Nos estábamos quedando sin combustible y hacia una calor de mil demonios. Suerte que era de noche, de día eso debía ser un maldito infierno. Mire a Ryuuzaki, ahora parecía más tranquilo, dormitaba, y su respiración era mas constante y regular. Le aparte el pelo de la frente con cuidado, no quería despertarle. Pensé en las opciones que teníamos. Necesitaba un medico, descansar. No sabia donde estábamos, sin combustible y seguramente nos buscaban. Tenia que llegar a una ciudad lo antes posible y conseguir ponerme en contacto con Watari. Aunque no tenia dinero, se habían quedado mi cartera y mi equipaje se había quedado en el avión. Suspire. El motor hizo un ruido lastimero y se paro, nos habíamos quedado sin combustible. Ryuuzaki abrió los ojos despacio.
-Light…
-Nos hemos quedado sin gasolina.-Dije. Baje y mire en el maletero, a ver si encontraba algún bidón. No había gasolina, pero en su lugar encontré una caja de botellas de agua. Cogi unas cuantas y le alargue una. Se le cayo de las manos.- Estas muy mal. Necesitas un medico.
-Solo necesito descansar…
-Bebe. -Abrí la botella y se la puse en los labios. Bebió con avidez.- ¿Cuánto llevabas sin beber agua?-Pregunte.
- No lo se… días. Desde que… nos separaron. Por allí… hay un pueblo… Si sales ahora llegaras al amanecer.
-No te voy a dejar aquí. Si es necesario te llevare a cuestas.
-Solo te voy a retrasar.
- No me discutas. -Hice un ovillo con una manta de viaje que había en el maletero y lo llene de todas las botellas que pude, estaba muy deshidratado, y Ryuuzaki estaba aun peor que yo, las necesitábamos. Se lo ate a el y me lo cargue de nuevo a la espalda.- Nos vamos los dos o ninguno. Estamos juntos en esto.
Me orientaba por las estrellas para ir en línea recta, pero tenia la sensación que no me movía del sitio y que el resplandor que se veía de luces a lo lejos no se acercaba nunca. El paisaje era siempre el mismo y el calor iba en aumento. Ryuuzaki había perdido el conocimiento hacia un rato. Llegue por fin a una ciudad, era un suburbio más bien, pero para mi era como un paraíso. No había nadie por la calle salvo los típicos borrachos y los vagabundos. Necesitaba encontrar un lugar para descansar, ya me pondría en contacto con ellos más tarde. Había llegado a mi limite y si continuaba pasándolo terminaría matándome. Ningún hostal nos alojaría si no pagábamos por adelantado y ninguno de los dos teníamos dinero, no tenia muchas opciones, tenia que conseguirlo como fuese, aunque fuese robándolo.
Deje a Ryuuzaki escondido en un callejón, tras unos cubos de basura, y me fui. No podía tardar mucho, tenia pero aspecto que hacia unas horas. Por suerte minutos después me encontré a un hombre durmiendo la mona en un banco. Por su ropa no era un vagabundo, mire alrededor para asegurarme que estaba solo y despacio le mire los bolsillos. Encontré su cartera, y llevaba una gran cantidad de billetes, los reconocí, estábamos en china. Mentalmente agradecí a mi hermana su afición a coleccionar billetes de otros países. Cuando volviese a verla debía agradecérselo de forma adecuada. Volví con el, se revolvía, le acaricie la frente, gimió. Le di agua de nuevo, apenas bebió.
- Duele… Brilla…-Gimió.- No… localizar…
-Shhh… no pasa nada…- No sabia que hacer. ¿Era por la droga?
Le levante , había visto un hostal que no tenia muy buena pinta por fuera, pero era lo único que tenia. Nos dieron una habitación tras mirarnos con desconfianza. Sabia que no podíamos quedarnos mucho allí, seguramente ese pueblo seria el primer lugar donde mirarían, pero no podía llegar más lejos en mi estado.
Me tumbe junto a el en la cama, era estrecha, justa para dos personas pero no me importo, apenas toque la almohada, me dormí agotado.
-Ah… ah!
El grito de Ryuuzaki me despertó, me senté de golpe cayendo al suelo. Estaba un poco mareado, apenas tenia fuerza para moverme y no me tenia en pie. Ryuuzaki se revolvía, tensándose igual que en la sala, cuando había dicho esos números.
-Cálmate.- Le dije.- Ya esta….¿Qué te ocurre?
-Se están acercando… metal… brilla… Me duele la cabeza…
Se la apretó con fuerza, como si quisiera aplastársela. Bote cuando se encendió la radio, la canción sonó a todo volumen pillándome de improviso. La apague. Jadeaba, le cogi las manos y me las apretó con fuerza, tenia los ojos llenos de lagrimas.
-Aguanta un poco. Ryuuzaki, necesito que me digas que te ocurre.
-No puedo más… No puedo… Duele.- Sollozo.
-¿Qué te duele?
-Tienes que irte… el tren es seguro… no te encontraran…
-No salgas otra vez con lo mismo, no voy a dejarte. Y ahora mismo no estas para moverte y yo tampoco.
-Dos horas y estarán aquí… Créeme, saben donde estamos.
Me fui, sabia que lo decía en serio. Compre dos billetes y comida suficiente para un par de días, lo puse en una mochila. Volvía cuando vi pasar un coche, eran ellos, ¿habrían encontrado ya el hostal en el que estábamos? Íbamos a tener serios problemas para salir de ese pueblo sin que nos pillaran. Ryuuzaki se extraño de verme, pensaba que me había marchado, le vestí con ropa que había robado de un tendedero al volver, cuanto menos nos pareciésemos a nosotros mejor. Sonrío y se apoyo en mi, dejando caer la frente sobre mi cuello, tenia fiebre.
- Estas ardiendo. He reservado billetes para Shangai, nos vamos.
-Light… gracias por volver.- Me miro.
-No seas burro. Llevo días diciéndotelo, no te voy a abandonar. Jamás lo hare, confía en mi.
Le levante de la cama, apenas podía tenerse de pie, hacia un esfuerzo por no caerse. Le apoye en mi, Salimos despacio, no podía cargarle en brazos de nuevo, yo mismo me encontraba mal, así que aunque fuese por un rato debía andar. El hombre hablaba por teléfono, aproveche que estaba de espaldas para salir. Me metí por callejones intentando no
perderme, y aunque di un par de vueltas en círculos conseguí llegar a la plaza de la estación. El tren saldría en media hora. Fuimos al baño, le apoye en la pared y le refresque la cara con mi pañuelo, ardía de fiebre, quizás fuese buena idea comprar algunas aspirinas. Me miro, estaba ceniciento, más delgado que nunca, temblaba, y tenia los labios morados.
- ¿Dónde vamos?
-Ya te lo he dicho antes a Shangai. Tu viajaras en un compartimento cama y yo en uno de tercera. O eso dicen los billetes. No te voy a dejar solo.
-Light… no puedo más… apenas puedo respirar… mi cuerpo no me obedece…
-Estas agotado, deshidratado y desnutrido.
-No es eso solamente y lo sabes… necesito la droga, mi cuerpo la necesita. Por eso…
Tuvo un ataque de tos que le dejo sin respiración, hubiera caído al suelo si no le llego a sujetar. Empezó a temblar violentamente. Quede parado cuando me pidió que le consiguiera droga, no me lo podía creer. Al principio pensé que no le había iodo bien, pero lo repitió, pidiéndome solo un poquito, poca cantidad.
- Ni hablar, lo que tienes que hacer es olvidarte de ella no volver a meterte esa porquería.
Le mire, no era ni remotamente el chico que yo conocía, del que me había enamorado. Estaba totalmente roto por dentro, deshecho, y no sabia si podría volver a ser una sombra del que era. Me partió el alma verle así, me deje caer al suelo con el, abrazándole y empecé a llorar. No podía parar, todo lo que llevaba acumulado me salio en ese momento sin que pudiese pararlo ni evitarlo. Perdí totalmente el control. La hora me hizo reaccionar, no podíamos perder el tren. Le levante, no dejaba de repetir que la necesitaba. Al salir a la andana les vi entre la gente, buscándonos, le ajuste el sombrero de paja, aun más y rece por que no se acercase a nosotros. Colándonos entremos en el tren, por lo que vi no inspeccionaban el interior, solo los andenes. Cerré la puerta con el pestillo, se sentó.
-Tengo sed.
Le di agua y un pastelito. Quizás el dulce le ayudaría un poco. Sonrío al verlo, comiendo despacio, se apoyo en mi.
-Tardaremos tres días en llegar. Aquí estamos a salvo de momento.
-Gracias por… cuidar de mi. Se que no es fácil para ti.- Me dijo.
-No te preocupes por eso. Tu harías lo mismo.
Hablaba con cierta coherencia, sonreí. Después de todo, el azúcar había servido para algo.
