Declaro que esta historia no me pertenece. Los perdonajes de Stephanie Meyer son adaptados a la historia de Susan Fox, una excelente autora que me gustaría dar a conocer a los que todavía no tuvieron la oportunidad de leer sus entretenidas y románticas historias.

Este es el segundo libro de la Serie Se busca novio vaquero.

La adaptación conserva el mismo nombre del libro.

Pasaporte al amor

Capitulo 11

Más tarde, Alice estaba deshaciendo el equipaje cuando tía Bree telefoneó.

—¡Oh, querida, por fin estás en casa! ¿Va todo bien?

Alice sonrió por la preocupación oculta en la pregunta de su tía. Ella sabía, aunque Bree nunca lo dijera directamente, que Bree sentía una gran culpa y preocupación por el matrimonio de Alice con Jasper.

—Todo va bien, tía Bree. Jasper es muy agradable. Espero que os conozcáis. Os gustaréis.

Alice no tenía que fingir su entusiasmo. En algún momento durante esa semana, sintió que todo iría bien entre Jasper y ella, según iba viendo más y más lo especial que era. Aún no le amaba, pero su afecto crecía día a día.

Tía Bree no pareció tranquilizarse. Enseguida, el tema de conversación giró hacia James y el banco.

—James está ansioso por hablar de negocios con el señor Whitlock —dijo Bree—. No parece darse cuenta de que la mayoría de la gente tiene una luna de miel mucho más larga que los seis días que habéis tenido vosotros, y está impaciente. En cuanto descubra que habéis vuelto, irá directamente al rancho.

Esas palabras preocuparon a Alice. Era su primera noche juntos en su nueva casa. Estaba planeando una cena tranquila y estaba segura de que la mente de Jasper estaba en cualquier cosa salvo en James y el Banco Chaney. Lo que Jasper quisiera hacer con James y el banco sería mejor discutirlo en el banco durante el horario de oficina. Pensar sobre traer la discusión a casa le incomodaba.

Fue entonces cuando se dio cuenta de lo mucho que significaba para ella su matrimonio con Jasper. Su deseo de ser una buena esposa incluía hacer su vida en el hogar lo más placentera posible. La sorprendió un poco descubrir que se había vuelto protectora hacia él, tal y como una buena esposa debería ser.

Pero Jasper ya había tenido suficientes problemas en su vida. Si ella pudiera ahorrarle un poco de la afición de James por fastidiarle la vida a la gente que intentaba relajarse con negocios y la búsqueda de la próxima inversión fabulosa, lo haría.

—Por favor, tía Bree, no menciones que hemos vuelto todavía. Hablaré con Jasper más tarde. Tal vez él llame al banco por la mañana para concertar una cita para ver a James allí el lunes. Después de todo, es nuestra primera noche en casa.

Hubo un corto silencio antes de que Bree hablara.

—Por supuesto, querida. James puede esperar hasta el lunes. Yo, por mí, puedo esperar hasta entonces ahora que sé que pronto todo irá bien. Es un gran alivio.

No era un alivio para Alice pensar en el banco. Jasper había sido muy evasivo sobre sus intenciones, y no estaba segura de lo que ella debería hacer al respecto. Desde que Jasper le reveló sus anteriores problemas con James, ninguno había hablado más del tema.

El sentido común le decía que era estúpido pensar que Jasper ayudaría al hombre que había intentado quitarle su rancho, pero sus temores por tía Bree le hacía rezar para que él dejara en paz el pasado.

Entonces, Alice oyó un sonido débil al otro lado del teléfono y comprendió que tía Bree estaba llorando.

—¿Tía Bree? ¿Estás bien?

La voz de Bree temblaba.

—Oh, sí, cariño. No te preocupes, por favor. Te prometo que de algún modo te compensaré por todo lo que has tenido que soportar para salvar el banco. Si ese vaquero alguna vez te maltrata o te hace daño de alguna manera, te vendrás a casa inmediatamente. Encontraremos alguna otra solución —dijo entre sollozos—. Lo siento tanto... Nada de esto es culpa tuya y te estás viendo obligada...

Tía Bree rompió a llorar desconsoladamente y Alice sujetó con fuerza el teléfono.

—¿Tía Bree? Por favor, no llores. Estoy bien con Jasper, de verdad. Espera a que te hable de él... Es un caballero. Es muy respetuoso —las manos de Alice se tensaron en el auricular—. Estoy segura de que todo funcionará con él, tía Bree. No es en absoluto como habías temido.

El único sonido procedente del otro lado del teléfono era el de Bree sollozando y tratando de ocultarlo cubriendo el micrófono. Cuando recuperó el control, Alice se relajó.

—Por favor, perdóname. He tenido mucha presión últimamente. No quiero preocuparte llamándote y lloriqueando como una niña —dijo tía Bree en un tono más normal, pero el corazón de Alice se retorcía. Bree intentaba mostrar una imagen valiente, pero no lo estaba haciendo muy bien—. Me siento aliviada porque el señor Whitlock se esté portando como un caballero. Sería ideal que se convirtiera un marido maravilloso y que vosotros dos os enamoraseis de algún modo... No como James y yo.

Bree cambió entonces de tema y Alice lo permitió. Tía Bree era una mujer profundamente infeliz en su matrimonio y la mayoría de las veces, lo soportaba con elegancia y paciencia. Pero con los problemas del banco, la falsa fachada de Bree se empezaba a desmoronar, por lo que había hecho en ocasiones alguna que otra observación negativa.

Y dolía saber que, aunque Jasper hiciera negocios con James y eso salvara el banco, ningún dinero podría salvar a tía Bree de seguir siendo una mujer profundamente infeliz.

Jasper caminó hacia la gran casa. Era poco antes de las seis de la tarde. Todo parecía perfecto. El dinero no le preocuparía nunca más. Tenía la mayoría de las cosas por las que había trabajado toda su vida, incluso a la mujer que había deseado.

Pero el mayor problema era que no estaba seguro de qué hacer con ella. Si hubiera sido como cualquier otra mujer de las que había conocido, en esos momentos serían amantes. Pero ella no era como esas otras mujeres y, en su mayor parte, estaba contento de que fuera diferente.

Pero las cosas que la hacían diferente estaban resultando ser cosas que le asustaban. Ella le había impresionado con su discurso de la noche de bodas sobre querer amar a su marido con todo su corazón y esperar que él la amara al menos otro tanto.

Ya que él no quería amarla, lo que ella dijo había puesto una carga sobre él. Jasper no creía en el amor, no podía depender de él. Tan bella como era, tan elegante y refinada, le impactó darse cuenta que las expectativas de Alice le habían vuelto un poco desconfiado respecto a ella. Y cuanto más pensaba en lo que ella había dicho, más se parecía a miedo su recelo.

Aunque era un hombre acostumbrado a los tiempos difíciles, el miedo era una emoción que no había sentido desde que era un niño pequeño. Cuando ella salió del rancho aquella primera vez, su declaración de querer casarse por amor, empezó a asustarlo. Pero cuando él supo que ella era suya y que había comenzado los preparativos para la boda, sus viejos miedos se habían deslizado entre alguna grieta olvidada en sus pensamientos y permanecieron allí.

Hasta que la había escuchado decir que quería amar a su marido con todo su corazón y esperaba que él también la amara a ella, y que quería que el sexo entre ellos significara algo profundo.

Entonces volvió a empezar el malestar. Él nunca podría admitir delante de ella que también quería esas cosas, que las ansiaba, probablemente mucho más que ella. Pero las viejas heridas, que pensaba que habían cicatrizado y desaparecido tiempo atrás, se habían abierto de nuevo y comenzaban a doler.

De pequeño probó el miedo. Ese viejo temor de esperar y necesitar y amar para después ver toda esa esperanza, amor y necesidad quemadas por la indiferencia y el odio.

Él no creía en el amor. Creía en un sólido apretón de manos, en una firma en un documento legal, en un buen caballo y en el temible poder de un hombre para elegir mal y hacer lo incorrecto.

No confiaba en Alice Brandon Whitlock. A pesar de lo dulce y perfecta que era, no se podía permitir el lujo de amarla, aunque ella era libre de amarlo tanto como quisiera. Siendo tan bondadosa como era ella, sería más feliz si pensaba que estaba enamorada de él. Pero Jasper no podía permitirse lo mismo.

Ella le pertenecía. Era su mujer, pero algún día se iría para encontrar a alguien más digno de ella, alguien más refinado y bien educado, algún hombre que no tuviera miedo de amar a una mujer y pertenecerle. Un amor que pudiera corresponder al suyo.

Cuando ella lo dejara, él no quería sufrir, no quería sentir que su corazón moría y ahogarse en una botella. Él se quedaría con sus hijos y él les daría el amor del que él mismo careció, pero dejaría marcharse a su madre.

Un soplo fresco de otra vieja conocida, la desesperación, entró con su siguiente respiración. Controlando fuertemente ese sentimiento, se dirigió con determinación hacia la casa.

Chicas! Muchas gracias por sus reviews! Esta semana voy a estar contestando todos!

Gracias a ustedes!

Arizbe Hilka

Lili4ever

montego 24

Romy92

carolyncullen

SweetAlice13

saffuran

y a todas las demas!

Christina Becker

Evangeline K

LuNnAaPoTtEr

Medea Circe

SammyCullenHale

Shal198303

Shinithaxz

alice-Whitlock 128