Sin saber a dónde ir caminé por unos minutos hasta que sin saber cómo, llegué al estadio de quidditch que a pesar de que poco menos de una octava parte seguía destruido lo demás estaba como antes.

Me senté un una de las gradas de más arriba, y abrí el libro en el capítulo de vampiros, en toda la primera pagina se mostraba una imagen con dos personas que se tomaban de las muñecas (como cuando se hace un juramento inquebrantable), uno sostenía la varita con la otra mano y usaba una túnica verde botella y el otro vestía como muggle pero enteramente de negro, era muy pálido y ojos rojos, y detrás de la espalda tenía una mano con los dedos cruzados. Comencé a leer.

Hace aproximadamente 150 años, en el mundo mágico estalló una guerra poco conocida entre los magos de tiempos actuales, debido a que piensan que no es muy importante su mención.

Como pocos sabrán, en esas épocas los vampiros y magos formaron una alianza, debido a crecientes riñas por parte de ambos lados, el ministro de magia y un "príncipe vampiro" (como ellos llaman a sus autoridades), sellaron un pacto, donde…

Escuche pasos, o más bien como alguien arrastraba los pies, y también arrastraba lo que podría ser una escoba, pero como se escuchaban muy lejos los ignoré…

donde ambas partes aceptaban o rechazaban las propuestas de los otros, para que al final se redactara el tratado mágico #1890 donde magos aceptaban su culpa en poner en peligro de extinción la especie de los vampiros y…

¿Peligro de extinción? Con solo leerlo me sentí ofendido… hablaban como si fueran (fuéramos) animales.

y estos por su parte aceptaban a abstenerse a beber sangre mágica, pues como se debe saber esta le da poderes extra por unas horas a las criaturas de la noche…

Los pasos eran ahora mucho más cerca, tan cerca que escuchaba como alguien decía

-Tengo que explicarle… ¿pero explicar qué?... de seguro el me dirá eso… ¿Que quieres explicar?... pero supongo que es también su culpa… él se fue dejándome todo el paquete…

Reconocería esa voz en cualquier sitio, pero para no ser obvio continúe mi lectura…

noche, como vampiros y hombres lobo.

También fue causa de gran polémica una condición de los vampiros, pues insistieron que en el ministerio de magia, estuvieran varios vampiros trabajando ahí, e incluso…

El pelinegro que había escuchado hablar dio la vuelta en las escaleras que había en los costados para quedar frente a mí, solo que yo estaba unas 5 filas más arriba.

-Tal vez si él no se hubiera ido… -Harry volteó hacia arriba, donde estaba yo- R… Ron... ¿Qué… qué haces aquí?

Levanté un poco la cabeza, con fingida inocencia.

-Ah, solo eres tú- Regresé la vista al libro- Me estaba asfixiando en el castillo.

he incluso pedían que un vampiro ocupara el puesto de "segundo ministro".

La mayoría de los magos negaba que esto fuera posible pues….

-Y… em…. ¿Qué tal tu viaje?

De nuevo levanté mi cabeza.

-Excelente, los mejores meses de mi nueva vida.

Dije lo último sin pensar, y ya era tarde para retirarlo.

-¿Nueva vida? ¿A qué te refieres?- Dijo mientras subía una fila.

-Es una manera de hablar-me pasé una mano por mis cabellos, alborotándolos, como se me fue sugerido.-Es decir que, estando lejos es como empezar de cero.

-Si lo sé… sabes Ron, yo… quería hablar contigo sobre todo lo que pasó desde tu partida... no sé si sepas pero estoy de nuevo con Ginny y fui enviado a atestiguar a favor de los Malfoy y hablando de ellos…

-Solo te diré algo…platícame de lo que quieras… de Ginny o de tu nueva escoba- Dije señalando su nueva Saeta de Fuero 0.2 - pero no me menciones a ese y menos a Granger.

Volví la vista a mi libro tratando en vano de seguir leyendo.

pues esto es una infracción a las más viejas leyes. Con esto los vampiros denegaron que si no habría un segundo o primer ministro vampírico en nuestras autoridades, no sería…

-Sobre eso también quería hablar… ella ha sufrido mucho ¿sabes? Tu partida… que no respondieras sus cartas….

-¡¿Y crees que yo no he sufrido?! - Cerré de un fuerte golpe el libro- ¡Por si no lo sabías para mí no ha sido un campo de rosas!-Me levanté, de repente notando que Harry olía, bien.

Ok, era momento de alejarme o no resistiría mucho.

- Y para tu información JAMAS recibí una sola carta de ella y si la hubiera recibido nunca la hubiera contestado…

Puse una expresión que pensé que jamás utilizaría con Harry, una llena odio y rencor.

El iba a decir algo pero me adelante.

-Ya no digas más… ya vi de qué lado estás ahora.-Dicho esto me levante dejándolo con la boca abierta.

Me fui hecho una furia del campo... así que ella había sufrido ¿no? Pues bien merecido se lo tiene.

Después de llegar al castillo me dedique a recorrerlo todo, lo malo era que, en cada parte recordaba algo, ya sea de cuando tenía 11, 15, o ya 17 pero ese castillo estaba lleno de recuerdos.

Aun así caminé y caminé… (¿Soy un poco masoquista no?) Hasta que llegó la hora de la cena y me dirigí de nuevo al Gran Comedor, donde ya había varias personas sentadas, no sabía a dónde ir hasta que vi a Rolf sentado solo en una mesa de la izquierda más apartada a la puerta.

Caminar hasta ahí me pareció eterno, podía notar todas las miradas de todas las personas que había dentro del comedor.

La espera no fue muy larga o al menos no lo pareció, Rolf era de esos chicos que siempre tenía algo interesante que decir.

La cena fue divertida, también ahí me encontré con Ginny, ella estaba igual o más enojada que yo con Granger y al parecer odiaba su presencia tanto o más que la de Malfoy. Después de hablar con ella, lo que quedaba de la cena platiqué con Lavender, hasta que a mi nariz llego un extraño olor, como el de comida podrida, era muy sutil, a duras penas logré olerlo, pero no le di mucha importancia, pues Luna (que estaba sentada junto a Lavender y ella estaba a mi derecha) aun llevaba en su mochila cosas de dudosa procedencia.

Pasaron algunas semanas, hasta llegar a mediados de noviembre, mi trabajo consistía en ayudar a la profesoraMcGonagall que aun impartía las clases de Transformaciones, ella también me había ayudado en mucho, en las veces que iba a su despacho me daba datos sobre los vampiros y lo magos, me contó varias leyendas sobre como comenzó la amistad entre ellos y como acabó.

También solía dar rondas por los pasillos por las noches, algo muy relajante, recordando que yo ahora sólo dormía máximo a la semana 10 horas o menos.

Había terminado ya el libro, y en varios pergaminos anote cosas importantes, adquirí muchos otros, la mayoría trataba a los vampiros como unas bestias sin inteligencia, y solo unos pocos (de hecho solo 3) los mencionaban como criaturas "casi humanas" y con mucho que aportar al mundo mágico.

En la primera excursión a Hogsmeade, estuve solo, aunque me agradaba la compañía de mis amigos como Rolf (con quien ahora me llevaba muy bien) o de Luna, o alguno de ellos, me había vuelto tal vez desde hace mucho, un poco solitario.

Fui a Honeydukes donde me lleve una sorpresa al encontrar paletas con sabor a sangre, cuando recordé que ya las había visto antes, en mi tercer año, aun así, compre muchas.

También visite lo que antes era Zonko y ahora era la sucursal de Sortilegios Weasley y compré muchas cosas que de seguro jamás utilizaría, pero eso es lo bueno de tener dinero, puedes comprar y comprar...

Al final decidí ir a las Tres Escobas, al entrar me lleve la segunda sorpresa del día al encontrar a Derek, casi esperándome, ¡había olvidado que él estaba hospedado en Hogsmeade!

-¡Hola! ¿Qué tal hasta ahora tu estadía en el castillo? -Dijo mientras me estrechaba la mano y nos sentábamos en una mesa cercana.

-Muy bien de hecho, he averiguado muchísimo pero algo me dice que me falta más del doble de lo que he descubierto hasta ahora.

-¿Cómo qué?

-Pues no lo sé… la verdad sólo me enviaron a investigar sobre los v…

-¿Sabes? Este no es un buen lugar para hablar, mejor vámonos.

-¿Por qué?

-Tú solo sígueme…

Algo confuso lo seguí, hasta los límites del pueblo, hasta donde había una pequeña casita de madera de un único piso.

Al entrar, se llegaba directamente a la sala de estar (donde había 3 sofás de dos plazas y un poco más lejos un piano), a la derecha estaba una pequeña cocina, del otro lado dos puertas. Derek se sentó en un sofá.

-No es muy cómodo, pero al menos sirve para vigilarte hasta diciembre ¿Quieres algo de beber?

-No gracias…. -me senté en el sofá que quedaba frente a donde estaba el sentado- ¿Por qué me sacaste de las Tres Escobas?

Puso una expresión de desconcierto total.

-¿No lo sentiste? ¿O no lo oíste?

-¿Qué cosa?

-¿Cómo que cosa? Un pelinegro y un rubio nos escuchaban con algo que según escuche llaman orejas extensibles.

-¿Enserio? No lo noté.

-¿Y estás tan tranquilo? Ya sé que no tenemos los mismos poderes pero bueno…. Total, eso no es relevante, ahora si… ¿Cómo te ha ido con la investigación?

-Bien, pero como decía sólo me enviaron a investigar sobre como los magos ven a los vampiros, pero yo quiero saber más sobre ellos, pero lo malo es que no creo encontrar mucho en la biblioteca.

-¿Y que yo no cuento? Dijo medio ofendido.

¡Tarado! ¿Cómo antes no me di cuenta que tenía una buena fuente sobre los vampiros tan a mano?

-Pues ahora que lo dices… No lo había pensado.

-Bueno... ¿Qué quieres saber?

Así nos la pasamos algunas horas, él contestaba mis preguntas, por tontas que fueran, y cuando creí haber terminado mis dudas el sugirió que en el tiempo que pasáramos él quería enseñarme algo, y se ofreció a enseñarme a tocar el piano.

-No, el piano me trae muy malos recuerdos… bueno unos bonitos recuerdos pero que no quisiera recordar.

-Pues entonces es un buen motivo, si huyes siempre de tus recuerdos o pasado, algún día te alcanzan, créeme te lo digo por experiencia.

-Bueno entonces…. Está bien.

Después de otras cuantas horas de práctica, donde, a decir verdad fui un asco, regrese al castillo, y ya que no había dormido desde hace 5 días, regrese a mi habitación para descansar unas buenas merecidas horas.