-Yo… no se lo que soy. Desde que éramos pequeños podemos hacer cosas diferentes… mama tenia miedo pero nos aguantaba. -Se le llenaron los ojos de lagrimas. Era la primera vez que decía su historia a alguien. -No se quien es mi padre, nunca nos hablo de el. La primera vez que sentí esta sed, tenia tres años. Era nuestro cumpleaños. Estaba sediento.. Asustado se lo dije a mama. Ella solo se hecho a llorar y se marcho de casa. Recuerdo que me deje caer en el comedor, tenia miedo y la deseaba como no había deseado nada. Beyond se me acerco y me metió una regaña por habérselo explicado. Me dio su sangre. Cuando despertemos ella había vuelto junto con tres hombres. Nos había vendido a los que tu ya conoces. Pertenecen a una de las triadas más peligrosas. Estuvimos cinco años con ellos. Nos drogaban, me dejaban días sin beber para que fuese más manejable. Apenas nos dejaron vernos. Las drogas despiertan mi sed pero también me ayudan a controlarla. Como el azúcar. Es una parte de mi que odio… soy un monstruo… ni siquiera se si soy humano…
-No digas eso. Solo eres un poco especial. No te voy a dejar solo. No puedo conseguirte nada de azúcar hasta que lleguemos,¿Podrás aguantar hasta entonces?
Negó. Desvío la cara, sin atreverse a mirarme.
-Ya tengo sed de nuevo.¿ Cuando vas a empezar a preocuparte por ti?
Aquello me sorprendió, cuando menos lo esperaba siempre salía con algo de mi, y siempre tenia razón, aunque no venia a cuento con el momento.
-No quiero pensar en mi.-Dije.
-Jamás podrás olvidarlo, lo se por experiencia solo puedes asimilarlo, aceptarlo y dejarlo a un lado.
-Ahora no tengo que pensar en mi, si no en ti.
- Tengo hambre.
Le alargue un trozo de bizcocho, lo comió despacio, sumido en sus pensamientos. Yo cogi otro trozo y me tumbe a su lado. El cielo estaba nublado, amenazaba tormenta, a lo lejos se veían algunos rayos. Pronto el sonido de las gotas chocar contra el cristal era el único sonido de la habitación. Era un silencio tenso, incomodo. El miraba el techo, suspirando de vez en cuando pero en realidad no estaba allí. Era como si un miro de ladrillo impenetrable se hubiese levantado entre los dos en un momento. Nunca había sentido esa frialdad a su lado. Ni cuando éramos dos desconocidos, el siempre había sido amable conmigo, calido.
Suavemente le acaricie la frente apartándole al pelo. Sus ojos tenían de nuevo cierto tono rojizo, y su respiración era agitada. Sonrío levemente, algo confuso.
-¿Cómo puedo ayudarte a aguantar? No quiero que le hagas daño a nadie, se que jamás te lo perdonarías. Pero ya no queda nada dulce.
-No me dejes solo. -Me pidió.- Light… no dejes que te haga daño a ti tampoco… por favor…
- No me vas a hacer daño. -Le bese la frente.- Intenta dormir.
Asintió y cerro los ojos, tardo pero consiguió dormirse.
El viaje había sido una tortura, después de esa noche que habíamos hablado no había vuelto a estar centrado ni una sola vez. Ya no podía más si le escuchaba suplicarme una vez más un poco de droga o de sangre, terminaría por dársela. Iba de lado, le senté en un banco para preguntar por algún hostal, pero sin perderle de vista. Estaba pálido, luchaba contra si mismo, se mordió el dorso de su mano cuando no pudo más. Me senté a su lado y le abrace.
-Light… por favor… no puedo más… lo necesito…- Me suplico.- Solo un poquito.
-No me lo pidas más… no lo hagas… tienes que salir de todo eso…
-¿Qué cojones le has hecho a mi hermano desgraciado?- Dijo una voz a mi espalda.
Me gire.
-Beyond… estas vivo.
-Estas en el limite.
Me lo arranco de los brazos y lo saco fuera, fui tras el, por un lado tenia la esperanza que le ayudase, pero tampoco me fiaba de el. Le seguí hasta un hostal, le dejo en la cama.
-Beyond… -Gimió.
-Ya lo se.- Le acaricio la mejilla.- Tranquilo. Aguanta un poco.
-No puedo más…
-Tu pijo de mierda, ven aquí.- Me llamo.
-Me llamo Light.- Proteste pero le obedecí.
-Cierra la boca, gilipollas y escúchame. Voy a salir un rato, por la cuenta que te trae no le dejaras empeorar.
-¿Cómo lo hago?
-Ves dándole unas gotas de tu sangre. Pero ten cuidado si no quieres terminar seco. Aunque bien pensado, no seria mala idea.
Sin decir nada más se marcho dando un portazo. Me senté junto a el en la cama, le acaricie la mejilla.
-Light… ten cuidado… con el… es peligroso… no… le lleves la contraria…
-Tranquilo, estaré bien.
Me hice un pequeño corte en un dedo y deje caer unas gotas, nada mas tocaron sus labios se tenso, se los lamió.
-No… aléjate de mi… eres demasiado tenta… dor…
-Shh…
Un portazo me indico que Beyond había vuelto, saco algo del bolsillo y lo dejo sobre la mesita. Droga.
-Mmm…
-Ya casi esta. Ahora te lo doy.- Le dijo.- Tu acércame esa vela. -Me ordeno.
Obedecí, quería rebelarme al ver lo que hacia, pero estaba confuso. ¿Y si era lo que le necesitaba?¿ Y si yo lo único que había hecho era empeorarle con mis negativas? Se la inyecto en el brazo, Ryuuzaki gimió, tensándose. Sus pupilas se agrandaron por efecto del chute, y perdió la noción de donde estaba.
-Tengo sed…
-Ya. Pero tendrás que esperar un poco a que te haga efecto ahora dejarías seco a cualquiera y no quiero tener que soportarte lloriqueando durante horas.- Le dijo. Se volvio haci mi. Eres un perfecto gilipollas ¿ lo sabias niñato?¿ Que pretendías, matarle?
-No… No sabia que hacer…- Me justifique. Me sentía como una mierda.
-Imbecil.
-Lo siento…
-No te pongas a lloriquear tu también en plan nena y quítate la camiseta. No me mires así, ya que ha sido culpa tuya tu lo arreglaras. No dejare que te mate, aunque me gustaría.
Me obligo a tumbarme a su lado. Ryuuzaki se inclino hacia mi, apoyándose sobre mi pecho, estaba débil, temblaba, pero estaba tan colocado que no tenia ni idea de quien era yo. En ese momento estaba totalmente a merced de Beyond. Mi vida estaba en sus manos. Ni se me paso por la cabeza apartarme o intentar alejarle, si lo necesitaba, haría lo que fuese por ayudar. Tenia miedo, pero intente relajarme, gemí cuando sentí sus labios en mi cuello, después un dolor agudo pero momentáneo.
Hacia cosquillas, sentía su respiración tranquila, le pase un brazo por la espalda, acariciándole suavemente el pelo, era un momento muy intimo. Empezaba a estar mareado por la sangre perdida, peo ni se me paso por la cabeza pedirle que parase. Beyond le aparto de mi con violencia.
-Quiero más…-Protesto.
-No. ¿Quieres morir o que cojones te pasa?- Me miro.
Me aleje de ellos, caí al suelo desmayándome. Desperté en la cama, me ponían un paño húmedo en la frente, me maree al abrir los ojos.
-Ryuuzaki…- Murmure.
-No te muevas.- Me dijo.- Has perdido mucha sangre. Lo siento mucho Light.
-No te preocupes…-Me senté despacio. Estaba muy mareado.- ¿Y tu hermano?
-No esta. No vuelvas a hacer algo así. Si no me hubiera apartado te habría matado.
-No me importa… Beyond tiene razón, te he llevado al limite al negarme.
-No hagas eso. Es su especialidad. Hacerte sentir culpable para utilizarte a su antojo. Hiciste lo correcto. Soy yo quien debe controlarlo, enfrentarme a ello, no rendirme al deseo.
-No quiero que sufras…
Me abrazo. Temblaba ligeramente, antes de poder evitarlo me aparte.
-No te voy a hacer daño.- Me dijo.
-No es eso… es que… me da miedo que me toquen…
-Lo entiendo. Confía en mi.
-¿Ya te encuentras mejor?
-De momento.
Me pregunte que quería decir, pero me enseño el brazo, tenia varias marcas, lo había hecho más de una vez mientras yo estaba inconsciente.
-¿Cuánto va a durar esto? Antes no lo hacias. No te vi nunca drogado ni con sed mientras estaba encadenado a ti.
-Por el azúcar. Comía todo el tiempo…- Sacudió la cabeza apretando los puños.
-¿Te encuentras bien?
-Yo…
Cayo sobre mi revolviéndose, se sujete con toda la fuerza que pude, si se golpeaba con algo se haría daño. Se puso a gritar que quemaba, que le ardía. De pronto se tenso y perdió el conocimiento. ¿Qué había ocurrido? Minutos después gimió y entreabrió los ojos.
-¿Te encuentras bien? -Le pregunte.
-Tengo sed… solo unas gotas…- Me pidió.
Me hice un pequeño corte en la mano, suficiente para que me sangrara un poco y se lo di. Repaso la herida con la lengua. Gemí, dolía. Se sentó a mi lado y se apoyo en mi. Estaba perdido, nunca le había visto tan confuso.
-¿Mejor?
-Gracias. Nadie haría lo que tu estas haciendo.
-No hago nada.
-Tienes que comer.
-Luego. ¿Qué te ha ocurrido?
-Un incendio… aquí hace tiempo… una chica murió… Estaré bien… tu me calmas más de lo que imaginas. -Sonrío.
Hacia días que no le veía esa sonrisa, tan sincera.