ajjj me esforce mucho al escribir este capitulo, me gusto como me quedo pero opino que pudo ser mejor, en fin, ise todo lo que pude ¡Darte una semana completa en escribirlo!
todos los personajes no me pertenecen, son de Pendleton Ward
la historia es mia
Lo inolvidable
Capitulo 4: Frió y oscuridad.
Frió y Oscuridad. ¿Se puede imaginar un infierno mas terrible?, por si solas, ambas muestran desesperanza, desesperación. ¿Que hay mas horrible que quedarte cegado ante una oscuridad eterna? un extremo terror, asechado ante las criaturas de las sombras constantemente, sin saber que hay delante de ti en todo momento, sin saber cuando acabara esta pesadilla interminable; ¿que hay mas terrible que un frió infernal? un dolor cada vez mas insoportable, invadido por la presencia de la muerte, un frió que te congela cada parte de tu cuerpo, el dolor que sientes al respirar, a pesar de ser un aire congelante sientes como quema poco a poco tu interior, esperando impacientemente el momento de tu muerte.
¿Quien no a temido a la oscuridad? ¿quien no se a protegido del frió?. Juntas podrían causar la destrucción a este ya lastimado mundo, podría convertirlo en un infierno como ningún otro... nisiquiera como aquel infierno.
-¡Preparate a sentir el dolor de las tinieblas!- Grito la misteriosa mujer. Alzó el brazo y poco a poco en su mano se fue formando una esfera que desprendía de ella nada mas que oscuridad que, a pesar que debería ser lo contrario, parecía que apagaba la luz cerca de ella.
La lanzo en dirección al Rey Helado, la esfera de sombras era muy rápida, el Rey Helado logro esquivarla y esta esfera salio por la ventana para desaparecer en el cielo.
-¡Maldición!- Gritó la mujer al ver que fallo su ataque. Con ambas manos formo varias de esas esferas y las lanzo en dirección de su contrincante. Este formo una barrera de hielo alrededor de el que logro hacer que las esferas no lo lastimaran, aunque formaron varias grietas en el hielo,algunas llegaron directo a la pared del castillo dejando a estas a punto de derrumbarse.
-Oye mas cuidado, parece que me quisieras matar.- Dijo el rey, cosa que molesto a la mujer demonio.
-¡Esa es la idea, idiota!- Gritó furiosa la mujer. Aunque, si lo que dijo el rey es cierto, seria inútil intentar matarlo, se supone que es inmortal, aunque hay formas diferentes de inmortalidad, una de ellas es no morir nunca, ni por vejez, ni por enfermedad ni por heridas graves; aunque hay algunas que pueden morir con enfermedades o heridas letales; tal vez era el caso del Rey Helado, y si no era así ella estaba decidida a luchar hasta que uno caiga, muerto o no-. ¡Haaaaaaaaaaaaaaa!- Continuaba lanzándole constantemente esas esferas de oscuridad, ella no era de las que hacen planes o estrategias para ganar, solo ataca, lo que su instinto le diga.
La pared del castillo termino por romperse, provocando que la luz del sol iluminara la habitación completamente pero eso no impedía que ella siguiera atacando, ya se estaba aburriendo de hacer lo mismo, el escudo del Rey Helado termino por romperse cosa que ella aprovecho para lanzar una esfera mayor que el logro esquivar por un par de centímetros.
-¡Rompiste mi pared, te tocara pagar las reparaciones!- Grito molesto el mago de hielo mientras comenzaba a volar hacia arriba de la habitación, ataco finalmente después de un rato de no haberlo hecho.
-¡Auch!- El ataque de hielo logro golpear en el hombro izquierdo a la mujer que se había confiado ya que el rey no había atacado en un buen rato. Aunque la herida no fue grave ella realmente se enfureció, aunque al principio no tenia nada en contra del sujeto mas que le irritaba y buscaba una buena pelea, ahora tenia razones para acabar con el, estaba tan confiada que ese golpe fue directo a su orgullo, ella podía ser muy rencorosa aveces, aunque debía admitir que en algunos casos dejaba de lado el rencor con facilidad, según ella, le gasta mucha energía y tiempo-. ¡Patada de demonio!- Grito saltando hacia su contrincante que se encontraba volando en ese momento y le dio una potente patada que lo lanzo lejos a una velocidad sorprendente hasta que se estrello en una montaña cercana.
-¡Cuac!- Grito algo preocupado Gunter que hasta el momento no se había movido de su lugar, corrió hacia donde estaba la ventana y que ahora son solo escombros de lo que antes era una pared de hielo. No iba a interferir, claro, sabia lo que el Rey Helado era capaz de hacer cada vez que se ponía serio ¿pero que tan serio tenia que estar para poder destruir a esa demonio?. El pingüino quería ver que tan lejos podía llegar su amo.
-Auch.- Dijo el Rey Helado levantandose-. Creo que esta chica si me quiere matar.
-¡Cuac!- Grito Gunter, recordándole al Rey Helado porque comenzó a pelear con esa mujer en primer lugar. Es increíble que el rey lo lograra escuchar desde esa distancia.
-Es cierto Gunter.- Dijo comenzando a volar furioso en dirección a la mujer-. ¡¿Que has hecho con Marceline?!
La misteriosa mujer no perdió tiempo, voló a toda velocidad hacia el Rey Helado rodeada de una tenebrosa aura oscura.
-¡¿Realmente olvidaste el porque te esta batalla?! ¡Y te haces llamar a ti mismo inmortal!- Si algo odiaba la mujer demonio de los mortales era su facilidad para olvidar cosas, el a pesar de ser inmortal ¿no recordaba lo sucedido hace pocos minutos?, no es que a ella le importara las razones de el para pelear, solo quería vengarse del golpe que recibió y, claro quería tener una buena batalla.
Ella giro sobre si misma impulsando así una fuerte patada que iba en dirección a la cara de su enemigo, el Rey Helado astutamente creo un escudo de hielo en sus brazos, los coloco sobre su cabeza y se protegió así de un golpe letal, aunque su escudo de hielo se rompió completamente. Ella se preparo para lanzar una segunda patada, esta vez concentro toda su aura oscura en su pierna derecha y ataco, esta vez con mayor fuerza, le tomo unos pocos segundos reunir todo su poder en esa patada pero fue tiempo suficiente para que su contrincante se diera cuenta de lo que planeaba y logro esquivarlo.
-Jajajaja.- Se burló-. Me lanzaste una patada y yo la pude esquivar porque soy muy veloz.- Esto irrito a la mujer que rápidamente cambio la dirección de su ataque dándole una fuerte patada en el estomago, aunque el ataque no fue tan poderoso como tenia planeado en un principio. El Rey Helado salio volando en dirección opuesta al ataque pero esta vez logro frenarse evitando que volviera a chocar con una montaña nuevamente.
-¿Quien es el veloz ahora?.- Dijo la mujer en tono de burla.
-¡Muy bien, se acabaron los jueguitos! ¡acabare contigo, no importa que seas una dama!- No es que se estuviera conteniendo por que ella era una mujer, solo lo dijo para aparentar que no estaba peleando enserio.
-¡Pues demuéstralo!
La mujer posó sus manos enfrente se su pecho y reunió toda la oscuridad en ellos formando una enorme esfera desigual después llevo sus manos al lado derecho de su cuerpo, tomo una posición de pelea e impulso la esfera para lanzarla finalmente. El Rey Helado alzo ambos brazos hacia arriba creando un helado rayo de hielo y nieve en sus manos, después disparo hacia su enemiga.
El frió y la oscuridad chocaron finalmente.
Como si fuera cosa del destino la luz del sol comenzó a desaparecer, unas oscura nubes grises comenzaron a cubrir completamente el cielo azul.
Ningún ataque quería ceder. Ambos ataques tenían el mismo poder. Después de unos eternos pocos segundos el ataque de hielo comenzó a dominar al ataque de oscuridad, la mujer al notar esto concentro aun mas su poder en su ataque lo que ocasiono que ambos ataques estuvieran parejos de nuevo. Después de unos segundos así la concentración de ambas energías causo una explosión entre ambos ataques lo que causo que el mago de hielo y la mujer demonio salieran volando a direcciones contrarias.
-¡Ajjj!.- Se quejo la mujer al estrellarse fuertemente contra la punta del castillo.
El Rey Helado al ya haber sido lanzado por los aires varias veces logro muy apenas detenerse para no estrellarse pero el impacto de la explosión fue tan fuerte que accidentalmente su corona callo al suelo. La mujer observo la escena.
-¡Mi corona! ¡mis poderes!- Exclamo al notar que su corona estaba cayendo, rápidamente trató de alcanzarla.
La mujer miró perpleja como la corona caía, le dio la sensación de que caía en cámara lenta, casi como si se estuviera deteniendo el tiempo, debía admitir que no había notado la corona en todo ese tiempo. Empezó teniendo una extraña sensación para después ser invadida por una ola de sentimientos que ella no comprendía, esa corona... ¿ella la había visto antes?
-¡Aaajjj!- Al intentar recordar donde había visto esa corona que se le hacia tan desconocida como familiar un enorme dolor comenzó en su cabeza, había sentido dolores en la cabeza pero siempre eran por golpes o porque estaba enferma pero... este dolor era incomparable, era como si su cerebro se quemara por dentro y por fuera, por completo-. ¡Aaaahh! ¡ya vasta, ya vasta!- Gritó desesperada la mujer que, aunque el dolor de la cabeza solo duro los pocos segundos en los que ella intento recordar, el impacto de ese dolor fue tan fuerte que en su mente ese dolor seguía ahí, quemandola por dentro, comenzó a sentirse muy débil.
La mujer bajo lentamente hasta el suelo cubierto de nieve intentando, aunque lo odie, olvidar esa horrible sensación, ¿cuando algo había sido tan necesario olvidarlo?. Mientras tanto el Rey Helado ya había bajado al suelo para tomar su corona que se había caído anteriormente y ponérsela rápidamente en la cabeza. La misteriosa mujer demonio aun no se recuperaba... no tenia opción, tenia que invocarlos.
Del suelo comenzaron a emerger muertos... muerto vivientes, seres desafortunados que perecieron ante tal reino de hielo.
-¡Atacad al mago de hielo!- Ordeno la mujer.
-¡Hay!- Se asusto el Rey Helado al ver a los cadáveres lentamente acercarse a el-. Oye, yo también puedo hacer eso.- Dijo con mucha confianza-.¡Ataquen hombres de nieve!- Grito mientras formaba con sus poderes un ejercito de hombres de nieve.
Ambos ejercidos, los muertos vivientes y los hombres de nieve se acercaron para luchar, como ambos ejercidos eran lentos tardaron varios segundos en encontrarse, cuando finalmente se juntaron comenzó la batalla. Había golpes, mordidas, mas golpes; incluso un hombre de nieve logro arrancarle un brazo a un muerto, mientras otro muerto le arranco el otro brazo a su compañero para golpear al hombre de nieve. Y así estuvieron por un par de minutos hasta que finalmente ambos ejercidos quedaron destruidos.
-¡Hombres de nieve, levantense que aun no ganamos!- Grito el rey.
-Oh por Glob.- Dijo la mujer que intentando contener una risa, toda esa escena le pareció algo graciosa. Ya estaba casi completamente recuperada. Esto aun no acababa.
La mujer de un salto llego hasta donde se encontraba su contrincante, reunió rápidamente todo su poder en una poderosa patada que esta vez el Rey Helado no pudo esquivar, fue lanzado tan fuertemente que se estrello contra unas rocas cercanas y estas se destruyeron con el impacto.
-Hay... eso me dolió.- Dijo el Rey Helado intentando levantarse.
La mujer corrió velozmente hasta su contrincante y al estar cerca de el rápidamente salto varios metros en el aire, reunió su poder en su pierna derecha para darle una segunda patada, aun mas poderosa que la anterior, contra el suelo. El Rey Helado, al ver como se acercaba peligrosamente la chica, reunió todo su poder y lanzo un ataque directo hacia ella. Ella se dio cuenta que el ataque de su contrincante era mas poderoso que su patada pero ella había reunido demasiado poder en su patada y ahora no podía detenerse.
-¡Aaaah!- Grito la mujer al ser impactada por el poderoso ataque que la lanzo varios metros hacia el cielo para después precipitarse a un velocidad enorme contra el suelo.
Una vez callo se arrastro varios metros contra la nieve quedando muy raspada de los brazos y espalda. Intento levantarse pero una vez que abrió los ojos el Rey Helado estaba volando varios metros encima de ella preparando un ataque igual de poderoso que el anterior. Ella no pudo reaccionar a tiempo y fue embestida con ese poderoso ataque de hielo y nieve quedando enterrada en el suelo.
-Eso... ¡ESO ME DOLIO MUCHO!- Grito completamente furiosa la mujer después de un par de segundos de estar inconsciente en el suelo.
Rápidamente se levanto y dio un enorme salto hasta donde se encontraba el mago de hielo dándole una fuerte patada que lo lanzo al suelo. Ella rápidamente se acerco y al ver que no se levantaba formo una esfera de oscuridad en su mano, se acerco un poco mas para no fallar en su ataque. Cuando estuvo a punto de lanzarlo el Rey Helado a una velocidad increíble se paro y le dio un fuerte puñetazo en la cara.
-Au, au, au.- Se quejó del dolor la mujer.
-Jaja.- Se burló el rey-. Te confiaste y yo te golpeé.
-¡¿Pero que te pasa anciano?!- Grito mientras le daba un muy fuerte puñetazo en la cara.
-¡Eso es trampa!- Grito el rey mientras le regresaba el puñetazo.
-Oh... así que vamos a hacer esto de la forma tradicional.- Dijo sombría la mujer para después darle otro fuerte puñetazo.
De un momento a otro, la batalla que era del frió contra la oscuridad se volvió una típica pelea a puñetazos. Las mejillas de ambos estaban rojas por el impacto de los puños a la cara.
Golpe y golpe, golpe y golpe.
Después de un rato así y de haber recibido poco mas de 20 puñetazos cada uno...
-¡Hay, ya me harté!- Grito la mujer reuniendo su poder de oscuridad en su puño derecho dándole así al Rey Helado un fuerte golpe que lo lanzo por aires.
La mujer se acercó lentamente al lugar donde el cayó. Creo una esfera de nuevo para atacarlo, esta vez se acerco mas cuidadosamente, no quería otro ataque inesperado. Justo cuando estaba apunto de lanzar su poderoso ataque nuevamente, el Rey Helado con sus poderes convirtió la nieve en donde ella estaba parada en un resbaloso hielo. Ella resbalo lanzando su ataque por error directo al nublado cielo para desaparecer entre la nubes.
-Aaaaajjj.- Se quejo la mujer que aun estaba tirada en el suelo de hielo. Estaba extremadamente irritada y algo avergonzada, había caído en sus sucios trucos otra vez.
-Jajaja volviste a caer, ¿entendiste? volviste a...- El Rey Helado no pudo terminar su frase porque la mujer lo ataco rápidamente con otra de sus esferas de oscuridad.
La mujer comenzó a lanzar cientos de esos ataques como hizo al principio de la batalla, esta vez el rey no tuvo tiempo para defenderse. Si algo era muy repetitivo en cada una de las batallas de ella es que esta es muy impredecible, solo ataca por instinto, no le importa cuanta energía utilice... grave error.
-Haaaa.- Grito la mujer al lanzarse contra su oponente y darle así una fuerte patada en el estomago. Ella hizo esto porque noto que ya había utilizado mucha de su energía en esas esferas, además estaba cansada, ya no quería alargar esa batalla.
Por el fuerte impacto de la patada en el estomago el Rey Helado salio volando hacia la dirección contraria pero no tuvo tiempo de estrellarse contra algo, rápidamente la mujer apareció a su lado derecho para darle otra poderosa patada que lo lanzo lejos entrando curiosamente a la habitación de su castillo por la parte donde se suponía había una pared y ahora son solo escombros, regresaron al lugar donde inicio la pelea.
-Cuac.- Dijo Gunter mientras se apartaba rápidamente del lugar. No es que estuviera huyendo, simplemente la pelea se le hizo tan interesante que no quería ser un estorbo entre ellos dos.
El Rey Helado se encontraba tirado en el suelo de su habitación, incapaz de poderse levantar, había recibido muchos golpes. La mujer entro a la habitación y se acerco despreocupada al lugar donde se encontraba su contrincante herido. Estaba dispuesta a terminar con esto de un solo golpe.
-¡Cuac!- Gritó Gunter intentando animar a su amo-. cuac, cuac.
-¿Que dices pequeño pingüino?- Le preguntó la mujer al entender lo que el pingüino decía.
-¡Silencio Gunter!- Grito el mago de hielo que aun se encontraba en el suelo-. ¡No le digas que si alguien me mata si moriré!
-Oh, ya entiendo.- Dijo la mujer con una sonrisa maligna. Conque se trataba de ese tipo de inmortalidad, no se puede morir por causa de la vejez, pero si alguien lo asesina...
La mujer se acerco lentamente a su enemigo, estaba feliz porque creyó que no podría matarlo, pero ahora sabe que puede quitarle la vida a este ser insignificante. No es que ella mate personas al azar, solo por diversión, aunque si le divierte mucho, ella dejaba a casi todos vivir, no por respeto a sus vidas, si no... se podría decir por capricho, ella veía a los demás como insignificantes hormigas, las dejaba vivir porque no eran ninguna molestia para ella y era divertido tener a alguien a quien atormentar. Pero, si era necesario, o simplemente si a ella le diera la gana de derramar la sangre de alguien, no le importaba matar a unos cuantos, después de todo ella no sentía nada al matarlos.
Se acercó a el y cuando se encontró a pocos centímetros de distancia vio su corona. Esa dorada corona, con diamantes rojos. Al parecer esa corona le daba todos los poderes al mago, talvez incluso le daba también la inmortalidad, esa extraña corona que por alguna razón le molestaba tanto mirarla, no se iba a arriesgar, seria mejor si le quitara esa corona. Se coloco encima de el sosteniendolo para que no se moviera, después le arrebato la corona de la cabeza.
-¡Oye, quitate de encima! ¡No querrás abusar de mi!- Grito el Rey Helado intentando empujarla para que se quitara de encima de el.
-¡Cua, cuac cuac!.
-No te pongas celoso pingüinito.- Dijo la mujer dirigiéndose a Gunter-. No pienso hacerle nada, solo lo voy a matar.- Dijo tranquilamente la mujer. Extrañamente después de eso Gunter se calmó.
-¡Estas muy pesada! ¡bajate de encima y devuelveme mi corona!.
-¡Callate viejo tonto!- Grito la mujer-. No eres tan valiente sin tu preciada corona ¿verdad? ¿que piensas hacer al respecto, imbécil?
-¡Primero voy a matarte y después te obligare a decirme que le hiciste a Marceline!- Dijo decidido.
Ella se sorprendió con las palabras de su enemigo, no solo porque lo que dijo no tenia sentido, si no por su extraña preocupación innecesaria por Marceline. ¿Que había pasado con Marceline desde la ultima vez que la vio? Marceline a tenido amigos, pero siempre eran seres inmortales como ella, así como ese grupo de fantasmas con los que Marceline siempre estaba, ella nunca se haría amiga de mortales, ni te seres tan patéticos como este sujeto. Aunque Marceline había tenido amigos nadie se preocuparía tanto por ella como este sujeto, ni como los otros dos mortales que conoció esa noche. ¿Que había hecho Marceline para ser querida por los habitantes de este lugar? ¿Por que los mortales querrían a una malvada vampiro como ella? ¿acaso Marceline se había ablandado mucho mas de lo que pensaba? ¡¿porque querían a Marceline?! ¡¿porque se preocupaban por ella?! ¡¿PORQUE ELLA Y NO YO?!
Tristeza.
En su mano derecha formo una esfera de oscuridad con lo ultimo de energía que le quedaba, a esos pocos centímetros de distancia era imposible fallar. Cuando estaba a punto de lanzarlo voltio a ver casualmente la corona que tenia sujetada en la mano izquierda, tenia una muy extraña sensación al sujetar esa corona y ahora que la veía directamente esa extraña sensación se intensifico. Se vio reflejada en esos diamantes rojizos, comenzó a temblar, ella no comprendía la razón de semejante reacción que no era digna de ella, acaso era... no, no podía ser posible ¿o si?.
Miedo.
Primero tristeza y ahora miedo, ¿como era posible que ella sintiera tales sentimientos? y ni siquiera estaba segura de la razón. Un demonio como ella debería causar esos oscuros sentimientos a sus víctimas, no lo contrario ¿que le estaba pasando?
Era hora de terminar con todo esto, eliminar estos extraños sentimientos de un solo golpe. Lanzo su ataque a su enemigo dispuesta no solo a matarlo, también a destrozarle la cara y dejar su cadáver irreconocible, el ataque fue veloz, con todas las energías que le quedaban y con todo su orgullo puesto en el, fue un golpe tan fuerte que se escucho como una poderosa explosión cuando... cuando ella se detuvo. Si, justo en el ultimo segundo, ¡no!, en la ultima fracción de segundo ella se detuvo. Su esfera de oscuridad se desvaneció y sus ultimas energías y todo su orgullo se fueron con el... ¡¿QUE PASO?! ¡¿porque no lo ataco?! ¡¿por que mierda no lo mato? ¿acaso...?
Dudas
Tristeza, miedo, dudas ¡¿que seguía después?!. Ella se encontraba completamente confusa, no dejaba de temblar, era algo que no había sentido antes, debía admitirlo, ella había sentido tristeza y algo de miedo a lo largo de su existencia pero nunca en una batalla y mucho menos con esa intensidad pero... ¿dudas? ¿dudas de matar a alguien?. No podía creerlo, en 1000 años jamas, jamas había dudado de acabar con la vida de alguien ¿porque ahora? ¿porque tan de repente? ¿porque el?. Ella estaba segura de que no tenia nada que ver de que el era amigo de Marceline, o eso creía, a ella nunca le a importado los amigos de Marceline, ni siquiera si tiene amigos o no; y era obvio que las dudas no eran por esa corona que por alguna razón incomprensible le causaba tanto temor solo con tocarla... ¡la corona!, tontamente la soltó de su mano izquierda y esta callo al suelo rebotando un par de veces. Eso debía ser ¡la corona lo protegió! por eso no pudo atacarlo... pero ¿porque estos sentimientos no desaparecen? ¿y si no fue la corona? ella simplemente no pudo atacarlo, algo en su interior no lo permitió, ¿acaso había una parte de ella que no conocía?. Sus ojos la traicionaron...
Lágrimas.
La mujer comenzó a llorar ¿porque? ¿porque? ¿porque? no dejo de preguntárselo en su interior ¿acaso ya no había ni una gota de orgullo en su interior? ¿porque de todas las personas no podía matarlo a el? ¿porque todos menos el? alguien que ni siquiera conoce.
-Oye ¿porque lloras? me mojas la cara.- Dijo molesto el rey.
-Ujjj.- Ella comenzó a limpiarse fuertemente las lágrimas, estaba muy avergonzada y extremadamente furiosa consigo misma, y ni siquiera sabia el porque de sus actos, no podía caer mas bajo ¿que podría pasar ahora?.
-¿Rey Helado?- Se escucho una voz femenina acercarse al lugar-. Rey Helado, decidí venir a verte aprovechando que el cielo estaba nublado ¿pero que rayos paso aquí? ¿te volviste a meter en problemas con Finn y Jake?
-Maldición.- Dijo la mujer al reconocer la voz.
-¿Rey Helado que... ?- Marceline se quedo pasmada al ver tal escena, el Rey Helado se encontraba tirado en el suelo y encima de el se encontraba una mujer, y esa mujer era...-. ¡¿Pero que cosa esta pasando aquí?!
-¡Marceline!- Dijeron al mismo tiempo el Rey Helado y la mujer demonio.
-¡Rey Helado!- Exclamo muy sorprendida la vampiresa.
-Hola Marceline.- Dijo el rey.
-M.. ma.. ¡MADRE!- Estaba totalmente impactada al reconocer a su madre.
-Oh... Hola hija.- Dijo la misteriosa mujer con una tranquilidad fingida.
fue un gran reto escribir este capitulo, aveces se me iba la inspiracion y otras veces regresaba y asi
realmente apenas me crei capaz de poder escribir sobre una pelea y creo que para ser mi primera vez quedo bien :)
y disfrute mucho al escribirlo.
finalmente aparecio Marceline :) la trama esta avansando y esta cada vez mas interesante, seguire escribiento los proximos capitulos (ya falta menos de la mitad creo yo) se sabra mas sobre su madre
¿reviews?
