A la mañana siguiente, en el desayuno voló hacia mí una paloma de papel, con una nota de directora.
Tenga cuidado con la profesora Vector, pero no con los profesores Slughorn y Trelawney. Recuerde que lo espero en mi despacho a las 7; 30 del jueves.
¿Así que mi segunda y tercer ayuda era el profesor que no podía ni recordar mi nombre y la profesora que ve la muerte en un conejito blanco? Genial…
Decidí probar primero con la profesora de adivinación, así que después de preguntarle a Parvati que hora tenía libre la profesora, me propuse ir antes de la comida.
Fui a la torre de adivinación, y encontré a la profesora en su aula, tal y como la recordaba, con sus miles de chales y collares puestos.
-¡Ah joven Weasley! Que gusto verlo por fin en el mundo físico, claro, yo ya sabía que vendría, ¿Qué lo trae por aquí?
¿No que muy adivina?
-Pues yo quería preguntarle si usted sabe algo sobre esto…
Saque del bolsillo de la túnica azul marino que llevaba ese día mi dije con el símbolo de los vampiros, la profesora abrió mucho los ojos (si era posible) y tomo el colgante en su mano, pero al momento de tocarlo, su mirada se volvió distante, se quedó tiesa como una roca y con voz ronca que jamás le había escuchado dijo;
-El séptimo hijo del séptimo hijo, amigo del vencedor deberá probarse ante sí mismo que es digno de su poder legitimo como señor de los vampiros, pero antes de lograrlo será traicionado dos veces… por un hermano de sangre por cada parte de su alma…. Y ambas partes del alma regresaran del más allá y es ahí cuando el rey se alzará….
Al terminar de decirlo, la profesora no recordaba nada, y yo tampoco quería hacerlo… ¡Ahora sentía lo mismo que Harry!
Aun así, la profesora aceptó que conocía ese símbolo, y comenzó a contarme que fue su abuela la que había hecho la profecía que arruinaría la amistad de magos y vampiros.
Me dijo cosas que según ella, pocas personas conocían, como que la profecía fue hecha en presencia del en ese entonces ministro de magia, y este decidió mantenerla en secreto, hasta que un príncipe vampiro se enteró, y como el ministro no quiso decir nada, lo llamó traidor, y al día siguiente mando a una tropa de 10 vampiros a matarlo.
Desde ese momento, los magos le dieron caza a los vampiros, y estos, se refugiaron en países como Irlanda, España e Italia.
Al estar en el aula de Adivinación, por alguna razón, me sentí tranquilo, como si nada pudiera pasarme ahí.
Pero no pude retrasarme más, así que unas horas después me fui.
Como casi siempre decidí saltarme la comida, pero esa vez en vez de dirigirme al campo de quidditch decidí ir a Hogsmeade.
Después de abastecerme de ranas de chocolate y paletas de sangre fui a la cabaña de Derek.
Llamé a la puerta una, dos veces, no había nadie ahí pero aun así con un movimiento de la varita logré abrir la puerta.
La cabaña estaba muy bien iluminada así que no tuve que hacer gran cosa con eso.
Aunque tal vez fuera grosero o de mala educación, decidí explorar la casa, pues creí que si mantenía la mente ocupada no pensaría en lo que dijo la profesora de adivinación.
¿Fue en verdad una profecía?
No pensaría en eso, abrí una de las puertas de madera, esta dirigía a un pequeño baño con sólo lo indispensable, una tina, un escusado y un lavabo.
Cerré la puerta, no había nada interesante ahí.
Abrí la otra, esta era la habitación de Derek, en el centro había una pequeña cama pero se veía muy cómoda, tenía un armario de madera y encima unos marcos con fotos.
Me acerqué y tomé el que tenía más cerca.
En ella se veía un niño, no tenía más de seis u ocho años, tenía una gran sonrisa en el rostro y tenía una varita de juguete en la mano derecha.
Ese no podía ser otro que Derek de pequeño.
La dejé donde estaba y tomé otra.
Había cuatro personas, era lo que parecía ser una familia feliz, estaba los padres y ella sostenía una niña de menos de dos años en brazos, y en el suelo, parado junto al padre estaba el niño de la otra foto.
Un sonido fuerte, como el de un árbol que cae, me asustó y dejé caer la foto, provocando que el marco se rompiera en mis pedazos.
-¡Diablos!
Saque la varita para arreglarlo cuando noté que detrás de la foto de la familia había otras dos, escondidas.
Las tome, una era de un Derek ya mayor, con una mujer y esta llevaba un niño en brazos.
¿Alguna vez estuvo casado?
La otra era a muggle, a diferencia de las otras, había tres hombres; Derek, un chico de más o menos de mi edad y alguien que reconocí como mi amigo Gio.
Sorprendido le di la vuelta, donde se veía una leyenda que ponía; "D, H, G, ¡hasta que las chicas nos separen!"
Ya que confiaba en ellos (Derek y Gio) no me preocupe, algún día les preguntaría.
Reparé el marco, dejándolo como lo encontré, después de eso no descubrí nada más interesante.
Sin más que hacer me recosté en la cama y si saber porque, me quede profundamente dormido.
Desperté sobresaltado, estaba obscuro, debía de ser ya muy tarde.
Escuche ruidos que provenían de la cocina, salí con mi varita preparada.
No era otro que Derek, que cocinaba.
-¡Buenas noches RD! ¿Quieres algo de cenar?
-Claro… Me asustaste… ¿Qué hora… ¿Cómo me llamaste?-Me detuve a medio camino.
-¿Qué? Ah sí, he decidido que de ahora en adelante para mí serás RD- Dijo mientras ponía sopa en un plato y me lo daba.
-¿Por qué?
-Por que tus nombres son un lío ¿Sabes? Es todo un lío eso de Ron o Dimitri, así que solo tome las iniciales y te llamare RD ¿Algún problema?
-No, solo que es… raro.
Después cenamos, el cocinaba realmente bien, charlamos acerca de cosas triviales, había olvidado las fotos, por eso no dije nada de ellas.
Tiempo después le comenté (sin muchos detalles) lo que predijo la profesora Trelawney, él, antes me preguntó si no había dicho otra cosa, y al decirle que no, me tranquilizo, diciéndome que aunque los vampiros éramos más susceptibles a las profecías, ninguna, nunca se ha cumplido.
Me fui de ahí cerca de las 12 de la noche y al llegar al castillo, como cada noche fui a dar mis rondas por el sexto y séptimo piso.
Al día siguiente, cerca de las 5 p.m. tocaron a mi puerta.
-Sr. Weasley, que gusto de verlo de nuevo- Era la directora McGonagall- Solo quería avisarle que esta noche daré un anuncio muy importante, así que usted se sentara en la mesa de profesores, junto a el profesor Hagrid, por cierto, -Rebuscó en su túnica- le enviaron esto.-Me guiño un ojo y se fue.
Era un sobre morado, con el sello de los vampiros, lo abrí y escrito con una pulcra letra decía;
Estimado Sr. Von;
A pesar de estar en una misión, debo recordarle que tiene aun dos pruebas que cumplir, y el consejo ha decidido que la próxima se llevará a cabo el día 14 de noviembre.
Lo esperamos del día 10 de noviembre, para darle información sobre su prueba a pasar.
Atentamente;
Príncipe G. D. II
Otra buena noticia a mi colección.
Para el día 10 me quedaban solo 5 días, así que comencé a juntar mis notas, (que ya eran más de 18 pergaminos).
Unas horas más tarde bajé al Gran Comedor, que esta vez volvió a tener sus cuatro mesas, más la de los profesores.
El comedor no estaba lleno, pero Hagrid ya estaba ahí y me llamó con un efusivo saludo.
-¡Ron! ¿Dónde te habías metido? -Me dio una fuerte palmada en la espalda, pero por primera vez no sentí nada- ¿Por qué no has ido a visitarme?
-Lo siento, pero he estado ocupado, pero prometo ir mas seguido… Pero por ahora no podré, en cinco días me voy…
Platicamos otro rato más, hasta que la cena terminó y la directora se levantó.
-Muchos se preguntaran, el porqué de las mesas, ya que a principios de año yo dije que sólo estarían así en banquetes- Hizo una pequeña pausa y continuó- pues es debido a que esta navidad, el profesorado y yo, hemos decidido que para conmemorar el fin de la guerra, la noche del 24 de diciembre se llevara a cabo un baile de navidad.
La noticia fue bien recibida por la mayoría, había uno que otro que desde que dieron a conocer la noticia, se negaron rotundamente a ir.
Esa tarde también le envié una nota con una rosa a Lavender, pidiéndole que fuera conmigo al baile, y unos minutos después me recibí otra nota, aceptando.
Poco a poco esos cinco días pasaron, hace mucho que no pasaba unos días así, lleno de risas y burlas, solía ir a los jardines con mis amigos, no había visto hace días a Harry y los otros, todo parecía estar perfecto.
Y, entonces como es lógico, todo comenzó a ir mal.
