wow, fue un muy duro trabajo escribir este capitulo, trabaje en el por mas de una semana, pero eso si, me quedo muy largo el capitulo xD

desde el principio imagine mas o menos este capitulo, por eso estoy tan emocionada por subirlo, todo se reduce a esto xD

todos los personajes no me pertenecen, son de Pendleton Ward

la historia es mia


Lo inolvidable

Capitulo 5: Amor y pan dulce.

Ella recordó el momento en que inicio todo.

En un tiempo indefinido, en un lugar perdido, ella nació de entre la oscuridad.

-¿Do..donde estoy?- Pregunte al abrir los ojos y lo que vi fue igual a cuando los tenia cerrados, oscuridad-. ¿Q...u.. que pasa?- Pregunte temerosa esperando a que alguien me contestara, alguien que no estaba ahí, o al menos eso creía.

Intente levantarme pero mi cuerpo estaba muy adolorido, no pude moverme, estaba muy cansada y lo único que veía era infinita oscuridad. Te la oscuridad apareció un hombre, un extraño hombre vestido de traje, con piel azulada, con dientes y orejas afiladas, cabello corto negro, y unos ojos felinos color rojo.

-Me alegra que despertaras amor.

-¿Qui...qui... quien eres?- Pregunte alarmada-. ¿Q..que pasa? ¿donde estoy?

Mi cabeza me dolía al intentar recordar cualquier cosa, me lleve mi mano a la frente, entonces vi que mi piel también era azulada, después descubrí mi cabello, tenia una larga y hermosa cabellera oscura, tan oscura como aquel lugar en donde me encontraba. ¿Quien era yo? ¿que cosa era yo?

-Soy tu esposo, amada mía.- Me dijo viéndome directo a los ojos, cosa que me asusto.

-¿Acaso... e olvidado algo?- Pregunte mas para mi misma que para otra cosa.

-No has olvidado nada, cielo, ¿como ibas a olvidar algo? acabas de nacer.- Me dijo, entonces lo comprendí, no tenia recuerdos porque apenas ese día nací, no tenia ningún motivo para dudar de mi... esposo.

-¿Que cosa soy?

-Eres un demonio, querida.- Me dijo con una cara felizmente aterradora-. Y juntos gobernáremos toda la Nocheosfera.

-¿Soy un... de... demonio?- Pregunte totalmente aterrada.

-Claro que si amor, y esa no es la mejor parte.- Me dijo con una enorme alegría que me pareció a mi muy aterradora.

-¿Cu... cual es la mejor parte?-¨Pregunte aterrada.

-Mira.

Yo observe algo que tenia entre sus brazos, no lo había notado antes, era una pequeña cobija color rosa, al verla mi corazón latió muy fuerte. El se acerco a mi, se arrodillo al lado mio, me ayudo a sentarme y entonces me lo entrego yo lo sostuve entre mis brazos. Observe impactada lo que estaba envolvido en esa cobija, era nada menos que un pequeño bebé.

-Tenemos una hija.- Esas palabras que salieron de su boca pasaron por mi mente, casi lentamente. Intente encontrarle sentido a esas palabras.

-¿Una hija? ¿eso significa que ella y yo...?- Pregunte casi en estado de shock.

-¿Nacieron al mismo tiempo? si.

Nací con una hija, mi nacimiento fue el suyo también, nací junto a mi hija, nacimos a la vez. Al nacer ya tenia algo que era mio y solamente mio, tal vez fue eso lo que causo que no enloqueciera.

-Y no solo es nuestra hija.- Dijo con una voz sombría.

-¿Que quieres decir?- Pregunte después de unos segundos, ya un poco mas calmada.

-Ella es el inicio.- Comenzó a decir con su tenebrosa voz-. El inicio del fin. Ella es la llave para la destrucción de la humanidad. Este mundo esta por llegar a su fin...

Con el tiempo me di cuenta de que era imposible nacer con una hija, pero ¿porque iba a dudar de mi esposo?, pero aun así lo hice, ¿acaso había algo mas antes de mi nacimiento? ¿acaso era alguien mas? ¿o solo había esa oscuridad con la que nacimos?

...

Ya te regreso en el tiempo de nuestra historia, la mujer miraba tranquila a su hija mientras esta la miraba con indignación.

-¡Madre ¿que estas haciendo aquí?!- Dijo Marceline totalmente molesta.

-¿Que acaso una madre no puede ir a visitar a su hija?- Dijo la mujer con su sombría y seductora voz de siempre.

-¡No! ¡me refiero a que haces aquí, el la casa del Rey Helado!

-Amm, estaba cansada y decidí venir a descansar aquí, pero este anciano lo complico todo.- Dijo con una voz totalmente despreocupada.

-¡Madre! ¡¿que te paso?!- Grito preocupada Marceline al notar la grave cantidad de heridas, golpes y rasguños que tenia su madre.

-¡Fue estupendo Marceline!- Dijo la mujer extrañamente emocionada-. ¡Hubo golpes, patadas, bolas de energía, explosiones, traumas psicológico y hasta zombies! ¡debiste haberlo visto! ¡la mejor pelea que e tenido!- Concluyo espeluznantemente sonriente.

-¿Tu peleaste con...?- Pregunto la vampiresa impactada.- ¡Rey Helado!- Exclamó desviando su atención al rey que aun se encontraba en el suelo. Rápidamente lo ayudo a levantarse y a colocar nuevamente la corona en su cabeza, esto ultimo lo hizo con una extraña expresión de tristeza en su rostro.

La mujer solo observo como su hija se preocupaba por ese sujeto ¿como era posible que se preocupara mas por el? ella también había recibido mucho daño , aunque mas psicológico que físico ¿porque nadie se preocupaba por ella?. A la mujer aun le costaba mucho entender porque no había podido matar a aquel hombre ¿acaso se estaba volviendo loca? ¿porque incluso ahora aunque se muera de ganas de matarlo el simple hecho de imaginarlo le causaba temor?

-Rey Helado ¿te encuentras bien?- Pregunto la vampira con la preocupación reflejada en su voz.

-Claro que estoy bien.- Dijo el rey-. Solo me rompí un par de costillas pero nada grave.

Marceline lo miró extrañada, pero realmente estaba muy aliviada de que no le pasara nada, el definitivamente tuvo mucha suerte, muy pocos son los que peleaban con su madre y lograban sobrevivir, y eso es solo porque ella les perdonaba la vida pero ¿que razón tenia su madre para dejar vivir al Rey Helado? o tal vez no tuvo tiempo de matarlo.

-¡Madre!- Le grito la vampiresa a la mujer-. ¡Exijo una explicación! ¡¿Por que lo atacaste?!- Marceline estaba notablemente molesta.

-Ajjj... solo planeaba arrojarlo por la ventana y dejarlo fuera de su hogar por un par de horas para que yo pudiera descansar, el es el que comenzó a atacarme, yo solo me defendí.- Concluyo la mujer en tono serio. Marceline no tenia motivos para dudar sobre las razones de su madre, cuando se trata de este tipo de cosas sabe que ella no miente.

-Rey Helado ¿porque atacaste a mi madre?

-¿Yo ataque a tu madre?- Preguntó confundido el mago de hielo, cosa que provoco que la mujer demonio se enfureciera.

-¡Claro que me atacaste! ¡creíste que le había hecho algo a Marceline y no era verdad!- Le grito furiosa la mujer.

Marceline se sorprendió por las palabras de su madre ¿el Rey Helado se preocupo por ella? al escuchar eso la vampira sintió algo de felicidad y nostalgia en su interior.

-¿Yo lo hice?

-¡Claro que lo hiciste!

-¿De verdad?

-¡Si! ¡de verdad!

-No recuerdo.

-¡¿NO RECUERDAS?! ¡Tu me golpeaste! ¡Me lastimaste la cara, tengo heridas en los brazos y piernas, gaste toda mi energía en intentar ganarte! ¡incluso me rompí una uña!

-¡Ah, cierto! la pelea.- Dijo el rey como si hubiera hecho un gran descubrimiento-. ¿Y porque peleábamos en primer lugar?

-¡Aaaaaaajjjj! ¡voy a MATARTE!- Gritó totalmente enfurecida la mujer.

Ella no tenia energía para lanzar un ataque, pero el tampoco. Vio al lado suyo un trozo de hielo con una punta afilada, "perfecto" pensó ella. Recogió el trozo de hielo y se acerco al mago de hielo para encajarselo fuertemente en el corazón.

-¡Alto madre!- Se interpuso Marceline entre su madre y el rey.

-¿Que te pasa Marceline? ¿Porque defiendes a este hombre?- Pregunto curiosa y molesta la mujer, aunque en el fondo estaba muy agradecida, no importa como, ella no hubiera logrado matar al mago de hielo.

-P...p..porque..yo.- A Marceline le temblaban los labios, al parecer se le dificultaba decirlo.

-¡¿Porque Marceline?! ¡¿porque defiendes a este vejete?!¡¿que es el para ti?!

-Porque yo...- Dijo en susurros, intentando ganar valor para decirlo-. ¡Por que yo lo amo, madre!

-¿Q...que dijiste?- La mujer demonio la miro pasmada, la cara de Marceline estaba tan seria que era indudable que no mentía.

-Lo que escuchaste madre.- Dijo Marcy con voz temblorosa, ya casi no podía mas, intentaba contener sus lágrimas lo mas que podía.

-Pero Marceline, el es... muy mayor para ti.- Dijo la mujer totalmente sorprendida.

-¿Que? ¿de que habl...- Pregunto la vampiresa totalmente confusa, entonces lo comprendió-. ¡Espera!- Dijo muy avergonzada-. ¡No, no, no, no! ¡No te esa forma! ¡que asco, que asco!- Grito como niña chiquita, no pensó que sus palabras se malinterpretarían de esa forma-. Me refiero.- Dijo ya mas tranquila-. El me cuido, el protegió de mi, fue mi amigo y... aunque el ya no recuerde los momentos que pasamos yo... yo se que el... aun me recuerda a mi.- Concluyo esto ultimo ya con algunas lágrimas en los ojos, entonces volteo a ver al Rey Helado que solo la miraba con total confusión lo cual provoco que ella soltara aun mas en llanto.

La mujer la observo llorar, y por un momento los sentimientos de su hija llegaron a ella, sintió una gran necesitad de animarla pero su orgullo era mucho mas fuerte. ¿Amor? ella solo a sentido amor hacia su hija ¿pero de que servía si ella no sabia demostrar su amor? ¿como amar a alguien si ella no se ama a si misma? así que la palabra amor era casi indiferente para ella.

-¿Como puedes amarlo? Yo nunca podría amar a alguien que olvida, incluso olvido el tiempo que pasaste con el ¿como puedes amar a alguien así?- Dijo la mujer con amargura.

-Porque...- Dijo Marceline secándose las lágrimas-. Porque el me cuido cuando tu ni mi padre estaban.

Eso fue un golpe bajo. La mujer, hace un tiempo descubrió que la razón por la que fue creada fue solo para cuidar de su hija, cosa que le dolió mucho, y ahora el dolor era mucho mas fuerte ya que su propia hija le restrega en la cara que no hizo un buen trabajo.

-Marceline, yo...- Dijo con sincero arrepentimiento.

-¡YO NADA! ¡Simon fue mas padre para mi de lo que tu y papa han sido en mil años!

-Marceline yo lo... lo...- Intento decir, pero era algo muy difícil para ella-. Yo lo sien...- Cerro los ojos fuertemente como si intentara escapar de esa situación, al final su orgullo le gano, levando la cabeza y miro a su hija sin nada mas que decir.

-Es increíble que haya pensado que te preocupabas por mi.- Le grito a su madre totalmente molesta y triste-. Se supone que eres mi madre, ¿por que no estabas ahí?- De sus ojos las lágrimas volvieron a brotar.

¿Preocuparse por Marceline? Ella solo se había preocupado por 3 personas a lo largo de su existencia; su hija, su esposo y ella misma; Marceline hace tiempo que creció así que asumió que ya no necesitaba que nadie se preocupara por ella, y su esposo... hace tiempo que dejo de preocuparse por cualquier cosa que hiciera. Así que la única persona en la que se preocupaba era ella misma, por nadie mas, y nadie mas se preocupa por ella. Asumiendo de que se vuelva a preocupar por su hija ¿y de ella quien se preocupa? ¿hay alguien a quien le importo?

La mujer se quedo observando a su hija sin saber que decir, este era el peor día de todos, pero la cosa se ponía mucho, mucho peor. Lo inesperado, o mejor dicho lo impensable sucedió.

Un ruido llego de la otra dirección de la habitación, lo cual provocó que ellos voltearan rápidamente para ver que había provocado ese ruido. La mujer miro totalmente impactada al ver el extraño sujeto que se encontraba en el lugar, era un demonio, y no cualquier demonio, era uno de los mas fieles sirvientes de su esposo. Ella que se había esforzado tanto para que no la encontraran, esto no podía estar pasando.

-¡Tu! ¡¿que haces aquí?!- Pregunto impactada y furiosa la mujer al demonio sirviente.

-Lo siento alteza.- Dijo dirigiéndose a la mujer-. Tengo ordenes de su esposo para buscarla y así regresarla a su hogar.

-¡No iré a ninguna parte!

-Tengo ordenes de invocar a su esposo una vez la encuentre.

-¡No, espera!- La mujer intento detenerlo pero el dolor de una de sus heridas no la dejo avanzar, era demasiado tarde ¡¿esto no puede ser?!

El demonio dibujo una cara en la pared y canto la oración correspondiente.

"¡Maloso vobis com et cumm spiritum!".

Un portal se abrió justo en ese momento. Ella se quedo pasmada al ver como su esposo salia lentamente del portal, ¿de que había servido escapar?, no lo había visto en mucho tiempo y definitivamente no quería verlo ahora. No tenia la fuerza suficiente para ganarle, tal vez en otro momento, pero no ahora, había gastado todas sus energías, además no quería que el la viera en esa... condición, había tenido tantos problemas emocionales en los últimos minutos que sentía que con la mas mínima cosa iba a explotar.

Del portal salio un demonio, y no cualquier demonio, se trataba del gobernante de la Nocheosfera, aquel que lleva por nombre Hunson Abadeer. Marceline no podía creer que ahora estaba frente a su padre y su madre al mismo tiempo ¿porque estaba pasando esto?

-Cuando tiempo sin verte querida.- Dijo el demonio dirigiéndose a su mujer. Ella lo miro sin saber que decir-. Oh, y veo que tu también estas aquí, Marceline.

-Hola padre.- Dijo la vampiresa con resentimiento.

-Cuac. Dijo Gunter al reconocer al demonio que una vez intento quitarle el alma.

-Oh, eres tu ser oscuro.- Dijo el demonio dirigiéndose al pingüino-. Lo siento, pero no tengo tiempo para tomar tu alma, aunque apuesto que seria una batalla histórica entre tu y yo. Pero ahora debo concentrarme en llevar a mi esposa a casa.

-Cuac.

-¡Yo no iré contigo a ninguna parte!- Grito la mujer con voz amenazante mientras se ponía a la defensiva

Su esposo la miro detenidamente, ella tenia muchas heridas en todo su cuerpo, cosa que el no paso por alto.

-Cielo ¿que te paso? ¿que son esas heridas?- Pregunto con mucha curiosidad.

-Es que yo...- Ella comenzó a decir muy avergonzada, ¿que pasaría si se enterara que no pudo matar a su contrincante?, ella intento controlar su tono de voz y mas tranquila continuo-. Estaba peleando con ese sujeto de ahí.- Dijo mientras señalaba al Rey Helado-. Le di algo de ventaja.- Mintió para encubrir el porque de tantas heridas en ella-. Estaba apunto de matarlo pero llego Marceline.

El demonio noto la presencia del mago de hielo, este parecía no poner gran atención a la situación, y también noto que su hija Marceline estaba muy apegada a el. ¿Su esposa no pudo matarlo porque llego Marceline? ¿acaso Marceline no quería que ese sujeto muriera y por eso su esposa no lo mato? ¿o era por algo mas? ¿tal vez era por...

Sea como sea, era hora de acabar con eso, ¿porque no lo acabo desde el principio en primer lugar?, no estaba dispuesto a arriesgarse mas, y menos con el.

-Amor.- Dijo dirigiéndose a su esposa-. Mata a ese hombre.

-¿Q...que?.- Pregunto la mujer en un susurro apenas audible.

-Te e dicho que lo mates.

-No estoy de humor para matar a nadie.- Dijo intentando idear una excusa.

-No te estoy pidiendo tu opinión, te ordeno que lo mates.

-¿Como que matarme?- Dijo al fin el Rey Helado-. Primero te mato yo.

-Silencio Rey Helado.- Le dijo Marceline intentando hacer que se callara, no quería que su padre tuviera mas razones para matarlo, por mas pequeñas que fueran.

-¡Marceline, alejate de el!- Ordeno el demonio a su hija.

-¡Ven aquí y obligame!- Le grito la vampisera desafiandolo.

-¡Ya matalo!- Le gritó a su mujer.

-¡NO!- Grito la mujer con todas sus fuerzas, cosa que sorprendió a todos los presentes.

-¿Que quieres decir con no?- Pregunto el demonio totalmente furioso.

-Amm... este, yo.- La mujer rápidamente se arrepintió de haber reaccionado de esa manera, ahora todos tenían su vista clavada en ella.- Es que el... es muy importante para Marceline, así que creí que no había ningún problema si ella conservaba a su amigo.- Dijo deseando que esa escusa fuera mas que creíble.

-No importa, Marceline puede hacer mas amigos, ¡matalo ya!- El ya estaba totalmente harto de esa situación.

-Yo... no lo haré.- Dijo totalmente avergonzada, ni siquiera ella aprobaba el no querer matarlo. Quería hacerlo, quería matarlo y terminar con esta confusión, pero sabia que aunque lo intentara no podría hacerlo.

El demonio observo a su esposa, se dio cuenta por su mirada que, aunque ella intentaba ocultarlo, no mataría al mago de hielo por nada del mundo, y no se trataba de otro capricho de ella, era algo mas. "Esto se esta saliendo de control" pensó "estúpido Rey Helado, debí matarte hace siglos".

Ya no se podía deshacer lo hecho, su esposa empezaba a dudar, si esto seguía así... La idea era de que su esposa lo matara para terminar con cualquier duda en ella, pero no podía hacerlo. Era tiempo de acabar con Simon Petrikov antes de que todo el esfuerzo que a hecho por años se fuera a la basura.

-Entonces, yo lo haré.- Dijo con una voz sombría.

La mujer solo se limitó a observar como su esposo se acercaba al Rey Helado con la intención de matarlo. Ella quería detenerlo, pero no pensaba caer tan bajo como para hacer algo así, además aunque lo intentara ella se encontraba muy débil y no tenia energías para luchar, solo quedaría en ridículo.

-¡Vasta, padre!- Volvió a interponerse Marceline-. ¡¿Porque es necesario matarlo?!

-No lo entenderías Marceline, ahora apartate.

-¡No, no te dejare!

-¡Dije que te apartaras!- Grito el demonio convirtiéndose en una enorme y horrorosa criatura-. ¡Siento esto Marceline, pero no me dejas opción!- Dijo mientras le daba un fuerte golpe a su hija, arrojándola hacia un lado.

-Aaaaah- Marceline cayó al suelo quedando muy adolorida y algo desorientada.

-¡Espera!- Dijo el Rey Helado-. Aun no me das mi ultimo deseo.

-¿Ah? ¿y que quieres?- Pregunto el demonio.

-Seguir vivo.- Dijo-. Y casarme con una princesa, de preferencia la Dulce Princesa que es mi favorita, y aun no digo mis ultimas palabras ¡con mis ultimas palabras maldigo a la Princesa Grumosa!

-¿Terminaste?- Pregunto fastidiado el demonio.

-¡No aun no termino! ¡¿Como pudiste golpear a Marceline?!¡Se supone que es tu prima o algo así!

-Soy su PADRE, y tu ya estas muerto.- Se acerco con la intención de eliminarlo por completo.

Marceline apenas se recupero, pero ya era tarde, su padre estaba apunto de matarlo, todo su mundo estaba a punto de ser destruido en un instante.

La mujer observaba como su esposo estaba a segundos de matarlo. Ella no quería que muriera, ni siquiera sabia la razón por la cual ese extraño mago de hielo le preocupaba tanto, deseaba tanto protegerlo pero no podía, y no solo porque no tenia poder para hacerlo, su orgullo no la dejaba ¿que tan difícil era gritarle a su esposo que no lo matara? ¿que tan difícil era suplicarle que tuviera piedad de su vida?, deseaba hacerlo, pero su orgullo, su orgullo peleaba con ese deseo de protegerlo, y eso dolía... dolía mucho. Se limito a cerrar fuertemente los ojos y orar por un milagro, ella no creía en los milagros ¿pero que otra cosa podía hacer?, un milagro, un milagro.

Un milagro.

-Haaaaaaaaa.- Gritó cierto humano con un gorro en la cabeza y una mochila verde mientras le daba un fuerte espadazo a el demonio.

-¡Finn!- Gritó la vampiresa totalmente sorprendida pero a la vez totalmente feliz al ver a Finn el humano, nunca se había puesto tan feliz al verlo.

-Y yo también.- Dijo Jake llegando al lugar.

La mujer demonio los miro pasmada, eran los mismos sujetos de esa noche, esos que eran amigos de Marceline. Sintió una extraña felicidad al verlos, si esto no era un milagro ¿que lo era?

-¡Finn! ¡Jake!- Grito la vampisera acercándose a ellos totalmente aliviada-. ¿Como llegaron aquí?

-Pues veras Marcy-. Explico Finn-. Nos dirigíamos a tu casa.

-Finn estuvo muy preocupado por ti toda la madrugada.- Continuo Jake.

-Pero en el camino nos encontramos con la princesa Slime.

-Que aparentemente había escapado del castillo del Rey Helado.

-Le preguntamos que sucedía y nos contó que tu la habías arrojado por la ventana del castillo.- Explico sonriente Finn-. Yo sabia que no harías tal cosa Marceline, así que asumí que fue esa chica que se parece a ti.- Dijo señalando a la mujer demonio-. La conocimos en la noche, entro a nuestra casa pensando que tu aun vivías ahí, se comió toda nuestra comida.

-Cosa que me enojo mucho.- Dijo molesto Jake.

-Le indicamos donde vivías y ella partió a tu casa.

-Y por eso Finn estuvo preocupado por ti toda la noche, ya no pudo volver a dormir.

-Jeje, si.- Dijo el humano algo apenado-. Entonces supimos que ella se encontraba aquí en el Reino Helado.

-Y como Finn también se preocupo por esa chica.- Dijo pícaro Jake.

-¡Vasta Jake!- Le grito el humano al perro, estaba totalmente avergonzado-. En fin, nos dirigimos aquí rápidamente y vimos a tu padre queriendo matar al Rey Helado.

-Y como el Rey Helado no estaba haciendo nada malo en este momento, Finn decidió salvarlo.

-Si, además.- Dijo Finn-. No se que tipo de relación tengas con el Rey Helado, Marceline, pero se que de cierta forma es importante para ti.- Dijo Finn recordando la vez en la que el y su hermano adoptivo vieron al rey en casa de Marceline.

-Te lo agradezco Finn.- Dijo la vampiresa dandole un fuerte abrazo al humano, cosa que hizo que el se sonrojara un poco. Ella estaba totalmente agradecida, gracias a el Simon no murió, no sabia como agradecerle-. Por cierto chicos.- Dijo separándose de Finn-. La chica que se parece a mi, es mi madre.

-¡¿QUE?!- Gritaron Finn y Jake al mismo tiempo por la sorpresa.

La mujer observo como su hija se llevaba tan bien con sus amigos, debía admitir que el el fondo se sentía algo celosa de su hija, ¿que le había pasado en el tiempo en que no la había visto? ¿que tanto había cambiado su hija? ¿que había hecho para tener amigos que se preocupen de esa forma por ella?

Pero la cosa aun no terminaba, Hunson Abadeer estaba mas furioso que nunca, estaba dispuesto a contraatacar.

-¿Como te atreves a atacarme así?- Dijo el demonio aun transformado en esa horrorosa criatura.

-¡No dejare que lastimes a Marceline, ni a la mama de Marceline y ni siquiera al Rey Helado!- Grito valientemente el humano.

-Hay, gracias Finn, me alagas.- Dijo el mago de hielo.

-¡Cállese Rey Helado!- Le grito Finn al rey, la verdad es que se sentía incomodo protegiendo al Rey Helado.

-Eso no es te tu incumbencia humano, sera mejor que te apartes de aquí.

-¡Nuuuunca!

El demonio se dispuso a tomar el alma del humano, pero Finn ya sabia como lidiar con eso.

-¡Jake!- Dijo dirigiéndose al perro mágico-. ¡El no puede tomar las almas mientras habla!

-Esta vez ni creas que voy a caer en tus trucos porque...- El demonio no pudo terminar su frase ya que Jake estiro sus brazos y le dio un fuerte golpe en la boca.

La mujer estaba muy sorprendida por la astucia del humano.

-Oye Marceline- Dijo dirigiéndose a su hija-. Tu novio es genial.

-¡Finn no es mi novio!

-¿Entonces porque les regalaste la casa del árbol?- Pregunto curiosa.

-Es una larga historia.- Dijo la vampiresa con una pequeña sonrisa en su rostro al recordar como conoció a ese par.

-¿Que paso con Ash?

-A ese idiota no me lo menciones.- Marceline se molesto al recordar a su ex novio, jamás lo perdonaría por lo que le hizo.

-¿Que te hizo ese "idiota"? jaja.- Se burlo la mujer demonio.

-Madre, creo que no es el momento para hablar de esto.

La batalla estaba lejos de llegar a su fin, Finn y Jake seguían luchando lo mejor que podían contra Hunson Abadeer, intentaban derribarlo pero no lo lograban, Finn seguía dándole espadazos y Jake lo golpeaba intentando hacer que perdiera el equilibrio.

-¡Jake, debemos regresarlo al portal- Grito el humano al notar que el portal en donde el demonio había salido aun seguía abierto.

Jake convirtió una de sus patas en un enorme martillo y le dio un potente golpe a Hunson Abadeer en dirección al portal. El demonio estuvo a punto de caer dentro pero en el ultimo segundo se sujeto al suelo para no caer dentro.

-¡Jake sigue golpeándolo!- Grito Finn.

-¡Preparate para una golpiza Abadeer!.- Grito el perro.

Jake seguía empujando al demonio hacia el portal pero este se resistía a entrar.

-¡No iré a ningún lado sin mi esposa!

La mujer seguía observando sin saber que hacer, odiaba que las personas la protegieran, nunca le había pasado antes pero ahora sabia que lo odiaba. Si tan solo recuperara sus energías podría ganarle a su esposo sin ayuda de nadie, pero no, estaba ahí totalmente indefensa, se sentía tan avergonzada y molesta con sigo misma.

Un mínimo segundo de descuido por parte de Jake y Hunson Abadeer de un salto tomo a su esposa que se encontraba igualmente distraida.

-¡Aaaaahh! ¡bajame maldito! ¡sueltame o de juro que te arrepentirás!- Si se tratara de otra situación la mujer seguro podría liberarse y derrotar a su esposo pero en esos momentos no tenia energías para luchar y aun le dolían sus heridas, estaba totalmente indefensa.

-Oh cielo ¿en que momento te volviste tan rebelde?- Pregunto el demonio a su esposa.

-¡Me volví rebelde en el momento en que me entere que yo no significo nada para ti! ¡no soy mas que un simple capricho!- La mujer estaba furiosa y a la vez triste, su vida no tenia significado y se preguntaba si alguna vez lo tuvo.

-¡Suelta a mamá ahora mismo!- Grito furiosa Marceline.

-¡Si, bajala en este instante!- Dijo Finn.

-¡Sera mejor que la suelte o de la veras con nosotros!- Dijo Jake.

Ella los observo, acaso ellos... acaso ¿se están preocupando por ella?

-¿Ustedes se preocupan... por mi?- Pregunto asombrada la mujer.

-Pero claro que si.- Dijo la vampiresa.

-¿Por que no lo haríamos?- Pregunto Finn.

Entonces le surgió un sentimiento que iba mucho mas allá de la felicidad, pero... aun estaba vació.

-Ella vendrá conm...- Hunson Abadeer no pudo terminar lo que estaba diciendo porque fue atacado por... ¿por un rayo de hielo?

El demonio con el fuerte impacto que recibió soltó a su esposa y esta callo al suelo. Las personas en la habitación miraron asombradas al Rey Helado, en especial la mujer demonio que se sorprendió en lo rápido que había recuperado sus energías y se preguntaba porque la había protegido ¿o era tan estúpido para atacar a Hunson Abadeer sin mas?

-¿Rey Helado...?- Preguntó asombrada Marceline.

-¿Que?- Dijo el mago de hielo-. No quería que me excluyeran de la situación, yo también quería atacarlo.

Este... este sujeto era estúpido.

Hunson Abadeer ya se encontraba tan furioso a mas no poder, esa situación ya lo estaba sacando de quicio.

-¡Demonio sirviente!- Grito llamando al demonio que lo había invocado, el no se había movido de su lugar en todo este tiempo-. ¡Entra al portal y trae a todo el ejercito de demonios!.- Ordeno-. Si no vienes conmigo mujer, voy a destruir toda la tierra de Ooo y sus habitantes.

La mujer lo miro aterrada, si tan solo tuviera el poder para ganarle. Por suerte un poco de su energía volvió a ella en el tiempo que había transcurrido, ahora tenia un poco de fuerza, o para darle un pequeño golpe a su esposo o... para huir. Ella había estado tanto tiempo sumergida en la oscuridad, en la maldad, que actuó por instinto, olvidando todo aquello que dejaría atrás, sin importarle nada. Ella huyo.

Ella los abandono.

Marceline, Jake y Finn miraron impactados como la mujer demonio salia rápidamente del castillo dejándolos atrás ¿te que servía todo lo que había hecho por ella?. Marceline se encontraba totalmente decepcionada ¿como era posible que su madre les hiciera algo así? ¿como era posible que ella allá creído que su madre era capaz de cambiar?

-Huye todo lo que quieras querida esposa.- Dijo sombriamente Hunson Abadeer.- Eso no cambiara nada, te encontrare aunque tenga que eliminar a todas las criaturas de Ooo.

El demonio sirviente regreso, salio del portal acompañado por cientos de demonios, todos rápidamente salieron del castillo y se fueron todos hacia una misma dirección.

-Destruiré a todos.- Dijo Abadeer-. Pero a ustedes los dejare al final, Finn, el perro...

-Me llamo Jake.- Interrumpió molesto el perro mágico.

-Y Rey Helado.- Dijo el demonio mirando con ira al mago de hielo. Después de eso salio de allí siguiendo a sus demonios.

Una vez se fue, Marceline callo de rodillas al suelo y comenzó a llorar, estaba tan triste, aun no podía creer lo que había hecho su madre.

-Marceline, todo estará bien.- Finn intento consolarla-. Apuesto que tu madre se asusto mucho y por eso huyo, no era su intención abandonarte. Ahora lo importante es saber hacia donde se dirigen esos demonios y detenerlos.

-Se dirigen al festival de algodón del dulce reino.- Dijo una voz que provenía de una esquina de la habitación.

Todos voltearon para ver de quien era la voz y se asombraron al verla.

-¡Princesa Grumosa!- Exclamo Marceline secándose las lágrimas-. ¿Desde cuando estas aquí?- Pregunto al ver a la princesa del espacio grumoso encerrada en una celda.

-Desde el principio.- Dijo la grumosa-. ¡Fue estupendo! ¡mucho mejor que la novela de las 9! ¡Hubo de todo! ¡peleas épicas, drama, tragedia! ¡fue sensacional! me encanto todo, excepto la parte en donde el Rey Helado me maldecía.- Le lanzo una mirada asesina al mago de hielo.

-Jeje.- Rió el rey-. Es que no creí que estuvieras ahí escuchando.

-¿Por que estabas aquí?- Pregunto el humano.

-Es que hace mucho tiempo que el Rey Helado no me secuestraba, y me dije "acaso no soy lo suficientemente atractiva para que no me secuestre, los malos deberían hacer fila para poder secuestrarme", y después vi a la Princesa Slime ser secuestrada por el Rey Helado así que los seguí y me encerré aquí.- Concluyo la princesa cruzando los brazos.

-¿Y porque estas tan segura de que van a ese festival de algodón?- Pregunto Jake.

-Es obvio.- Dijo la grumosa-. Se a estado hablando de eso toda la semana, sera el primer festival de algodón y todos los del dulce reino asistirán, también varias personas que no son del dulce reino, muchas princesas fueron invitadas, yo también pero no asistí porque estaba ocupada aquí encerrada.

-¡Chicos!- Exclamo Finn claramente preocupado-. ¡No podemos permitir que Abadeer tome todas esas almas!

-¿Pero que vamos hacer Finn?- Dijo la vampira-. El es muy poderoso y tiene todo un ejercito de demonios.

-No lo se, no lo se.- El humano intento pensar un plan pero no se le ocurría nada.

Marceline se quedo pensativa unos momentos, solo una cosa se le ocurría pero era imposible.

-La única... persona que se me ocurre que pueda ganarle facilmente a mi padre... es mi madre.- Dijo algo desmotivada-. Pero ella ahora se encuentra muy débil y no creo que quiera ayudarnos.

-Por cierto ¿que le paso?- Pregunto con curiosidad el humano.

-Ella lucho contra el Rey Helado.

-¿Enserio?- Pregunto Jake sorprendido.

-Si, pero no tengo idea de como el pudo estar al mismo nivel que mi madre, además aun no recobra por completo sus energías.

-Yo tampoco lo se.- Dijo el Rey Helado, cosa que los desmotivo aun mas.

Ellos siguieron pensando sin tener ningún resultado.

-¡Esperen!- Grito Finn.

-¿Que pasa?- Pregunto la vampiresa.

-Tengo un plan, solo confíen en mi.

Ellos escucharon atentamente el plan del humano.

-Princesa Grumosa, tienes el numero de todas las princesas ¿cierto? necesito que las llames ahora mismo y les avises sobre la situación, diles que se preparen con sus ejercitos, dile a la Dulce Princesa que duplique la seguridad en el dulce reino.

-Hecho Finn.- Dijo la grumosa mientras empezaba a marcar números en su celular.

-Marceline, tu eres la única que puede distraer a tu padre, detenlo lo mas que puedas.

-¿Y que harás tu?- Pregunto Marceline.

-Ire a buscar a tu madre.- Dijo mientras Jake con sus poderes crecía y Finn se monto a su espalda.

-Pero Finn, mi mama no tiene fuerzas para pelear, además ¿como aseguras que nos ayudara?

-¡Solo confía en mi!- Dijo Finn mientras partía con Jake en búsqueda de la mujer demonio.

-Lo are Finn.- Dijo la vampiresa en un susurro mientras veía al humano partir-. Rey Helado, necesito que me ayudes.

-Por ti lo que sea Marceline.- Dijo el rey mientras le sonreía, ella le regreso la sonrisa.

Mientras, en ese momento la mujer corría hacia ningún lugar, en el fondo estaba arrepentida de haber abandonado a su hija. ¿Porque? ¿porque? ¿porque? no se dejaba de preguntar una y otra vez, ¿porque decidió justo ese día ir a visitar a su hija? ¿porque escogió esa ruta para llegar a casa de su hija? ¿porque entro a ese castillo? ¿porque sintió que una fuerza mas poderosa que ella misma la atrajo hacia aquel lugar? ¿porque no logro matar al mago de hielo?

Ella se detuvo en un hermoso prado, se recosto y miro el cielo, aun nublado, ese era definitivamente el peor día de su existencia pero ¿entonces porque se sentía tan completa? ¿porque sentía que toda su vida era para llegar a este momento? ¿porque sentía que todo lo que había vivido era para llegar justo a este día? ¿porque sentía que ese vació en su interior que la atormentaba todos los días, cada segundo, estaba finalmente completo?... casi completo.

Miro al cielo como si las respuestas se encontraran ahí. Pensó en todo lo que había pasado ese día, "Simon" recordó el nombre con el que su hija había llamado al Rey Helado, "Simon... que hermoso nombre"

-¡Mira Finn, ahí esta!- Grito el perro mágico al alcanzar a ver a la mujer.

Ella se paro lentamente del lugar en donde descansaba y los miro llegar, ¿de que manera la insultarían por haberlos abandonado?

-¡Señora mama de Marcy! ¡necesitamos su ayuda!- Dijo Finn apresuradamente.

Bueno, eso no era lo que esperaba.

-¿En que podría ayudarles? estoy muy débil en este momento.

-Pero tengo la solución.- Dijo Finn mientras sacaba un pan dulce de su mochila, el pan raramente aun estaba caliente, de el desprendía un delicioso aroma y estaba cubierto de mermelada de fresa y cereza.

-¡Comida!- Grito la mujer mientras le arrebataba el pan al humano para después devorarlo completamente.

-Esta chica si que es una salvaje.- Comento el perro.

-¿Que es esto?- Susurro la mujer.

Ella comenzó a sentir como todas sus energías volvían a ella mágicamente y sus heridas comenzaban a sanar.

-Es pan dulce mágico.- Dijo felizmente el humano-. Lo conseguimos ayer, hace que tu cuerpo se recupere completamente, por eso ese pan fue muy difícil de conseguir.

-¿No tienes algo para arreglarme la ropa? esta algo rota.

-Amm, no.- Dijo el humano sorprendido por semejante pregunta.

-Que inútil eres.

-Oye, no olvides que nosotros te curamos.- Dijo el perro mágico notablemente ofendido.

-Ustedes solo se preocuparon por mi porque soy madre de Marceline, y ahora lo hacen porque yo puedo ayudarlos.- Dijo la mujer con amargura.

-Te equivocas- Dijo el humano.- Desde que te vi, pude notar lo sola que te sentías, de tu profunda tristeza, yo solo sentí que quería verte feliz, porque se que tu también quieres ser feliz, deja que los demás puedan hacerte feliz.- Dijo Finn con un hermoso brillo en los ojos.

La mujer lo vio con una expresión indescifrable.

-Yo... yo lo siento, por todo.- Se disculpo finalmente la mujer, no sabia que disculparse se sentía tan bien, era como quitarse un enorme peso de encima.

-No te preocupes, somos amigos, los amigos se perdonan.- Dijo el humano con cara sonriente.

Amigos...

Mientras tanto Hunson Abadeer y sus demonios se acercaban peligrosamente al dulce reino. Marceline y el Rey Helado lo alcanzaron rápidamente.

-¡Haaa!- Grito La vampiresa mientras le daba un fuerte golpe a su padre con su bajo-hacha.

-Au.- Dijo el demonio al recibir el golpe-. Marceline ¿porque sigues molestando?

-¡No te dejare atacar al Dulce Reino!- Grito decidida a detener a su padre. Era curioso, no podía creer que hace solo unos 3 años antes ella jamas aria algo para proteger a alguien, y mucho menos a la dulce gente. Ella cambio considerablemente desde que conoció a ese humano hace unos pocos años.

-¡Rey Helado! ¡Congela al ejercito de demonio!- Ordeno la vampira al rey.

El mago de hielo con sus poderes congelo varios demonios, pero era demasiados y siguieron avanzando.

-No podrás detenernos Marceline.- Dijo sombriamente el demonio-. A menos de que me entregues a tu madre.

-¡Jamas!

-Entonces todo Ooo esta acabado.

Entonces una gigantesca criatura llego y empujo a Hunson Abadeer. Era nada mas que un guardián de la promesa real, una criatura enorme encargada de proteger el Dulce Reino, era una gigantesca maquina de chicle, con un cono de helado como sombrero y piel rosada.

-¡No dejare que destruyas al dulce reino Hunson Abadeer!.- Grito fuertemente una princesa que se encontraba en el suelo, era nada mas y nada menos que la Dulce Princesa, gobernante del dulce reino. Estaba totalmente enfurecida porque su festival de algodón se arruino.

-Muy bien hecho princesa.- Dijo Marceline con una sonrisa en el rostro.

-¡Oye princesa!- Dijo emocionado el Rey Helado-. ¡Vine a rescatarte!

-¡Usted solo concéntrese en congelar a esos demonio, Rey Helado!- Dijo molesta la princesa.

Inevitablemente los demonios llegaron al dulce reino, en el sitio en el que se llevaba a cabo el festival del algodón, aunque dicho festival tuvo que cancelarse, la dulce gente fue evacuada, ellos no deben exponerse a esa situación, bien es conocido lo que les pasa cuando se asustan demasiado.

Algunas princesas se mantuvieron en el lugar para intentar proteger al dulce reino. La Princesa Músculo comenzó a golpear ferozmente a todo demonio que se le atravesaba, golpes que eran muy efectivos gracias a su tremenda fuerza. Los guardianes mora, guardias de el reino de las moras bajo las ordenes de la Princesa Mora, comenzaron a atacar a los demonios con sus lanzas, aunque no eran muy fuertes hacían todo lo que podían. Los caballeros Hot Dog, liderados por la Princesa Hot Dog también hacían su esfuerzo por detener a los demonios, a pesar de ser muy pequeños y débiles. Y así varias princesas y sus respectivos seguidores luchaban para intentar frenar a los demonios.

Abadeer logro derribar al enorme guardián y este callo fuertemente al suelo, casi se rompió su transparente cabeza al caer.

-Oh, no.- Dijo la princesa del dulce reino al ver como le ganaban al guardián.

-¿Donde están Finn y Jake con mi madre?- Se pregunto la vampiresa, ellos ya estaban tardando demasiado

Entonces, como una ráfaga de viento, la mujer demonio salio de la nada y le dio una potente patada que lanzo a su esposo a unos cuantos metros de ahí.

-Ajjj.- Se quejo de dolor el demonio-. ¿Pero que...? ¿cielo, que crees que estas asiento?- Pregunto al reconocer que era su esposa la que lo había atacado.

-Vengo a devolverte a la Nocheosfera donde debes estar maldito.- Dijo con los ojos encendidos de ira.

-¿Como te recuperaste?

-No pienso decírtelo.- Dijo la mujer preparándose para pelear.

-¿No piensas tomar tu forma de criatura?

-¡Ja!- Se burlo.- No lo necesito, te ganare en un instante.

-Esta bien.- Dijo Hunson Abadeer mientras volvía a su forma original, no quería parecer débil y menos contra su esposa.

Finn y Jake se acercaron a la Dulce Princesa y a Marceline.

-Dulce princesa ¿estas bien?- Pregunto preocupado el humano.

-Si, estoy perfectamente, Finn.

-Me alegro.- Dijo sonriente-. Marceline, ¿como van?

-Aun no le ganamos a todos los demonios, las princesas están haciendo lo mejor que pueden y el Rey Helado esta ayudando pero no llevamos ni la mitad.- Dijo preocupada la vampiresa.

-No te preocupes Marceline, ahora mismo le damos sus pataditas a esos demonios ¿o no Jake?- Dijo valientemente Finn mientras sacaba su espada.

-¡Claro hermanito! ¡vamos a darle su merecido a esos demonios!- Dijo el perro mágico mientras crecía con sus poderes.

-¡Vamos Marceline!- Dijo entusiasmado Finn-. Tu madre puede encargarse sola de Hunson Abadeer, ¡vamos a derrotar a unos cuantos demonios!

-¡Muy bien!- Grito emocionada la vampiresa, la idea de pelear con cientos de demonios le encanto.

-¡Esperen chicos!- Dijo la Dulce princesa-. Yo también puedo ayudarles a vencer a esos demonios.

-¿Segura que puedes princesita? no te vallas a romper una uña o algo así.- Se burlo Marceline.

Finn miro a la Dulce Princesa, se veía muy ofendida por el comentario de Marceline, ella también tenia deseos de proteger su reino y no solo observar

-¡Bien princesa! ¡vamos!- Grito Finn animando a la princesa.

-¡Si!

Mientras tanto, Hunson Abadeer se preparaba para luchar contra su esposa.

-Es increíble que después de tanto tiempo me enfrente a ti querida, no espere que...- No pudo terminar lo que decía ya que con la velocidad de una ráfaga la mujer le dio una poderosa patada en el estomago.- ¡Espera! ¡aun no terminaba de hablar!- Grito el demonio mientras salia volando por los aires.

-¡Esto no es cosa de hablar!- Dijo la mujer mientras llegaba velozmente al lado del demonio y le daba otra patada asía la dirección contraria-. ¡Esto es cosa de pelear!

Mientras Abadeer era lanzado por los aires ella velozmente apareció encima de el y le dio una patada mas asía abajo haciendo que el se estrellara fuertemente contra el suelo. Ella formo una poderosa esfera de oscuridad con su mano derecha y lo miro con superioridad.

-Y tu ya estas muerto.- Dijo esto ultimo mientras lanzaba esa esfera hacia dirección de su esposo.

-Aaaaaaj.- Grito este al recibir el ataque.

-¡Voy a matarte! ¡no importa que seas inmortal!- Dijo mientras formaba cientos de esferas y las arrojaba a su contrincante como una loca.

-Oye Marceline.- Dijo Finn mientras golpeaba a unos cuantos demonios-. ¿No crees que tu madre esta exagerando?

-Para nada Finn.- Dijo la vampiresa mientras golpeaba a un demonio con su bajo-hacha.

-Haaaaa.- La mujer bajo velozmente al suelo y le dio una patada a su esposo, la patada fue tan fuerte que casi se escucho como una explosión.

-¡Ajjj!- Grito el demonio al recibir semejante golpe en el estomago mientras escupía algo de sangre.

La mujer no se conformo con eso, quería ver a ese demonio sufrir mas, quería que le rogara piedad, quería que sufriera todo lo que ella a sufrido en los últimos mil años.

-Lo siento, querida, lo siento.- Dijo el demonio retorciendose en el suelo.

-Valla, creí que durarías mas.- Dijo la mujer con un tono sombrío en su voz-. Creí que tendría que rebanarte todas las tripas para que me suplicaras, pero no tuve que hacerlo, que débil eres.

-Si, lo se, y lo siento, me iré y te dejare en paz.- Dijo mientras se cubría la cabeza con ambas manos y temblaba.- Solo no me lastimes.

-Yo creo que no.- Dijo para después darle un fuerte puñetazo en la cara, cosa que le dejo inconsciente.

Mientras con los demás. Ellos ya habían ganado a todos los demonios, ya ninguno quedaba en pie. Las princesas celebraban mientras el Rey Helado intentaba coquetear con ellas, cosa que las molestaba mucho.

La mujer se acerco a su hija, esta la miro con total felicidad y fue corriendo a abrazarla, la mujer no supo como reaccionar.

-Me alegra que allás vuelto.- Dijo llorosa la vampiresa.

-Me alegra volver.- Dijo la mujer correspondiendo el abrazo a su hija. No sabia que tanto cariño necesitaba, finalmente parte de su alma se calmo.

-Oye princesa.- Dijo el Rey Helado dirigiéndose a la Dulce Princesa-. Ahora que todo acabo ¿aceptarías ser mi esposa?- Dijo provocando que la princesa se molestara mucho.

-¡Rey Helado! ¡dejala en paz!- Grito molesto Finn.

-Oye Marceline.- Dijo la mujer-. ¿Quien es esa mujer de ahí?.- Pregunto señalando a la princesa mientras la miraba con un extraño desprecio.

-Ella es la Dulce Princesa.

-No me digas que es tu amiga.- Dijo la mujer mientras observaba a la princesa.

-Amm, si, es amiga mía ¿porque?

-Ja.- Se burló-. ¿Desde cuando tienes amigos tan rosas? jajaja hija, creí que tenias mejor gusto al escoger tus amistades.- Después de que la mujer dijo esto Marceline la miro molesta.

-Oye tu.- Dijo la princesa-. ¿Como te atreves a decir eso de mi?- Pregunto indignada.

-Ten mas respeto conmigo, recuerda que gracias a mi tu dulce reinesito no termino en ruinas.

-Tienes razón, lo siento.- Dijo la princesa-. Gracias por salvarnos.

-¿Y tu que hiciste princesita? ¿te escondiste mientras de salvaban?- Dijo aun burlándose.

-¡Oye! ¡Yo también ayude!

-Por cierto princesa.- Dijo Marceline sonriente-. ¿Te rompiste una uña?

-Me rompí todas jaja.- Dijo la princesa con una hermosa sonrisa en el rostro.

-Oiga, señora mamá de Marceline.- Dijo el humano llamando la atención de la mujer demonio.

-¿Que pasa, niño?- Pregunto la mujer.

-¿Que paso con Hunson Abadeer?

-Esta ahí.- Dijo señalando el lugar-. Esta ahí en el sue...- La mujer quedo petrificada al voltear y ver que su esposo ya no se encontraba en ese lugar ¿en que momento el...?

-¡Aaaah!- Grito horrorizada la Dulce Princesa provocando que todos voltearan a su dirección.

-Esposa.- Dijo Abadeer-. Si no vuelves conmigo esta mujer pagara las consecuencias.- ¡El había tomado a la princesa como rehén!

La mujer observo como su esposo sostenía a la princesa, no estaba bromeando ¿quien sabe que cosas podría hacerle?. Justo detrás de el ya estaba abierto un portal a la Nocheosfera. Acababa de conocer a esa Dulce Princesa, pero en lo poco que la conocía por alguna extraña razón ya la odiaba, deseaba tanto que su esposo se la llevara a la Nocheosfera en su lugar, pero, sabia que solo habían pasado unas pocas horas, pero en el tiempo que lleva en Ooo a cambiado mucho, un cambio drástico; esa princesa era amiga de Marceline, y como amiga de Marceline no deseaba que le pasara nada a esa Dulce Princesa... aunque la odie.

-¡Padre! ¡suéltala!- Grito Preocupada la vampiresa. Puede que aveces se llevara mal, muy mal con la princesa, pero eran amigas y en el fondo se querían mucho.

-¡Tomar rehenes es de cobardes!- Le grito el humano.

-Sabes que nunca terminara ¿cierto?- Pregunto el demonio a la mujer-. Sabes que puede que me lleve a esta mujer a la Nocheosfera, puede incluso que vallan a rescatarla y tengan éxito, pero nunca me detendré. Puede que hayan ganado hoy ¿pero ganaran mañana?. No parare hasta que estés de vuelta conmigo, amada esposa, o tendré que destruir todo Ooo para encontrarte, no importa que me lleve mil intentos.

La mujer miro a su esposo, el tenia razón, ganaron hoy ¿pero ganaran mañana? esa pregunta tiene sentido, ella lo sabia, sabia que su esposo no se detendría, tal vez tenia que volver con el, después de todo la Nocheosfera no es tan mala, en especial cuando su esposo es el gobernante... no es tan mala.

-¡Oye!.- Grito el Rey Helado al ver a Abadeer sostener a la princesa-. ¡Suelta a mi futura esposa! ¡Tu consiguete la tuya!

-Yo ya tengo esposa.- Dijo el demonio indignado.

-¡Pues consiguete otra!

La mujer miro al mago de hielo, definitivamente esta era la criatura mas estúpida con la que se había topado en toda su existencia. La mujer suspiro y dijo:

-Esta bien, Hunson.- Dijo dirigiéndose a su esposo-. Iré contigo, solo suelta a la chica.

-Ven conmigo y la libero.

La mujer comenzó a caminar en dirección a su esposo.

-¡Madre! ¡Espera, debe haber otra solución!- Dijo la vampiresa.

-No hay otra solución Marcy.- Dijo mientras iba a abrazar a su hija. Marceline se sorprendió ante tal muestra de cariño por parte de su madre-. Además.- Le dijo en susurros al oído-. Puedo volver a escaparme.- Se separo de su hija y continuo caminando.

-Oiga.- Dijo Jake-. ¿Que paso con todo eso que hicimos para tratar de protegerla?

-Al menos protegieron el Dulce Reino, y ahora protegerán a la princesa.

-¡Pero!.- Se apresuro a decir el humano.

-Yo escogí irme con el, es mi voluntad, humano.- Dijo con una voz y mirada sombría que hizo que el humano se callara al instante.

La mujer llego hasta donde estaba su marido y este soltó a la princesa, esta corrió hasta sus amigos pero antes de llegar con ellos volteo a ver a la mujer.

-Gracias.- Dijo-. Pero no tienes que hacer esto.- No obtuvo respuesta-. ¿Estará bien?-. Pregunto esperando obtener una respuesta esta vez.

-Si.- Dijo la mujer sin voltear a verla.

Ellos comenzaron a entrar al portal.

-Hiciste una buena decisión, esposa.- Dijo Abadeer-. Pero esta vez no te sera tan fácil escapar, estarás vigilada a partir de ahora.

-Eso dijiste la ultima vez, y mira lo que paso.- Dijo la mujer en tono de burla.- Solo espero que tengas comida allá.

El demonio entró al portal primero sin ninguna preocupación. La mujer antes de entrar volteo a ver a sus...ami..amig, a sus amigos, aun se le dificultaba pensar que había personas que se preocupaban por ella. Todos la miraban con una preocupación reflejada en su rostro, todos excepto cierto mago de hielo que lo único que hizo fue acercarse a la princesa, esta lo rechazo al instante. La mujer miro a la princesa con cierta ira, no, no era ira, ella no comprendió ese sentimiento tan extraño, lo metido por un par de segundos y al ser un sentimiento negativo lo comprendió rápidamente. "No puede ser" pensó. Acaso ella estaba... no, eso es imposible, o al menos eso es lo que quiso creer.

Ella suspiro, no había marcha atrás, puso un pie en el portal dispuesta a entrar. Nunca olvidaría ese día, había comprendido tantas cosas, finalmente había personas que le importaban, y ella les importaba a ellos. Finalmente había una luz en la oscuridad... pero esa luz no iluminaba la oscuridad por completo, ella se sentía casi completa, pero había un vació, un vació que debía contener algo, mas importante que cualquier otra cosa,algo que hacia que lo demás casi no tuviera importancia, un vació que dolía mucho mas que todo pero aun no lo tenia ¿que era?

Justo estaba a punto de entrar al portal, pero... alguien sostuvo su brazo deteniéndola. Ella volteo a ver la persona que la detuvo, y al verlo quedo paralizada, todos quedaron totalmente sorprendidos al ver tal acción.


ajj este capitulo realmente fue muy largo ( lo siento xD ) pero era el climax de la historia creo xD

dejenme agradecerles por todos sus comentarios, ustedes me motivan a seguir escribiento :)

por cierto, no subire otro capitulo a menos que reciva 15 rewiews xD

Si podrian tomarse la molestia de comentar que creen que podria pasar en el proximo capitulo? es que quiero saber si soy muy obvia o no

por cierto, les juro que el proximo capitulo estara totalmente sorprentende, y se revelaran cosas inimaginables, ademas, incluso entenderan porque a la fuerza tenia que ser este capitulo tan largo, a la fuerza tenian que quedarme 5 capitulos xD

el proximo capitulo sera un GRAN reto para mi al escribirlo, y e estado esperando escribirlo desde el principio, por que practicamente es el mas importante capitulo para mi (ese y el ultimo)