Estigmas.

Sumary: Religión y Magia siempre habían sido dos conceptos que se huían el uno del otro. Cuando Draco Malfoy muestra signos de heridas misteriosas en el cuerpo, estos dos conceptos se mezclarán de manera alarmante. Harry y Draco aprenderán lo difícil que es estar en el medio de una batalla de creencias y lucharán lado a lado como aliados, amigos y tal vez algo más.


2. Los pies.

Draco salió de la enfermería al día siguiente bajo la constante vigilancia de sus amigos, ellos habían venido apenas les llegó la nota y lo regañaron largo y tendido acerca de escaparse y andar por los pasillos de Hogwarts solo. Draco les comentó todo lo sucedido y ellos también se mostraron sorprendidos acerca de la intervención de la castaña, recelaban ese cambio repentino de actitud y se dijeron que debían de andar con más cuidado ahora. Astoria también se mostró preocupada al enterarse de su estadía en la enfermería, Draco aún no sabía exactamente que pensar de la chica, era agradable de una manera extraña, ella no lo obligaba a hablar y tampoco lo llenaba de excesiva preocupación, simplemente parecía comprender que necesitaba de su propio espacio y el rubio no podía más que agradecerle por eso.

Harry había vuelto a coger el hábito de seguir al rubio, cuando no lo estaba vigilando entre clases, lo estaba vigilando por el mapa, siempre pendiente de que los demás alumnos no volvieran a acorralarlo; de una manera extraña, Harry podía comprender todo lo que había tenido que pasar el rubio, sabía lo que era que la vida de otras personas dependieran de tus acciones y solo por eso sentía que no era justo que siguieran molestándolo con eso, él mismo había declarado a su favor en el Wizengamot. El pelinegro caminaba hacia el baño de prefectos esperando relajarse un poco, entró y cerró con cuidado la puerta tras él, acomodó sus cosas cerca de la piscina y se incorporó para retirarse el uniforme.

-¿Pensando en hacer un baile erótico, Potter?-la voz del rubio sobresaltó a Harry casi haciéndolo caerse y se sonrojó al escuchar sus palabras. Draco estaba con solo el pantalón de pijama, unas pantuflas verdes y la camisa del pijama abierta mostrando su pálido pecho bien trabajado… Harry desvió la mirada al notar que había estado mirando de más el cuerpo del rubio, Draco solo siguió secándose el cabello con una pequeña toalla.

-No, pensaba bañarme hasta que tú me interrumpiste-replicó el moreno.

-En realidad tú me interrumpiste ya que yo llegué primero-dijo el rubio con una pequeña sonrisa de astucia, Harry entrecerró los ojos y contuvo el infantil impulso de sacarle la lengua, entonces notó las vendas blancas en sus manos.

-¿Cómo siguen tus heridas?-Draco se miró un momento las manos antes de encogerse de hombros.

-Ya me acostumbré a su dolor, supongo.

-¿Cómo fue que te pasó?-el rubio resopló.

-Así te lo dijera no lo creerías, nadie lo hace-terminó en un murmullo.

-Yo te creería-el Slytherin enarcó una ceja-yo te vi luchar por tu vida ¿recuerdas? Estoy seguro que no trataste de suicidarte-Draco lo analizó con la mirada y suspiró.

-No sé lo que pasó, no vi nada, solo me desperté en medio de la noche porque escuché voces raras, después sentí el dolor y me desmayé.

-¿Voces?-Draco asintió pensativo.

-No eran mis padres, eso es muy seguro y parecían venir desde mi ventana lo cual era muy extraño pero en fin, lo que sea que me haya causado las heridas es algo muy desconocido porque no han conseguido la manera de detener el sangrado.

Harry se había acercado a él y en ese momento tomó una de sus manos, el rubio lo miró con los ojos muy abiertos claramente sorprendido pero Harry tenía su vista fija en sus manos; eran suaves y extrañamente cálidas, dedos finos, largos y bien cuidados, de toque fantasmal. El pelinegro alzó su mirada solo para encontrarse con los ojos plateados mirándolo directamente, Harry se sintió enrojecer pero no apartó la mirada. La temperatura del cuarto subió algunos grados mientras se miraban, estaban tan cerca que podían sentir la respiración del otro en los labios, Draco se relamió inconscientemente y Harry se sintió más tentado que nunca a terminar con esa pequeña distancia que lo separaba del otro; se inclinó para respirar de su aroma y sus labios quedaron tan cerca que fue natural que eliminaran la distancia. Juntaron suavemente sus labios, con timidez, conociéndose, disfrutando de ese momento; Draco enredó una mano en el suave cabello negro mientras que Harry hacía un camino de sus hombros hacia su cintura. El beso subió de intensidad mientras tomaban confianza y pronto el pelinegro pedía permiso para entrar, Draco se lo concedió con una docilidad increíble y Harry aprovechó para explorar cada rincón de esa boca adictiva. La falta de aire hizo que se separaran respirando agitadamente apoyándose en sus frentes; fue en ese momento en que Draco lo notó.

-Rosas…-todo sucedió muy rápido después de eso.

Las luces del baño empezaron a parpadear, Draco soltó un grito cuando sintió a una fuerza invisible lanzarlo hacia atrás con violencia. Cayó dentro de la piscina y tragó un montón de agua, emergió escupiendo agua por la boca tratando con desesperación de respirar. Harry había sido lanzado fuera del cuarto y la puerta se había cerrado en su rostro, tocó con desesperación escuchando los jadeos y gritos ahogados del rubio adentro, sintió un nudo en la garganta y lágrimas de impotencia formarse en sus ojos, tocó tanto hasta que llegó la profesora McGonnagall claramente molesta.

-¡Señor Potter! ¿Qué significa esto?-preguntó con disgusto.

-¡Es Draco! ¡Están atacando a Draco!-la profesora escuchó en ese momento los gritos del rubio, sacó su varita y murmuró rápidamente un hechizo que abrió la puerta, los dos entraron y observaron el cuerpo, ahora laxo, del rubio flotando en el agua que estaba teñida de roja.

-¿Qué pasó aquí?-susurró la mujer, Harry se lanzó al agua y sacó al rubio de la piscina, lo apoyó con cuidado en el piso y se inclinó para escuchar su respiración, apenas y se escuchaba.

-¡Tiene que llamar a la enfermera!-gritó el pelinegro observando el rostro mortalmente pálido del rubio. McGonnagall hizo salir su patronus (una lechuza) que desapareció rápidamente con el mensaje, entonces Harry la oyó jadear.

-¡Merlín bendito!-Harry se giró a mirarla pero la mujer miraba de manera horrorizada hacia el rubio, el Gryffindor bajó la mirada para ver lo que ella veía y casi gritó. En los pies del rubio, se podían ver claramente dos grandes heridas que atravesaban todo el pie.


-Cuénteme una vez más lo que sucedió, Potter-dijo la profesora McGonnagall en su despacho, Harry suspiró.

-Estábamos conversando en el baño, nos encontramos de casualidad, yo le pregunté por sus heridas y… de la nada sentí una fuerza empujándome fuera del cuarto-ni loco el pelinegro iba a decirle que se habían besado, eso era muy privado y aún no sabía que pensar sobre eso.

-Entonces no vio si había alguien en el cuarto.

-Estoy seguro que estábamos solos, profesora-dijo, McGonnagall se mantuvo pensativa unos instantes.

-¿El señor Malfoy dijo o hizo algo extraño en el baño?-Harry la miró con confusión luego con enojo.

-Él no se hizo esto-espetó con más dureza de la que quería, la profesora lo analizó con la mirada ante su respuesta y Harry trató por todos los medios de no sonrojarse.

-Bien, señor Potter, eso es todo-dijo levantándose, el pelinegro la imitó.

-Eh, profesora-ella lo miró-¿Puedo visitar a Malfoy?-la mujer inclinó la cabeza con confusión.

-¿Por qué querría hacer eso?

-Porque…mm… quiero saber que pasó-dijo con inseguridad, la mujer asintió distraídamente.

-Bien, vayamos, entonces, yo también iré hacia allá-Harry la siguió en silencio mientras iban camino a la enfermería, cuando entraron encontraron a Malfoy recostado contra la cabecera mientras Madame Pomfrey envolvía con mucha delicadeza sus pies-Señor Malfoy ¿Cómo se encuentras?

-Con más heridas, gracias-respondió con un perfecto sarcasmo disfrazado en un tono cortés, Harry sintió ganas de reír y se mordió el labio para controlarse mientras la profesora bufaba.

-Veo que está de excelente humor-Draco solo la miró con frialdad sin responderle-esperaba que pudiera aclararme lo que sucedió.

-No lo sé, directora, un minutos estábamos… conversando-dijo dándole una fugaz mirada a Harry que se sonrojó-y al siguiente algo me lanzó hacia atrás en la piscina.

-¿Algo?

-No vi nada, fue como una fuerza o algo así-dijo mientras hacía una mueca de dolor cuando la enfermera ajustó un poco la venda.

-¿Qué pasó después?

-No estoy seguro, solo recuerdo el dolor y la sangre-dijo pensativo, los recuerdos se habían vuelto algo borrosos luego de caer al agua pero había dos cosas de las que estaba seguro y no sabía si decirlo o no por temor a parecer loco. Las puertas de la enfermería se abrieron en esos momentos y por ella entró un guapo hombre de veintitantos de cabello castaño claro y ojos azules-Stefan…

-Draco ¿Cómo te encuentras?-dijo preocupado, saludando a los presentes con un movimiento de cabeza y acercándose para ponerse a lado del rubio.

-Tengo más heridas ahora-contestó tranquilamente, el castaño sacó su varita para hacer su propia revisión en el cuerpo del rubio luego asintió para sí mismo.

-¿Podrían dejarnos solos unos momentos, por favor?-pidió con cortesía.

-Por supuesto-asintió la profesora, la enfermera se retiró hacia su oficina y Harry miraba a los hombres con el ceño fruncido-señor Potter, vamos afuera.

-¿Qué son?-preguntó directamente y todos lo miraron sorprendidos, el pelinegro se sonrojó por la pregunta que se le escapó.

-Creo que eso no es tu asunto, Potter-respondió con frialdad el rubio midiendo su expresión, vio a Harry volver a fruncir el ceño y abrir la boca para decir algo pero la profesora lo hizo salir con rapidez de ahí.

-¿Por qué no le dijiste que soy tu sanador?-preguntó el castaño sentándose en una silla a su lado.

-Porque me gusta molestarlo-respondió con simpleza encogiéndose de hombros.

-Le gustas-era una afirmación, Draco movió la cabeza con confusión ¿Le gustaba a Potter? ¿A él le gustaba Potter? Recordó el beso en el baño y acarició levemente sus labios recordando el toque suave de los del pelinegro, suspiró y decidió pensar en eso en otro momento.

-Mis manos han dejado de sangrar y las del pie no sangran-dijo desviando el tema, Stefan comprendió que no quería hablar con eso y le siguió la corriente.

-Eso es interesante.

-Stefan, yo… quería comentarte algo-el castaño lo miró con atención esperando que continúe-antes de que el ataque comenzara volví a sentir el aroma de rosas en el ambiente y esta vez, sentí con claridad cómo se habrían las heridas, yo… escuché como… como si alguien estuviera usando un martillo y un clavo para herirme en los pies.

-¿Clavarte, dices?-preguntó preocupado-¿Y no viste nada raro en el baño cuando estuviste ahí?-el rubio negó.

-Yo era el único ahí hasta que llegó Potter-al mencionar el nombre del pelinegro se ruborizó, Stefan lo estudió con la mirada.

-¿Es tu novio?-Draco lo miró espantado enrojeciendo hasta límites insospechados.

-¡No!-gritó con alarma, el castaño arqueó una ceja ante su reacción y Draco supo que había cometido un gran error y tenía la sensación de que su sanador iba a sacarle toda la información así que suspiró y añadió-nos besamos en el baño.

-Oh-se sorprendió Stefan-¿Y tú querías que eso pasara?

-No, bueno, no sé… no lo había pensado antes hasta que estuvimos frente a frente ahí-se mordió el labio-no sé qué pensar respecto a eso, me siento muy confundido, he salido con chicos antes pero ¡Demonios! Es Potter y yo, creo que todos saben que nosotros no nos llevábamos bien antes de la guerra y ahora… ¡Prácticamente ha sucedido de la nada! No sé qué hacer ahora…

-Calma, Draco-dijo el sanador viendo que el Slytherin se iba alterando cada vez más-a mí me pareció que estaba celoso cuando me vio aquí.

-¡Pero no entiendo por qué está celoso! Nosotros no somos nada, ni los seremos, lo más seguro es que ese beso haya sido solo un error y no volverá a repetirse.

-¿Es eso lo que quiere realmente, Draco?

-¡Claro! ¿Por qué no lo querría?-Stefan lo miró fijamente con una sonrisa comprensiva.

-Creo que deberías analizar muy bien tus sentimientos y darte cuenta de las cosas.

-¿Cómo qué?

-Cómo que te gusta, tal vez…-el rubio lo fulminó con la mirada y el castaño no puedo evitar la hilaridad que eso le causó riéndose con ganas, Draco volvió a asesinarlo con la mirada. La puerta se escuchó y la directora volvió a entrar en el lugar con Harry pegado a sus talones, el pelinegro miró con disgusto el gesto divertido de Stefan y la cara sonrojada del rubio.

-¿Podemos hablar en privado, señor Rickman?-pidió la directora, el castaño asintió, le guiñó discretamente el ojo al rubio que rodó los ojos, Harry gruñó en voz bajita. El silencio se hizo incómodo cuando ambos se quedaron solos, Draco retorcía la sabana entre sus manos y Harry estaba sonrojado.

-¿Cómo te sientes?-preguntó el pelinegro acercándose un poco.

-Bien-murmuró. Un tenso silencio se formó entre ellos, Harry quería hablar con el Slytherin sobre el beso pero no tenía ni idea de que podía decirle porque él tampoco sabía exactamente lo que había sucedido-¿Por qué estás aquí?

-¿Qué?-la pregunta lo había pillado desprevenido.

-¿Por qué estás aquí?-repitió el rubio sin mirarlo.

-Quería saber cómo estabas.

-Ya lo sabes-replicó el rubio.

-Bueno, yo… yo quería…

-Olvida lo del baño-le cortó Draco-fue… solo un error, no volverá a pasar, ni nadie se enterará-el pelinegro lo miró sorprendido varios instantes antes de que su ceño se frunciera y apretara sus puños.

-Claro ¿Por qué demonios le dirías a los demás que te besaste con San Potter, no? Un mestizo sin gracia ni clase-el rubio lo miró sorprendido de la sarta de tonterías que decía el Gryffindor.

-Potter, eres el maldito héroe del mundo mágico ¿Por qué carajos te desprecias tanto?-el moreno no se esperaba eso-prefiero que nadie se entere de esto porque será malo para mí, soy un ex mortífago, Potter, es probable de que me acusen de pervertir a su héroe o algo así.

-Por mi todos los demás pueden joderse, ya hice lo que esperaban de mí ahora pueden dejarme en paz-declaró el moreno con vehemencia, Draco rodó los ojos ante su despliegue de valentía Gryffindor.

-Eso está perfecto por ti, Potter, pero no por mí, solo quiero terminar este año e irme de una vez de este lugar.

-¿Te vas a ir al acabar el año?-preguntó con curiosidad, se había ido acercando a la cama del chico mientras hablaban y ahora se encontraba sentado casi al lado del rubio. Este tampoco se había percatado de nada así que se encogió de hombros con elegancia y desvió su mirada hacia una ventana.

-Hay demasiadas cosas aquí, demasiados recuerdos y malas decisiones, quiero irme a un lugar en el que pueda empezar de nuevo, supongo.

-Me gustaría hacer algo así también-murmuró Harry, el rubio lo miró con una ceja enarcada y el pelinegro esbozó una sonrisa triste-con esta cosa del héroe me tratan casi como si fuera una divinidad, odio la atención que me prestan, no soy nada especial, simplemente fui marcado por un destino que no quería seguir pero que tuve que hacerlo si quería conseguir vivir. Ahora simplemente estoy agobiado, siempre bajo la mirada de todo el mundo, forzándome a ser el héroe ideal para todos ellos, supongo que quiero descansar de una vez.

-Tal vez tú también deberías irte-dijo Draco casi como consolándolo, se reprendió mentalmente por ese gesto, Harry alzó su mirada hacia él y de repente ambos fueron muy conscientes de su cercanía. La respiración de Draco se aceleró mientras que Harry fijaba sus ojos en esos labios sonrosados que había probado antes, se inclinó más hacia él; Draco sentía todas las alarmas de su cerebro sonar, tenía que detenerlo antes de que cometieran una locura pero su cuerpo era incapaz de reaccionar en ese momento. Harry lo miró otra vez a los ojos unos momentos, vio la expresión aturdida de esos hermosos ojos grises y mandó todo a la mierda mientras atraía al rubio por la nuca para juntar finalmente sus labios. El rubio gimió levemente ante el contacto y le respondió con fuerza al hambriento beso que le estaba dando el pelinegro. Harry pidió permiso con su lengua para entrar y cuando el rubio abrió la boca dándole la entrada sonrió, lo besó a conciencia, explorando cada rincón de esa dulce boca, explorando, batallando, ganando poder sobre esa boca. Draco se estremeció por la cantidad de emociones que desataba ese beso, enredó una de sus manos en el negro cabello y la otra se deslizó por su cuello con suavidad. Harry quiso gemir ante el toque y dejó sus manos recorrieran los hombros y el pecho del rubio haciendo que el rubio jadeara y se apretara más contra él. El sonido de la puerta de la enfermería abriéndose los hizo separarse de un salto y mirarse culpables.

-Bien, señor Malfoy-dijo la directora pasando por alto el estado de sus alumnos mientras que Stefan se sorprendió de encontrarlos a ambos algo despeinados y con los labios hinchados. Sus labios se curvaron en una sonrisa maliciosa y divertida que los hizo sonrojar más-el señor Rickman y yo hemos coordinado sus cuidados a partir de ahora que serán más ya que esta vez son cuatro heridas las que tiene, con suerte de que ya no sangran.

-Resulta que estaré viniendo más seguido-dijo el sanador con alegría, Harry le frunció el ceño y Draco se sintió aliviado de que iba a tener a alguien con quien hablar de lo que le sucedía. Stefan Rickman había sido una gran ayuda para Draco, el sanador había logrado que el rubio se sincerara con él sobre sus sentimientos y que sus pesadillas disminuyeran ayudándolo a perdonarse a sí mismo. El sanador le caía muy bien además de que era muy guapo, definitivamente del tipo de chicos que le gustaba. -¿Estás de acuerdo, Draco?

-Claro, Stefan-contestó el rubio con simpatía, esa fue vez fue su turno de recibir la mirada molesta del pelinegro.

-Entonces todo perfecto-dijo el castaño poniéndose a lado del rubio-creo que es hora de que Draco descanse, pronto serán las once de la noche.

-Tiene razón-dijo la directora-vaya a su torre, Potter-el pelinegro quiso replicar pero en realidad no tenía nada que decir.

-Sí, debería irse a descansar, señor Potter-dijo Stefan con una sonrisa muy inocente, Harry le entrecerró los ojos, le dio una mirada a Draco que no perdía detalle de sus expresiones.

-Regresaré mañana-aseguró sorprendiendo a los presentes exceptos el castaño que tuvo que contenerse para no reírse, Harry salió de la enfermería seguido de la profesora McGonnagall.

-¿Por qué hiciste eso?

-¿El qué?-preguntó el castaño con absoluta inocencia, Draco enarcó una ceja y el otro dejó ver una sonrisa maliciosa-oh vamos, soy Slytherin, no puedo evitarlo.

-¿Eres Slytherin? Bien, ahora entiendo todo-ambos se rieron en voz baja, Draco se apoyó en sus almohadas recostándose, se sentía realmente cansado.

-Descansa, Draco, yo debo irme ahora pero regresaré a mediados de la siguiente semana probablemente.

-Gracias por escucharme, Stefan-murmuró el rubio ya casi dormido, el castaño le acarició el cabello con suavidad.

-No hay que agradecer-dijo pero Draco ya se había dormido.


Harry se echó en su cama de manera descuidada, pensó en todo lo que había pasado en esas cortas horas, comenzando desde ese beso en el baño hasta su salida de la enfermería. ¿Cómo demonios pudo haber besado a Malfoy? ¡Dos veces! Quiso darse de golpes contra la pared por su idiotez, no sabía lo que le estaba pasando, él nunca había estado interesado en chicos menos en Malfoy ¡Él estaba saliendo con Ginny, por Circe!

-¿Harry?-el pelinegro alzó la mirada para ver a su amiga-estaba preocupada por ti, escuché lo que pasó con Malfoy ¿Cómo está?

-Bien, por ahora, esta vez las heridas fueron en los pies, son horribles, Hermione pero al menos no sangran y el sangrado de la mano también ya se detuvo.

-Es muy extraño ¿no?-dijo la castaña sentándose al borde de su cama-Primero le hieren las manos que no paran de sangrar y cuando le hieren los pies ambos sangrados se detienen-miró pensativamente alrededor-¿Cómo pasó lo del ataque?

-Es un gran misterio, yo también estaba ahí, fue… como una fuerza invisible, mientras esa fuerza me lanzaba hacia afuera, a él lo lanzó hacia la piscina y casi lo ahoga.

-Esto es serio, creo que Malfoy está siendo perseguido por magia oscura.

-¿A qué te refieres?

-Primero se creyó que fue alguien el que lo atacó ¿no?-Harry asintió-pero no encontraron rastros de nadie y en este ataque tú no viste a nadie ¿verdad?

-No, estábamos solos los dos.

-Bien, entonces es imposible que sea una persona quien lo está atacando, creo que es una maldición o algo así, debo investigar más-el pelinegro se quedó pensativo, Hermione lo estudió con la mirada-por cierto, Harry ¿Qué hacías con Malfoy en el baño?-los colores se subieron a la cara del Gryffindor en un segundo.

-¡¿Qué?! ¡Yo… no… nada! ¡Nada!-Hermione arqueó una ceja y le sonrió maliciosamente.

-A ver, Harry, podemos hacer esto de dos maneras, me lo dices tú mismo o te lo saco a punta de varita-el pelinegro tragó saliva cuando la vio alzar su varita y asintió repetidamente, ella sonrió satisfecha. Harry suspiró, derrotado y le contó todo lo que pasó en el baño y luego en la enfermería-Vaya… no creí que realmente te gustara Malfoy.

-¿Qué no me has escuchado? No me gusta, fue un error, nada más.

-Dos, dirás-Harry la asesinó con la mirada-mira, Harry, yo te dije, está bien si te gusta Malfoy y no protestes todavía-dijo cuando vio que el otro iba a replicar-solo piénsalo ¿Si? Analiza lo que te sucede y tú solo encontrarás la respuesta-ella le sonrió, se despidió y se marchó. Harry volvió a dejarse caer en sus almohadas y suspiró profundamente, estaba seguro que mañana tendría un gran dolor de cabeza.


A los dos días Draco pudo por fin dejar la enfermería, Blaise y Pansy no habían separado ni un momento de él (ni para ir al baño) lo cual lo irritaba pero había traído también una ventaja, podía evitar conversaciones largas con Potter que venía a visitarlo todos los días. Pansy solía molestarlo con que había enamorado al león, Draco la fulminaba con la mirada y Blaise se carcajeaba a su costa. Los Slytherin lo trataban con especial consideración y a veces Draco no podía dejar de sentirse agradecido hacia su casa, había vivido tantas cosas que tener la compresión y apoyo de sus compañeros era reconfortante. Además, ahora también tenía al héroe y a su mejor amiga pendientes de lo que le pasaba (para su gran incomprensión); mañana vendría Stefan y según lo que le escribió, tenían algo importante de lo que hablar.

Draco se vistió con parsimonia la mañana del viernes, ahora podía moverse con mayor libertad gracias a que ya no había sangre ni dolor pero habían aparecido unas manchas rojo oscuro alrededor de la cicatriz extendiéndose por toda la palma de su mano, en sus pies sucedía lo mismo por lo que había decidido mantener el vendaje para ocultarlas. Salió con tiempo para su encuentro con Stefan, caminó tranquilamente por el patio dándose el gusto de sentir el viento y la tranquilidad del lugar, respirando profundamente sintiendo el aire limpio entrar en sus pulmones y maravillándose una vez más de estar vivo y bien cuando antes eso parecía imposible.

Harry observó desde las puertas del jardín como Malfoy caminaba por el patio, su cabello rubio estaba despeinado por la brisa, la túnica azul oscura de invierno le quedaba muy bien y se veía muy guapo. Harry se sonrojó ante ese pensamiento, aún no sabía que pensar de su beso con el rubio pero había tenido que admitir (luego de que Hermione lo atosigara dos días seguidos todo el tiempo) que el rubio le parecía atractivo. Se quedó contemplándolo un momento más hasta que notó que había alguien cerca de él. Frunció el ceño al ver que era ese chico ¿Qué era Stefan Rickman de Malfoy? Eso es algo que tendría que averiguar.

Stefan caminó hacia Draco lentamente, admirándolo en el camino. Apenas le llevaba algunos años al rubio y la verdad era que le atraía pero era tremendamente poco profesional involucrarse de esa manera con él, el chico era sumamente interesante y el caso era bastante extraño. El tiempo que llevaba tratando a Draco había descubierto a un chico que había perdido demasiado, un chico que había peleado una guerra siendo solo un niño asustado. Draco era ahora inseguro aunque trataba de ocultarlo en una máscara de frialdad que a Stefan le había tomado tiempo desarmar, era tímido hasta cierto punto y lleno de amargura y tristeza por dentro. Había superado varias de sus pesadillas pero su alma aún seguía muy dañada. Stefan sentía afecto por él, quería ayudarlo y verlo restablecido.

-Te ves mejor-Draco volteó al escuchar su voz y le sonrió.

-Lo estoy, creo-respondió encogiéndose levemente de hombros, Stefan paseó su mirada por el lugar y notó a cierto Gryffindor semi escondido en la puerta, una sonrisa maliciosa se le formó en el rostro.

-Tu leoncito está espiándote pero no voltees-le advirtió cuando vio que iba a hacerlo, se acercó a él y le ordenó el cabello desacomodado por el viento-esto de molestar a las personas es mi especialidad.

-Creí que tu especialidad era la psicomagia-respondió el rubio con gracia y el castaño le sonrió antes de ponerse serio.

-Ella ha insistido en verte-el rubio lo miró con el ceño fruncido y apretó los puños.

-¿Por qué? ¿Por qué no la han mandado a que le den el beso?

-Porque es una de las líderes, sabe demasiado y si solo pide de condición hablar contigo, entonces lo harán-Draco suspiró con hastío y asintió.

-Bien, iremos a verla.

-Perfecto, podemos ir a hora, tenemos permiso de salir-Draco asintió con sequedad y ambos caminaron hacia las verjas de la escuela, salieron y Stefan tomó al rubio del brazo-todo saldrá bien-le aseguró, el rubio no comentó nada y el castaño suspiró para hacerlos desaparecer.

Harry, más lejos, apretó los puños.


Bien, hasta aquí, el capítulo, espero les haya gustado y no esté muy enredado.

Leticia Malfoy.