Kisshu…- El susurro en su voz le añadió un toque pesado al aire, llevaba casi una hora parada frente a la puerta blanca, los guardias se habían retirado desde antes de su llegada. El miedo de no saber que era lo que encontraría detrás de esa puerta la mantenía fija en su lugar, ¿Qué esperaba? ¿Poder entrar tan confiada como Kaori? Ella al menos estaba segura de que Kisshu querría recibirla, contuvo el aliento durante algunos segundos, hasta que por fin se obligo a tomar el picaporte y girarlo, entrando en la estancia.

Pensó que lo encontraría despierto, como en sus sueños, sonriéndole e invitándola a sentarse a su lado. Sin embargo, su pecho subía y bajaba en un continuo vaivén, dormía tranquilamente, el florero a su lado permanecía vacio. Se acerco hasta el borde de la cama y acaricio la mejilla del joven, igual de pálida que siempre, todavía tenia leves marcas de los aruños de la criatura, sintió su aliento, suave y tibio, cepillar sus dedos y unas grandes ganas de derramar lagrimas se agolparon en su pecho… el dolor de verlo tan frágil e indefenso era demasiado, mas aun cuando era todo su culpa, de haber sido mas hábil podría haberlo esquivado, se reprocho por su ineptitud, de haberse levantado mas temprano para escoger los zapatos adecuados… se le ocurrían un montón de cosas que pudo haber hecho.

Sintió sus propias mejillas mas cálidas y húmedas, comenzó a hipar tratando de contener sus lagrimas- Lo siento- Susurro, segura de que no podía escucharla.- Lo siento tanto…

Los parpados del chico temblaron, justo cuando una gota cristalina aterrizaba en su mano, Ichigo estuvo a punto de lanzarse a su pecho, de decirle lo mucho que lo apreciaba y que allí estaba, con él, para ayudarlo en lo que fuera. La voz de él la detuvo, escucho el nombre que menos quería oír en estos momentos.

¿Kaori? ¿Por qué no habías venido?- Sonrió dulcemente y eso solo la hizo sentirse aun peor- Kaori, responde- Luego en un susurro agrego- Huele a frutillas… no puede ser nadie mas

Observo lo opacos que lucían sus ojos, antes brillaban como el oro y ahora parecían algo similar al cobre antiguo, él se sentó en la cama y empezó a tantear el aire, hablaba con voz temblorosa, como si estuviese asustado.- ¿Kaori?

Lo vio soltar algunas lagrimas al mismo tiempo que pasaba sus manos por entre sus cabellos, ocultaba su rostro entre sus manos y se sentó al borde de la cama, Ichigo no sabia que decir, nunca espero verlo así, el guerrero arrogante y coqueto que conocía nunca permitiría que nadie viera este lado de él, aquel que sufría como cualquier otra persona.

Ha sido un sueño, otra vez- La tristeza en su voz le provoco a la pelirroja un nudo en la garganta, sus lagrimas aumentaban y mordía sus labios en un vano intento de no llorar mas- Estoy solo- Susurro lastimosamente- siempre lo he estado… nadie permanece a mi lado…todos se alejan…

Quería decirle "Yo estoy aquí, no me he alejado" no obstante algo la detenía, era una sensación de miedo y nerviosismo, el no saber si realmente la quería a su lado o si simplemente le diría que se fuera de allí, que lo dejara solo nuevamente.

¿Por qué sigo con vida?- La chica se sorprendió tanto por la pregunta como por el cambio en su tono de voz, se oía resentida e irremediablemente cargada de una tristeza desgarradora- Debería haber muerto… en ese instante.

Por mi culpa él esta llorando, sufriendo y deseando haber muerto…. Yo destruí su vida y todo lo que era…

A-aquí estoy- Su voz se escucho rota y algo ronca por el llanto- estoy justo a tu lado… no es un sueño… ¡No digas que deseas haber muerto!

El último grito había sonado más bien como un chillido desesperado, espero impacientemente con el cuerpo tembloroso. La mirada vacía del chico se fue posando lentamente en su dirección, pensó, tontamente, que el la vería y se daría cuenta de que ella no era Kaori.

¿Kaori? ¿De verdad estas ahí?- Ella se acerco y le tendió su mano, el había extendido su brazo, buscando su contacto. El la tomo agradecido, soltando un suspiro de alivio.

Tu voz suena distinta- Ichigo palideció- supongo que nunca antes te había escuchado así de triste… discúlpame…

No importa- Tapaba su boca con una mano, estaba dispuesta a ser Kaori si eso era lo que el quería- Estoy aquí… por que lo deseo… te quiero tanto Kisshu

Sollozaba amargamente, sintió el suave apretón de la mano del joven, lo vio directamente a los ojos, aquellos que nunca mas podrían darle su calidez al compartir sus chistes, ni siquiera retarla cuando estuviesen enojados o dolidos. El volvió a hablar, volteo su cara instintivamente, hablando tan despacio que la chica tuvo que obligarse a callar para poder escucharlo.

Soy patético, ¿Verdad?- Ichigo negó con la cabeza sin darse cuenta de que él no podía verlo.- Es difícil aceptar que me encuentro perdido y sumido en la obscuridad… es extraño- Luego agrego con un susurro, como si le avergonzara admitirlo- me asusta…. Estoy asustado, Kaori.

Ichigo sintió que tiraba de ella y la envolvía en un cálido abrazo, se aterro, podía descubrirla.

Soy débil- A su confesión le siguió una risa algo histérica y baja- También lo soy…. No tenia idea de que tan débil podía ser…. Pero, tu estas aquí…. Tu no te iras ¿Verdad?

No lo hare- La joven había sentido la angustia en su ultima pregunta, correspondió a su abrazo, aferrándose a él, quería darle el apoyo que necesitaba- No debes preocuparte por nada… todo estará bien... yo siempre, estaré a tu lado…

*I*I*I*I*

Señorita Yumei, ¿Esta segura de esto?- Hori se esforzaba en acomodar el listón en el cabello de la chica.- Aun puede regresar con el joven Ikisatashi y….

¿Y hacer que?, Hori-No se molesto en mirarla, estaba ocupada leyendo un papel- ¿Cuidar de él durante toda su vida? Yo quiero bailar en amplios salones, saberme la esposa de alguien poderoso e importante… poder ir a donde quiera y cuando yo lo quiera… Él ya no es para mí, entiéndelo como yo lo he hecho.

Como desee, señorita- La damisela suspiro derrotada, se había criado prácticamente junto a Kaori y la había visto cambiar desde la muerte de su madre.

Antes, solía ser tan dulce.

Hori, tengo que llegar hoy a mi cita…- Empezó a trabajar más rápidamente, se había dejado llevar por el ayer, en esos ojos fríos y esmeraldas ya no existía ningún sentimiento de cariño o aprecio. Aun le sorprendía que le hablara por su nombre y confiara en ella, en vez de llamarla y tratarla como una sirvienta.

Todo listo, Señorita. Ya podemos partir al jardín de Lervetux- Kaori asintió, su cabello iba adornado con una sola tira color lavanda, estaba trenzada entre sus cabellos rubios. El vestido era del mismo tono, con unos pequeños bordados en verde oliva. Lucia absolutamente perfecta, ideal para conquistar como decía ella misma.

Ella y Hori habían tomado un carruaje hasta el lugar, eran pocos los cyniclones que podían teletransportarse, se detuvieron en un prado amplio y lleno de flores, a los costados había paredes y columnas de piedra que ocultaban unos cuantos salones en su interior. Bajo con cuidado y se sorprendió al ver a la persona que la esperaba, un joven de la edad de Kisshu sino es que uno o dos años mayor, le ofreció su mano, llego a pensar que se trataba de un mayordomo pero las finas ropas la hicieron cambiar rápidamente de opinión. Era completamente diferente a como lo había imaginado, esperaba que, quien sea que hubiese pedido su mano fuera, al menos, diez años mayor que ella, los hombres jóvenes no solían solicitar una esposa en especifico.

Se encontró examinando su piel, tersa y limpia como la de ella. En vez de los cabellos entrecanos que se había imaginado, se encontró con un sedoso y cobrizo tono castaño, los ojos de él eran grises y luminosos. Como los de mamá. Pensó inconscientemente, su boca masculina se curvo en una sonrisa sencilla y que no por eso dejaba de ser hermosa, se dejo guiar por él en un silencioso paseo, tenia cierto encanto, no poseía rasgos exóticos como Kisshu pero, para ella él era perfecto.

Un cosquilleo incomodo se paseo por su estomago, su voz lo hizo intensificarse cuando se presento.- Mi nombre es Nephrael… Nephrael Lervetux…

*I*I*I*I*I*I*I*I*

Pai… necesito tu ayuda- La pelirroja lo miraba de frente, veía las marcas de lagrimas en sus mejillas, la invito a pasar a su despacho.

El alíen ciertamente se había sorprendido cuando lo habían mandado a llamar de su laboratorio, ni siquiera Kisshu o Taruto hacían eso, sabían que el siempre estaba ocupado con nuevos experimentos, como el que usaba para que los cyniclones pudieran ir y volver de la tierra pareciendo humanos normales.

Al pensar en Kisshu había suspirado, había ido a verlo en diversas ocasiones, al igual que Taruto, pero era obvio que el deseaba la compañía de alguien más, no por eso despreciaba la de ellos. Al principio había creído que la compañía que quería era de la chica gato pero, conforme pasaban los días, se iba poniendo cada vez mas molesto cuando la mencionaban, tranquilizándose y sonriendo cuando hablaban de Yumei. Le pareció extraño e imposible, no podía juzgarlo si sus sentimientos habían cambiado, él mismo lo había experimentado, sin embargo, el amor que el le había profesado a la mew parecía tan diferente y sincero.

Al entrar al salón ambos tomaron asiento, el asintió firmemente con la cabeza en un lento y único movimiento, Ichigo no espero más para empezar a hablar, la notaba nerviosa, triste y poco convencida al mismo tiempo, no lo miraba a los ojos.

Pai, necesito que me ayudes a parecer un Cyniclon…- Alzo su mirada, encarándolo y mostrándole que no cambiaria de decisión.

Mmm… no veo porque debería hacerlo- Pensó, por un momento, en lo fácil que seria para el modificar el sistema que empleaba para los de su raza, invirtiendo la transformación, pero lo dejo de lado, el no estaba ahí para cumplir los deseos y caprichos de los seres humanos.

Por favor- La chica le suplicaba con la mirada- quiero ayudar a Kisshu…

¿Kisshu?- Levanto una ceja, mostrándole su intriga, el resto de su cara permanecía igual- No veo que tiene que ver él en esto.

Pai, entiéndeme… por favor- Suspiro, estaba perdiendo su tiempo. Si en algo se parecían ella y Kisshu era en que ambos eran demasiado obstinados y persistentes. Cuando no deseaban compartir sus motivos con nadie mas, no lo harían ni aunque estuviesen al borde de la muerte.

No puedo entender algo que no se ha explicado- Su voz era monótona y uniforme.

No puedo decirte… No puedo decirle a nadie- Su respuesta lo extraño, lo hacia sospechar, aunque si Kisshu estaba involucrado, bueno, no quería despreciarlo pero, en su condición actual, no creía que pudiese ocasionar mucho daño.

Necesito datos…. No trabajo sin datos- Pensó que con eso la convencería, recordó de nuevo su teoría sobre ambos y espero estar equivocado.

Bien…. No me ayudes, lo resolveré yo misma…- Tenia razón, no hablarían tan fácilmente. Ella se levanto y camino con paso firme hasta la puerta, Pai se lamento por lo que iba a hacer pero, si involucraba a Kisshu, él bien podría hacer una excepción.

Estará listo mañana a medio día- La chica volteo incrédula, agradecida y emocionada. Corrió atravesando la habitación con los brazos extendidos, pensó que lo golpearía, en lugar de eso lo abrazo, Pai se quedo estático, ella nunca le había mostrado ninguna señal de simpatía, él incluso creía que ella le temía…. Al recibir su abrazo no pudo menos que pensar ¿Tanto así era su desesperación?

Gracias- Ichigo se limpio las lágrimas con el dorso de su mano antes de irse. Pai aun no se movía, todo había sido demasiado raro para él.