woow, tarde 2 semanas en hacerlo, la verdad es que lo termine en una noche jeje

espero que este capitulo les parezca tan super epico como a mi jeje

todos los personajes no me pertenecen, son de Pendleton Ward

la historia es mia


Lo inolvidable

Capitulo 3: Dos maldiciones.

El sol comenzó a salir iluminando la oscuridad de la noche, como si de una luz de esperanza se tratara, comenzó a iluminar cada rincón del reino helado, de no ser por el hielo y nieve este reino comenzaría a sentir el calor de las mañanas.

La misteriosa mujer, de larga cabellera oscura y piel pálida azulada (aunque un tono mas oscura que la piel de Marceline), una mujer hermosa, no cabe duda, seria sumamente atrayente pero había algo en su mirada que hacia ver que era una criatura peligrosa, una asesina, una bestia... era la cara de un demonio; ella se encontraba algo cansada, paso mucho tiempo caminando, no a dormido en largo tiempo. Se dirigió a un enorme castillo, no le importaba quien viviera ahí, fuera quien fuera iba a invadir su hogar, estaba cansada, no le importaba a quien tuviera que molestar y, si fuera necesario, no le importaría echar a una familia entera por la ventana.

Cerca de donde ella pasaba un golem de nieve caminaba junto a un pequeño lobo de fuego, ambos parecían llevarse totalmente bien, algo que no era común, algo en contra de la naturaleza, ¿un golem de nieve y un lobo de fuego? ¿nieve y fuego? ¿amigos?. Eso es mas que una aberración contra la naturaleza, ¿como dos criaturas destinadas a odiarse eternamente pueden ser amigos? dos seres que deben estar separados, simplemente juntos solo se harían mucho daño, es algo... antinatural.

-¡¿Que?!- Estaba muy sorprendida, ver a ese par la tomo por sorpresa. Definitivamente la tierra de Ooo había cambiado mucho desde la ultima vez que estuvo ahí. El golem y el lobo al percatarse de la presencia de la mujer se alejaron de ahí rápidamente.

No es que le importara mucho, solo es algo que sencillamente no esperaba ver. Cada vez se acercaba mas al castillo de hielo, esperaba que hubiera comida ahí, estaba hambrienta, cosa rara porque casi termino con toda la comida de Finn y Jake, a esta no le importaba a quien dejara sin comer, solo se preocupaba por ella misma, como siempre, no le importaba quien viviera allá.

-Sea quien sea- Se dijo.- Sea quien sea.

Dentro del castillo se encontraba el habitante de este, un hombre de avanzada edad, larga barba blanca, piel azulada, y ojos blancos, vacíos, además de una corona que adornaba su cabeza, una corona que lleva consigo una maldición...; se trataba del gobernante de tal reino de hielo y nieve, se trataba del Rey Helado o mejor conocido como, según los habitantes de Ooo, el lunático que rapta princesas, es enrealidad una especie de molestia menor, al raptar una princesa rápidamente Finn y Jake acuden a rescatarla, venciendo con mucha facilidad, o por lo menos en la mayoría de los casos.

Pero el rey helado no era el único que se encontraba en el castillo, estaba acompañado de cientos de pingüinos, la mayoría se parecían los unos a los otros, aunque algunos eran ligeramente mas altos que otros o viceversa, incluso algunos pingüinos gustaban de adornarse la cabeza con una pequeña flor, pero entre todos los pingüinos uno era el favorito, se trataba del pingüino llamado Gunter, un pingüino tan adorable como misteriosamente malvado. Pero los pingüinos no eran la única compañía que tenia el rey en ese gran castillo, la Princesa Slime, una criatura aparentemente de baba de baja estatura, se encontraba encerrada en una pequeña jaula, una princesa mas que el rey helado gustaba secuestrar.

-Muy bien princesa.- Dijo el rey.- Ya casi termino de leerte este nuevo capitulo de Fionna y Cake.

-¡Ya basta! esas historias son horriblemente aburridas, quiero ir a casa por favor.- Suplico la princesa.

-Por favor, princesa, se que te gustan mis historias, no te hagas.

-¿Porque no puedes imaginar una historia verdaderamente interesante como la que contó Marceline?- Dijo la princesa recortando como hace tiempo la vampiresa había contado una interesante historia sobre Fionna y Cake con la participación de Marshall Lee, una historia verdaderamente interesante.

-Esa historia no fue verdaderamente interesante.- Se defendió.- Las historias que yo cuento son mucho mejores.

-A tus historias le faltan realismo Rey Helado.

-¡Mis historias son realistas!- Grito molesto el Rey Helado.

Justo en ese momento un fuerte ruido se escucho de afuera.

-¡¿Pero que?!- Exclamo el rey dirigiéndose a la ventana, lo que vio fue a sus pingüinos heridos y tirados en el suelo.- ¡Mis pingüinos guardianes!- Grito furioso.

-¡Cuac, cuac, cuac, cuac!- Dijo Gunter totalmente inquieto.

-¡Callate Gunter!- Dijo.- ¡Pingüinos, levantense, necesito que cuiden mi castillo! ¡me avergüenzan frente a la princesa Slime!- Grito furioso dirigiéndose a los pingüinos que se encontraban cuidando la entrada del castillo, aunque estos no hacen un buen trabajo, cualquiera podía evadirlos con facilidad.

-¡Cuac, cuac, cuac!- Insistió Gunter, definitivamente algo lo inquietaba.

-¡Dije que te callaras Gunter, no vez que me averguenzas frente de la...! ¿y la princesa?- Pregunto al percatarse que la princesa ya no se encontraba.

-Cuac, cuac, cuac, cuac, cuac.- Dijo rápidamente Gunter señalando hacia la ventana. ¡La Princesa Slime estaba cayendo de ahí!

-¡Princesa!- Grito el Rey Helado, ¿en que momento había escapado de la jaula, escabullido hasta la ventana y arrojado desde esta?

-¡Aaaaaauuxiiiliooooooooooooo!- Grito la princesa mientras caía desde la ventana del castillo, la cual se encontraba a gran altura.-¡Hay, hay, hay, hay!.- Grito desesperadamente mientras caía y movía sus pequeños brazos como si intentara volar.

-Ah, ya entendí.- Dijo el lunático rey.- Se trata de una especie de doble suicidio por amor, en un momentito te acompaño princesa.- Le dijo a la pequeña princesa que había caído sobre la nieve quedando sana y salva en el suelo-. ¡Gunter! Me gusta esa princesa, pero no me gusta tanto como para arrojarme por la ventana, me da así como miedito, mejor lo dejamos pasar y mañana secuestramos a otra princesa.- Dijo hablándole a su pingüino.

-¡Cuac, cuac, cuac, cuac cuac!- Dijo molesto Gunter.

-¿Como es eso que eso no importa ahora?

-¡Cuac, cuac, cuac!

-No, Gunter, la princesa como estaba tan enamorada de mi se lanzó por la ventana y seguramente ya se murió.- Dijo, aunque la Princesa Slime no murió realmente, posiblemente después de caer en toda esa nieve haya escapado.

-¡Cuac, cuac!

-No Gunter, eso no tiene sentido, solo estamos tu, yo y otro pingüino que esta allá en las esquina... espera, ¿y el pingüino?.- Pregunto al ver que uno de sus pingüinos ya no estaba en la habitación.

-¡Cuac!- Grito Gunter señalando a la ventana donde estaba cayendo un pequeño pingüino con un par de flores amarillas que adornaban su cabeza.

-¡Cuac, cuac, cuac, cuac!- Gritaba y lloraba el pequeño pinguino que caía por la ventana.

-Vaya, creo que se puso de moda que las chicas se arrojen de la ventana por mi amor.- Dijo en tono presumido el rey.

-¡Cuac!- Dijo molesto Gunter mientras le daba un fuerte golpe al Rey Helado con la aleta.

-¡Gunter!, ¿que quieres decir con que viste una sombra arrojarlas por la ventana?

-¡Cuac!

-¡Seguramente fueron Finn y Jake! tienen envidia de que yo me quede con todas las princesas y ellos no... aunque si esta rarito que la arrojaran por la ventana ¿verdad?.- Dijo extrañado el rey helado.

Otro ruido muy fuerte se escucho, esta vez dentro de la habitación donde se encontraban, después fueron acompañados por unos extraños gruñidos y después un ruido que venia del techo, como si alguien estuviera arrastrándose ahí arriba, cosa que asusto al rey helado.

-Gunter, Creo que se metió un monstruo a la casa.- Dijo a su pingüino mientras retrocedían hacia una esquina de la habitación.

-Jajajaja.- Se escucho una sombría risa femenina que venia de entre las sombras, en la esquina opuesta de la habitación.- Crei.- Dijo.- Creí que seria divertido asustar aquí y eventualmente arrojarlos por la ventana jaja, pero creo que esto sera mas fácil y aburrido de lo que creí, solo hay un montón de pingüinos y un anciano.- Dijo la mujer, aun sin salir de las sombras.

-¡¿Quien eres?!- Pregunto furioso el Rey Helado preparando sus poderes de hielo en las manos.- ¡Muestrate ahora mismo!

-Jajajaja- Rió.- ¿Seguro que puedes resistir ver la horrible y bella cara de un demonio?.- Dijo comenzando a salir lentamente de las sombras, la primera parte en ser iluminada por la luz fueron sus pies, siguiendo así hasta que la luz la ilumino completamente su rostro, mostrando su demoniaca pero hermosa cara y su largo y oscuro cabello. Todas las personas, o por lo menos la mayoría, que la han visto han temblado de terror, su sola presencia puede llegar a hacer temblar hasta al mas valiente, cosa que no era gracias a su impresionante belleza, si no a su mirada, esa oscura y vacía mirada digna de un demonio, y por su aura que irradiaba maldad pura, nadie podía acercarse a ella sin sentir por lo menos un escalofrío.

-¡Hay Marceline!- Dijo aliviado el rey.- Solo eres tu ¡¿Como se te ocurre venir a hacerme una broma así?! ¡La princesa se fue!.- Reclamo el Rey Helado, estaba molesto, pero no demasiado, por alguna razón jamas podría enojarse realmente con Marceline, aunque claro, esta no era Marceline.

-¡¿Que?!- Eso si que la tomo muy, pero muy por sorpresa, ella que había planeado todo para hacer ver esa escena como una autentica película de terror y el le habla sin ningún temor, y lo que mas le sorprendida ¡la volvieron a confundir con Marceline!, ella estaba totalmente consiente de su impresionante parecido con la vampiresa, tal vez entendía que el humano y el perro que vio esa noche conocieran a Marceline pero ¿este anciano de donde la conocerá?, además se dirige a ella aparentemente sin ningún respeto, ¿desde cuando Marceline hacia tantos amigos? ¿cuando se volvió tan blanda?

-¡Marceline, las princesas creen que tus historias son mejores que las mías y no es cierto!

-¡Yo NO soy Marceline, anciano tonto!- Estaba totalmente furiosa, no solo no le gustaba que la confundieran con la vampiresa, aun se seguía preguntando cuando Marceline se hizo tan amigable con mortales.

-¿Que tu no eres Marceline?, y luego dicen que aquí el loco soy yo.

-Cuac.

-¿Ah?.- Dijo la misteriosa mujer mientras miraba fijamente al pingüino a los ojos.- Valla, valla, no esperaba encontrarme por aquí a un ser con una maldad mucho mas pura que la mía, te pediría que me ofrecieras tu alma pero por ser un ser tan malvado apuesto que tu preferirías tener mi alma antes de darme la tuya.

-Cuac.- Dijo tranquilo Gunter.

-Sabia que responderías eso, ser oscuro, pero por nada del mundo tomaras mi alma ¡antes yo me llevare la tuya!- Grito mientras se transformaba en un horrible monstruo, similar a la transformación de Hunson Abadeer.- ¡Devorare tu oscura alma! ¡Preparate a unirte a una oscuridad mas maligna que la tuya!- Dijo con una horrible voz de monstruo, se acercaba lentamente al pingüino decidida a tomar su alma.

-¡Cuac!.- Grito molesto Gunter, parecía que se preparaba para una batalla con la mujer demonio, por la confianza que mostraba se notaba que creía que le podría ganar con mucha facilidad.

-¡Gunter!- Hablo por fin el rey.- ¡Algo me dice que ella no es Marceline!.- ¡¿Estaba hablando enserio?! ¿apenas se da cuenta?, el comentario del Rey Helado irrito mucho a la misteriosa mujer demonio.

-¡Tu, anciano!- Dijo totalmente molesta la mujer aun es su forma de demonio monstruoso.

-¡¿Quien eres y porque te haces pasar por Marceline?!- Grito verdaderamente furioso.- ¡Creíste que no me daría cuenta pero yo soy demasiado listo como para caer en un truco barato como ese.

-¡¿Truco barato?!.- Grito con su monstruosa voz, ya volviendo a su forma original, la verdad a ella no le gustaba para nada tomar esa forma, solo lo hacia cuando quería tomar una alma, y en ese momento estaba tan molesta con ese vejete que se le quitaron las ganas.- ¡¿Como que truco barato?! ¡yo en ningún momento me e querido hacer pasar por Marceline, tu estas loco viejo!

-¡Silencio!- Grito el Rey Helado arrojando un rayo de hielo hacia su dirección, ataque que la tomo por sorpresa y casi no logro esquivar.

-¡Hay! ¡¿que te pasa viejo estúpido?! ¡entiendo que haya entrado a tu casa y haya intentado tomar el alma de tu pingüino pero eso no te da derecho a tratar de atacarme!

-¡Nadie debe tomar el lugar de Marceline!- Dijo, estaba totalmente furioso, tal vez ni una princesa podría calmarlo.- ¡¿Que le hiciste a Marceline?!.- Grito arrojando un segundo ataque que ella esquivo con mayor facilitad que el anterior, este choco contra la pared de la habitación casi destruyéndola.

-Tu...- Dijo ella con voz apenas audible.- Tu te... tu realmente te...- No sabia que Marceline podría conseguir amigos que realmente se preocuparan por ella, este hombre... ¿de donde la conocía?

Un tercer ataque llego, ella logro esquivarlo nuevamente, el ataque termino por derrumbar la pared de la habitación, cosa que la sorprendió un poco, pero al mismo tiempo la enfureció.

-¡No quedras pelear conmigo mortal!- Grito con sus ojos encendidos de ira.

-Para tu información yo también soy inmortal, así que rindete o terminaras como un.. como un... como un huevo roto o algo así.- Intento hacer un chiste pero no le salio.

-Je.- Sonrió.- Ya veo, ¡creo que esto no sera tan aburrido como yo pensaba!- Grito lista para tener una buena batalla contra un enemigo, hacia tiempo que no tenia una verdadera pelea.

El aura alrededor de la mujer se volvió negra, una oscuridad demoniaca, que muestra que te la oscuridad no hay salida, que poco a poco sucumbes mas a la maldad y al egoísmo, a la furia y la tristeza, una oscuridad que no te permite ver lo que hay en el futuro, tener la certeza de tener un pasado y disfrutar del presente, una oscuridad que al entrar en ella no encontraras nada mas que aterradora oscuridad y solo eso... Vació.

Por su parte, el mago de hielo fue rodeado por un aura helada, un frió infernal, que muestra que en el frió no hay esperanza, y que con el paso del tiempo entras mas y mas a la ignorancia y el orgullo, a la furia y la tristeza, un frió que te hace temer al futuro, olvidar el pasado y sufrir cada momento del presente, un frió que al entrar en el no te encontraras nada mas que doloroso frió y solo eso... Locura.

Los demonios del frió y la oscuridad.

Dos maldiciones que están a punto de chocar

Gunter, por su parte, disfrutaba la escena con unas palomitas y un refresco, esperando ver una batalla tan legendaria como las de DBZ.


lo de al final, lo de DBZ fue una especie de chiste jeje, esque mientras escribia los parrafos finales me recordo a dbz, no se porque xD

este capitulo me quedo mas largo que los dos anteriores, eso compenzaria la semana atrasada jeje aunque al principio esa no era la idea, me salio largo por accitende, pero en mi opinion quedo muy bien, se que tengo que mejorar en varios aspectos

algo que para mi me parecio un reto algo dificil, el mas dificil en lo poco que llevo escribiendo fanfics, es escribir del rey helado, su personalidad es algo loca xD y no se si logre representarlo correctamente, espero que si.

¿reviews? :3