Dios Bendiga a quién sea que haya escrito esta historia, yo sólo la adapte para ustedes. No hace falta que diga que iCarly no me pertenece, ustedes ya lo saben... igual creo que ya lo dije...


Capítulo 3: Sentimientos Vengativos

Creo que exageré un poquitín en mi reacción. Digo a todo el mundo le da por romper cosas, además son "mis cosas". ¡Yo trabajé y pagué por ellas! Pero a Melanie y Carly no les pareció así y por eso me dieron tres calmantes (Bueno ahora que lo pienso también habían algunas cosas de Spencer, pero da igual). Ahora me siento como Lucy descubriendo Narnia. Y lo peor es que en este estado de seminconsciencia sigo oyendo la radio:

"¿Será que se nos casa Freddie Benson?"

Él es un tremendo hijo de pu... ¡Hijo de su madre! oh Dios, como lo odio, lo odio tanto que podría pasarle con un camión por encima y dar reversa solo para asegurarme de que este bien muerto.

¡Estúpido canalla!

Si yo fuera otro tipo de mujer, una más bondadosa y tranquila, aceptaría la situación con algo similar a la resignación y con la paciencia de un buda. ¡Pero no! Gracias a Dios yo no era de esas. Lo que Fredward alias "Freddie" me había hecho era la porquería más grande y tenía que pagar por eso.

Era su obligación sufrir tanto como yo estaba sufriendo en ese preciso momento

Y mientras veía esos hermosos y psicodélicos colores me juré algo: No pararía hasta ver a Freddiestúpido hijo de su mamá y su papá, arrodillado a mis pies suplicando perdón.

¿Y entonces que?

Entonces yo alargaría mi hermoso pie y pisaría su sucio cuerpo y luego me reiría en su estúpida cara.

El asunto ahora era ¿cómo? digo no me tengo en tan mal concepto pero estaba prácticamente drogada, tirada en mi cama, con todo el mundo preocupada en mantenerme tranquila y lejos de Freddie. Y el muy cerdo a punto de pedirle a esa zorra que sea su esposa, si es que no lo había hecho ya. Además no podía olvidar que, visto y considerando que él terminó conmigo, no había mucho interés de su parte hacia mi... Así que algo había hecho mal.

Y mientras viajaba por algún lugar desconocido, mi mente se iluminó.

Por un lado Sam, por el otro lado esa zorra... Sam, zorra, Sam, zorra...

¿Que había diferente?

Pues que ella era una golfa regalada y ofrecida, una tipa que de seguro se la pasaba de fiesta en fiesta con caros y minúsculos vestidos, híper-mega-recontra-ultra-muy producida, tomando alguna bebida cara. Mientras yo vestía jeans y sudaderas en mi casa y ponía la cena en el horno... Por Dios ¡Que imagen más patética! Pero no era mi culpa.

Alguna vez tuve la oportunidad de brillar, mi belleza llamaba la atención, miles de chicos me codiciaban, fui la gran revelación de la Televisión Gourmet hace algunos años, estuve a punto de tener mi propio programa de cocina en donde recorrería el mundo explorando la cocina internacional.

¿Y que pasó?

Pasó que me enamoré de un patán despreciable llamado Fredward Benson y acepté de inmediato dejar todo, conformándome a la pequeña sección de cocina que tenía al medio día en iTv y adiós viaje por el mundo, chicos codiciándome y belleza llamativa… ¿para qué? Para que él me encerrara en una casa y me convirtiera en... esto.

¡Otra cosa que debía agradecerle al muy hijo de… su mamá!

Bien de acuerdo, cálmate Sam, cálmate... No esta muerto quién pelea... Aún tenía mi dinero, mi vieja ropa, y todas estas ganas de hacer pedazos al infeliz.

Con mi dinero, mi odio, mis ganas de salir adelante y los contactos indicados, haría lo impensable... revivir a la antigua Sam.

Es raro hablar en términos de "la antigua yo" cuando no tengo más de 24 años. Sin embargo me enfocaba en recordar como había sido hasta que el huracán Freddie hiciera pedazos mi autoestima. Por que, no sé si lo aclaré antes, esta es pura y sencillamente una cuestión de orgullo herido. Oh si, yo amaba muchísimo a Fredbobo, lo amaba con cada respiración… Hasta que él se convirtió en una rata y me arrancó el corazón con la frialdad de un témpano de hielo.

Entonces, como estaba desprovista de corazón, mis actuales sentimientos no tenían nada que ver con un amor perdido.

No.

Yo odiaba a Freddie por muchas causas, todas justas.

Primero, por despreciarme cuando le di todo.

Segundo, por transformarme en algo que me horrorizaba.

Tercero, por robarme dos años de mi vida.

Cuarto, por cambiarme por una mala versión de Barbie.

Quinto, por ser feliz.

No me sentía particularmente mala por despreciarlo por ser feliz porque, su felicidad era a costa de mi sufrimiento.

Yo solo quería revertir las cosas. Y como dije no tenía nada que ver con amarlo, el amor no servía de nada y una vez que me deshiciera de Freddie no iba a correr tras ningún otro, por lo menos no del modo sentimental, físicamente... bueno eso ya era otra cosa.

El peor error de una mujer, es poner el corazón en manos de un hombre. Es como darle una navaja a un chimpancé. Por lo tanto sentía que lo mío era casi una misión divina, algo así como "yo lo arruino, yo lo arreglo". Si yo le había dado la navaja al chimpancé en cuestión, yo se la iba a quitar, metafóricamente hablando.

Lo que le iba a quitar era su capacidad de hacer daño a mujeres inocentes y confiadas como yo.

Bien, al carajo con eso. La verdad es que no tenía ninguna misión divina, ni nada por el estilo. Solo iba a vengar mi orgullo, no me importaban las otras mujeres, solamente yo, yo y yo. Pero lo otro sonaba mejor, así que adoptaría ese discurso.

A la mañana siguiente amanecí fresca como una lechuga y mi primer pensamiento fue "Tengo mucho que hacer"

– ¿Sam? ¿Eres tú? ¿Estás bien? –Me preguntó Carly preocupada en cuanto me vio salir de la habitación.

–Perfectamente Carla. –Sonreí. –Buenos días ¿Que me cuentas?

–Bien un poco de esto, otro poco de aquello... –Murmuró distraída mientras me examinaba con la mirada. –Este... ¿Quieres Desayunar?

–Sí, tengo mucha hambre. –Me quejé sobando mi barriga. –Pero… ¿Sabes? Tengo ganas de comer tartas. ¿Vamos a desayunar a Tartas Galini?

Carly me miró como si yo fuera E.T el extraterrestre.

– ¿Tu estas bien? –Me preguntó tocando mi frente al parecer medía mi temperatura.

–Supongo que te refieras a todo ese asunto de Freddie. –Cuando lo nombré Carly se encogió como si estuviera nombrando al diablo. –Oh, no te preocupes, yo lo pensé, lo pensé realmente bien y no puedo quedarme sufriendo por alguien que no vale la pena. No es mi estilo, por lo menos no mi nuevo y recién adquirido estilo. Hay demasiadas cosas que valen la pena y no pienso perdérmelas, ya tuve suficiente tiempo para lamentarme.

– ¿Segura que estas bien?

-Sí Carly. –Sonreí ampliamente.

Estoy bien segura de querer arrancarle la cabeza a Freddie pero eso no es algo que ella deba saber.

– ¡Que bien! –exclamó aliviada. –Llamó Gibby para saber como estabas.

– Que lindo detalle de su parte, recuérdame que le regrese el llamado.

Si claro ¡Cuando las vacas vuelen!

Gibby era el amigo de Freddie, es más. Apostaría lo que fuera a que él le había contado sobre nuestro rompimiento y hasta lo había mandado a averiguar como estaba. Seguro que el muy asqueroso quería regodearse con mi ruina.

Llamaría a Gibby, claro que lo haría y le contaría la verdad…

...Mi hermosa y personal versión de la verdad...


Quiero agradecer todos sus Review y su apoyo! Enserio estoy muy, muy agradecida...

No creo que tarde tanto en actualizar esta historia, al fin y al cabo es sólo una adaptación. Pero sobre Calle con Dos Direcciones es distinto... Mi cerebro a veces se niega a cooperar y no se le ocurre que escribir, o tiene buenas ideas y no sabe como desarrollarlas, así que pido paciencia con esa historia.

Nos leemos muy pronto!

Militha93