COMO MARIDO Y MUJER
Por supuesto, el final de la boda había sido un completo caos. Las personas prácticamente corrían fuera de la mansión y Kaoru había resultado lesionada en la explosión, si bien sus heridas no eran mortales, sí se tomaría un par de día de recuperación.
Una vez que todo estuvo vacío y el equipo de seguridad aseguró el área, Kotomi se ofreció a llevarlos hasta su habitación. Los shinigamis se miraban de reojo a ratos, sonrojándose por las palabras de Yoruichi que parecían sonar una y otra vez en sus mentes.
-Aquí es-Indicó la muchacha-Ahora me retiro, nos veremos mañana emprano. Descansen por favor
La vieron alejarse con una reverencia. El castaño abrió la puerta y suspiró con alivio al ver que, estando en una casa altamente tradicionalista, había dos futones dispuestos uno al lado del otro, en lugar de una cama matrimonial. Rukia cerró las puertas tras de ellos y miró alrededor; La habitación era grande, incluso comparada con su recámara en la mansión Kuchiki, pero eso no era de sorprenderse considerando que se trataba de una suite nupcial; El color chocolate en las paredes y las luces doradas le daban un aspecto acogedor, ideal para una pareja enamorada; A la iquierda había un gran armario y otra puerta a la derecha parecía llevar al cuarto de baño.
-Tomaré un baño-Dijo la morena, soltándose el cabello
ó, tirándose de lado sobre un futon. Levantó la mirada discretamente para verla desaparecer detrás de la puerta
Mientras el agua tibia caía sobre su rostro, la teniente de la 13 división repasaba cada cuadro del ataque, tratando de encontrar alguna pista. Nada
Salió con una Yukata blanca y las puntas del cabello aún goteando.
-¿Viste algo sospechoso antes de la explosión?-Inquirió entrando a la habitación, pero el joven ya estaba profundamente dormido. Sonrió al verle sin ese ceño fruncido que lo caracterizaba; Pensó que el cabello castaño le quedaba bien, pero el naranja era… Más 'él', era mejor si tenía que decirlo así. Se llevó una mano a la boca para bostezar, agotada por los días sin dormir y se recostó en el otro futon.
Cuando despertó a penas si podía creer todo el asunto de la misión. Buscó a su 'nueva esposa' con la mirada, pero no estaba en la habitación, así que se levantó y se duchó con calma. Al salir, se quedó boquiabierto. Rukia estaba ahí, más hermosa que nunca: Llevaba un kimono violeta con elaborados bordados color plata que dejaba al descubierto su menuda figura y resaltaba sus ojos, el cabello suelto y un bonito color rosa en sus finos labios terminaban el atuendo
-¿Pasa algo?-Inquirió la morena al notar que la miraba sin pestañear
-Ahh-Fue lo más inteligente que pudo decir. Una venita palpitó en la frente de ella antes de arrojarle un libro que tenía en las manos
-¡¿Se puede saber qué te pasa?!
El libro dio justo en su frente, haciéndolo reaccionar
-¡Enana, no me pasa nada!-Aunque esas fueron sus palabras, sabía perfectamente que estaba mintiendo. Se hizo la misma pregunta que acababan de formularle, ¿Qué pasaba con él? ¿Por qué de pronto pensaba en palabras como 'hermosa' al ver a la chica (a quien ya de por si no podía sacarse de la cabeza)? Se reprendió a sí mismo por aquel comportamiento, convenciéndose de que era todo producto de la extraña misión que vivía
La morena resopló y procuró recuperar la compostura antes de seguir hablando
-Prepárate, un grupo de comensales espera para felicitarnos por la boda
-¿Eh? ¿Se atrevieron a venir después del incidente de ayer?
-¡No lo digas como si hubiera sido sólo un accidente!-Cruzó los brazos y le miró con seriedad-Para estas personas la diplomacia está antes que muchas otras cosas. De cualquier forma, esta es una buena oportunidad para buscar a algún sospechoso potencial. Ahora vístete y vámonos
-Sí, sí-Hizo un gesto con la mano que parecía restarle importancia a la orden de la chica. Tomó un traje azul con gris del armario para cambiarse
Se disponía a abrir la puerta del dormitorio cuando Rukia se colgó de su brazo, pegándose hasta no dejar espacio alguno entre ellos
-¡O-Oye!-Llamó el chico, sintiendo la sangre hervir en sus mejillas-¡¿Qué crees que estás haciendo, enana?!
Ella suspiró, como reprobando la pregunta
-Se supone que estamos recién casados, ¿recuerdas? Debemos comportarnos como una pareja enamorada. Como Nahomi y Kaito
-B-bueno sí, pero…-Tenía el corazón tan acelerado que apenas podía pensar
-Pero nada-Espetó-No lo olvides, deber ser un perfecto caballero
-¿Y eso qué significa?-Balbuceó entre dientes. Ella volvió a suspirar con gesto reprobatorio, agitó el dedo índice y dijo:
-Ya sabes, como-Echó los hombros atrás y fingió una voz más ronca-Ohh pero qué linda estás hoy, cielo. O, por favor, permíteme ayudarte a cargar eso-Con cada oración gesticuló teatralmente, haciendo que una gota de sudor resbalara en la cabeza de Ichigo
-Ahora vamos-Volvió a tomarlo del brazo y señaló al frente, como un guerrero que guía a su ejército. Después de volver a mirarla con sonrojo y resignación, abrió paso.
Bajaron hasta una especie de sala de reuniones donde diez personas vestidas elegantemente los esperaban, incluyendo Kotomi. Al centro del lugar había una mesa con aperitivos y bebidas. Entraron despacio, saludando y agradeciendo las felicitaciones que recibían de todos los desconocidos.
-Nahomi-san-Saludó un atractivo joven de largos cabellos negros y ojos verdes-Permítame decirle que luce radiante el día de hoy-Se inclinó para besar la mano de la aludida, pese a la mirada adusta de su compañero
-Muchas gracias-Respondió ella con una voz mucho más dulce de lo habitual
-Oh, y su…-El hombre giró su mano como si hubiera olvidado la palabra adecuada-Su esposo
En el rostro de Ichigo se pintó una sonrisa forzada. Aquel tipo no le agradaba nada
-Sí-La morena sonrió con gracia, dando un brinquito para pegar su cabeza al brazo del castaño-Mi adorado esposo, Kaito
-Felicidades a ambos-Esbozó una sonrisa cínica, dirigiéndose al recién casado-Se ha llevado usted el gran premio
-¿Disculpe?
-Nahomi es una mujer hermosa, un trofeo para cualquier caballero
No podía creerlo. ¿De verdad acababa de referirse a ella como un trofeo? Sintió unas enormes ganas de golpearlo, pero algo en su interior repitió las palabras 'Un perfecto caballero'
-Disculpe si no estoy de acuerdo-Dijo con brusquedad, sorprendiendo a ambos-Pero ella no es una cosa que se pueda ganar
-Ah, por supuesto-El hombre recuperó la sonrisa e hizo un gesto inocente
-Aunque en algo tiene razón-Sin pensarlo realmente, extendió su brazo para asir a la chica por la cintura, atrayéndola hacia su pecho-Ella es una chica realmente asombrosa y tengo suerte de que esté a mi lado
Aquellas palabras sonaban tan sinceras que por poco se olvidó de que aquello era una misión. Aún así no pudo evitar estremecerse cuando sintió su respiración tan cerca y el cálido brazo del chico alrededor de su cintura.
-Noshimura-san-Interrumpió Kotomi, aligerando el ambiente-Qué gusto volver a verle
-El gusto es todo mío-Respondió este con una inclinación de cabeza-Si me disculpan, iré a saludar al resto de los invitados
Una vez que se retiró, Rukia pudo sentir los músculos de Ichigo relajarse, pero no fue hasta unos segundos después que él tomó conciencia de la situación y, con un leve rubor en las mejillas, la soltó.
-Los esperan en el jardín principal-Informó la rubia a la pareja que se disculpó con los comensales para salir de la sala luego de una media hora de reverencias y agradecimientos.
-¿De quién se trata?-Cuestionó él, con desgana
-De sus sobrinos
Al ver la cara de desconcierto en ambos, Kotomi les explicó la situación:
-La hermana mayor de Kaito-san, murió hace ocho meses al dar a luz a su segundo hijo. Desde entonces, Kaito y Nahomi se ocupan dos días por semana del bebé y de su hermana de tres años, en parte porque eso reduce la presión de Sawara-san, el padre, y por otro lado porque ellos realmente adoran a los niños
-¿No podríamos…-Comenzó a hablar, pero la morena lo golpeó en el hombro
-Está bien, lo haremos
-¿Cómo que está bien?-Cuestionó el castaño
-¿Qué pasa?-Lo miró con expresión desafiante y divertida-¿Tienes miedo de no poder con dos pequeños niños?
Frunció el ceño y resopló
-¿Cómo se llaman?-Preguntó sin quitarle los ojos de encima a Rukia
-Souta y Sayumi
Por un momento se arrepintió de haber aceptado. A primera vista los shiquillos eran encantadores, con sus cabellos claros y sonrisas tan dulzonas que por un momento les hicieron creer sería una labor fácil.
-¡Auch!-Se quejó cuando la pequeña tiró de su cabello. Intentó separarla, pero sus manitas se aferraban a los mechones negros
-¿Quieres dejar de gritar?-Se quejó el castaño, dando brinquitos de un lado a otro con el bebé que no paraba de llorar
-Deja de dar vueltas o lo vas a marear-Le espetó la morena, bajando a Sayumi quien, molesta por el gesto, infló las mejillas y comenzó a llorar también. Rukia se dio una palmada en el rostro
-Tú tienes hermanas pequeñas, has algo
-Sí, pero no son así de pequeñas. Además tú fuiste la que aceptó cuidarlos, ¿recuerdas?
No iba a ceder, pero cuando vio la mirada fulminante y desesperada de la chica, tuvo que reconsiderar su decisión
-Tsk. Cambiemos lugares
-Hola, Souta-Extendió sus brazos para tomar al niño que, al verla sonreír, inmediatamente imitó el gesto. Por su parte, el castaño alzó a la chiquilla tratando de calmar su berrinche
-Por fin un poco de paz-Masculló al notar el repentino cambio
-¿Lo ves? Sólo tenías que dejar de brincar tanto-Explicó ella, meciendo al bebé con dulzura
-¡O-Oye!-Estaba tan embelesado admirando a la teniente que apenas reaccionó cuando la niña se arrojó temerariamente al suelo- La atrapó por la ropa y la levantó cual muñeca de trapo, mientras la niña se retorcía tratando de bajar. Finalmente la puso en el suelo, viendo con curiosidad cómo corría torpemente tras una pelota roja. Sonrió sin darse cuenta.
Dos horas después, Souta estaba profundamente dormido en brazos de la shinigami. Sonrió cuando su feliz 'esposo' la saludó desde el jardín y se puso de pie para poner al bebé en su cuna con sumo cuidado. Al parecer el compromiso de la pareja era realmente serio, pues tenían una habitación llena de cosas para los niños.
-…8, 9, 10-Se descubrió los ojos para encontrar a la niña ocultándose tras un gran árbol-¡Te voy a atrapar!-Corrió con gestos exagerados, alcanzándola para hacerle cosquillas-
¡Ah!-Gritó entre carcajadas
-¡Ven acá!- Llamó a Rukia que los observaba a la distancia, pero ella negó con la cabeza; Ichigo y Sayumi se miraron con complicidad antes de abalanzarse sobre ella
Jugaron y rieron como hacía mucho tiempo no se permitían. Recordaron viejos momentos en los que correteaban junto a sus amigos y familia, y cuando finalmente se agotaron, dejaron sus espaldas caer sobre el pasto para admirar las nubes; No fue una sorpresa que Rukia encontrara en todos lados la figura de Chappy, y de alguna manera eso resultaba tierno para Ichigo, aunque por supuesto, no lo aceptaría nunca.
-Parece que Souta despertó-Cuando escuchó el llanto del bebé, quiso ponerse de pie, pero él la detuvo con el brazo
-Yo iré. Será mejor levantarla-Dijo, señalando a la pequeña que descansaba recostada en el hombro de la morena
Avanzó con pasos grandes hasta la casa, tomó al pequeño en brazos y salió nuevamente.
-Creo que tiene hambre. Iré a buscar algo-Ella asintió, impresionada y conmovida por las habilidades del shinigami sustituto con los niños. Eso sí que no se lo hubiera imaginado.
Reaccionaron en una fracción de segundo, cuando los árboles que les brindaban sombra se desplomaron sobre ellos; Usando el shunpo, Rukia se movió para abrazar a los dos niños mientras Ichigo la abrazaba a ella.
-¿Están bien?-Levantó la cabeza una vez que el ruido y el polvo se disiparon. Rukia asintió aún con los niños bajo su cuidado-Espera aquí, iré a ver
La idea de que algo hubiera podido pasarle a los pequeños realmente le molestaba. Además se estaba cansando de tener un papel pasivo, así que se levantó decidido a atrapar al responsable y darle una buena lección, sin embargo, el escuadrón de seguridad lo detuvo a medio camino y lo obligó a regresar junto a su 'familia'.
Maldijo en voz baja, mirando cómo los shinigamis trabajaban afuera. Abrió la boca para maldecir de nuevo, pero Sayumi tiró de su ropa con una expresión inocente de preocupación que lo hizo suavizar su gesto hasta esbozar una leve sonrisa. La sentó en sus piernas y le hizo unas cuantas cosquillas para alegrarla. Comieron galletas, jugaron con la pelota y rieron nuevamente hasta que Souta y Sayumi se quedaron dormidos nuevamente.
-No fue tan malo después de todo-Susurró él, mirándolos dormir plácidamente
-No, no lo fue
Se miraron uno al otro con una sonrisa sincera, entendiéndose sólo con la mirada como hacían desde mucho tiempo atrás.
Al atardecer se despidieron de los niños con un dejo de tristeza. A pesar de todo, aquel había sido un día hermoso para ambos.
