Disclaimer: No hago esto por dinero blablablabla, Sherlock BBC es de la BBC blablablabalbala.
Notas de la autora: Casi sudo sangre con este capitulo, no se por qué me ha costado horrores. Me he inspirado en un montón de canciones, pero no tienen mucho que ver. Sin venir a cuento, ¿habéis leído el blog de Molly? Es descorazonador, por dios se comenta a si misma D: (Jim es un capullo)
Advertencias: Nada perturbador, solo Moriarty. Y que se me ha ido bastante la cabeza, por lo demás todo genial.
2011
Desdobló uno de los pliegues de la verde chaqueta, la cuadró en los hombros de un inconsciente John Watson, ajustándola para que se viese presentable, y cerró la cremallera hasta tapar la bomba. Jim giró la cabeza del doctor para introducir el audífono correspondiente; luego hundió los dedos en el cabello rubio con fuerza, aprisionando una gran cantidad de hebras en un puño. Acto seguido hizo rebotar de un fuerte golpe la sesera del médico contra la pared a su espalda. El sonido del cráneo chocando contra la baldosa resultó cavernoso, y repicó como una robusta campanada por las vacías instalaciones. Los ojos en blanco se batieron rápidos y todavía ciegos, despidiendo a Jim; quien se alejaba por uno de los pasillos.
Con paso lánguido tomó el transmisor entre sus dedos.
-Buenas noches Johnny-boy. Bienvenido al espectáculo, espero sinceramente que todos pasemos un buen rato. Por favor, ya sabes cómo va el juego así que seguro serás un buen chico. Obedecerás todas las instrucciones y dirás cada palabra que te diga, ¿a que sí? O sino… ¡kaput!, no volverás a escribir en ese blog tuyo. Empecemos con algo sencillo, levántate y camina por el pasillo a tu derecha.-
No iba a negar que se lo había pasado bien, era apropiado reconocer a un digno contrincante. Sherlock tenía ese regusto dramático a la hora de elegir dónde y cuándo bailar. La piscina, media noche; Jim no había esperado menos. Ya sabía que aquel iba a ser el lugar de encuentro, desde el principio (no era el único al que le gustaba cerrar círculos), por eso tenía ya todo afinado.
En su mente estaban esbozadas las líneas generales, un patrón de posibles reacciones. Entre las más certezas estaba el vulgar doctor protagonizando una acción leal, estúpida y totalmente innecesaria.
Para eso había ubicado a los francotiradores (dos en el flanco izquierdo, tres en el frontal, uno a sus espaldas); realmente no tenía ninguna intención de usarlos, de los seis que iban a estar presentes solo uno tendría munición y cinco no volverían a ver la luz de la mañana. Eran simples negocios, sería la última misión de dos hombres que resultaban inútiles, un patético intento de infiltrado del gobierno británico y dos que habían sopesado abandonar su organización para volar a América (motivos familiares y monetarios, respectivamente.) Como regalo de despedida les dejaba ver para quien habían trabajado, luego apagaba sus cabezas, porque él era una sombra y las sombras carecen de rostro.
Estaba deseando ver a Holmes abrirse paso entre el denso aire caliente de la piscina, estaba deseando entrecruzar miradas sin velos entre medio. Sin un disfraz que le ocultase a simple vista, "Hola, soy Jim de IT, salgo con Molly, encantado de conocerte", a veces Sherlock podía ser tan ingenuo.
Ah, Molly Hooper, la eterna romántica; siempre estaba dispuesta a arrojarse en brazos de aquel que creía quererla tal y como era. Se creyó a pies juntillas que el amor llegaba inesperadamente, y se pasó anhelándolo el instituto, la universidad, la década de los veinte; seguramente también se pase la de los treinta.
Siempre rodeados de mediocridad, como el que se acercaba con pasos temerosos al recinto de la piscina. De verdad, Jim al menos había esperado ver la valentía, la legendaria determinación del soldado y todas esa babosidades que se ensalzaban al respecto. Él tan solo observaba a un niño asustado.
John Watson era aburrido, no comprendía que había visto Sherlock en él, era un hombrecillo gris insulso. Holmes debía estar verdaderamente hastiado, para intentar buscar algo interesante entre semejante morralla. Pero ya no tenía que preocuparse por eso, Moriarty había llegado. Y cuando Jim entra en escena el aburrimiento huye sofocado, él entraba a dibujar sonrisas indecentes en Sherlock, llenas de la sangre siempre inocente. Jim pensaba que verdaderamente ese era un detalle que no importaba, y que tampoco significaba nada para el detective. La gente se muere; a cada minuto, en algún lugar hay alguien llegando al final. Victimas del hambre, de accidentes, de guerras, por causas nobles y sacrificadas, por egoísmo, mártires de un marido demasiado pasional, pagadores de raras enfermedades o simples resfriados. El aburrimiento de ambos era solo un pequeño apunte en una lista demasiado amarga, que importancia tenía, en cierta forma eran como una enfermedad; y sabían muy bien cual era su medicina.
Jim quería acercarse a Sherlock y susurrarle que él era el que siempre había estado y estará pegado a su piel; vagando por sus venas, en el mejor, más cómodo y menos iluminado rincón de su mente vigilante; él único al que siempre le había importado, en todo momento; él único que cuenta; susurrarle que era su salvador personal.
Allí estaba, con el transmisor en sus manos, sus esbirros bien posicionados, Sherlock en la puerta acariciando el final con dedos y John Watson con rostro estrangulado mientras oía a su amigo.
Inspiró con profundidad, el cloro ardiendo en los pulmones y éxtasis en su pecho, así que apretó el botón del intercomunicador.
-Muy bien Johnny-boy, ahora quiero que avances hasta que Sherlock te vea. Tienes que recitar, alto y claro, con buena dicción. Y aparenta estar menos asustado, doctor John Watson.-
Notas finales:
Cualquier fallo como siempre háganmelo notar, dedazos ortográficos, fallos estructurales, gramaticales, argumentales lo que sea. Tengo lectoras tan listas que no se les escapa una ;D
(Birds ate my face, gracias por las correcciones, eres la mejor para alguien que no sabe conjugar como yo :D)
Y así, colorín colorado este cuento se ha acabado (¿o ha empezado?) (¿)
