Feliz año lindas! Espero que este 2013 se cumplan todos sus deseos y que haya mucha felicidad! Gracias por leer y por dejar review!
Empecé las vacaciones así que voy a actualizar dos veces por semana seguro!
Declaro que esta historia no me pertenece. Los perdonajes de Stephanie Meyer son adaptados a la historia de Susan Fox, una excelente autora que me gustaría dar a conocer a los que todavía no tuvieron la oportunidad de leer sus entretenidas y románticas historias.
Este es el segundo libro de la Serie Se busca novio vaquero.
La adaptación conserva el mismo nombre del libro.
Pasaporte al amor
Capitulo 16
—¡Señorita Alice, Señorita Alice!
Alice Había visto caerse a Johnny Bond, y había empezado a correr hacia él cuando él la llamó gritando.
Después de la Escuela de la Biblia, algunos de los chicos y ella habían estado jugando al escondite en el jardín de la iglesia. Como algunos de los padres se retrasaban para recoger a sus hijos, Alice había organizado el juego para mantener a los pequeños ocupados. Afortunadamente, algunos de los chicos mayores se quedaron para ayudarla. Seguramente, el pequeño Johnny de cinco años se había caído mientras perseguía a un compañero por el aparcamiento.
Alice estuvo junto a él en un instante, tomándolo en sus brazos.
—¡Oh, cariño, cuánto lo siento!
Jasper acababa de aparcar su coche en la calle cuando vio al niño caerse. Alice había volado literalmente hacia el niño, y en ese momento estaba sentada en la hierba con el chico en su regazo.
Ella le apartó al niño el pelo de los ojos, le dijo algo, y cautelosamente inspeccionó sus rodillas desnudas y las palmas de las manos. Jasper llegó hasta ellos y sintió un gran placer cuando ella levantó la mirada y lo reconoció. Él vio la sonrisa de bienvenida en sus ojos, junto con una expresión de alivio que le hizo sentirse como si midiera tres metros de alto.
—Hay que curarle —dijo Jasper bruscamente—. Yo lo llevaré dentro.
El niño vaciló ante el alto extraño hasta que Alice le aseguró que todo iba bien y rápidamente presentó a Jasper como su marido. El niño lo miró con nuevo respeto y le permitió que Jasper le apartara del regazo de Alice. Alice pidió a los niños mayores que cuidaran de los otros por unos momentos.
Ya dentro de la iglesia, Alice dirigió a Jasper escaleras abajo hacia el pequeño cuarto de baño junto a su aula del sótano. Jasper dejó al niño en una silla junto al lavabo y retrocedió para observar cómo Alice lavaba amablemente las heridas del niño con agua caliente y jabón.
El niño comenzó a llorar, pero las frecuentes pausas de Alice y sus palabras de alivio ayudaron al chico a soportarlo.
Jasper de repente sintió cada suave toque de sus manos como si lo tocaran a él. La peculiar sensación hizo latir fuertemente su corazón y provocó una dulce sensación en su piel que conectaba con todos los átomos de su cuerpo. Los dos adultos se compadecieron del chico cuando Alice tuvo que aplicar una crema antiséptica sobre su herida.
Jasper se puso a pensar que no podía recordar claramente si alguna vez en su infancia alguien distinto de un médico o de una enfermera se había ocupado de sus heridas y dolores.
De repente, los recuerdos de las heridas de la infancia, rodillas despellejadas, dedos aplastados, cortes en las manos y huesos rotos, parecieron agolparse dentro de la pequeña habitación. No hubo nadie para curarlo y calmarlo y compadecerlo, ninguna madre viva que lo hiciera, ningún padre lo bastante sobrio para advertirlo y ningún adulto, distinto de la ocasional enfermera o doctor, que se hubiera hecho cargo.
Y Alice seguía prodigando afecto y atención sobre ese niño, el hijo de algún otro, como si fuera el único niño en toda la historia que se hubiera despellejado las rodillas.
El hecho de que Jasper no hubiera conocido una Alice Brandon Whitlock en todos sus años de chaval le hizo darse cuenta de repente que en ese momento conocía a una muy especial.
Emociones desconocidas para él surgieron y golpearon el ancho y duro muro que había elevado alrededor de su corazón. Con cada latido, la emoción golpeaba dolorosamente su única defensa.
La habitación se cerró sobre él como una fuerte cuerda sobre un carnero, y lo aguantó todo el tiempo que pudo hasta que salió súbitamente. Salir del pequeño cuarto de baño no mejoró las cosas, pero al menos pudo respirar profundamente. Y aunque no pudo ver qué más hizo Alice por el niño, lo que había visto quedó grabado para siempre en su corazón y en su mente.
Jasper iba tan callado en el viaje de vuelta a casa que la preocupación de Alice sobre qué habría ocurrido con James empezó a convertirse en pánico.
Ella no le había dicho nada sobre la acusación de paternidad. No se había atrevido. Aunque se sentía culpable por ello, tenía miedo de lo que pudiera hacer Jasper en lo relativo al banco si se enteraba.
Tía Bree no había tomado ninguna decisión sobre su matrimonio, pero Alice sospechaba que finalmente elegiría quedarse con James. Si James había parecido tan furioso como Bree había dicho, tal vez no tenía intención de deshacerse de ella para poder casarse con la madre de su hijo. James era tan arrogante y frío que a Alice le costaba imaginar que estuviera sinceramente enamorado de alguien. Seguro que el hijo sólo sería una molestia en su vida.
Además, Bree Brandon era muy querida por todo el mundo. Era conocida en su pequeña ciudad y en todo el condado como un ángel de compasión, una mujer bella y rica que se preocupaba sinceramente por los demás y daba sin cesar de su dinero, tiempo y atención para los enfermos y necesitados. Divorciarse de Bree por una mujer con la que había tenido una aventura, arruinaría para siempre la reputación de James y le causaría muchos más problemas al banco que James sí amaba sinceramente.
Alice estaba segura de que tendría que pensar en una forma diplomática de preguntarle a Jasper qué había decidido hacer sobre el banco, cuando repentinamente él se lo dijo.
—He transferido cierta cantidad de dinero a una nueva cuenta con el Banco Chaney —dijo seriamente—. Le he dado a James una segunda cantidad de dinero para usarla en un par de inversiones hipotecarias. Le dije que tú no eras responsable de sus decisiones de contratación en lo relativo a aquel amigo tuyo de la universidad. También le dije que necesitaba llamar a la justicia para que se encargara del asunto de ese Embry Call. No le daré acceso a un dólar más hasta que lo haga.
—¿Estaba enfadado? —preguntó Alice suavemente.
Jasper respondió seriamente.
—Intentó persuadirme para que le diera más dinero, pero le dije que podría conseguir que me fuera. Una de las cosas buenas de ser rico es que algunas personas prefieren morderse la lengua antes de ofenderte.
Alice sonrió, aliviada de que él hubiera sobrevivido a su parte del trato con James, pero orgullosa de él por haber salido con ventaja. Se lo dijo, pero Jasper ignoró el pequeño elogio.
—Si lo que le di no es suficiente para salvar su banco, entonces no habrá modo de que se salve.
—Gracias, Jasper. Me alegro de que no pusieras todo tu dinero en el Banco Chaney. James no ha mostrado su habitual profesionalidad últimamente —Alice frunció el ceño preocupada—. Hay algún modo de perder el dinero que has puesto en el banco y has invertido, ¿lo hay?
—No salvo que James lo robe él mismo. He ido a la reunión con un asesor que se ocupa de mi dinero y mis inversiones. Nada de lo que acordamos pone el dinero en peligro. La inversión no es especialmente arriesgada esta vez. James no se alegró de descubrir que mi hombre ya maneja las cosas para mí, pero tuvo que aceptarlo.
Alice respiró más tranquila.
—Entonces, todo ha terminado. La crisis ha pasado.
—Puede ser.
Jasper dejó que su observación señalara el final de la conversación. Alice pudo saber por lo severo de su perfil que él había dicho todo lo que quería decir.
Almorzaron juntos al llegar a casa. Jasper comió apresuradamente y se fue al trabajo mucho antes de que Alice terminara de comer. Ella tuvo la impresión de que él estaba ansioso por alejarse de la casa, por alejarse de ella y luego se avergonzó de sí misma por interpretarlo así. El mundo no giraba a su alrededor.
Pero no había huida posible del hecho de que la vida de Jasper no giraba alrededor de ella. Su rancho era su primer amor.
Alice no quiso pensar en algo tan triste. Jasper había cambiado hacia ella. No había manera de olvidar su ternura, o la manera en la que trataba de superar su hábito de toda la vida de ser un solitario. Jasper había superado un montón de enormes cambios en su vida los dos últimos años. Tal vez después de haber vivido juntos una temporada, su actitud hacia amarla cambiaría.
Con esa esperanza, comenzó a relajarse. Aunque en ese momento estaba segura de que estaba enamorada de Jasper, podría esperar a que él la amase. Aunque le llevara mucho tiempo superar su resistencia al concepto de amor, creía con todo su corazón que Jasper era un hombre por el que valía la pena ser paciente.
Alice terminó de comer, y le dijo a Diego dónde la podría encontrar, antes de cambiarse de ropa, llevarse el bolso y marcharse al garaje, por su coche. Tenía que ir al pequeño hospital local a leer para algunos de los pacientes, niños y adultos, que no tenían visitas por las tardes, o simplemente visitarles, jugar a las cartas y animarles un poco.
Era sorprendente lo despreocupada que se sentía mientras conducía hacia el pueblo. Pensó inmediatamente en tía Bree y se preguntó si James le habría dado la buena noticia oficial de que el banco estaba en su camino hacia la solvencia. Llamaría a Bree desde el hospital en cuanto tuviera una oportunidad. Incluso podría parar en casa de Bree si terminaba lo bastante pronto para evitar a James.
La cena esa noche fue igual que la noche anterior: solitaria. Jasper permaneció en la montaña hasta muy tarde, así que Alice cenó en el gran comedor sola. Después vagó por la casa, tomando nota mentalmente de las cosas que todavía se necesitaban para terminar de amueblarla. Jasper no había dicho nada sobre la compra de algo adicional. Tal vez fuera lo mejor, ya que los muebles básicos estaban comprados, reunir el resto más despacio, aunque todavía había tres dormitorios en el piso de arriba que estaban totalmente vacíos.
Los dormitorios vacíos le recordaron lo que Jasper había dicho de querer un hijo para la primavera. Ella no le había dicho entonces que había empezado a tomar la píldora en los dos días siguientes a acordar casarse con él. Salvo que ella fuera una de las pocas mujeres para las que la píldora no funcionaba, no habría hijo en primavera.
Debería contarle que estaba tomándola. Pero era un tema difícil de sacar cuando se pasaba tan poco tiempo juntos.
Y también debió contarle lo de la acusación de paternidad de James antes de que él hubiera ido al banco aquella mañana.
Para cuando Alice se fue a la cama, sus preocupaciones se habían intensificado. Debería haberle hablado a Jasper sobre James y debería haberle dicho que tomaba la píldora.
Se tumbó en la cama sola preocupándose un largo rato. Si conociera mejor a Jasper, si las cosas fueran más normales en su matrimonio, podría no haberse metido en ese lío. Fue casi un alivio cuando Jasper subió. Le hablaría en ese momento y le contaría todo. Pero cuando él terminó su ducha y fue a la cama más tarde, la tocó de una manera que le hizo saber que no estaba interesado en hablar.
Y después, Jasper la sujetó junto a su costado y se quedó dormido al instante. Alice, muy preocupada, tardó horas en hacer lo mismo.
