Disclaimer: Este fic participa en el reto Desafío 'De Amores y Desamores' del Foro "I'm Sherlocked"
Género: Romance.
Pareja: Sherlock Holmes y John Watson.
Palabras: Soberbia-Euforia.
Rating: "T".
Palabras: 1003, sin notas ni nada.
Euforia
Euforia, (del griego εὐφορία), estado de ánimo - la capacidad para soportar el dolor, o la sensación de bienestar.
Sinónimos: Alegría, satisfacción.
Antónimos: Angustia, descontento.
Sherlock deslizó sus manos por el pecho de John, regalándole una triunfal sonrisa que hizo que se estremeciese entre sus brazos. No pudo evitar sonreír un poco con un toque pícaro que hizo que el otro soltase una carcajada que acabó resonando por toda la habitación. Le gustaba poder atraer de esa manera al doctor, y sonsacar una gran sonrisa por su parte. Lo único que le importaba era la felicidad de ese hombre que se encontraba debajo de su cuerpo.
Las manos del de estatura más baja se deslizaron por la línea de la espalda del azabache, consiguiendo un levantamiento de cejas por parte de este. Le seguía incomodando el contacto físico, pero no era nada parecido a cuando los labios de él se apoderaban de los suyos con necesidad y fuerza. Dejó escapar un gemido por ese encuentro que se producía entre sus lenguas, y el temblor se apoderó de él.
Le gustaba quedar por encima de su doctor, pero a la hora de la verdad, era él quien se derretía entre los fuertes brazos de ese hombre al que deseaba tanto. Sus ojos negros centelleaban, felinos, buscando sus pupilas azules para provocar un encuentro más intenso que el de sus respectivas bocas. Quería dejar escapar un gruñido de molestia por interrumpir esa sensación de vacío tan placentera que le ocurría cada vez que besaba en la boca a John, pero cuando pudo deslumbrar que el muchacho parecía ser así la persona más feliz del universo, no pudo evitar mostrar una mueca similar a la sonrisa.
Sus manos se deslizaron por su pecho, tirando así de la bata para descubrir su torso desnudo. No era como el del moreno, ni mucho menos, pero eso no le dejaba de resultar atractivo al detective. No pudo evitar morderse el labio con un toque sensual, y John, sin poder evitarlo, dejó escapar su aliento. Y fue como una llamada. Fue como una necesidad de dar la bienvenida a lo siguiente que estaría a punto de suceder.
John hizo todo lo posible y, con un fuerza, se giró para poder quedar él encima del otro, que parecía desconcertado ante ese cambio de táctica. ¡El que mandaba era él, y no el doctor! Pero cuando empezó a sentir unos pequeños besos posarse sobre su abdomen, recorriendo cada parte de su piel, no pudo evitar cerrar los ojos disfrutando de esa intensa caricia que le proporcionaba su compañero de habitación. ¿Cómo diantres había conseguido vivir sin todos esos besos recorriendo todo su ser? ¿Cómo pudo estar tanto tiempo negando sus sentimientos? Si hubiese sabido desde el principio que esto habría acabado así, seguramente que todo hubiese sido más sencillo de sobrellevar.
Pero si había algo que le gustaba a Sherlock Holmes eran los retos. Esos que se interponían y le hacían comerse la cabeza. Y John, desde el principio, lo fue. Era obvio que sabía muchos detalles nimios de él que pudo adivinar con tan solo verle, o más bien, que supo ver a primera vista. Pero aún le resultaba un misterio ver como el chico se apoderaba de él y le hacía sentirse vulnerable. Y más cuando tomaba su brazo para poder besar la palma de su mano con cuidado.
Tampoco creía en la delicadeza masculina. Siempre había pensado que los hombres eran rudos, y que, en cambio, eran las mujeres las que daban el placer de la sutileza y delicadeza. Pero con él, todo era distinto. Era exactamente eso. Era poder saborear todo aquello que se le hacía eterno, y a la vez, demasiado efímero. Siempre, en esos instantes que vivía con el doctor, ansiando ya el siguiente. Y que nunca terminase. Que fuese un fuerte "para siempre". Sí, le quería. Quería a ese hombre como nunca había querido a nadie. Pero era algo que nunca admitiría. Nunca.
Las manos de John se introducen por el pantalón de gimnasia del moreno, que por extrañas razones, se lo había puesto para estar más cómodo por casa. Y sus manos no pudieron evitar tantear el trasero del otro, que emitió un gemido. Pero sabía jugar duro. Y no le importaba si así recibía un pellizco por parte de su amante. Seguramente hasta lo estaría deseando. Su mano derecha fue la que se atrevió a tantear la zona de la entrepierna, cubierta por el bóxer de tonalidad blanca. Una sonrisa socarrona se asomó en su rostro ante la mirada llena de deseo del otro.
Y cuando recibió ese beso esperado que le dejaría sin aliento, sus cuerpos, entrelazados en una extraña posición que podía resultar tan erótica como cómica, se giraron, cayendo así al suelo. Soltaron una carcajada sobre los labios del otro, prosiguiendo con esa caricia que tanto le gustaba a Sherlock, igual que a John. Quería pensar que todo eso era lo más maravilloso de su vida.
Pero no lo era. Lo que verdaderamente le gustaba era el bienestar que le provocaba el doctor. Ese estado de euforia que siempre acababa con un sonoro beso, e incluso, con una noche como esa. Una noche donde los gemidos resonaban al otro lado, y de los cuales muchos serían conscientes. De esa felicidad que le provocaba cuando llegaba a casa lanzándole un sobre con un nuevo trabajo. La felicidad que le causaba el hecho que se encelase por algo tan estúpido como creer que podría enamorarse de una mujer como Irene, si tan siquiera pensar que se enamoraría de él.
La alegría que le causaba que le respondiese a sus besos, que le hiciese amor todas las noches. Que le tomase con fuerza y nunca le dejase ir. Cuando se despertaba a su lado, cruzando sus brazos sobre la almohada y posando su rostro sobre estos, mirando a John dormir con calma y tranquilidad. Y eso era lo que la euforia de Sherlock incrementase, al igual que su sonrisa. Le quería. No. Le amaba. Tanto que le podía doler. Pero nunca lo admitiría. Porque eso sería admitir que era un simple mundando. Y Sherlock era todo menos eso.
Nota de la autora: Hola a todos. En fin, este es el fin de este one-short. Espero que os guste. Saludos :)
