Os traigo el capítulo 19 :) Es algo más largo de lo normal. Digamos que de alguna forma así compensa mis retrasos a la hora de publicar. Me siento muy feliz con los comentarios de GDragon-sama. Gracias a ellos me animo mucho. Mil gracias también por desearme suerte con los exámenes. Este capítulo te lo dedico a ti por ser una fiel seguidora :)

P.D.: También es genial que Triangle Beat sea de tus favoritas *_* Y que sepas que nunca me quita tiempo leer tus comentarios, me merece la pena ya que me animan mucho :)


Capítulo 19.

Tras una agotadora tarde, la canción está casi terminada.

-No puedo creer que hayamos ido tan rápido- digo mientras estiro los brazos.

-¡Estoy agotado!- se queja Natsuki.

-Tampoco debemos sobre esforzarnos, chicos, mañana terminaremos.

-Hemos hecho un gran trabajo- afirma Syo- Estoy deseando darle en las narices con la canción a Mimi.

-Es una canción digna de un gran concierto. Has sabido aprovechar el potencial de cada uno de nosotros, Stella. Es genial- me halaga Ai.

-Gracias, estoy muy contenta. Mañana la acabaremos y cuando regresemos a la academia trabajaremos con la maqueta y la parte instrumental.

-Bueno, mejor nos marchamos ya, mirad- dice Syo señalando la ventana abierta para que entre la brisa- El sol se está poniendo.

Dicho esto, recogemos y nos vamos. Los chicos se van a su bungalow pero yo decido acercarme a la playa y ver la puesta de sol.

Me siento en la arena y observo el horizonte. El sol desciende poco a poco derramando destellos naranja, destellos que atraviesan un cielo puro y libre de nubes. Lentamente, empieza a fundirse con el agua hasta que desaparece llevándose consigo sus llamativos colores y dando paso a la noche llena de oscuro. Quiero levantarme pero al parecer las lágrimas que deseaban escapar de mis ojos por fin lo han conseguido. Creo que es mejor que me quede aquí, es un buen sitio para llorar con tranquilidad sin que nadie me vea. Cuando por fin me libero y empieza el llanto, siento que no puedo pararlo. Me han pasado tantas cosas últimamente… todo lo que me hace llorar en este momento es por el amor que siento hacia Otoya. Me siento perdida, sin oportunidades. Temo que he dejado escapar el tren. No lo quise tener cuando pude y ahora otra se ha apoderado de él. El amor de Otoya no volverá a ser para mí y la única culpable soy yo. Debí haber imaginado que algo así pasaría.

Oigo una voz detrás de mí.

-Vaya… llego tarde- es Otoya, respira con dificultad. Debe haber venido corriendo. No me vuelvo ya que no quiero que me vea llorar- Me encontré a los chicos y me dijeron que habías venido a ver la puesta de sol. He intentado llegar para que la viésemos juntos pero…- se lamenta.

Se me escapa un sollozo. Maldigo para mis adentros.

-¿Stella…?- Otoya parece desconcertado- ¿Estás bien?- se acerca a mí y me mira fijamente. Cuando ve las lágrimas su expresión se torna aún más desconcertada.

-Otoya, ahora mismo yo no…

-¿Por qué lloras? Si alguien te ha hecho llorar me encargaré de que no lo vuelva a hacer- dice visiblemente enfadado.

-Lloro… - no sé si soy capaz de decírselo- … lloro porque he perdido una melodía que me llevó mucho componer.

-¿Eh? Creí que era más grave… quiero decir… creí que alguien te había hecho llorar.

-No, yo misma me he hecho llorar- le digo. Y no miento, es culpa mía y de nadie más todo lo que me está pasando.

-Vamos- me ofrece una mano para ayudarme a levantar- Te acompaño a tu bungalow.

Andamos en silencio. Estoy a punto de hablar para aclararle las cosas. Tengo que decirle todo lo que pienso, quizás así… pero entonces una desagradable cara se aparece ante nosotros. Es Mimi. Me mira con asco, luego mira a Otoya y pone una expresión suplicante.

-Otoya… me he perdido- dice- ¿Podrías ayudarme a buscar mi bungalow?

-Estaba acompañando a Stella- dice él.

-Pero ella sabe el camino de vuelta- dice Mimi poniendo expresión ingenua- ¿Verdad?- pregunta dirigiéndose a mí.

No contesto, no me siento capaz.

-Vaya, qué maleducada, Stella. Podrías darme una respuesta al menos- me reprende. Está comportándose de manera inocente y adorable solo para engañar a Otoya, no la soporto.

-Mimi, no lo tengas en cuenta, ha estado llorando y…

-No te preocupes, Otoya, puedo regresar sola. Además… creo que me he dejado algo en la playa. Acompáñala.

-¿Estás segura…?

-Ya la has oído- se apresura a decir Mimi- Vamos, acompáñame- coge a Otoya del brazo y tira de él. Parece que sabe el camino que debe seguir, debí imaginar que mentía. Otoya vuelve el rostro una vez más para mirarme y Mimi tira más aún de él.

Regreso inútilmente a la playa. Ni siquiera llevaba nada conmigo. Me siento tan estúpida. Más aún al pensar en las veces que me he quejado de mi suerte cuando soy la única responsable de ella.

Me siento en la arena. Ya que he venido hasta aquí, al menos que no haya sido en vano. La brisa de la noche de verano me acaricia la cara.

-Eres la única que puede arreglar aquello que te aflige. Eres fuerte. Puedes superar a tu rival- oigo una voz masculina a mis espaldas. Es dulce, como hipnotizante, relajante.

Me vuelvo sorprendida pero lo único que veo es un gato negro que me mira fijamente. Me retiro asustada por la repentina aparición y la voz que he escuchado. El gato sale corriendo hacia los árboles del interior de la isla. No están muy lejos de la playa. Yo, aún asustada, salgo corriendo dispuesta a volver a mi bungalow.

Cuando llego cierro la puerta con fuerza y me siento en el suelo a recuperar el aliento. Ha sido muy extraño pero esas palabras me han atravesado y me han hecho ver que debo luchar por lo que quiero. Debo luchar por el amor de Otoya.

Me despierto y lo primero que me viene a la cabeza es lo ocurrido anoche. Ahora me parece un sueño. Fuese lo que fuese, me ha dado fuerzas para continuar. Hoy es el último día en la isla, el jet del director nos vendrá a recoger de noche. Vamos a pasar el último día relajados. Me pongo el bikini y un vestido de playa sencillo. Cojo mis cosas (toalla, protector solar, gafas de sol, sombrero…) y salgo de la habitación. Fuera, Nanami me está esperando. Le cuento que he decidido ir a por Otoya. Ella me anima.

-¡Estupendo! ¿Cuál es tu plan?

-Pues… la verdad es que aún no tengo ningún plan.

-Bueno, no pasa nada. Disfrutemos de este último día y ya pensaremos en ello cuando volvamos a la academia. Además- añade- allí Otoya estará inevitablemente más tiempo contigo que con Mimi, ya que ella no estudia con nosotros. Sin olvidar que estamos en la misma clase.

Animada con la idea, nos encaminamos a la playa. Al llegar allí todos están jugando, nadando o bajo la sombrilla. Casi como el primer día. A diferencia de que Tokiya estaba esperando a Nanami para ir a dar un paseo juntos. Ren y Masato están en el agua muy acaramelados. Me doy cuenta que las parejas que hay en nuestro grupo van avanzando. Soy la única que no ha conseguido nada, pero eso cambiará. Veo que Mimi está con Syo y Otoya jugando a volleyball. Me acerco a ellos.

-Chicos, ¿puedo unirme? Creo que Syo está en clara desventaja. Hagámoslo un dos contra dos.

Otoya y Syo aceptan encantados. Mimi finge estar encantada. Comenzamos a jugar con normalidad. Entonces, en un momento Syo pide tiempo muerto porque Natsuki lo llama desde el agua.

-¡Natsuki!- grita Syo- Me parece muy bien que nades y hagas piruetas en el agua, pero no tienes que llamarme para que te mire como si fuese tu madre. Estoy ocupado…

Veo que Mimi ha cogido la pelota y la lanza. Esta vuela a una velocidad vertiginosa hacia la cabeza de Syo. Corro para desviar la pelota pero solo alcanzo a interponer mi mano entre la cabeza de Syo y esta. La pelota me golpea y me dobla la muñeca. Un dolor intenso me recorre el brazo. Me agacho agarrándome el lugar que me he doblado.

-¡Maldita sea!- grita Syo que se ha vuelto y ha visto lo ocurrido- ¡¿No entiendes lo que es tiempo muerto, idiota?!- grita furioso a Mimi.

Ella pone cara inocente y dice:

-No me había enterado. No deberías insultar a una chica- dice poniendo una expresión de door claramente falsa.

-Vamos a la enfermería, eso no tiene buena pinta- me dice Syo ignorando a Mimi. Me levanto y él me coloca una mano en la espalda para que avance. Dirige una mirada fulminante a Otoya y Mimi.

Yo ni siquiera me giro para ver la reacción de Otoya. Probablemente piense que de verdad Mimi lo ha hecho sin querer.


Hasta aquí. ¿Qué os parece? Mimi es digna de ser odiada, ¿verdad? Me encanta la fuerte amistad que está quedando entre Stella y Syo, son muy buenos amigos. Él es como el amigo en quien puede confiar. Además, es su compositora, tiene que haber un fuerte vínculo entre compositor y cantante. Pero no so emocionéis, es sólo amistad xD A no ser que el público pida que surja algo más. ¿Quizás un nuevo rival para Otoya? Nah, no lo veo, pero si me lo pedís podría hacerlo. Bueno, mañana intentaré que tengáis el siguiente capítulo :3

Nos leemos 3