Después de meses de espera aquí está ¡otro capítulo!
Lamento la tardanza...
¡Espero les guste y me dejen sus opiniones!
-Es tan joven… Sólo tenía 18 años…
Estaba en una funeraria muggle, donde mi cuerpo fue llevado después de mi "muerte", estaba dentro de una bolsa, y tenía los ojos cerrados; eso era todo lo que sabía.
-Los accidentes automovilísticos en jóvenes han aumentado demasiado.
Reconocí la voz de dos mujeres, estaban cerca de mí, aunque no pudiera verlas, las olía, a pesar de que mi pecho no se movía, aparentando que me corazón estaba quieto y mis pulmones no recibían oxígeno.
-Pobre chico… ¿No crees que hay que prepararlo? No han venido a reclamarlo, pero…
La mujer se calló repentinamente, demasiado sospechoso.
-Obliviate…
Esa voz, yo la conocía, era Kingsley Shacklebolt.
El cierre de la bolsa donde yo estaba se abrió, y escuché como a él y alguien más se les iba el aliento.
-Es… -La voz de Kingsley se escuchaba entrecortada- Es él…
-¿Le han avisado a sus padres?
-Quería estar seguro antes de… -suspiró- les enviaré un patronus, hay que llevárnoslo ahora.
Cerraron el cierre, y después sentí como nos desaparecíamos y luego, como lo que estaba debajo de mi cambió.
-Los Weasley llegarán dentro de poco… Aquí los esperaré.
En el tono de Kingsley había un claro "déjame solo" y escuché como la otra persona se iba. Inmediatamente después de que una puerta se cerrara él abrió de nuevo el cierre, descubriéndome el rostro, puso una mano sobre mi hombro frío y tieso y habló.
-Ron… ¿Hasta dónde pudiste llegar Ronald? No creo que todos digan, tú no eras una mala persona… ¿Pero por qué hiciste tantas cosas Ronald?
Eso mismo quería saber yo.
-Dejaste muchas cosas pendientes aquí… ¿Tienes la menor idea de cómo están tus padres? ¿Tus hermanos? ¿Harry y… Hermione?
Dudó un poco al mencionarla, pero aun así lo dijo claro y fuerte.
-No tomaste muchas buenas decisiones Ron, espero y puedas arreglarlo, donde sea que estés…
Eso planeo.
Él me había de nuevo encerrado en esa horrible bolsa, y estaba apartándose de mí, cuando escuché unos gritos, los reconocí de inmediato.
-¡RON!
-¡NO! ¡NO HIJO NO! ¡NO PUEDES HACERNOS ESTO!
Eran mamá y papá.
Las peores horas de mi vida fueron las siguientes, escuchar a mis padres llorar y suplicar por mí, porque me levantara y les dijera que estaba bromeando, que abriera los ojos, que viviera.
Fueron necesarios unos hechizos tranquilizadores en ambos para poder apartarlos de mí, y a pesar de eso, seguían susurrando mi nombre…
-Hijo… Ron despierta…
-Levántate Ronald… abre los ojos hijo…
Siguieron así por un rato, mientras yo, tieso, frío y sin poder hacer nada, maldecía a todos, y en especial a mí, por haber sido tan estúpido como para meterme en ese problema.
Se llevaron a mis padres, al parecer a la Madriguera, por lo que pude escuchar yo sería enterrado junto a otros de mis parientes, con mis tíos Gideon y Fabián.
Me sacaron por fin de esa fea bolsa, y me pusieron en lo que sentí era una cama, y también cambiaron mi ropa y me limpiaron.
Después de eso, llegaron Bill, George y Percy.
-¡¿TIENES UNA MÍNIMA IDEA DE TODO LO QUE HAS HECHO?!
-¡ERES UN MALDITO IDIOTA!
George y Percy se dedicaron a gritarme, incluso, cuando se acercaron a mí, me zarandearon hasta que alguien los quitó y los sacó de la habitación.
Y Bill… Bill no dijo me gritó, no se arrojó sobre mí, no hizo nada… Sólo se acercó a mí y susurró una palabra.
-Hermano…
Puso su mano sobre mi frente, la dejó ahí unos segundos, y luego se fue.
Poco después, entró un hombre, que se dedicó a examinar mi cuerpo, "preparándome".
-Pobre chico… Murió de una forma terrible…
Pronunció un hechizo, y al segundo siguiente sentía como ahora mi cuerpo estaba dentro de un ataúd, así como también mi cabello estaba pulcramente peinado, y mis manos descansaban sobre mi pecho.
-Ya estás listo mi buen amigo…
Cuando "morí" era cerca de la medianoche, y en el momento en el que yo llegué a la Madriguera para que me dieran el último adiós eran casi las 10 de la mañana.
Yo, a pesar de haber sido un héroe de guerra y todo eso, no tendría una enorme ceremonia, técnicamente mi cuerpo sólo estaría ese día en mi casa, para después enterrarme con mis antepasados.
Mi familia y los amigos comenzaron a llegar, cada un mensaje para mí y mi familia, y tal como esperaba, no todos eran buenos.
-¿Qué hace él aquí?...
-Él no era mala persona… ¿Recuerdas cuando tenía ocho y…
-¡Por cómo trató a Molly y Arthur se merecía permanecer con los muggles!...
-A pesar de todo, era un Weasley…
-No se merece todo esto, no merecía morir así…
-Primero Fred y ahora el pequeño…
-Aún recuerdo que cuando era pequeño…
-Él a los nueve años…
-…Fue cuando tenía 13, lo recuerdo muy bien
Cada comentario venía de gente diferente, no pude reconocer muchas voces, sólo unas cuantas, aunque sólo una parte era amables.
Fue extraño, o más que eso, escuchar a toda esa gente hablando sobre mí, sobre Ronald Bilius Weasley y de qué carrera yo pude haber conseguido, cuál habría sido mi vida, mientras todos ellos recordaban momentos de mi infancia y adolescencia.
Luego, cada uno pasó a mi ataúd, algunos en silencio, otros, mi familia lejana en su mayoría me contaba anécdotas de mi infancia.
Y tal como yo supuse, mi tía Muriel ni se acercó.
Unas horas después, cuando la mayoría de los presentes estaban en silencio o susurrando por lo bajo, llegaron ellos.
A la primera que escuché, fue a mi hermanita, a Ginny, que llegó directo a mí gritándome que no fuera un imbécil y que me levantara de una vez.
Intentaron apartarla de mí, pero después de unos cuantos hechizos, nadie se le acercó; nadie excepto Harry.
Juntos se quedaron, mi hermana y mi mejor amigo, junto a mí durante un largo rato, uno en el que yo deseé con toda mi alma poder levarme, pero era imposible, mi cuerpo no podía ni moverlo un centímetro.
Y todo comenzó a empeorar un poco más.
-Aún recuerdo ese primero de septiembre Ron… -Harry habló.- Fue el día en el que mi vida cambió ¿y sabes por qué? Por qué tuve mi primer amigo.
Mientras él hablaba, pude escuchar como los demás comenzaban a llorar, yo también lo hubiera hecho de haber podido.
-Estuviste junto a mí cuando más lo necesite, en mi primer año nunca me dejaste solo ¿recuerdas que te quedaste conmigo en navidad? Y todas esas tardes y noches ahogándonos con dulces en Hogwarts y en tu habitación…
Suspiró, y escuché a su voz quebrarse.
-Te conocí a los once años, pasamos por muchas cosas juntos Ron, tú a pesar de creer que no eras nada para mí, fuiste, eres y serás una parte muy importante para mí… ¿Recuerdas el cuarto año? ¿Lo que yo más valoraba? Eras tú Ron, mi mejor amigo, mi primer amigo, la primera persona en la que en verdad confié, mi hermano…
Después de él, hablaron George, Percy, Bil, y cuando llegó a la Madriguera, Charlie.
Y luego unos más; Hagrid, Neville, Seamus, la profesora McGonagall…
Así fue toda la tarde y la mayor parte de la noche.
Justo cuando el sol salía de nuevo, fui llevando al cementerio.
El ataúd fue bajando poco a poco,mientras escuchaba el llanto de mis padres, de mis hermanos, y de todos los demás.
Los sonidos se hicieron cada vez más lejanos, hasta que después de tener toda esa tierra encima de mí, no escuchaba nada.
Mientras el tiempo corría, sentía como el efecto de eso que Alexander me dio para beber se iba, poco a poco pude mover mis pies y mis brazos, mi cuello y heridas dolían demasiado, pasaron muchas horas para que pudiera abrir los ojos.
Y me topé con un techo de madera, y un gran miedo me abordó, yo nunca había sido claustrofóbico… pero ya comenzaba a respirar ¿Qué ocurriría si el aire dentro se acababa?
Estaba cada vez más asustado, hasta que comencé a escuchar ligeros ruidos ¿qué podría ser? Cada vez se acercaban más… hasta que algo chocó con la tapa del ataúd.
Luego, esta se abrió, y ahí estaban, en medio de la noche; Alexander, Scor y Giovanny.
El último fue el que habló.
-Bienvenido Dimitri.
