Estigmas.

Sumary: Religión y Magia siempre habían sido dos conceptos que se huían el uno del otro. Cuando Draco Malfoy muestra signos de heridas misteriosas en el cuerpo, estos dos conceptos se mezclarán de manera alarmante. Harry y Draco aprenderán lo difícil que es estar en el medio de una batalla de creencias y lucharán lado a lado como aliados, amigos y tal vez algo más.


Capítulo 6: La lanza en el costado.

Harry sabía que estaba haciendo algo muy malo, Draco aún se encontraba convaleciente (si la venda en su cabeza no se lo decía ya, claro) y no deberían de estarse besando como si fuera el último día en la tierra y tenían que estar juntos. Jadeó cuando sintió los labios (y lengua) de Draco en su cuello y lo apretó más hacia su cuerpo consiguiendo un ronroneo de parte del rubio antes de que este lo liberara de su camisa y hundiera sus labios en su torso. Solo pudo arquearse ante el placer de esas caricias, sus manos se enredaron en el suave cabello rubio mientras lanzaba su cabeza hacia atrás. Draco lamió suavemente un pezón antes de morderlo con gentileza y chuparlo, Harry dejó salir un vergonzoso chillido que lo hizo sonreír; hizo el mismo trato con el otro antes de seguir bajando por ese cuerpo lleno de músculos estilizados y marcados, Harry no podía dejar de serpentear en la cama de la enfermería ante las sensaciones.

-Draco…-susurró cuando el rubio besó sus muslos, lamiendo, conociendo, acercándose cada vez más hacia el pene goteante de Harry; besó con suavidad entre los testículos y fue subiendo con la lengua por el tronco hasta llegar a la cabeza que derramaba pre seminal-Por favor, por favor, por favor…-decía Harry moviendo levemente las caderas hacia arriba, el rubio lo torturó pasando lentamente la lengua por el glande-¡Draco!-gritó Harry y el rubio decidió darle tregua antes de tragarse de una todo el pene del pelinegro, Harry se quedó súbitamente sin aire antes empezar a casi gritar cuando Draco empezó a lamer, chupar y absorber, oh, Merlín, Merlín, Merlín, tomando cada vez más de su erección, llevándola casi hasta su garganta para luego sacarla y lamerla con suavidad, besarla gentilmente para luego chuparla con fuerza. Harry ya era una masa caliente en la cama, incapaz de pensar en nada más que no fuera caliente, caliente, caliente, oh, sí, caliente.

-¿Te gusta eso, Harry?-preguntó Draco con voz ronca, el pelinegro lo miró con lujuria y deseo antes de jalarlo hacia sí para besarlo con fuerza, tomando todo lo que esa boca pudiera ofrecerle y acariciando cada porción de piel que estuviera a su alcance.

-Yo te voy a demostrar lo que me haces sentir…-susurró ardientemente en el oído del rubio antes de girarlo en la cama para que fuera él el que estuviera echado; bajó con largos y húmedos besos a través de su cuerpo, lamiendo sus pezones, hundiendo su lengua en su ombligo, acariciando con reverencia su erección, haciendo que Draco gima cada vez más fuerte con sus atenciones, que dejara de pensar, que se volviera loco-Dios, Draco… eres tan… hermoso…-lo hizo girar con suavidad antes de recorrer con besos su espalda, acariciando, marcando cada pedazo de piel que desde ahora consideraba completamente suya y que nadie jamás iba a tocar de nuevo.

-Harry…-suspiró Draco moviéndose contra él, Harry bajó hasta sus nalgas amasándolas con las manos y separándolas para pasar la lengua por esa pequeña abertura-Harry, Harry, Harry…-susurraba el rubio continuamente, moviendo sus caderas hacia él para obtener más de esa lengua que iba a volverlo loco en cualquier momento.

-Me encantas…-murmuró Harry hundiendo un poco la lengua en ese agujero, besando de manera diferente ese lugar, sintiéndose más excitado con los gemidos y movimientos que hacía que el rubio-eres mío, completamente mío…

-Tuyo…-respondió Draco mientras Harry se acomodaba sobre él y empezaba a penetrarlo lentamente. El rubio apretó los ojos con fuerza ante el dolor y abrió la boca para obtener algo de aire, Harry besó su nuca suavemente mientras con una mano rodeaba su pene y lo masturbaba.

-Draco… eres maravilloso… tan apretado…-Draco apretó las manos y se movió contra él deseando más de todo eso, más de Harry. El pelinegro entendió y comenzó a retirarse para volver a penetrarlo lenta pero firmemente, Draco gimió y lo ayudó acoplándose a su ritmo. Cuando el pene de Harry rozó su próstata estuvo a punto de gritar de placer, el pelinegro tomó nota del ángulo y empezó a embestir de manera rápida y fuerte en ese mismo lugar, haciendo que Draco enloqueciera cada vez más, murmurando incoherencias y gimiendo sin control.

-¡Harry!-gritó cuando sintió su inminente orgasmo llegar, Harry se lo folló más fuerte todavía y se dejó ir cuando sintió las contracciones del trasero del rubio alrededor de su pene derramándose dentro de él.

-¡Draco!-gimió con todo el cuerpo tembloroso dejando caer su cuerpo sobre el rubio, los dos tratando de recuperar el aliento ante lo que definitivamente era el mejor orgasmo de sus vidas.

-Eso fue genial…-murmuró el rubio cansado mientras el pelinegro salía de él con cuidado y se acomodaba a su lado.

-Sí que lo fue…-envolvió a Draco en sus brazos y besó su frente-descansa ahora, todavía no te has recuperado del todo-Draco balbuceó algo más y se sumió en el sueño rápidamente, Harry los vistió y volvió a abrazarlo fuertemente contra su pecho, se sentía feliz, habían pasado unos días en los que ellos habían pasado juntos la mayoría de las noches cuando Madame Pomfrey se retiraba y Harry se iba antes de que despertara para después volver en la tarde a visitarlo. Decir que los amigos de ambos se habían tomado las cosas bien era una hipocresía. Ron había puesto el grito en el suelo, Hermione se había quedado con la boca abierta igual que Theodore, Astoria y Pansy. Blaise había sido otra historia, tuvieron que agarrarlo para que no se lanzara a golpes contra el pelinegro y al final solo se calmó cuando Draco se pasó buen tiempo susurrándole cosas en su oído (contra los celos de Harry) pero se notaba que no estaba para nada feliz con la noticia. A Harry no podía importarle menos, lo único que le importaba era que ellos eran felices.

Lo único que le preocupaba a Harry esas esos destellos oscuros que a veces lograba ver en Draco, todos habían coincidido en que a pesar de lucir bien y que estos días lo ha pasado muy tranquilo, hay algo extraño que no les termina de cuadrar acerca de él y esos brillos que pueden ver cuando observa una esquina o pared vacía eran bastante extraños. Harry y los demás habían hecho ya un plan para llevarlo con un sacerdote conocido de Harry. Se llaman Ian, era un sacerdote cerca de por donde vivía, en Privet Drive, Harry solía refugiarse a veces en la iglesia, rezando porque alguien viniera por él y se lo llevara lejos, alguien que lo librara del sufrimiento de esa casa. Hay conoció al padre Ian, un hombre de cuarenta años muy amable que lo ayudaba en las tareas y lo acompañaba en las tardes. Harry le había mandado una carta para concertar una cita y hace poco le había respondido. Draco aún no sabía nada y preferían mantenerlo en secreto hasta el último momento para que no pudiera negarse.


-Harry, la profesora McGonnagall te estaba buscando-dijo Hermione cuando Harry entró a la sala común.

-¿Ahora?-preguntó algo extrañado conjurando un tempus para ver la hora-son apenas las 8 de la mañana, Hermione simplemente se encogió de hombros y el pelinegro salió en dirección a la oficina de la directora-Esto es extraño-pensó mientras subía la escalera de caracol y tocaba la puerta, un suave adelante se escuchó y Harry abrió la puerta del lugar.

-Ah, señor Potter, me alegro de que llegara-el pelinegro miró en el interior y se sorprendió de encontrar a los Malfoy dentro. De repente se sintió nervioso ¿Draco le había dicho de ellos? ¿Estaban ahí para pedirle que se alejara de su hijo?

-Potter-saludó el señor Malfoy cortésmente, Narcisa solo asintió sin mirarlo girada hacia la pared y con algo en brazos.

-Le tengo una muy buena notica, señor Potter, un milagro realmente-dijo la directora, muy emocionada-hace poco se cumplió la sentencia de Andrómeda Tonks-el gesto del pelinegro se endureció-ahora que murió los aurores encontraron algo muy interesante, un diario oculto por magia vital-sonrió-en ese diario dice el paradero de Teddy Lupin.

-Teddy está en el cementerio principal, todos lo saben-murmuró Harry con un dejo de amargura, la profesora McGonnagall negó con la cabeza y se giró hacia la señora Malfoy. La mujer le devolvió por unos segundos la mirada antes de suspirar y voltear hacia Harry. El pelinegro jadeó al reconocer al bebé que ella sostenía en sus brazos-¿Teddy? Pero ¿Cómo…?-las lágrimas se agolparon en sus ojos mientras se acercaba al niño.

-Andrómeda dio al niño en adopción a una familia italiana, hace una semana lo trajeron de vuelta-Harry los miró incrédulo y extendió los brazos temblorosamente para recibir al niño, lo acunó con cariño y sollozó en voz baja. Ahí estaba Teddy, el único hijo de Remus, el último amigo de sus padres que lo acompañó en la batalla y murió en ella. Teddy, su pequeño ahijado al que había perdido y ahora, milagrosamente, era recuperado. Era demasiado.

-Teddy está en custodia de la familia ahora y serás bienvenido cada vez que quieras verlo-dijo Narcisa observándolos.

-Gracias-musitó Harry mirando al bebé con adoración.


Hermione se había mantenido todo lo apartada de Ron que podía, no recordaba muchas cosas de esa noche pero estaba totalmente segura que no quería recordarlas, diciembre comenzaba en unos días y Víctor vendría a verla, lo cual solo hacía que se estresara más, no sabía cómo iba a hacer para verlo a la cara después lo que sucedió. Suspiró sentada en un banco en el patio, bajó la mirada a su libro nuevamente pero no podía concentrarse en la lectura.

-Hermione-la castaña saltó y se giró para observar al pelirrojo.

-Ron…-miró hacia los lados, inquieta.

-Quería hablar contigo.

-Ah, bueno, yo… tengo clase y…-Ron detuvo su huida tomándola del brazo pero la soltó casi inmediatamente.

-Hermione, deja de evitarme, por favor, yo también me siento muy culpable por lo que pasó y quería pedirte disculpas porque todo fue por mi causa, por tomar demás y darte ese trago mezclado por Seamus.

-Ron, yo…-el pelirrojo negó con la cabeza.

-Somos amigos, Mione, yo jamás intentaría meterme en tu relación con Víctor, sabes que ese enamoramiento que tenía por ti ya pasó, de hecho, me gusta otra persona-dijo enrojeciendo, Hermione casi sonríe-lamento realmente lo que pasó pero no quiero que eso acabe con nuestra amistad.

-Tienes razón, Ron-dijo la chica sonriendo levemente-creo que debemos olvidarlo y dejarlo atrás, nunca sucedió ¿De acuerdo?-el chico asintió y ambos se fueron a clases. A lo lejos, Blaise los observó con perspicacia.


Draco miró a su alrededor levemente intrigado, nunca había estado antes en una iglesia pero le resultaba un poco terrorífica, era de noche y habían muchas imágenes y estatuas de ya sea un hombre derramando sangre o una mujer sosteniendo a un bebé. Se detuvo cuando la imagen del hombre crucificado delante de él se mostró, lo examinó atentamente, las heridas en su mano, en sus pies clavados, la corona de espinas que hacía a su frente sangrar y a la herida que se podía ver en un costado cerca al corazón.

-Ese es Jesús-susurró Harry envolviendo sus brazos alrededor de él, Draco se refugió en él mientras sus amigos curioseaban alrededor.

-Harry Potter-todos se dieron la vuelta para ver acercarse a un hombre de unos cincuenta años casi con el cabello castaño claro y ojos oscuros sonrientes.

-Padre Ian-saludó el pelinegro con una sonrisa.

-Me alegra verte, muchacho, hace mucho que no te veía por aquí.

-La situación que me trae tampoco es la mejor, padre Ian ¿Hay algún lugar en qué podamos hablar en privado?

-Claro, por supuesto-dijo guiándolos hacia su oficina privada, Harry y Draco se sentaron delante de él mientras que los demás se quedaban parados detrás de ellos-Bueno, cuéntenme que los ha traído aquí-Harry miró a Draco asintiéndole con la cabeza y este desenrolló las vendas que tenía en las manos y se las mostró, el padre se puso sus lentes y jadeó al examinarlas.

-¿Hace cuánto las tienes?

-Cinco meses-respondió el rubio en voz baja.

-¿Tienes más?

-En los pies, en la espalda y hace casi dos semanas en la frente-el padre jadeó.

-Cuatro, es… increíble ¿Recuerdas cómo fue que te sucedieron?

-No mucho, recuerdo escuchar voces a mí alrededor y aroma a rosas-los demás lo miraron sorprendidos porque eso no se los había dicho. El padre Ian asintió, mirando perdidamente.

-¿Supongo que conoces las heridas de Jesús?-el chico asintió-Bien, esas heridas se supone que sirven para purificar tu alma, vivir el mismo calvario que vivió Jesús te ayudará a que puedas limpiar tu alma de todo, a expiar tus pecados. Sin embargo, hay casos en que también se da porque la maldad está intentando meterse en tu alma y te pone las heridas como burlas hacia Dios ¿Puedes decirme en cuál de las dos crees que te encuentras?-Draco se mordió el labio dubitativo y miró a Harry, ambos pensaron en lo mismo: Voldemort, pero no podían decirle eso al padre.

-No estamos seguros, realmente-intervino Hermione rápidamente-Draco nunca ha sido una persona religiosa pero tampoco es mala persona así que no sabemos exactamente a qué atenernos.

-¿Te duele alguna de las heridas?

-Las de la espalda me incomodan un poco y la que duele es la de la frente por ser la más reciente-Ian asintió.

-Bien ¿Intentemos algo, bien?-se levantó cogiendo su biblia en una mano y acercándose al lugar donde estaba el agua bendita, empapó los dedos dentro y se acercó al rubio. Draco estaba por demás nervioso, miraba a Harry pero este le asintió con confianza así que dejó salir un suspiro tembloroso y cerró los ojos-Por el nombre del padre…-tocó su frente y el efecto fue instantáneo, Draco soltó un grito y se lanzó hacia atrás con fuerza, los demás se sobresaltaron al verlo caer.

-¡Draco!-gritó Harry yendo hacia él, una fuerte onda de magia lo lanzó hacia atrás e hizo que todos los demás se apartaran un par de pasos.

-¡Está soltando su magia!-gritó Zabini mientras la magia comenzaba a convertirse en grandes corrientes de aire que los mantenían lejos del rubio.

-¡Necesitamos un hechizo de contención!-gritó Hermione buscando frenéticamente su varita entre su ropa, tuvo que alejarse todo lo que pudo porque el flujo de magia que soltaba el rubio no le permitía soltar ningún hechizo de ninguna clase. Salió de la oficina y convocó un patronus-¡Stefan, necesitamos ayuda urgente, también de los señores Malfoy! Sigan el patronus-dijo dejando que su nutria desapareciera.

-¡Demonios!-murmuró Ron intentado respirar normalmente pero el aire estaba caliente y quemaba sus pulmones. Harry intentaba llegar al rubio que se encontraba parado contra la pared, sus ojos estaban cerrados y parecía no sentir la magia a su alrededor.

-¡Draco, detente!-gritó Harry dejándose caer al suelo para llegar hasta él arrastrándose, descubrió que el aire cerca del piso era suave así que avanzó más rápido, sujetó a Draco por las piernas y lo jaló para dejarlo caer encima suyo envolviéndolo con su cuerpo. El aire cesó al momento, todos jadearon en busca de aire y el sonido de varias apariciones se dejó escuchar; Lucius, Narcisa y Stefan habían aparecido en medio de la sala.

-¿Qué demonios está sucediendo?-siseó Lucius observando a todos a su alrededor.

-Draco… él…-todos se giraron hacia el rubio que Harry tenía acomodado en sus brazos, Harry lo movió un poco para observarlo y casi se va hacia atrás cuando vio que sus ojos eran completamente negros y observaban a la nada.

-¿Draco…?

-Ha llegado la hora-susurró con una voz grave que no le pertenecía

-Atenlo, ahora-dijo el padre Ian levantándose del suelo con una increíble cara de susto.

-¡Nadie va a atar a mi hijo!-rugió Lucius Malfoy.

-Necesitan atarlo ahora, su hijo ya no es su hijo.

-¿Qué?-preguntó Narcisa, alterada.

-El demonio ha tomado su cuerpo.


Ginny caminó apresuradamente por las mazmorras, a esas horas nadie se encontraba cerca y era perfecto para lo que ella necesitaba. Aumentó el ritmo lo más silenciosamente que pudo buscando una puerta en particular, si no se equivocaba, ahora debía de estar simplemente sellada pero sin protecciones. Por fin encontró la puerta negra de su destino, sonrió mientras hacia un "Alohomora" y entró despacio al lugar, observó a su alrededor y sonrió.

El laboratorio privado de Severus Snape.

Ginny caminó sigilosamente por el lugar mirando los estantes con las pociones debidamente etiquetadas, se acercó a uno de los estantes para examinar las pociones buscando exactamente las que necesitaba para su propósito y esperaba que Snape tuviera preparadas para que no le diera más trabajo. Curioseó de un lado a otro hasta que localizó la primera en el segundo estante de la derecha, lo alcanzó y leyó la etiqueta: "Amortentia", sonrió y siguió buscando alrededor para buscar las otras pociones que faltaban, casi salta de la emoción cuando encontró la segunda: "Poción del olvido" y solo una más, solo una y tendría todo listo para lo que pensaba, así que buscó alrededor casi al final de todos los estantes la encontró, sonrió maliciosamente y la tomó.

-Con esto, voy a hacer que Harry nunca vuelva a pensar en ti, Malfoy-susurró para sí misma mientras miraba la "Poción del odio" en sus manos.


El cuarto en el que se encontraban estaba iluminado solo por velas dándole un aspecto bastante más tétrico del que debería, los presentes se mantenían alejados de la cama mientras que el sacerdote sujetaba con fuerza una biblia en una mano y agua bendita en la otra; Harry se encontraba parado a su lado, era su asistente designado. Narcisa, Lucius y Stefan se encontraban a lado de la cama en la que Draco yacía desmayado. Iban a despertarlo para el ritual que iban a realizar, un exorcismo.

-Despiértenlo ahora-indicó Ian tratando de no sobresaltarse al verlos sacar esos palitos de madera.

-Enervate-susurró Stefan y Draco abrió sus ojos en ese mismo instante. El rubio miró hacia arriba inexpresivamente antes de mirar hacia los lados.

-¿Mamá? ¿Papá? ¿Qué sucede?-preguntó y su voz se escuchaba ligeramente infantil al dirigirse a ellos. Narcisa giró la cabeza hacia un lado para no tener que ver el rostro de su hijo mientras apretaba los ojos.

-Harry, la grabadora-dijo el padre Ian, el pelinegro la activó mientras seguía mirando fijamente a Draco-Sesión de exorcismo de Draco Malfoy con el consentimiento de sus padres. Presentes están el… sanador Stefan Rickman, los padres del chico y los amigos del mismo. Procederé con la oración inicial.-el padre se persignó y murmuró para sí mismo una oración que nadie escuchó.

-¿Mamá? ¿Harry? ¿Qué…?-se interrumpió cuando se dio cuenta que estaba atado por las muñecas a la cama-¿Por qué estoy atado a la cama? ¿Qué sucede?

-En el nombre del padre, del hijo, del espíritu santo-dijo el padre es voz alta y clara.

-Amén-respondieron los demás siguiendo las instrucciones que el padre les dio antes.

-El señor esté con ustedes.

-Y con tu espíritu-volvieron a decir. El padre Ian se acercó a Draco mirándole fijamente, los ojos grises del chico lucían asustados cuando lo vio acercarse pero Ian pudo ver el pequeño brillo oscuro en ellos.

-Traigan el agua-dijo y Hermione se acercó con un pequeño recipiente de agua, el padre alzó el recipiente mientras decía una oración para bendecirla. Luego empezó a mojar a los presentes, cuando se giró hacia Draco el rubio se tensó.

-No te atrevas a mojarme con esas asquerosas manos, muggles-gruñó con voz ronca mirándolo con fiereza, el brillo negro empezaba a notarse con más fuerza. Ian lo miró con frialdad mientras movía la mano para esparcir el agua, Draco cerró los ojos y el agua se detuvo a centímetros de su piel, el sacerdote se quedó con la boca abierta y el rubio abrió los ojos para sonreírle con burla antes de lanzar las gotas de agua lejos de él-¿Eso es lo mejor que tienes?-Ian no se amedrentó tan fácil.

-¡Sal de este cuerpo, demonio!-dijo el padre alzando las manos juntas mientras se acercaba al rubio pero un tenue brillo azul le advirtió que no podía seguir avanzando.

-Está usando un protego-murmuró Hermione, Ian suspiró ligeramente frustrado pero no se detendría ahí, esta situación era de lo más extraña pero a él siempre le habían gustado los retos desde joven.

-¿No pueden detenerlo?-preguntó Ian con curiosidad, Stefan se mordió levemente el labio inferior pero asintió.

-¿Señores Malfoy?-ellos asintieron-¿Hermione?-ella también asintió y los cuatro alzaron su varita, Draco los observó ladeando levemente la cabeza.

-Vaya, vaya, Granger, estoy seguro de que debes estar feliz de estar aquí-la castaña se congeló cuando el rubio se dirigió hacia ella-después de todo tú te involucraste en esto para acercarte a mí… ¿Alguna vez le has confesado a Potter que te gusto desde cuarto?-Harry y Ron se quedaron con la boca abierta mirando a la chica que se había vuelto muy roja, Draco rio con ligereza y miró con fastidio sus amarres, cerró los ojos y empezó a concentrarse para sacárselos lentamente.

-Tenemos que hacerlo ahora-dijo Stefan tratando de romper el momento incómodo, los cuatro alzaron su varita y empezaron a murmurar un hechizo en voz baja, una campana de luz empezó a formarse de sus varitas y finalmente Draco quedó atrapado dentro de una burbuja que cubría toda la cama. Draco abrió los ojos, aún se le podía ver con claridad; el rubio examinó la campana con leve interés y se paró en la cama examinando a su alrededor.

-No son muy buenos-dijo y miró directamente hacia Ron, el pelirrojo se estremeció cuando sonrisa escalofriante se formó en su rostro-Weasley, he sabido que tú y Blaise se han estado conociendo… íntimamente-los presentes jadearon excepto el padre Ian que recitaba una oración en voz muy baja-¿Le has dicho que no acudiste a la cita del viernes porque estuviste follandote a Granger toda la noche?-Ron se puso muy pálido, Hermione había escondido su rostro entre su manos y Blaise los miró con la mandíbula apretada y los ojos extraños. Draco se rio para sí mismo y después jadeó, todos se voltearon a mirarlo; su mano se había levantado por voluntad propia y se mantenía extendida horizontalmente, Draco perdió toda expresión en el rostro-1… 2… 3… 4… 5… Las manos…-el rubio alzó la vista y el negro de sus ojos era tan intenso que no había ni rastro del gris por ningún lado-Pater dimitte illis, non enim sciunt, quid faciunt. (1)

-Está hablando latín-susurró Hermione impresionada. Draco tenía los ojos desenfocados recorriéndolos a todos con la mirada. Un brillo oscuro se formó sobre la mano derecha del rubio y a segundo siguiente un clavo de hierro de al menos 7 centímetros de largo se apareció con un martillo de apariencia pesada.

-¡Oh, Merlín, no!-gritó Narcisa cuando entendió lo que estaba a punto de suceder, quiso ir hacia su hijo pero la barrera que ellos mismo habían hecho les impidió entrar. El martillo golpeó con fuerza el clavo y este se introdujo de golpe en Draco provocando que este gritara de dolor, la sangre manó de la herida casi al instante y Draco cayó de rodillas aún con el brazo en el aire.

-¡Necesitamos ayudarlo!-gritó Harry sin apartar la vista angustiada de la mano sangrante de Draco. El rubio alzó la mirada y la enfocó en Theodore, el pelinegro casi retrocede con la mirada fría que le daba el chico.

-Theo, Theo… ¿Ya le confesaste a Astoria que ni siquiera pensaste en ella cuando huiste pero que si te dio tiempo a llevar contigo a Millicent?-la rubia se giró hacia el chico que solo apartó la mirada, azorado-Tú tampoco eres tan inocente, Astoria ¿O acaso no me vas a decir que fuiste tú misma la que pidió que fuera yo tu prometido para causarle más daño a Theodore? Ninguno de ustedes está exento de pecado-la mano del otro muchacho se alzó y él sollozó de dolor-1… 2… 3… 4… 5… las manos…-su mirada fue directa al padre Ian que rezaba, el hombre se paralizó y se vio incapaz de apartar su mirada-Amen dico tibi hodie mecum eris in paradiso. (2)-otra vez apareció el clavo, Narcisa sollozó escondiendo su rostro en el pecho de su marido cuando el grito de Draco resonó con el golpe del martillo. Harry se mordió el labio y los ojos se le empañaron.

-Está formando la figura de la cruz-susurró el padre Ian que aún seguía bastante impresionado por lo que el chico le había dicho.

-¡Pansy!-gritó y la chica dio un respingo-¡Sé lo que hiciste el verano pasado!-dijo con un risita tenebrosa mientras su cuerpo se volteaba hacia atrás-¡Deberías confesarle a Granger que te acostaste con Krum en cuarto!-la castaña se giró a mirarla con la boca abierta, Draco volvió a reírse-¡Y yo también!-el rubio interrumpió su risa cuando sus brazos se alzaron y lo hicieron ponerse en pie-¡1!-jadeó-¡2, 3, 4, 5! ¡Los pies!-el brillo se formó esta vez en su pie derecho.

-Por favor, no…-musitó Pansy incapaz de seguir viendo lo que sucedía en el que había sido como un hermano para ella.

-¡Blaise!-el chico lo miró con los ojos húmedos-Mulier ecce filius tuus...-dijo mirando a su madre, luego se giró hacia amigo-ecce mater tua-apenas terminó de decir esas palabras cuando el clavo atravesó su pie y otro grito escapó de su garganta junto a un sollozo ahogado.

-¡Haga algo!-le gritó Harry a el padre pero este parecía simplemente haberse quedado congelado ante lo que veía.

-¡Potter!-Harry miró a Draco acercándose todo lo posible en la barrera, las lágrimas ya caían de sus ojos sin control-Tu destino será peor que el de los demás… olvidarás lo que juraste recordar… odiarás lo que juraste amar… y amarás lo que nunca quisiste… así se ha dicho, así sea-la voz del rubio se había vuelto baja y sin emociones, sus ojos desenfocados parecían ver mucho más allá de aquel lugar-1… 2… 3… 4… 5… Los pies…- el segundo pie fue incrustado y Draco era sujetado casi por la nada, con los clavos sosteniéndolo precariamente- Deus meus Deus meus ut quid dereliquisti me.

-¿No hay nada que podamos hacer?-preguntó Blaise en un susurro angustiado, Narcisa negó con la cabeza.

-No hay solución… ¡No la hay!-sollozó.

-Stefan…-el castaño alzó su mirada hacia él con dolor, sufría por todo lo que le pasaba al rubio y ellos no podían hacer nada por detenerlo-¿Lo has admitido ya? ¿Has admitido que me has deseado desde que puse un pie en tu consulta? ¿Qué quieres tocarme y hacerme gemir bajo tuyo? ¿Qué has soñado conmigo muchas veces? ¿Qué, simplemente, me quieres a tu lado y haz tratado de alejar a Harry inconscientemente?-Stefan bajó la cabeza aceptando la verdad en todo lo que decía.

-¿Te has atrevido a tocar a mi hijo?-preguntó Lucius en voz baja y peligrosa.

-Jamás he puesto un dedo en Draco, señor Malfoy.

-¡1, 2, 3, 4, 5! ¡Los látigos del castigo!-el brillo oscuro se formó detrás de Draco y un látigo de siete puntas apareció tras él- Sitio-sollozó Draco con desesperación antes de gritar cuando el primer golpe cayó en su blanca espalda haciéndolo doblar las rodillas y quedando de manera extraña en el aire.

-¡Por favor, que acabe!-sollozó Astoria incapaz de seguir viendo lo que sucedía, Theo la envolvió en sus brazos y también escondió su rostro hacia lo que sucedía.

-La pérdida de sangre es demasiada, pronto colapsará-susurró Stefan-tenemos que bajar el hechizo.

-¡Padre!-Draco lo miró, su rostro se había puesto pálido por la pérdida de sangre, su pecho se estremecía por lo dificultosa que se hacía su respiración pero igual logró sonreír de lado-Padre, padre, padre… ¿Le has confesado ya a mamá que me… ofreciste como juguete sexual al señor Tenebroso?-Narcisa se separó de su marido para mirarlo al rostro, sin poder creer lo que su hijo acababa de decir. Lucius bajó la mirada con el peso de sus culpas cayéndole en los hombros, una lágrimas se escapó de su rostro y Narcisa sollozó horrorizada al mismo tiempo que le volteaba la cara de una bofetada.

-¡Cómo pudiste!-le gritó retrocediendo para alejarse de él.

-¡Madre!-la rubia se paralizó mientras se giraba para mirar a su hijo-1… 2… 3… 4… 5… Hagamos silencio porque tu nuevo hijo está durmiendo… La corona del rey…-Narcisa abrió la boca sorprendida pensando que en ningún momento le había dicho a su hijo acerca de Teddy. El brillo se formó sobre su cabeza y una corona hecha de espinas de rosa se formó sobre su cabeza.

-Debemos derribar las protecciones ¡Ahora!-dijo Stefan observando con terror la corona-¡No resistirá mucho más!

- Consummatum est-susurró el rubio antes de gritar de dolor al sentir como las espinas se le clavaban en el cráneo.

-¡Vamos!-las cuatro personas que invocaron el hechizo pronunciaron en ese momento su contra hechizo para anularlo, el brillo azul se volvió a notar pero era apenas notorio, Draco se debilitaba de manera alarmante.

-Lo siento…-todos miraron al rubio-lamento todo lo que hice… los amo a todos…-suspiró, la sangre se derramaba por su rostro dándole una apariencia grotesca-1… 2… 3…

-¡Rompan la barrera!-exclamó Stefan.

-4… 5… La lanza del final…-el último brillo apareció delante de Draco, una lanza delgada empezó a formarse de ella.

-¡Vamos, vamos!-murmuró Harry usando su propia varita para romper ese hechizo protector.

- Pater in manus tuas commendo spiritum meum-dijo el rubio mirando hacia el sacerdote y con un movimiento más en el aire, la lanza se clavó en su costado haciendo que su pecho se arqueara y escupió sangre por la boca.

-¡No, Draco!-gritó Harry y corrió hacia él, las barreras le hicieron daño cuando las forzó para pasar, cogió al rubio justo cuando los clavos se desvanecían y cuando sus cuerpos se tocaron una luz brillante lo invadió todo. Magia pura.


Hermione se cerró aún más el abrigo negro sobre su cuerpo, el aire helado empezaba a fastidiarle pero se quedó muy quieta tratando de no molestar a los demás. Unos llantos se escucharon cerca pero ella se negó a voltear. Ron, que estaba parado a su lado, se removió inquietamente y ella le dedicó una mirada dura para que dejara de moverse. Harry estaba muy callado mirando el ataúd frente a ellos, sus ojos verdes estaban un poco perdidos y parecía no escuchar realmente lo que sucedía a su alrededor; Hermione puso una mano en su hombro y el chico le dedicó una vacilante sonrisa. Cuando el servicio acabó los tres se alejaron lentamente, más adelante pudieron ver el grupo de Slytherins que estuvieron con ellos ese fatídico día, no había hablado mucho desde entonces pero Hermione sabía que ellos iban hacia el mismo lugar que ellos.

-Yo iré primero-musitó Harry en voz baja, Hermione asintió y el chico desapareció delante de ella, la chica suspiró y alzó su mirada para ver la de Pansy, la chica la miró atentamente unos momentos, ambas compartiendo el mismo sentimiento luego desviaron su mirada como si nada sucediera ahí. Tomó la mano de Ron para que ambos se desaparecieran y llegaron al lugar en el que habían estado los últimos días, el pelirrojo pasó su brazo por sus hombros ayudándola a caminar aunque ella realmente no lo necesitara pero el consuelo le venía bien. Entraron calladamente en el cuarto blanco y observaron a Harry sentado en una de las sillas con Stefan delante suyo.

-¿Ha habido algún cambio?-murmuró Pansy que venía tras ellos con el resto de Slytherins.

-No, la magia todavía se está adecuando, tenemos que esperar, nada más-todos se sintieron abatidos y miraron el cuerpo que reposaba en la cama.

Las cosas que habían sucedido ese día en la iglesia habían quedado marcadas para siempre en las mentes de todos los que estuvieron presentes. Después de que Harry atrapara a Draco e invocara magia salvaje para salvarlo, todos se desvanecieron porque al no saber lo que hacía, Harry invocó magia vital y no salvaje, solo pensaba en salvar a Draco. Todos fueron retirados de un poco de su magia vital para salvarlo lo que los dejó débiles, no pasó lo mismo con el padre Ian que al ser muggle murió irremediablemente y ellos habían acudido a su funeral esa misma mañana. La magia había entrado en Draco en el momento justo según Stefan pero el chico todavía no reaccionaba. Narcisa y Lucius se habían mantenido en estricto silencio sobre el diario y la maldición Black además de que trataban de superar la crisis matrimonial que tenían luego de saber todo lo que Draco dijo. Theo y Astoria tuvieron varias peleas después de lo que supieron pero fueron los primeros en solucionarlo, ambos estaban enamorados de todas maneras y el compromiso con Draco había quedado anulado. Pansy había hablado con Hermione sobre lo de Víctor pero la castaña simplemente le dijo que ellos no habían estado juntos por entonces así que no tenía problemas con eso. Blaise y Ron eran otra cosa, aunque el pelirrojo había intentado hablar con él, el chico simplemente lo había rechazado con silencio y miradas indescifrables.

-Deberías ir a descansar un poco, Harry-dijo su amiga en voz baja-necesitas ducharte, dormir y reponer fuerzas, cualquier cosa que suceda yo te avisaré-Harry la miró a los ojos intentando no sentir desconfianza de ella, después de todo Draco había revelado los sentimientos de la castaña por él. Se giró a mirar a Stefan pero tampoco confiaba en él, ese hombre deseaba a Draco. Finalmente se volteó hacia la señora Narcisa.

-Regresaré pronto, manténgame al tanto, por favor-la rubia asintió débilmente y el pelinegro finalmente salió.

-Jamás volverá a confiar en mí-susurró Hermione sintiéndose acongojada, Ron frotó su brazo con suavidad.

-Ya se le pasará, todo esto está muy reciente aún-ella asintió confiando en sus palabras, Ron alzó su mirada y se encontró atrapada en los feroces ojos de Blaise antes de que este lo liberara con un gesto de indiferencia y siguiera hablando con Pansy-Ya se le pasará…


Harry cayó dormido apenas tocó la cama de su cuarto, el lugar estaba silencioso por lo que el ruido de la puerta abriéndose sonó con más fuerza que la deseada por la persona que entraba. Un suave rumor de tela se escuchó mientras la persona intrusa abría los doseles de la cama del Gryffindor y se acercaba a él. Ginny se acomodó el cabello y se sentó a su lado, acariciando apenas el cabello negro del chico durmiente; sacó de su bolsillo un frasco de color violeta producto de la combinación de pociones que había dentro.

-Es hora, Harry…-dijo y una sonrisa se formó en su rostro.

¿Fin?


Oh, Dios, sí que me he demorado esta vez, espero que les haya gustado.

Notas:

1. "Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen" - Pater dimitte illis, non enim sciunt, quid faciunt (Lucas, 23: 34).

2. "En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso; o Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso" - Amen dico tibi hodie mecum eris in paradiso (Lucas, 23: 43).

3. "Madre, he ahí tu hijo... hijo, he ahí tu madre"; o "Mujer, aquí tienes a tu hijo... Aquí tienes a tu madre" - Mulier ecce filius tuus... ecce mater tua (Juan, 19: 26-27).

4. "Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado" - Deus meus Deus meus ut quid dereliquisti me (Mateo, 27: 46 y Marcos, 15: 34).

5. "Tengo sed" - Sitio (Juan, 19: 28).

6. "Todo está hecho"; o "Todo se ha cumplido" - Consummatum est (Juan, 19: 30).

7. "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu" - Pater in manus tuas commendo spiritum meum (Lucas, 23: 46).

Para quien no conoce de religión estas son las siete palabras que dijo Jesús en la cruz. Hemos llegado al final de Estigmas y en una semana estaré publicando el epílogo de esta historia. Además tengo el placer de decirles que tendrá una secuela, la cual la tengo ya casi totalmente planeada y espero que vaya yendo bien. Gracias a todas/os los que me siguieron desde el inicio de esta historia. Un beso para todos y las leeré en el epílogo.

Letty Malfoy.