Mire al tigre, estaba muerto y cubierto de sangre, nunca había matado a nadie, pero no tenía tiempo para remordimientos.
Tome el cinturón de la rama donde estaba y continúe mi camino.
Me topé después con un par de lobos, pero ya que no tenía tiempo ni ganas de matar otra vez, simplemente les arroje los dardos somníferos y continúe mi camino.
No podía ser, ¡estaba amaneciendo! Debieron pasar bastante tiempo desde que comencé.
Comencé a impacientarme ¿Habría tiempo límite? Si era así, de seguro ya lo sobrepase…
Vi a lo lejos una bandera roja que significaba que el final del bosque estaba cerca, solo tenía que cruzar un último reto.
Cruzar un lago.
Era realmente largo, sin duda me tardaría bastante en cruzarlo a nado.
De pronto salió del agua una enorme tortuga y me observó profundamente, como queriéndome ayudar a cruzar.
No tenía tiempo de ponerme a pensar, aparte el príncipe dijo que algunos animales me ayudarían ¿no?
Sujete fuertemente el cinturón y entré en el agua, la enorme tortuga me "ofreció" tomar su caparazón, y así lo hice y tome aire, ya que parecía que me llevaba a lo profundo.
Cuando estábamos aproximadamente 2 metros de profundidad, dejé de sentir el duro caparazón en mi mano, y sentí como se transformaban en una especie de tentáculo.
¿Qué rayos eran eso?
Lo solté de inmediato pero otro tentáculo me presionó el estomago, haciendo que expulsara todo el aire.
Tome el cuchillo más pequeño del cinturón y con desesperación corte lo que me sujetaba por el estomago.
Me soltó, e intenté salir a la superficie, pero logró atraparme por el cuello, se sentía rugoso, duro.
No podía respirar, no había aire, mis ojos se cerraban, ya no tenía fuerzas para hacer nada, sólo, como último uso de mis pocas fuerzas presione el botón que tenía mi reloj…
(*)
¿Dónde estoy? No podía moverme… Solo podía sentir algo blando debajo de mi cuerpo, tal vez esté en una cama.
¿Sobreviví? Pero ¿Cómo? Lo último que recordaba era ser arrastrado por unos largos tentáculos al fondo del lago.
Solo hay una forma de averiguarlo….
Abrí los ojos poco a poco, apenas distinguí manchas borrosas, que poco a poco se hicieron nítidas.
Estaba en una habitación completamente blanca ¿la enfermería de Hogwarts? No, era más pequeña, y solo había una cama, donde estaba tendido, frente a ella una mesa con un televisor de pantalla plana y junto, un sillón de dos plazas.
Moví un poco la cabeza hacia la izquierda, había una gran ventana, donde se filtraba apenas una poca luz… Se acercaba el crepúsculo.
Comenzó a dolerme la cabeza, levanté mi mano derecha, estaba cubierta de vendajes, desde la muñeca hasta poco más arriba del codo.
La izquierda estaba igual, sola que tenía un ligero color morado en la palma.
¿Qué me había ocurrido?
Me levanté poco a poco, sintiendo punzadas en los costados y en mi cuello.
-¡Despertaste! Ya era hora…. ¿Qué haces? ¡No puedes hacer esfuerzos!
Gio acababa de entrar a la habitación, con una revista en las manos.
-¿Qu... que paso? ¿Qué hago aquí?
-¡Tranquilo hombre! Y no te muevas… nos tardo horas curarte…
-¿Qué paso? -Dije, recostándome de nuevo.
-Pues… fallaste, si a eso te refieres… ¡estabas a punto de lograrlo! Pero… al parecer te topaste con un kelpie ¡por poco te mata!
-¿Un kelpie? ¿Pero qué…
-¿Cómo que no sabes qué es? ¡Pueden transformarse en cualquier animal! ¿Sabías que hay uno en el lago Ness?
-¿Qué pasó después?-Dije ignorando sus comentarios.
-Pues te salvaste porque presionaste ese botón en el reloj… Entramos Fernando y yo a buscarte…. ¡casi no sobrevives
-¿Por qué? ¿Qué pasó exactamente?
-Pues cuándo te encontramos el agua estabas lleno de sangre, apenas y pudimos sacarte vivo, tenias serias cortadas… Las pequeñas gracias a tu sangre mestiza se curaron rápido, pero otras tardaron mucho… ¡Mírate si no me crees! Llevas una semana y aun no cierra la herida de tu abdomen…
-¡¿Una semana?! -Iba a levantarme, pero una punzada en mi espalda me lo impidió-¡Auch! ¿Una semana… he estado inconsciente?
-Totalmente inconsciente, no… despertabas por momentos, pero solo gritabas y te quitabas los vendajes, así que hacíamos turnos para cuidarte…
-¿Quién estuvo antes?
-Alexander… llego anteayer, cuando se enteró de lo ocurrido vino y te curó mejor de lo que habíamos hecho ya.
-¿Específicamente dónde estamos?
-¡En el cuartel de Londres! ¿Dónde si no? ¡Oh por Dios! ¡Mira la hora! Espera aquí y traeré a los demás a que te revisen… ahora vuelvo.
Salió, dejándome ahora completamente solo y ahora podía notar el dolor en casi todo mi cuerpo.
La peor parte la tenía mi torso, y después mis brazos, gire la vista y descubrí que mi brazo izquierdo estaba lleno de arañazos.
-He entrado y ya estaba despierto…
Entraron en mi habitación tres personas; Gio, Scor y Alexander.
-Así que has despertado
- ¿Cómo te sientes?
-Como si me hubieran atropellado
-Tus heridas han disminuido-Decía Alexander mientras tomaba unos de mis brazos y lo examinaba.
-Cuando te trajimos aquí estabas mucho peor…
Comenzaron a relatarme lo que sucedió…
Resulta que solo tenía que cruzar ese lago, recorrer unos 100 metros más y habría ganado.
-Pero no hubiera sido tan fácil, en el último tramo se pusieron artefactos especiales para disminuir casi totalmente la luz, y ahí estaban las criaturas más peligrosas…-Alexander quería al parecer subirme la moral
-Creí que llegarías al menos a la esfinge… -Aunque como siempre Scor no ayudaba.
-Lo importante ahora es saber que pasará- Giovanny tenía un tono muy serio, nada común en él.
-¿Que pasará? -Pregunté inseguro.
Los tres se miraron indecisos.
-Digan... ¿Cómo que qué pasará?
Unos segundos más de silencio, sólo se escuchaban los lentos latidos de mi corazón, hasta que Alexander habló;
-Perdiste, no les importará cuanto hayas avanzado, el encargado de esta prueba era el príncipe que al parecer, te odia. No lo dejará impune.
-¿Qué creen que vaya a hacer?
-No sabemos… Pero mejor prepárate para lo peor.
Pasaron tres días antes de que pudiera caminar después de que desperté, y dos semanas después estaba como nuevo.
-Créeme, si fueras totalmente humano, ¡ahora estarías muerto, o en coma!-Me dijo Giovanny el día que pude salir a correr.
Todo iba bien, en el tiempo que me recuperaba, conocí más gente, y ahora conocía todos los pasadizos del cuartel.
Hasta que me llamaron para arreglar el asunto de la prueba que fallé.
Fue en una sala como en la que me comunicaron mi "misión" en Hogwarts. Incluso estaban las mismas personas.
-Como bien sabes Dimitri, has fallado en tu segunda prueba…-Decía un príncipe que me "quería" (matar)-Y también sabrás que eso no se puede quedar así.
-Si lo sé, se que fallé y afrontare las consecuencias.
Él sonrió, dejando claro que no sería amable con mi "castigo", toda la seguridad que tenía se esfumó.
Conducía como alma que lleva el diablo mi auto, en dirección a la Madriguera.
Maldito… ¡maldito! Algún día me las pagaría, podía estar seguro.
Me seguían, era claro, podía escuchar el motor del camaro de Rick, detrás de mí.
Pocos minutos después llegué, y tarde unos segundos en bajar, no podía creer lo que iba a hacer.
Abrí la puerta rápidamente, dentro estaban sólo mis padres, al menos no tendría que enfrentarme a alguno de mis hermanos.
-¡Ron hijo! ¿Cómo estás? ¿Quieres cenar? -Mi madre se puso de pie, dispuesta a ponerse a cocinar.
-¿Qué te ocurrió en la cara Ron?
Y es que aun tenía varios moretones y rasguños en mi cara.
-Nada... No quiero nada… No tengo nada...
No podía verlos a la cara, así que solo corrí a mi habitación y cerré la puerta, escuché pasos en las escaleras.
-Ronnie me estas asustando ¿Qué ocurre?
-¡Abre la puerta hijo!
Sin perder un segundo fui a mi armario, tome una mochila y metí todo lo que estaba al alcance de mi mano, no importando si era ropa, libros, dulces o cosas innecesarias.
-¡Es todo, abriré la puerta!
Metí más cosas al azar hasta que estuvo completamente llena y abrí la puerta.
Mi padre estaba con varita en riste, apuntando hacia donde segundos antes estaba la puerta de mi habitación.
-¿Dónde crees que vas?
-¡Lejos de aquí! No quiero… no quiero estar cerca de ustedes.
Baje las escaleras rápidamente, escuchando como mis padres perdían el habla por unos momentos, antes de bajar en mi búsqueda.
-¿Qué estás diciendo?
-¿De qué hablas Ron?
-Que no quiero estar más cerca de ustedes… ¡Me largo!
-Pero Ron… ¿Por qué?
Yo ya tenía un pie fuera de la casa, y dije algo que seguramente les rompería en corazón.
-Porque… Porque no quiero quedarme estancado en la pobreza como ustedes…
Sintiendo como mi corazón y los de mis padres se desgarraban, fui rápido hacia mi auto, aventé la mochila, y me fui lo más rápido que pude, escuchando como fondo, los sollozos de mi madre…
