THE LOSERS CLUB
Capítulo 4
Gilbert Bielshmith estaba frente a su espejo de cuerpo completo admirando su increíble anatomía mientras practicaba algunas poses que lo hicieran ver cool. Se regalaba alguna que otra sonrisa que había aprendido de los actores de televisión o solo se quedaba serio diciendo algo como "¿Me hablas a mi…?" tal vez practicando lo que iba a decirle a Francis y a Antonio para hacerse su amigo el día de la fiesta que ya estaba próxima.
El albino estaba bastante ensimismado en su auto-apreciación que no se percató del momento en el que Ludwig entró a su habitación y se le quedó viendo varios minutos hasta que Gilbert alcanzó a ver el reflejo del menor en el espejo.
-¡West! toca la puerta antes de entrar- le regañó dando un saltito asustado y con la cara tan roja que bien podría verse a kilómetros mientras volvía a pararse como normalmente hacía y ya no queriendo lucir cool.
-¿Qué hacías?- preguntó Ludwig queriendo reprimir algunas risitas.
-Nada, solo me preparaba para la fiesta del viernes, va a ser awesome- decía emocionado Gilbert olvidando su bochorno y yendo hasta su armario buscando algo que fuera adecuado para la dichosa fiesta.
-Acerca de eso…- comenzó a decir Ludwig sentándose en la cama del mayor mientras este seguía escarbando entre su ropa – No creo que el abuelo nos dé permiso de ir-
De pronto como si Ludwig acaba de pronunciar algún tipo de blasfemia contra cada religión del mundo, Gilbert volteó a verlo con la boca abierta.
-West por supuesto que nos va a dejar ir- dijo lentamente el albino para que Ludwig comprendiera cada una de sus palabras.
-Entonces dime como pretendes que eso pase, el abuelo no va a dejar que salgamos en la noche con el extraño grupito que tenemos por amigos a una fiesta en algún lugar que no conoce con personas que seguramente para él son potenciales asesinos en serie o psicópatas- respondió el ojiazul.
-Pues no tiene por qué saber que vamos a una fiesta… podemos decirle que vamos a un círculo de estudio- respondió Gilbert encogiéndose de hombros.
-Si claro, a las once de la noche- dijo Ludwig para luego soltar un suspiro relajando su semblante –Será mejor que les digamos a los chicos que no iremos- dijo finalmente a lo cual Gilbert saltó en la cama casi encima del rubio.
-¡No West! Tenemos que ir a esa maldita fiesta- espetó Gilbert.
-¿Y porque? No nos vamos a morir si no vamos- respondió Ludwig haciéndose a un lado para no ser embestido por su hermano que se revolvió los cabellos por el disparate que su hermanito estaba diciendo.
-¡Claro que sí! West, es nuestra oportunidad de ser normales, por una vez toda nuestra vida podemos estar con gente normal y ser parte de algo así que no voy a dejar pasar esta ocasión solo porque el abuelo está paranoico- le dijo el albino tomándolo por los hombros clavando sus ojos carmín en los celestes de Ludwig que pocas veces escuchaba hablar a su hermano con tal seriedad ¿Tanto era su deseo de querer ser alguien "normal"?
-Entonces… ¿Cuál es el plan?- preguntó Ludwig resignándose, una vez más caía ante los juegos y chantajes emocionales de su hermano mayor y su extraña capacidad para hacer que todos cedieran ante sus caprichos.
El albino rió satisfecho de haber hecho entrar en razón a Ludwig, aunque aquella había sido una buena pregunta ¿Cómo harían para que su abuelo sobreprotector los dejara ir a una fiesta a la que aun ni siquiera estaban seguros de ser invitados?. Gilbert se cruzó de brazos y frunciendo el ceño forzó a su cerebro a pensar; era más que obvio que no podía decirle al abuelo que irían a una fiesta pues este lo traduciría como ir a un ritual de culto a Satanás o algo parecido… a menos que maquillaran un poco la verdad, cosa que obviamente no es mentir.
-Pidámosle a alguien que hable con el abuelo, que le diga que iremos a una reunión de jóvenes cristianos o algo así, el abuelo no se puede negar a una conferencia de valores saludables kesesese- propuso Gilbert con su sonrisita maquiavélica que tantos dolores de cabeza había traído a su familia.
-No creo que alguno de nuestros conocidos pueda convencer al abuelo, él es como un detector de mentiras humano y tenemos que admitirlo Gilbert, ninguno de nuestros amigos se ve como un joven cristiano con valores saludables- señaló Ludwig pero en lugar de ver una expresión de decepción en el rostro del mayor, este solo alcanzó a ensanchar aún más su sonrisa acercándose al rubio.
-Claro que lo hay ¿Recuerdas a Feli? Ese chico podría derretir todo un glacial solo con su sonrisita… oh Dios… que gay se escuchó eso- comentó ligeramente avergonzado de haber admitido lo anterior en voz alta, después negó con su cabeza retomando el tema.
-Feli es el indicado, además él de verdad es cristiano-
-Es católico que no es lo mismo- rectificó Gilbert recordando que el italiano alguna vez lo mencionó mientras estudiaban.
-¡Mejor aún! Los católicos son como fanáticos e incluso podemos decirle que traiga un rosario para hacerlo más convincente. Decidido West, ese será el plan para ir a la fiesta de Francis y que el awesome yo convierta ese dúo de malos amigos en un bad friend trio kesesesese- dijo Gilbert riendo orgulloso de su propio plan mientras que Ludwig solo alcanzaba a alzar una ceja.
-Entonces esa es tu verdadera intención después de todo- comentó el ojiazul pero su hermano no contestó ya que siguió riendo, fue entonces que Ludwig recordó de nuevo un detalle que podría arruinarlo todo.
-¿Y cómo diablos iremos a la fiesta si no tenemos invitación aun?- señaló el menor entre los dos mientras que Gilbert solo se encogía de hombros.
-De eso se está encargando Feliks, él dijo que para antes del Viernes ya tendríamos esas invitaciones en la mano- contestó el ojirrojo con toda tranquilidad haciendo suspirar a su hermano.
Y así el jueves en el Instituto W llegó y junto con él, el ánimo por la fiesta que Francis Bonnefoy organizaba cada inicio de semestre aunque claro, no todos eran dignos de hacer acto de presencia en la mansión del galo, solo aquellos bendecidos con una invitación eran los elegidos para disfrutar de una de las mejores fiestas del año así que obviamente no había esperanza para el Losers Club, tal vez a excepción de Lovino y el miembro auxiliar Mathew.
Aun con ello Gilbert y Ludwig tenían la firme esperanza de recibir esa invitación, o por lo menos Gilbert tenía la firme esperanza en Feliks, así que los hermanos salían del primer periodo de clases e iban a su punto de encuentro con el resto de sus amigos, por lo tanto haciéndose paso entre el eufórico alumnado que se agolpaba en las puertas de la cafetería fueron hasta la mesa que les correspondía encontrándose únicamente con Kiku quien había parecido mejorar su ánimo y había empezado a dibujar de nuevo.
-Hola Kiku- saludó Ludwig tomando asiento a un lado del asiático mientras que Gilbert se sentaba frente a ellos.
-Hey Kiku ¿Dónde están todos?- preguntó el albino echando miraditas indiscretas a los bocetos en lápiz de Kiku que apenas si hizo una pequeña reverencia a la hora de saludarlos antes de seguir concentrado en sus dibujos.
-Aun no llegan pero no deben de tardar… oh miren, ya vienen- dijo el moreno que apenas miró de reojo a Alfred quien venía en compañía de los mellizos Vargas.
Alfred y Lovino parecían estar discutiendo algunas cosas mientras que Feliciano solo los escuchaba alegre como siempre aunque no entendía realmente de que estaban hablando o debatiendo. Ambos muchachos peleaban acerca de películas de mafiosos, mientras que Alfred defendía las viejas cintas, Lovino le decía que no eran nada fieles a la realidad.
-Oh cállate Jones, mejor límpiate los mocos de la nariz antes de que quieras hablar de mafiosos de verdad- le regañó finalmente Lovino cuando llegaron a la mesa.
-¿Qué diablos estás diciendo? Ni siquiera sabes cómo es un mafioso real- reprochó el rubio.
-Claro que sí, soy italiano nací en Sicilia la sangre mafiosa corre por mis venas- presumió Lovino golpeándose ligeramente las venas del antebrazo.
-Ve~ hermanito, nacimos Roma- rectificó Feliciano sentándose a un lado de Ludwig.
-¡Cállate idiota!- le regañó Lovino goleándole la cabeza al menor por haber descubierto su mentira.
Feliciano se quejó llevándose las manos a la cabeza y lloriqueando un poco.
-Oye, debes dejar de maltratar tanto a tu hermano- le regañó Ludwig al mayor de los mellizos mientras le frotaba la cabeza a Feliciano para aliviar el dolor.
-Él es mi propiedad puedo hacerle lo que quiera, mira- y apenas dijo esto volvió a golpear a su mellizo en el mismo lugar antes de sentarse junto a Gilbert.
-¡No me pegues!- chilló Feliciano alzándose un poco de su lugar para regresarle el golpe a Lovino empezando así otra pelea de manotazos y jalones de cabello.
-Huy pelea de gatas, me encantan- dijo entonces Feliks que llegó a su encuentro con el celular en una mano y su inseparable Vouton en otra mientras los hermanos Vargas seguían intentándose golpearse el uno al otro al mismo tiempo que eran separados por Ludwig que no entendía porque eran así, él jamás peleaba con su hermano.
-¿Súper listos para la fiesta de mañana?- preguntó sentándose entre Lovino y Gilbert sin dejar de ver la pantalla de su celular mientras digitaba algo en él.
-¿La fiesta es mañana?- preguntaron al unísono Alfred y Lovino.
-Como que obvio, ósea, Gilbo y yo llevamos comentándolo una semana entera. Hello- dijo Feliks sin despegar sus ojos del teléfono.
-Entonces no creo poder ir, lo siento- dijo Alfred que abría la lata de su Coca-Cola saboreando de antemano el refresco, fue en ese momento cuando Feliks por fin volteó a ver a sus amigos.
-Dime que escuché mal ¿Estás diciendo que no vas a ir como que a la mejor fiesta a la que vas a asistir en toda tu triste vida friky?- preguntó el rubio sin poder creerlo.
-Van a pasar un maratón de los mejores capítulos de toda la saga de Star Treck; repito, los mejores de TODA la saga, no me lo voy a perder solo por ir a ver a Francis queriendo violar a cualquier cosa que tenga espalda- respondió Alfred enfadado dándole un largo trago a su bebida.
-Natasha va a estar ahí- dijo entonces Gilbert queriendo sonar casual, echándole una rápida mirada a Feliks, un gesto que denotaba su complicidad.
Alfred casi se ahoga con el refresco al escuchar esto así que tuvo que darse algunos golpecitos en el pecho y toser para recuperar el aliento.
-Es cierto Alfie pero bueno… tú amas más tus ñoñerías que a la perra insensible así que…- comenzó a decir fingidamente decepcionado el ojiverde.
-¡Voy! Le diré a Matt que me grabe el programa pero voy- dijo emocionado Alfred con esa gran sonrisa que iluminaba su rostro la mayor parte del tiempo, incluso ignoró el insulto de Feliks.
-Pues entonces diviértanse porque van a sacar un documental de Al Cappone en Discovery Channel y no cabeza desteñida, a mi no me vas a chantajear usando mujeres- le advirtió a Gilbert al ver que este tenía intenciones de abrir la boca pero apenas escuchó esto, frunció el ceño.
-Entonces si Lovi no va Luddy tendrá que ser el chaperón de Feli ¿No te importa hacerlo verdad?- dijo Feliks mirando con malicia a Ludwig que a su vez miró a Feliciano el cual le sonreía de manera inocentona… ah… su hermano tenía razón, nadie podía decirle que no a esa carita.
-Eh… claro- respondió finalmente el rubio escuchando reír a Feliciano.
-Ve~ gracias Ludwig- dijo el castaño queriéndolo abrazar pero antes de poder hacer algo, Lovino casi se echa encima de la mesa para separar a ambos.
-Ni lo pienses Vene, no vas a ir tú solo con este macho patatas- dijo Lovino con una voz casi gutural mientras miraba con ojos asesinos a Ludwig el cual a diferencia de lo que Lovino esperaba, no se intimidó.
-Pero acabas de decir que no vas a ir tú- dijo Feliciano confundido por el repentino cambio de parecer.
-No me contradigas, te estoy diciendo que yo también voy- le regañó al menor atrapando la nariz del chico entre sus dedos jalándosela con fuerza.
-¡Ouch ouch! Suéltame- decía Feliciano otra vez lloriqueando mientras que Ludwig no entendía cómo funcionaba el razonamiento de Lovino, parecía odiar a su hermano pero cuando se trataba de dejarlo ir con alguien más a una fiesta se ponía a la defensiva; aunque aquello no le parecía tan raro como el hecho de que Feliks parecía exactamente que decir para que estos cedieran.
-Ahora Kiku como que tú seguro también vas a salir con un pretexto para no ir- dijo el ojiverde viendo a Kiku que dio un sobresalto en su lugar deteniéndose de dibujar sin atreverse a ver a Feliks.
-Feliks-san, ya sabes que no me gusta estar entre mucha gente- dijo el asiático en voz baja y tranquila siguiendo con sus dibujos.
-Ve~ pero Kiku será divertido, iremos todos juntos así no te tienes porque sentir incomodo- comentó Feliciano queriendo animar a su amigo. El pelinegro se removió de nuevo en su lugar, encorvándose aún más fingiendo seguir dibujando.
-No me gustan las personas- apenas murmuró el moreno esperando que nadie lo escuchara
-¿Entonces te vas a quedar en Viernes encerrado en tu casa como siempre?- preguntó con poco tacto Lovino mirando aburrido a Kiku que alzó la cabeza por el comentario.
-Kiku cariño osea como que si no socializas más el terapeuta de la escuela va a seguir molestando- dijo entonces Feliks que al igual que el mayor de los italianos, lo perforó con sus afilados ojos verdes; Feliciano quiso decir algo en defensa de Kiku sabiendo lo difícil que era para este el hablar o estar con gente desconocida.
-Está bien… iré pero solo un rato- accedió finalmente el muchacho.
-¿Estás seguro?- preguntó el de ojos almendra al otro que apenas si sonrió asintiendo con la cabeza.
-¡Hecho! Como que vayan preparándose para la mejor noche de sus vidas. Oh si bailaremos hasta que amanezca y tendremos sexo como si fuera nuestra primera vez ¡Si!- decía Feliks bailando en su lugar para luego verlos a todos que no parecían compartir su emoción por lo ultimo.
-Huy osea perdón por eso, se me olvida que ustedes aun protegen su virginidad-
-Seguro eres tú el que en realidad aun es virgen- comentó Gilbert molesto mirando a Feliks que en lugar de contestar solo le sonrió de manera enigmática que desencajó un poco a Gilbert quien prefirió cambiar el tema.
-Bueno, y ya que estamos planeando esto ¿Dónde están nuestras invitaciones?- preguntó el albino.
-Aun no las tengo- contestó sencillamente Feliks encogiéndose de hombros volviendo su atención a su celular provocando un silencio incomodo entre todos los presentes.
-No tienes nuestras invitaciones… entonces… como mierdas pretendes que entremos a la maldita fiesta- comenzó a decir Gilbert esperando a que Feliks tuviera una buena respuesta para eso. Por su parte el rubio solo sonreía al parecer viendo algo interesante en su celular.
-El día todavía no termina mi amor, para cuando acaben las clases tendremos esa invitación en la mano y la llave para eso está aquí- dijo el ojiverde poniendo frente a la cara de Gilbert su teléfono celular.
Gilbert tuvo que hacerse un poco hacia atrás para poder ver bien.
-¿Tu Twitter?- preguntó alzando una ceja incrédulo.
-Obvio, llevo siguiendo a Francis desde que supe la noticia de la fiesta- contestó viendo la cronología de su cuenta.
-Eso no es posible Francis tiene su cuenta bloqueada, no lo puede seguir cualquiera- dijo Gilbert entonces haciéndose ganador de las miradas de todos -¿Qué? No podemos ser amigos si no nos seguimos en Twitter... aunque aún no me deja seguirlo- dijo enfurruñado el albino cruzándose de brazos.
-Eso como que ya lo sé pero verás Gilbo, a veces tener amigos hacker es de mucha ayuda, aunque eso no importaahora. Si quieres conocer los secretos de cualquier persona… síguelo en Twitter- dijo el ojiverde lamiéndose los labios como si los secretos en realidad no fueran más que suculentos chismes para cotillear con tus amigos.
Gilbert entonces captó lo que Feliks tenía planeado, justo lo que acababan de hacer con Lovino, Alfred y Kiku: decir las palabras exactas para que obtener lo que quería. El albino sonrió mientras reía maliciosamente junto con Feliks, otra vez como si ambos estuvieran coordinados mientras se echaban miradas cómplices una vez mas.
-Feliks, tengo que admitir que nunca pensé que hubiera alguien tan awesome como yo- dijo el ojirrojo haciendo que Feliks se regodeara un poco por el alago.
-No conoces muchas personas entonces- dijo el rubio levantándose y tomando su bolsa, igualmente Gilbert se levantó de su asiento.
-No, es que hay pocas personas como nosotros- rectificó el albino cargando su mochila y pasándole un brazo por el hombro al ojiverde, y este a su vez le pasaba su brazo por la cintura al albino dejando descansar su mano en el pantalón de Gilbert mientras soltaba un suspiro.
-¿Por qué Dios nos hizo así como que súper fabulosos? Debería ser pecado- preguntó Feliks haciéndose el cabello hacia atrás sin soltar a Gilbert.
-No lo sé, a veces me siento mal de ser tan increíble y que haya gente a mí alrededor solo siendo… común…- siguió Gilbert afligido.
El resto de los chicos que seguían ahí sentados veían al par de amigos con expresiones que parecían de hastío, tal vez porque no podían creer que hubiera gente con un ego ridículamente enorme y peor aún, que de verdad creyeran todo lo que decían.
La campana sonó y el par de "fabulosos" se fueron caminando aun enganchados el uno del otro dejando atrás al resto que los seguía mirándolos todavía con la misma expresión de antes, incluso Ludwig que a pesar de estar acostumbrado al narcisismo de su hermano, no dejaba de avergonzarse un poco cuando este hacía gala en público de ello sin embargo prefirió tragarse su pena ajena y seguir con su camino directo a la clase así que junto con Feliciano y Kiku salieron de la cafetería, aunque Kiku tuvo que disculparse y desviarse ya que él tenía clase en otro aula.
El asiático iba de nuevo con su manuscrito en mano ya que no le había dado tiempo de guardarlo durante el almuerzo por lo tanto iba haciendo malabares con sus manos para intentar meter en su mochila las hojas de papel, o eso era hasta que fue jalado de la ropa repentinamente y metido a la fuerza a uno de los laboratorios de Química.
El asiático apenas tuvo tiempo de reaccionar cuando escuchó la puerta del laboratorio cerrarse de un portazo, y cuando lo hizo vio frente a él a la persona de la cual había pensado haberse salvado.
-Sa… Sadiq-san- pronunció entre tartamudeos retrocediendo y viendo al turco parado imponente frente a él con los brazos cruzados.
El mencionado lo miró de pies a cabeza sin decir nada poniendo el doble de nervioso a Kiku que ya estaba más que seguro que ese laboratorio sería su tumba.
-Toma- dijo Sadiq entonces acercándose a Kiku que de inmediato cerró los ojos al pensar que le iba a soltar un golpe pero en su lugar solo sintió un empujón en su pecho; abrió los ojos y notó que Sadiq le estaba entregando el manga que hace días le había quitado, aunque un poco (mucho mas) maltratado.
-Espero leer la continuación- dijo sencillamente metiéndose las manos a los bolsillos del pantalón dándose media vuelta.
-¿Qué?- preguntó Kiku viendo su manga arrugado y con las esquinas dobladas.
-Que quiero saber que pasa después- contestó sencillamente Sadiq dejando un poco atónito a Kiku.
¿Te gustó? Pero… pero ¿Por qué? El ritmo de las escenas es demasiado acelerado, los personajes muy acartonados, la historia tiene baches y no fluye del todo bien, algunos escenarios parecen incompletos, otras partes rayan en lo absurdo y…- decía Kiku avanzando hasta Sadiq que no entendía absolutamente nada de lo que le estaba diciendo.
-¡Hey mocoso, cálmate!- le riñó el turco alzando la voz lo que hizo detenerse en seco al asiático que alzó el manuscrito para ocultar su rostro, temerosos de haber dicho algo que molestara al turco.
-Ya te dije que quiero saber que pasa después, nada más- dijo el turco a lo cual el pelinegro solo asintió con su cabeza sorprendiéndose de que Sadiq también podía hablar de manera tranquila y civilizada, una faceta completamente desconocida para el nipón.
Sadiq volvió a voltearse para irse sin embargo se detuvo un momento encarando otra vez al más bajito que seguía inmóvil y mudo.
-Por cierto, cuando estaba leyendo esa cosa se me hizo raro algo… ¿Por qué el rey usa siempre una máscara?- preguntó como si hubiera pasado toda la semana pensando en eso –Mmmm… olvídalo- dijo antes de que Kiku respondiera.
El asiático se quedó en su mismo lugar mirando a Sadiq y luego su manga recién entregado justo en la página del dibujo claramente basado en el turco.
-Porque Sadiq-san siempre usa una máscara- contestó mentalmente echándole una última mirada al buller que salía del laboratorio de química.
El turco retomó su sonrisa socarrona cuando estuvo fuera del aula viendo a todos esos pequeños bastardos caminando tranquilos por el pasillo directo a sus clases; tenía que admitir que ver todas esas caritas idiotas le reventaba un poco el hígado así que al pasar a un lado de ellos no perdía oportunidad para empujarlos brutalmente contra las paredes o los casilleros, a veces pateándoles las espinillas otras solo burlándose de ellos… ah… nada como lastimar un poco la dignidad ajena para seguir con su rutina y justo en ese momento se acercaba una de sus víctimas preferidas, un miembro de ese estúpido club de perdedores.
-Hola weirdo- dijo pasándole un brazo por el cuello a Alfred cuando este intentó seguir con su camino como si nada.
-Hay no…- apenas alcanzó a decir Alfred cuando sintió un poco de presión en el brazo de Sadiq.
-Te ves feliz hoy y tú sabes que me revuelve un poco el estómago ver a un perdedor feliz, no te lo tomes personal, así son las cosas- y dicho esto separó un poco a Alfred de sí para pegarle un tremendo puñetazo en la cara al rubio que trastabilló por el golpe así que aprovechando esto, el moreno le dio una fuerte patada en el costado que lo fue a aventar contra la puerta del baño de chicas e inevitablemente, cayendo dentro de él.
-Ese lugar te queda mejor- Alfred escuchó decirle cuando cayó al frío piso de azulejo rosa.
Alfred gruñó aun tirado en el piso sintiendo su pómulo y sus costillas punzar dolorosamente hasta que decidió levantarse mirando a todos lados agradeciendo no escuchar el grito histérico de un montón de jovencitas.
-Bueno… al menos ahora sé cómo es el baño de las chicas- dijo palpándose la cara esperando no estar sangrando, en su lugar solo se provocó mas dolor consciente de que eso iba a dejar un moretón. Fue hasta la puerta para salir pero apenas se asomó vio al montón de gente que aún estaba afuera en los pasillos así que volvió a cerrar rápidamente la puerta; si alguien lo veía salir del baño de mujeres seguramente iban a pensar que era un pervertido… y bueno, ya era suficientemente malo ser un perdedor.
-Estúpido Sadiq- dijo acuclillándose esperando que la gente se dispersara escuchando de pronto como la puerta de uno de los cubículos rechinaba al ser abierta por lo tanto en un sobresalto se volteó y se dio cuenta de que su vida apestaba.
Natasha era la chica que salía del cubículo limpiándose las mejillas e intentando respirar con normalidad, Alfred se quedó con los ojos abiertos como platos al ver a la reina del hielo frente a él… en el baño de mujeres… que Dios lo matara en ese mismo instante.
-¿Qué crees que haces aquí?- preguntó la joven viendo con desprecio a Alfred que se levantó de un salto buscando una buena excusa que no se escuchara tan patética pero el tener a Natasha justo frente a él no le ayudaba del todo… mucho menos cuando vio a la joven pasándose las manos por las esquinas de sus ojos que estaban rojos y algo hinchados.
-Estabas llorando- dijo Alfred olvidándose por unos instantes de la situación en la que estaba y acercándose en dos largas zancadas a la chica que retrocedió quedando acorralada por la pared.
-Cla… claro que no, aléjate de mí estúpido- dijo ella estando tal vez demasiado cerca del muchacho.
-¿Por qué llorabas? ¿Te sientes mal? ¿Necesitas que llame a tú hermano?- preguntaba Alfred esperando que lo último no fuera necesario.
Si Alfred Jones tenía una virtud que a la vez podría ser defecto, ese era su complejo de héroe, Alfred no podía ver a alguien en problemas o llorando porque enseguida corría a su auxilio sin importar quien fuera la persona que estuviera en problemas; a veces era bondadoso al extremo de llegar a lo estúpido, pero ese era Alfred, el héroe de corazón gigantesco.
-Ya te dije que no estaba llorando y no me hables como si me conocieras- reprochó ella empujándolo débilmente y en un movimiento inconsciente Alfred le tomó las muñecas para detenerla.
-Si te conozco, por eso te digo que no llores mejor sonríe- le dijo Alfred dibujando él mismo una gran mueca sonriente en su rostro.
Natasha vio la sonrisa en la cara boba de Alfred y luego miró sus muñecas apresadas por las manos grandes del muchacho que por segundos le recordaron a las de su hermano… pero las de Alfred eran tibias…
-Suéltame- le ordenó al joven que salió de su trance optimista y también reparó en que sin darse cuenta había agarrado a Natasha.
-¡Disculpa!- dijo soltándola en un instante alejándose incluso de ella que retomó su semblante gélido.
-No me vuelvas a tocar- le dijo con su voz fría arrastrando las palabras alejándose de él haciendo su larga melena hacia atrás caminando con pasos delicados hasta la puerta del baño la cual fue abierta por alguien más.
-Natty, ¿Viniste a vomitar tu almuerzo?- preguntó Feliks entrando al baño también cruzándose con la muchacha que solo le dedicó una mirada asesina que podría hacerte mojar los pantalones, y saliendo de ahí.
-¿Qué le pasa?- preguntó Feliks viéndola salir y dirigiéndose a los lavabos.
-Estaba llorando…- contestó Alfred entonces sintiendo aun en sus manos la piel fría de Natasha pensando para sus adentros que nunca imaginó que las muñecas de la muchacha fueran así de delgadas, siempre la veía con un porte tan orgulloso que no imaginó que tuviera un cuerpo tan frágil.
-Esa arpía no conoce los sentimientos- comentó Feliks mirándose al espejo arreglándose el cabello cuando una tercera persona entró.
Emma, la princesa del instituto W apenas puso un pie dentro del baño y vio a los dos chicos en él, volvió a salir solo para verificar si el letrero de la puerta estaba bien o ella se había equivocado de baño.
-Emma preciosa, entra con confianza ya casi terminamos- dijo Feliks guiñándole un ojo a la rubia que solo atinó a reír nerviosa viendo el bochorno de Alfred que volvió a caer en la cuenta de que estaba en el baño de las chicas así que pasando a toda velocidad a un lado de la competencia directa de Natasha, salió de ahí.
La rubia siguió a Alfred con los ojos hasta que este salió y soltó otro par de risitas mientras negaba con la cabeza, se acercó al espejo y sacó de su mochila su brillo labial rosado con sabor fresa retocando su perfecto y natural maquillaje que hacía sobresalir sus bonitos ojos verdes y sus labios con forma perfecta de corazón que podían derretir a quien fuera que tuviera el privilegio de besarla.
-Dime linda ¿Irás con Antonio a la fiesta de Francis?- preguntó entonces Feliks rompiendo el silencio recargándose en el lavamanos a lo cual Emma giró sus ojos hacia él.
-Iré a la fiesta pero no con Antonio aunque puede que lo vea ahí- respondió la muchacha encogiéndose de hombros ahora acomodando el lazo que amarraba su cabello.
Otro silencio volvió a inundar el baño hasta que Feliks de nuevo abrió la boca.
-Creo que a Antonio le gusta uno de mis amigos, parece que se muere por nuestro mini mafioso, desde hace tiempo no ha dejado de mirarlo y buscar pretextos para hablarle- dijo el rubio y la chica no pareció muy interesada en esto.
-Feliks, si quieres verme como una furia celosa mejor desiste de tu intento, ya no salgo con él- respondió Emma guardando de nuevo su brillo y dedicándose otra mirada al espejo antes de darse la media vuelta para salir.
-Osea es que yo no me trago ese cuento de que rompieron y ahora son los mejores amigos, como que eso es imposible. Tipo, eran la pareja perfecta y de pronto un día solo ya no son novios pero siguen siendo BFF*, como que eso es imposible- dijo Feliks deteniendo así a Emma que soltó un resoplido pues varias veces antes ya había escuchado lo mismo.
-Antonio y yo éramos mejores amigos incluso antes de ser novios, sencillamente no funcionamos como pareja, fin de la historia- dijo Emma con intenciones de salir del baño pero Feliks una vez más se lo impidió corriendo hasta ella y poniéndosele enfrente.
-No te enojes hermosa como que te lo decía porque necesito así tu súper ayuda- dijo tomándole las manos como si ellos fueran amigos de toda la vida.
-Te contaba lo de mi amigo porque él como que también se muere por Tony, ósea deberías verlo suspirando por los pasillos así super feo con su carita de borreguito enamorado y cuando se enteró de que había una fiesta pues como que se deprimió horrible por no ser invitado y él es así como que terriblemente orgulloso para pedirle una invitación a Francis, por eso quería pedirte que tú lo hicieras en su lugar solo que no estaba seguro si todavía había como que sentimientos de por medio pero ahora que me dices que no es así como que te ruego tu ayuda. Por favor Emma es por el bien del corazón de Lovi-love, pídele dos invitaciones a Francis yo sé que te llevas de lo mejor con él también, no por nada es el mejor amigo de tu ex – le pidió Feliks con ojos suplicantes.
-Entiendo lo que de tú amigo pero… ¿Por qué dos invitaciones? ¿No estarás usándolo como pretexto para ir tú también a la fiesta?- dijo Emma entrecerrando sus ojos a lo que el otro rubio hizo una expresión de asombro demasiado exagerada.
-¿¡Yo!? Ósea, yo haciendo algo tan bajo como eso ¡por supuesto que no! La otra invitación es para su hermanito Feli, Lovi tiene como que algún tipo de síndrome de codependencia con su hermano y se pone así mal cuando está mucho tiempo lejos de él; hiperventila y hasta le salen ronchas… ugh, todo feo- inventó Feliks de nuevo siendo presa de la mirada algo acusadora de Emma que decidió creerle por más estúpido que aquel argumento sonara, ella era de esas pocas personas que aun creía en la buena voluntad del prójimo.
-Está bien, le pediré a Francis las invitaciones, te las doy cuando las clases terminen- accedió finalmente soltándose de Feliks y saliendo del baño mientras este le sonreía despidiéndola.
-Emma Emma… ¿Qué tan imbécil me crees como para pensar que me trago esa historia de que ya no quieres nada con Tony?... bueno, no importa, ya tengo mi invitación y la de Feli ahora solo faltan los demás- dijo Feliks también saliendo del baño.
Afuera en los pasillos solo se veían pocas personas que iban sin muchos ánimos a sus respectivas clases así que un poco apresurado el rubio iba de un lado a otro buscando entre las aulas y el poco alumnado a alguien que podría ayudarle y al que Francis no podría decirle que no ya que el galo tenía por costumbre twittear todo acerca de sus nuevas presas así que para Feliks no fue difícil saber quién era el nuevo conejito que el lobo francés quería comerse.
-Matty, justo a ti te estaba buscando- dijo dándole un beso en cada mejilla al muchacho que intentó esquivar el saludo pero fue en vano.
-Si me buscas es porque algo quieres- le dijo el muchacho a Feliks que sonrió ante la cruda sinceridad de Matt.
-Por supuesto, me gusta que me conozcas tan bien- dijo sin tapujos el ojiverde enganchándose a Mathew que no hizo nada por zafarse del polaco, no porque no le molestara sino porque sabía que era inútil forcejar.
-Necesito que vayas con Francis y le pidas invitaciones para su fiesta, una para Gilbo otra para Kiku, para Ludwig y para tu hermano por supuesto… ese malagradecido se olvidó de cuando nos hablábamos en clase, francés tontito- se quejó Feliks.
Al escuchar eso Mathew tan solo alcanzó a soltar una risa sin humor.
-Si claro y seguramente también quieres que le de mi trasero como pago por las invitaciones- respondió el muchacho.
-Eso lo dejo a tu criterio Matty pero no lo veas como un favor para mí, velo como un favor para Alfie-
-Ya me perdí ¿Qué tiene que ver Alfred con todo esto? Si no mal recuerdo mi hermano está más emocionado por el maratón de Star Treck que por la fiesta- preguntó el ojiazul acomodándose los lentes y deteniéndose de pronto.
-Alfred canceló su matiné de ñoñerias para ir ver a Natasha y no pensarás que irá completamente solo al matadero ¿O sí?- preguntó Feliks poniéndose las manos en las caderas.
-Déjame pensarlo… es Alfred… es un idiota, es Natasha. Sí, creo que podría ir a un rastro él solo nada más para verla a ella en bikini- contestó Mathew siguiendo con su camino queriendo dejar atrás al ojiverde que tuvo que correr con esos pasitos afeminados tan típicos de él, solo para alcanzarlo.
-¡No Matty! Ósea es que tú eres un hermanito horrible, pero está bien dejaré de usar a Alfie como chantaje emocional porque como que tú no tienes corazón solo piensa que si tu hermano se queda virgen para toda la vida será tu culpa- dijo el polaco.
-Ya me disculparé con él- contestó Mathew sin darle mas importancia haciendo enojar a Feliks que de nuevo se enganchó al brazo de Mathew antes de que este siguiera con su camino.
-Matty por favor, todos estamos super emocionados con la fiesta y tú eres al único al que Francis no le puede decir que no, él te quiere en la palma de su mano así que como que va a cumplir todos tus deseos y unas invitaciones no son nada para él. Por favor Mathew, en serio queremos ir a esa fiesta- dijo de nuevo Feliks entrecortando su voz a propósito y haciendo que sus ojos se pusieran llorosos.
Mathew vio la cara suplicante del rubio y aun sabiendo que todo era un pésimo acto del muchacho no pudo evitar caer presa de la única cosa (aparte de su físico) que compartía con su gemelo: Su bondad. Tal vez Mathew fuera un poco más ácido que su hermano, pero ambos tenían esa fibra de héroes y la debilidad de ayudar a quien lo necesitara o se lo pidiera, así que solo rodó los ojos y tomó aire.
-No sé porque hago esto… está bien, hablaré con Francis ¡Pero que quede claro que yo no voy a esa fiesta!- advirtió haciendo saltar de la emoción a Feliks que se le fue encima en un abrazo.
-Oh Matty te amo así mil, eres la cosa mas hermosa del mundo y te repito que te amo- decía dándole besos al chico que los recibió resignado sin poder evitar sonreír ligeramente por la felicidad del otro, sintiéndose bien consigo mismo por haber hecho algo por alguien más.
-Entonces espero esas invitaciones ¡Te quiero Matty!- volvió a decirle el polaco antes de salir corriendo en dirección contraria directo a su clase.
Mathew vio al otro alejarse dando saltitos como si fuera alguna parodia homosexual de Heidi, así que tras volver a sonreír por aquel peculiar personaje que representaba Feliks, optó también por seguir con su camino e ir a clases antes de que el profesor le dedicara alguna de esas miradas de reproche por desafiar su autoridad; aunque sus buenas intenciones se fueron al diablo cuando justo frente a él se puso Francis Bonnefoy.
Hay que mencionar que el galo no había aparecido solo por obra de la casualidad, la verdad es que el galo había estado muy al pendiente de cada movimiento que Mathew hacía como el buen depredador que era y que había descubierto a una presa nada fácil de poseer.
-Mathew mon petit ¿Pero qué haces tan solito por estos rumbos?- preguntó e francés de nuevo con una rosa en la mano recargándose en la pared como si estuviera posando para un catálogo de Clavin Klain.
-Francis… que extraña coincidencia- dijo Matt retrocediendo por instinto un par de pasos justo cuando el galo se separó de la pared y se acercó al rubio
-Es el destino mon amour- respondió Francis con una media sonrisa en sus labios seductores a lo que Mathew estaba a punto de responder que no era el destino ni nada de eso, era que sencillamente iban juntos a la misma escuela y era completamente normal cruzarse por los pasillos en el cambio de clase pero se reprimió de hacerlo al recordar la petición de Feliks.
-Si… eso debe ser. Eh… por cierto Francis, aprovechando que estás aquí yo… pues quería pedirte un favor- decía el rubio con su vocecita tenue desviando la mirada acentuando su rostro inocentón lo que era sencillamente demasiado para Francis que de tan solo un paso largo quedo a centímetros de Matt y tomando desprevenido a este, lo tomó por las muñecas pegándolo contra la pared sujetándolo fuerte y pegándose a él.
-Haré todo lo que tú quieras petit, cada fantasía que pase por esa cabecita la haré realidad tú solo dime lo que deseas y lo tendrás aquí y ahora- decía Francis tal vez demasiado cerca de Mathew que temblaba pero no de excitación como Francis pensaba, sino de puro miedo.
-¡Solo quiero invitaciones para tu fiesta!- dijo sobresaltado el chico queriendo zafar sus muñecas del agarre de Francis el cual antes de atacar al chico con su boca, parpadeó un par de veces aflojando un poco el agarre pero sin soltarlo del todo.
-Oh… nada mas eso- dijo con un notable tono de decepción en la voz que no se preocupó por esconder.
El francés aun manteniendo cautivo a Mathew, que rezaba para que su integridad física y mental no se viera mancillada, se quedó callado pensando un poco hasta que dirigió una mirada traviesa al chico que sintió un escalofrió recorrerle desde la base de la espalda hasta su nuca erizándole los vellitos de manera desagradable.
-Está bien, te daré todas las que tú quieres pero…- hizo una pausa dramática a lo que Matt tragó saliva de manera sonora a la hora en que Francis se acercó de nuevo a él como si fuera una serpiente a punto de clavar sus colmillos en su yugular.
-… si no te veo en mi fiesta tus amigos van a pasar por la humillación de tener que ser sacados a patadas de mi casa enfrente de todo el mundo- dijo Francis en un intento de amenaza.
-Está bien, lo tendré en mente- dijo Mathew aun algo temeroso hasta que Francis lo soltó y el chico pudo respirar aliviado viendo al galo sacar las invitaciones de su maletín, dándole un beso a los sobres y entregándoselos a Matt el cual los recibió murmurando un apenado gracias.
-Nos vemos mañana en la noche- dijo Francis pasándole una mano por la mejilla y de paso a sus labios antes de irse dejando a Matt encorvarse y respirando hondamente para recuperarse de la impresión de haber sido acorralado por Francis ¿Cómo las chicas y algunos chicos podían disfrutar eso? Él tenía que admitir que se había sentido un poco violado y eso que el otro rubio no le había hecho nada.
Tras haberse calmado un poco se guardó las invitaciones en la mochila, miró la hora desde su celular y se lamentó en susurros por ya llevar algo de retraso para su clase así que intentó apresurarse aunque parecía que la vida no quería que el muchacho aprendiera cosas estúpidas como algebra y trigonometría porque jamás le iban a funcionar para su adultez, así que cuando el rubio estaba a unos metros de su salón otra persona impidió su camino.
-Así que tú eres el tal Mathew ¿Verdad?- preguntó Arthur Kirkland que hacía acto de presencia fingiendo no haber estado siguiendo a Francis, el que a su vez seguía a Mathew.
-¿Nos conocemos?- preguntó el chico apurado volviendo a ver la hora en la pantalla del teléfono.
-Claro que sí, conozco a los de tu clase- respondió Arthur que llevaba en las manos la versión completa de El Conde de Montecristo ya que nada dolía más que sentir a Alejandro Dumas y todo su drama causándote una contusión cerebral y no precisamente por leerlo.
-No entiendo- dijo Matt un poco resignado al hecho de que su profesor terminaría torturándolo con unos cuantos problemas de matemáticas, de esos que más que ecuaciones parecía que estabas invocando demonios con ecuaciones.
-¿Ves? Eso es lo que me molesta tanto de los de tu tipo, se hacen los tontos e ingenuos fingiendo que no saben nada para así ver cuantos pueden engatusar- dijo aún más enfadado Arthur señalando con el libro a Matt que ahora si estaba nervioso.
-Es que en serio, no entiendo que quieres decir- dijo Mathew haciéndose un poco más hacia atrás cuando sintió el lomo del libro rozarle la nariz.
-Sigue actuando niño, pero yo no voy a dejar que te vayas a colar entre las piernas de Francis como todos los demás hacen- dijo cruzándose de brazos y mirándolo fijamente con sus tupidas cejas rubias fruncidas de manera amenazante.
-¿Francis? No, creo que lo estás malinterpretando, a mí no me gusta Francis ese más bien creo que eres tú- dijo el ojiazul viendo como el otro de pronto se ponía rojo como un semáforo, incluso sus orejas se pusieron rojas mientras movía las manos en un gesto de negación.
-¡Claro que no! ¡No me gusta ese sapo idiota y pervertido! Por supuesto que no… de… de ¿De dónde sacas esas ideas tan estúpidas?- decía Arthur comenzando a acalorarse y sintiendo su cara arder balbuceando todo tipo de negaciones con la lengua que parecía tener un nudo pues ni siquiera podía articular bien las palabras.
-¡Deja de jugar con mi mente!- espetó entonces el ojiverde nervioso.
-No estoy haciendo nada- dijo Matt tratando de no reír por la sinceridad traicionera del ojiverde frente a él.
Finalmente el avergonzado Arthur le dedicó una mirada furiosa a Mathew y echó a correr en dirección contraria rogando para que algún desastre natural se hiciera presente en el colegio destruyera todo y de paso al horroroso cara de rana para que su sola presencia dejara de turbarlo de esa manera.
-Dios… me comporto peor que una chica- se quejó cuando por fin llegó a su salón.
Antes de entrar al aula se puso el libro frente a la cara esperando recobrar el color natural de su piel.
-Muérete rana y déjame en paz de una vez por todas- masculló dando una honda respiración bajando el libro y entrando al salón.
-Señor Kirkland, empezaré a pensar que la puntualidad inglesa no es parte de usted- dijo con voz pausada y monótona el viejo profesor de historia (el que cada noche rezaba para llegar vivo a su jubilación).
-Y yo empezaré a pensar que usted juzga a las personas basado en viejos estereotipos- respondió desafiante Arthur haciendo soltar un suspiro de cansancio al maestro pues estaba bastante acostumbrado a las contestaciones bruscas e irrespetuosas de gran parte de sus alumnos, pero como Arthur era de sus mejores estudiantes podía dejarlo pasar.
Arthur fue hasta el único asiento libre, justo a un lado de Tino que escribía en su cuaderno de hojas recicladas y con una pluma fuente.
-Hey Arthur- le llamó en voz baja el nórdico al otro que solo volteó a verlo indicándole que lo escuchaba.
-Solo quería decirte que no te enojes con Nor por esas veces que te ha contestado mal… ya sabes cómo es él- dijo con una sonrisita amable.
-No te preocupes, la verdad es que no me importa demasiado…- respondió de manera cortante el otro rubio sacando su cuaderno de notas y de pura casualidad viendo entre sus libretas el sobre con la invitación que había recogido días atrás.
-Tino- esta vez Arthur llamó al otro chico algo dubitativo.
-¿Qué pasa?-
-¿Crees que mañana puedas cuidar a Peter? Mis padres tienen un compromiso, mis hermanos irán a una fiesta y yo… yo… tengo que ir a un círculo de estudio- se inventó el británico.
Tino sonrió ampliamente y asintió con su cabeza emocionado.
-Por supuesto, hace tiempo que no juego con él-
-De acuerdo, muchas gracias pero esta vez intenta no ponerlo a escuchar tu música, la última vez los vecinos se quejaron toda la semana- recomendó el ojiverde.
-¿En serio? Oh disculpa, solo intentaba enseñarle un poco de cultura musical que no fuera comercial, tú sabes, un poco de grupos de disqueras independientes... cosas así- dijo Tino inocentemente sonriéndole con amabilidad.
-Entiendo pero no creo que el black metal y el folk metal sea adecuado para niños… o para alguien que se auto denomina hipster- murmuró lo último casi en un susurro para que el finlandés no lo escuchara.
Tras haber quedado de acuerdo con las horas en las que Tino iría a cuidar del menor de los hermanos Kirkland, ambos retomaron la atención a la clase que por cierto era mortalmente aburrida.
El profesor tenía un tono de voz tan parsimonioso que parecía que en lugar de explicar estaba arrullándote así que la mayor parte del grupo ocupaba esas dos horas de fechas y nombres confusos para dormitar un rato sin el menor rastro de vergüenza, excepto Arthur que no perdía detalle de cada dato y escribía en su libreta como si estuviera poseído ya que una vez más usaba el estudio como un medio para bloquear y contrarrestar sus inútiles sentimientos por Francis. Bendita escuela, benditas clases y bendito su primer lugar en el cuadro de honor de toda la escuela ¿Qué sería de él sin eso?... Lo mismo: Un pobre diablo enamorado con cero posibilidades de ser correspondido aunque un poco más idiota.
Las dos horas de clase pasaron como un martirio para el resto de los alumnos y como un desahogo perfecto para Arthur así que cuando la campana sonó no pudo evitar poner una cara de decepción mientras que todos a su alrededor casi saltaban encima de los pupitres para salir más rápido del salón entre ellos Tino que se apresuró para salir de ahí antes de quedar en estado vegetativo gracias al aburrimiento.
El nórdico fue entre el mar de gente buscando al resto de sus amigos, o mejor dicho a Berwald para preguntarle si podría acompañarlo a cuidar a Peter ya que sabía que al sueco también le agrada el niño y pasaban un buen rato los tres juntos casi como una familia (un pensamiento vergonzoso que Tino jamás iba a expresar en voz alta pero tampoco sabía que compartía con Berwald). Tras unos minutos de búsqueda entre todo el gentío dio con el más alto alumno del colegio, llegando a rebasar a Iván solo por dos centímetros.
-¡Berwald!- llamó al otro rubio que sintió su piel erizarse al ser llamado por Tino… ah… como le gustaba que lo llamara por su nombre con tanta familiaridad.
El sueco que veía al Tino acercarse a él bajó su cámara fotográfica análoga que estaba usando en ese momento para tomar fotos en pleno cambio de clase aunque tuvo que reprimirse un poco de no tomarle una foto al más bajito y esa endemoniada sonrisa que le provocaba estragos en todos sus órganos internos.
-Qué bueno que te veo. Lo siento ¿Te interrumpí?- preguntó entonces preocupado Tino al ver la cámara aun en manos de Berwald que negó efusivamente con su cabeza para no tener que hablar, sabía que su voz profunda y recia a veces asustaba al muchacho.
-Me alegro, no me perdonaría que sacaras mal una foto, todas las que tomas siempre son muy buenas- le alagó el finlandés haciendo que el otro desviara la mirada tan solo para no ver aquellos brillantes ojos chocolate que le aceleraban el corazón de manera poco saludable.
-Solo son fotos normales- murmuró Berwald con ese acento tan difícil de entender y haciendo sonreír a Tino aún más por su modestia.
-Pero sí estabas tomando fotos hace un momento ¿De qué eran?- preguntó curioso el chico.
-Ah… solo de la gente- contestó Berwald con timidez que muchos confundían con intimidación.
El sueco volteó a ver a la gente, a la que específicamente estaba retratando y que no eran otros más que el Losers club reunido en una esquina del pasillo formando un círculo.
-Chicos atención, ósea como que extiendan sus manos para recibir los regalos de la realeza- dijo Feliks alzando su mano en donde tenía un montoncito de sobres que Gilbert y Feliciano vieron como si fueran de oro puro así que hicieron caso y extendieron sus manos como quien espera recibir una limosna.
-Una para Feli, una para el awesome Gilbo, otra para Luddy, una más para Kiku-chan, para Alfie y por supuesto que la última pero no menos importante, para mí- dijo habiendo repartido todas las invitaciones mientras Gilbert y el menor de los Vargas las abrían emocionados los demás solo leían las letras doradas sobre el papel azul obscuro.
-¿Y la mía?- preguntó entonces Lovino de mala gana viendo a todos con sus sobres.
-Tú no te preocupes por eso Lovi, Antonio en persona te invitó así que ten por seguro que te va a estar esperando en la puerta así súper romántico él- dijo Feliks ignorando la cara de asco que Lovino hizo al escuchar el ultimo comentario.
-¡Por fin aquí está mi boleto a la popularidad! Kesesese. Adiós triste vida de perdedor, hola awesome existencia- decía Gilbert riendo a carcajadas alzando el sobre que tenía un leve aroma a rosas.
-Ósea espera un momento amor, como que antes de que empiecen a masturbarse mentalmente con la súper fiesta hay un detalle que debo aclararles- dijo entonces Feliks haciendo que todos voltearan a verlo expectantes.
-Verán, Matty como que nos hizo así el increíble favor de pedir estás invitaciones para nosotros aunque Francis puso la estúpida condición de que si él no va nosotros ni siquiera nos podemos asomar a su casa, si ya sé que eso suena horrible- agregó cuando vio la cara de Gilbert.
-Pero Matt no va a ir, ayer se la pasó planeando una salida a la cineteca con Guillermo no se la va a perder por nada del mundo- comentó Alfred guardando de nuevo la invitación en el sobre.
-Eso lo sé, por eso debemos buscar un reemplazo para honey Matty- dijo Feliks jugando con su propia invitación entre las manos mientras que Alfred soltaba una risa forzada y sin humor.
-¿Y de dónde vamos a sacar un reemplazo idéntico de Matt? No seas tonto- dijo el yankee negando con la cabeza.
-Tienes razón Jones… ¿En dónde podremos hallar alguien que sea exactamente igual a tu hermano gemelo?- dijo Gilbert esta vez que junto con Feliks sonreía con aquella mueca maquiavélica que no auguraba nada bueno.
Alfred solo alcanzó a tragar saliva al ver las miradas de todos puestas en él.
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*BFF: Best Friends Forever (mejores amigos por siempre)
Muajajajaja ¿Les gustó el capítulo? Espero que sí porque me tardé en hacerlo (terminado un día antes de ser publicado).
Antes que nada muchas gracias como siempre por todos sus reviews, si pudiera tenerlos a todos enfrente mío seguro que los asfixio en abrazos sexys por seguir leyendo este fic y bueno, si alguien ha decidido dejar de seguirlo también un abrazo sexy por haberle dado una oportunidad y espero de todo corazón nos volvamos a leer en otra publicación. En fin, abrazos sexys y besos amorosos para todos ustedes porque son awesome.
Bueno, me desvivo de amor porque sus reviews y el saber que les gusta esta historia me hacen feliz así mil y tengo que sacarlo de mi sistema XD.
Me despido esperando que nos leamos el siguiente capi para la fiesta (como si yo fuera a ir a la bendita fiesta).
