Buenas, como prometí aquí traigo otro capítulo. Lo más pronto que he podido. Luego intentaré subir otro. Quiero que sepáis que van a empezar a entrar en acción más personajes de Uta no Prince-sama, aunque no tengo en mente que aparezcan las chicas. Solo los chicos. De momento Nanami no entra en los planes de mi historia. Pero si me lo pedís, la intentaré introducir en algún momento. Gracias por leerme, sin más dilación os dejo con el capítulo 5.


CAPÍTULO 5

Caminamos despacio hasta la cafetería puesto que allí es donde Clive me va a recoger. Cuando llegamos estamos en silencio. No es un silencio incómodo. Es uno de esos silencios que se podrían considerar parte de la conversación. No puedo evitar mirarle, es tan guapo. Me encanta y no me importaría observarlo durante el resto de mi vida. Me entran unas ganas desmesuradas de besarle y… entonces el coche de Clive para delante nuestra.

-Es mi…- iba a decir tío pero por un momento me planteo la palabra, claro que no puedo contárselo a nadie- …mi tío.

-¡Oh! Me lo he pasado tan bien que la tarde se ha acabado muy pronto- dice apenado.

-Bueno, nos veremos en la academia pronto- digo sonriendo.

-Sí, adiós- contesta.

Estira los brazos y vacila un poco. Noto cómo su expresión se vuelve más confiada y me abraza con cuidado. Luego me abraza con más fuerza y yo le devuelvo el abrazo. Aprovecho para inspirar su olor. Me suelta y se vuelve algo avergonzado

-Adiós…- le digo y me monto corriendo en el coche.

Suspiro aliviada. Si eso hubiese seguido así habría terminado declarándome o besándole. Ha sido demasiado para mí…

Me vuelvo hacia Clive para saludarle.

-Hol…- veo su expresión y se me atragantan las palabras- ¿A qué viene esa mirada asesina?- inquiero.

-Eh, no podría permanecer impasible ante lo que he visto…

-Lo siento…- me siento muy mal, culpable.

-No. No lo sientas. Debes disculparme, no puedo evitarlo.

No te preocupes.

Toca volver a la academia, aunque estoy deseando.

Veré de nuevo a Ittoki-kun. Sé que ha sido poco tiempo pero lo he echado de menos. Aún no me creo que estos sentimientos hayan surgido en mí tan rápidamente.

-¡Stella!- un grito proveniente de la derecha me sorprende tanto que siento algo cercano a un ataque al corazón.

De repente, aparece Shinomiya-san dispuesto a tirarse encima de mí. Me asusto y me quedo paralizada. Él esboza una gran sonrisa. Entonces veo a Ittoki-kun plantarse delante de mí.

-No, Natsuki, no hagas eso- dice nervioso.

Es inútil así que me protege con su cuerpo, en ese justo momento, un chico rubio, de ojos celestes y bajito pasa por nuestro lado y a Ittoki se le ilumina el rostro.

-Mira, Natsuki, es Syo- dice feliz. Natsuki se vuelve hacia el chico que lanza una mirada asesina a Itokki y luego hace una mueca. Shinomiya se lanza encima del chico. Ittoki me apremia a seguir andando para perder de vista a Natsuki.

Recuperamos el aliento escondidos a la vuelta de una esquina.

-¡Qué susto!- digo aún jadeando.

-Sí, te he salvado del ataque de Natsuki- se ríe.

-Menuda forma más extraña de saludarnos, ¿no crees?- por fin respiro de forma menos agitada.

-Sí, pero es que nosotros somos así de extraños- suelta una carcajada.

Entonces inspira fuerte y luego se apoya en la pared y se pasa una de las manos por el pelo. Ese gesto me mata. Noto como la sangre se va a mis mejillas y mi corazón empieza a latir cada vez más rápido.

-Ittoki-kun- le digo- Lo siento, pero voy a hacer que este momento sea aún más raro.

-¿Eh? No te entiendo- me dice desconcertado.

-Yo… tú… me…- no puedo hacerlo, vamos, ánimo- ¡Me gustas mucho, Ittoki-kun!- digo por fin, gritando y con los ojos apretados.

Espero la respuesta. Abro poco a poco los ojos y veo su expresión aún más desconcertada. Entonces baja la mirada y entrecierra los ojos, eso hace su semblante melancólico.

-También me gustas, pero…- empieza- No de la misma forma, Stella. Eres maravillosa y de verdad que te aprecio, aunque no en ese sentido. Pero, por favor, no perdamos nuestra amistad por esto.

Ya está, me ha rechazado. Clive tenía razón.

-No pasa nada- contesto rápidamente con una sonrisa forzada- Lo entiendo, seguiremos siendo amigos. Olvídate de esto, ¿vale? Como si nunca lo hubiese dicho.

Él me mira un momento, yo le sonrío aún más. Entonces asiente.

Voy a mi habitación para soltar las maletas y llorar. Sabía que esto iba a ser así, pero… lo tenía tan claro. Creí que el sentimiento era mutuo pero veo que no ha sido así. Me equivoqué.

Me dirijo a la primera clase aparentando normalidad. Cuando llego, escucho un fragmento de conversación.

-¿Eeeeh? ¿En serio? Vaya, se te ha confesado.- no reconozco la voz, pero es un chico de mi clase.

-Sí, la he rechazado…- es la voz de Ittoki-kun.

-¡¿Eres idiota?! ¿Cómo se te ocurre rechazarla a ella?

-No sé, no siento nada romántico hacia Stella. Ya sé que es muy buena chica. Guapa, inteligente, amable… pero…

-No me refería a eso, tío. ¿Es que no sabes que su custodia la tiene el tipejo ese millonario?- dice el chico.

-Sí, ese tal Clive. Tiene un pastizal. Podrías haber salido con ella. Le sacas algunos regalitos caros y luego rompes la relación- dice un tercer chico a carcajadas.

-Pues yo me la voy a ligar, ya veréis. Jajajajaja- el primer chico que oí hablar se ríe.

Ittoki permanece callado. Yo no lo aguanto más y entro de golpe, con lágrimas en los ojos.

-¡Al menos podrías haberte callado! ¡Te pedí que hicieras como si nunca hubiese pasado! ¡Eres horrible!- salgo de la clase dejando tras de mí a unos compañeros de clase boquiabiertos.

Decido subir a la azotea y pasar allí el día. No creo que nadie suba, así que es un buen escondite. Si me quedo en mi habitación, alguien podría ir a buscarme.

Me parece horrible lo que me ha hecho Ittoki, pero… sigo sintiendo esos sentimientos. Aún estoy enamorada de él. ¿Por qué? No lo entiendo.

Me apoyo contra la pared, alejada de la barandilla. Por muy alta que sea, el simple hecho de divisar el suelo tan lejos de mí me aterra. Suspiro y alzo la cabeza para mirar el cielo. Ya es mediodía y no he comido aún. Me ruge el estómago como si hubiese recordado a la vez que mi cabeza. Por suerte traje mi maletín con los libros y tengo una torta de chocolate. Abro el envase transparente y devoro la tortita. Vuelvo a guardar el envase para tirarlo después y me fijo en mis partituras. Las saco. Hay una canción a medio escribir. Empieza con melancolía, en este momento me siento inspirada para continuarla. Saco un lápiz y una goma y comienzo a tararear lo que llevo escrito.

-Es preciosa- escucho una voz alegre cerca de mí.

No me he dado cuenta, alguien ha entrado. Es Natsuki y lo acompañan el chico rubio de antes.

-Solo tengo el principio…- contesto de forma monótona.

-Stella, sé lo que ha pasado, me lo ha contado Hijirikawa, escuchó a Ittoki.

Suspiro y vuelvo el rostro de modo que no vea mis ojos llorosos. Hijirikawa es ese chico callado de nuestra clase. El de pelo azul. Seguro que alucinó con el numerito que monté.

-Vamos…- Natsuki me anima- todos somos rechazados alguna vez, ¿no?

-Aaaah… no es eso. Sé aceptarlo, lo que me molestó fue lo de después. ¿Cómo pudo contarles a esos chicos lo que había pasado cuando le pedí que lo ignorase? ¿Es que no me ha hecho ya bastante daño?- las lágrimas comienzan a acumularse.

-Ese Ittoki es un bastardo sin corazón- el chico que acompañaba a Shinomiya habla- No debes hacerle caso, los tíos somos así. Seguro que en el fondo está loquito por besarte y a saber qué más…

Abro mucho los ojos sorprendida ante sus palabras. Las lágrimas se han secado. Me pongo colorada hasta las orejas, puedo notarlo. Ambos chicos me miran fijamente y empiezan a carcajear, probablemente ante mi expresión. Al poco, empiezo a reír también.

-Me alegro de que te hayamos podido alegrar- me dice Natsuki sonriendo.

Me restriego el dorso de la mano por los ojos para terminar de borrar los restos de lágrimas de mis ojos.

-Gracias, chicos, de verdad. Dejemos ya ese tema. Respecto a la canción… ¿de verdad te gusta?

-A mí sí- contesta Natsuki con una amplia sonrisa- ¿Y a ti, Syo?- pregunta volviéndose hacia su compañero. Es el chico que usamos de distracción esta mañana. Syo. El otro se queda pensativo, luego me mira serio y me dice:

-¿Podrías tararearla de nuevo?

Natsuki lo mira sorprendido.

-Claro- contesto. Cojo la partitura y me dispongo a tararear.

Cuando termino, ambos se me quedan mirando.

-Stella- me dice Syo- Me interesa mucho esa composición. Quiero…- toma aire- quiero que compongas la canción entera para mí. Yo escribiré la letra.


¿Qué os ha parecido? Espero que os haya gustado lo suficiente como para esperar el siguiente capítulo. Creo que se me empieza a dar mejor esto del suspense. También quiero comunicaros que la parte de suspense ya está formada. la historia de los padres de Stella y todo ese tema. Se me ocurrió hoy. Creo que os gustará, pero hasta dentro de muchos capítulos no será la revelación, eso para el final :)

¡Nos leemos! ^^