Y bueno, aquí otro capítulo, ojalá les guste
¡Feliz año nuevo!
El plan sería sencillo… fingiría mi muerte, no, rectifico, mataría a Ron, aún no estaba decidido el cómo, pero el vampiro que no me tenía gran aprecio pasaba mucho tiempo planeando la muerte de mi yo pelirrojo.
-¿Y después qué? –No sabía que pasaría conmigo.
-Simple, adoptarás al 100 por ciento el nombre y la nueva vida de Dimitri Von- Dijo calmado Alexander, todavía enfadado.
Todos parecieron olvidar mi desaparición de unas horas, luego que llegamos al cuartel y fue explicada la situación, la mayoría estaba de acuerdo en que Ron debía morir, así pues, mi palabra careció de valor.
Pero de lo que no se olvidaron fue Hogwarts.
-Esto es inútil… Desperdiciamos mucho tiempo valioso, regrésenlo a esa escuelita de magos por unos días.-Dijo Scor días después, también enfadado por mi desaparición.
Y fue así como a la mañana siguiente, Gio fue el encargado de llevarme casi hasta Hogsmeade.
El camino fue incómodo, lleno de silencio, sólo por unos intentos de él por platicar hasta que llegamos y yo cerré tan fuerte la puerta de su auto que rompí el vidrio, estaba aun tan molesto por todo que no me disculpé.
Me dieron una semana exacta para estar en Hogwarts, pero yo tenía planeado y decidido pasar sólo 4 días ahí, después me quedaría con Derek y no volvería a Hogwarts.
-¿Escuchaste lo que les hizo?
-Escuche que incluso golpeó su hermano…
-Debe ser mentira, sabemos cómo es él…
-Vaya, se dio cuenta que en esa pobreza él no avanzaría mucho…
Cállense ¡cállense todos! No dejé de escuchar comentarios como esos desde que puse un pie en el castillo, hasta que llegué a mi habitación.
Todo estaba como lo dejé, una capa de polvo cubría todo, pero yo sólo arrojé lejos mi mochila y me tiré en mi cama intentando olvidar todos los comentarios hacia mí, o peor, hacía mi familia.
Toc toc toc
-¿Señor Weasley? Soy la profesora McGonagall, abra por favor.
Literalmente salté hasta la puerta para abrirla; la directora estaba sola, como siempre vestida con su túnica que la hacía ver imponente, pero tenía una mirada triste en su rostro.
Cuando entró, sólo preguntó que me había pasado, y le conté todo. O casi.
Le dije que era perseguido, ponía en riesgo mi familia y que debía mantenerlos lejos de mí para siempre.
-Hay otras formas señor Weasley, otras menos dolorosas para sus padres y hermanos
-Lo sé pero ellos fueron muy directos…
Ella no me juzgó, sólo escuchó, y poco después ella se fue, no sin antes decirme que podía tener un elfo doméstico a mi disposición si no quería bajar.
Las paredes de la habitación me estresaban, no las soporté más, salí del castillo, fui hasta donde comenzaba el bosque prohibido, y me dediqué a observar como el calamar gigante sacaba de vez en cuando algún tentáculo.
Hasta que llegó Luna.
Llegó silenciosa, y sin preguntas se sentó junto a mí unos minutos, supongo decidiendo que decir, me preparé mentalmente para cualquiera que fuera su pregunta, hasta que me sorprendió;
-Ron… -Me giré hacia ella- ¿Por qué todo este tiempo sólo has respirado 5 veces?
La miré perplejo, diablos, ¡olvide respirar como humano! Como semi-vampiro sólo necesitaba poco aire, por lo que practiqué durante días con André para regular la respiración, cosa que al perecer olvidé.
¡Al diablo! Estaré muerto en unos días, ¿Qué cambiaría si Luna supiera lo que yo era?
Me levanté decidido, y le ofrecí mi mano.
-Sígueme Luna
Sentí unos golpecitos en mi hombro mientras corría, era Luna, de inmediato me detuve.
-Lo siento… era… increíble… pero…. No podía… respirar….
-Uy, perdón, creo que iba muy rápido…
El sorprendido resulté ser yo, cuando le dije a Luna lo que yo era, no me creyó, pero luego que la hice subir a la copa del árbol más alto y brincar de uno a otro, y luego llevarla en mi espalda mientras corría ella estaba todo menos asustada, como yo pensé que estaría.
Cuando ella se recuperó, nos sentamos a la sombra de un árbol, le conté mi historia, no con todos los detalles, sólo los necesarios para que ella entendiera porque había hecho tantas cosas.
-¿Y aún quieres a Hermione?
-No lo sé…- respondí sincero- Pero eso es una de las cosas menos importantes ahora.
-Ginny estuvo furiosa por días, Harry ni nadie sabíamos que decirle…
-¿Saben que estoy aquí?
-Sigues vivo, así que no creo
Yo tenía tantas cosas que decir, pero no dije nada más, pronto moriría, y si esos tipos aún me buscaban, no quería ponerla en peligro.
Así pasaron los siguientes seis días, yo literalmente huía de mi hermana, Harry, y de cualquier otro conocido del castillo, a pesar de que, por las tardes yo los vigilaba desde distancia, con respecto a Luna, pasé mucho más tiempo con ella, incluso me ayudó con eso de la información sobre la relación vampírica/mágica a lo largo de los años, y otra cosa que ella disfrutaba era demostraciones de mi control sobre el fuego.
Eso, a pesar de ser al principio sólo una forma de distraerme terminó siéndome realmente útil, antes tenía que hacer miles de movimientos con mis manos y cuerpo que incluso resultaban ridículos, pero ahora, gracias a la insistencia de ella sólo necesitaba algunos giros de mis manos y mi cabeza.
Por las noches, entrenaba con Derek, mi relación con él comenzaba a ser mejor, y él de vez en cuando, si no prestaba atención o cometía un error me llamaba "hermano", y era algo raro de ser escuchado por otra persona que no tibiera mi mismo color de cabello.
Y entonces, yo comencé a preguntarme sobre su relación con Alexander, ¿fue tan mala como la que yo tenía con él en la actualidad?
-Ese es tema para otro día… -me respondía seco cuando le preguntaba abiertamente algo sobre nuestro "creador".
Y sin importar que tan bueno fuera el día, siempre que mencionaba Alexander, Derek cambiaba su expresión, por lo que me propuse indagar más.
Pero se cumplió el lapso de una semana, por medio de mi celular, que hace poco aprendí a utilizar, recibí un mensaje de Scor, diciéndome donde y la hora que debía estar en cierta calle de Londres.
Me despedí emotivamente de Luna, y aunque no le dije que "moriría" algo en su mirada me hizo pensar que tal vez ella lo sabía; ella podía llegar a darme miedo.
De Derek me despedí el día anterior, ya que alguien llegaría por mí pronto, él me despidió diciendo;
-Adiós Ron, nos vemos después Dimitri…
-¡Vaya hasta que llegan!
-Es tarde…
Alexander y Scor nos esperaban fuera de lo que parecía un normal café muggle a mí y a otro vampiro del cual ni me interesó preguntar su nombre.
Los cuatro nos fuimos a una calle mucho menos abarrotada, donde me sorprendí al encontrar mi auto, el mismo del que Alexander me sacó días atrás.
-Tomate esto –Alexander me tendió una botellita morada- Bajará tu pulso y no te permitirá moverte.
Al instante que la bebí fui sintiéndome tieso, no podía moverme, y sentir aun menos, mi cuerpo cayó al suelo, parecía un muñeco de trapo, pero por más que intentaba no podía moverme.
Entre los tres me metieron en mi auto me acomodaron y me "prepararon" poniendo cosas sobre mí que resultaban asquerosas, una hora después ya estaba listo.
-Ahora tu auto es manejado a control remoto, así que sólo disfruta el viaje –dijo Scor con ironía.
-Sólo falta un detalle –Alexander puso sus manos sobre mi cuello y lo torció, dejándolo en un grotesco ángulo – así se verá creíble que moriste.
Mi auto iba a máxima velocidad por la autopista, mientras yo, tieso sin posibilidad de moverme, observaba como los demás autos eran dejados atrás.
De repente, otro auto chocó fuertemente contra el mío, luego sentí el impacto de otro, y otro más.
Yo quedé de cabeza, y después todo pasó muy rápido, se escucharon sonidos de ambulancias, y poco después me sacaban, un paramédico buscó mi pulso e intentó reanimarme, pero no logró nada.
Y declararon a Ron Weasley muerto.
