Hola que tal a todos, solo pido una disculpa por la demora, pero al final de la historia les explico que ha ocurrido, ahora a leer y disfrutar de la historia.

Como nota los personajes pertenecen a Masashi Kishimoto, yo solo me adjudico con la historia que voy realizando.


Tranquilidad, todo era lo que el ambiente daba, cada tercer día, Hinata cambiaba las flores del jarrón que adornaba esa habitación, ya habían transcurrido quince días desde que la guerra había acabado, y hace doce días que los shinobis pertenecientes a Konoha llegaban felices y victoriosos.

Todavía recordaba como buscaba entre ese barullo a sus conocidos, dio gracias al cielo que estaban con vida, pero la sorpresa se llevó al enterarse del sacrificio que hizo Naruto, dio su vida para que ellos de nueva cuenta pudieran seguir vivos.

Fue entonces que asustada preguntó que le sucedió Naruto, y solo la respuesta de Kakashi "Está inconsciente, no sabemos cuánto ha sido el daño y las consecuencias el haber usado su poder".

La había espantado, y no pasaba el trago amargo de ver ese rubio recostado en la cama de la habitación del hospital, con esas máquinas conectadas en su cuerpo, "no sabremos que tanto puede afectarle en dar su energía, los registros de chakra en su cuerpo son mínimas, y si no evolucionan pronto… me temo que su carrera ninja habrá acabado".

Se cubrió la boca ante esas palabras que sonaban despectivas contenidas en razón, pero a pesar de ello, ella confiaba que el rubio evolucionaría para bien, confiaba ciegamente en que despertaría, pidiendo su tazón de ramen y gritando a los cuatro vientos que se hallaba recuperado y que no era necesario quedarse en ese lugar aburrido.

Solo han pasado quince días, aún no era tiempo de arrojar la toalla. Un toqueteo de la puerta la sacó de sus recuerdos y ansias, volteó a ver como entraba Neji.

-Hinata-Sama.

-Cuantas veces te he dicho que no me digas así. Contesto Hinata con su tono de voz dulce y tranquila.

En ese lapso, siempre Hinata lo visitaba a diario, cuantas emociones, y sentimientos guardaba por Naruto y no importaba el tiempo que transcurría, ella nunca se apartaría de su lado y Neji solo pedía que no sufriera más ella.

Soltándose del agarre de su mano con la de Naruto, se levantó de la silla que estaba situada al lado del rubio, sin ningún miramiento le acarició la mejilla del rubio, y frotó ese cabello rubio, para luego decirle unas palabras al oído –Lucha-.

Neji era quien veía eso, y solo ofreció una pequeña mueca risible en su rostro serio y paciente, era increíble ver la lealtad que en conjunto a los fuertes sentimientos de su prima a Naruto indicaban cuanto ella lo ama.

La deuda de vida que le debía a Naruto era una de por vida, no sabía cuánto agradecimiento y respeto le tenía por el héroe de la guerra, sin lugar a dudas, Naruto le cumplió la promesa impuesta en su pelea de hace años atrás: cambiar su destino. Y la muestra más palpable era que el sello del pájaro enjaulado ya no se encontraba en su frente, por fin hallando la libertad que el deseó.

Hinata salió de la habitación y emprendiendo el regreso a su clan escoltada por Neji, el castaño seguía en sus pensamientos y era increíble saber que Hinata estaba esperando un hijo de Naruto, al principio la noticia fue como balde de agua fría, pero enseguida el saber quién era el padre, juró proteger a su prima y a la vida que esperaba, como muestra de respeto y adeudo.

En cambio Hinata se había impactado al saber que Neji fue una de las víctimas en conjunto con todos los miembros que participaron en esa guerra, incluido su padre. Pero luego de que el rubio usara la técnica del séptimo camino del sabio, no solo ocasionó revivir a todos los miembros de su clan. Si no que a los integrantes del bouke revivieron sin el sello de la supresión.

Le preocupaba una sublevación, o cuando menos un fuerte altercado, pero al contrario de ello, Hiashi fue claro y conciso que ahora todos serían una rama unificada, la guerra había acabado y lo que ahora necesitaban eran ser unidos, Naruto les había dado la respuesta de la paz.

Y fue por ello que por primera vez en su vida, en esa reunión con todos los miembros del clan Hiashi se arrodilló y agachó la cabeza, tocando su frente al suelo, como una clara muestra del arrepentimiento y de las culpas que quería ser expiado.

Era la primera vez que había visto tal acción de su padre, y la segunda que había hecho -la primera fue con Neji- y ahora con estas acciones el clan parecía tener un ambiente distinto a como era antes. Un problema tuvo resolución, pero ahora otro problema se relacionaba con ella y el esperar un hijo.

Cuando la noticia se supo, tenía miedo de las consecuencias que ocurrirían, se sentía que iba a estar sola, pero entonces lo extraño sucedió.

En la sala principal de la mansión del clan, se hallaban Hinata quien solo hacía frente a la vista de su padre, su primo Neji, y su hermana Hanabi, los minutos incesantes pasaban, si bien antes ella acostumbraba a bajar la miraba, ahora solo encaraba con parsimonia y tranquilidad las miradas de su padre, Neji la observaba entre tranquilo y preparado por si algo empezaba a salirse de control, en cuanto su hermana estaba ahí, debatiéndose ir abrazar a su hermana y apoyarla.

-Bien Hinata, es momento que te expliques.

Ella solo asintió ante la demanda de su padre, se oía tranquilo pero no había que confiarse y tenía que tantear el terreno y formular sus palabras –Bueno, creo que sabes que voy a tener un hijo de Naruto… kun- tomo una pausa –Solamente ocurrió, no medí las consecuencias de mis acciones, pero no me arrepiento de lo que hice-

La seguridad se oía en su voz, recordaba a las palabras de su madre cuando tuvo que enfrentarla "No tengas miedo de cambiar, decide que hacer" así había sido esas palabras que ella tomaría con tal de ofrecerle un futuro a su hijo –Si quieres tomar una reprimenda adelante, pero el bebé que espero no reciba ningún castigo, él no tiene nada que ver con lo que hice-.

Neji no daba objeto de creer lo que su prima estaba demostrando, voz segura que nunca había oído, no había tartamudez, no había temor e inseguridad en su mirada, Hiashi volteó a mirarlo, y simplemente asintió.

-Palabras de una persona segura de sí misma, que ya ha tomado decisión y responsabilidad- dictó Hiashi –Dignas para el heredero del clan-.

-Me dicen mis fuentes, y palabras de tu propio primo, que hiciste frente a una de los integrantes más poderosos del clan Hyuuga, ni siquiera yo en mis tiempos jóvenes pude haber derrotado.

Hinata solo pudo saber a quién se refería –No… no había otra alternativa- reconoció la chica.

-Eso ya lo sé, siendo sinceros, no hubiera sido capaz de enfrentar a tu madre en una pelea a muerte.

-Padre.

-Hisana siempre fue el único amor que guardo dentro, pero la muerte me separó de mi felicidad

-Yo…yo… lo siento

-No hay nada que pedir disculpas, es la ley de la vida- dio un suspiro y miró a su hija –Antes de morir, Hisana me hizo que le prometiera cuidar de ustedes dos –mientras les otorgaba una mirada también a Hanabi -que fueran felices… aunque creo que he fallado con esa parte, sobretodo contigo- hizo un ademan con la mano para impedir que Hinata interrumpiera.

-Yo solo pensaba que haciéndote fuerte y fría era lo adecuado, en ti recayeron muchas responsabilidades al ser mi primogénita. La futura líder del clan, pero al parecer creo que fue la peor elección.

-Te volviste tímida, te cerraste en tus fracasos, y yo solamente cultivaba todo eso negándote el reconocimiento y mi decepción.

Hinata solo estaba ahí sentada de rodillas, sus manos apretaban fuertemente sus piernas, unas lágrimas querían hacer compañía a los recuerdos oscuros de su infancia.

-Pero entonces comenzaste a avanzar, volverte fuerte, pero no hallaba el motivo, solo cuando supe que era lo que motivaba seguir adelante… fue que me percaté que sientes algo por Naruto.

Tenía razón Hiashi, si ella estaba ahí labrando su camino, era por la inspiración y ese impulso de valor que fue infectada por Naruto.

-todo el clan le tenemos una deuda, muchos de nosotros no estaríamos aquí… incluyéndome a mí, si no fuera por él, ahora es el padre de la criatura que llevas… siendo sincero, a pesar de lo que haya logrado Naruto, no impide catalogar una deshonra al clan lo que hiciste.

-Padre, si lo que quieres es un castigo, entonces yo estoy dispuesta de recibirlo, pero no quiero que el bebé sea…

-Yo nunca dije de algún castigo, y menos interrumpir a una vida inocente, y más alguien que lleva la sangre de mi sangre.

-Padre entonces….

Solo Hiashi asintió de manera aprobatoria

-¿y el concilio del clan?... – fue la otra cuestión de Hinata.

-Ellos están de acuerdo, una muestra de respeto a quien sacrificó su vida por el clan- esas palabras en la acogieron en orgullo y alegría a Hinata, quien asintió.

-Haré lo que Hisana me hizo que cumpliera, y esta vez quiero hacer todo para poder redimirme- y mirando a su hija, le ofreció una solemne mirada-Hacerlas felices-.

Hinata no evitó, y abalanzándose sobre su padre, le dio un fuerte abrazo, expresivo, sentir ese peso, le recordaba esas muestras de cariño que solo Hisana podía mermar su cara fría sin emociones, era un recuerdo latente que Hinata había heredado de Hisana.

-Gracias Oto-san- Esas palabras ofrecidas por parte de Hinata rompieron el lado adverso de su corazón, era la primera vez que no recibía ese honorable sama, y fue sustituido por ese honorífico de cariño.

Hanabi y Neji observaban la escena conmovidos, era la primera vez que el líder del clan se mostraba apacible y tranquilo, Neji pudo distinguir por el comportamiento corporal de Hiashi expresaba felicidad, algo nunca antes visto. Terminado el abrazo, Hiashi habló de nuevo.

-Solo que hay una condición.

Casarse antes de un año con Naruto era la condición, a pesar del permiso por parte del consejo, a los ancianos les era admisible que Hinata tuviera el niño, pero no iban a permitir el hecho de que no estaba casada.

Casarse. Esa palabra era en realidad su sueño, lejano, pero lo era el poder casarse con Naruto Uzumaki. Ahora la cuestión era ¿Qué sigue?, muchas respuestas, muchas alternativas podría predecir de este panorama. Así que ahora era cuestión de esperar a lo que sucediera de Naruto.

Pero entonces reflexionó y procuraría que seguiría adelante a pesar de lo que ocurra, le brindaría amor y cariño sobre todo a la vida que estaba formándose en su vientre, al igual esperaba que Naruto reconociera a ese niño como su hijo, también brindaría amor y cariño al menos… ¡pero qué era lo que estaba pensando! Estaba sonándose fatalista y ya se estaba derrotando sus pensamientos.

Naruto le ofreció la oportunidad, y ella ya se estaba imaginando lo peor, no podía negar que era una posibilidad, estos sentimiento estaban chocando, y de nuevo esa inseguridad se instalaba en su ser, entonces se sintió mareada por causa de sus emociones, que tonta era, no debía de alterarse por el bien de su hijo.

Qué raro escuchar eso, un hijo que Naruto y ella, se oía bien, y en una parte sentía que su sueño estaba completo. Ahora necesitaba a Naruto tenerlo a su lado para siempre y su felicidad sería renuente.

.-.-.-.-.-

Otra mañana incesante, levantándose de su habitación con algo de dificultad y rapidez, se dirigió al baño, y entonces no evito en sacar lo que su estómago había cenado, los vómitos, mareos y cansancio eran evidentes, a su vez la hacían sentir más débil.

Arrodillada enfrente del retrete del baño, se limpiaba los residuos de su boca, y unos suaves toques se escucharon en la puerta, y la voz de Hanabi habló –Hermana, ¿todo bien?

-No te preocupes, solo me sentí asqueada.

-¿Es común que suceda todo eso?

Hinata salió del baño para ver a su hermana, y después de darle un gesto afirmativo, Hinata se dirigió a su cuarto, seguida de su hermana.

Vestía su ropa de dormir, y buscando ropa limpia para ponerse en ese día, tenía un día algo complejo.

-¿Iras a verlo de nuevo?

Solo Hinata supo a quien se refería, así que simplemente afirmo la pregunta.

-Estaré a su lado hasta que despierte, Naruto ha hecho mucho por todos, es lo menos que puedo hacer- y se retiró de su cuarto para ir a tomarse una ducha.

Otro motivo, era que ese día era muy especial, y junto con todos los detalles que había estado planeando para ese momento.

Hanabi en cambio estaba preocupada de su hermana, pero mientras haya esperanza, la apoyaría, y estaría a su lado.

.-.-.-.-

Terminando de arreglarse y luego de haberse preparado para el día de hoy, mirando la fecha del calendario, era el 10 de octubre una fecha especial por los acontecimientos que en conjunto habían sucedido, el ataque del Kyuubi, la muerte del cuarto Hokage, pero lo que era especial era el cumpleaños de Naruto.

Teniendo los preparativos listos para ese día, se dirigió al hospital acompañada de Neji, hoy tenía revisión de su embarazo, y también visitará a Naruto, el trayecto tranquilo demostraba que la guerra nunca había sucedido, la prueba clara era la presencia de la mayoría de los ninjas de Konoha así como civiles.

Ahora todo se respiraba tranquilidad, pasando enfrente de los hogares, algunos mostraban colgada en la fachada de la puerta de las viviendas una bandera negra, con el símbolo blanco de la aldea, ese era indicio de que un ninja que residía en esa casa murió valerosamente en la guerra, defendiendo sus ideales, y su gente.

Y en particular esa fachada era la casa donde Sakura vivía, y alrededor de ella estaba adornada con varios arreglos florales y mensajes de dedicatoria, agradecimiento y de pésame a la familia. Su vida por la salvación de Naruto va a ser un momento memorable, y jamás será olvidado, no mientras la vida de Naruto prevalezca y honre su elección

Era una pena que Naruto no hubiera podido salvar a todos, solamente lo que quedaba hacer era la aceptación, y superar esa pérdida. Esa palabra la había conocido desde antes, cuando perdió a su madre, era el día más triste de su vida, y fue entonces el dolor que por dentro se había acumulado.

Pero comparado a Naruto había perdido casi todo, sus padres, sus compañeros de equipo, y a su padrino. Todos ellos eran lo más cercano y eran los primeros que habían aceptado a Naruto en su infancia. Estaba preocupada cuando el rubio despertara, recuperar la noción, y darse cuenta que tuvo que matar a su amigo, y ver como su compañera de equipo sacrificó su vida por Naruto.

No es justo, y con ese motivo, ella estaría a su lado, sin importar que pueda ocurrir, ofreciéndole la mano y el apoyo con tal de que Naruto se levante, tal como una vez él hizo inconscientemente por ella.

Llegando a la recepción del hospital, la enfermera encargada le indico que Shizune se encontraba ausente –Tuvo una junta con la quinta Hokage, y es por ello que hoy le atenderá- mientras ojeaba la enfermera la lista –Ino Yamanaka-.

Hinata solo asintió y dirigiéndose al consultorio de su amiga. Entre los pasillos del hospital llegó al lugar indicado y tocando la puerta, recibió un "pase" por parte de Ino.

-¡Ha, Hinata!

-Hola Ino-san.

-Que sorpresa, no me esperaba que iba ser a ti quien revisara- dijo Ino con entusiasmo. Hinata adentrándose al consultorio observaba como mientras Ino se preparaba, le indicó se recostara en la cama para la revisión.

Recostándose en esa cama de consultorio, Hinata se quitó la chamarra como era costumbre y alzándose la blusa en la extensión de su vientre, Ino se colocó a su lado

-¿Ya te sabes la rutina cierto?

-Es la segunda cita que tengo, Shizune era la que me hacía las revisiones.

-Ya veo- dijo con naturalidad Ino que comenzó a hacer su chequeo y transcurrieron unos minutos para que Ino hablara–El feto sí que es muy curioso.

-¿Ocurre algo?- preguntó a alarmada.

-Al contrario- tranquilizó Ino –Esta todo en orden, cuando imprimo un poco de chakra, el responde con una emanación de energía, parece ser muy sensible con el chakra.

-Eso me dijo Shizune la última vez, a veces siento que me debilito, pero enseguida su energía me pasa, y me siento como si nunca me hubiese agitado.

-Cuando un bebé está gestando, la madre distribuye su chakra para que se empieza a formar, pero en tu caso no solo tu distribuyes chakra, él bebe emana su propio chakra… es muy peculiar, es como si ambos se estuvieran retroalimentando.

-Lo sé… de no haber sido así… yo hubiera muerto en la guerra…

El recuerdo de aquel enfrentamiento contra su madre era uno de sus momento más impactantes en su vida.

-Hinata- Ino dirigió su mirada a la chica, sabía de antemano que fue separada del frente de batalla, pero las razones fueron ocultas hasta el regreso de la aldea y escuchar entre las pláticas e verdadero motivo.

-Cuando fui herida a muerte contra mi madre- su temblorosa voz mostraba el esfuerzo que reflejaba en hablar.

-Mejor no te esfuerces, que no queremos ningún mal con el pequeñín- la muestra de profesionalismo y seriedad calmaron las aguas del miedo a Hinata, y lo comprendía luego de una guerra, admitiendo, ella sufrió de momento al enterarse que su padre había muerto, y luego del momento en que se manifestó el Juubi por completo y arraso el campo de batalla, se llenó de terror al verse desangrándose de forma exagerada, sin poder hacer algo y entonces perdió la consciencia. Recomponiéndose, siguió con lo suyo, ver si todo estaba en orden, tanto el bebé, como en Hinata.

Hinata en tanto solo se relajaba y sentía ese cosquilleo en su vientre, los minutos siguieron, hasta que Ino habló.

-Todo está en orden- parándose la rubia, se dirigió a su escritorio hizo las anotaciones y comenzó a elaborar una receta –Necesitamos que mantengas tu alimentación en orden, y no te esfuerces, y menos tengas mucha carga emocional.

En cuanto Hinata escuchaba las indicaciones de su médico, se puso de nuevo esa frondosa chaqueta.

-Te recetaré estás vitaminas, y los suplementos, y por favor come mucho ácido fólico, la cita será dentro de quince días, para ver cómo sigue.

Asintiendo la consulta, todo iba normal, cuando fueron aclarados todas las cuestiones del por qué su embarazo resultaba tan extraño, retomaron a las pláticas de Shizune y Tsunade.

Y solamente la conclusión era del clan Uzumaki, y Naruto el pertenecer a la línea directa de la casta principal, era obvio que sus hijos heredarían los beneficios del clan y solo era un complemento más apetecible para tener una camada de futuros shinobis.

Solo entonces así pudo despejar su mente, en el corto trayecto para ir a la habitación del rubio, entrando, ahí estaba de nuevo Naruto sumido en la inconsciencia, solamente se sentó a su lado y miró detenidamente al rubio, para ver si algo había cambiado, pero el panorama era igual.

-Felicidades Naruto- Habló ella y previamente ya preparando esa pequeña celebración en el cuarto, y dejando el pequeño detalle de un obsequio en la mesa que estaba al lado del rubio, esperaba que el rubio despertara prontamente para que pudiera abrir aquel detalle.

-Sabes Naruto- siempre hacía esa conversación, a pesar de que era muy probable que el rubio no escuchara sus conversaciones, no es justo.

-Hoy fui a ver cómo sigue nuestro bebé- hizo una pausa y se acarició el vientre -se escucha muy raro, pero todo está bien, sigue normal y mientras yo me cuide y siga las indicaciones saldrá sano. La costumbre le hizo tomar la mano del rubio, y entrelazar sus dedos.

-En unos tres meses más podremos saber si es niño o niña, pero yo dije que no me dijeran su sexo, es una sorpresa.

Apreciaba la parsimoniosa respiración constante de Naruto, su rostro neutro indicaba que todo estaba bien, sus muñecas estaban conectados a las maquinas, midiendo sus signos vitales y alimentándolo.

Volteo a ver la mesita de noche, viendo una fotografía enmarcada, se mostraba el cuarto Hokage feliz y tranquilo, abrazando por detrás a una mujer de cabello tan largo y pelirrojo, las facciones eran similares a Naruto, y heredando el color y la textura del cabello del cuarto Hokage, los padres de Naruto solo sonreían en esa foto, pero lo peculiar, era el vientre abultado de la mujer pelirroja; estaba embarazada de Naruto.

Cuando Tsunade colocó esa foto en ese lugar, y enseguida explicándole la historia de esa foto y quienes eran ellos, quedó sorprendida al enterarse que el héroe de la aldea, el cuarto Hokage es el padre de Naruto, ahora entendía donde había heredado Naruto esa voluntad inquebrantable.

Aunque no pensara en ello, Tsunade le contó que Naruto había heredado las actitudes y ese entusiasmo tan efusivo a su madre, vaya ironía el pensar que el cuarto Hokage haya emparentado con una mujer tan explosiva y extrovertida.

Dirigió su mirada al rubio que yacía recostado en la cama, ahora se había puesto a pensar ¿Cómo será su hijo?, era un misterio a quien se parecería, ¿tendría esa timidez y tranquilidad como ella misma?, ¿o será hiperactivo y expresivo como Naruto?

-Todos han estado pendientes conmigo, es raro recibir esa atención, no me desagrada, pero parece que me trataran como si estuviera lisiada o si en un momento me sucedería algo grave.

Sus quejas de su día a día eran las historias relatadas, al término del mediodía llegaban las visitas, por parte de Kiba, Shino, Kakashi, Kurenai con el pequeño Koharu entre sus brazos. Las visitas en su habitación por los demás eran periódicas, desde Kakashi, hasta todos que anteriormente fueron conocidos como los nueve novatos.

El día pasó y las citas terminaron, sin ningún avance o cambio en el estado de salud del rubio. No es justo.

Y la rutina se hizo repetir, cada día de la semana siempre hacía eso, y cuando un mes había transcurrido, Hinata ahora se hallaba con diez semanas de embarazo, y de nuevo en la habitación, solo recordaba las palabras de Tsunade, quien le explicaba muchas razones que su embarazo se mostraba tan inusual, pero para el clan tenía un significado.

-¿Yobidasu no Chi?

-Así es Hinata, el clan Uzumaki ha prosperado gracias a muchos rasgos, Yobidasu No Chi es una manera para saber si el bebé en desarrollo estaba en peligro, por eso Naruto llegó al campamento, y te salvó.

-También cuando fui atacada por…Uchiha, luego sentí su poder recorrerme, es como si recibiera un poco el poder y curación por Naruto.

-La energía se transmite entre ellos, también hay otro beneficio.

Hinata dirigió su atención a Tsunade, ella sacó una carpeta donde tenía registros de matrimonios y de defunciones.

-Los Uzumaki poseen un vínculo de emparejamiento único y especial, cuando alguien ajeno al clan se empareja con un Uzumaki, este recibe inconscientemente chakra en muestras de amor puro.

-¿Cómo besos y abrazos?

Tsunade asintió, y agregó –Y también cuando hacen el amor-.

Hinata abrió desmesuradamente los ojos, en cuanto escuchaba las palabras de Tsunade.

-De este modo garantiza una longevidad en ambos, era poco común que hubiera viudos, salvo cuando por causas mayores uno moría, mi abuelo, el primer Hokage era el más fuerte, pero cuando contrajo nupcias con mi abuela se volvió en el ninja más poderoso, y solo mira.

Los papeles que mostraba las fechas de matrimonio entre miembros del clan y personas ajenas a ellos, lo curioso era cuando las fechas de defunción indicaban que cuando un Uzumaki moría, a la par moría su pareja con una diferencia de más menos una semana.

-La palabra para esto es Eien- Completó Shizune que se encontraba presente.

-Lo ocurrido entre tú y Naruto, adquiriste un poco más de esperanzas de vida y más poder.

Ahora Hinata comprendía porque sus niveles de chakra y poder aumentaron, y lo que más le llenaba de extrañas sensaciones, era saber algunos secretos de los orígenes de Naruto.

Una pequeña sonrisa provino de sus labios, vivir hasta que la muerte los separe, era algo especial, y el hecho que eso suceda entre ellos la llenaban de felicidad. Era el anhelo más grande de su vida, pero a su vez el temor de todos: ser rechazada.

.-.-.-.-.-.

Salía del hospital, la hora de visitas ya había llegado a su fin, tomando rumbo distinto a los territorios del clan, Hinata se dirigió a la zona de los campos de entrenamiento, a una zona en específica, seguida de su primo Neji, él sabía cuáles eran las intenciones de su prima.

Y es entonces que llegando al ligar indicado, donde una gran piedra de formas geométricas irregulares estaba erguida, y estaban plasmados todos los nombres de los shinobis que sacrificaron su vida cumpliendo su deber.

Dejó un ramo de flores que había preparado para ese recuerdo, eran las preferidas de Sakura. Agachándose lo suficiente las colocó con cuidado, y quedándose parada por varios minutos oró por el recuerdo de Sakura.

Dar la vida estaba arraigado en la voluntad de fuego, ella entendía el significado, su tío Hiashi lo había hecho, también el tercer Hokage, al igual que todos los shinobis caídos, ahora alguien tan cercano y de su edad como Sakura era de reconocer y un acto de fe entregar su vida por otra.

Agradecía por haber resucitado a Naruto sin importar las consecuencias y era una muestra de respeto, entonces sintió que alguien se posaba a su lado.

-Kakashi-sensei.

-¿Con que dejando flores otra vez cierto?

Hinata solo asintió mientras su mirada la dirigía a la piedra de los caídos. Ambos ninjas estaban solo observando, sin mediar una palabra, hasta que Hinata cortó el silencio.

-¿Por qué ella tuvo que sacrificar su vida?- era la cuestión que formuló Hinata.

-Muchas veces la gente más cercana hace algo por sus seres queridos, se sacrifican arriesgando su vida, porque no hay dolor más fuerte de perder a alguien, es más fuerte eso que una herida.

-Una herida puede sanarse, pero una perdida nunca regresará, muchas veces sacrificamos nuestra vida con tal de no sufrir.

Tenía razón Kakashi, ella sin dudarlo entregaría mil veces su vida con solo tratar de salvaguardar la integridad del rubio, ella no soportaría el simple hecho de ver a Naruto muerto, se moriría de tristeza.

-Pero cargar esos sacrificios son muy difíciles de llevar, uno despierta enterándose que tu mejor amigo sacrificó su vida por ti, o matar a la chica que prometiste cuidar con tu vida, es triste y desolado.

-Querrás morirte, buscar culpables, encontrar maneras de desahogarte, eso es lo que siento a veces.

-¿Y qué es lo que evitas hacerlo?

-Simple- hizo una expresión cotidiana –Seguir adelante, cumplir con la promesa de seguir vivo, no desperdiciar la oportunidad que te han regalado - y de nuevo prosiguió Kakashi -Naruto nunca ha experimentado esa sensación, pero no está solo

Y tocando el hombro de Hinata en un gesto de apoyo y confianza, Hinata solo asintió las palabras de Kakashi, sin tener el acierto de que hacer.

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Otro mes más, Hinata llevaba tres meses y medio de embarazo, y poco a poco notaba que su vientre empezaba a adquirir la forma de su estado, siempre la rutina repetía, y también las esperanzas se mantenían latentes.

Los chequeos generales con Shizune decían que todo iba bien, no había ninguna anomalía por parte del pequeño. Fue en ese tiempo que sus actividades solo recayeron en dormir, descansar y estar aquí en el hospital, que parecía ser su segunda casa, los entrenamientos, y sobre todo las misiones quedaron relegados a un lado, salvo salir a caminar y hacer ejercicios que al menos le despejen su mente y liberen su cuerpo.

El estado del rubio no había avanzado tanto como desde el inicio, solo unas leves mejorías y eso era todo, según Tsunade ya había hecho todo lo posible, solo era cuestión de confiar en la voluntad y las ganas de seguir adelante del rubio.

Abriendo la puerta, se mostraba Kakashi, Neji estaba ausente por una misión, el sensei del rubio ahora era que la acompañaba en donde ella se movía.

-Que han dicho los doctores- sin despegar la vista de su lectura erótica, Kakashi hizo la conversación

Ella suspiró –No ha cambiado mucho, solo leves mejorías-.

El panorama era evidente –Él lo logrará, el no rompe sus promesas, ese es su camino ninja-. Palabras que la alentaban y querían ahuyentar sus preocupaciones.

Hinata asintió

-Cuando mi maestro se enteró de que Kushina esperaba a Naruto, él se mostraba efusivo, y muy ansioso, se había enamorado más aún de Kushina.

Hinata volteó a ver a Kakashi

-Y antes de que Asuma falleciera, no sabes cómo se había puesto de la emoción al enterarse que Kurenai estaba embarazada, todavía recuerdo lo borracho que se puso por andar celebrando ese momento.

Hinata le daba gracia cuando se enteró de la noticia de su mentora, verla con esa emoción y con ese sentimiento de maternidad, pero la repentina partida de Asuma le veía que tan frágil se volvía Kurenai, enfrentarse a un futuro sola, sin tener la compañía de su ser amado a su lado, era frustrante y triste, a pesar de las ayudas que recibía por parte del clan Sarutobi, así también de las atenciones de su equipo, y el de los discípulos de Asuma, no era lo mismo.

Y esa similitud era lo que le atormentaba, pero Kakashi colocó una mano en su hombro.

-Naruto ahora se hallará solo y necesitará apoyo, alguien que reconforte el vacío de su corazón- de nueva cuenta Kakashi le hizo hincapié de esas palabras que había hecho hincapié en el monumento de los caídos.

-Kakashi-sensei, yo no sé si sea la indicada- aclaró Hinata, aún recordaba esas palabras de Kakashi en el monumento que recordaba la memoria de los ninjas, quería ser optimista pero siendo sincera no sabría si llegara a hacer tal hazaña.

-Yo no lo creo así, Naruto tiene una pequeña familia que formar, ¿Sabes que fueron sus últimas palabras? Ahora Kakashi quería darle ese empujón a Hinata quien ella solo negó y el peli plateado mostró un gesto solemne

-Quisiera haber sentido el amor de Hinata.

Solo quedó ahí parada, paralizada, pensaba que sería una broma, o un genjutsu, pero no lo era así estaba ahí parada, no pudo evitar soltar una pequeña lágrima.

-Naruto se ha preocupado por ustedes dos, se lamentaba el hecho de no poder estar juntos, cuando se enteró que fuiste atacada por… Sasuke… se enfureció como no tienes idea- hacía remembranza Kakashi en ese momento tan crítico que ocurrió.

Abierto sus ojos a lo más que podía, Hinata sentía las mejillas colorearse de rojo, nunca, nadie se había preocupado de esa manera, sobretodo Naruto, esa historia solo aceleró los latidos de su corazón

-pero ahora está el aquí, toma una oportunidad que te están ofreciendo, y dale lo que Naruto ha ansiado aparte de reconocimiento y aceptación –Y Kakashi hizo un gesto que a través de la máscara reflejaba su sonrisa -dale amor.

Volteó a ver al rubio, y tomó su mano, nunca había pensado que esas fueran las palabras que se hizo despedir, y ahora demostraba un acto que era difícil de creer, pero Kakashi le había constatado todo aquello.

La hora de visita terminó y Kakashi escoltó a Hinata a su hogar, en la mansión del clan.

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Cada vez su vientre se empezaba a abultarse más, el cuarto mes Hinata ya empezaba a hacerse la idea de comprar ropa de maternidad, los chequeos y cuidados que ha realizado eran constantes, toda la aldea estaba expectante con el héroe del mundo Shinobi, comunicación constante y mensajes de parte de las otras aldeas era la muestra de preocupación.

Muchas asistencias médicas por todos lados y búsqueda de soluciones infructuosas era lo que hacían entre semanas, transferencia de chakra, métodos médicos complejos, pero no había nada que hacer.

Su estado la ponía más soñolienta, y caía rendida a los brazos de Morfeo cada vez que ocurría, Tsunade le había indicado que todo era normal, pero ahora ya sufría las añoranzas de los antojos, y cada vez que ocurría, ansiaba comer alimentos de los más extraños, lo curioso de todo era que quería alimentarse de un platillo especial: el ramen.

Estaba un poco avergonzada, pero no era el hecho por el platillo, si no por que consumía cantidades desproporcionadas –la ración mínima era de cuatro platos-, según Kakashi, Kushina igual tenía los antojos de ramen, y sus raciones son similares a los suyos.

Tapándose ante el las últimas heladas de invierno, Hinata denotaba una nueva faceta desconocida, pero a la vez agradable. Cada día se veía radiante y más hermosa, razones podría ser por el estado que estaba pasando, el chequeo de su bebé era normal, y aunque se desarrollaba de forma precoz, no indicaba algún peligro, o anomalías.

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Abrió sus ojos por fin, se sentía cansado y débil, le costaba un esfuerzo tratar de moverse, las heridas de su cuerpo se habían cicatrizado, pero las de su corazón y su mente ni siquiera se habían coagulado.

Dolor y tristeza, no podría decir que más era lo que sentía en estos momentos, su respiración un poco agitada la trataba de controlar, solo observaba el techo blanco del cuarto, volteando su cabeza observo las maquinas conectadas a sus muñecas, no era necesario ser inteligente para darse cuenta que estaba en el hospital.

Y del hospital de nuevo le hizo recordar a su amiga médico, y otra vez su mente se bloqueó, solamente quedando sus recuerdos de haber sido revivido por Sakura y luego el intento fallido de usar el séptimo camino del sabio. Que al final de cuentas Kakashi lo dejó inconsciente.

Siempre había jurado proteger a todos a su alrededor, pero ahora con la ausencia de Sakura, y la muerte de Sasuke no sabía si podía reponerse.

Se incorporó de manera milagrosa en la cama y sentado, recargado su espalda con el respaldo de la cama, se quedó estático, quería morirse, ya no soportaba el hecho de vivir a expensas de otros, no quería ver a más gente sufrir pos su cuenta, pero ahora ya había sucedido, y solo quedaba aceptar, pero no podía, una estaca sentía que se le había incrustado en su corazón, y un vacío que se cerraba en su garganta. No era justo.

Encerrado en su mundo de miedo, no se percató cuando abrieron la puerta, para enseguida escuchar como algo caía al suelo, volteó su mirada, y la vio a ella, con el pelo un poco más largo de lo que recordaba, el objeto que había tirado eran esas flores de invierno blanco, y esa expresión en su cara llena de sorpresa.

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Lo que tenía de peculiar en la mansión Hyuuga era ese jardín que había heredado de su madre, ese lugar donde la vida se daba sin importar la estación del año, y para esta temporada ya estaban listas las rosas de invierno que crecían en las altas montañas heladas, pero en su casa podía cultivarlas con un poco de dedicación y esfuerzo.

Su padre había estado presente y al cuidado de lo que hacía, y solo le decía que recordaba mucho a Hisana cuando estaba en cinta de ella, evocaba más los recuerdos cuando ella trabajaba en aquel jardín.

Era raro escuchar eso de padre, y más cuando pensaba que era frio y serio, pero al parecer los cambios en la guerra también hicieron ver que su padre era inquebrantable.

El trato entre padre e hija se había suavizado tanto que había momentos que Hiashi la acompañaba al hospital y en especial cuando eran sus revisiones periódicas.

Ese día había llegado al hospital, ya era costumbre pasarse directamente a la habitación del rubio, sin solicitar permiso, subió las escaleras con algo de esfuerzo hasta llegar al piso indicado, con pasos tranquilos avanzaba sobre el corredor del pasillo, hasta llegar al cuarto del rubio, y entonces abrió la puerta.

Lo que había esperado durante estos meses se estaba volviéndose una realidad, impresionada estaba que dejó caer las flores, el ligero sonido que hicieron estas al chocar al suelo y fue cuando se volvió presa de la mirada del rubio, se mostraba triste y consternado, parada y estática, con un poco de rubor en sus mejillas, sentía que se le escapaba el aire y las sensaciones le recorrieron en su cuerpo.

Naruto la observaba, tardó un poco en ubicarla, pero al reconocerla solo atinó en ofrecerle una sonrisa. Ahora todo se le vino a la mente, ellos dos, luego la guerra y el enterarse de la noticia más inesperada donde ambos esperaban un hijo.

La vida viene, la vida se va, Sasuke y Sakura se habían ido, pero ahora era momento de empezar a madurar, y crecer, seguir adelante, iba a costar mucho trabajo y dolor, pero no estaba solo, ahora una vida que pertenecía a su descendencia estaba en camino, y el comprendía el dolor de no tener a alguien fraternal a su lado, y ese bebé y menos Hinata iban a estar solos.

Sakura dio su vida para que el hallara la felicidad, sería un desperdicio dejar pasar la oportunidad, o retractarse a sus palabras.

Ambos estáticos, solo observándose, Naruto hizo un gesto de ser arropado en los brazos del consuelo, Hinata entendió el mudo y necesitado mensaje y acercándose, el rubio se sujetó de la cintura de Hinata, y sintiendo más de cerca el bulto que estaba creciendo, se abrazó con cuidado, pudo solo soltar unas lágrimas, tan raras donde contenían tristeza y miedo que reflejaban en esos instantes su corazón, pero su mente decisiva le hizo recordar que ahora todo seguiría adelante.

Solo Hinata pudo corresponder el abrazo del rubio, y acariciando sus cabellos, haciendo un gesto tranquilizador.

La puerta del cuarto se abrió, entrando una Shizune alarmada y preparada para auxiliar a Naruto, se detuvo en el umbral de la puerta, atestiguando del momento frágil de Naruto y ser recibido entre los confortables brazos de Hinata.

Naruto había despertado, ahora una nueva historia empezaba a forjarse, donde sus metas y sus sueños irían de la mano con la promesa de dar una oportunidad de ser amado, y ser recíproco con esa promesa, ahora no iba a estar solo, Hinata estaba a su lado, ella junto con el pequeño que esperan.


Bueno, ojalá les haya gustado, y haber si no he perdido a gente que ha seguido esta historia.

Los motivos de mi retardo son por motivos de trabajo y escuela, en estas semanas he estado cayendo en la rutina de trabajo-escuela-hacer tarea- dormir, y en esta semana que pasó estuve en periodo de exámenes y en unas materias necesitaba entregar adelantos de proyecto, encima en mi trabajo he tenido mucha carga de proyectos y he tenido que quedar en las oficinas para terminar a tiempo.

Así que me transformé en un zombie andante, y lo digo de manera literal, luego para mantenerme despierto abusé del café, que sin mentirles sufrí sobredosis de cafeína, y si les digo que se siente solo les resumo que es lo peor que uno le puede pasarle, temblaba, sudaba, no paraba de tartamudear... ufff esa vez me intervinieron a una clínica pero solo duré medio día ahí, me estabilizaron y salí por mi propio pie :).

Por fortuna ya se acabarón las semanas de examen y el trabajó se amainó, así que tuve tiempo para seguir con la historia.

Nos veremos en la próxima actualización que será breve, y agradezco a quienes me han agregado a la lista de autores favoritos, así como los que han marcado esta historia a su favorita y agradezco de corazón los que dejan un comentario, mando saludos a isabela17anime, tiyo, alyzama, lilipilli, artemisa12, y a ares-sama.