Ya estoy aquí!
Aunque no lo crean, iCarly no me pertenece, ni a ustedes tampoco (wuajajaja)... Esta historia tampoco es mía, sólo hasgo una adaptación (La cual me a quedado mucho mejor de lo que creí)... Y estoy muy triste, si no saben por qué, abajo les cuento... :(
Capítulo 9: No. El mundo no podía detenerse
Vamos a aclarar esto, soy una chica todo terreno pero nunca, nunca, jamás patiné sobre hielo. Es importante hacer hincapié en ese "nunca" porque eso explica todas mis caídas posteriores. La culpa fue de Chad, ósea ¿Que le cuesta decirme donde carajos vamos? Ese es el problema de los hombres, son poco comunicativos.
Por ejemplo Freddie esperó hasta el último momento para comunicarme que "Se había encontrado otra".
Volviendo a lo del hielo, creo que caí más de cincuenta veces sobre mi trasero. En momentos como estos agradezco el haber comido tantos chocolates porque ciertamente yo tenía donde caer.
Exagero. Quizás no caí tanto, no cuando Chad me sostenía y me pegaba contra su cuerpo o cuando tomaba mis manos y me animaba a seguir. Y lo mejor de todo fue una vez que me levantó en brazos como si yo fuera una pluma... Aguarden si lo soy. Bueno el punto es que me levantó y comenzó a dar vueltas conmigo, me sentía en el video de Robbie Williams "She Is The One" solo que, bueno sin la parte de los trucos, porque al final de la tarde aún no había conseguido mantenerme en pie yo sólita.
Para las que estén incursionando también en el deporte tomen nota: Siempre es importante tener un hombre guapo, que huela riquísimo y nos pueda sostener.
Estar en brazos de Chad era como abrazar un oso de peluche, esa misma sensación, solo que mi "oso" media más de un metro ochenta y era el triple que yo, así que sería más correcto señalar que yo fui su osito... Pero luego me agarró tan suave y firme a la vez que no me sentí así.
Es curioso, tuve la sensación de estar haciendo el ridículo delante de él, lo vi reírse de mí, yo también me reí…
Vaya, eso ya es mucho entre un hombre y una mujer ¿No creen?
En la escala normal para estas alturas ya debería haberme dejado pero, por suerte, yo tenía el toro por las astas.
Money, money, si no hay money, money no... Pero si había.
Además no me puse a pensar tanto en el factor dinero, para eso hay cientos de hombres preocupados en Nueva York. Solo quise vivir el momento, ya saben carpe diem, vive el día y todo eso.
¿Que había de malo con comprar un poco de felicidad?
Además no es como si la cita hubiera sido programada, todo fluía naturalmente, como si fuera un videoclip o algo así, todo era tan... Perfecto.
En circunstancias normales estaría asustada porque sé que no hay nada perfecto, pero anyway no estaba en circunstancias normales. Dos horas después mi pobre trasero pedía un descanso y mi estómago comida a gritos. Chad sugirió llevarme a comer ¡Alabado sea Dios! Me costó un poco encontrar una posición para sentarme porque estaba toda dolorida, así que Chad tomó cartas en el asunto y me puso sobre sus rodillas.
Para esas alturas yo estaba roja y muy consciente de que, fuera lo que sea que estaba pasando, no tenía nada que ver con mi plan magistral.
Pero bueno cuando la vida te lleva a estar sentada en las piernas de un chico guapo súper sexy, no te puedes quejar. Así que acepté lo que la vida me ofrecía sin quejarme.
Eso va para todas las que leyendo las primeras páginas llegaron a pensar que yo era una idiota… Parezco, a veces, sobretodo en lo que a Freddie se refiere, pero no lo soy.
Así que disfruté de lo lindo comiendo papas y dándoselas a Chad en la boca, viendo como su perfecta mandíbula se cerraba y saboreaba cada bocado y como sus ojos no salían de mi.
– ¿Y bien? ¿Lo estas disfrutando? –Me preguntó alzando una perfecta ceja.
¿Qué? ¿Era una pregunta retórica?
Por supuesto lo estaba disfrutando.
–Claro que sí. –Respondí. –Digo, no entiendo ni el por qué, pero bueno no tengo ganas de ponerme a pensar.
Llegué a la conclusión de que pensar tanto me hace mal. En realidad llegué a la conclusión de que al lado de él me hace mal pensar tanto, pero sonaba casi igual.
–Bien dicho ¿Sabes por que te traje Sam? –Me preguntó mirándome con dulzura. –Creo que necesitas divertirte desesperadamente.
Hum, desesperadamente, esa palabra va conmigo.
– ¿Y por que crees eso?
–No lo sé, todo ese asunto de tu ex. Yo creo que necesitas relajarte y apreciar las cosas buenas de la vida.
Y hablando de cosas buenas ¿Me vas a besar sí o no?
– ¿Y si te diste cuenta por que no dijiste nada antes? –Le pregunté curiosa.
–Discúlpame, debí habértelo dicho. Pero te hubieras puesto nerviosa y ya de por si lo estabas, claro me refiero a anoche. Mira, dos segundos con tu ex y su chica y me di cuenta de que ella es una estúpida y por ende él también. –Muy observador. –Yo veo chicas como esa todo el tiempo, mujeres que se inventan por alguna agencia y parecen una edición masiva de la muñeca Barbie. Son exactamente eso, puro plástico y huecas por dentro... A veces yo mismo parezco eso.
Vi su cara triste y me odié a mi misma por pensar en algún momento que él era un idiota.
–Y si un hombre cambia a alguien como tú, por esa chica, es que no tiene pantalones para estar con una mujer de verdad.
– ¿De verdad crees eso? Digo, quizás eso te parezca a ti que vives con mujeres de esas, quizás para Freddie ella sea... No lo sé, especial de algún modo. Y yo más bien normal.
Sonrió.
–Tú no podrías ser normal aunque quisieras.
Mmmm… Ya saben lo que vino aquí.
Me miró con esos ojos azules enormes y sentí como un escalofrío me recorría la médula. Iba a besarme pero esta vez de verdad. Levantó mi barbilla y sonrió, como si ya pudiera probar mis labios, yo solté un suspiro y me dejé llevar.
Ya había explicado lo bien que besa Chad, besarlo definitivamente me hizo sentir mejor. Como si yo fuera Afrodita o algo así. Su lengua rozando la mía estremecía cada uno de mis sentidos, cada pulso aceleraba con el contacto de sus manos sobre mis hombros.
Pero no vi magia.
Magia, ya saben, las mariposas, los colores, ese tipo de cosas... Magia.
Cuando Freddie me besaba el mundo entero se estremecía, como si no tuviera nada más importante que hacer que presenciar la unión entre nosotros dos. A eso es a lo que yo llamo magia...
Ese beso tuvo todo... Todo menos eso.
Y cuando separé mi boca de la de él solté un suspiro de profunda tristeza.
Además de todo estaba en graves problemas. Cuando Chad me dejó despidiéndose con otro beso apasionado, yo estaba al borde del colapso. Mi brillante negocio se había ido por un tubo.
Grandioso, el chico súper sexy en cuestión estaba interesado en mí y lo peor es que yo reaccionaba como si se acabara de morir alguien. ¿Que había de malo conmigo eh?
Todo. Absolutamente todo estaba mal.
Freddie había dejado más secuelas en mi vida que Twister el huracán. Mi mundo estaba de cabeza por su culpa. Indirectamente él me había hecho contratar a Chad. Esa era la verdad.
Olvidé mencionar otra de mis cualidades: Mi asombrosa capacidad de mentirme a mi misma y culpar de todo a Freddie, es más fácil ¿No? En lugar de archivar muchas carpetas, meto todo en el archivo "Fredtonto" que para estos momentos tenía más páginas que el último de Harry Potter.
Ahora mi caótica vida tomaba rumbos inesperados. No podía cortar lo que sea que tuviera con Chad porque entonces estaría como al principio. Tampoco podía seguir adelante estando mis sentimientos como estaban y tampoco podía ocuparme de destruir a Freddie si en el intento caía Chad.
¿En que momento me había convertido en una diosa griega irresistible?
Esto es como esa película, ya saben, esa en que la chica es una fracasada con los hombres y de pronto ¡Bang! Tiene a Hugh Grant detrás de ella.
Si, es como el diario de Bridget Jones, solo que yo aún no contaba con la atención de Freddoro pero llegaría, claro que lo haría. Y no digo esto por una cuestión de vanidad sino por simple lógica. Mi vida es una mierda ¿De que manera puede ser peor en estos momentos?
El teléfono sonó como respuesta silenciosa a mi pregunta:
– ¿Bueno?
– ¿Sam? Sam necesito verte, quiero hablar contigo.
Oh no, él no.
–Bueno si, únete a club. -Murmuré despreocupada.
– ¿Que quiere decir eso?
–Quiere decir Freddie, que no sé si quiera verte.
–Vamos Sam, en verdad necesito hablar contigo. -Dijo con voz ansiosa.
¿Y eso me importa porque...?
–Mira, no tengo ganas de salir. Acabo de llegar y estoy súper adolorida. Así que tendrá que ser otro día. –Dije aburrida.
–No te preocupes, yo puedo ir para allá. –Dijo inmediatamente.
–Freddie, si vienes a mi casa se van a empezar a armar historias de nuevo.
– ¿Te importa mucho lo que Chad puede pensar? –Preguntó en un tono extraño.
–No es solo Chad, también esta Gracia. –Musité.
–Estoy dentro de media hora, nos vemos Sam.
Debería estar brincando de alegría pero en ese momento solo tenía ganas de meterme en mi cama y desaparecer.
Ahí estaba metida en un buen lío, primero Chad y yo, que quién sabe como que habíamos quedado. Obviamente ya no era su patrona, si es que alguna vez lo había sido. Y Freddie que estaba en camino, sin importarle la pobre Gracia, y no me pregunten en que momento pasó a ser "la pobre Gracia", fue exactamente en el segundo que descubrí que ella era tan victima de las actitudes de Freddie como yo. Ninguna de las dos le importábamos, bueno yo por el momento no, pero solo porque estaba con Chad, y si terminaba mi situación con Chad antes de que se complicase no podría destruir a Freddie, y de verdad quería destruirlo pero no en ese preciso momento.
¿No podía el mundo detenerse una hora o dos para que yo pudiera pensar en paz?
Sonó el timbre.
No. El mundo no podía detenerse…
Oh...oh... ¿Que pasará ahora?
Sé que muchos de ustedes no saben por que estoy triste. Y seguramente se preguntarán "¿Por que Militha93 está triste?" (son unos lentitos peor que Gibby si no lo saben)
Bueno... Mañana es viernes 23 de noviembre ¿Les dice algo esa fecha? A mí me dice iGoodBye y eso me pone terriblemente triste, por que el final de iCarly es inminente... Aunque igual acá en Latino américa se transmitirá hasta el próximo año... Pero no quiero que acabe...
Vieron las promociones? Hay Creddie y Seddie... Casi me dio algo cuando en una parte Sam le dice a Freddie por teléfono "Tengo algo muy importante que decirte" Y Freddie dice "¿Quieres que volvamos?" Y ella dice "¡¿Que?!"
Tengo grandes esperanzas para Seddie en el último iCarly ¡Así que más le vale a Dan Scheneider no desilucionarme!
Nos leemos!
