1.- Cambio de aires.
- Yiki baja ya o llegaremos tarde.-gritó Jacob.
-Ya voy.-dijo una voz que sonaba débil porque su emisor se encontraba en el piso de arriba. Al cabo de un minuto una persona bajaba por esas escaleras y como siempre, desde que ella se vestía así, Jacob sintió como si le pegaran un puñetazo en las tripas. Odiaba verla vestida así.- No encontraba mi gorra roja porque alguien me la pidió prestada ayer y no la dejó en su sitio.
-Me declaro culpable su señoría.- dijo Emmett.- Vamos o llegaremos tarde a la reunión con la directora de tu instituto.
Los tres hermanos salieron de la casa y se dirigieron al pequeño coche de segunda mano que estaba aparcado allí. El coche no desentonaba ya que ellos, los hermanos Swan, vivían en una de las barriadas más pobres de Phoenix, pero no por ello se sentían desdichados. Ellos eran muy felices en su pequeño barrio, en donde casi todos los jóvenes eran amigos suyos, en donde casi ni había peleas entre ellos. Era un barrio pobre, humilde y muy unido, ya que solo se tenían los unos y los otros. Se subieron al coche y se dirigieron al instituto ya que la directora los había llamado para algo importante en la educación de Yiki. Solo tardaron unos minutos en llegar al instituto y con paso ligero se dirigieron al centro. Una vez dentro, Yiki sonrió pensando que pasado mañana el centro estaría lleno de gente, de voces de griterío y tal vez de camorra. Le encantaba el instituto, le gustaba aprender, saber cosas, le encantaba la sensación de aprender algo nuevo, era algo que le hacía sentir bien. Ella llegaría a ser alguien importante, ella estudiaría y llegaría a ser una abogada con renombre para demostrarle a esos estúpidos socs que no eran mejor que ella por su apestoso dinero.
La puerta de la directora estaba abierta y los tres hermanos entraron y se sentaron. La vieja directora les sonrió cariñosamente y dijo:
-Bueno, os preguntareis porque os hecho llamar a tres días de que empiece el curso, Yiki, ¿te acuerdas el curso pasado cuando os pase los cuestionarios sobre vuestra aptitud intelectual?- Yiki asintió.- Pues debo decirte que sacaste la puntuación máxima, al igual que tus hermanos cuando estudiaban aquí y ya sabes lo que eso significa ¿no?
-Si, una beca para estudiar el último año de instituto en un instituto privado y si todo va bien allí, una beca para ir a la universidad que yo quiera y poder estudiar una carrera.-dijo Yiki sonriendo
-Cierto, con esas becas, tendrás todo pagado y no tendrás que preocuparte por el dinero. Bien, estos son los institutos que se han interesado por ti y por tu promedio.-La directora sacó 10 folletos de 10 institutos diferentes para que los viera.- Tienes que decidirte en poco tiempo, ya que las clases en esos institutos empiezan la semana que viene y habrá que hacer todo el papeleo. Como ya ves todas son magnificas, todas tienes estupendas instalaciones, tienes talleres…
-¿En cuál de estos institutos no hay que llevar uniforme?-Dijo Yiki interrumpiendo a la directora, ésta la miró nada sorprendida y dirigió su mirada a los dos hermanos, ellos tenían apretados los puños y miraban hacia abajo.
-Solo el permite llevar a sus estudiantes la ropa que ellos desean.
-Elijo ese colegio.
-Muy bien, le haré saber a su director del su decisión, la semana que viene empiezas sus clases, ve hacia las 8:00 de la mañana para hablar con el director.-la directora se levantó y Yiki hizo lo mismo, ambas se abrazaron con fuerza. La directora sabía que hacia lo correcto, esa chica estaba desperdiciando su intelecto en este instituto. Yiki la abrazaba porque le gustaba ese instituto donde tenía a sus amigos, y a sus profesores. Después del abrazo, la directora los despidió y los hermanos se marcharon. La directora se quedó mirando el lugar donde los hermanos se habían ido. Como se parecían entre ellos, cuanto habían sufrido y ella era la que peor había aceptado el golpe, se acordaba perfectamente como había dejado de ser Bella a ser Yiki.
***Recuerdo***
Era un día soleado como todos en Phoenix, la directora se dirigió al aula en donde ella impartiría clases de ingles a los de primer curso. Ser directora de un instituto de los bajos fondos no era tarea fácil. Se dirigió a la clase cuando vio a un muchacho que no había visto antes.
-¿Eres nuevo?-le preguntó la directora.
-Directora soy yo, Swan.
-Bella, no te había reconocido, pareces un chico.- la directora vio como ella sonreía ante ese comentario.
-No me llame más Bella, llámeme Swan o Yiki.-dijo ella con voz seria.
-¿Por qué?-fue lo único que salió de su boca.
-No quiero ser como ella, no quiero que todos me vean pensando que soy ella.-dijo ella mientras se alejaba de la directora y se sentaba en su asiento. La directora se quedó allí, mirándola, maldiciendo el destino cruel que había asestado a esa chica hacía apenas unos meses.
***Fin recuerdo***
Los tres hermanos se encontraban de nuevo en la casa, mirando la televisión o fingiendo que la veían, ya que los tres estaban sumidos en sus propios pensamientos. De pronto, varias personas entraron en la casa con un gran alboroto, los tres se levantaron tomando sendas posturas defensivas que relajaron al ver que eran sus amigos, los chicos de su pandilla.
-Hey tíos, ¿cómo ha ido la reunión con la directora?-dijo un joven rubio de 18 años con ojos azules llamado Alec.
-Genial, me han dado la beca para estudiar en un instituto pijo.-dijo Yiki.- al decir eso todos se fueron a por ella saltándole encima, la cogieron y la empezaron a volear por los aires.
-Sabía que lo conseguirías, siendo hermano de los dos cerebritos.-dijo un chico de 21 años con pelo negro y ojos más negros aún llamado Sam
-Oye no es mi culpa si soy guapo e inteligente, soy un Dios de la naturaleza.- dijo Emment pegándole un suave puñetazo en el estómago.
Yiki sonrió, allí estaban casi todos sus amigos: Alec, Sam, Embry (un chico de 18 años con pelo y ojos castaños oscuros), su gemelo Quil, Benjamin (un chico de 19 años con pelo negro y ojos grises) y Félix (un chico alto y fuerte de 21 años) Solo faltaba Jasper, que se encontraba en la cárcel por haber pinchado las cuatro ruedas de un coche patrulla.
-Hemos venido para saber si querías venir a visitar a Jasper y así de camino le damos la noticia.- dijo Félix
-Genial, hace por lo menos tres meses que no lo vemos.-dijo Yiki entusiasmada. Los meses de verano, ella y sus hermanos se iban al norte del país para trabajar en el campo y en la mina para tener dinero suficiente para pasar el invierno, ya que en periodo escolar solo podían trabajar los fines de semana, porque los tres tenían que estudiar. Emment que contaba con 20 años estaba en su 2º curso estudiando medicina en la universidad Phoenix gracias a la beca que le habían otorgado y Jacob con 19 años estudiaba arquitectura en la misma universidad estudiando haciendo el primer curso. Ambos habían ganado la beca que había ganado Yiki.
Se fueron todos juntos con dirección a la cárcel estatal, siempre dándose codazos, burlándose unos de otros, saludando a los vecinos, dando saltos y piruetas, anduvieron hasta la parada del autobús que los llevaría a su destino y ni allí dejaron de hacer payasadas. Esos tres meses habían pasado demasiados lentos y ahora están por fin todos juntos.
Una vez llegados a la cárcel, la recepcionista les hizo firmar un documento y luego unos policías los cachearon, uno por uno, algo que enfurecía a todos, ya que solo los cacheaban por ser greaser, porque a los demás no lo hacían. Una vez cacheados, fueron al patio en donde los reclusos estaban y allí parado en una pared fumando un cigarrillo, dándole directamente la luz de sol haciendo que su pelo se viera mas rubio todavía se encontraba Jasper, el greaser mas duro de todos, el que había vivido con la maldad. Tenía a sus espaldas varios cargos de asesinatos de su estancia en Nueva York, nadie sabía si él era inocente o culpable; vivía con su madre en el barrio como todos ellos, aun se acordaba como ese lobo solitario se unió a la manada.
***Recuerdos***
Estaban en el parque jugando al fútbol, cuando la Quil tiró un chute muy fuerte y la pelota se fue al otro extremo del parque a los pies de un chico, el chico miró con indiferencia la pelota y siguió fumando su cigarro.
-Oye chaval pásanos el balón.- dijo Quil.
El chico lo miró y una sonrisa cruzó su rostro, cogió el balón y se llevó la mano al bolsillo y sacó una navaja y con absoluta tranquilidad empezó a pinchar el balón. Todos los chicos se quedaron estupefactos para después dejar paso al enojo e ir hacia donde se encontraba el muchacho. El primero fue Quil que con furia le espetó:
-¿Qué has hecho maldito gilipoyas?- el chico no habló, se quedó mirándolo con sus profundos ojos azules.- ¡No me ignores!- Quil se lanzó a pegarle un puñetazo, pero el chico lo esquivó y le pego un rodillazo en el estómago. Pronto se enzarzaron en una lucha, y a los pocos minutos Quil estaba en el suelo y el chico era sujetado por Emment y Sam
-¿De qué vas idiota?- le preguntó una vocecita un tanto afeminada, el chico levantó la cabeza y vio a un chico pequeño y delgado embutido en ropa ancha y una gorra que no le dejaba ver sus ojos.- Ya tenemos bastante con los putos socs que también vamos a tener que pelear contigo siendo del mismo barrio. Pues sigue así, lo único que das es lástima, si querías demostrarnos que eres fuerte, lo único que has hecho es demostrarnos que tienes miedo, si miedo, un miedo que ocultas con tu faceta de chico duro que necesita pegar para darse a conocer, pues que sepas que aquí no, esto es un barrio tranquilo y me da igual que vengas de Nueva York o que hayas asesinado a personas, me da igual, porque en el fondo eres un chico como todos nosotros.- Al decir eso, el chico se soltó de los brazos y se dirigió al chaval con el puño en alto, Yiki se quedó impasible, esperando el golpe y lo miró a los ojos y el chico la miró, miró esos ojos marrones como el chocolate que la miraban sin miedo, sin pena, sin lástima, sin asco, solo con determinación. El chico bajó el puó y se alejó.
Al día siguiente, en el mismo parque, los chicos seguían jugando al futbol y el chico rubio se acercó a ellos y sin mirar a nadie dijo:
-Soy Jasper, ¿puedo jugar?
-Claro.-dijo Quil, los demás asintieron.-espero que juegues igual de bien que como pegas puñetazos.
-Gracias.- susurró Jasper cuando pasó cerca de Yiki, ésta lo miró y le sonrió.
***Fin del Recuerdo***
De eso hacía un año, Jasper se había acoplado al grupo, era un hermano más de esa gran familia, era duro y estratega, cuando peleaba con los socs liberaba todo su odio, era un espectáculo verlo pelear, todo él se convertía en una perfecta máquina de hacer daño, iba a por los puntos clave del cuerpo.
Al ver a sus amigos, tiró el cigarro y se acercó a ellos sonriendo, y uno fue chocando sus manos, hasta que vio a los tres hermanos.
-Que pasa tío, cuánto tiempo.- dijo Jasper dándole un puñetazo en el hombro a Emment y un abrazo a Jacob, cuando llegó a Yiki, se quedó parado, no sabía qué hacer y ella tampoco. Sabía que tenían que verse las caras, antes de que metieran a Jasper en la cárcel y que los hermanos Swan se fueran a trabajar al norte, Jasper descubrió que Yiki era en realidad una mujer.
***Recuerdo***
Estaba en la casa de Jacob viendo un programa absurdo en la televisión, Emment estaba en el trabajo y Yiki estaba en el cuarto de baño. Aburrido se dirigió al cuarto de baño para darle un susto. Abrió la puerta y se quedó mudo: Yiki lo miraba fijamente mientras intentaba agarrarse la toalla. Jasper vio como su pelo era largo y marrón, mojado por la ducha y como las gotas surcaban su cuerpo, un cuerpo con curvas, sensual, la miró a los ojos y supo que Yiki era ella. Cerró la puerta, mientras Yiki empezaba a vestirse con rapidez. Jasper corrió escaleras abajo u se encaró con Jacob.
-¿Por qué no me dijiste que tu hermano es en realidad una mujer? Que Yiki en realidad es una chica ¿ehh?
-No es ningún secreto, tú nunca preguntaste, además a ella no le gusta que la traten como una chica.
-Pero es que es una chica.
-¿Acaso eso cambia las cosas?- dijo Yiki mientras bajaba el ultimo escalón de la escalera, no se había puesto la gorra y el pelo largo todavía le goteaba. Era la primera en 4 años que Jacob veía a su hermana sin gorra y se quedó de piedra.- Sigo siendo yo, Yiki, tu amigo y compañero, el mismo que juega el futbol contigo, que pelea mano a mano contigo, soy yo.
-Pero eres una chica.- dijo Jasper.
-No, soy Yiki, tu amigo, tu compañero, soy Yiki el greaser. No me mires diferente, porque no soy diferente.- dicho esto se fue a su cuarto.
Jasper se quedó sorprendido y cavilando sus palabras. Yiki tenía razón, seguía siendo su amigo, el pequeño del grupo
***Fin del recuerdo***
-Hey enano, cuanto tiempo, colega.-dijo Jasper acercándose y dándole un puñetazo amistoso en el brazo para después abrazarlo. Yiki se relajó: Nada había cambiado.
-Basta de mariconadas tíos, ¿Cuándo sales de aquí?- dijo Alec.
-En dos semanas, ya sabes buena conducta.-dijo Jasper sonriendo.
-Genial, ¿sabes Jasper? Me han dado la beca para estudiar en un colegio de pijos.- dijo Yiki con una sonrisa.
-Enhorabuena tío, de puta madre, demuéstrales a esos gilipoyas quienes somos los greasers.- Dijo Jasper sacándose de la camisa un colgante con una "G" de plata. Todos los del grupo hicieron lo mismo, todos tenían el mismos colgante, la única cosa de valor que tenían en su cuerpo. Un colgante que demostraba a todos lo orgullosos que estaban con su origen y su odio a la gente falsa e hipócrita como los socs. Unos colgantes que mantenían escondidos siempre, que solo lo sacaban a relucir cuando peleaban con los socs.
Estuvieron hablando del verano, de las cosas que habían pasado hasta que terminó la hora de visitas. El grupo de amigos se fue de nuevo a su barrio, pasaron cerca del parque y algo allí los dejó de piedra: unos coches, pero no unos coches cualesquiera, mercedes descapotables y nadie en el barrio tenía esos coches, esos coches le pertenecían solo a una clase social, los socs.
Se dirigieron hasta allí y sin mediar palabra, la pelea comenzó, una pelea a base de puños, patadas. Nadie salió impune, todos peleaban con maestría, los socs con elegancia y los grasers como dureza, descargando su furia en esos críos mimados. La pelea terminó a la media hora cuando los socs huyeron a sus coches.
Los chicos adoloridos se dirigieron a sus respectivas casas. Era su barrio, solo de ellos y no permitían que ningún sucio socs entrara en él.
Bueno espero que os guste mi nueva historia.
Besitos
***Lynx***
