Estigmas.

Sumary: Religión y Magia siempre habían sido dos conceptos que se huían el uno del otro. Cuando Draco Malfoy muestra signos de heridas misteriosas en el cuerpo, estos dos conceptos se mezclarán de manera alarmante. Harry y Draco aprenderán lo difícil que es estar en el medio de una batalla de creencias y lucharán lado a lado como aliados, amigos y tal vez algo más.


Capítulo 4: Corona de espinas.

-¿Cómo se encuentra?-preguntó Narcisa entrando al cuarto rápidamente seguido de su esposo, Stefan estaba a un lado del rubio que era mantenido en el aire para que la cama no tocara sus heridas en la espalda.

-Estable pero muy herido-murmuró el castaño-lo siento tanto, señores Malfoy, esto es mi culpa, no debí dejar que Draco entrara a ver a su tía sin supervisión, sé que ese auror estaba ahí pero…

-Stefan-dijo la mujer poniendo su mano en su hombro-no te culpes, yo también le insistí en que la viera y no podíamos saber que esto iba a pasar-el castaño suspiró sintiéndose igual.

-Iré a Hogwarts a explicar lo sucedido-dijo saliendo del cuarto, Lucius se puso a lado de su hijo y lo miró con tristeza.

-Creí que ya habíamos pagado nuestros pecados-murmuró sin quitarle la mirada, Narcisa se puso a su lado-no voy a dejar que nos quiten a nuestro hijo, Narcisa, lo juro-la mujer asintió en silencio y se apoyó en su hombro.


-Alumnos-todas las personas que estaban dentro de la sala común de Slytherin se quedaron en silencio-debo informarles que es señor Malfoy no regresara por unos días, ha sido internado en San Mungo-Blaise, Pansy, Astoria y Theo se miraron de manera alarmada-espero que sus compañeros se encarguen de mantener el debido orden mientras el señor Malfoy se recupera-los cuatro asintieron y la profesora McGonnagall salió.

-¿Qué es lo que habrá sucedido?-dijo Pansy en voz baja sintiéndose angustiada, una lechuza cruzó la estancia en ese momento y dejó caer dos cartas en manos de Astoria y Blaise.

-Es del señor Malfoy-dijo el castaño abriéndolo inmediatamente-dice que Draco sufrió otra de las heridas cuando estaba entrevistándose con Andrómeda-leyó el resto de la carta-no dice mucho, solo que permanecerá en San Mungo hasta que se recupere pero no dice cuál fue la herida esta vez.

-Esta es de la señora Narcisa-dijo Astoria abriendo su carta, la leyó con rapidez y su rostro mostró horror-¡Dice que la herida fue de látigos esta vez, que tiene la espalda casi destrozada!-los cuatro jadearon al mismo tiempo.

-Esto se está yendo de nuestras manos-murmuró Pansy-no podemos quedarnos quietos esperando ver que es lo siguiente que ocurrirá-suspiró con pesar-necesitamos hablar con Granger, ella es la que sabe que es lo siguiente que sucederá, tal vez nos pueda dar alguna idea de qué hacer.

-¿Con cosas muggles? ¿Religión? Nosotros no creemos en eso, Pansy-replicó Blaise.

-Blaise, es por Draco-dijo Theo con calma-no importa si es muggle o no pero no perdemos nada por intentarlo, no hemos conseguido una respuesta mágica para lo que le sucede a nuestro dragón así que tenemos que probar otras formas.

-No creo que eso le agrade mucho al señor Lucius, ya saben que odia todo lo muggle-dijo Astoria con aire preocupado.

-Es su hijo, hará lo que sea por él-dijo el pelinegro confiadamente.

-Bien, entonces, vamos por Granger-dijo Pansy y todos salieron.


-Adelántense ustedes, ahora los sigo-dijo Blaise de repente, los otros tres se encogieron de hombros y siguieron, el castaño se apoyó en la pared y suspiró-ya puedes salir, persona X que quiere hablar conmigo-dijo con burla más se sorprendió cuando vio salir a un pelirrojo detrás de una columna-¿Weasley?

-Necesito hablar contigo.

-Ya lo noté, habla, pues-dijo aún sorprendido.

-Quiero que alejes a Malfoy de Harry-el castaño enarcó una ceja-él es el novio de mi hermana y tu amiguito es solo una serpiente rastrera.

-Cuidado con esa boca, Weasley, no te permito que insultes a Draco en mi presencia-dijo Blaise frunciendo el ceño-y es tu amigo Potter el que busca a Draco, no al revés.

-Eso no es cierto-replicó el pelirrojo apretando los puños.

-Sí, si lo es. Ayer le advertí a tu amigo que se alejara de Draco, un simple león jamás podrá hacer que una serpiente le pertenezca.

-Por supuesto que podemos-dijo Ron, Blaise se rio con burla y enarcó una ceja.

-Jamás-Ron entrecerró los ojos y en un momento lo empotró contra la pared invadiendo su boca con presteza, lejos de inmutarse Blaise le devolvió el beso con igual de fuerza sin rendirse en esa batalla que llevaban a cabo. Ron se separó de él jadeando ligeramente y sonrió.

-¿Ves que puedo hacer que seas mío?-susurró, Blaise se rio, puso una mano sobre su pecho y lo empujó para alejarlo.

-Un beso no te hace mi dueño, leoncito-dijo alejándose por el pasillo.

-¡Ya lo veremos!-Blaise esbozó una sonrisa afectada sin detenerse y Ron lo miró alejarse con una media sonrisa en el rostro.


-Hermione, unos Slytherins te buscan en la puerta-dijo una alumna de primero, la castaña frunció el ceño y miró a su amigo que estaba a su lado.

-Eso es raro-dijo y los dos salieron para ver a las serpientes, los tres se acercaron a ellos-¿Sucede algo?

-Draco está en San Mungo-dijo Pansy a bocajarro, Harry sintió el corazón acelerado.

-¿Qué le sucedió?

-Tuve otra de las heridas mientras estaba en… un lugar y dicen que está mal.

-¿Fueron latigazos, no?-dijo Hermione y los Slytherins asintieron-esto se va a poner mal, ha tenido tres heridas y las otras dos que quedan son las peores.

-Eso es lo que queríamos saber, Granger, queríamos saber qué son exactamente estas heridas, qué es lo que seguirá-dijo Theo.

-Son cinco heridas y Draco ya tuvo tres, las dos últimas son la corona de espinas y la lanza en el costado-Hermione se removió nerviosamente el cabello-pero eso no es lo único que viene, según he leído casos las alucinaciones y posesiones se dan al mismo tiempo.

-Draco me dijo… él dijo que…-Astoria dudó-dijo que había visto a una mujer dejar caer a un bebé en el lago y que por eso saltó.

-Esa es parte de las alucinaciones, tenemos que encontrar algo para detenerlo o él podría morir, no muchas personas han sobrevivido a la tercera herida, menos a la cuarta.

-¿Qué podemos hacer entonces?-preguntó Pansy parpadeando rápidamente para eliminar las lágrimas de sus ojos.

-¿Consultar a un sacerdote?-dijo de manera dudosa, Harry se mordió el labio inferior.

-Dudo mucho que Lucius Malfoy acepte a un sacerdote cerca de Draco.

-¿Qué es un sacerdote?-preguntó Pansy.

-Un ministro de la religión-respondió una voz detrás y Harry frunció el ceño instantáneamente, Blaise se acercaba con tranquilidad-pero el señor Lucius jamás lo admitirá.

-Lo hará por su hijo-dijo Theo con terquedad pero hasta él lo dudaba.

-Supongo que no perdemos nada con intentarlo-dijo Astoria encogiéndose de hombros y el castaño rodó los ojos.

-Pueden intentarlo pero yo sé bien la respuesta, si quieren que Draco vea a un sacerdote tendrán que hacerlo de manera que Lucius no se entere.

-Eso ya lo veo muy difícil-murmuró Pansy mordiéndose una uña y suspiró.


Draco siguió jugando con la comida mientras paseaba la mirada distraídamente por el comedor, inevitablemente su mirada acabó en su enemigo. Ugh, como lo odiaba, a él y a la comadrejita que ahora era su novia y tenían que andar soltando amor por todos lados. Se le revolvió el estómago y alejó su plato de él, las náuseas le atenazaron la garganta, porque tenían que ser solo náuseas y mareo lo que sentía, no era un nudo en la garganta ni una desolación tan grande que le hacía doler el estómago, no, no era nada de eso.

-¿Todo bien, dragón?-preguntó Blaise acercándose a él para hablarle en voz baja.

-Sí, claro-murmuró, cerró los ojos un momento y se levantó-te veo en la sala común-dijo despidiéndose y saliendo del Gran Comedor. En ningún momento advirtió los ojos esmeraldas que lo observaban fijamente salir.

Draco abrió los ojos, la luminosidad del cuarto le hizo cerrarlos de inmediato y luego parpadear hasta poder abrirlos completamente. Escuchó los ruidos de los monitores que había a su lado, supuso que eran para controlar su estado; movió experimentalmente la mano pero ese simple movimiento le arrancó un gemido de dolor, todo el cuerpo le dolía terriblemente. ¿Qué le había pasado? Escaneó rápidamente sus recuerdos para encontrar su respuesta, recordó lo que le dijo Andrómeda, el dolor que sintió cuando ella lo tocó, escaneó rápidamente lo que sentía en el cuerpo y sintió adormecida la espalda.

-¿Draco?-el rubio giró levemente la cabeza y tuvo que morderse el labio para no quejarse-¿Te duele?

-Sí-susurró, tenía la garganta seca y empezaba a molestarle.

-En un momento estarás mejor, llamaré al sanador-el rubio cerró los ojos, se sentía mareado. Escuchó la puerta abrirse y ¿Tres personas? Entrar-Draco, hijo, aquí está Stefan.

-¿Cómo te encuentras, Draco? ¿Puedes hablar?

-Sí-dijo roncamente, el castaño se acercó a él y lo ayudó a beber dos pociones, para el dolor y para aclarar la mente.

-¿Mejor?-dijo mientras le alcanzaba el agua.

-Sí-dijo con alivio el rubio, giró la cabeza con más facilidad y vio a sus padres, su madre sonreía aliviada y su padre solo miraba en silencio pero Draco podía ver la tranquilidad en su mirada.

-¿Puedes decirme lo que recuerdas, Draco?

-Estaba hablando con tía Andrómeda y luego… ella me tocó el brazo y después todo fue dolor… escuché voces a mi alrededor mientras sentía los azotes en la espalda… fue terrible…-Narcisa sollozó en un pañuelo y Lucius cogió fuertemente su mano, Stefan suspiró.

-Necesitas descansar, será mejor que nos retiremos-la rubia se acercó para darle un beso, su padre le acarició el cabello y ambos salieron, Stefan escribió unas cosas en la historia y se disponía a salir también pero la voz del rubio lo detuvo.

-Necesito que me hagas un favor, Stefan-el castaño lo miró con curiosidad-necesito que traigas a Hermione Granger.


-Me niego totalmente-dijo Lucius mirando enfurecido a los Gryffindors, los Slytherins suspiraron.

-Señor Lucius, por favor, solo lo hacemos por Draco-dijo Astoria con su habitual seriedad-hemos probado métodos mágicos y no han funcionado ¿Qué daño pueden hacer los métodos muggles que ya han sido usado antes para estas situaciones y han dado resultado?

-Astoria, querida, no es solo lo muggle-dijo Narcisa poniendo su mano sobre el brazo de su esposo-la magia de Draco no dejara que nadie extraño se le acerque por el momento, está descontrolada.

-¿Descontrolada?-repitió Theo.

-Según los sanadores la magia de Draco está frenética debido a que los ataques la han desestabilizado, mientras estaba durmiendo han tratado de controlarla pero no sabemos cómo reaccionará mi hijo, tienen que tener cuidado porque la magia es algo muy delicado sobre todo cuando el mago no se da cuenta que se está saliendo de control.

-Señora Malfoy-los demás se giraron hacia Harry que había hablado, el pelinegro se sonrojó pero siguió hablando-entendemos perfectamente lo que sucede con la magia pero si dejamos pasar más tiempo quién sabe si la cuarta herida se presente y según lo que Hermione ha investigado las dos últimas son las peores ¿Qué es peor? ¿Qué no controle su magia o que las heridas le hagan perder algo más importante como su vida? Nosotros podemos realizar hechizos inhibidores mientras el sacerdote habla con él, no creo que suceda nada malo.

-Draco nunca ha tratado con un muggle antes, Potter, ¿Qué si dice algo equivocado?

-Creo nosotros podremos hacernos cargo de eso, hablar con él e instruirlo en lo que debe decir y lo que no, tratando de ser lo más sinceros que podamos para que nos den respuestas concretas-dijo Pansy, el fuego de la chimenea les interrumpió y Stefan ingresó a la sala común de Slytherin donde estaban reunidos.

-Buenas tardes a todos-dijo inclinando la cabeza-Draco se encuentra mejor, está ahora con una especialista para controlar la magia y creemos que ya está controlándola más-todos asintieron-además, Draco me ha pedido una audiencia con la señorita Granger-Hermione abrió muchos los ojos y los demás se quedaron demasiado sorprendidos.

-¿Él quiere hablar… conmigo?-preguntó en shock, Stefan sonrió y asintió.

-Si es tan amable de seguirme-la castaña le dio una mirada de confusión a Harry antes de salir por la chimenea junto con el sanador, Harry se quedó mirando el fuego de manera pensativa ¿Qué tenía que hablar Draco con su amiga? ¿Por qué había estado evitándolo? Suspiró y pensó en su salida a Hogsmeade, realmente no había esperado ver a Ginny ahí y cuando lo besó se sintió culpable e incómodo, sus besos no eran como los de Draco, suaves pero a la vez llenos de pasión. Durante casi todo el tiempo trató de evitar que ella se le acercara mucho pero no podía evitarlo al mismo tiempo, eran novios ¿no? Cobarde, se dijo a sí mismo, no era capaz de terminar con Ginny ni herirla después de todo lo que le ayudó y esperó por él pero ¿Y Draco? Su cabeza era un lío total.


Hermione se movía nerviosamente de un lado a otro mientras esperaba para entrar al cuarto de Malfoy ¿Qué sería lo que quería hablar con ella? Finalmente la puerta se abrió y una sanadora le indicó que podía pasar, la castaña tomó aire y entró, Draco estaba acomodado en su cama con unas almohadas ligeramente transparentes por lo cual Hermione supo que eran almohadas de aire, supuso que era para que no dañaran su espalda.

-Granger, gracias por venir-dijo con seriedad, ella asintió, Draco alzó su mano y acercó una silla a su lado para que ella se sentara, la castaña lo miró boquiabierta y él sonrió de lado-mi magia está un poco fuera de control-ella asintió sentándose a su lado.

-Me dijeron que querías hablar conmigo, Malfoy-él asintió-¿Qué sucede?

-Necesito que hagas algo por mí-la castaña se inclinó interesada y escuchó en silencio todo lo que le contó el rubio-¿Entonces, lo harás?

-No entiendo por qué yo, tienes amigos, estoy segurísima que le tiene ojeriza a Blaise-el rubio sonrió pensativamente.

-Tengo la sensación de que Blaise está interesado en alguien más-dijo mientras pensaba en las discretas miradas que su amigo siempre le daba a Weasley cuando este no miraba (lo cual era casi siempre)-necesito alguien que lo convenza de una vez y tú eres su amiga.

-Esto será difícil ¿sabes? Además Víctor estará aquí en vacaciones ¿Qué le diré?

-¿Es tu novio?-ella asintió algo sonrojada-puedes contarle la verdad y pedirle que mantenga el secreto-Hermione suspiró derrotada.

-Bien, lo haré, normalmente diría que le des una oportunidad pero creo que es mejor que lo averigüe por sí mismo y que gane su oportunidad solo.

-Creí que siempre lo cuidabas.

-Y lo hago pero no es un niño y yo no estaré siempre a su lado, tiene que ver las cosas por sí mismo y si al final quiere hablar conmigo y pedirme consejo felizmente se lo daré-Draco se la quedó mirando en silencio y negó con la cabeza.

-Es mejor que todo esto se detenga ahora, Stefan ha investigado por mí ¿sabes? Las heridas no parecen ir a detenerse y todavía no encontramos la razón por la que está sucediendo, cada vez es menos el margen del tiempo en el que suceden y si… si no logramos encontrar la solución entonces sabremos cómo terminará, es mejor calmar las cosas ahora que no han avanzado tanto.

-Te escucho demasiado resignado-dijo ella alzando una ceja.

-Y lo estoy la verdad-se recostó y su rostro lució tan cansado que parecía mayor de los 18 que tenía-luché tanto en la guerra, no importó de qué lado, solo quería que mis padres estuvieran bien y que esto acabara de una vez, luché tanto que cuando acabó y logré mis objetivos… me quedé vacío, sin nada más por dar y sin nada por lo que luchar, creo… creo que es por eso que la idea de morir no me aterra en lo absoluto, sé que mis padres están bien, están vivos y ya nada los podrá dañar de nuevo. Estoy cansado de todo esto, demasiado cansado… a decir verdad… estoy cansado ahora mismo…-bostezó y se quedó dormido inmediatamente, Hermione lo miró sorprendida.

-¿Malfoy?-preguntó sacudiéndolo suavemente pero el rubio siguió durmiendo, la chica se encogió de hombros y salió.


-¿Qué sucedió con Malfoy?-preguntó Harry cuando vio llegar a su amiga a la sala común.

-Nada en realidad-murmuró evasivamente-¿Llegaron a un acuerdo con los Malfoy?

-No-suspiró Harry aun mirándola atentamente-dicen que la magia de Draco no permitirá que alguien extraño se le acerque, está muy descontrolada.

-En eso tienen razón-dijo la castaña –su magia se está convirtiendo en salvaje.

-¿Salvaje?

-Se supone que los magos obtenemos la magia de la tierra, nosotros somos como… como un conector, la magia pasa a nuestro cuerpo y del cuerpo a la varita, dependiendo a la habilidad que tengas la magia elige a una varita perfecta para tu habilidad. La magia de Malfoy está volviéndose salvaje porque no necesita pasar a la varita, sale simplemente de su cuerpo con cada movimiento o a veces un pensamiento exacto. Es muy peligroso usar magia salvaje, puede salirse de control en cualquier momento y traer consecuencias terribles, según lo que vi hoy Malfoy todavía puede controlarla pero si las heridas siguen apareciendo su magia va a actuar de la manera que le parezca más conveniente ya sea para protegerlo o atacar lo que lo está dañando.

-¿Qué hizo exactamente?

-No mucho en realidad, atrajo una silla con el movimiento de su mano-dijo encogiéndose de hombros.

-¿Y de qué hablaron entonces?-la chica se mordió el labio entonces y suspiró, puso su rostro inexpresivo y miró a su amigo.

-Ha decidido que seré yo la encargada de guiarlo con lo de los estigmas, dice que no quiere involucrar más Gryffindor y que solo me da el paso a mí porque yo sé más o menos de que se trata.

-¿O sea, básicamente, te dijo que no quiere me meta, verdad?-la castaña dudó pero asintió-Pues está muy equivocado si cree que voy a quedarme tan tranquilo con eso.

-¿Por qué, Harry? ¿Por qué tanto interés?-Harry se echó hacia atrás antes las preguntas de su amiga y se encogió de hombros sin contestar, Hermione lo miró casi con pesar y negó con la cabeza.

-Aléjate de Malfoy, Harry, cuando regrese nadie te dará el paso, haz sido vedado del asunto-dijo con seriedad antes de marcharse a su cuarto, el pelinegro la siguió con la mirada.


-¿Por qué le dijiste eso?-preguntó Stefan sentándose a lado de Draco después de que este le contara lo que habló con Granger.

-Potter siempre me ha gustado-dijo en voz muy baja haciendo el castaño se incline para escucharlo-siempre he sabido que nada se podía dar con él y ahora… ahora no puedo intentarlo tampoco, porque no importa si es que él decide estar conmigo o no, no sé si yo podré estar con él, no sé si estos… estigmas… se detendrán o seguirán, no sé si mañana tendré otra herida o en una semana o si encontraremos la razón y se detendrá.

-Exiges demasiado, recién tienes dieciocho, Draco, tienes que vivir-le dijo el castaño mirándolo atentamente-no puedes simplemente enredarte con él un momento y luego alejarte como si no sucediera, no puedes pensar que vas a morir con esto.

-¿Sabemos acaso que es esto, Stefan? Ni siquiera sabemos que es lo que está sucediendo realmente, solo creemos que son estigmas ¿Y si no lo son? ¿Y si es una maldición que se basa en esas heridas? ¿Y si no podemos detenerlo? No estoy exigiendo nada porque no quiero nada-unos golpes en la puerta los distrajeron, Stefan murmuró un adelante y una joven entró por la puerta, Draco abrió los ojos sorprendido.

-Hola, Malfoy-saludó Ginevra Weasley en la puerta.


La habitación se quedó en silencio después de que Stefan los dejara solos, Ginny se había sentado en la silla donde había estado Granger observándolo en silencio; Draco también la examinaba en silencio, se veía más guapa, calmada, elegante con ese simple vestido azul oscuro, una chica digna novia del salvador del mundo, el pensamiento le trajo un repentino malestar y desvió la mirada encontrándose con los ojos castaños de la pelirroja, ella parecía saber exactamente lo que él pensaba en ese momento.

-¿A qué has venido, Weasley?-preguntó el rubio después de un momento.

-Sabes perfectamente a qué he venido-replicó ella con voz fría, no parecía la Gryffindor rebelde que lanzaba unos muy buenos moco murciélagos, más bien parecía seria e inexpresiva, una Slytherin.

-Pues no, no lo sé-dijo apoyando sus manos sobre su regazo mirándola con calma.

-Los rumores corren rápido, Malfoy, especialmente si vienen de boca de mi hermano. Ron es conocido por exagerar pero… cuando fui a Hogsmeade me di cuenta que era cierto.

-¿Qué era cierto qué?-preguntó sin ocultar su fastidio.

-Estás interesado en Harry y están teniendo una aventura-el rubio alzó una ceja tratando de controlar los latidos de mi corazón-ni te molestes en negarlo, Malfoy, una chica sabe de estas cosas, entiendo por qué Harry estaba distante ese día e incluso creí que me diría algo al respecto siguiendo su típica conducta culpable pero no lo hizo-ella sonrió fríamente-. Puede que pienses que tendrás algo serio con Harry pero déjame aclararte algo, Malfoy, Harry me ama y sé que tiene necesidades, necesidades que yo no puedo satisfacer por encontrarme lejos así que entiendo perfectamente que necesite un desfogue durante mi ausencia, me parece bien, yo también tengo los míos así que…-se encogió de hombros-puedes tenerle por ahora pero cuando regrese…-su mirada se volvió oscura y fría-cuando regrese reclamaré lo que es mío y espero que te alejes totalmente de él-volvió a sonreír encantadoramente mientras se levantaba-Estás advertido, Malfoy-dijo dirigiéndose a la salida.

-¿Y qué si es él?-ella se detuvo y lo miró de soslayo-¿Y qué si es él el que me busca a mí?-ella soltó una risita y le sonrió maliciosamente.

-¿En serio te crees tan especial, Malfoy? Puede que busque a su juguete un par de veces pero una vez que se canse se irá y pasará a otro juguete-lo miró fríamente-bájate de una vez de tu nube, Malfoy, eres un mortífago asqueroso, eres menos que un gusano y no puedes aspirar con Harry a ser nada más que su puta-le dijo y salió. Draco respiró agitadamente y apretó los ojos fuertemente, no iba a llorar, jamás iba a llorar y menos por algo que, en el fondo, él ya sabía.


Narcisa miró fijamente el papel que tenía delante de ella, lo debía de haber leído al menos una docena de veces pero aún no podía creerlo, unos pequeños sollozos empezaron a salir de su boca mientras se sentaba en la cama, no podía ser, era imposible… ella no… Releyó el papel una vez más, estaba confirmado, era verdad, entonces su hijo… él…

-¿Narcisa?-la rubia alzó la mirada hacia su marido que se acercó rápidamente al ver su estado-¿Qué sucede, Cissy?-por toda respuesta la mujer le extendió el papel, Lucius lo leyó con rapidez y abrió la boca en completo shock.

-Esto es… ¿Estás embarazada?-ella asintió sollozando.

-Esto solo puede sig-significar que… ¡Oh, Lucius! Después de todo lo que pasamos igual vamos a perderlo, vamos a perder a nuestro hijo-sollozó completamente abatida en los brazos de su esposo, Lucius sintió un enorme peso en el pecho y cerró los ojos con fuerza para alejar el dolor de su corazón.


Blaise salió de la biblioteca calmadamente, sus pensamientos estaban fijos en Draco, en cómo podían ayudarlo con todo esto, siguió caminando hasta que "algo" lo jaló hacia un armario en un pasillo desierto, soltó un chillido cuando su espalda dio contra una pared, alzó la mirada y se quedó mirando fijamente unos ojos azules, una sonrisa empezó a formarse en su boca y la abrió para soltar un comentario pero Ron fue más rápido y lo besó fogosamente cortándole cualquier pensamiento coherente de la cabeza. Blaise gimió y se apretó más hacia el cuerpo del pelirrojo mientras le devolvía el beso con toda la fuerza que podía. Ron sonrió internamente ante la respuesta de la serpiente, debía admitir para sí mismo que siempre se había sentido atraído hacia él en especial, el único Slytherin divertido y ¿suelto? Si, algo así. Liberó su boca para ir dando pequeños mordiscos por su cuello, Blaise suspiró y se apretó más hacia él pasando sus manos de sus hombros hacia los botones de su túnica para sacársela.

-Demonios…-susurró Ron cuando Blaise empezó a pasar sus manos por su pecho descubierto, casi arrancó la camisa del castaño en su apuro por sentir su piel. Para Blaise, todo estaba yendo demasiado rápido, sabía que era como una clase de pelea entre ellos desde que dijo eso pero ¿Podía evitarlo realmente? No lo creía posible, él mismo había estado esperando por esto, entonces ¿Por qué se sentía tan incorrecto? "¿Desde cuándo te has vuelto tan romántico?" se preguntó a sí mismo al saber que eso era lo que echaba de menos, un sentimiento.

-Tranquilo, león…-murmuró buscando calmar las cosas, acarició con más suavidad y le dio una sonrisa picara cuando el otro se separó para mirarlo-¿Realmente crees que haremos algo más que besarnos en este armario? Lo siento pero necesito algo de glamour para inspirarme-dijo de manera divertida, arregló su camisa con un pase de varita y le dio un rápido beso antes de marcharse, Ron lo detuvo tomándolo del brazo.

-Te veré el viernes, en el séptimo piso-Blaise tragó saliva, asintió y salió ¿En qué demonios se estaba metiendo?


-¡Draco!-Draco suspiró cuando salió de la chimenea, sus amigos se encontraban ya esperándolo a lado de Granger que solo le sonrió levemente, Stefan apareció tras él y saludó a todos con un asentimiento-Me alegra que hayas vuelto-era Pansy la que había hablado.

-A mí también-comentó con voz ligeramente apagada, Theo y Blaise se miraron de soslayo con preocupación antes de volver a mirar al rubio.

-¿Cómo te sientes?-preguntó Granger acercándose a él.

-Bien, yo solo… quiero descansar…-se dirigió con paso lento hacia su habitación, los demás miraron a Stefan buscando una respuesta y este suspiró.

-Se ha sentido cansado desde hace unos días, creo…-se mordió el labio-me temo que su depresión está regresando-los demás se miraron entre sí-van a tener que mantenerlo vigilado, no queremos que haga algo estúpido, esta depresión es diferente a las que le he visto antes.

-¿Creen que sea por lo de las heridas?-el castaño negó con la cabeza.

-Creo que tiene que ver con la visita que le hizo una persona hace unos días-suspiró y miró a los Slytherins-tal vez quieran ir a verlo ahora, la señorita Granger puede escoltarme a la oficina de la directora-la castaña lució sorprendida pero salió con él, ambos se alejaron unos metros antes de empezar a hablar-¿Quién es exactamente la señorita Weasley?

-¿Ginny?

-Sí, ella fue a San Mungo a hablar con Draco-Hermione arrugó el ceño preocupada ¿Acaso ella sabía lo que sucedía entre Harry y Malfoy?

-No sé realmente por qué habrá ido a hablar con Harry, tal vez Malfoy nos lo diga después.

-Sí, tal vez-murmuró Stefan pensando que eso era muy poco probable.


Draco entró calmadamente en su cuarto, suspiró mientras se retiraba la capa y giró hacia la cama, casi gritó cuando vio una silueta en su cama pero la persona le tapó la boca, el rubio abrió mucho los ojos y se encontró con los ojos verdes de Harry Potter. Se deshizo de su agarre y miró alrededor del cuarto antes de verlo con furia.

-¿Qué demonios haces en mi cuarto, Potter?-le siseó molesto y nervioso, dolía, no quería tenerlo cerca.

-Necesitaba verte, has mandado a todos para evitar que me acerque y no me has dicho por qué.

-No tengo por qué responderte nada-dijo cruzándose de brazos y conteniendo una mueca al sentir un poco de dolor en la espalda.

-¿Qué es lo que está sucediendo, Draco? La semana pasada estábamos tan…-Harry suspiró con frustración y se pasó una mano por el cabello-no tengo ni idea de qué cambió en estos días.

-Nada cambió, Potter, lo que pasó la semana pasada fue solo un error, una indiscreción que no debemos volver a cometer.

-¿Por qué? ¿Por qué estás diciendo esto? Creí que… que nosotros…

-¿Nosotros?-bufó de incredulidad el rubio-no hay un nosotros, Potter, no somos nada.

-¡Eso no es cierto! Nosotros… nosotros somos…

-¿Qué? A ver, estoy esperando oírlo-dijo sintiéndose cada vez más dolido-¿Qué se supone que somos?-Harry se quedó callado sin saber qué contestar ¿Qué eran? ¿Amantes? ¿Amigos con derecho?-ni siquiera tú puedes contestar eso, Potter y yo no puedo perder mi tiempo contigo sobre todo porque si alguien se entera me catalogarán como la manzana de la discordia entre el héroe y su pobretona novia.

-¡Hey! No te expreses así de ella-el rubio lo miró con furia en los ojos.

-¡Yo me expreso como de la gana! Y ahora ¡Lárgate de mi habitación! No quiero volver a verte-Harry lo miró con resentimiento antes de marcharse lanzando la puerta, Draco suspiró cansado y volvió a contener las ganas de llorar, todo lo que le sucedía estaba a punto de sobre pasarlo y no sabía cuándo explotaría. Se puso el pijama lentamente, acomodó su cabello perezosamente y se sentó en la cama.

Ocurrió tan de repente que no pudo ponerse en guardia.

Rosas.


-¿Creen que ya esté durmiendo?-murmuró Blaise cuando caminaron hacia los dormitorios, se habían quedado hablando un rato más en la sala común después de que Stefan se fuera, estaban decididos a llevar a Draco con un sacerdote así su padre lo impidiera. Theo abrió suavemente la puerta del dormitorio pero solo la oscuridad lo recibió, movió la varita para encender las luces y casi se va hacia atrás cuando vio a Draco sentado en su cama.

-¿Draco?-preguntó, el rubio tenía la cabeza agachada y su cabello ocultaba su rostro, compartió una mirada preocupada con los demás cuando este no contestó.

-Draco, cariño-dijo Pansy en voz baja acercándose un poco hacia él, puso su mano sobre su hombro y un enorme mal presentimiento la hizo marearse, Draco alzó la cabeza lentamente y Astoria gritó.

Su rostro estaba cubierto de sangre, tenía grandes heridas en la frente y el cuero cabelludo que volvía rojizo su cabello. La sangre salía de todos lados, sus ojos, su nariz, su boca, sus orejas. Pero lo peor eran sus ojos, estaban totalmente rojos, como si todas las venitas se le hubieran roto y mostraran esa mirada vacía y aterradora. Pansy se echó hacia atrás con la boca abierta de la sorpresa, Draco sonrió levemente y sus labios se abrieron para lanzar un grito aterrador que le heló la sangre, su cuerpo empezó a elevarse mientras seguía gritando y los Slytherins estaban tan paralizados del terror que no podían reaccionar.

-¡Necesitamos ayuda!-gritó Astoria antes de convocar un patronus en forma de mirlo-¡Stefan, Draco está herido!-dijo y el patronus desapareció en seguida.

-¡Draco, reacciona!-gritó Blaise, el rubio los miraba inexpresivamente, había dejado de gritar pero la sangre no había dejado de correr sobre él manchando el hermoso rostro pálido.

-¡Draco, por favor!-dijo Theo esta vez extendiendo una mano hacia él, Draco le sonrió anchamente haciendo que su terror aumentara.

-Et angelus missus ad inferna fuisse (1)-dijo Draco con un trasfondo aterrador en la voz-hanc sume anima ad infernum (2)-la puerta se abrió estrepitosamente y con la varita alzada ingresaron Stefan y Granger, la castaña gritó ante la imagen mientras Stefan se quedaba mudo por un instante luego movió su varita con firmeza lanzando un rayo blanco hacia el cuerpo de Draco, el rubio cayó en sus brazos.

-Maldición…-murmuró acomodando al rubio y tomando su pulso-¡Demonios, no!-gritó cuando no sintió, empezó a lanzar hechizos reanimadores hacia su cuerpo haciendo que este se sacudiera antes de volver a caer inerte sobre sus brazos-¡Vamos, Draco, regresa!-exclamó volviendo a lanzar el hechizo, Draco se estremeció una vez más y Stefan le tomó el pulso, suspiró de alivio cuando volvió a sentirle el latido aunque aún era muy débil-Voy a llevarlo de vuelta a San Mungo, ahora-los demás se apartaron de su camino mientras el castaño sacaba al rubio ensangrentado de ahí.


(1) Soy el que era ángel y fue mandado al infierno, en latín.

(2) A esta alma al infierno llevaré, en latín.

¡Hola! Espero que les guste este capítulo, es un poco más largo que los demás, bueno, saludos.

Letty Malfoy.