Un fin de semana ¿Normal?

Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, solo la historia es mía

Muchas gracias a las que dejan sus reviews, y a las que agregaron la historia a sus alertas y favoritos :)

Aquí está el sexto capítulo, de nuevo con la alocada de Alice, y ya aparecen Jasper y Rose...

Espero les guste :D


Capítulo 6: Un susto y el comienzo del plan

Alice POV:

―Bella, ¿me crees ingenua? ―reí―. Yo iré por tus cosas y le avisaré a Charlie ―salí del auto, dejando a una persona alterada, uno shockeado por la noticia, y otro, seguramente, disfrutando de las reacciones de ambos e intentando calmar a Bella.

Toqué la puerta esperando a que Charlie me abriera. Escuché pasos acercándose.

―Oh, hola, Alice. No te esperaba ―dijo sorprendido por mi presencia.

―Hola, Charlie, ¿Puedo pasar? ―intenté que solo centre su atención en mi, con una gran e inocente sonrisa, para que no vea la escena que seguro tenía lugar en el auto.

―Claro, adelante ―me dejó pasar al interior de la casa. Era un lugar pequeño y humilde, pero sin duda, acogedor y familiar.

La sala era de un bello color ocre suave. En el medio de la habitación, había una alfombra ovalada un tono mas oscuro, con una mesita de roble encima, que se encontraba rodeada por sillones de color café, en los cuales ya se notaba el paso de los años. Delante, pegado a la pared contraria a la entrada, había un pequeño televisor negro, que en ese momento mostraba un partido de beisbol, sobre un mueble oscuro. A parte de eso, no tenían mucho, en los pocos estantes que habían, se encontraban un par de libros, papeles y fotos, muchas fotos de Bella con sus amigos, con nosotros, con él o con su madre.

Una tristeza se instaló en mi pecho al imaginarme como sufrieron ambos la partida de su madre y esposa, Renee, al fallecer en un accidente de tráfico de camino de regreso a Forks luego de visitar a sus padres.

Todavía recuerdo la tristeza palpable de Bella, pero también el agradecimiento de Charlie hacia nosotros y nuestra familia al saber que no estaban solos.

Ellos eran unas personas excelentes, buenas y humildes; ahora éramos todos como una gran familia.

―Pensé que a esta hora estarían en la escuela ―dijo él, cortando el hilo de mis pensamientos; miró su reloj de pulsera.

―Sí, lo que pasa es que salimos antes ―no pude evitar soltar una risitas―. Usted sabe, Bella no se caracteriza por su agilidad.

Al principio rio, pero después en su semblante había preocupación, supuse que estaba preocupado por ella.

―Tranquilo, Charlie, no pasó nada malo ―me apresuré a decir. Se relajó notablemente ―. Sólo vine a preguntarle algo

―Ah, ¿si? ¿Qué deseas preguntar?

―Lo que pasa es que mis padres se tomaron unas mini-vacaciones por este fin de semana, y volverán recién el lunes ―empecé―. Quería saber si hasta ese día, Bella podría quedarse en nuestra casa, digo, para no estar sola ―hice un puchero―. No me agrada mucho la idea de ser la única mujer entre tantos hombres. También vendrán Rosalie, y su hermano Jasper, para pasar el tiempo con los chicos, así no es tan aburrida nuestra estadía ―respiré―. Además, usted podría aprovechar el tiempo, y también tomarse un merecido descanso.

―La verdad que tu idea me cae de maravilla, iba a salir a pescar este fin de semana, pero no estaba seguro, ya que no quería dejar sola a mi hija ―Bien, hoy el destino está de mi lado. Le sonreí, siempre se preocuparía por Bella. Pareció pensar algo por un momento ―Hablando de eso… ¿Por qué no vino a preguntármelo ella?

¿Ahora qué le digo? Lo que pasa es que ella no quiere, por lo que la está reteniendo mi hermano en el auto, y prácticamente la estamos secuestrando, pero usted ya accedió, así que no hay problema…

―Lo que pasa es que estaba muy cansada, y en el camino se quedó dormida, ahora está en el auto, y para no despertarla, decidí bajar a preguntarle yo y buscar algunas cosas de ella.

―Está bien ―internamente, suspiré aliviada―, esta es tu casa, saca lo que necesites ―le sonreí en respuesta y siguió mirando la televisión.

Me dirigí al cuarto de Bella, y saqué lo que necesitaría, y se veía decente, en mi opinión. No tenía mucho entre lo que escoger, así que sólo tomé una muda de ropa, para que se cambie, y su neceser de baño. Coloqué todo en un pequeño bolso que encontré en el armario. Hoy, o mas tardar mañana, iríamos de compras por ropa nueva.

Me dirigí hacia la sala y me despedí de Charlie, agregando que nos cuidaríamos y seríamos adultos responsables.

Antes de subir al auto, alcancé a ver que Edward parecía ajeno a todo lo que sucedía a su alrededor; Bella estaba sobre el regazo de mi hermano Emmett, y este le frotaba la espalda mientras la mecía.

No entendí por qué hasta que abrí la puerta del copiloto, y unos pequeños y casi inaudibles sollozos, junto con unas palabras tranquilizadoras, llegaron a mis oídos.

Bella estaba llorando.

―¡Bella! ―grité. Al parecer, eso sacó a mi mellizo de su ensoñación― ¡Emmett, qué ocurrió! ―demandé, estaba muy preocupada por ella.

Él solo me ignoraba y miraba a Bella con una mezcla de cariño y preocupación, intentaba tranquilizarla sus movimientos y palabras, pero no lo lograba. Era una escena tan paternal, que podrías creer qué en realidad él era su padre.

Me senté en la parte trasera con ellos, ante las expresiones preocupadas de mis hermanos, e intenté ayudarlo a calmar los sollozos, que cada vez eran un poco mas fuertes.

―Edward, conduce a casa ―y como si esas fueran las palabras mágicas, salió a todo lo que daba el motor.

―Bella… ―lo escuché decir preocupado. Repentinamente, los sollozos pararon.

Se había desmayado.

Llegamos a nuestra casa mas rápido que nunca, y cuando el auto paró, Emmett, cuidadosamente, sacó a Bella en brazos y la llevó hasta la sala, donde la acostó en el cómodo sillón blanco que se encontraba allí.

―Llamaré a un doctor ―acto seguido, salí en busca de un teléfono.

Volví a la sala, deseando que esté despierta, pero sólo me encontré con Emmett a sus pies, con un semblante serio; y a Edward sentado en el piso, con su cara a poca distancia de la de ella, mirándola como si fuera una adoración, mientras le acariciaba el cabello y las mejillas. Tuve que desviar la mirada, un poco incómoda por la escena frente a mí.

Me senté cerca de Emmett, con mis manos sobre mi regazo, mirando el suelo, me sentía un poco culpable por lo que le había pasado; debimos hablarlo con ella primero, antes de forzarla a venir aquí. Cuando sonó el timbre, mi hermano fue a abrir, seguro era el médico.

Luego de un par de chequeos, nos dijo que no fue nada grave, solo un desmayo producto de mucha presión o del estrés, sumado a que no había comido mucho en todo el día. Mas relajados, nos dio un par de indicaciones, unos medicamentos que debía tomar y pidiendo que descanse y no se altere, salió.

Para que estuviese mas cómoda, le pedí a Emmett que la lleváramos a mi cuarto, a lo que el accedió con un asentimiento de cabeza. En cuanto la cargó, Edward pareció revivir, ya que se pegó a ella como un imán.

Recostamos a Bella sobre mi cama y después de que la arropé, decidimos bajar a la sala para no despertarla.

Fue un poco complicado sacar a Edward de la habitación, porque no quería separarse de ella. Así que, después de convencerlo de que lo mejor era dejar que descanse tranquila y reponga fuerzas, aceptó a regañadientes, pero pidió que lo dejáramos unos momentos a solas.

Para distraerme, decidí llamar a Rosalie y Jasper, les conté la noticia de nuestros padres y aceptaron venir gustosos a permanecer con nosotros. Si Bella se lo hubiese tomado así…

Sin embargo, en cuanto les conté lo del pequeño incidente, la llamada se cortó.

―¿Rose…?¿Jasper…? ―nada, sólo escuchaba el pitido del teléfono.

―¿Qué pasó, enana? ―me preguntó Emm.

―No lo sé, hablaba con los chicos, les conté el pequeño accidente de Bella y me cortaron.

―Seguro no pasó nada grave ¿Les preguntaste si vendrían?

―Claro, me dijeron que sí.

―Entonces, tal vez están en camino ―me encogí de hombros, y acepté lo que me dijo mi hermano.

Ahora que miraba a mi alrededor, me di cuenta de que Edward no había bajado, y me acordé del plan.

―Emmett ―lo llamé en voz baja.

―¿Sí? ―contestó en el mismo tono.

―¿Te acuerdas del plan? ―se rio.

―Claaro ―canturreó.

―Bueno, ahora, ya tenemos refuerzos ―dije sonriendo, refiriéndome a Rose y Jazz, seguro aceptarían.

―Súper ―una traviesa sonrisa atravesó su rostro, pero fue cortada por unos chirridos de auto. Nos asustamos y fuimos hacia la ventana, para ver quien fue el que lo provocó.

No fue mucha sorpresa encontrar un BMW rojo descapotable fuera de la casa. De ella, bajaron dos rubios que tranquilamente podrían ser la tapa de alguna revista de moda.

Ambos prácticamente corrieron hasta la entrada y abrieron la puerta sin tocar.

―¿Dónde está? ―preguntó Rose, estaba preocupada, y su hermano en iguales condiciones.

―Arriba en mi habitación, pero ella está… ―antes de terminar, se apresuró escaleras arriba, seguida de Jasper.

―Hola, Rose ―dijo Emm al aire.

Hola, bebé ¿Cómo estas? ―empezó intentando imitar la voz de la rubia.

―Muy bien, cielo, gracias por la preocupación, pero lo importante ahora es Bella, ¿quieres ir a verla?

Claro, subamos, mi héroe ―levanté una ceja.

―¿Mi héroe? ―repetí lo que dijo.

―Cállate, tu novio también te ha ignorado ―me encogí de hombros, restándole importancia, sabía del cariño que tenían los hermanos Hale hacia Bella.

Rosalie, siendo mayor, tenía un instinto maternal muy activo, que sólo era despertado por Bella, siendo la que ella consideraba "mas débil". Ella y Emmett la trataban como si fuera su propia hija, incluso, en una ocasión, la castigaron por no prestar atención en clases y por andar muy distraída; el castigo: sin leer por una semana, un golpe bajo para ella.

Jasper también la quería y cuidaba mucho, tal vez no era tan paternal con ella como mi hermano, pero la trataba como si fuera su pequeña hermana. La protegía, la cuidaba, la escuchaba y hablaba con ella. Si era necesario, también la regañaba.

Bella despertaba un instinto protector en todos nosotros, que se intensificó luego de la pérdida de su madre.

―Subamos a ver como están ―le dije a mi hermano.

Al llegar al cuarto, ya se estaban despidiendo, Rose, como su buena madre, la arropó bien y dejó un beso en su frente, Jazz hizo lo mismo, pero en un gesto mas fraternal. Edward seguía allí, acostado al lado de ella en la cama, pero sobre los cobertores, admirando como dormía.

No pude evitar ocultar la sonrisa que se formó en mi cara, y al parecer él lo notó ya que pude ver un suave sonrojo en sus mejillas.

Salieron de la habitación, y cuando cerramos la puerta y volvimos a la sala, empezamos a hablar.

―Hola, Allie ―me dijo mi príncipe, y me dejó un casto beso en los labios ―Siento lo de recién, es sólo que…

―Shh ―lo callé con un pequeño beso en los labios―, no tienes que explicar nada, te entiendo ―le sonreí

En respuesta, él me dejó un beso en los labios, pero un poco mas intenso que el anterior.

―Te amo.

―Yo mucho mas.

Nos sentamos en el sillón doble, pero me acurruqué a su lado mientras el me abrazaba. En frente nuestro estaban Emm y Rose, en una burbuja tan personal como la nuestra, sólo que ella estaba sentada sobre el regazo de él, y parecía que se comían en lugar de besarse.

¡Contrólense por Dios! ¡No ven que hay gente!

Oculté el rostro en el cuello de mi amado, para evitar la escena que se desarrollaba frente a mi, Jasper, al notar mi incomodidad, miró hacía el mismo lugar que yo unos segundos atrás y carraspeó, llamando la atención de la pareja.

―Oye, Emm, eres mi amigo, pero no por eso no me resulta incómodo que beses a mi hermana frente a mí. Y menos… de esa forma ―hizo una mueca de asco― por lo menos no lo hagan con nosotros presentes.

―Tranquilo, Jazz, tu hermana está muy bien conmigo ―dijo moviendo las cejas sugestivamente. El susodicho hizo una mueca, a lo que mi hermano estalló en una carcajada.

―¡Emmett! ―Rosalie golpeó Emmett en el brazo, algo sonrojada, cabe aclarar.

―Auch, por qué fue eso, Rossie ―dijo algo frustrado, Jazz y yo soltamos unas risitas.

―Oye, tú, también es mi hermanita de la que estamos hablando ―mi novio se tensó― ¿Sabes lo que te pasaría si algo malo le llega a pasar? ―el lado sobreprotector de mi hermano salió a flote.

Genial, mejor detengo esto.

Antes de que mi novio le respondiera, lo corté.

―Oigan, tenemos algo que proponerles ―le dije a los dos rubios presentes ―pero aquí no ―miré a mi alrededor para asegurarme de que nadie escuchara ―. Vamos a la habitación de Emmett ―susurré.


Espero les haya gustado...

Algún review? Comentarios, críticas, sugerencias. Sus palabras de aliento son lo que me inspira a seguir con la historia :)

En el próximo capítulo, lo prometido es deuda:

MITWI, viene el Jasper POV :D

Saluditos,

Tellus :))