Un fin de semana ¿Normal?
Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, sólo me adjudico la historia
Muchísimas gracias a las que agregaron la historia a sus alertas, favoritos y dejaron sus reviews :)
Espero que les guste el capítulo, al final, hay un mensaje para ustedes
Capítulo 7: La farmacia y el nuevo amigo
Jasper POV:
―Oigan, tenemos algo que proponerles ―dijo mi pequeña hada ―pero aquí no ―miró a su alrededor. Con ese gesto, pensé que ya tenía un plan alocado en mente― Vamos a la habitación de Emmett ―susurró.
Nos dirigimos los cuatro en silencio, por pedido de ellos, al cuarto de mi amigo, él y Alice iban delante de nosotros, pegados a las paredes, analizando cada paso cuidadosamente y prestando atención a cada sonido que se escuchaba. Parecían dos niños en lugar de dos adolescentes de 18 y 17 años.
Mi hermana y yo sólo los mirábamos confundidos y con unas sonrisas burlonas. Eran increíbles estos dos juntos, pero por eso los amábamos, tanto yo como mi hermana, porque sabía que ella amaba realmente a Emmett y él a ella, aunque la saque de sus casillas y la desespere la mayor parte del tiempo. Ellos eran la diversión y nuestra parte alocada, nuestra media naranja.
En un momento, Emmett se cayó al suelo mientras subíamos las escaleras, y casi gritó. Casi, porque la pequeña pelinegra le saltó encima, tapándole la boca con sus dos pequeñas manos, y reclamándole con la mirada que hiciera silencio.
Era algo ridículo esto, ya que tranquilamente, podríamos caminar normal, Edward no se daría cuenta de nada, estaba tan pendiente de Bella que creo que si un OVNI aterrizara a su lado, no se percataría.
Ay, ese enamorado…
Es increíble que aún no estén saliendo, es obvio para todos que se quieren mucho mas de lo que ellos creen.
Una vez llegamos a la habitación de Emmett, luego de varios pedidos de silencio por parte de ambos hermanos, Alice nos sentó a todos en la cama, alrededor de ella, mientras simulaba el misterio del momento.
―Bien, hoy estamos aquí reunidos… ―empezó Alice.
―Hermanita, deja de dar vueltas y cuenta tu idea de una buena vez ―se quejó el paciente de Emmett.
―Gracias por destruir el momento, Emmett ―le respondió mordaz Alice― Bueno, ya que están todos tan desesperados ―dijo con sarcasmo mirando a su hermano―, les contaré mi idea.
Dicho eso, empezaron a relatarnos entre los dos todo lo que les pasó a Edward y Bella en el día de hoy, su idea para juntarlos, y como esta oportunidad de que sus padres se fueran le sentó de maravilla.
Debo decir que no me sorprendió nada de lo que dijeron, desde que Edward vio a Bella en la mañana, hasta el desmayo de ella, producto del estrés del día.
―Mi amor, ¿no crees que no deberías entrometerte? Me refiero a que es un asunto de ellos ―le dije, algo por lo que no se caracterizaba Alice era ser paciente y dejar a cada uno con sus cosas.
―Claro que no voy a entrometerme ―dijo indignada―. Sólo les voy a dar un pequeño empujoncito, para hacer las cosas mas rápidas y fáciles para ellos ―sonrió inocentemente― ¿Eso está mal? ¿Es qué ya no me quieres ayudar? ―hizo un puchero, al que nadie podría resistirse, mucho menos yo.
Esta mujer va a ser mi perdición.
Suspiré derrotado por una batalla que sabía que nunca iba a ganar.
―Bien, estoy dentro ―dije en tono cansino.
―Yo también, ya es hora de que esos dos estén juntos ―agregó mi hermana con una gran sonrisa.
El pequeño duende hiperactivo a mi lado, miró la hora y puso una sonrisa similar a la del gato de Alicia en el país de las Maravillas.
―Supongo que en un par de horas mas despertará, necesitamos planear todo bien, no debe haber ninguna falla ¿Entendido? ―dijo mirando a todos en la habitación.
―Entendido ―se escuchó en respuesta por parte de todos.
―Bien, ahora que está todo dicho, será mejor que vaya a la farmacia a comprar las pastillas que necesita Belly Bell's ―dijo Emmett, a lo que las mujeres hicieron una mueca mostrando su desacuerdo, él podía ser un tanto despistado a veces.
―Mejor te acompaño, Emmett ―le dije.
―Claro, Jazzy, no hay problema, yo sé que no quieres estar lejos de mi por tanto tiempo ―dijo con burla. Rodé los ojos, besé a mi novia y me dirigí hacia la puerta.
―¿Vienes o no? ―le dije con algo de desdén.
―Vamos ―respondió mientras me sonreía de manera altanera.
¡Qué increíble es este chico!
~.~
Olvidando la escena de hace unos momentos, ahora nos dirigíamos hacia la farmacia de Forks, o en eso estábamos, hasta que Emmett gritó a todo lo que dieron sus pulmones.
―¡Detente, Jasper! ―su grito me hizo perder el control del auto por unos segundos, pero tengo buenos reflejos, por lo que evité chocar contra un árbol. Mi hermana me mataría con sus propias manos si su bebé llegara a tener un solo rasguño.
―¡PERO QUE DEMONIOS TE SUCEDE, EMMETT! ―le grité descargando toda mi ira sobre él, pero antes de que terminara la frase, él ya había salido del auto, y se acercó a uno de los arbustos cercanos, arrodillándose en el suelo. Mi curiosidad pudo mas y me acerqué por detrás, para mirar por sobre su hombro.
―Ohh, pero que bonito, si… ¿quién es lindo? ―Definitivamente, las locuras de mi amigo nunca pararían.
No se imaginan cual fue mi sorpresa al encontrar que tenía entre sus manos a un pequeño ratón, color marrón claro. Golpeé mi frente con la mano.
―Emmett, dime, por todo lo sagrado, que no fue esa cosa la razón por la cual CASI NOS ESTRELLAMOS ―dije mientras iba elevando el tono de mi voz.
―Claro que no… no es una cosa, es un ratoncito.
―Emmett, responde.
―Bueno… lo que sucede es que… lo que pasó… en realidad… ―dudó, lo único que hacía era decir incoherencias. Lo miré con los ojos entrecerrados―. Ya, está bien. ¡Pero míralo! ¿No es una ternurita? ―hizo un puchero―. Casi lo atropellas y está herido ¡Lo habrías matado! ¡Se habría ido de este mundo! ¿¡Y su familia que pensaría!? ¿¡Y si se vengaran!? ¿¡Y si se complotaban todos los ratones del estado para atacarnos y tomar venganza!? ¿¡Qué haríamos!? ¿¡No te hubieses sentido culpable sabiendo que fuiste el causante de la extinción de la raza humana!?
―¡Ya deja de decir tonterías! ―lo corté ― En algo tienes razón, no hubiera sido bueno que matáramos al pequeño animal.
―Querrás decir, matara. Tú lo ibas a asesinar ―dijo señalándome acusatoriamente.
―Ese no es el punto. Nadie salió herido. Nadie fue asesinado. Es todo. Nos vamos, anda, debemos comprar los medicamentos ―di media vuelta y me volví a sentar en el asiento del piloto, esperando a que el señor "salvador de animales" se abrochara el cinturón.
El resto del camino hacia la farmacia, Emmett estuvo inusualmente callado, pero no le presté mucha atención, ya que tal vez estaba triste porque tuvo que dejar a su amiguito.
Estacioné cerca del lugar y volteé hacia Emm, para ver que miraba muy atento un pequeño bulto marrón que se encontraba entre sus grandes manos.
―¡Emmett! ¿¡Se puede saber por qué subiste esa cosa al auto!?
―¡Que no es una cosa! Se llama Tito.
―Tito, ¿¡Tito!? ―si hay algo que él hacía bien, era sacarme de mis casillas― Y se puede saber por qué trajiste a Tito con nosotros –le pregunté con ira contenida.
―No lo podíamos dejar después de lo ocurrido, seguro ahora tiene un trauma… necesita compañía, cariño, y que mejor que venga a vivir con nosotros ―dijo al final con una sonrisa. Mi amigo podía ser muy sentimental a veces.
Y después se quejaba de Edward.
―Por favor, Jasper, ten algo de corazón. Míralo, y dime si no es una ternurita ―dijo haciendo ojitos y un puchero, poniendo al pequeño cerca de su cara, quién casualmente, también miraba como suplicando que no lo dejáramos.
―Emm, sabes que no podemos llevarlo a casa ahora, ¿qué pensarían las chicas? ―dije suavizando mi tono de voz. Sin duda, el ratoncito merecía algo de cuidado después de casi haberlo matado, pero el principal problema, eran las mujeres de la casa.
En su rostro seguía la expresión de cachorro abandonado. Suspiré derrotado, sabiendo lo que venía.
―No me haré responsable de nada ―dije antes de salir, y pude ver una gran sonrisa de triunfo en su rostro.
Entré al pequeño local, con la receta en mano y me dirigí al mostrador, donde se encontraba una mujer muy maquillada, intentando disimular su edad inútilmente.
―Buenas tardes ―dije para llamar su atención, ya que la mujer leía una revista despreocupadamente.
―Buenas tardes, ¿Qué desea? ―dijo en un tono cansado y aburrido, sin levantar la vista.
―Desearía que me diera este medicamento ―dije, tendiéndole la receta del médico.
Cuando levantó la vista hacia el papel, y después me miró, me recorrió de arriba a abajo. Me sentí totalmente incómodo, parecía que me desnudaba solo con su mirada. Un escalofrío recorrió mi cuerpo al darme cuenta como sus ojos se oscurecieron y apareció un intento de sonrisa coqueta en su cara, pero daba miedo.
―Claro, ahora te lo traigo ―se dio la vuelta y miró el estante que se encontraba allí, simulando buscar el medicamento, mientras se movía de un lado al otro con un movimiento de caderas demasiado exagerado, resaltando, sin vergüenza, su parte trasera
Cuando al fin dejó de degradarse a sí misma, tomó la cajita y se acercó a mi, mientras la iba cambiando de mano en mano, como jugando.
―¿Desea algo mas? ―dijo sugestivamente, apoyándose en el mostrador apropósito, para resaltar sus pechos.
¡Podría ser mi madre, no se daba cuenta de eso!
―N-no, na-nada mas ―logré decir, me ponía muy incómodo su mirada, espero que no haya mal interpretado el tartamudeo. Una sonrisa victoriosa apareció en su rostro.
Oh no….
Creo que sí te mal interpretó
―¿Estás seguro? ―usaba un tono extraño, intentando sonar sensual; sin ningún éxito. Uno de sus dedos se deslizó por la mesada hasta llegar a mi antebrazo desnudo, ya que las mangas de mi camisa estaban remangadas. Me acarició de arriba a abajo, y como acto reflejo, aparté mi brazo rápidamente. Pude ver que una mueca de confusión apareció en su cara, pero sólo permaneció por un segundo.
―Sí, cuanto es ―dije cortante, olvidándome de que era un caballero; pero ¡Por favor! No puede acosar a sus clientes así.
―Son $15, 75
―Gracias ―le tendí un billete, y sin esperar el cambio, tomé las pastillas y salí de ese lugar lo mas rápido que pude sin parecer desesperado.
Llegué al auto algo agitado y cerré el seguro automáticamente. Emmett me miraba entre confundido y divertido.
―¿Quiero saber? ―me preguntó.
―No lo creo, por cierto, a la otra, tú vienes solo a la farmacia ―le dije sin mirarlo y emprendiendo el camino de regreso a la casa de mi novia.
Ahora solo esperaba que no se tomen muy mal la visita del nuevo amigo de Emmett.
Ya sé, merezco críticas, quejas, tomatazos, escobazos y un monton de cosas mas...
Chicas, perdón por no poder actualizar la semana pasada, no tengo excusa, sólo puedo decir que el colegio está terminando y me llenaron de exámenes hasta la última semana. Estoy muy apretada con él tiempo, lo que me deja reduce el tiempo para escribir o para poder conectarme; pero hoy me hice un espacio para poder subirles este capítulo, que, desgraciadamente, creo que es el mas corto. El colegio y mis actividades extraescolares me están secan el cerebro (literalmente)...
Por favor, les pido que me tengan paciencia sólo por tres semanas mas, y despúes, tal vez las actualizaciones sean mas seguidas. Sólo, por favor, aguanten a este "intento de escritora".
MITWI, acá está el Jasper POV prometido, perdón por tardar :(
Bueno, de nuevo, mis mas sinceras disculpas; aceptó sus quejas y todo lo malo que me quieran decir...
Saludos,
Tellus :)
