Estigmas.
Sumary:Religión y Magia siempre habían sido dos conceptos que se huían el uno del otro. Cuando Draco Malfoy muestra signos de heridas misteriosas en el cuerpo, estos dos conceptos se mezclarán de manera alarmante. Harry y Draco aprenderán lo difícil que es estar en el medio de una batalla de creencias y lucharán lado a lado como aliados, amigos y tal vez algo más.
Capitulo 5: La maldición de los Black.
Regulus se observó fijamente, su reflejo le devolvió la mirada en el espejo. Su cabello negro ligeramente ondeado caía pulcramente alrededor de su rostro de aristocráticos rasgos, su piel era cremosa y pálida, sus ojos grises relucientes como plata. Regulus sabía que él era un sangre pura como de los poco que había, no como su hermano Sirius, un Gryffindor que se creía demasiado pero en realidad solo era el perro rastrero de Potter. Regulus estaba orgulloso de ser un Slytherin, un Black, de llevar el apellido con orgullo y seguir lo que le enseñaron de niño. Arregló la corbata de su uniforme y observó sus manos ocultas por unas vendas blancas, esas misteriosas heridas eran lo único que arruinaba su perfección, había consultado muchos especialistas pero ninguno era capaz de decirle lo que era o cómo detener ese constante sangrado que tenía. A Regulus le molestaba enormemente que pensaran que él había querido suicidarse ¿Por qué querría hacer eso? Tenía todo lo que podía desear y lo que no tenía pronto sería suyo cuando se uniera al Señor Tenebroso saliendo de Hogwarts.
-¿Regulus?-el pelinegro se giró y observó a su hermosa prima, Andrómeda.
-¿Sí?
-Nuestra tía nos está esperando, es hora de regresar-Regulus asintió, se acercó a ella y depositó un suave beso en sus labios. Había iniciado una pequeña aventura con Andrómeda a pesar de ser malo, estaba enamorado de ella, lo sabía, pero no tanto como para abandonar todo lo que le enseñaron antes, las buenas costumbres. Andrómeda lo comprendía, lo apoyaba y se uniría a su lado con el Señor Tenebroso cuando ella acabara la escuela.
-Vamos, entonces-ella le sonrió levemente y lo siguió.
Andrómeda sintió ausentemente el peso de las cadenas en sus muñecas, su mente estaba llena de recuerdos de días mejores, de sus días de colegio a lado de Regulus, su querido primo Regulus. Escuchó lejanamente como el ministro dictaba una vez más su sentencia y sintió el frío meterse en su piel pero no se asustó, cerró los ojos mientras en sus oídos resonaban las últimas palabras de la persona que más amó.
-Volveré, Andrómeda, me libraré de esta maldición y regresaré por ti… y por Nymphadora.
-Pronto nos veremos, Regulus-susurró mientras sentía el alma salir de su cuerpo, el vacío la envolvió y de repente ya no había nada, ni un sentimiento, ni un pensamiento, un cuerpo vivo y muerto a la vez, apretó los ojos y suspiró por última vez.
Narcisa y Lucius Malfoy entraron intempestivamente a la enfermería de Hogwarts, Stefan había tenido que detenerse ahí para poder estabilizar lo suficiente al rubio como para trasladarlo, los Slytherins estaban ahí junto a Hermione. Narcisa se acercó inmediatamente a su hijo con los ojos anegados en lágrimas y refugió su rostro en su pecho sollozando una y otra vez el nombre de su hijo.
-Está estable, mejorará-dijo Stefan a modo de consuelo pero la rubia no detenía su llanto, el castaño miró confundido a su esposo y este le extendió temblorosamente un papel, Stefan lo tomó leyéndolo rápidamente y palideció-No… no es posible, nosotros… nosotros hemos… ¡Está vivo! ¡Lo mantuve vivo!-Lucius puso una mano en su hombro para refrenarlo y Stefan giró el rostro para observar al rubio durmiente. Su rostro estaba tan pálido que casi era transparente, la pérdida de sangre había sido demasiada y aun se podía ver algo de sangre en su cabello pero ni aun así dejaba de ser tremendamente hermoso y delicado.
-¿Qué sucede?-preguntó Blaise de manera ansiosa, los dos hombres siguieron mirando a Draco en silencio y el castaño cogió el papel de las manos de Stefan, lo leyó con rapidez y empezó a negar con la cabeza.
-No, esto está equivocado, debe estar equivocado…-los demás se acercaron a él para leer el papel y jadearon.
-Embarazada…-susurró Astoria sorprendida, todos giraron la cabeza hacia Draco. Pansy empezó a sollozar escondiendo el rostro en sus manos, Astoria se había quedado muy sorprendida con la noticia y se había quedado muy quieta. Theo había puesto su brazo alrededor de Blaise, el pelinegro sabía muy bien que Blaise y Draco eran los más unidos del grupo, ambos se conocía desde niños y confiaban el uno en el otro mucho más que con los demás. Hermione se sentía horrorizada y triste al mismo tiempo.
Los Malfoy no eran como cualquier otra familia sangre pura. Ellos eran sangre pura directos, es decir, ni una sola vez la sangre mestiza se había combinado con la suya ni con un familiar cercano, eran una familia completamente blanca y eso la hacía acreedora de una magia familiar muy fuerte. Los Malfoy solo podían procrear un solo heredero por generación, ese niño o niña recibían toda la atención, educación, formación y trato adecuado para ser el siguiente líder de la familia; la magia familiar solo permitía un niño por generación ya que al haber más eso generaría división en la atención y dedicación, además que la magia familiar sería partida entre los hijos por lo cual la magia actuaba de forma que solo se podía procrear un solo bebé actuando en la madre para evitar que tenga más hijos. Si el heredero de la familia es menor de veinte años y muere o está en peligro inminente de muerte, la magia familiar buscará otro heredero. El anuncio del segundo heredero normalmente traía tristeza a la familia porque sabían lo que sucedería pero no había sucedido desde hace cien años hasta ahora. Con Draco.
Hermione ingresó abatidamente en la sala común, se sorprendió cuando la encontró en medio de una fiesta y se sorprendió aún más cuando vio a Ginny dentro cómodamente sentada en el regazo de un muy incómodo Harry. Ron estaba a su lado bebiendo un líquido ámbar de origen dudoso al parecer de la castaña. Seamus apareció repentinamente a su lado dándole vueltas gritando no sé qué cosa de un cumpleaños y casi metiéndole por la nariz un trago que quemó su garganta. Terminó casi escupiendo todo y le lanzó una mirada feroz al irlandés para que se alejara de una vez.
-¿Cómo está, Hermione?-preguntó Harry cuando ella se acercó, la castaña lo miró un momento antes de girar hacia la pelirroja que estaba muy tranquila.
-¿Puedo hablar contigo, Ginny?-la chica sonrió y asintió, ambas subieron al dormitorio de los hombres; Hermione se giró hacia ella para hablar pero la pelirroja la interrumpió.
-Sé exactamente de lo quieres hablar, Hermione-la castaña enarcó una ceja y Ginny la miró con una fría sonrisa-sé que quieres saber de lo que hablé con Malfoy en el hospital.
-Sería un buen comienzo.
-Lamento decirte que te quedarás con las ganas, eso es solo entre él y yo-Hermione frunció el ceño-Oh, vamos, es Malfoy, Hermione ¿Resulta que ahora te importa mucho? Sigue siendo un cabrón pero todos están repentinamente muy preocupados por él, casi no me dejan pasar en San Mungo pero en serio ¿Quién va a detenerle el paso a la novia del Salvador? Fui a decirle sus verdades en la cara, él ahora es solo escoria y el que Harry lo haya visto como un culo disponible no quiere decir que vayan a ser algo más.
-¿Cómo puedes ser tan… cruel?-le preguntó Hermione con repulsión, Ginny endureció el rostro.
-Porque estoy harta de esperar, tuve que esperar muchos años para que Harry y yo estuviéramos juntos y ahora que tenemos una relación medianamente estable no voy a dejar que Malfoy se interponga en esto.
-¡Tú te fuiste! Te importó muy poco que tus padres estuvieran sufriendo por la muerte de tu hermano, les dijiste que era mucho para ti y te largaste a Francia donde sabías que no te dirían que no solo por ser la novia del Salvador, te aprovechaste del estado frágil de tus padres para marcharte y dejaste a Harry aquí, quien no pudo reclamarte nada porque le dijiste que había mucho dolor y necesitabas tiempo. Pero claro, no te molestó no cortar tu relación con él, no te importaba si estabas lejos, querías tenerlo atado e incapaz de ser feliz.
-Estás dramatizando, Hermione, apenas han pasado unos meses desde que me fui ¿O me vas a decir que repentinamente Harry ha caído de amor por Malfoy?-la chica no respondió y Ginny esbozó una sonrisa despectiva-mira, Hermione, puedes ser todo lo que tú quieras, su mejor amiga o lo que sea pero respecto a la relación que tengo con Harry tú no tienes palabra así que no colmes mi paciencia, Hermione, que no te gustará conocerme realmente-la pelirroja sacudió su cabello y salió del cuarto, Hermione tuvo el serio impulso de hacer una rabieta ahí mismo, la rabia la carcomía ¿Cómo no se había dado cuenta que la guerra había cambiado tanto a Ginny hasta convertirla en una persona irreconocible?
-¡Hermione!-la chica se sobresaltó y vio a Ron que venía muy achispado-¡Te tra-e un trago!-la chica enarcó una ceja y se tomó el trago de uno solo, necesitaba algo para pasar la rabia. Tosió un poco y se mundo dio una vuelta ¿Qué demonios había tomado? Eso no parecía Wiski de fuego, movió la cabeza hacia los lados pero solo consiguió que un mareo se apoderara de ella, no sabía muy bien que estaba haciendo, se sintió sostenida por alguien y realmente no estaba asustada. Todo pasó como un borrón después, solo sintió su ropa caer, otra piel junto a la de ella y más niebla.
Harry suspiró, había tenido prácticamente que huir de las manos de Ginny y ahora estaba dando vueltas por el castillo en plena madrugada. No dejaba de pensar en lo que había sucedido con Draco en su dormitorio ¿Se podía ser más imbécil? Harry creía que no, se había portado como un patán, como un niño al que le han arrebatado su juguete y lo quiere de vuelta a cualquier costo. Necesitaba aclarar las cosas con él pero no tenía ni idea de cómo pasar a todos sus amigos que seguramente debían de estarlo cuidando, encima cuando Hermione le dijo lo que había sucedido después de que se fue… Harry sentía un nudo en la garganta, no quería causarle daño, quería que fuera feliz, quería volver a abrazarlo o a volver a besarlo como ese día en el baño, solo estar cerca de él. Suspiró y alzó la vista para ver el camino, de repente se detuvo y quiso golpearse, sus pasos lo habían traído directo a la enfermería. Bueno, se dijo, valor. Se asomó con cuidado por la puerta y notó que no había nadie dentro, se deslizó con cuidado hacia el recinto y recorrió el lugar con la mirada hasta hallar al rubio, se sobresaltó cuando lo vio sentado en la cama mirando al frente suyo, Harry siguió su mirada pero no encontró nada particular y se acercó un poco más, sus pasos lo alertaron porque el rubio se giró hacia él y se quedó mirándolo.
-¿Qué haces aquí?-preguntó cuándo estuvo cerca, Draco hablaba en voz baja porque su madre dormía en una cama cercana, Harry se deslizó silenciosamente hasta llegar a su lado.
-Quería saber cómo estabas, Hermione dijo que había sido horrible-el rubio se encogió de hombros.
-No recuerdo nada de lo que sucedió, realmente-Harry lo observó, tenía una venda blanca ubicada en la frente y sus ojos estaba enrojecidos a pesar que su cara estaba muy pálida.
-Perdóname-el rubio lo miró sorprendido, Harry acarició suavemente su mejilla-me comporté con un estúpido sin pensar en ningún momento por todo lo que estabas pasando, no eres un juego para mí, Draco.
-¿Qué más puedo ser realmente? Tú tienes tu novia-Harry negó con la cabeza y se ruborizó.
-Ella jamás me ha hecho sentir como tú…-el rubio se sonrojó apenas.
-Esto está mal, Potter-gimoteó cuando sintió que Harry se acercó más a él.
-¿Y eso cuándo nos ha detenido?-susurró en sus labios para luego besarlo delicadamente, un delicado roce para no lastimarlo pero que a Draco le aceleró el corazón.-Quiero estar contigo, quiero que todos lo sepan, que seas mi novio, conocerte más-susurró mientras besaba suavemente sus mejillas, su frente, sus ojos-quiero que estés conmigo siempre y ser tu compañero-Draco negaba suavemente con la cabeza incapaz de decir ni una palabra, sabe que debe detenerlo, que no debe darle esperanzas pero no podía decir nada, estaba embriagado por él.
-Esto no puede ser Harry… tú tienes novia, no deberíamos hacer esto…-susurraba Draco pero sus manos se aferraban al cuello del pelinegro y alternaba pequeños besos entre sus labios y sus mejillas-a mí no me gusta andar escondiéndome… quiero alguien que me respete… ¿Harás eso?
-Haré lo que sea…-respondió Harry pegándose más a él-haré lo que sea por qué permanezcas a mi lado.
-¿Incluso… dejarla?-Harry se detuvo unos momentos mirándolo a los ojos, dudando, Draco se replegó levemente y sonrió con tristeza-No lo harás, quieres tenernos a los dos como trofeos.
-No, no es cierto… yo… yo la dejaré…-dijo tomando un hondo respiro.
-¿Lo dices en serio?-preguntó Draco en voz baja mirándolo bajo sus pestañas, Harry acarició su rostro y sonrió levemente.
-Lo haré-el rubio le sonrió y lo acercó para besarlo, el pelinegro cerró los ojos dejándose llevar completamente por él. Draco lo besó con pasión, luego abrió los ojos y fijó su mirada en un rincón, donde se apercibía una sombra sin forma y un brillo negro apareció en los ojos platinos antes de que se volvieran a cerrar.
-¿De qué se trata esto?-preguntó Narcisa Malfoy cuando se sentaron ella y su esposo en la oficina del ministro, Kingsley.
-El día de ayer fue dada la ejecución de su hermana, señora Malfoy-dijo el hombre con calma-todo transcurrió de manera normal hasta que cuando finalmente murió, encontramos algo muy interesante-movió su varita y una bolsita de piel negra apareció delante de ellos-Andrómeda Tonks tenía este bolsa oculta con un hechizo sostenido por su magia vital por eso jamás pudimos detectarlo, es un hechizo muy complicado por lo que creo eso hizo que muriera más rápido-Narcisa extendió una mano y recibió la bolsa temblorosamente-eso no es todo, dentro de la bolsa se encuentra un diario.
-¿Un diario?-repitió la rubia confundida.
-Según como lo hemos examinado, era el diario de Regulus Black-Narcisa y Lucius se miraron unos momentos, sorprendidos-hemos descubierto gracias al diario muchas cosas que usted se enterará cuando lo lea pero la más importante de todas es la última.
-¿Y esa es…?-preguntó Lucius algo impaciente, Kingsley tomó una gran bocanada de aire.
-El paradero de Ted Lupin Tonks.
Hermione se mantenido callada la mayor parte del día sentada en un rincón leyendo; Ron se ha mantenido lo más lejos posible sin mirarla realmente. Ninguno de los dos tiene gran idea de lo que sucedió la noche pasada pero fue más que obvio cuando amanecieron desnudos en la cama del pelirrojo; Hermione jamás se había sentido más avergonzada de sí misma en ese momento, quería llorar por lo tonta que había sido y se sentía miserable al haber traicionado de esa manera a Víctor. Ron se mantiene al margen de todo, pensando que debió de prestar más atención a lo que tomó la noche pasada así nada de esto estaría pasando, pensaba en Blaise, en cómo no acudió a la cita ayer pero esperaba que el chico no estuviera muy enojado como para no verse en algún otro lado. Blaise… era un misterio lo que le atraía de ese chico, tan libre y a la vez tan misterioso, quería saber más de él, conocerlo en su interior, tener su cuerpo, todo lo que podía ofrecer. Ambos se distrajeron con los gritos que parecían venir del dormitorio de los chicos, reconocieron la voz de Ginny y luego de Harry algo más baja antes de que la pelirroja bajar en un mar de lágrimas las escaleras y saliera del retrato. Ron fue hacia allí pero Hermione lo detuvo poniéndole una mano en el brazo.
-Dale un momento-murmuró retirando su mano y ruborizándose, Ron también se sintió incómodo y ambos volvieron a sus posiciones muy lejanas del otro.
-Has conseguido lo que has querido, puta-fue lo primero que dijo Ginny al ingresar a la enfermería, Draco giró lentamente su cabeza hacia ella y sonrió.
-¿A qué te refieres, Weasley?
-Harry me ha dejado y sé muy bien que ha sido por ti.
-Oh ¿En serio? ¿Yo, su juguete?-ella entrecerró los ojos con rabia acercándose a él.
-Esto no se ha acabado, zorra, Harry no será tuyo así sea lo último que haga.
-Aléjate de mí, Weasley, malogras mi aire-dijo con frialdad, ella sonrió sarcásticamente acercándose aún más pero de un momento a otro salió volando estampándose contra la pared de la enfermería-mi magia está… un poco descontrolada, yo que tú, me voy ahora mismo-dijo el rubio mirando sus uñas, la pelirroja lo fulminó con la mirada antes de marcharse.
Draco sonrió a la nada y ese pequeño brillo que se veía en sus ojos creció hasta casi eliminar todo el gris, las sombras se arremolinaron a su alrededor como si tuvieran vida propia pero Draco no temía, él no temía porque… porque Draco ya no era él mismo. Susurró palabras inentendibles a las sombras, siempre mirando fijo al frente, dejándolas que crecieran y que finalmente todas entraran en avalancha a su cuerpo cayendo inconsciente en la cama.
Dolor. Es casi en lo único que puedo pensar. Me he unido al Señor Tenebroso que me ha hecho el honor de ponerme su marca pero esa misma noche tuve otra de las heridas misteriosas, en los pies esta vez. No sé qué demonios está sucediendo pero voy a averiguarlo, estoy harto del dolor y de la sangre (Aunque con estas nuevas heridas ya no sangro más). Andrómeda está a punto de casarse ahora, hemos hecho un gran número y Ted Tonks cree realmente que ella lo ama. Pobre iluso. Su amor siempre será mío, su lealtad estará donde yo esté y pronto, una hija que será educada con nuestros ideales.
-No puedo creer esto-susurró Narcisa bajando el diario que estaba leyendo, Lucius asintió a su lado-¿Mi hermana y Regulus? ¿Cómo fue que jamás supimos esto?
-Tú sabes que Regulus siempre fue discreto en sus cosas, como todo Slytherin y Andrómeda también lo fue, no sé realmente como los convenció que se había enamorado de un muggle.
-Tú no lo viste, la cara de ella parecía tan sincera y cuando dijo que estaba embarazada y se casaría no tuvo que luchar mucho porque mi madre la botó en ese mismo instante, nadie en la casa tenía permitido hablarle de nuevo.
-Busca lo que dijo el ministro acerca del bebé de Lupin-la rubia pasó rápidamente las páginas hasta llegar casi al final, la tinta era de un rojo reluciente, Andrómeda había usado su propia sangre para esas líneas.
Es la hora del final, el Lord ha vuelto a caer y esta vez para siempre, no tengo nada más por lo que seguir aquí, nada más por lo que vivir, con todo lo que sacrifiqué… mi hija ha muerto, mi adorada Nymphadora, tan parecida a Regulus en muchas cosas… ella también se ha marchado pero me ha dejado a su hijo, Teddy, un hermoso bebé que ha heredado sus rasgos y que, aunque no lo sepa, también es un Black. No puedo dejar que a este hermoso niño le llenen de ideas sobre amistad entre sangre sucias y magos, no, este bebé tendrá una gran vida y educación con una buena familia en el extranjero. Yo… yo arreglaré todo para que nadie sepa de él y me iré hacia donde sé que me esperan Regulus y Nymphadora, donde tal vez encuentre a Ted, que fue mi amigo al final, donde ya no tenga que sufrir y pueda cuidar de Teddy a lo lejos. La familia Sciarra ha llegado ya por él, son una gran familia de sangre pura en Italia, saben que deben mantener el secreto y jamás hablar sobre su origen. Adiós, Teddy, adiós y sé feliz. Adiós a la vida también, porque hasta aquí he llegado.
-Entonces está vivo-susurró la rubia impactada-mi hermana a pesar de todo si amó a su hija y nieto.
-Creo que nadie podía ser tan desalmado, ahora solo resta esperar a que lo aurores encuentren a Teddy y lo traigan de regreso.
-Sí, su custodia pasará a ser de esta familia aunque tenemos que aceptar las visitas de Harry Potter, que es su padrino.
-Potter, Potter… hay algo raro entre nuestro hijo y Potter, Narcisa ¿Lo has notado?-la mujer suspiró.
-La otra noche los oí hablando en la enfermería, ellos… ellos tienen una relación, Lucius-el rubio se quedó quieto y luego negó suavemente con la cabeza.
-Ya me parecía a mí que algo de eso había… ¿Qué piensas que debemos hacer ahora?
-Nada, Lucius, si es la decisión de Draco muy bien. Nuestro hijo ya sufrió mucho en la guerra por nosotros, está sufriendo por culpa de estas misteriosas heridas y no voy a dejar que sufra ahora por separarlo de quien quiere. Eso sí, si Potter lo lastima, lo haremos picadillo ¿no?-Lucius sonrió levemente ante las palabras de su esposa y sonrió.
Harry se paseó de un lado a otro en la habitación. Lo había hecho, había terminado con Ginny y había sido más terrible de lo que pensó ¿De dónde aprendió tantos insultos la chica? No importaba pero sí que se había puesto muy histérica cuando le dijo lo que pasaba. Ahora… ¿Ahora qué? Bueno, Draco ya no tenía razones para no querer estar con él, había hecho lo que había pedido y no había impedimentos… espera… ¿Y Zabini? Harry frunció el ceño recordando las palabras que le había dicho el castaño cuando se encontraron ¿Qué pensaría Draco de eso? Tenían que aclarar eso cuando hablaran porque de ninguna manera iba a dejar que Zabini pusiera una sola mano en su dragón, ahora Draco le pertenecía a él.
Era extraño como las cosas pasaban, tenía la necesidad de tener todo del rubio, conocerlo como nadie más lo había hecho, poseer sus miradas, sus sonrisas, sus caricias, todo. Eran tan misterioso para él, lo conocía tan poco que se moría por empezar a desentrañar todo lo que era Draco Malfoy, lo necesitaba más de lo que había necesitado a alguien más, era todo en lo que podía pensar y ahora lo ayudaría todo lo que pudiera con lo que le sucedía porque estas heridas no se lo arrebatarían y así tenga que ir a espaldas de Lucius Malfoy, haría que Draco consultara con un sacerdote y, curiosamente, conocía a la persona exacta para eso.
-Señores Malfoy-Narcisa y Lucius se levantaron inmediatamente al ver entrar al ministro por la puerta, el hombre les sonrió levemente y le indicó a uno de sus aurores que se acercara, el hombre tenía un pequeño bulto en sus brazos.
-Por Morgana-susurró Narcisa antes de adelantarse con los brazos extendidos, tomó al niño entre sus brazos y lo sostuvo cerca mientras observaba su carita durmiente, tan dulce y hermoso, las lágrimas de emoción cayeron por su rostro mientras Lucius agradecía a los hombres por encontrarlo-Ya verás, Teddy, serás muy feliz aquí-le susurró al pequeño antes de llevárselo adentro.
Blaise se encontraba sentado en la ventana de la lechucería, pensaba mientras miraba el cielo sobre lo que había visto ayer. Draco y Potter. Había escuchado como Potter le había prometido terminar con su novia y por los chismes que corrían por el colegio parecía que realmente lo había hecho. ¿Y ahora qué? Suspiró, él siempre estaría ahí para Draco, no iba a permitir que por muy enamorado que esté se deje embaucar por Potter, ese iba a tener que probar que realmente quería a su dragón y no se burlaba de él. Y respecto a Weasley… ayer no había acudido a esa cita lo cual lo llenaba de sentimientos cruzados, había estado aterrado de que asistiera porque en sí, el jamás se ha acostado con un hombre. Pero cuando no asistió, la decepción que sintió fue grande. No importaba, Weasley no importaba, de todas maneras no era nada serio, no tenía por qué sentirse herido ni nada por el estilo. Suspiró.
Pero, mierda, sí que se sentía herido.
-Narcisa-la mujer alzó la vista de la cuna y observó a su marido, este lucía algo pálido y le extendía el diario, ella lo tomó algo dudosa y leyó.
Tengo ya cuatro de las cinco heridas y lo que he averiguado me ha caído como un peso en el alma. "La maldición de los Black", es así como se llama la maldición que hizo un mago sacerdote (extraño) hacia Orión Black, ancestro nuestro que se burló de él respecto a sus creencias, una maldición muy especial que solo se cumple con los primogénitos de la familia Black.
"A los primogénitos de la Noble y Ancestral casa de los Black les caerá una maldición dicha de esta forma: Si el primogénito de apellido Black ha estado en contacto con la maldad en su estado físico o puro, se le impondrá de castigo las cinco heridas que vivió Jesucristo para que entiendan el dolor que pesa en la maldad. Las manos, para purificar toda la maldad que se han hecho con ellas. Los pies, para limpiar los caminos llenos de sangre por lo que han andado. Los látigos, para que sientan el mismo dolor que las personas a las que hicieron sufrir. La corona, para expiar todos los pensamientos impuros y llenos de maldad que han tenido. Y la lanza en el costado, esa con la que acabará su vida si se es débil ante la oscuridad. No hay salida posible, la maldición no se detendrá hasta que las cinco heridas y todas sus consecuencias se cumplan, hasta no limpiar el alma no se detendrá. Así se ha dicho y así será. Amén."
-Por Merlín-susurró la rubia de manera temblorosa-eso quiere decir…
-Sí, no hay nada que podamos hacer… Draco… Draco, él…-Narcisa empezó a sollozar mientras Lucius la apretaba contra su pecho. No había salida posible. Su hijo iba a morir.
Bien, espero que les haya gustado este capítulo que en sí es de transición antes del capítulo que será… bastante más largo que este. Aquí explico dos maldiciones de la familia y algunas dudas que tenían las lectoras. Por cierto, el Pacto de los Veintiocho es un pacto antiguo que se hizo entre las veintiocho familias sangre pura del reino mágico, para casarse a la edad estimada con otra familia sangre pura de igual rango. Espero que no tenga más dudas, si no me lo hacen saber. Saludos.
Letty Malfoy.
