Buenaaaas. Aquí os traigo el siguiente capítulo. He de advertir que no avanza en la historia principal. Podríamos decir que es algo así como un especial de RenxMasato pero dentro de la historia principal. Espero que os guste y no os líe mucho porque algunas partes a lo mejor resultan confusas Si es así, preguntadme lo que sea y os contestaré. ¡Os dejo leyendo!


Capítulo 13.

-Tenemos que ir a buscar a Hijirikawa- digo a los chicos.

-Syo y yo nos quedamos aquí a ver si conseguimos entrar en la habitación y hablar con Ren y su sempai. Stella, tú ve con Ai a buscar a Hijirikawa.

No digo nada, solo asiento. Me incomoda quedarme a solas con Ai después de lo que escuché en el comedor. De alguna forma me resulta perturbador.

Caminamos en silencio, más bien corremos, en la dirección que fue Masato. No está en ningún sitio así que preguntamos a los alumnos que encontramos por el camino. Nos dicen que ha subido corriendo por las escaleras.

-Ai-sempai, creo que lo más posible es que esté en la azotea.

-Vamos allí entonces- contesta.

No sé porqué, pero muchas de las chicas con las que nos hemos cruzado, han empezado a murmurar y lanzar grititos casi imperceptibles mientras miraban a Ai. ¿Es posible que su fama cause ya ese efecto? Creo que estoy un poco perdida en las modas de hoy en día, debería informarme más.

Llegamos a la azotea y vemos a Masato postrado frente a la barandilla, mirando al infinito, o quizá está mirando al cielo. Más bien pienso que está sumido en sus pensamientos.

Decido acercarme despacio a él. Le pido a Ai que se quede a lo lejos. Ahora que me paro a pensar, ¿qué le voy a decir a Masato? No lo conozco tan bien como para utilizar las palabras adecuadas para consolarlo. Ni me atrevo a llamarlo por su nombre de pila frente a él. Además, es una persona que no expresa muy bien sus sentimientos, con lo que me costará más. Decido que los acontecimientos surjan como tengan que surgir.

-Hijirikawa…- le llamo cuando estoy lo bastante cerca.

Él se vuelve y observo su expresión. Imperturbable. No puedo adivinar como se siente ahora.

-Es tarde, deberías entrar, puedes resfriarte si te quedas aquí- le dijo acercando una mano con prudencia.

-No quiero volver allí dentro- contesta volviendo el rostro.

-Vamos, ven conmigo- le pido dulcemente mientras poso la mano en su brazo con cuidado- No sé que te ha pasado, pero si me lo cuentas podría ayudarte, o puede que no. En cualquier caso, te sentirás mejor si se lo cuentas a alguien.

-Me observa durante un momento con sus ojos azul oscuro. Luego avanza un par de pasos.

-Hablemos, pero en un sitio más privado y donde no haga tanto frío.

-Claro- contesto apresuradamente- Iremos a mi habitación.

No me molesta en absoluto el hecho de estar a solas con Masato en mi habitación, siento que jamás me haría nada.

-Ai-sempai –le digo al pasar por su lado- Ve con Natsuki y Syo y diles que estaré hablando con Hijirikawa.

-¿Vas a estar a solas con él en tu habitación?-pregunta con una expresión ligerísimamente alterada, apenas imperceptible.

-No pasa nada- le digo para tranquilizarlo.

Él no contesta, se limita a irse con tal velocidad que, en unos segundos, ya no lo veo. Hijirikawa y yo bajamos las escaleras con un paso más tranquilo.

Llegamos a mi habitación y entramos. Masato entra y en seguida elije sentarse en el poyete interior de la ventana. Yo acerco una silla al lugar y me siento.

-Dime, ¿qué te ha ocurrido? Tiene que ver con Ren y vuestro sempai, ¿me equivoco?- siento esta situación de lo más irreal. Nunca pensé que este chico en concreto quisiera contarme algo de su vida, algo personal.

-Pues sí, has acertado. Todo se remonta a cuando éramos pequeños. Jinguji y yo nos conocíamos por los negocios de nuestras familias. Íbamos a las mismas fiestas. Nos hicimos amigos- hace una pausa, le duele recordar- También Ranmaru estaba a veces con nosotros, aunque su actitud era la misma. Se portaba de forma desagradable con nosotros.

-Vaya… os conocíais todos hace tanto…

-Sí, pero sobre todo, él siempre nos decía que no entendía nuestra amistad, que era absurdo porque la gente siempre acaba decepcionándote.

-Era un poco pequeño para decir ese tipo de cosas, ¿no?

-Supongo que Ranmaru ha sufrido decepciones por parte de sus padres desde muy temprana edad- dice él restando importancia a ese hecho, ya que no es ese el rumbo de la conversación- El caso es que, cuando Ren empezó a intentar sonsacarle algunas palabras con su habitual forma de ser, Ranmaru empezó a darse cuenta de que algo pasaba. Primero se percató de que Ren y yo habíamos cambiado mucho nuestra forma de ser, pero no le dio excesiva importancia. Empezó a indicarnos lo que haríamos. Según pasaba el día, empecé a notar a Ranmaru extraño. Entonces fuimos a nuestra habitación. Entramos y Ranmaru cerró tras nosotros.

A partir de aquí, Masato me cuenta lo ocurrido en la habitación con todo detalle.

Tercera persona

Ranmaru cerró la puerta tras de sí con fuerza. Estaba dispuesto a averiguar que había ocurrido a sus compañeros en la infancia para comportarse de esa forma ahora.

-Ren, Masato. Todo esto me resulta muy extraño- dijo con dureza en su voz el chico.

-¿A qué te refieres?- preguntó Ren desconcertado pero curioso al mismo tiempo.

Masato, por el contrario, permaneció en silencio.

-Me refiero a vosotros dos. La última vez que os vi, estabais realmente unidos. Eráis muy amigos.

-Y ahora lo somos. No tanto como antes, pero…- afirmó el rubio con un tono de voz algo desquiciado.

-No digas estupideces. Ni tan siquiera sois capaces de llamaros por vuestro nombre de pila. ¿Qué demonios ha pasado? Os tratáis como a desconocidos.

-Es posible- comenzó Ren- que hayamos cambiado en este tiempo y nuestras personalidades no sean compatibles del todo ahora.

-La gente cambia, pero no hasta este extremos. Incluso tenéis la habitación dividida. Es ridículo.

Masato permanecía callado en su lado de la habitación. Ren por su parte empezó a lanzar dardos a su diana distraídamente.

-Escucha, Ranmaru, no soy el mismo, Hijirikawa tampoco. No nos llevamos bien y no volveremos a llevarnos bien.

Esas palabras atravesaron el corazón del peliazul. Sintió que su compañero le había lanzado uno de esos dardos, pero el que le había acertado estaba envenenado.

-¿Ah, no? La expresión de Masato no dice lo mismo- indicó Ranmaru.

"Maldita sea" pensó Masato "No me ha servido de nada permanecer callado".

-Dejemos el tema- se limitó a decir el peliazul- No nos llevará a ninguna parte.

-No, no, no- Ranmaru meneó la cabeza con desaprobación mientras se acercaba al chico- Esto no se queda así, ni mucho menos. No sé que os habrá hecho perder ese grado de amistad que teníais y lo pienso averiguar- Ranamaru acercó su rostro al de Masato. El otro le observaba su ojo rojo. En su rostro pálido, rodeado de cabellos plateados, destacaba enormemente. Sintió una presión en su pecho.

-Es simple, no me gusta la gente como Jinguji- confesó Masato, aunque realmente no era eso lo que sentía- Es un mujeriego. Solo sabe divertirse y no se toma en serio el poder estar en esta academia, mientras que ha mí me costó enormemente convencer a mi padre. No sabe apreciar lo que tiene y considero eso una forma indirecta de despreciarme.

-¿Eso piensas de mí? Si al menos mostraras un mínimo sentimiento, podría saber cuando te sienta mal lo que hago. Pero no eres capaz de dirigirme la mirada siquiera. ¿Hasta ese punto me odias?

Ranmaru permanecía callado, interesado por el giro que había tomado la conversación. Pero al ver que Masato se limitó a volverse hacia su mesa y comenzar a leer, decidió continuar la conversación.

-¿No te has planteado que la razón por la que no te mira a la cara es por timidez?- a pesar de su desprecio por las relaciones sociales, el chico tenía facilidad para adivinar sentimientos.

El rubio dejó de lanzar dardos para mirar curioso a su sempai. Masato se tensó ante las acertadas palabras de Ranmaru. Deseaba que parase ahí.

-¿Timidez? Lo dudo mucho.

-¿Y si es vergüenza? Vergüenza por esconder un sentimiento prohibido hacia ti quizás.

Masato sintió horror al escuchar esas palabras. ¿Cómo demonios se había dado cuenta? Ante su sorpresa, Ren soltó una sonora carcajada.

-¿Insinúas que Masato me ama o algo así? No podrías estar más equivocado, el me odia. Igual que yo le odio a él.

El peliazul empezó a sentir las lágrimas caer por su rostro. Hacia mucho que no escuchaba su nombre en boca de su compañero, pero lo había usado en un frase que le resultó demasiado dolorosa. Vio como las lágrimas caían en las páginas del libro. Lo cerró de inmediato. Volvió su rostro lloroso hacia su compañero con furia a la vez que se levantaba.

-Deberías medir tus palabras- dijo consiguiendo milagrosamente que no se le quebrara la voz.

Ranmaru observaba la escena satisfecho por haber ayudado a que las cosa avanzaran entre esos dos.

Masato vislumbró el desconcertado rostro de Ren antes de salir corriendo de la habitación. Abriendo la puerta con fuerza salió corriendo por el pasillo, escuchó la voz de su compañero llamándole a lo lejos.

Cuando Masato termina el relato, me quedo observándolo un momento. No puedo creer que se haya abierto de esa forma. Me ha contado sus sentimientos.

-Entonces es cierto que amas a Ren…- le digo.

-Bueno, podría decirlo así. Es algo difícil de admitir.

-Si es así, imagino lo mal que debes sentirte cuando te dedica esas palabras de desprecio, pero tú, en vez de mostrarle que te duelen, siempre le has contestado con el mismo desprecio. ¿Por qué?

-No podía mostrarme débil. Y mucho menos podía dejar que descubriera mis sentimientos.

-¿Y si es mutuo?

Masato ríe con amargura.

-Deberías ser más realista.

-Lo soy. Es posible que esa faceta de mujeriego solo sea una forma de cubrir sus verdaderos sentimientos.

-En cualquier caso, sería un amor prohibido.

-¿Sabes masato? Yo he perdido un amor que significaba mucho para mí porque era un amor prohibido. Ahora no hay segundo en que no me arrepienta de no haberme enfrentado a las normas y haberlo convertido en un amor posible. Tú no debes cometer el mismo error. Enfrenta este amor y conviértelo en un amor de verdad. No dejes a nadie pensar que es un amor prohibido.

Justo cuando termino de decir esas palabras, la puerta de mi habitación se abre de par en par. Veo a Ren. Detrás están Natsuki, Ai y Syo.

-Masato, siento lo que te dije. No sabía que te sentías así… lo cierto es que yo…-Ren se queda pensativo. Se acerca a Masato decidido y le dice- No puedo expresarlo con palabras.

Entonces, los labios de Ren y Masato se juntan en un apasionado beso. Siento la sangre abandonar mi cuerpo para concentrarse en las mejillas. Vuelvo la vista y veo un Natsuki sonriente, un Syo congelado, de piedra, con la boca abierta y un Ai que en vez de observar la escena me está mirando a mí. Aparta la vista inmediatamente.

-Ren…- escucho murmurar a Masato.

Entonces entierra el rostro en el pecho de Ren. Entonces, Ren eleva a Masato y lo coge como a una princesa. Se encamina con paso seguro y rápido y sale de la habitación. Masato está totalmente rojo pero no protesta. Los cuatro (Ai, Syo, Natsuki y yo) nos quedamos observando la escena hasta que desaparecen de nuestra vista.

Yo lo único que puedo pensar es que debo ser fuerte como ellos. Enfrentarme a lo establecido y hacer de mi amor por Otoya algo real. Algo como lo de Ren y Masato.


Me ha quedado más largo este capítulo. ¿Os ha gustado? La vedad es que nunca había escrito algo así tipo Yaoi. Lo máximo fue lo de Seth y Syo en mi anterior fanfic, pero fue mínimo. Nunca me había centrado tanto en algo así. En fin, espero que lo hayáis disfrutado. Por cierto, si os da curiosidad, la canción de Ai a la que hago referencia en el anterior capítulo es "Winter Blossom". Es preciosa.

Nos leemos ^^

P.D.: Sé que Ranmaru puede parecer malo ahora, pero... no lo es. Ya veréis :)