iCarly pertenece a sus creadores, la historia es de alguna persona que se le ocurrió antes que a mi... ¿Yo? Sólo les traigo la adaptación.


Capítulo 7: De pronto mi noche brillante ya no lo era tanto

And the Oscar to the best actress goes to...

¡Samantha Puckett!

Por su interpretación en "Estoy Feliz Porque Ya Te Olvidé".

¡Si! ¿Escuchaste eso Nicole Kidman?

Sonreí nuevamente y eché una mirada de reojo a Gracia. Por Dios, ella ni siquiera era bonita, no de un modo humano. Me refiero a que tenía una boca exageradamente grande que destilaba colágeno, unos ojos de un dudoso color verde y unas largas extensiones color rubio platino.

¿Y Freddie me había cambiado por eso? Al menos yo era rubia natural.

Debía de haber algo verdaderamente malo conmigo.

–Bueno Sam –murmuró Gibby –ejem, ella es...

– Gracia ¿Verdad? –Pregunté mirándola.

Estreché su gigantesca mano y le dediqué una de mis adorables sonrisas, de esas que ponía ante las cámaras como si fuera una niña angelical. Chad posó su mano sobre mi hombro, y misteriosamente me sentí acompañada… Por un hombre que acababa de conocer hace apenas 24 horas.

Lo mejor fue que la zorra inmediatamente soltó mi mano y le dirigió una mirada bastante apreciativa a Chad.

La cara tensa de Freddie no tenía precio.

En ese momento me reproché no haber contratado realmente un camarógrafo para poder ver su expresión una y otra vez.

Quién rompió el hielo resultó ser la zorra.

–Bien, me alegra encontrarte Sam. – ¿Quien demonios le había dicho que me podía tutear? Señorita Puckett para ti estúpida. –Es mejor así, los reporteros no dejan de hacerme preguntas. La verdad es que tanta persecución me tiene cansada.

Asquerosa, ella era definitivamente algo con lo que yo no podía lidiar. Su tono de voz, su mirada despreciativa, su ego del tamaño de Manhattan.

– ¿Reporteros? Que extraño. –Comentó Chad mirándome con un gesto ingenuo y adorable. Empecé a babear deliberadamente. –Por suerte no se han metido en nuestra intimidad ¿Verdad Samy?

Lo amo. Oh Dios como lo amo.

Dijo de un modo tan familiar mi nombre "Samy" y esa intimidad de la que habló. Si todo resultó ser una enorme patada teledirigida como un misil hacia el trasero de Freddie.

Y dio en el blanco, porque su boca comenzó a crisparse y después de dos años juntos, identifiqué rápidamente esa reacción como enojo. Si, él estaba furioso.

Bienvenido a mi mundo Fredditto

Y ahora lo mejor de todo: Chad también notó el gesto de Freddie y como es curioso por naturaleza enseguida preguntó.

– ¿Te pasa algo en la boca Fredd?

Sus ojos saltaron como si fuera un dibujito animado y su boca empezó a torcerse aún más, asustando a Gracia y a Gibby. Yo por mi parte, estaba a punto estallar de risa pero me controlé.

–Bebe –Atrapé el rostro de Chad entre mis manos y lo miré con ternura. –Ejem, es Freddie, no Fredd.

Chad me miró despreocupadamente, como diciendo "es igual".

Yo creo que en ese momento mi roto corazón se revivió y amó a Chad con toda la intensidad del mundo. No con el tipo de amor que sentía por Freddie, pero si con el que uno siente hacia una persona que, directa o indirectamente, hace del mundo un lugar mas feliz para ti.

Y ciertamente, en ese momento, con Freddie al borde del colapso, el mundo era un lugar maravilloso.

Mientras Freddie se hiperventilaba o algo así, Chad le dio la espalda y murmuró en mi oído:

– ¿No crees que necesite que llamemos a un médico?

Claro que no lo necesitaba pero la idea de sugerírselo me resultó deliciosa.

– ¿Freddie te sientes bien? Creo que necesitas un poco de aire. –Le indiqué con la cabeza donde estaba el jardín.

–Sé muy bien donde esta el jardín –respondió con brusquedad. –Por si no lo recuerdas, hace rato estuve ahí contigo...

¡Auch!

Vaya, Freddie había sacado las garritas, definitivamente eso era "algo" y cuando vi la cara roja y furiosa de Gracia me sentí mas que satisfecha.

– ¿Que quieres decir con que estuviste allí con ella? –Cuestiono Gracia desbordando fuego por los ojos.

Chad también me miró como esperando una explicación. Que gran actor.

–No es lo que piensas bebe, –lo calmé y tracé con delicadeza la arruga que se le había formado en la frente y que sorprendentemente lo hacia aun más atractivo si eso era posible. –Yo salí a tomar aire y Freddie apareció ahí, no es como si hubiera ido con él.

Él me abrazó por atrás aceptando mi explicación y murmuró en mi oído:

–La cara de esa mujer esta casi tan roja como su vestido.

Solté una carcajada con el comentario y rápidamente lo miré con un fingido gesto de censura a lo que él respondió con una mirada inocente y angelical.

Oh ese hombre era cosa seria. Podía causar estragos a cualquier corazón. El mio por suerte estaba "Fuera de Servicio" cortesía de Freddie quién en ese momento asesinaba a Chad con la mirada.

Un camarero pasó y esta vez fue Freddie quién prácticamente le arrancó una copa y se la tomó de un solo trago.

Él estaba tremendamente enfurruñado, nunca lo había visto así. Claro él y yo habíamos tenido nuestras peleas y arranques de celos pero casi siempre era yo la celosa, después de todo él se la pasaba viajando y yo friendo pollo, lo que no me dejaba mucho tiempo para ser objeto de deseo. Ni tampoco lucía como uno.

Bueno eso había cambiado.

Aún así, haciendo conjeturas, deduje que el problema de Freddie era que Chad era terriblemente guapo, más joven que él, sexy a más no poder y que yo parecía embelesada con él. Y en un punto realmente lo estaba.

Ahora esto prueba lo infantil que es Freddie, es como esos niños que quieren algo por el simple hecho de tenerlo, porque mueren por tener atención. Mientras estuve con él, tuvo toda mi atención y la despreció así como al resto de mí. Pero ahora que veía como el foco de mi afecto se había corrido estaba fuera de quicio.

Eso estaba bien, que supiera lo que era ser cambiado por un modelo absolutamente más nuevo. Que supiera lo que es sentir un puntapié en el trasero y otro en el corazón.

Vi como estrujaba la copa y decidí que era mejor no tentar mi suerte en ese momento.

Ya estaba bueno de jugar con él por esa noche. Tenía el resto de mi vida para hacerlo infeliz. Fingí un bostezo y me apretujé contra Chad como una gata en celo.

–Bebe, quiero ir a casa.

– ¿A casa? –Indagó Freddie – ¿es que acaso viven juntos?

Me limité a cerrar los ojos con expresión de estar harta y Chad respondió.

–No... Aún, pero esta noche no tengo deseos de molestar a Carly ¿Por que no te quedas en casa bebe?

Asentí agradecida porque él interpretara tan bien el papel del hombre perfecto. Esto era definitivamente un avance. Chad me había dejado sorprendida esta noche, porque era muy intuitivo con mis sentimientos y siendo yo una persona cuyos sentimientos habían sido pisados en los últimos días el cambio era bastante agradable. No obstante, me recordé, era solo una actuación, nada más que eso.

Chad se disculpó y fue en busca de nuestros abrigos, lo que me dejó a merced de Freddie y sus ojos llameantes. Gracia estaba por soltar toda clase de improperios cuando Gibby la atajó y la invitó a ver la estatua de hielo y claro, ella aceptó encantada.

Freddie y yo nos miramos por unos minutos hasta que su furia se disipó.

–Aún hay cosas tuyas en casa. –Musitó.

¿Casa? ¿Que?

¿Como si fuera mía y suya? ¿Como si no me hubiera echado de allí de la noche a la mañana?

–Mándamelas por favor.

–Creí que... querrías venir por ellas.

Claro, como si fuera a sobrevivir volver a pararme ahí.

No, no. Me echaría a llorar apenas cruzara la puerta.

– ¿Es igual no? Quédate lo que quieras y mándame lo que no. –Como nuestras fotos por ejemplo.

De pronto mi noche brillante ya no lo era tanto...

–Sam, yo...

Su voz, su maldita voz. Ahí estaba de nuevo haciendo estragos en mi pequeño y estrujado corazón.

–Ya tengo los abrigos.

Chad me salvó del naufragio y me acercó a él en un gesto masculinamente posesivo. Freddie enrojeció y lo miró.

–Encantado de conocerte Chad.

–Sí, también a ti Fredd... es decir Freddie ¿Nos vamos Sam?

Asentí.

–Adiós Freddie, me despides de Gibby y de Gracia. –Titubee solo un segundo y después me acerqué y le di un beso en la mejilla.

El contacto fue dolorosamente letal. Como si cada fibra de mi quisiera llorar, como si cada impulso nervioso se encargara exclusivamente se llevar recuerdos, como si la vida se fuera en ese momento... Fue como un baldazo de agua fría, como si la navaja clavada en mi corazón terminara de desgarrarlo por completo. Ya no quedaba esperanza, no para mí, él se la había llevado toda... Nunca nada seria igual y en ese micro momento lo supe.

Nada nunca seria igual a lo que tuve con él.

Y él lo había tirado por la borda arruinando toda oportunidad para los dos.

Lo desprecie y al mismo tiempo sentí lástima de él. Probablemente nunca sabría lo que había dejado ir, lo que se había perdido. En cambio yo sí, y por eso dolía tanto. Quizás en unos setenta años, él despertará un día diciendo "Vaya, aquello fue especial".

Pero para mi era peor, yo tendría que vivir los años venideros con ese conocimiento, sabiendo que nunca tendría algo así. Odiándolo por todo lo que me había arrebatado pero amando el recuerdo de esas mismas cosas.

Yo era un caso para Freud.

Cuando Chad me dejó en la puerta de la casa de Carly, ni siquiera reaccioné cuando él posó sus labios sobre los míos y dijo "Nos vemos mañana".

Debería haber reaccionado frente a esa frase, pero no lo hice. Mi mente estaba tan nublada que no alcancé a ver el peligro que se avecinaba. Me acosté en mi cama y por quinta noche consecutiva lloré hasta quedarme dormida


Prometo continuar lo antes posible... Pero estoy colapsada... quiero vacaciones!

Adoro sus reviews ¿Lo sabian?

Es por eso que he subido este capitulo. Dedicado especialmente para todo aquellos quienes se toman su tiempo y me escriben...

Nos leemos!

¿Enserio?

¡Enserio!

;)

Militha93