Mina-san... veo q en el anterior vvapi se borro mi nota de autora... ni modos

de cualquier forma esta vez les presentare doble capitulo es que XD se q me matarian si solo les presento este

Debo aclarar que esta idea surgio desde antes de presentar a mi Kaori como la fria dama calculadora que es

Bueno, nada mas agregara que solo puedo soñar con que Tokyo Mew Mew ME PERTENEZCA TT-TT

Moo Kisshu deberia ser mio, yo si lo quiero, al menos muuuucho mas que Ichigo ¬¬


Neprhael… Nephrael Lervetux

Mi nombre es Kaori…- Su voz sono suave y algo soñadora, se obligo a volver a la realidad con una sensación como una bofetada helada, se recordó a si misma que esa no era su forma de ser, enderezo su postura y sus ojos abandonaron el brillo adquirido, volvían a ser fríos y distantes. Su tono se volvió más orgulloso, manteniendo cierta suavidad, correspondiente a cualquier conversación- Kaori Yumei… Aunque eso es algo que ya sabe, ¿Verdad joven Lervetux?

El chico se carcajeo a su lado, arrugando la nariz, Kaori quería enfadarse pero una parte de ella se lo impedía. Opto por mantenerse indiferente, hasta que él se explicara. Hori había tomado nota de su expresión pasada y ahora sonreía, tal vez aun existían sentimientos dentro de su joven señorita.

Discúlpame- El chico sostenía su estomago con ambas manos, sonreía hacia Yumei y la miraba directo a los ojos, se sintió vulnerable- Pero es que es demasiada formalidad… para alguien que será mi futura esposa.

Siguió caminando, con una sonrisa en el rostro, Kaori lo siguió extrañada ¿Qué le hacia creer eso? Estaba indignada y no temía dejárselo en claro, nadie, absolutamente nadie, le decía a Kaori Yumei con quien debía casarse o que era lo que le esperaba en el futuro, la sala de guerra solo haba sido un medio para completar sus planes.

¿Tu futura esposa? Te recuerdo que sigo comprometida con Kisshu Ikisatashi- Él se había detenido abruptamente, Kaori sonrió satisfecha, de seguro había herido su orgullo.- Al cabo de un año podría regresar a su lado…

Él se volteo, sus ojos grises parecían menos brillantes que antes, se acerco lentamente hacia ella, podía ver el movimiento de las ondulaciones de su cabello mecidas por el viento, tomo la barbilla de la joven con una de sus manos, acerco sus rostros y viéndola directo a los ojos empezó a hablar.

Pero a diferencia de él, yo te amo- Kaori tembló ante el sonido de las palabras que mas odiaba- Te conquistare… atare tu corazón al mío… no querrás alejarte de mi lado, como yo no quiero hacerlo del tuyo… cada vez que cierres tus ojos veras mi rostro, no el de él… Tus labios y los míos desearan no separarse jamás…Luchare contra cada barrera que pongas entre nosotros…recuerda mis palabras Kaori… Tú serás mi esposa…

Luego de eso él la soltó, se dio la vuelta y comenzó a caminar hacia una de las fuentes del jardín, debajo de un árbol una mesa se encontraba dispuesta con un juego de té y algunos bocadillos.- Muero de hambre- El tono de su voz era alegre, la rubia se sintió terriblemente desequilibrada- Kaori, vamos. No quiero merendar sin la compañía de una señorita tan hermosa como tu…

Por supuesto Pensó. Yo no soy más que un trofeo, una belleza para presumir cuando nos casemos…

No tengo ningún problema con ello, Joven Lervetux- Había recuperado su compostura, no debía de darse el lujo de exponerse con él. Lo observo hacer una mueca- Y le suplico que me llame con el respeto debido, Señorita Yumei no Kaori.

KA-O-RI- El bufo molesto después de decirlo, luego lo vio sonreír, ella se mostro extrañada. Neprhael por su parte le ofreció una silla que ella ocupo inmediatamente, tomo una de sus manos y mordisqueo sus dedos, ella chillo alarmada antes de retirar su mano abruptamente. El chico se sentó enfrente de ella y alzando un dedo le dijo- Y yo te suplico que me llames por mi nombre, Nephrael ¿Recuerdas?

Absolutamente no- Kaori inflo sus mejillas, sus ojos penetraban el ambiente. Eso siempre le funcionaba en casa, él no debía ser demasiado diferente de cualquier hombre que hubiese chantajeado antes, lo miro reírse inocentemente, al parar la miro directo a los ojos y hablo con ella nuevamente.

Entonces te propongo un trato- Asintió dubitativa- Bésame- Ella abrió los ojos sorprendida- Hazlo y dejare que me llames Sabandija rastrera si ese es tu deseo… Y yo te llamare Señorita Yumei

Negó con la cabeza, no es como si no hubiese besado a alguien antes. Kisshu había sido el primero pero, en aquel momento se había sentido tan segura de que se casaría con él que no le había importado. Además, algo en Nephrael le decía que era peligroso hacerlo, como si una vez que lo hiciera ella no podría detenerse.

Dejémoslo así, Nephrael- Agrego lo último con pesadez, a él pareció no importarle el que hubiese rechazado su oferta de besarlo. Volvió a sonreír como antes de que ella le hubiese recordado su compromiso con Kisshu, parecía tan ingenuo así, nadie podía imaginarse que detrás de esa cara se escondía alguien tan capaz de manipular los eventos a su favor.

¿Y si solo yo soy afectada por él?

Juguemos a algo- Interrumpió sus pensamientos con un tono alegre. Kaori tenia la taza de té sobre sus labios y el simplemente la observaba con los codos apoyados en la mesa, apoyando su cabeza sobre sus manos entrelazadas. – Cinco preguntas…

¿Cinco preguntas?- La chica no pudo abstenerse de preguntar.

Habria sugerido diez pero… al parecer sigues un poco enojada- El amplio su sonrisa, mostrándose relajado y confiado, de una manera dulce y normal, muy diferente a la de ella.

Me refería a que no se que es eso…. ¿Cómo funciona?- Parecía que el chico contenía una risa, Kaori se pregunto porque.

Es muy sencillo, cada uno de nosotros hace cinco preguntas al otro, que tendrá que responder sinceramente… creo que servirá para que nos conozcamos mejor- La chica asintió, comprendiéndolo.

¿Eso es todo? Parece muy sencillo… ¿Quién empieza?- Ahora el chico si que sonreía complacido, negó con su cabeza.

Tu ya has empezado, llevas cuatro preguntas… te queda una pero, seré gentil y tomare las anteriores como una sola… puedes continuar con tus preguntas- Kaori inmediatamente se levanto para protestar, no era posible que la hubiesen engañado tan fácilmente.

¡Eso es injusto!- Se sintió como una chiquilla, se aclaro la garganta y hablo políticamente mientras tomaba asiento- Quiero decir, yo no sabia nada sobre las reglas

Tic Toc- El chico movía su dedo índice de un lado a otro, disfrutando- Se te agota el tiempo… puedo empezar yo si quieres, así dejas tus dos preguntas para el ultimo

La chica asintió descontenta, esta era la clase de cosas que la ponían de mal humor. Ni siquiera podía pensar en algo para preguntarle, empezó a beber de su taza nuevamente.

¿Te parezco atractivo?- Ella escupió algo de su té, lo miro rápidamente pero el ya sonreía satisfecho.

No eres un caso perdido- Se limito a decir antes de continuar con su bebida, el asintió complacido.

¿Con cuantos hombres te has besado?- La miro con los ojos entrecerrados, serio y ansioso. Ella suspiro y puso una mano en su frente, no le vio el caso a mentirle.

Uno- Por un momento vio su cara llenarse de alegría y sorpresa. Aunque también había un poco de celos.

¿Me podrías contar algo sobre tu familia?- Kaori sonrió, lo atraparía en su propio juego.

Si, podría- El espero impaciente, la chica continuo en silencio, un abejorro paso zumbando por el frente de la cara del chico quien de pronto comprendió todo y se soltó a reír.

¿No me vas a decir nada a menos que te lo pregunte correctamente, verdad?- Un poco mas, se dijo a si misma.

Estas en lo correcto- Una sonrisa picara se asomo en el rostro de él.

¿Ni aunque amenazara con besarte?- ¡Lo tengo! Deposito su taza sobre la mesa y se dedico a sonreírle con superioridad.

Probablemente si, sin embargo has agotado todas tus preguntas- El se mostro sorprendido, si que lo había atrapado.- Es mi turno… ¿Por qué… por que me escogiste?

Por que te amo- Fue su sencilla respuesta. Después de lo mucho que le había costado a la rubia hacer esa pregunta el le salía con eso, giro sus ojos fastidiada.

Entonces dime- Respiro profundo antes de preguntar- ¿Qué es lo que te llamo la atención sobre mí?

Mordió su labio inferior, esperando su respuesta, el no tardo casi nada en empezar a responderle, como si hubiese estado planeando decirle eso desde un comienzo. Empezó algo dubitativo pero confiado, probablemente seria vergüenza.

Cuando te vi en el salón, pensé que eras increíblemente hermosa- Ella bufo, no se esperaba más- pero también creí que eras engreída, manipuladora y egoísta…- A sus espaldas escucho la tenue risa de Hori- Yo estaba a un lado de una de las personas que te iban a evaluar, estaba a punto de retirarme cuando abriste tus ojos y miraste justo al frente…. Me hipnotizaste… quede conmovido… vi tu dolor… un dolor que permanecía escondido dentro de ti… Yo quiero ser la persona que cure tu corazón…. Kaori, permíteme ser esa persona.

Kaori se levanto, la mesa tembló y algunos platos derramaron su contenido. Nephrael la seguía mirando pero ella se mantenía distante, supo con tristeza que se había encerrado aun mas en si misma- ¡No hay nada que curar!

Se alejo a paso rápido de él, seguida de su damisela, alzando la falda de su vestido para poder ir más deprisa, el no hizo intento de detenerla, lo cual agradeció interiormente. Nephrael estaba al tanto de que ella no era de las chicas que admitían ser consoladas entre los brazos de un hombre, no cuando acababa de conocerlo. Aun así, él sabia que podría encontrar a la verdadera Yumei, solo tendría que esperar.

No había nada malo en ella, se convenció conforme se acercaba al carruaje, Nephrael se había equivocado, ella era perfecta, se había esforzado por ser perfecta. Lo sabia, se lo habían dicho y demostrado cuando se convirtió en la prometida de Kisshu… si Ichigo no lo hubiese arruinado, ella no habria tenido que conocer a Nephrael, podía haberse casado con Kisshu… vivir la vida que siempre había querido.

A diferencia de él, yo te amo.

Lo recordó, su voz sincera al decírselo, la mirada en sus ojos, la suavidad de su toque y la sonrisa que le regalaba…

No es amor, el solo desea lo mismo que yo… Soy un trofeo… No existe tal cosa como él amor…

Subió al carruaje y le ordeno alejarse a toda prisa de ahí, Hori se sentó a su lado, ya había sacado su cepillo, lista para intentar relajarla pero, Kaori no parecía de humor para ello, se mantuvo con la mirada perdida en la distancia… Hori acaricio su cabello, Yumei no sabia que pensar…

Se acordó del rostro de Ichigo cuando le dijo que Kisshu la odiaba y como ella lo había negado tan fervientemente… en ese momento se había preguntado si así se sentiría amar a alguien. Si el amar era creer ciegamente en alguien…

No lo quiero, no lo necesito- Fue lo único que salió de sus labios.