Declaro que esta historia no me pertenece. Los perdonajes de Stephanie Meyer son adaptados a la historia de Susan Fox, una excelente autora que me gustaría dar a conocer a los que todavía no tuvieron la oportunidad de leer sus entretenidas y románticas historias.

Este es el segundo libro de la Serie Se busca novio vaquero.

La adaptación conserva el mismo nombre del libro.

Pasaporte al amor

Capitulo 8

Cuando salió del cuarto de baño un rato después, la habitación estaba a oscuras. Estaban echadas las cortinas de los enormes ventanales. La única luz procedía del salón. Con curiosidad, caminó hacia la puerta abierta, mientras sus pies desnudos apenas hacían ruido sobre la moqueta.

Jasper estaba desplomado en uno de los sillones con una bebida en la mano. Se había quitado la americana y sacado y desabrochado la camisa. Tenía la cabeza apoyada contra el respaldo. La vio en cuanto ella apareció en el umbral, y sus ojos bajaron despacio por el camisón de seda blanca como si estuviera intentando ver lo que había debajo. Volvió a subir los ojos y la vio ruborizarse.

—Eres virgen, ¿verdad?

La pregunta fue una clara indicación de que él había estado pensando en el sexo más que en la venganza.

—Como suele decirse, nunca he encontrado al hombre que me dé la luna —replicó Alice con suavidad.

Jasper dio un trago a su bebida, pero no apartó los ojos de ella.

—La verdad es que yo no sé cómo hacer eso. Nunca pensé que tuviera que hacerlo —dijo dejando su vaso en el brazo de la silla.

Ella sonrió con suavidad.

— ¿Y qué creías que tenías que hacer?

Cuando Jasper le devolvió la sonrisa, Alice se quedó sin respiración. Estaba guapísimo al sonreír. La atracción que sentía hacia él se multiplicó.

—Siempre tuve demasiado trabajo y poco dinero. No podía invitar a las mujeres a una copa o a cenar de manera regular, pero sí sabía cómo llevarlas a la cama —explicó volviendo a sonreír como si estuviera recordando algo agradable—. De vez en cuando alguna de ellas llevaba a mi casa una cena caliente los sábados por la noche. Cuando terminábamos la comida, uno de los dos hacíamos un movimiento y yo tenía conmigo una mujer durante toda la noche.

Alice no supo cómo interpretar esa información. Le resultaba incómodo que él le contara detalles de su historial sexual, pero por primera vez, no parecía distante de ella. Antes, ella le había dicho que quería hablar, ya que no sabía de otro modo para que llegaran a entenderse y a conocerse. Era justo que él pudiera elegir el tema de conversación, aunque ella no estuviera acostumbrada a hablar de sexo con un hombre.

Y de pronto, él pareció darse cuenta de que quizás ese tema de conversación no fuera el mejor.

—Pero para que lo sepas, no he tenido pasando por mi cama un desfile interminable de mujeres. No tengo ninguna enfermedad ni tampoco hijos en ninguna parte... aún.

— ¿Y por qué no te casaste con ninguna de esas mujeres?

—Porque te quería a ti —replicó Jasper al instante.

Se hizo el silencio. Alice no pudo evitar conmoverse con esa respuesta.

—No me conoces —replicó con suavidad.

—Conozco tu reputación. Dedicas tu tiempo a otros con tus trabajos de caridad, eres amable y bella. Apuesto que eres tan perfecta como pareces.

Alice entrelazó las manos delante de ella y se puso colorada.

—Es un cumplido precioso, pero me temo que has perdido la apuesta. Estoy lejos de ser perfecta. A veces pierdo los estribos, hay veces que no quiero volver a trabajar para ninguna obra de caridad y de hecho se lo dije a Zafrina Cline, Senna Hampton y Kate Johnson el año pasado. Fui tan dura con Kate Johnson que ella aún se niega a saludarme en la iglesia o en la calle.

Jasper se rió y a Alice le encantó ese sonido.

—Dios, me encanta oírte hablar.

La sonrisa de Alice fue interrumpida por un bostezo, y se llevó una mano a la boca para sofocarlo. Pero Jasper se levantó inmediatamente y se acercó a ella.

—Ha sido un día muy largo, señora Whitlock. Creo que deberíamos irnos a la cama —dijo con tono sexy, haciendo que Alice se pusiera nerviosa, ya que seguía sin saber cuáles eran las intenciones de Jasper en su noche de bodas.

Jasper se detuvo delante de ella y le tocó la mejilla con los dedos. Lo siguiente que ella supo fue que él le había puesto las manos en los hombros, apretó suavemente y luego realizó círculos con los dedos, como si estuviera comprobando el tejido.

Las manos bajaron despacio de sus hombros por sus brazos, y cuando llegaron a los codos, las apartó y sujetó su cintura. La acercó hacia él y se inclinó para darle un beso suave que la llenó de deseo. Cuando se apartó, se inclinó y la levantó en sus brazos.

Apagó rápidamente la luz del salón y recorrió la oscuridad hasta la enorme cama. Alice aguantó la respiración mientras él la dejaba en el suelo de pie. La cama estaba abierta, así que Jasper, le quitó el cinturón de la bata, lo dejó caer al suelo y le dejó la bata abierta.

Esa vez, cuando le puso las manos en los hombros, metió los dedos bajo la bata y se la deslizó despacio por los hombros.

No la besó en la boca a pesar de lo mucho que lo deseaba Alice, pero se inclinó para besar la delicada piel de su cuello y luego le dio otro beso suave en el hombro, y entonces le quitó la bata completamente y la dejó caer al suelo.

—Métete en la cama.

Alice se puso tensa. ¿Esperaba Jasper, después de todo, tener una típica noche de bodas? Mientras ella se metía en la cama y se subía la sábana y la manta, se estremeció, tanto de miedo y excitación como del aire acondicionado.

Se quedó tumbada contra la almohada mientas oía desvestirse a Jasper. Oyó cada movimiento que él hizo en la oscuridad. Le oyó quitarse la camisa, el cinturón y bajarse el pantalón y quitarse los calcetines.

Podía distinguir su cuerpo alto de anchos hombros mientras caminaba hacia el otro lado de la cama. La enorme cama se hundió cuando él se metió dentro. Alice se puso rígida cuando él la abrazó.

Estaba tan tensa que casi no se dio cuenta de que él había dejado de moverse, metiendo un brazo bajo la almohada de Alice y otra en su cintura.

—Buenas noches —le susurró.

—Buenas noches, Jasper.

La extraña sensación de estar tumbada siendo abrazada por un hombre en una cama, debería haberla mantenido despierta durante horas. Su accidental descubrimiento de que él no llevaba pijama debió ser suficiente para no dejarla dormir en toda la noche.

Pero el cansancio del día hizo mella inmediatamente, y Alice quedó dormida en los brazos de su marido durante toda la noche.

Y que les pareció? Que paso con el Jasper autoritario? Y quien este nuevo Jasper que le gusta ver reír a Alice y solo la abraza para dormir?

Lo amo! Jajaja

Adelanto…

Jasper se sentó en la cama e inclinó su espalda sobre el cabecero. Alice caminó hacia el pie de la cama para buscar su bata, mientras Jasper observaba cada uno de sus movimientos con una débil sonrisa.

Me alegro de que nunca conocieras al hombre que te diera la luna.

Las palabras le sorprendieron y le hicieron dirigir una mirada a Jasper. Ya no reía y el penetrante azul de sus ojos ardía.