Declaro que esta historia no me pertenece. Los perdonajes de Stephanie Meyer son adaptados a la historia de Susan Fox, una excelente autora que me gustaría dar a conocer a los que todavía no tuvieron la oportunidad de leer sus entretenidas y románticas historias.

Este es el segundo libro de la Serie Se busca novio vaquero.

La adaptación conserva el mismo nombre del libro.

Pasaporte al amor

Capitulo 6

El largo trayecto a Dallas en la limusina transcurrió en silencio. Jasper se había distanciado de ella, a pesar de estar sentados juntos en el centro del ancho asiento trasero.

Alice no paraba de pensar en su tía Bree. Incluso después de que Jasper hubiera abandonado la habitación, Bree no había subido a ayudarla. En su lugar, la nueva ama de llaves, subió a ayudarla a envolver el vestido y el velo de novia en papel de seda para llevarlo a la tintorería.

Alice sólo dispuso de un breve momento en el vestíbulo para abrazar a su tía llorosa, darle un beso en la mejilla y decirle adiós a James antes de que Jasper se la llevara fuera para arrojar el ramo de novia. Luego, Jasper se la llevó al coche demasiado deprisa para que ella viera quién lo había recogido.

Quizás fuera mejor que ninguno de ellos estuviera hablando en ese momento. Alice no estaba segura de poder guardarse para sí misma su rencor, y como ése era el día de su boda, no quería estropearlo con una pelea.

Y tampoco quería reaccionar con demasiada rapidez. Sabía que el mes anterior había sido agotador para ella y seguro que también lo había sido para Jasper, considerando que había tenido que ocuparse de que finalizaran las obras en la casa y de amueblarla para poder llevar a cabo la recepción.

El hecho de que Jasper no hubiera permitido a Bree ayudarla con el vestido y su prisa siguiente para escapar de la presión de los numerosos invitados, pudo haber sido simplemente por preocupación de que ella se quedara demasiado tiempo. Quizás por haber sido una persona que había vivido sola demasiado tiempo en el campo, le resultara difícil estar con mucha gente.

Al final, Alice se calló su rencor por su deseo de entender mejor a Jasper. Su comportamiento de ese día podría deberse al anterior mes de nervios y a un día agotador. La mayoría de los novios aguantaban la pompa y ceremonia de una gran boda, pero pocos parecían disfrutar realmente vistiéndose de forma tan seria y siendo el centro de atención.

Jasper posiblemente fuera así, aunque había que admitir que había sido muy paciente hasta el final.

El hotel en Dallas que Jasper había seleccionado era uno de los mejores en la ciudad. Alice se sintió aliviada cuando descubrió que había reservado una suite normal en lugar de una especial de luna de miel. Seguro que eso era señal de que no tenía ninguna intención amorosa para su noche de bodas.

De todos modos, la tensión que sentía Alice la mantuvo callada. Vio que Jasper trató bien al personal del hotel y que dio las propinas apropiadas. Y el hecho de que le diera las gracias a todos los que les ayudaron, hicieron que Alice se sintiera avergonzada de no haber esperado algo así de él.

Por otro lado, James rara vez era amable con cualquiera a quien considerara inferior. Tanto la tía Bree como ella se habían sentido a menudo avergonzadas por su actitud superior y, siempre se habían sentido obligados a compensarla de algún modo

Jasper Whitlock, a pesar de su pasado poco privilegiado, o quizás debido a ello, se comportó con respeto con todos los empleados, y eso agradó a Alice.

Y una vez el botones dio las gracias a Jasper por la propina y abandonó la suite, Alice se quedó muy rígida, volviendo a preocuparse por la noche de bodas. Intentó no mirar hacia la enorme cama que veía a través de la puerta abierta del dormitorio. Y el hecho de que sólo hubiera una cama, aumentó su pánico.

Jasper la miró a la cara.

— ¿Quieres ir a cenar a algún restaurante o prefieres hacerlo aquí?

La pregunta la tranquilizó. Automáticamente rechazó la idea de llamar al servicio de habitaciones. La oportunidad de salir de esa suite era demasiado buena para dejarla escapar.

—Prefiero el restaurante. Tengo entendido que los de este hotel son muy buenos.

Jasper se quedó mirándola a los ojos, a corta distancia de ella. Alice le devolvió la mirada, buscando algo que le diera una pista sobre lo que estaría pensando.

—Pareces preocupada —observó Jasper.

Alice apartó rápidamente la mirada.

—Sí, bueno, no sé cómo evitar estarlo —admitió, y al instante se sintió mejor—. Nosotros no nos conocemos...

—Y sólo hay una cama.

Alice volvió a mirarlo, asombrada de que lo hubiera dicho tan directamente. De pronto, el recuerdo que había intentado olvidar de Jasper ayudándola con el vestido de novia, la acaloró, y sintió que ese calor le subía a las mejillas.

—Yo... —vaciló, sintiéndose incómoda—. No sé qué esperas tú.

—Pues todo lo que tienes que hacer es preguntar —le dijo Jasper con más suavidad—. No soy de los que fuerzan a una mujer a tener sexo, sea o no mi esposa. Pero eso no evitará que intente obtenerlo de otro modo.

—Pero apenas nos conocemos —protestó Alice.

—Nos conocemos lo suficiente.

Alice estaba tan horrorizada que no se dio cuenta de que él empezó a caminar hacia ella.

—No... No puedo tener relaciones sexuales con un hombre del que no estoy enamorada.

Jasper se detuvo delante de ella. Su gran tamaño la intimidó, y no pudo evitar sentirse vulnerable mientras le miraba indefensa. Levantó una mano y le tocó la mejilla.

El leve contacto hizo que Alice se estremeciera. Pero años de comportarse como una dama reservada, contrarrestaron la reacción, y se quedó tan rígida que parecía que fuera a partirse.

—Te sorprenderías —declaró Jasper.

Lo siguiente que ella supo fue que Jasper deslizó su otro brazo alrededor de su cintura. Alice no pudo moverse mientras le veía inclinarse hacia ella. El roce de sus labios le resultó familiar, y ella cerró los ojos. La suave presión de su boca fue lenta, pero implacable. Ella abrió los labios bajo la insistencia de su boca. Y a los pocos segundos se encontró agarrándose a las solapas de su americana, tan repleta de deseo que se sintió debilitar.

Jasper apartó despacio los labios, y con un esfuerzo, ella abrió los ojos para ver el motivo.

—Todo lo que tengo que hacer es tocarte —dijo él con tono ronco de deseo frustrado—, para que olvides si me conoces o no.

La acertada y sorprendente observación la avergonzó, haciendo que se enderezara y se apartara. Se giró y caminó hacia la mesita frente al sofá donde había dejado su bolso. Lo recogió y se dirigió hacia el cuarto de baño.

—Estaré lista para bajar en cuanto me haya arreglado.

Había hecho un enorme esfuerzo por mantener su voz firme y retirarse con dignidad. Una vez en el cuarto de baño, cerró la puerta y se apoyó contra la pared, segura de que su nuevo marido tenía ideas demasiado simples sobre el sexo para detenerse a pensar en sus deseos y sus sensibilidades.

Chicas! Como andan?

Feliz día de la primavera atrasado!

Amo esta época donde aparecen las mejores flores con colores furioso llenos de vida y un perfume delicioso!

Perdon por no haber actualizado pero estuve con parciales! Igual volvi y mañana voy a postear otro cap!

Las quiero!