Declaro que esta historia no me pertenece. Los perdonajes de Stephanie Meyer son adaptados a la historia de Susan Fox, una excelente autora que me gustaría dar a conocer a los que todavía no tuvieron la oportunidad de leer sus entretenidas y románticas historias.
Este es el segundo libro de la Serie Se busca novio vaquero.
La adaptación conserva el mismo nombre del libro.
Este capitulo va dedicado a ustedes chicas que me siguen desde Corazón Indómito
DaniiHale y Romy92
Y tambien a ustedes: Montego 24 y NANAko que dejaron las primera Review en esta historia!
Pasaporte al amor
Capitulo 4
Dos días después, por la tarde, Alice se encontró de vuelta en el rancho Whitlock. Su tía estaba en ese momento en cama, enferma de nervios. El doctor Evans había ido a verla, pero aparte de asegurarles que Bree se pondría bien y que posiblemente se levantaría en poco tiempo, no hubo ningún cambio sustancial en el estado de su tía.
La situación en el banco era algo mejor. James no había perdido ni una oportunidad para presionarla, y los propios sentimientos secretos de culpabilidad que tenía Alice sobre Embry Call la estaban debilitando. Finalmente accedió a ir al rancho Whitlock para hablar de nuevo con Blue.
James le había asegurado que ya había telefoneado a Jasper y había suavizado el ambiente. Alice no pensaba que hubiera sido tan simple. Si Jasper tenía algo de orgullo, darle a una mujer una segunda oportunidad para volver a rechazar su proposición de matrimonio le resultaría detestable.
El propio orgullo de Alice la estaba ahogando. Ya era bastante malo que estuviera siendo prácticamente vendida. Era incluso peor tener que volver al rancho y humillarse delante de un hombre que podría disfrutar dándole la vuelta a la tortilla y rechazándola a ella.
Dos días antes, Alice se habría alegrado si Jasper hubiera perdido el interés en casarse con ella. Pero tras dos días de depresión y angustia de tía Bree, se dio cuenta de que estaba deseando hacer cualquier cosa para ayudar en su recuperación.
A pesar de lo que había dicho Bree de querer evitarle un matrimonio concertado, Alice empezaba a creer que no había otro modo de salvar el banco. Pet había nacido en una familia rica y siempre había llevado un estilo de vida de la clase alta. Alice conocía bien el terror de los ricos cuando pensaban en perder su fortuna.
Y el miedo de Bree a un escándalo público era casi patológico. Si el banco fracasaba, naturalmente se consideraría responsable a James. Se recelaría de su buen juicio por no haber notificado a tiempo lo sucedido a las autoridades, y por tanto su reputación financiera quedaría manchada. Alice no tenía idea de cómo afectaría eso a sus finanzas personales. Existía la posibilidad de que fuera de modo desastroso, y eso era suficiente para hacerle dar ese paso desesperado.
Tía Bree la había adorado y le había ofrecido un buen hogar con todas las ventajas económicas posibles. Alice nunca podría devolverle su generosidad, pero como James había señalado tan brutalmente, casarse con Jasper era su gran oportunidad para hacerlo.
Así que Alice recorrió el camino hasta la terraza que rodeaba la nueva mansión. Era domingo, por lo que no había ningún obrero a la vista. Aunque sentía cierta aprensión a estar a solas con Jasper, en muchos aspectos era una bendición. Nadie podría presenciar la escena si él había cambiado de opinión sobre darle una segunda oportunidad.
Y si realmente iban a casarse, estarían a solas a menudo. Así que podría empezar a hacerlo en ese momento, aunque la idea le aterrorizara.
Las enormes puertas dobles estaban cerradas y los cristales ovalados permitían ver una parte del enorme vestíbulo detrás. Alice se acercó hasta las puertas, vio un timbre a la derecha y llamó.
Jasper había visto a Alice acercarse a la casa desde la habitación llena de estanterías que se convertiría en el estudio. Había notado la aprensión en su precioso rostro al salir del coche y el modo decidido de enderezar sus estrechos hombros.
Su orgullo no sufrió lo más mínimo cuando ella rechazó su proposición el otro día. Pero la humillación servil de James por teléfono el día anterior, le revolvió el estómago, ya que tenía la sensación de que Tunner había intimidado a Alice para que cambiara de opinión, y eso le avergonzaba un poco.
Y aunque en realidad, nunca había pretendido que ella tuviera elección, el modo en que estaba resultando su plan para conseguirla le hacía sentirse como si de algún modo hubiera abusado de Alice. En su vocabulario normal no estaba la palabra degradante, pero se sentía como si les hubiera degradado a los dos, especialmente porque ella parecía conceder mucha importancia al amor, un sentimiento qué él había aprendido a ignorar por costumbre y necesidad.
Pero Jasper no había salido de la pobreza y su vida sin hogar siendo un blando ni desviándose de los objetivos que se proponía. Casarse con Alice Brandon era el siguiente objetivo en su lista. Si pensaba en ella de ese modo, se sentía menos molesto por lo que tenía que hacer para conseguirla.
Se apartó de la ventana cuando ella extendió la mano para llamar al timbre. Salió al vestíbulo, se acercó a la puerta y abrió.
— ¿Puedo entrar? —preguntó Alice con suavidad y algo jadeante.
Jasper no llevaba su sombrero negro, pero parecía un gigante. Su expresión era dura, aunque ella detectó cierta cautela en sus ojos azules.
Jasper no respondió con palabras, pero abrió la puerta para que entrara. Alice dio cuatro pasos sobre el suelo de mármol antes de detenerse insegura y girarse hacia él.
JAsper había cerrado la puerta y estaba de pie mirándola. Nada en su expresión sirvió para que Alice supiera en qué pensaba, hasta que habló.
—He puesto un viejo escritorio y un par de sillas en aquella habitación... el estudio —dijo haciendo un gesto para que ella le precediera.
Alice caminó hacia la puerta abierta y entró. Jasper la siguió.
—Los muebles son viejos y feos, pero servirán hasta que la casa esté terminada y pueda ir a Dallas para comprar algo mejor.
Jasper recogió una sábana blanca doblada que había en el escritorio, la desdobló y la puso sobre la mejor de las dos sillas manchadas de pintura. Automáticamente puso la otra silla enfrente para sentarse a horcajadas antes de darse cuenta de que ella no se había movido.
Como si fuera un colegial que se hubiera dado cuenta de haberse olvidado de sus modales, se levantó rápidamente y le hizo un gesto hacia la silla cubierta con la sábana.
—Siéntese, señorita Alice. La sábana es nueva. No se preocupe por su vestido.
Alice se movió hacia la silla y se sentó muy rígida, aunque le ardía la cara. No había vacilado por temer que se manchara su vestido.
—No me preocupo por mi ropa tanto como usted parece imaginar, señor Whitlock. Estaba esperando a que me invitara a sentarme.
Jasper se sentó despacio y apoyó sus brazos musculosos en el respaldo de su silla.
—Imagino que no necesito decirle que tengo malos modales. Puede pasar algún tiempo antes de que esté preparado para la sociedad refinada —dijo con voz dura.
Alice lo miró fijamente, sorprendida por su franqueza, y se suavizó un poco.
—Los buenos modales en realidad no son más que hacer que la otra persona se sienta cómoda.
—Entonces mis modales deben ser especialmente malos —dijo Jasper con voz muy ronca—, porque usted no parece muy cómoda.
Alice bajó la mirada a sus manos entrelazadas, algo asombrada al ver que tenía las palmas húmedas.
—Es la situación lo que me incomoda, señor Whit...
—Jasper —corrigió él, haciendo que Alice lo mirara—. Del modo en que dice señor Whitlock me hace sentir como si estuviéramos a kilómetros de distancia.
Los dedos entrelazados de Alice casi le dolían por la fuerza con que se los apretaba. Cambió de tema, queriendo ignorar el comentario de Jasper sobre la distancia que ella desearía que hubiera entre ellos.
—He venido a hacerle algunas preguntas. Bastante delicadas.
Jasper la miró muy serio.
—Bien. No quiero preocuparme sobre si una pregunta es delicada o no. Tenemos cosas de que hablar y prefiero que sea directa.
—De acuerdo. Mi tío parece creer que está cambiando una sobrina por una cuenta bancaria multimillonaria. Piensa que una vez usted forme parte de la familia, le permitirá asesorarle sobre asuntos financieros.
Blue la miró con tranquilidad.
—Lo que yo decida hacer sobre su tío y el banco es independiente de usted.
Alice intentó leer su expresión, sin saber cómo interpretar sus palabras.
—Los matrimonios concertados normalmente son por dinero. Me siento como si... —Alice respiró profundamente—... como si me estuvieran comprando.
—Yo necesito una esposa —dijo Jasper con la misma calma imperturbable—. Y soy muy exigente sobre la mujer que quiero.
—Pero en Texas hay muchas mujeres. Debe haber cientos de mujeres incluso para un hombre exigente.
La expresión seria de Jasper se resquebrajó un poco y sus labios se curvaron levemente.
—Admito que hasta ahora, prácticamente todas las mujeres disponibles en Texas se han acercado a mí. El dinero parece volverlas atrevidas.
— ¿Entonces piensa que sólo lo quieren por su dinero? ¿En qué se diferencian de... mí?
—En que es la única que yo quiero.
Las palabras roncas de Jasper la abrazaron. Alice sintió la intensidad tras su mirada ardiente y su corazón palpitó.
En ese momento, vio la fuerte determinación de casarse con ella fuera como fuera. No la tocó ni lo intentó, pero sintió su posesión como si la hubiera abrazado.
—Pero éste no es el matrimonio que yo había esperado tener —declaró Alice.
—Es el que yo quiero.
Esa sencilla frase debería haberla enfurecido. Después de todo, era un recuerdo descarado de su desigualdad, de que él tenía todo el dinero y las opciones y ella no.
Pero Alice sintió otro significado tras sus palabras. Un hombre con el origen de Jasper, que no creía en el amor, podría no querer conseguir una esposa de ningún otro modo. Y un hombre con sus limitaciones sociales podría no saber cómo conseguirla.
Ese nuevo punto de vista evitó que se ofendiera.
— ¿Ha pensado en alguna fecha para la boda? —preguntó Jasper, nombrando una fecha que tan sólo estaba a un mes.
— ¿Entonces... prefiere que vayamos a un juez de paz? —preguntó Alice, aterrorizada.
jasper negó con la cabeza.
—Quiero que sea a lo grande, en su iglesia, con su párroco, y tan grandiosa que salga en los periódicos. Si su tío no puede con todos los gastos, que me envíe las facturas.
Alice no pudo ocultar su desagrado a tener una boda tan grande y pública.
—Una boda así sería muy cara.
— ¿Cuánto? —preguntó de un modo directo que seguía sorprendiendo a Alice.
—Bueno, más de veinte mil dólares.
—Lo puedo pagar.
Alice apartó la mirada, sin poder soportar la franqueza en los ojos de Jasper, ni la vergüenza que sintió ante su oferta para pagar una boda cara. Entonces decidió que, aunque gastara todo lo que tenía en su fondo fiduciario, se pagaría su propia boda.
—Eso no será necesario, señor Whit...
—Jasper —volvió a corregir con suavidad—. Una esposa debería llamar a su marido por su nombre.
—Entonces veo que realmente quiere seguir con esto —declaró Alice.
Ésa pareció ser la señal para que él se levantara y apartara su silla. Con la mirada clavada en la de Alice, se acercó, la tomó de la mano y la puso de pie.
Nerviosa y excitada por el apretón suave y fuerte a la vez de sus dedos rodeando los suyos, Alice no pudo romper el contacto visual con Jasper.
—Esto para que no haya error sobre lo que yo quiero y para ayudarte a recordar que no debes llamarme señor Whitlock...
La apretó contra él, levantándola ligeramente del suelo mientras sus labios descendían. El beso fue suave, pero ella se sobresaltó, y el aire que tomó le dio a Jasper el acceso que necesitó para profundizar el beso. Los labios carnosos de Jasper le robaron a Alice la respiración e hicieron que la cabeza empezara a darle vueltas.
Sentir su cuerpo duro volvió a sobresaltarla, y aunque ella no tenía muchas experiencias con hombres, supo que estaba excitado. El calor de Jasper la envolvió, mientras que la fuerte y experta invasión de su boca convirtió las entrañas de Alice en una masa caliente y palpitante.
Cuando finalmente Jasper rompió el beso, ella fue incapaz de permanecer de pie. Medio mareada, notó que estaba agarrada a él.
—Imagino que el sexo no será algo que tengamos que aplazar hasta que nos conozcamos mejor —declaró Jasper con voz ronca.
Sus palabras penetraron en la neblina de sensualidad que llenaba el cerebro de Alice, y ella hizo un débil esfuerzo por mover la cabeza. ¡Dios, pero si apenas conocía a ese hombre!
Y como si él hubiera sentido su rechazo, volvió a besarla. Esa vez, fue un beso tierno y persuasivo, y Alice fue incapaz de pensar. Los años de reservas se desvanecieron, y metió los dedos de perfectas uñas pintadas entre su pelo.
La habían besado antes y había encontrado los besos agradables, pero nada en su experiencia la había preparado para los besos de Jasper... el anterior totalmente carnal y ese último tan dolorosamente sensual que pareció entrar en su interior y acariciar su esencia.
Una emoción empezó a girar en su pecho, llenando su corazón. Pero antes de que Alice pudiera identificarla; Jasper apartó los labios.
Abrió los ojos, y atontada se encontró con el fuego en la mirada de Jasper.
—Di mi nombre.
La orden fue casi dura, pero Alice no se sintió amenazada.
—Jasper —dijo con suavidad y casi sin voz, dándose cuenta con sorpresa que había movido la mano y que estaba acariciando la mejilla de ese hombre—. Jasper —repitió con más suavidad aún, notando que siempre estaría unida a esa extraña y nueva emoción que sentía.
Cuando Jasper sujetó suavemente su mano y la apartó de su mejilla, Alice se sintió extrañamente decepcionada. Muy lentamente, él la soltó y se apartó.
La separación pareció calmar la turbulenta sensualidad entre ellos. Pero sólo un poco. Incluso cuando dejaron de tocarse, seguía existiendo cierta electricidad.
—Supongo que querrás volver a la ciudad y empezar a hacer planes —gruñó Jasper—. Te llamaré mañana por la tarde para ver cómo va todo.
Alice seguía demasiado aturdida para hablar, y sintió un dolor inesperado al ver a Jasper apartarse emocionalmente. De repente se volvió muy distante, y así la acompañó hasta su coche. Le abrió la puerta y luego la cerró con firmeza cuando ella estuvo tras el volante.
Y hasta que Alice no llegó a la autopista no se dio cuenta de que estaba temblando.
Y chicas que les pareció este capitulo?
Recién se están conociendo y saltan las chispas entre este Jasper tan prepotente y nuestra Alice tan tierna y llena de dudas. A medida que avancemos van a conocer el porque de esa actitud de Jasper y cuales son sus planes a futuro. Así como también, conoceremos una Alice que es una persona hermosa por dentro y por fuera, con un corazón demasiado puro.
Muchas gracias a todas por las reviews!
Adelantos…
—Yo te ayudaré con el vestido —declaró en tono bajo ruborizando a Alice aún más y extendiendo el brazo para quitarle un alfiler del velo.
Alice apenas podía moverse. No podía permitir que Jasper le quitara el vestido. No estaba preparada para esa clase de intimidad.
—Tía... Tía Bree quería...
—Tía Bree se está ocupando de otras cosas —replicó
Jasper mientras hacía rodar el delicado alfiler entre sus dedos.
Alice lo intentó de nuevo.
—Necesito...
—Yo soy ahora parte de tu familia —le interrumpió Jasper con cierto tono autoritario—. De ahora en adelante, tienes que buscarme a mí para las cosas que ella siempre ha hecho por ti.
