Capitulo 4: en las sombras nos ahogamos (pt2)

Norte se encontraba agotado, por el momento Pitch y sus pesadillas se retiraron. Una pequeña victoria en la que Pitch fue mucho peor. Las sombras habían tratado de tragarse a un niño, pero cuando la batalla termino, Pitch no tuvo más remedio que abandonar a su presa y huir.

El muchacho aun estaba con vida. El pelo blanco como la nieve y su piel aun más pálida. Sus labios estaban congelados y azules. Cuando Norte le toco la piel, sintió que tocaba hielo. Levanto al niño, solo un adolescente, de 15 o16 años tal vez. Lo acomodo en sus brazos, tratando de calentarlo, tratando de devolverle la vida al tono sepulcral de su piel. Norte no estaba dispuesto a admitir que había fallado al proteger a los niños.

Entonces fue como si el niño se hubiera quemado. Salto despertándose, muy agitado. Norte no tuvo otra opción que soltarlo. El rodo fuera de los brazos de Norte, entre la nieve y una maraña de raíces. El inhalo y exhalo mientras se ponía de pie. Finalmente se paró a unos cuantos metros de donde Norte estaba todavía agachado. Se inclino un poco y se vieron por un largo tiempo, de marrón oscuro a azul hielo

De repente, la expresión del muchacho se iluminó como un árbol de Navidad. Él sonrió, abrió mucho sus ojos -Eres Norte. El Norte-.

Norte sonrió, hacia un tiempo que nadie lo llamaba Norte. Santa Claus se había convertido en algo popular. El hombre mayor se puso en pie, manteniendo su distancia del niño. Estaba un poco dañado de su pelea con Pitch, un lindo moretón florecía en su pálida mejilla. Estaba sonriendo a pesar de eso y Norte casi se echo a reír. El manto de piel de animales alrededor de sus hombros se había roto, y lo colgaba irregular en su hombro izquierdo

Norte suavizó su expresión. -Vete a casa, muchacho. Tus padres estarán preocupados-.

Esa sonrisa brillante desapareció en un parpadeo. El muchacho frunció el ceño ahora, y resopló. Rodó sus impactantes ojos azules. -Sí, porque media pescado congelado realmente se va a preocupar por mí.- No había humor en su broma, aunque su voz no fuera sombría

Se dio la vuelta con sus lastimadas extremidades y comenzó buscar algo entre los arbustos. Norte dio un paso vacilante hacia adelante, tratando de ver adecuadamente al niño .Ahora que se veía, North cuenta de que no era uno de los niños. Era un espíritu de los árboles o algo así. Un duende

Norte de repente se echó a reír y le puso una mano pesada en el hombro del muchacho. Dio un salto y se puso tenso por el peso, pero no trato de huir de inmediato. Se volvió para mirar a Norte a través de su nevado flequillo. -¿Qué?- Le preguntó, con la boca en algún lugar entre un puchero y una sonrisa.

-Nunca supe que el duende del invierno protegiera a los niños. Muchas gracias-

-No soy un duende- dijo sin expresión mirándolo un poco decepcionado.

-¿Entonces qué. El duende del invierno?- Norte sabia que los duendes y espíritus odiaban que los confundieran

-No, soy el espíritu del invierno. No el duende del invierno, no invierno espíritu. Espíritu del invierno- hizo un gesto con las manos para indicar la distancia –Hay una gran diferencia

Norte había dejado de reír, y se había quitado la mano de la capa helada. Miró al muchacho. No, el hombre en la Luna no haría tal cosa a un muchacho tan joven... ¿o sí? -¿Quién te dijo eso?-

El chico se encogió de hombros y volvió a buscar a través de los arbustos lo que había perdido. -La Luna-, dijo como si hubiera querido decir mamá o algo así. -Por supuesto, eso fue todo lo que él me dijo,- añadió con amargura.

Maldita sea. Norte hizo una mueca. Aquí estaba al Espíritu de Invierno que el Hombre de la Luna le había advertido, y por todo lo que se esperaba, no era un chico tan joven. -La Luna-, se hizo eco de él.

El chico agitó las manos en un gesto salvaje. -Lo sé. Loco, ¿no? Personalmente, estoy tratando de superar el hecho de que estoy teniendo una conversación. Dos en un día.- El niño cambio su confusión con una sonrisa que podía iluminar los cielos. -Pero tú no estás tratando de matarme.-

Norte de repente recordó el mensaje de Bunny diciendo que tenía una dificultad en su madriguera. –Tengo que irme-

El muchacho se volvió de repente, la mirada de horror absoluto reflejado en sus ojos azules hizo parar Norte durante medio segundo. –Te vas después de lo de Pitch?- Él preguntó. Él se dio la vuelta, volviendo su búsqueda más frenética se metió más en los arbustos en busca de su objeto perdido. "Sólo dame un segundo para encontrar mi cayado. Puedo ayudar."

Norte ya se dirigía a su trineo. -Lo siento. Esto es urgente. Vamos a hablar de nuevo, Espíritu del ó las riendas en sus manos y azotó su reno en acción, tratando de ignorar el dolor abatido que sabía venía del niño.