De como James conquistó a Lily mientras Severus estaba en el rincón
Viernes 10 de febrero de 1978
—¿Con James? —preguntó Natalie—. ¿Con James, el chico alto y que juega Quidditch? Es tan lindo, no sé cómo no quieres hacer un trabajo con él.
Natalie Rivers, una alumna de sexto año, era una de las buenas amigas que Lily tenía. Estaba un poco obsesionada con James, como la mayoría de las chicas, pero era simpática, callada y siempre estaba alegre. Tenía el pelo oscuro y unos ojos color marrón chocolate. Se había hecho amiga de Lily, cuando esta la ayudó a hacer un trabajo de Estudios Muggles. Era sangre pura, si, pero al igual que James, no le preocupaba el estado de la sangre.
—Natalie, es un pedante, es un molesto, se la pasa haciéndose el superior con esa estúpida snitch y haciendo bromas. ¿Cómo no querer no hacer el trabajo con él? La única razón por la que no le pido a Flitwick que me cambie, es porque no quiero tener problemas —respondió Lily, con la furia reflejada en sus ojos.
Natalie y Lily estaban charlando en la entrada a la sala común sobre la decisión del pequeño profesor de Encantamientos de poner a James y a Lily juntos. Esta opinaba que era una completa tortura que la hubiera puesto con el merodeador, pero Natalie intentaba convencerla de que no era así.
—Pero Lily, ni siquiera te has tomado el tiempo para conocerlo —balbuceó Natalie.
—No tengo que conocerlo para darme cuenta que es un pedante. ¿Has visto las bromas que hace? Son repulsivas, casi peores que las "bromas" de los de Slytherin.
—No es cierto, James y sus amigos no son tan diabólicos como Snape, Avery y ese grupito.
Lily reprimió una mueca de tristeza al oír el nombre de su antiguo amigo. Ya hacía mucho que no le hablaba pero aún podía verlo y siempre recordaba lo mucho que la había lastimado ese fatídico día en su quinto año.
—No menciones a Snape, por favor. Natalie, sabes bien que no me gusta.
Natalie suspiró. Ya conocía la faceta melancólica de Lily cada vez que se mencionaba a Severus.
—Um, Lily, yo…
Pero no tuvo tiempo para terminar la frase, porque de repente, y en tropel, aparecieron por un pasillo los "Merodeadores" riéndose a carcajadas, seguidos de un sinfín de adolescentes totalmente furiosas. Y con mucha razón. Gracias a la idea de Peter, la estrategia de Remus y los hechizos de James y Sirius, ahora todas las chicas de Ravenclaw, menos las de séptimo, lucían en sus frentes, la palabra "NERD" en brillantes colores. ¡Y algunos hasta cambiaban de color!
—Señoritas —gritó Sirius, intentando contener las lágrimas de risa que le producía ver a las Ravenclaw iracundas por su broma—. Antes de que nos maten, tenemos que decirles que esa estupenda marca que todas tienen en la frente, se irá el día lunes, al final de la clase de Astronomía.
—Black, ¿pretendes que nos quedemos con esta horrible marca hasta el lunes? —chilló una alumna de cabello castaño, algo bajita—. ¿Tú estás loco?
—Un poco —respondió Sirius, largando una carcajada—. Señoritas, la marca se irá, no es permanente, ahora por favor les suplicamos que se retiren ya que nuestro amigo Remus tiene que estudiar para Transformaciones —exclamó, señalando al aludido, quien miraba al suelo por intentar no reírse.
Después de unos cuantos insultos, varias quejas y un par de maldiciones que fueron a dar a la pared, las alumnas de Ravenclaw se fueron retirando poco a poco, dejando, al cabo de unos minutos, el corredor vacío, a excepción de Natalie, Lily y los jóvenes Merodeadores, que se seguían riendo sin cesar.
—Creo que es la mejor broma que hemos hecho —dijo Peter, con una sonrisa en el rostro.
—La mejor broma, por ahora —lo corrigió James. Y los cuatro se largaron a reír.
—¿Podrían callarse tan solo un minuto? —los interrumpió Lily, fastidiada—. No es muy agradable oírlos reírse de su estúpida broma.
—Pero si es Evans… —la saludó Sirius— ¿Cómo estás? ¿Ya sales con James? —preguntó con una risita. Lily lo ignoró olímpicamente.
—Potter —dijo Lily, ahora dirigiéndose solo a James—, tenemos que hablar.
—¿Qué quieres? ¿Salir conmigo, por fin? ¿Tanto me quieres Lily? —preguntó James en un tono que pretendía ser seductor.
—Creo haberte dicho que yo soy Evans para ti. No Lily, no pelirroja. Evans. Entiende Potter. En fin, como en las clases de ayer en la tarde me estuviste "ignorando" —bufó y dibujó las comillas en el aire—, no hemos tenido tiempo para…
—Tiempo para que me pidas salir, ¿verdad? —la interrumpió alegremente el merodeador.
—Tranquilo Potter, todavía no me volví tan loca como para preguntarte eso —James compuso una mueca de desilusión—. Como te decía, no hemos tenido tiempo para arreglar como haremos el trabajo de Encantamientos.
—Yo ya lo he empezado —intervino Remus—. Jane Summers es bastante inteligente.
—Y atractiva, si me permites decir —agregó Peter. Sirius rió—. Davis también es bastante lista, pero muy simpática más que nada. Me agrada —concluyó con una sonrisa tímida.
—Bueno, todos conocemos a Marlene, así que no tengo mucho que decirles —declaró Sirius.
—¿Y no nos dirás que te mueres por ella? —replicó mordazmente Lily. Sirius se sonrojó—. Bueno, Potter, antes de que nos interrumpieran —dijo ella mirando fugazmente a los tres merodeadores—, te estaba diciendo que tenemos que arreglar como hacer el trabajo de Encantamientos.
—Cornamenta —volvió a interrumpir Sirius. Lily lo miró furibunda—, Remus, Peter y yo nos vamos a la sala común. ¿Quieres venir, Natalie? —la aludida afirmó quedamente y los cuatro alumnos entraron a la sala común, dejando a James y a Lily, solos en el pasillo.
—¿Y qué quieres hacer Evans? —preguntó James con una pequeñas sonrisa en el rostro.
—Simple. No quiero interferencias y quiero terminar rápido. Este fin de semana nos encargaremos de recolectar información. Tú te ocupas de los encantamientos en las escobas y la creación de los encantamientos levitadores —recitó Lily. Parecía que se había aprendido su discurso de memoria.
—¿Qué harás tú?
—Sencillamente me ocuparé de las funciones de cada encantamiento y de los movimientos de varita que requiere cada uno. Además, nos reuniremos todos los días desde el lunes, a las últimas horas de la tarde, en la Biblioteca a continuar con el trabajo. ¿Te parece bien? —terminó Lily, evitando mirar al merodeador.
— Sí, pero…
—No, nada de peros —lo interrumpió ella, con fastidio—. Te veo el lunes a las seis y cuarto en la puerta de la Biblioteca. Y para ese entonces, no te me acerques Potter.
—No suelo cumplir mis promesas, Evans —replicó Potter, componiendo una sonrisita compradora—. Pero lo intentaré —agregó al ver la cara de Lily.
—Gracias Potter —Lily le dedicó una fugaz sonrisa, dejando algo anonadado a James, y se alejó hacía el tercer piso, donde debía cursar la clase de Aritmancia.
Horas después, ya después de haber terminado de cenar, Lily, Marlene y Natalie estaban sentadas en una mesa de la sala común, alejadas del bullicio. Lily estaba intentando terminar su tarea de Astronomía, sin mucho éxito, y Marlene y Natalie charlaban de cosas triviales.
—Y… ¿de qué hablaste con Potter? —inquirió, de pronto, Natalie, curiosa—. En Aritmancia estabas muy callada.
—Simplemente hablamos del trabajo de Encantamientos. Nada importante —le respondió, sin apartar la vista del libro que sostenía en sus manos.
—James volvió a la sala común muy alegre. Casi como si tú le hubieras pedido salir. ¿Estas segura de que…? —replicó Natalie.
—Natalie —dijo Lily, exasperada—, estoy segura de que no le pedí salir, tampoco creo que me hayan hechizado, ni nada de eso.
—Oh, por Merlín, ¿cuándo vas a aceptar que James Potter te vuelve loca? —la reprendió Marlene, con una sonrisa.
—Marlene, a veces pienso que la presencia de Black en tu vida te hace mal. Potter no me vuelve loca ni por asomo —respondió Lily, ya harta.
—Claro, la loca soy yo y no tú que hablas de él todo el tiempo. ¡Lily, te he oído hablar en sueños! Casi todas las veces repites: Potter… pedante… estúpido —Marlene sonrió. Tenía la batalla ganada.
—Eso no significa nada. Y por supuesto que yo no hago eso —gritó Lily, sonrojada. En realidad, Marlene tenía bastante razón, ya eran varias las veces en las que muy a la madrugada se podía oír a Lily murmurar el nombre de Potter, casi siempre acompañado con un insulto.
—Oh, claro que lo haces.
—Claro que no, y esto es hartante y cansador, me voy a dormir. Y Marlene… —la aludida la miró—, ya que hablamos de hablar en sueños, creo que he oído a alguien gimotear "Sirius Black" muchas veces…
Marlene se sonrojó hasta la punta del cabello. Sí, era cierto, estaba enamorada de Sirius, y todos lo sabían o lo sospechaban, pero era bastante susceptible al tema "Black" y todavía, después de los cuatro años que llevaba enamorada del merodeador, no podía evitar ponerse colorada ante la simple mención de su enamoramiento.
Subió las escaleras hacía la habitación de las chicas de séptimo y entró. Dentro estaban Mary y Alice.
—Alice, Mary, ¿por qué no han bajado? —preguntó con sorpresa Lily.
—Pues Mary no se sentía muy bien —le respondió Alice—. Ha estado muy rara desde la cena.
—No es nada —se apresuró a decir Mary—, solo me duele un poco el estómago así que si quieres usar el baño, te recomiendo que lo uses rápido —la cara de Mary se puso de un color verdoso, para nada agradable.
Lily entró al baño rápidamente. Se duchó, se lavó los dientes, se cambió y salió, para ver como Mary, al abrir la puerta, entraba a toda velocidad y se dirigía hacia el excusado. Lily, asqueada, cerró la puerta y se dirigió a su cama.
—Buenas noches, Alice ―la saludó Lily, bostezando.
―Lily, ¿puedo preguntarte algo? —ninguna luz estaba encendida, pero aun así, Lily pudo notar que Alice Page estaba sonrojada.
—Claro, Ali, ¿qué quieres saber? —inquirió la pelirroja acostándose en su cama.
—¿Tú crees que yo le gusto a Frank? —Lily se sorprendió con la pregunta de Alice. Sabía que Alice dudaba por cualquier cosa, incluso hasta por cómo debía acomodar los libros en su mochila, pero Frank Longbottom era una de las personas menos disimuladas que conocía, y todos sabían que le gustaba Alice.
—Claro, ¿por qué no le gustarías? —preguntó Evans, ya dentro de las sábanas.
—No lo sé, quizás es porque soy bajita, no soy linda y…
—Oh, por Merlín. Deja de bajarte la autoestima. Eres linda y si eres bajita, ¿qué con eso?
—Pero… —tartamudeó Alice.
—Pero nada, Ali. Descansa, mañana será un día largo.
—Oh, bueno. Buenas noches, Lily —Alice sonrió en la oscuridad, antes de dormirse. Lily sabía cómo alegrarla.
—Buenas noches.
Cuando Lily se durmió, después de un largo rato dando vueltas en la cama, soñó que Alice y Frank bailaban un vals al ritmo de una dulce música. A la mañana siguiente no recordaba nada de su sueño.
No me ha gustado mucho como quedó el final de este capítulo pero les prometo que el siguiente será más divertido y loco.
¿Y bien? ¿Qué les ha parecido? ¿A que James es muy acosador? ¿Y Lily un poco gruñona?
En fin, Natalie Rivers es de mi invención al igual que Jane Summers, Davis y la alumna sin nombre de Ravenclaw.
Espero que esta historia les esté gustando tanto como me está gustando escribirla a mí...
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