Ok, esta vez salí inspirado para apresurarme en sacar este cap, las ideas salieron y ps las aproveché, solamente deseo que gocen de esta lectura, así como yo la elaboré.
Los derechos de los personajes pertenecen a Masashi Kishimoto
Nada más relajante y tranquilo que un baño tibio y en conjunto de darle su baño a su hijo era reconfortante, un poco de ayuda de Naruto para vestirlo y luego amamantarlo, era lo que se vivía día a día.
Todo era tan perfecto que parecía un sueño, pero esto era una realidad, ese instinto materno le embargaba, siempre procuraría brindarle todo su amor a su hijo, quien poco a poco cerraba sus ojos cansados, y entre arrullos, el bebé se soltó del pecho de su madre, para reposar en un largo descanso.
Todo eso observaba el rubio, absorto en los tratos y cuidados que aquella chica daba a su hijo, expresar ese amor hacía que las sensaciones por Hinata se hicieran más fuertes e intensas, eso no se comparaba por lo que sentía antes con Sakura, si alguien le hubiera dicho que estuviera enamorado por la chica más callada y tímida de su generación, simplemente no le creería.
Pero ahora las cosas se dieron, ambos compartieron una noche muy prematura, y donde su historia empezó.
Apoyándose un poco de su bastón, ahora ya no era necesario depender de una andadera, su recuperación progresaba de forma significativa. Se dirigió hacía Hinata, colocándose a su lado, ella colocó suavemente al bebé y lo cubrió con una manta amarilla, ambos veían como el pequeño respiraba tranquilamente.
Muchos pensamientos eran los que surgían, sin lugar a dudas tenían una responsabilidad y afrontándola sin retroceder harían del pequeño un gran hombre, que se sintiesen orgullosos.
Recargó su cabeza en el hombro del rubio, su hijo iba a cumplir el mes de nacido, aunque se adelantó por dos semanas, se encontraba saludable y vivaz.
-Es curioso que se vea tan tierno durmiendo así, pero como despierta en las noches.
-Todos los bebes son así, y tú lo cuidas.
-Y no me quejo, es lo menos que puedo hacer, lo bañas lo alimentas y además te encargas de mí.
Y tenía razón el rubio, todos los días ella se encargaba de cumplir con su palabra que se propuso.
-¿Habré sido así de pequeño?
-Me imagino a un pequeño rubio de ojos azules y marquitas gritando a todo pulmón la atención que quería.
-Es posible.
Naruto en un movimiento acostumbrado buscó ciegamente con su mano la de ella, encontrándola la entrelazó.
-Shizune dijo que si sigo evolucionando a este ritmo, podré ya valerme sin necesidad de usar el bastón, y en cuestión a si puedo continuar con un ninja…
El rubio suspiro cansado, pero no se veía frustrado y ni desilusionado –Me cuesta mucho trabajo controlarme-
Cuando hicieron los exámenes para valorar si su carrera ninja no se comprometía, en un principio Shizune e Ino lo estudiaban, aquella vez no podía producir ni una muestra de su poder, nada.
Tan asustado y desalentado estaba en esos momentos, la idea de no ser ninja acabaría con sus sueños y aspiraciones. Hinata a su lado igual compartía esos sentimientos, usando el byakugan trató de ver algún rastro de chakra, pero parecía que estaba escaneando a un aldeano cualquiera.
Y en un gruñido de impotencia, Naruto se concentró más de lo que pudo, cerrando los ojos fuertemente y juntando las manos para emanar poder, trajo de consecuencia inesperada una explosión de chakra, lanzando a unos metros a las mujeres médicos, y la onda de poder le llegó a Hinata, recorriéndole todo el cuerpo, y siguiéndose expandiendo para atravesar el edificio y después rodear toda Konoha, alarmó a todos los ninjas presentes de aquel suceso, quienes se dirigieron al hospital, en conjunto de una Tsunade escoltada de Anbus para saber el origen de esta situación.
Aquel suceso hizo reconocer su huella del ninja número uno en sorprender, Naruto estaba avergonzado.
Los estudios más minuciosos y hechos por Tsunade le indicaron que Naruto había llegado a otro nivel que superaba los poderes de un Shinobi común, más allá de los poderes del primer Hokage, se estaba volviendo una leyenda viviente, ahora era cuestión de hacer entrenamiento y controlar ese poder.
Así que, aparte de dirigirse al hospital para seguir con sus ejercicios, ahora tomaba sus entrenamientos para rehabilitarse, con ayuda de Kakashi, Hinata y todos sus amigos.
Para después de esa extenuante jornada regresar a la mansión y atender sus responsabilidades de padre.
No era más necesario que se quedara en el hospital, a la par cuando Hinata le dieron de alta, también a Naruto le otorgaron esa etiqueta médica.
Hinata tenía el cobijo de la mansión Hyuuga, y como invitación directa del clan; Naruto se dirigió a residir en ella de manera temporal.
Hinata quien estaba en su habitación, en esa misma que la compartía con él bebe, la habitación del rubio estaba en el extremo del corredor donde estaba el cuarto de Hinata, y fuertemente custodiada principalmente por Neji.
Sí que Neji estaba agradecido y mostraba su respeto, pero cuando el tema abarcaba a su prima, cualquier señal o signo de ofensa las consecuencias iban a ser nada agradables.
Todo eso combinado con un susurro gélido que indicaba las consecuencias de una acción deshonrosa, mostraba lo protector que era Neji con su prima. No permitiría que ninguna indecencia sucediera dentro de la mansión, menos cuando ambos novios no se habían casado.
Una sensación en su hombro cambió el recuerdo de sus pensamientos, y volteó a ver a Hinata, el gesto que le otorgaba al rubio le hizo imitarla.
La misma sonrisa de dos chicos enamorados y felices, Hinata lo tomó de la mejilla, y con esfuerzos tímidos alcanzó la altura del rubio al colocarse de puntas en sus pies para llegar a sus labios y darle un suave beso, el rubio fue tomado por sorpresa, pero anticipándose ante los movimientos de Hinata, le correspondió con el mismo nivel, amoroso y vivo aquel beso, sincero y equilibrado.
Hinata estaba más que feliz así en su vida, sentía que era todo lo que había alcanzado, poco a poco sus objetivos estaban cumpliéndose, y no había más grande satisfacción todo aquello. Los momentos donde la emoción desbordaba su autocontrol, hacía tomar arranques como el que estaba haciendo.
Un carraspeó interrumpió su momento, y rompiendo su beso, un Neji de pocos amigos dijo que ya era el toque de queda a Naruto, y es que nada más entró al cuarto, veía enfrascados a ambos jóvenes en actos de indecencia.
El rubio solo suspiró –Perdón Hinata, me tengo que retirar- y antes de soltarse del agarre de ella, le dio un fugaz beso en sus labios, y ganándose una mirada más fiera de Neji.
-Con su permiso Hinata-sama.
El tono de voz parecía molesto, a veces detestaba que su primo actuara como el hermano mayor celoso y sobreprotector. No era justo.
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Los días dentro del clan era curiosamente tranquilos, únicamente esa tranquilidad era interrumpida ante los enérgicos sollozos que requerían atención y cuidado. Hinata o las mujeres del clan iban a su llamado.
El mundo se movía de aquí para allá, apoyando en la responsabilidad que ambos padres jóvenes necesitaban.
Ahora, sin la necesidad de valerse con un bastón, Naruto hacía la amarga labor de cambiar al pequeño, cuando escuchó los lloriqueos de su retoño, no quiso ser una molestia y a su vez quería demostrar su responsabilidad.
Pero Haruto le dio la desgracia en el momento de lucidez de su padre, requiriendo que le cambien el pañal. No era justo.
Luego de ese momento de tensión, donde requirió todo su poder de voluntad para no caer en aquello que no estaba preparado, terminó con un esfuerzo que valía la pena en un tiempo próximo y haría misiones para sustentar a su familia, y ya se acercaba el momento de la decisión que iba a tomar.
-Naruto, es hora.
Indicó Neji en el umbral de la habitación de Hinata, Naruto solo escuchó eso y asintió, tomo entre sus brazos al pequeño, para dirigirse a la torre Hokage, donde la gran cumbre de los Kages se realizaría.
Con el tiempo y su recuperación, ya era momento ideal de hacer tal evento con su presencia absoluta.
Y en todos lados de la aldea estaban repletos de tanto shinobis externos a la aldea, la cumbre trajo a todos consigo, y la sede en Konoha abrió sus brazos para recibirlos.
En la torre Hokage, el salón principal estaban los Daimyo de los países aliados, representados por sus respectivos Kages y su séquito de asistentes.
La seguridad y la desconfianza habían sido la exclusión de aquel encuentro, todos tenían plena confianza en los unos y los otros, la sesión había iniciado, y el Raikage estaba tomando la palabra en estos instantes.
-Ha pasado algo de tiempo para que esta cumbre se hiciera por fin.
Su voz autoritaria se escuchó en toda la sala.
-Solamente agradezco a la Hokage por ofrecer su hospitalidad, y para tomar algunos puntos que en esta reunión se han de realizar.
Y seguido, vio a Naruto quien se hallaba sentado, al lado de él estaba Hinata, cargando a un durmiente Haruto.
-Es agradecer a Naruto Uzumaki, quien hizo gala de su valor, persistencia, y nunca retrocedió en los momentos más críticos de la guerra, con su ayuda muchas vidas no fueron sacrificadas, y por ese acto valeroso y de sacrificio, solo queda recompensarlo y reconocerlo.
Y en un movimiento de su cabeza, aparecieron los asistentes de la Hokage, con un chaleco distintivo de nivel Chunin, que dirigiéndose a Naruto le otorgaron el chaleco, el rubio no lo podía creer.
-El reglamento de Konoha indica que las maneras de ascensión de un Shinobi se toma en consideración por los exámenes, recomendación de uno o varios grupos de Jonin, o por el permiso solicitado de los Kages, y también incluyen los logros en la guerra Naruto- completó Tsunade –Es por ello que tu participación inclinó la balanza a nuestro favor-
Volteo a ver a todos, era un sueño, por fin portaba ya su chaleco ninja.
-Naruto Uzumaki, seguido al protocolo que rige la aldea ¿Juras protegerla y salvaguardar su integridad, así como también la de sus habitantes?-
Naruto en este punto estaba estático, no podía responder nada, era todo un sueño, pero cuando la cálida mano de Hinata se posó en su pierna, volvió en sí.
-Yo… he… si… ¡Acepto!
-Bajo las bases que estableció el primer Hokage Hashirama Senju, y en conjunto a tus habilidades demostradas, Naruto Uzumaki quedas ascendido a Jonin- terminó por decir la Hokage, no se esperaba aquel suceso Naruto, le habían informado solamente su presencia para tratar todo aquello relacionado con las alianzas y las treguas.
Y seguido de eso los aplausos se oyeron en la sala, todos los presentes reconocían a aquel chico que entregó la paz a todo el mundo ninja, y seguido a ello, Naruto se colocó por primera vez el chaleco que lo reconocerá a partir de ahora.
Hinata solamente se mostraba feliz por todo lo que al rubio le estaba aconteciendo, de ante mano sabía que esto iba a ser parte de la reunión, y a pesar de que estuvo a punto de decírselo, se tuvo que abstenerse, ya que iba a ser una sorpresa especial e inesperada.
Ahora ya superaba a todos y más estaba cerca de sus sueños.
Los aplausos cesaron, y fue entonces que de nueva cuenta el Raikage volvió a tomar la palabra.
-En toda mi vida nunca creí que este día llegara, donde todos nosotros estuviésemos reunidos, acordando los detalles para las alianzas, el mundo Shinobi se regía en ambigüedades que solamente traen rencor y odio, es por eso que yo veía imposible llegar a un acuerdo.
Todos tomaron asentimiento a las palabras del moreno líder de la aldea.
-Es por ello que aquí, en frente de todos les doy mis más sinceras disculpas por lo que mi aldea y las generaciones anteriores han ocasionado a todos ustedes-levantándose, el Raikage agachó su cabeza en muestra de afianzar los lazos de amistad entre las aldeas.
-No solo la aldea de la nube se expresa de ese modo, también la aldea de la roca quiere limar las asperezas con todos ustedes.
-También la aldea de la arena.
-Y la de la niebla.
-Representando a la aldea de la hoja, me dirijo ante ustedes para otorgar mis más sinceras disculpas.
Todos los Kages empezaron con el pie derecho en aquella reunión.
-Y ahora trataremos los puntos que hemos ido todos acordado.
Y la reunión empezó a tomar todos los asuntos que estaban por acotarse en aquella reunión.
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Establecer una embajada de cada aldea en sus territorios es uno de los acuerdos muy atrayentes, para las alianzas, Naruto en cambio recordó que su sensei Jiraiya había hecho varios bocetos en medidas de alianza.
Era por ello que consultando a los pergaminos del sabio sellados, pudo revelar muchas visiones y muchos puntos que beneficiarían a todos.
Leer las palabras de Jiraiya era como si retomara algunos párrafos de su primer libro.
Tsunade parecía en esos momentos que quisiera haberse mostrado vulnerable, al parecer Tsunade había mostrado sus sentimientos de amor hacía su fallecido sensei, sentir todo eso cuando es demasiado tarde. No es justo.
La moción terminó ya entrado el anochecer, tantas ideas y sugerencias convergían y solo era el inicio de una larga y duradera paz.
Y todo eso fue gracias por el pequeño que con sus sollozos hizo que todo el mundo volteara a ver a Hinata, quien solo se sintió apenada.
-Lo siento por la interrupción- levantándose para dirigirse a la salida y poder calmar a su hijo, pero la voz del Raikage detuvo sus pasos.
-Bien gente, creo que por hoy es suficiente, tomemos un descanso, y mañana proseguiremos.
Todos asintieron, y luego de varios minutos la sala se empezó a vaciar, Naruto se incorporó donde estaba, portando reluciente su chaleco ninja. Se dirigió a donde estaban Hinata y Haruto y los tres, en compañía de los líderes de los clanes de Konoha salieron de la torre Hokage.
-Pequeño sí que eres mi héroe.
Hinata cuestionó ante eso.
-Ya no soportaba estar ahí otro momento más, me estaba durmiendo- su tono de fastidio era todo lo que indicaba.
-Naruto, no digas eso, esta reunión está precedida para el futuro de la aldea.
-Ya lo sé Hinata- dio un pequeño suspiro –Solo que no estoy acostumbrado a toda esta situación de política y papeleos.
-Pero será necesario para un Hokage.
-Tienes toda la razón.
Luego unos refunfuños dio seguido de uno que otro suspiro cargado en melancolía.
-¿Sucede algo?
-Nada Hinata, solo que… se me extravió el libro de Jiraiya.
-¿Libro?- Cuestionó la joven madre.
-Me lo regaló el viejo Fukusaku, es el primer libro que hizo ero-sennin.
A Hinata entonces supo de quien era el dueño de aquel libro hallado debajo del árbol de la mansión, pero ahora la cuestión era ¿Cómo es que ese libro llegó al árbol?
Llegaron a la mansión, durante el trayecto el pequeño parecía ansioso por ser alimentado, y Hinata ni lenta y perezosa se encargó de llenar el hambriento estomago del pequeño.
Tapándose con una frazada para poder darle pecho al pequeño, Naruto miraba absorto como Hinata se hacía cargo con cariño y amor a su hijo.
Como hubiera sido su vida si al menos su madre estuviera viva, esa era su cuestión, escuchar las historias de Hinata sobre su madre, y como ella repetía los cuidados y cariños con su hijo confirmaba su devoción y persona.
Arrullarlo por las noches estar presente en cada momento y mostrar tanta paciencia, en serio que Hinata es una gran mujer, una mujer que nunca estaría sola ni desamparada.
-Ya pequeño – Las palabras parecían arrullarlo, se removía perezosamente y hacía sonidos curiosos.
Cuando Hinata empezó a removerse, indicaba que el pequeño estaba dormido, y la chica estaba acomodando la parte superior de su haori por debajo de la manta, en estas fechas ella acostumbraba usar kimonos sencillos.
Naruto se dirigió a ella, cargando al bulto entre sus brazos y recostarlo en la cuna, cada día esa rutina se le hacía tan especial, que nunca se cansaría de hacerlo.
El pequeño se mostró tan apacible, y ambos padres estaban contemplándolo de nueva cuenta. Hinata se dirigió a la mesa de noche ubicada al lado de su cama y buscando en uno de sus cajones, sacó el libro de tapas rojas.
Y Naruto estuvo al tanto que hacía ella, y verla con ese libro solo le hizo que abriera los ojos del asombro que se apoderaban.
-Lo encontré el día de tu partida Naruto, debajo del árbol- señaló la ojiperla el árbol enfrente de su ventana.
Naruto estaba callado, el recuerdo del porqué estuvo en ese árbol y que había visto, enseguida lo pusieron nervioso.
-Nunca supe cómo llegó este libro, pero cuando lo leí, se me hizo una historia tan hermosa, los ideales de paz y que todos nos entendemos con uno de los otros.
-Sin necesidad de odiarnos, estos sueños antes eran tan inverosímiles e inalcanzables, más para en este mundo, antes donde la maldición estaba presente-complementó el rubio.
-El personaje principal me recuerda mucho en ti Naruto, parece que estuviese leyendo una historia tuya, y ahora, mírate, eres… eres el revolucionario que ahora está trayendo paz a toda la aldea.
Las palabras de confianza y convicción de Hinata lo animaban más de lo que imaginaba.
-Yo siento que a veces no crea llegar a los objetivos que todos quieren.
-Estás equivocado Naruto, de la noche a la mañana no esperan un cambio, el tiempo dirá tus convicciones, y tú más que nadie sabe cuáles son tus límites.
Agradecía todas las palabras de ella, por cada vez que dudaba ella sacaba a relucir sus logros. Y Naruto solo asintió.
-Ahora nada más quisiera saber si tú estuviste aquí en la mansión Naruto.
Bueno de algo estaba seguro el rubio es que ese secreto iba a ser revelado, pero esperaba que Hinata comprendiera un poco.
-Bueno… ehm- reía nerviosamente Naruto –El día anterior, cuando ocurrió lo de nosotros- se ruborizó ante lo acontecido de aquella noche.
-sufrí una pesadilla, era tan real, todos ustedes muertos, tuve tanto miedo, y la ansiedad era inexplicable, esa vez no pude dormir.
Tomo una pausa Naruto para recomponer sus ideas –Entonces se me vino a la memoria tu confesión, eran muchas cosas por las que estuve confundido-
-Y entonces tú estabas en el árbol-Concluyó ella
Asintió el rubio –Hinata, quería solo ver si estabas bien, iba a cuidarte por unas horas, es tan fácil meterme a la mansión a pesar de toda la vigilancia, luego estuve esperando en este árbol, observándote- parecía contar la historia de un acosador, estaba apenado el rubio -pero entonces me vencí al sueño.
-Cuando desperté no estabas ahí, solamente quería cerciorarme que regresaras… pero.
No era que fuese tan detallista en los recuerdos, pero esa vez mientras se estaba cambiando, tenía la sensación de que estaba siendo observada.
-En… entonces… t-tu.
-Cuando menos me di cuenta estaba mirándote como un voyerista.
Volteó la mirada avergonzado Naruto, esperaba un reclamo, un golpe o lo que fuese que hiciera ella para castigar su indecoroso comportamiento.
-Ya veo- dijo ella, no sabía si estaba enojada, con esa voz neutra no sabía que le deparara.
-¡Nunca fue mi intención hacerlo Hinata, yo es que nunca esperaba que salieras así!- se excusaba el rubio.
-Te creo Naruto- Dijo ella, Naruto no esperaba ello de ella.
-Hinata tú, ¿no estás molesta?
-Solo un poco Naruto- reveló la chica –Pero, tú no eres así, tú nunca te propasarías con una mujer.
Por primera vez se sintió halagado y con la confianza depositada entre sus manos, en realidad que Hinata es una gran mujer.
Y el solo se acercó a ella para abrazarla, cada vez el corazón se veía invadido por los sentimientos que ella le brindaba.
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Cada año en las fechas de Agosto ocurría una de las festividades de verano, una donde todos participaban, los habitantes de la aldea preparaban sus casas y adornaban con ofrendas dentro de ellas, el motivo era para honrar a los muertos en ese día, el festival de Obon era muy particular.
Se supone que la tristeza y la añoranza a los recuerdos por aquellos que ya no se encontraban en este mundo predominaban, pero no era así, todas las familias se mostraban felices y respetuosas, alegres de que sus ancestros los visitara para pasar un día completo.
La mansión Hyuuga disponía de su propio cementerio, los integrantes del clan los veneraban. Las veladoras y los inciensos estaban colocadas en la lápida, Hinata y Hanabi en conjunto de Hiashi, oraban por aquella mujer tan especial en su vida, lo hacían los tres por primera vez.
El ser un día especial, todos vestían sus tradicionales yukatas para celebrar ese momento, Hinata portaba uno de color ciruela claro, los estampados flores ramificadas que se extendían desde la base de la vestimenta y abarcando el torso derecho y la manga derecha, con los bordes de un color purpura más fuerte al igual que el obi, no había portado un elaborado peinado, el cabello lo tenía suelto, y portando unas getas sencillas en sus pies para andar.
Rindiendo oraciones con el corazón y sinceridad en sus palabras el mar de recuerdos de su madre vino de golpe, desde el uso de razón veía a su madre como una amiga, su confidente y la razón para poder seguir adelante, cada entrenamiento, cada momento vivido, ella le enseñaba los pasos para crecer y volverse una mujer, llena de gracia y decisiva, con ella iba a ser su apoyo, pero la muerte se la había arrebatado de sus brazos y con ello sus días de felicidad.
La pelea a muerte constató a dar el paso decisivo para madurar, daba las gracias por haber sido su hija.
Unas lágrimas tenues se mostraron en sus ojos, no las pudo controlar.
-¿Extrañas a madre?- La voz de su hermana menor se escuchó al lado, portando un yukata similar de su hermana, pero el color de la yukata predominaba el negro.
Hinata solo asintió, y con voz entrecortada respondió –Todos los días.
-Cuando me relatas de ella, me recuerda mucho a ti Hinata.
Ella volteo a verla, esa sonrisa afable que mostraba en su rostro.
-Me cuidaste desde que tuve memoria, me trataste con cariño y sin resentimiento, a pesar de mis actitudes contigo, nunca dejaste de quererme, me veías siempre como más a una hija que como una hermana… Ahora, te veo a ti y con Haruto, me recuerda de nuevo esos momentos.
Solo Hinata supo el nivel de aquel cumplido, después de todo Hanabi dependió mucho de Hinata
-Me alegra que estés feliz hermana.
Hiashi en tanto observaba como sus hijas se trataban, miró al cielo, donde la luna brillante le rememoraba los ojos de Hisana, uno como padre siempre trata de buscar la manera de educar a sus hijos, se arrepentía de todo lo que había hecho, sus malos tratos, sus palabras punzocortantes. No era justo.
El miedo que acaecía como líder del clan, y de su hija el no llegar a cumplir las expectativas lo hicieron actuar así, no pudo tener el valor de encarar y proteger lo que Hisana y él habían creado y amado, no cuando las vidas de sus hijas dependían de él ahora, simplemente era un cobarde, un maldito cobarde, ya no quería repetirlo, ahora con el tiempo, las cosas van cambiando y el necesitaba hacer todo lo posible para destruir el ambiguo estigma que embargaba al clan.
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Parado en el cementerio de la aldea, observaba todas las familias que rendían tributo a sus familiares, miradas de respeto acompañado con esos gestos, todavía era un nuevo aire para acostumbrase.
Ahora solo dejaba un ramo de flores, según Ino decía que eran sus preferidas; las rosas blancas, Sakura Haruno era lo que estaba escrito en la lápida, acompañado de esas rosas se encontraban otros ramos de flores.
Era lo que él podía hacer por ella, prevalecer su recuerdo. Dio un suspiro leve, hasta que entonces sintió una presencia a su lado.
-¿No debes de acompañar a tu madre?
-Ya terminamos Naruto.
-¿Y Haruto?
- Hanabi lo está cuidando.
Soltó un suspiro risible –Tu hermana está encariñada con el pequeño.
-Todos están encariñados Naruto… no hay nadie que se resista en abrazarlo y decir cuanta ternura irradia.
-Pobrecito, es el problema de ser mi hijo, heredó todas las cualidades de su padre-
Hinata estaba riendo del comentario de Naruto, luego de unos segundos todo quedó en silencio, Hinata se puso a su lado, y con su mano buscó la del rubio, entrelazando sus dedos, se había preocupado un poco, por ello es que estaba acompañándolo, visitar por primera vez la tumba de quien entregó su vida podría ser algo fuerte, pero lo que veía era al chico que ya podía mantenerse por su propio pie, gracias a su ayuda.
Solo el silencio los acompañaba en el momento.
-Como desearía que ella estuviera aquí para ver todo. Sinceró sus palabras el rubio.
-Ella está feliz en donde esté Naruto, seguir adelante y cumplir tus sueños, que esta oportunidad que ella te dio no sea desperdiciada- volteó la chica a ver al rubio.
-Ahora solo queda la aceptación Naruto, y tener que seguir adelante.
El rubio asintió, los recuerdos de su infancia dominaron su mente, cuando era solo un chico de doce años junto con Sakura y Sasuke, ahora esos recuerdos solo eran vestigios de su pasado, caminar adelante y no retroceder.
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En las afueras de Konoha, Naruto también había erigido antes un lugar dedicado a su maestro, quien lo volvió un Shinobi de ideales y principios, alguien que determinó su paso de niño a un adolescente.
Pero en aquel altar que había erigido se hallaba también alguien.
-¡Tsunade ba-chan!
La aludida giró a donde se acercaban los jóvenes, jamás en su vida la había visto en momentos de fragilidad, pero ahora viéndola con esa cara torcida entre la tristeza y la añoranza, decían que también ella es humana.
-Solo estaba de paso- trató de sonar normal la rubia mujer.
El rubio solo asintió.
-Tonto.
Naruto escuchó el murmullo de la rubia, y volteo un poco indignado por esas palabras.
-No diga eso enfrente de mí Tsunade, por favor- el nivel de seriedad fue inesperado, pero enseguida Tsunade corrigió.
-Yo quería acompañarlo, esa vez que me dijiste que no debía haberlo dejado ir a esa misión, el insistió en hacerlo, el muy tonto quería demostrar algo que me negaba a ver, Naruto, él estaba enamorado de mí.
Esas palabras, simplemente había escuchado a su maestro delirar por ella, más cuando tenía que cuidarlo en los momentos donde se emborrachaba, a veces el amor hacía una persona te mantiene vivo, pero cuando no era correspondido, era peor que estar muerto en vida.
"Una mujer puede cambiar la trayectoria vital de un hombre" nunca supo de esas palabras, ahora el significado lo decía todo.
-Peor yo una estúpida insensata no quise corresponderlo, tal vez porque tenía miedo, de aceptarlo, de perderlo, muchas cosas Naruto, antes de que el partiera, ambos desnudamos nuestra alma, y me dejé amar por él, por primera y última vez, tal vez por el miedo a lo que sucedería después, y ahora me arrepiento el no haberlo correspondido antes, y me arrepiento en no haber hecho algo más.
Para esos momento escuchar las palabras de Tsunade era como escuchar una trágica historia de amor, Hinata comprendió esos sentimientos, y Naruto solo pudo esgrimir un gemido de impresión
-Quisiera saber que al menos muriera con una sonrisa, ahora que todo es tan tarde, ya me arrepentí y lloré lo suficiente- volteo a ver a ambos chicos –Con lo que les platiqué, no sean temerosos, ustedes tiene una vida y una historia que escribir, esto que estoy viviendo, son los errores que he cometido por mi falta de convicción, y por ser una estúpida cobarde.
Terminó por desahogarse Tsunade, y ambos chicos estaban callados, Naruto dio unos pasos, pasando de Tsunade, y colocando unas veladoras enfrente del monumento de su sensei.
-Jiraiya siempre decía que las mujeres eran la cosa más esplendida para admirarlas y descubrirlas- dijo el rubio –Es a veces que por ello se quedó prendado de usted Tsunade-
Tsunade hizo una mueca –Sin lugar a dudas creo que estuvo feliz y realizado, pudo admirarla y descubrirla, aunque fue tarde, tuvo la oportunidad de hacerlo.
El rubio se incorporó donde se hallaba agachado y volteando a verla, le dedicó una sonrisa a la antigua compañera de su maestro –Ahora solo queda rememorar sus recuerdos y llorar únicamente de felicidad por sus logros, además- miraba al cielo para poder rememorar todas las vivencias y disparates que su sensei le hizo pasar-El siempre estará con nosotros en la mente, y en el corazón-
Las mujeres presentes solo asintieron, y Tsunade entonces habló –Tienes toda la razón- dijo ella
-Si tan solo me viera a lo que he llegado ahora- suspiró el rubio.
-Creo que estaría más que orgulloso por ti Naruto- apoyó Tsunade ya más calmada.
Y así en ese monumento hicieron memoria a lo que fue un gran Shinobi, tan elocuente como todo un gran hombre se hizo reconocer, ese Shinobi tenía el nombre de Jiraiya.
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Ahora en un lugar muy especial, solamente las dos tumbas que cubrían esa área secreta, solamente su localización le fue revelado al rubio y en consecuente ella.
Los nombres labrados en las lapidas –los nombres de sus padres- estaban bellamente adornados, en cada una llevaban una foto de sus padres, flores, veladoras e incienso eran las ofrendas colocadas, la humedad de las tumbas al ser mojadas con agua –referido a la purificación de los caminos para llegar al mundo etéreo- era el reflejo de su trabajo que dedicó en ese día.
Esa noche no hubo palabras entre ambos, solo la compañía era suficiente, y agarrados de las manos, Naruto volteó a ver a Hinata, sus ojos reflejaban la comprensión, y Naruto le ofreció una sonrisa.
Y despidiéndose de las tumbas luego de terminar sus oraciones, guiados por la luz de la luna que en conjunto de las estrellas aludían el preludio de la noche festiva.
Esa vez todos en el lago de Konoha encendieron sus barcos de papel, con una vela luminaria, para guiar la llegada de los espíritus.
Naruto acompañado de sus clones encendía una a una de los barquitos, dedicado para aquellos que se fueron.
Una para sus padres, otra en memoria a Jiraiya, otra para la madre de Hinata, una para Sakura, y la última… para Sasuke.
Este último a pesar de sus crímenes y atrocidades que cometió en la guerra, era su amigo, el lazo de odio lo cegó, y era comprensible, ya que Tsunade le explicó que tan volátiles demostraban ser los Uchiha en sus emociones, más cuando los vinculaban con el amor.
Irónico pensar que aquello hiciera perder la cordura, llegando a comprender un poco los motivos que Obito y Madara ocasionaran la cuarta guerra ninja, arrastrando también a un Sasuke maleable, ese sentimiento tan preciado y a su vez peligroso cernía en este mundo ninja.
Ahora el odio se resumía a matar y amar, matan a alguien que amas, o matas defendiendo lo que amas, en ambos surge la cadena interminable que cierne al mundo ninja.
¿Pero por qué llegar a matar cuando todo se puede hablar con pacifismo?
Ahora con sus ideales y el poder que poseía alcanzará aquel sueño que su maestro y su padre habían anhelado, un futuro ideal para todos.
Los pequeños gemidos lo sacaron de ese trance, volteó a ver a Hinata, quien calmaba a su preciado tesoro. Y rodeándola con sus brazos, estrechó su cercanía.
Los barcos se estaban alejando más y más, era la primera vez que rendía un tributo tan especial, y lo haría cada año.
El festival era divertido, todos bailaban y pasaban la noche en la plaza de la aldea, todos sus compañeros de la generación se mostraban tranquilos y contentos.
Y todos juntos observaban el cielo, miles de fuegos destellantes alumbraban la estrellada noche, donde los fuegos artificiales.
La noche terminada y dentro de la mansión, Hinata terminaba de recostar a Haruto, aún no se habían cambiado, solamente Haruto le quitaron su yukata para ponerle ese mameluco rojo, ambos veían como el pequeño se revolvía entre las mantas.
El tiempo pasado con ella lo habían hecho considerar varias decisiones, y era en este momento que la más importante estaba tomada.
Tomándola de la mano, Naruto la llevó a la salida de su habitación, y así recorrieron los pasillos de la mansión para llegar a los patios, en específico los jardines.
-Hinata, quiero hablar contigo.
Se escuchó muy serio y decisivo, ¿Será algo importante lo que le dirá Naruto?
-Todo este tiempo que has estado junto conmigo, me han demostrado que eres...- se empezó a rascar la nuca el rubio, y subió su mirada en un punto vacío –Eres una chica especial-
-Gracias, gracias por tus palabras Naruto- ese cumplido lo había escuchado varias veces de parte del rubio.
-Pero no entiendo algo- quería saber con certeza Naruto –De todos los que tienes que demostrar estos sentimientos, es conmigo.
Hinata no comprendía esas palabras del rubio, Naruto sufría un serio problema para organizar las ideas.
-Digo, tú eres amable, paciente, tranquila, amorosa, atenta- estaba contando con sus dedos cada cualidad de ella –te preocupas por todos y sin importar quien sea, estás ahí con los que necesitan ayuda.
Hinata estaba absorta, escuchando las palabras del rubio, el ambiente en el patio era fresco, y una brisa de la noche no cambiaba la temperatura de sus sonrojadas mejillas. Todos esos cumplidos la sentían halagada, y ni que decir la felicidad mezclada con la vergüenza por escuchar todo eso de parte del rubio.
-Es por eso que no entiendo, de todos los hombres que hay… ¡te enamoraste de mí!-
Hinata abrió los ojos, era inesperado escuchar todo eso, pensaba que el rubio había dejado en el olvido los sentimientos por ella.
-Es extraño el sentimiento que tengo Hinata, es cálido, pero también siento que se romperá de un momento a otro, tengo miedo.
-Naruto.
-No se compara con nada Hinata, solo lo que puedo describir, es que te amo.
Cuatro palabras y un solo significado, sin lugar a dudas esa noche se estaba volviendo como la más importante en su vida.
-Naruto, ¿Estás seguro que es lo que sientes por mí? – temblaban sus palabras, pensaba que todo era un sueño, pero el rubio solo asintió.
-Has estado cuando yo más necesitaba apoyo, no creía poder superar todo aquello, me has iluminado en este tiempo – dijo Naruto.
-Cada cualidad tuya me ha ido enamorando, y eres una chica especial, y te hace más especial haberme aceptado desde antes que fuese reconocido-
-Tú me has guiado a lo que soy ahora Naruto, siempre te he admirado, y tu sonrisa es lo que más me ha iluminado… siempre a pesar de todo te amaré Naruto-
Para esos momentos ambos estaban abrazados, mirándose mutuamente, nadie supo quién empezó, pero ahora juntos recorrerían un camino.
Y en un encuentro entre sus bocas, sellaron su pacto de amor y juramento, entre las sensaciones que ese beso producía, el amor que ambos necesitaban habían encontrado.
Para este punto entre tres caps más terminará esta historia, solo queda agradecer a todos aquellos que se han tomado su tiempo para dejarme un comentario, al igual agradezco a quienes me hayan agregado en sus favs de autor y en historias, mando un cordial saludo a:
lilipilli, ares-sama, kellyndrin, anillex cullen-hyuga, artemisa12, isabela17anime, netokastillo, y aoi uzu
Bueno, a todo esto también les aviso que en el siguiente cap habrá Lemon, así como lo leyeron, y no espero tardarme, ando muy fresco en ideas, y espero que salga a como me gusta, por otra parte ando laborando dos OS que igual espero los termine pronto, uno será un song-fic, y el otro en un M+18, como recompensa por las veces que me he tardado, je, hay que aprovechar este puente vacacional que tengo :)
Y para terminar estoy en los detalles de lo que será el retorno de "Aquel día que cambió mi vida", ya ando trabajando en las contis y retomando la historia para hacer todo lo necesario y aclarar todo lo que he dejado en incógnita.
Sin más que decirles les mando un saludo a todos y que tengan buen día.
