Capitulo 7: Ya editado. (Esto de editar es cansado … Alguien me quiere ayudar?)

Cancion: Don't You Remember? - ADELE

POV Bella

Estaba perdida en un cuarto obscuro, no había nadie ni nada. Solo estaba esta oscuridad que me oprimía y me asfixiaba. Estaba asustada y quería escapar. Quería salir de aquí, pero dudaba que hubiera una salida. La oscuridad me lastimaba, me llevaba a un estado donde sentía que mi corazón estaba siendo roto a la mitad. Me sentía sola, quería regresar a Phoenix, con Reneé, cuando nada me lastimaba tanto. No sé en donde estoy y sinceramente no me importa. Una parte de mí se aventuraba a preguntarse en donde podría estar para que todo estuviese así de negro y que me lastimaran tanto.

No recordaba porque, y quizá así estuviera mejor, pero el agonizante dolor en mi corazón lo había producido alguien hermoso, alguien surreal y perfecto; alguien que claramente era demasiado para mí. Quizá esto debería de ser una señal del universo de que no debería de ir a Forks. Mejor debería de quedarme en Phoenix sola o irme con Reneé a Jacksonville. Quizá yendo a Forks el dolor que ahora sentía se intensificaría. Pero por qué?

Lo último que podía recordar era como Reneé me rogaba que considerara mi idea de nuevo pero yo ya estaba decidida. Dejaría el sol, el calor tan acogedor, las montañas, los pocos amigos que tenía, a mi especial madre y a su nuevo esposo para que ellos fueran felices. Era lo que se merecían, su felicidad estaba por delante de la mía, y la única manera de que Reneé fuera feliz es si ella acompañaba a Phil, para poder darle todo su apoyo. Yo estaría bien con Charlie, aunque sabía que podría estar mejor. Siempre sabría que Reneé iba a estar bien y yo no perdería nada con irme a Forks, quizá solo parte de la felicidad que tenía y a mi madre, que por mucho tiempo ha sido inseparable de mí.

Reneé me decía una y otra vez que ella podía arreglárselas para estar con los dos, pero yo sabía que ella no podría. Por eso tomaba un vuelo de Phoenix a Forks; un vuelo de mi cielo personal a mi lugar menos favorito.

No sé en qué quedo nuestra platica, no recordaba nada. Por más que intentaba recordar el avión aterrizando en Forks y a Charlie recibiéndome en su patrulla no podía. Era solo mi imaginación lo que ocurría. Todo se volvía negro después de haber visto a Reneé despedirse una vez que cruce el área de seguridad del aeropuerto.

No sabía cuánto tiempo había permanecido en esta penumbra, pudieron ser minutos, días horas, inclusive años pero para mí todo daba lo mismo. Yo quería e iba a salir de ahí pero por más que intentara moverme no podía. No sentía mis brazos, ni mis pies ni mis manos. De hecho ni siquiera podía verlas.

Por algún extraño motivo después de unos momentos comencé a sentirme más tranquila. A lo lejos podía escuchar murmullos, eran personas que en mi vida había escuchado pero sonaban tan familiares. Y tan tristes.

Podía distinguir disculpas e incluso creo que escuche sollozos pero todo estaba demasiado lejos, aparte que el dolor seguía ahí.

Pero todo eso desapareció de pronto. De la nada. No solo me tranquilice sino que el dolor se fue.

Poco a poco lograba sentir mis manos y pies, poco a poco podía sentir como esa oscuridad se alejaba de mí y regresaba todo a la normalidad.

Algo de lo que no me había percatado se hizo notar. Algo extremadamente frio y duro apretaba mi mano y, aunque el gesto era reconfortante, no tenía idea de quién o que pudiera ser y estaba demasiado curiosa. Y, sin poder controlar mi reacción, tome una bocanada de aire como si hubiera estado demasiado tiempo bajo el agua.

Abrí mis ojos lentamente, dándoles tiempo a que se acostumbraran de nuevo a la luz, pero en lugar de estar en el aeropuerto de Phoenix con Reneé a mí lado estaba recostado en una camilla, conectada a varios cables y con una persona sujetando mi mano.

Una persona increíblemente hermosa.

Tenía el cabello color bronce, todo despeinado y apuntando en diferentes direcciones pero aun así hermoso. Tenía una mandíbula perfectamente angular, como si la hubiera tallado específicamente; y sus ojos eran de un negro demasiado intenso pero me daban la sensación de sentirme segura. Si es que era posible que me sintiera segura a lado de un extraño. Bella te estas volviendo loca e irracional me decía una voz en mi cabeza (quizá prueba de que en verdad estaba loca) no sabes ni siquiera su nombre, y es la primer a vez que lo has visto. No puedes sentirte así a lado de un extraño.

Aunque quizá él no era un extraño, trate de responderle a la vocecilla. Mas allá, en una parte de mi mente que claramente se encontraba bloqueada de mi memoria inmediata, había recuerdos que luchaban por salir. Pero no podían, estaban bloqueados por una pared invisible; quizá la misma pared que me mantuvo en la oscuridad por tanto tiempo. Aun cuando la parte racional de mi cerebro podría apostar que nunca en mi vida lo había visto, sus facciones resultaban demasiado familiares y me daban un sentimiento de tranquilidad un poco difícil de ignorar. Sabía que estaba mirándolo directamente, pero por más que trataba de desviar la mirada, simplemente no podía. Físicamente, estaba exhausta, como si hubiera pasado días sin dormir o comer o moverme. Sentimentalmente me encontraba cansada, confundida y perdida. Y en algún lugar entre esas dos categorías, podía sentir como mi corazón se encontraba encarcelado en mi pecho. Como si estuviera en una caja demasiado pequeña para su tamaño, haciendo que cada latido se convirtiera en un movimiento doloroso.

Su cara perfecta formaba signos que solo podían identificarse como de preocupación. Sus ojos se encontraron con los míos, observándome con una intensidad tan fuerte que pareciera como si tratara de ver mi alma. O descifrar mis pensamientos. No pude evitar notar que, a pesar de su perfección, tenía ojeras por debajo de sus ojos, como si no hubiera dormido en años.

-Cómo te sientes?-me pregunto el extraño en la voz más aterciopelada y hermosa que había escuchado. Su voz me hacía querer recordar algo, pero no sé qué era. Mientras el sonido parecía nuevo para mis oídos, mi corazón opinaba lo contrario.

-Bella?-me volvió a hablar, logrando capturar mi atención por completo. Como sabía este extraño que me llamaba Bella? Me hubiera sorprendido menos si me hubiera llamado Isabella; Bella era el nombre que usaban personas que me conocían, que sabían que odiaba mi nombre completo. Su voz estaba creando un dolor de cabeza y pude registrar que también creaba uno en mi corazón. Me resultaba familiar pero no podía sacar ninguna memoria que tuviera sentido. Algo dentro de mí me decía que él era importante, pero no podía recordar. Había algo en mi cerebro, no sé si era una memoria o un sueño, que me decía que tuviera cuidado. Imágenes pasaron frente a mis ojos rápidamente, pero todo fue demasiado borroso para enfocarme en algo. Recordando que aún tenía que responder, aclare mi garganta.

-B. . . bien-logre responderle después de un momento. Mi garganta me dolía demasiado, como si hubiera estado gritando; estaba demasiado seca. Mi voz sonaba quebrada, como si fuera la manera de confirmar que en efecto había estado gritando. Que paso? En dónde estoy? Quien es el?

El extraño se movió por un segundo, las imágenes de nuevo sucediendo en un borrón. En cuando termine de parpadear él ya estaba frente a mí con un vaso de agua. Su cercanía me hizo retrocederme un poco en mis cobijas. Como lo había servido tan rápido?

Debí haberme pegado MUY fuerte en la cabeza. Seguramente tropezándome bajando las escaleras en el aeropuerto, o resbalándome en la nieve del estacionamiento.

Después de haberme tomado el agua que él me había ofrecido el silencio se estaba volviendo incómodo. Quiera hacerle preguntas pero, como empezar? No sabía si él era el indicado para contestarlas.

-Bella, di algo por favor" Sus ojos parecían rogarme, como si su existencia dependiera de lo que yo dijera.

"Que me paso?" pregunte. El parecía incómodo con la pregunta, así que antes de que me respondiera decidí cambiarla por algo que, me imagino, sería más fácil de contestar. "Quién eres? Por qué estás aquí?"

Su cara primero reflejo sorpresa por una milésima de segundo. Si no le hubiera estado poniendo atención, no lo hubiera notado. Mi cuerpo estaba reaccionando de manera involuntaria, como si supiera que tenía que ponerle atención a cada movimiento que el realizaba. Y al parecer, mi cuerpo también estaba acostumbrado a su rapidez. Mi mente, no tanto. Pero inmediatamente despues de la sorpresa, la expresión de dolor se apodero de su rostro. Mi mano inmediatamente se movio en dirección a su rostro. Afortunadamente, logre detenerla antes de que alcanzara su objetivo.

Enfócate, Bella.

Acaso él era tan importante en mi vida que le afectaba que no me acordara de él? Pero si él fue tan importante, porque no me acordaría?

-No te acuerdas de mí?-pregunto con su adolorida (y aun así perfecta) voz.

Me limite a negar con mi cabeza. No confiaba en mi voz. Verlo tan triste solo me hacía querer abrazarlo y poder decirle que todo estaría bien. Pero no podía, no lo conocía; eso estaría mal de mi parte. Por qué me dolía ver a un extraño sufrir? Digo, no es que fuera una persona inhumana y fría, que no le importara el sufrimiento de los demás, pero con él era diferente. Con él, era como si su dolor estuviera conectado con el mío.

En ese momento la puerta se abrió, haciendo que apareciera una personita. Ella se parecía a el extraño sentado a mi lado, sus facciones eran perfectas pero su pelo era corto y negro (aunque como el de él, apuntaba en todas direcciones) y sus ojos eran de un color miel aunque conforme se acercaban a su pupila se tornaban negros. Me pregunto si eran familiares.

-Bella!-dijo ella con una sonrisa, parpadee una sola vez y ya estaba a lado de mi cama- me alegro tanto de que por fin hayas despertado! Se me hace imposible que después de haber estado tan mal ahora estas como si nada-dijo de un solo respiro mientras me abrazaba.-Los demás también están aquí Bella. Están en la sala.

-Los demás?-pregunte sorprendida.

-Si Bella. Incluso Charlie y Jacob están aquí junto con Ángela.

-Umm. De quien estás hablando?.-le dije.

Charlie era mi padre y era obvio que me acordaría de él. Jacob, si no recordaba mal, era el niño de la reserva india cerca de Forks con el que jugaba en mis pocas visitas de pequeña, pero Ángela? En mi vida habría conocido a una Ángela.

-Que es lo último que recuerdas, Bella?-me pregunto ella, sus facciones tornándose serias. El extraño se levantó de la silla y camino hacia la ventana. Logre observar como los músculos en sus brazos se tensaban, como si estuviera molesto y quisiera desquitarse con lo primero que se le pusiera enfrente.

-Lo último que recuerdo es haber estado en Phoenix con Reneé a punto de tomar un vuelo hacia Forks y después de eso todo se volvió negro." Le conteste con sinceridad.

-Bella, no te acuerdas de mí?-dijo ella con un tono de voz aparentemente triste, parecía que quería llorar. Y por más que quisiera acordarme, no podía. Y aunque no era
el mismo tipo de dolor que sentía con el otro muchacho, también me sentía mal por ella.

-Lo siento-repetí. En verdad sentía que ella estuviera dolida por mi culpa.

-No te preocupes nosotros te ayudaremos-dijo ella, sus facciones tomando forma de decisión. Dentro de todo esto el no había dicho nada.

-Donde esta Renee?-pregunte

-Ella y Phil están en Jacksonville, Florida. Recuerda que ahí Phil ha estado entrenando por un tiempo.-me respondió ella. Asentí con la cabeza, de eso si me acordaba perfectamente ya que habían pasado solo unos días desde que vi a Renee.

-Quienes están en el hospital?-pregunte. Después de todo ella había mencionado algo de visitantes.

-Charlie, Jacob, Ángela, Carlisle, Esme, Rosalie, Emmett y Jasper. Él es Edward y yo soy Alice-me dijo ella.

Esos nombres me sonaban tan familiares, pero a la vez tan distantes. Eran de ese tipo de nombres que eran típicos durante las primeras etapas del siglo veinte. Se sentía como si hubiera bloqueado los nombres a propósito, por más importantes que fueran.

El duendecillo, ósea Alice, había dicho que me ayudaría a recordar todo lo que había ocurrido y por alguna razón olvidado, por más raro que parezca.

Era evidente que lo que sea que Alice tenía que decirme, aclararía el hecho de porque Edward no se iba de mi lado.

Es tan raro tener que leer lo que escribí hace años y corregirlo. Especialmente porque no sé si estoy haciendo buen trabajo .-.

Los capítulos se van a ir acortando un poco, ya que la historia está desarrollándose con más fluidez y no ocupo explicar tanto como al principio.

Hasta la próxima!

Xoxo
Anna