Ok, como dije en mi página de facebook, retomaré esta historia.

Pero antes que nada, este capítulo (más otro que subiré en unos minutos) NO ES NUEVO, sólo que como edite todos los capítulos pasados, noté que algunos era pesados para leer, incluso tedioso, así que, en algunos agregué cosas, quité otras, e hice una nueva división entre los capítulos, así que me salieron dos más.

El nuevo capítulo (#18) lo subiré en la próxima semana


Era la mañana del 10 de noviembre, de nuevo preparaba mi maleta, dejaba algunas cosas ya que regresaría a tiempo para el baile de navidad. Mi plan era aparecerme en la Madriguera, pues ahí estaba mi auto y de ahí conduciría al cuartel.

Salí temprano de Hogwarts, no eran más de las 9 de la mañana, caminé a paso lento hacia las afueras del castillo, para poder desaparecerme.

Al llegar a la Madriguera mis padres me recibieron, mis hermanos estaban trabajando.

-¿Y qué haces aquí hijo? Creí que te quedarías en Hogwarts hasta las vacaciones de navidad... -Dijo mi padre, mientras devoraba unas salchichas.

-Y lo haré... Sólo que quise dar la vuelta, aprovechar mis vacaciones, quiero hacer más que estar encerrado en un castillo.

-Claro, lo entendemos… ¿Y qué harás? ¿Por cuánto tiempo estarás fuera de Hogwarts?

-No lo sé, hace bastantes años no voy a en Londres muggle, ahí pasaré un tiempo, no sé cuanto.-Tomé el último sorbo de jugo que tenia- Me debo ir, los veo luego.

Fue un viaje más largo de lo que recordaba, era un día soleado, a pesar de ser noviembre, y cuando llegué me sorprendí al notar que en el estacionamiento me esperaban dos vampiros con fachada de guardaespaldas.

-Todos creían que no vendrías...

-Pensamos que te dejarías llevar por la parte humana que te queda...-Dijeron, con un todo lleno de desprecio.

-Pues ya lo ven, aquí estoy.

No sé porque pero presiento que aun no les agrado a todos los vampiros.

-Hoy escogerás tu siguiente prueba, frente a ti tienes 15 piedras, cada una con un número diferente, y cada uno es el número de una prueba diferente… adelante.

Estaba en una sala, con pocas personas, apenas dos príncipes, aparte de Rick y Gio.

Y como lo dijo el príncipe, frente a mi habían 15 piedras, de diferentes colores y formas, pero para no hacer tan largo mi martirio, tome la primera que vi, una pequeña, de color azul.

-Esta-Dije y se la pase al vampiro que había hablado antes.

-Reto 6, el sendero de la muerte.

¿Por qué tendrá nombres tan alentadores mis pruebas?

-Este reto es fácil, pero largo... se trata solo de supervivencia, debes cruzar un bosque, lleno de trampas y criaturas peligrosas, te tardarás mínimo 4 horas en recorrerlo.

Era mi nuevo entrenador (o por lo menos durante esa prueba), Fernando, un vampiro mexicano, joven, no más de 20 años, con ojos cafés, cabello siempre peinado hacia arriba, y también con aires de grandeza.

-Serán como nuestros antiguos entrenamientos... ¿Los recuerdas?-Dijo Rick

-¿Qué clase de cosas hay ahí?-Pregunte temeroso.

-Supongo que de todo tipo, yo no tuve esa prueba, pero podría cruzarla rápidamente ¡obvio!

-Se supone que todo está permitido, desde animales no mágicos (como tigres y serpientes) hasta dragones.-Dijo Gio antes de que Fernando comenzara de nuevo a alardear sobre sí mismo.

-¿Entonces como o con que entrenaré?

-Simple, te pondré con diferentes criaturas, no llegaremos a las más peligrosas, pero supongo que en los días que tienes para entrenar, habremos trabajado con las suficientes como para que sobrevivas.

En esos días entrene con tigres, leones, arpías, abraxam, cangrejos de fuego (esos fueron muy fáciles gracias a mi nuevo don), y diferentes animales que no eran demasiado peligrosos.

Era casi media noche, habíamos viajado varias horas para llegar a un gran bosque, no sé como los vampiros se las ingenian para tener tantos lugares sin ser descubiertos.

Te dejamos aquí, ¿Llevas tu reloj? Si estás en un gran apuro presionas el botón, ¿de acuerdo?-Dijo Fernando.

-Como te habrán explicado, dentro hay toda clase de criaturas, tanto mágicas como no mágicas, habrá desde un inocente pato hasta acromántulas y tal vez uno o dos dragones… La salida esta hacia el norte, marcada con una bandera roja, lo suficientemente alta para que la puedas ver desde el suelo. Estas serán tus únicas armas mientras estés ahí-Era uno de los 2 príncipes ingleses, sostenía con un brazo un cinturón con varias cosas en él- 3 cuchillos de plata de diferentes tamaños, una soga, 7 dardos somníferos, una ballesta y 5 flechas -Me tendió el cinturón con los objetos-¿Sera suficiente para el semi-vampiro?

-Claro que si-Respondí sin dudar.

-Recuerde, habrá animales que intentarán y podrán ayudarlo, pero no se fie, porque al final sólo podrá confiar en usted mismo.

Después de que se alejó (aunque sabía que aun nos escuchaba) pregunté;

-¿No está aquí Alexander?

Rick y Gio se miraron preocupados, y el segundo me respondió

-No, él no está… Fue a una misión, pero no te preocupes, estará aquí en unos días, pero Scor si esta aquí, lo verás al salir.

-De acuerdo… ¿pero donde…

No pude terminar mi pregunta, pues se escuchó un fuerte ruido, como el del cañón del Torneo de los Tres Magos.

-¡Que comience la prueba!

-¡Suerte!-Me desearon los chicos mientras se alejaban y yo me adentraba al bosque…

Ok, hasta ahora todo bien, solo me he cruzado con unos cuervos que ahuyente fácilmente con unas flechas, aun así, me mantengo alerta.

Escuche fuertes ruidos frente a mí, con cautela me cubrí en unos arbustos, se escuchaban como animales peleando, así que abrí entre las ramas un agujero para observar al otro lado; eran dos enormes rinocerontes blancos, no había practicado con ellos, pero se notaba a simple vista que eran feroces.

Ya que quería acabar lo más pronto posible, decidí trepar a un árbol (un nuevo hobbie) y brincar a los otros cercanos, hasta pasar a ese par de fieras.

Metros adelante quede acorralado por un tigre, estaba rodeado de arboles, no había mucha luz, no tenía a donde ir.

Poco a poco fui caminando hacia atrás, esperando que perdiera el interés en mí, pero ocurrió lo contrario, se acercaba más y más.

¿Sobreviví a mortífagos, dragones y a una guerra entera pero no puedo con un simple gato crecido?

No.

Así no debía acabar.

Tomé un cuchillo (el más grande) de mi cinturón y me prepare para su ataque.

El acepto mi reto de inmediato, se agazapó, preparándose y corrió hacia mí.

Adelantándose a mí (aun no soy muy bueno en combate) con su gran pata desvió mi mano donde sostenía el cuchillo, tirándolo lejos y a mí, estampado en un árbol y con cortadas en mi brazo y muñeca

Me desorientó por unos segundos, los suficientes como para que el enorme animal preparara su segundo ataque, dejándome solo la posibilidad de brincar a la copa del árbol, que para mi desgracia era pequeño.

Se levanto de dos patas para alcanzarme, destrozando varias ramas, hasta que llegó un momento en el que estuvo muy cerca de mí, tanto que rasgó mi pantalón.

No tuve otra alternativa, más que brincar de nuevo al suelo, sintiendo como el tigre rasgaba de nuevo mi ropa.

Ahora el confundido era él, ya que brinque demasiado rápido, aproveche la ventaja para tomar otro cuchillo, solo tenía un problema.

El cinturón se desató, y ahora colgaba de una rama.

Al parecer el también lo notó, pues se acercaba peligrosamente hacia mí con una extraña expresión en su rostro.

De nuevo subí a un árbol, más especifico una rama, que no me soportaría por mucho tiempo, así que necesitaba pensar rápido.

El tigre se alejó, pensé que se iría, pero sólo tomaba distancia ¿brincaría?

Se agazapó de nuevo, poniéndome nervioso, estuve a punto de presionar el pequeño botón de mi reloj, pero cuando lo iba a hacer, la rama se partió a la mitad, tirándome al suelo.

¿Qué hago? ¿Qué hago?

Busqué algo con que defenderme, sólo encontré la rama partida, la punta era filosa… ¿podría salvarme?

No tenía tiempo, estaba corriendo hacia mí, tomé la rama como quien empuña una espada y la enterré profundamente en el animal.

Se quedo tieso, estaba sobre mí, lo quite rápidamente pero el alcanzó a soltarme un zarpazo que me dejo inconsciente.

Desperté después de un tiempo que me pareció eterno ¿Cuánto pase inconsciente? Mire el reloj… había perdido mucho tiempo, tenía que apresurarme.