindor subían y bajaban, las caderas ondulando al compás de sus expertos dedos. Estaba tan estrecho, ardiente y resbaladizo por el hechizo que quiso aullar por las ganas de girarle y hundirse en aquel cuerpo; enloquecido, se preguntó si habría hecho aquello con muchos, negándose a admitir que la simple idea le ponía frenético. Resollando, encontró sin esfuerzo aquel pequeño punto esponjoso, sobrexcitado ya, lo frotó con vigor, temblando ante la visión que debían de ofrecer. Él, aferrando con fuerza el sexo palpitante mientras hundía dos de sus dedos en el interior sedoso y caliente, que latía y le succionaba con glotonería, mientras Potter se arqueaba, amando sin falsos pudores cuanto estaba haciéndole. La mirada cristalina de Harry estaba ida, sus caderas pujando, las manos aferradas al borde de la piscina mientras extendía más los muslos, exponiéndose con desenfrenada lujuria. Draco ansió estar fuera del agua, tumbarle y tomar entre sus labios aquella carne turgente, saborearle, llevarle hasta su garganta y sorberle hasta lograr que se vaciase, beberse hasta la última gota de lo que el mago tuviese que ofrecer y le detestó por ello, porque siempre era Potter, el único que conseguía hacerle perder los papeles.

—¿Era esto lo que querías...? —le musitó con furia en el oído, antes de chupar el lóbulo, excitado, necesitado, enfadado con él por tentarle de aquel modo. Sintió la presión del orgasmo de Harry ciñéndole, intensas oleadas que eran cada vez más rápidas—. Dime, Potter... ¿era esto...? —Con saña, se enterró más, gruñendo al sentir cómo la boca hambrienta de su compañero se cerraba sobre uno de sus pezones. Empujó una vez más al notar el tirón, aún sobre la tela, la lengua jugueteó con el metal que adornaba la sensible piel escondida, disfrutando de una forma positivamente indecente de sentir cómo esos músculos ardientes palpitaban por su causa. Nunca en su vida había hecho algo tan erótico como aquello, bajó la boca regando el cuello moreno de una serie de mordiscos codiciosos.

—Sí... oh, Dios mío, sí... sigue... no... pares... —alentó Harry, casi sollozando, se arqueó lo bastante para que su amante tuviese fácil acceso a su garganta, a la sensible piel que esa lengua inquieta excitaba sin descanso, sin misericordia. Un ramalazo de magia agitó la luz de las velas mientras las yemas se hundían, frotando su próstata con saña, una y otra vez, el ritmo errático de su corazón le hizo gritar—. ¡No... no pares...!

Draco percibió el clímax arrollando a Harry incluso antes de verle eyacular. Frenético por el deseo insatisfecho y, a su pesar, fascinado por los sonidos que escapaban de aquellos labios enrojecidos, por la expresión pura, libre y desvalida del Gryffindor. Largos hilos lechosos se arremolinaban en el agua que les rodeaba, recordándole dónde estaban y lo sumamente erróneo de su conducta. Tembloroso, Harry apoyó la frente en su pecho, laxo y saciado tras la culminación.


Notaba el rápido movimiento del pecho de Draco bajo su cara. Estaba casi fuera del agua, sentado en el último de los escalones que daban acceso a la piscina. Hizo una pequeña mueca al notar cómo los dedos que aún le llenaban se retiraban del lugar que habían ocupado, el ligero escozor no era nada comparado con la fuerza del placer que había sentido mientras el Slytherin le masturbaba. Apretó los párpados, conmocionado, indeciso, tenía miedo y al mismo tiempo quería estar abrazado a Draco por siempre, desnudarle y descubrirle, hacerle suyo, que él le poseyese de nuevo. Se quejó cuando las manos de Malfoy le alejaron de forma definitiva. Alzó la cabeza y le miró, notándose frío y vacío sin su cercanía.

—Potter. —El tono helado en la voz de su antiguo enemigo le hizo ponerse en guardia. Algo no andaba nada bien; de pronto, fue consciente de la situación tal y como era en realidad: él medio desnudo, el bañador flotando en torno a uno de los tobillos, aún demasiado cansado y satisfecho para pensar con la suficiente claridad, y Malfoy que le observaba con el rostro impasible. Los cabellos húmedos rodeándole el cráneo, vestido y empapado, pero tan quieto como si ni se hubiesen tocado, tan estoico como si diez minutos antes no le hubiese estado masturbando mientras le devoraba la boca y el cuello con desenfreno. La recia erección del rubio parecía llamarle y de forma inconsciente se relamió, fantaseando acerca de la posibilidad de convencerle para ir a la cama y una vez allí, desnudarle y...

—¿Si? —preguntó, odiándose por sonar tan jadeante, pero sin apartar los ojos de ese pecho que la camisa mojada le mostraba. Desganado, se obligó a mirarle a la cara; Draco estaba serio, las pestañas doradas oscurecidas por la humedad, los labios enrojecidos por la contundencia de los besos compartidos momentos antes. El cuello pálido lleno de marcas que él había impreso allí, el mero recuerdo le produjo un delicado espasmo en las entrañas. Necesitaba más, protestó al notar cómo se alejaba, las caderas cubiertas por el grueso algodón empapado se balancearon sugerentes mientras caminaba, luchando contra el agua que ahora le cubría hasta la mitad del muslo.

—Potter... hacer pajas no está incluido en el servicio —escupió, de espaldas, dándole una tentadora visión de su precioso trasero—. Si crees que esto es un juego, que tú vas... a burlarte... —El leve titubeo en la ronca voz del Slytherin le aceleró el corazón, como siempre Draco y él parecían destinados a no entenderse, joder—, ...puedes recoger tus cosas y largarte... ¿me has comprendido? —añadió, su perfil, la perfección de la nariz, los labios llenos, se le antojaron tan inaccesibles y gélidos como hermosos. Se ruborizó mientras cerraba los muslos, más expuesto de lo que nunca había estado jamás ante nadie, esos ojos grises se pasearon por su cuerpo unos instantes. Debajo de esa fachada imperturbable, creyó intuir cierta cantidad de deseo mezclado con una buena dosis de enfado. El único indicio visible de lo que habían hecho era el rubor que le coloreaba los pómulos, el ligero temblor en las manos, que tenía apoyadas sobre las caderas, apretaba con tanta fuerza que era capaz de ver las yemas clavadas en la tela—. Nos vemos mañana.

Sin mirar atrás, musitó un seco Accio y se hizo con su varita y el resto de utensilios con los que había llegado, apenas dos segundos después le observó desaparecerse ante sus ojos. Se golpeó la frente con la palma abierta. Acababa de cagarla y a lo grande; tiró del bañador y, con furia, lo lanzó al suelo de madera, mientras salía cojeando de la piscina. Desnudo, se dirigió hasta el baño para aclararse con agua fría los restos de lo que fuese que hubiese ocurrido allí. ¿Cómo iba a mirarle al día siguiente a la cara? Era un completo gilipollas.


Mama Shmi: Gracias! me alegro que te gustase, saludos!

Paola: Gracias! me alegro que te haya gustado ese tema de la maldición y claro, Draco era el indicado para saber qué era, un saludo!

Ruka0727: Hola!, pues me alegro mucho que te haya gstado aún más que el primero, eso es buena señal, sobre el hechizo de Harry, sip, se menciona más adelante. Jajajaaj tienes razón, imagínate que después de diez años sin verse alguno de los dos se lenza sobre el otro...hubiese quedado un poco raro! A ver qué tal os parece lo que sigue! un saludo y espero que lo disfrutes!

AnnaS: Hola de nuevo! Pues nada, aqui estoy otra vez, a este paso me odiaréis! No! no soy medimaga, más quisiera! jajajaaj ojalá tuviese algún compañero tan guapo como Draco! XD Gracias, espero que te guste lo que sigue!

kawaiigirl: Hola! bien, la tensión de una u otra forma es algo intrínseco en la relación de Draco y Harry. A veces narro algo desde un sólo punto de vista pero me gusta que los dos tengan "su momento" no sé si esto es mas o menos correcto pero me gusta hacerlo así si la historia lo permite. Sobre los rasgos de Harry, humm bien con "agresivo" quería más bien referirme al modo en que impacta en Draco, que es quien "le describe" no es que tenga unos rasgos rudos y de hecho para mi Harry es básicamente el actor que le da vida en las péliculas, salvando algunas diferencias, no suelo imaginarle muy diferente a Dan. El Albus/Scorp está dando vueltas por mi cabeza, y en alguna carpeta, espero que el día que lo suba os guste!

Bea1617: Hola! La verdad es que tras concretar el número de capítulos he comprobado que puedo pasar a ahcerlo así sin atascarme, así que bueno, vamos a arriesgar un poco. Sip, Harry en esta parte está un poc agobiado y "mal acostumbrado" a tener la atención de todos sólo por ser él y de pronto llega Draco y le baja de la nube, aunque yo creo que a Harry eso le encanta. Y si, Draco está disfrutando un poco de ser él quien mande y me alegro que te gusten los detalles, mientras escribía esa parte tenía mis dudas sobre incluirlo o no, pero al final decidí hacerlo porque me pareció que era entretenido ver a Draco "curar" e intentar explicar cómo lo hace. Gracias!

Lilith Evans Black: Hola! Vaya gracias! me alegro que te guste tanto y como ves, no he tardado nada en actualizar, espero que el resto te guste igual, nos leemos!

zilfyks: Hola! jajaj no, no pueden evitarlo, creo yo que es casi un icono en el Drarry, esa tensión entre ambos y sin la cual intentar narrar una relación es complicada. Espero que te haya gustado el modo en que le va tratando, más adelante vemos un poco más de este tema, un saludo y nos leemos!

xonyaa11: Hola! oh si, como ya comenté antes, es que sin esa tensión no habría drarry, incluso en los libros eran así creo yo, pendientes el uno del otro. Sobre los comentarios, es verdad que pasa, no sé, desde el principio te ha ocurrido, incluso creo que en alguna ocasión te he preguntado...estás desde un movil? la verdad es que no son tan largos como para llegar a un límite de palabras...si me entero de algo te lo haré saber, gracias y besos!

RoHoshio: jhahahahah el pobre con sus dudas, (más que dudas es negación me da a mi) y no, la broma sería que esas dudas se las provocase otro, lo de Draco es destino! Ese instante en que Draco le toca...bien, para mi que dice mucho de cómo es el personaje y su lucha interna, entre la necesidad de ser un buen medimago y poner el trabajo por delate de todo y luego la necesidad de contacto, como un humano que es, y claro, llega Potter a sacarle de juego. Un beso y gracias!

arita: Hola! La verdad es que Draco como medimago es una pasada, me alegro que te guste, al principio del capítulo explico lo de las actus, saludos!

Janeth Malfoy Black: Hola! pues nada, me alegro que te guste mujer, y espero uqe lo que viene sea de tu agrado, arribas del capítulo explico cuando actualizo, si tienes cuenta, y le das al follow te llegarán al mail los avisos, pero arriba lo explico, un saludo!

Retruécanos: Hola! Vaya me has dejado con la intriga de saber como has dado conmigo! jajajajaja en serio! Pero bueno si has llegado y el fic te gusta, eso ya es bastante, espero que te guste, tengo algunos acabados, igual te gustan, pero eso lo dejo al gusto del consumidor, si te animas, espero que los disfrutes. Gracias por lo de mis detalles! jajajaja XD bueno, es que si no se describe... reconozco que a mi como lectora me gusta leer textos que me hagan "ver" lo que voy leyendo, que no a todo el mundo le gusta, pero bueno, intento hacer cosas con las que me identifique, es un placer saber que te entretienen y lo disfrutas ^^
Sobre lo de la historia, bien, nunca suelo hacer historias sobre la marcha, no las que necesitan de varios capítulos, esta en particular son 10 (creo, no sé si se alargará a uno más) pero estoy redactando el número nueve y la "idea" está cerrada, vamos que no dejo historias a medias. Este fic en particular es bastante ligero, centrado en ellos y sus sentimientos y un poco girando en torno a sus vidas, claro con interacciones con otros secundarios pero sin tramas complicadas, el motivo de esto es que ahora mismo estoy subiendo otro drarry que si necesita de una planificación más extensa porque no sólo es una historia "de ellos", y porque el fic tiene un tono bastante más serio y pausado por decirlo de algún modo, Aprendiendo a Vivir va por el 7 pero yo ando por el 13, en total serán unos 20. Asi que nada, espero que lo pases bien con En tus manos, que eso es lo que interesa! un saludo!

Fanfiker-fanfinal: Hola Pues me alegro que te parezcan lentos en esta jajajaj ¡pero sólo se han visto una vez! no podía hacerles ir más rápido, bueno si, podría, pero no de un modo que resultase minimamente creible. La carpeta de Draco es lago elegante y refinado, como él! jajaja ¿en serio no conoces el color borgoña? hummm es otra broma de esas que nunca pillo, ¿a que sí? XDD
Gracias, lo de la forma de Draco de curar de verá un poco más adelante con un poco más de detalle, sólo diré que tengo una amiga osteópata y hemos hablado mucho mientras redactaba la ficha personal de Draco antes de ponerme a escribir. LOL los comentarios feltcliffe son culpa de Ro XD!
Humm no sé si es una delicia, la verdad es que me sale así, y en este he intentado que todo vaya más rápido de lo que suelo hacerlo, no he leido tu fic, creo que ya te comenté que mientras escribo no leo fics largos porque me descentro y la verdad de tiempo voy muy regular, pero no me importa que hagas publicidad, como tú dices, jajajajaj que te lean a ti no implica que a mi no, y viceversa, es más, ya en alguna ocasión he recomendado fics que creo que son buenos, no le veo nada de malo, ¿hay gente que no les gusta que se haga?
Bien el vodka, la verdad es que lo he mencionado, si no recuerdo mal, como un traslador en el fic Premio Anual y ahora en la borrachera de Harry, casualmente los unicos que has leido, LOL no recuerdo si en los demás se menciona y la verdad es que lo menciono porque al menos en esta ocasión quería enfatizar que Harry es medio muggle y aún se le nota, no sólo de firewhikey y cerveza de mantequilla vive el hombre!
Bien, sobre lo que dices de que nos reflejamos... espero que no sea así porque esta semana me ha tocado redactar un asesinato, jajajajaj no quiero ser Jack el destripador! No sabría decirte, la verdad, yo cuando pienso en un personaje le veo con sus ideas y sus implicaciones, e intento situarle en un entorno coherente y hacerle actuar en consecuencia, no me he parado nunca a pensar en que llevan mio o no, y hacerles moverse por un entorno parecido a mi vida me parece un aburrimiento. Harry y su vello...bien, ya lo he comentado, para mi Harry es basicamente Mr. Rafcliffe, con pelitos y todo, sé que es una lamentable falta de imaginación por mi parte pero me gusta ese Harry, imagino que haber leido la saga cuando ya iban por la cuarta película tiene mucho que ver, y si, mi Draco es el señor Felton también XD!
Empecé a subir las respuestas de este modo porque hay bastante gente que no está logueada y me resulta más cómodo responderos a todos, si deseas que lo haga por privado sólo dímelo y lo haré, no tengo problemas con ello.
Abrazos! (jajaja asi mejor?)

Saijouchi: Hola! pues me alegro mucho que te haya gustado el planteamiento! vamos a verles y conocerles un poco más, yo creo que os va a sorprender! Saludos y espero que te gusten!


y en el próximo...

—Vaya, pensaba que la Weasley y él habían roto hacía bastante—exclamó Theo con una risita llena de malicia.

—Algunas cosas no cambian y estos dos son una de ellas, patético —replicó, intentando no sentirse tan furioso por algo que debería haber supuesto. Recorrió con la mirada a Potter, obviamente se había vestido de la forma más pulcra posible para recibirla a ella. Entrecerró los párpados recordando la noche en la que... se negó a sentirse mal. ¿Acaso no había sido el propio Draco quien había dejado en claro que lo de la piscina no había sido nada? Casi rió por su propia imbecilidad, ¿de verdad había dudado, había albergado esperanzas... de tener algo con Potter?


Feliz fin de semana!