Declaro que esta historia no me pertenece. Los perdonajes de Stephanie Meyer son adaptados a la historia de Susan Fox, una excelente autora que me gustaría dar a conocer a los que todavía no tuvieron la oportunidad de leer sus entretenidas y románticas historias.

Este es el segundo libro de la Serie Se busca novio vaquero.

La adaptación conserva el mismo nombre del libro.

Pasaporte al amor

Capitulo 5

EL MES anterior a la boda transcurrió muy deprisa. Tía Bree recuperó su buena salud y las dos se dedicaron a los preparativos de la boda como un par de maníacas.

Para su sorpresa, Alice rara vez vio a Jasper, aunque hablaba con él por teléfono a diario para mantenerle informado sobre los preparativos. Jasper envió a su decoradora a casa de su tía, e incluso tía Bree se sintió satisfecha con los planes que él y la decoradora habían hecho, pendientes de la aprobación de Alie.

Por insistencia de tía Bree, las dos pasaron una tarde entera echando un vistazo a la mansión del rancho para poder hacerse una idea mejor de los muebles que habría que comprar. Aunque tía Bree se mostraba reservada y cautelosa con Jasper y él era distante con las dos, salió del rancho profundamente impresionada por la casa que se había construido.

Pet no le hacía a Alice comentarios personales sobre su futuro marido, pero admitió que Jasper Whitlock era atractivo y muy masculino.

Nadie mencionó que ésa era una boda concertada entre dos extraños, y a veces Alice estaba tan dedicada a los preparativos que casi lo olvidaba, hasta que hablaba con Jssper por teléfono o lo veía cara a cara. Él se mostraba más distante por días. Era como si los besos que compartieron aquel domingo por la tarde nunca hubieran existido. Jasper le parecía aún más un extraño, y a veces, ella tenía que esforzarse por guardarse para sí misma su espíritu abatido con respecto al matrimonio.

Mientras que las dos mujeres estaban ocupadas con los detalles de la boda, se terminó de construir la casa de Jasper y él ordenó los muebles que Alice había elegido. También contrató a un mayordomo, una cocinera y un ama de llaves.

La noche de la cena del ensayo, se comportaron simplemente como dos conocidos. Por acuerdo mutuo, limitaron el cortejo nupcial a una dama de honor y un padrino, que resultó ser uno de los rancheros más ricos de la zona.

Jasper había trabajado una vez de capataz para Jacob Black, pero parecía que su amistad había durado a pesar de la distancia y los años.

A James le impresionó la conexión entre esos dos hombres, y para horror de Alice, empezó inmediatamente a especular sobre atraer a Jacob hacia alguna de las inversiones que tenía en mente para Jasper. Sus frecuentes comentarios sobre salvar el banco continuaban molestando a Alice, igual que su continua negativa a denunciar el desfalco.

Jasper la llevó en coche directamente a su casa después de la cena, pero estuvieron el uno con el otro más forzado que nunca y apenas hablaron.

Y la noche anterior a la boda, Alice se quedó tumbada en su cama mucho rato, mirando la oscuridad, convencida de que estaba a punto de cometer el mayor error de su vida.

La ceremonia en la Iglesia Chaney fue la mayor ocurrida en aquel lugar. Y también la más perfecta.

Alice había estado en muchas bodas. Algo siempre iba mal en todas, desde la tarta nupcial que se inclinaba hasta una dama de honor que dejaba caer su cesta de pétalos de rosa y rompía a llorar.

Pero nada, ni lo más mínimo, fue mal en su boda. Aunque por otro lado, todo era un completo error.

Dos extraños se hicieron promesas de amor, honor y cariño. Dos extraños fueron declarados marido y mujer. Dos extraños se giraron el uno hacia el otro y sus labios rígidos y fríos se besaron.

Esos dos mismos extraños, con pose perfecta y muy elegante, recorrieron los pasillos agarrados del brazo y sonrientes. Más tarde, posaron para las fotos que según el fotógrafo eran dignas de una revista de alta costura.

Después, dos extraños se metieron en la limusina que les llevó al rancho Whitlock para la recepción. Recibieron oficialmente a sus invitados, se dieron el uno al otro el tradicional trozo de tarta y luego recorrieron una sala donde había una montaña de regalos.

Cuando por fin Alice se fue a la suite principal donde tía Bree la ayudó con su vestido, tenía los nervios de punta. El traje sastre que había planeado llevar a Dallas estaba pulcramente extendido en la enorme cama, pero de repente, se mostró reacia a enfrentarse a la idea de una luna de miel.

No se había permitido pensar en lo que ocurriría tras la ceremonia, pero ver ese traje rosa claro en la cama, despertó en ella todas las preocupaciones y arrepentimientos, el miedo que había reprimido sobre su noche de bodas y todas las demás noches que seguirían.

El recuerdo de aquellos dos besos un mes antes llenó sus pensamientos. Se acaloró y de pronto se mareó. «Supongo que el sexo no será algo que tengamos que aplazar hasta que nos conozcamos mejor», había dicho Jasper.

¡Y ella no puso ninguna objeción a sus palabras!

Seguro que Jasper no esperaría que consumaran inmediatamente su matrimonio. De ser así, él se habría tomado su tiempo cortejándola durante las semanas anteriores, o al menos, habría intentado estar con ella a solas para poder conocerse más.

Alice se llevó una mano temblorosa al estómago y luego se obligó a sonreír. El cansancio de organizar la boda en tan poco tiempo empezaba a hacer mella en ella. Estaba nerviosa y agotada, y esa preocupación sobre la intimidad con Blue serían simplemente nervios nupciales.

Decidida a tranquilizarse, cruzó hasta el enorme espejo sobre el tocador para empezar a quitarse las horquillas que sujetaban su tocado. Apartó un poco la mirada del espejo para quitarse una que se le resistía cuando oyó abrirse y cerrarse la puerta del dormitorio.

—Menos mal que has llegado, tía Bree —dijo aliviada—. No puedo encontrar todas las horquillas.

Giró la cabeza para mirar el reflejo de la habitación en el espejo, esperando ver a su tía. Pero en su lugar, Jasper estaba de pie junto a la puerta cerrada.

Despacio, Jasper la miró de la cabeza a los pies, deteniéndose en cada curva de su cuerpo. Finalmente, subió la mirada con intensidad a su rostro ruborizado.

La descarada lujuria en sus ojos parecía brillar. Alice apenas podía respirar.

—Estaba... esperando a tía Bree.

Jasper no dejó de mirarla.

—No va a subir aún.

—Necesito su ayuda —declaró Alice mientras Jasper se acercaba—, con los botones —terminó casi sin voz.

Jasper estaba tan guapo con el esmoquin negro que ella no podía apartar la vista. La camisa blanca aumentaba su bronceado, que contrastaba con sus ojos azules. El corte del traje seguía fielmente sus anchos hombros y estrechas caderas, y Alice no sabía si estaba aterrorizada o excitada al ver su impresionante físico.

Por otra parte, Jasper, que ya podía mirar a Alice todo lo que quisiera, no podía apartar los ojos de ella. Parecía una princesa de cuentos de hadas, llena de encaje blanco, perlas blancas y satén. El velo blanco parecía una aureola rodeando su cabeza y hombros hasta el suelo, como si fueran las alas de un ángel.

Pero era su precioso rostro lo que más resaltaba. Enmarcado por su suave cabello negro, estaba sonrosada. Tenía los ojos color caramelo casi dorado, pero más grandes, inocentes, amables... aunque en ese momento sería difícil no notar en ellos cierta preocupación... o interés femenino. Y lo que a él más le atraía eran sus labios, de aspecto exuberante y dulce y de un color rojo cereza.

A pesar de que su beso de recién casados había sido frío, Jasper recordaba perfectamente la suavidad de esos labios. Necesitó toda su fuerza para no correr hasta ella y devorarla como si fuera un dulce.

En lugar de eso, se acercó despacio y se detuvo cuando la punta de sus pies tocaron el dobladillo de su vestido.

—Yo te ayudaré con el vestido —declaró en tono bajo ruborizando a Alice aún más y extendiendo el brazo para quitarle un alfiler del velo.

Alice apenas podía moverse. No podía permitir que Jasper le quitara el vestido. No estaba preparada para esa clase de intimidad.

—Tía... Tía Bree quería...

—Tía Bree se está ocupando de otras cosas —replicó

Jasper mientras hacía rodar el delicado alfiler entre sus dedos.

Alice lo intentó de nuevo.

—Necesito...

—Yo soy ahora parte de tu familia —le interrumpió Jasper con cierto tono autoritario—. De ahora en adelante, tienes que buscarme a mí para las cosas que ella siempre ha hecho por ti.

Alice se quedó tan trastornada por su orden que tardó un instante en recuperarse. Jasper aprovechó ese momento para soltar el velo y poner las manos en el tocado que aún seguía sujeto a su pelo.

La sensación de sus dedos buscando las horquillas envió una oleada de placer de la cabeza a los pies de Alice, disipando su objeción a que lo hiciera. Suavemente, Jasper le quitó todas las horquillas, una por una, dejándolas encima del tocador. Le quitó el tocado y lo dejó también en la mesa, junto con el velo.

La rodeó y ella se mordió los labios para reprimir sus estremecimientos cuando él empezó con los delicados botones perlados en la espalda de su traje. Uno tras otro, más y más iba bajando, desabrochándolos mientras sus dedos calientes rozaban la espalda desnuda de Alice. Ella nunca había pensado que algo tan simple pudiera ser tan excitante, pero con cada movimiento y cada simple roce de los dedos de Jasper, se encendía en ella una llama. Considerando que había unos cincuenta botones o más, cuando Jasper terminó, Alice se sentía como un edificio en llamas.

Y justo cuando pensó que ahí había terminado todo, que Jasper la dejaría para que se desnudara en privado, le puso las manos en la espalda desnuda. Sus manos le abrasaron y la dejaron incapaz de moverse. Alice aguantó la respiración cuando le abrieron la espalda del vestido y se deslizaron suavemente bajo el tejido.

Lo siguiente que supo fue que él le había bajado el vestido por los hombros. El escote le cayó suavemente hasta la cintura, dejando al descubierto el cuerpo de su combinación y el sujetador que llevaba debajo. Alarmada al ver su reflejo en el espejo del tocador, sujetó el vestido e intentó taparse.

Pero los dedos de Jasper sostuvieron la prenda y evitaron que lo hiciera. Alice sintió una ráfaga de respiración en su piel desnuda, seguida por los labios de Blue en su espalda.

Él soltó el vestido y dejó que sus manos bajaran hasta su cintura y se metieran bajo el vestido. La abrazó contra él mientras sus labios se movían con avidez sobre su cuello y su oreja, donde la besó y mordisqueó hasta que a Alice se le doblaron las rodillas.

Durante los minutos siguientes, los únicos sonidos en la habitación fueron los de respiraciones jadeantes y el sonido del satén, perlas y encaje rozándose contra la tela del traje negro. El vestido de novia terminó en el suelo, a sus pies. En algún momento durante esos instantes, la giró y la besó con pasión. Más tarde, la boca de Jasper se dirigió hacia su cuello, y luego descendió en un trayecto erótico que terminó muy cerca del pezón que sus dedos habían destapado.

Y como si toda la intención de Jasper hubiera sido excitarla hasta casi el punto del dolor y dejar insatisfecha la necesitad de sentir sus labios en su pecho, la soltó despacio y la apartó de él.

Alice apenas podía mantenerse en pie. Estaba demasiado débil para seguir sujetándose a las mangas de Jasper. La neblina erótica que había nublado su razón y todas sus inhibiciones, empezó despacio a desaparecer y ella abrió los ojos despacio para mirar a Jasper.

Calmó su ego ver en el rostro de Jasper la misma excitación que ella sentía. Pero también había en sus ojos un control de hierro que ella no tenía por falta de experiencia. Y Alice reaccionó con alivio y rabia a la vez.

¿Cómo se atrevía Jasper a jugar con ella, llevarla a semejante estado y dejarla con una insatisfacción que nunca había sentido?

Aún así, le estaba realmente agradecida de que hubiera parado. El confuso estado de frustración y alivio la hizo mantener silencio. Alice se quedó de pie mirando tras él un largo rato después de que Jasper hubiera dado media vuelta y abandonado la habitación.

Y que les pareció, chicas? Que capitulo! Que calor, no?

Díganme que no quieren un Jasper? Jajaja

Bueno chicas gracias por sus review y por seguir la historia! Gracias!

Acá les dejo los adelantos del próximo capitulo…

Pareces preocupada —observó Jasper.

Alice apartó rápidamente la mirada.

Sí, bueno, no sé cómo evitar estarlo —admitió, y al instante se sintió mejor—. Nosotros no nos conocemos...

Y sólo hay una cama.

Alice volvió a mirarlo, asombrada de que lo hubiera dicho tan directamente. De pronto, el recuerdo que había intentado olvidar de Jasper ayudándola con el vestido de novia, la acaloró, y sintió que ese calor le subía a las mejillas.

Yo... —vaciló, sintiéndose incómoda—. No sé qué esperas tú.

Pues todo lo que tienes que hacer es preguntar —le dijo Jasper con más suavidad—. No soy de los que fuerzan a una mujer a tener sexo, sea o no mi esposa. Pero eso no evitará que intente obtenerlo de otro modo.