Disclaimer: todos los personajes le pertenecen a S. Meyer, yo solo cojo sus personajes para jugar con ellos.
Esta historia es un universo alterno, todos son humanos.
Capítulo 2.- Entre las sombras de dos géneros.
La mañana amanecía soleada como era una constante en la ciudad. Yiki abrió los ojos antes de que el despertador sonara. Apenas había podido dormir por el nerviosismo de ser nueva en un instituto y no cualquier instituto sino uno de los mejores institutos del país, en donde iba gente con dinero. Donde habría socs. A veces había que hacer pequeños sacrificios para poder salir hacia adelante y ella lo sabía. Amaba su antiguo instituto pero sabía que allí no podría sacar todo su potencias, sabía que en el nuevo instituto tendría muchas oportunidades y podría llegar a su meta de ser una gran abogada para poder ayudar a toda su gente, para evitar que hubiera tantas injusticias. Podría sonar utópico, pero Yiki estaba convencida de que una sola persona podía marcar la diferencia y ella quería ser esa diferencia.
Se levantó sonriente abriendo su armario y cogió unos pantalones vaqueros que le llegaban hasta las rodillas, una enorme camiseta roja que había pertenecido a su hermano Jacob y empezó a hacerse un recogido con su pelo, una tarea cada día más difícil, ya que su precioso pelo castaño con reflejos cobrizos le llegaba más abajo de media espalda. Con paciencia se hizo un moño desordenado y empezó a aplastar su caballo con una gran dosis de gomina, se puso un pañuelo y la gorra. Se miró al espejo, hizo una mueca y bajó la escalera.
Una vez en la cocina empezó a hacer el desayuno para ella y sus dos hermanos. Un vez hecho el desayuno empezó a comer sus tostadas con ahínco cuando aparecieron sus dos hermanos con caras de sueño.
—¿Lista para tu primer día de instituto? — preguntó su hermano Emmett mientras comía sus tostadas.
— Claro que sí. — Respondió Yiki mientras empezaba a recoger lo que había ensuciado.
Los tres hermanos recogieron sus cosas y se fueron juntos hacia la parada del bus, el cual los dejaba cerca del centro en donde se encontraba el instituto y la universidad. Emmett y Jacob acompañaron a Yiki hasta la puerta de instituto desde la cual se veía una entrada llena de chicos y chicas vestidas con ropa de marca.
— Estaremos cerca por si pasa algo. No olvides quien eres pequeña. — dijo Jacob mientras apretaba su hombro con cariño y Emmett le daba uno de sus grandes abrazos.
Yiki se quedó viendo como sus hermanos se alejaban paulatinamente de ella y con un gran suspiro entro en ese instituto.
La gente la miraba al pasar y muchas veces escuchó risitas de parte de ellos, más a ella no le importó, ella no venía a hacer amigos, venía para labrarse un futuro. Con un poco se esfuerzo, encontró la secretaria donde rápidamente la llevaron a la sala de la dirección. Una vez allí, Yiki golpeó con sus nudillos la puerta y entró.
— Soy la señorita Isabella Marie Swan— dijo Bella mientras enseñaba su identificación y se la pasaba a un director que se había quedado con la boca abierta al ver a entrar a la chica, ya que parecía más bien un chico
— Muy bien Srta. Swan, aquí tiene todos sus libros y sus útiles— dijo el director mientras le pasaba una mochila con el logotipo de la escuela, además de todos los libros de texto, libretas, lápices.
— Gracias Sr. Director, le prometo que no se arrepentirá de haberme escogido en este instituto y aprovecharé bien esta beca que ustedes me han dado.
El director se quedó anonadado al ver la gran educación, fluidez y madurez de las palabras de Yiki y con una sonrisa le entregó su horario y un plano del instituto. Yiki le dio nuevamente las gracias y salió de la sala. El director se quedó viendo la puerta con sorpresa.
"Las apariencias engañan"
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Yiki siguió paso a paso el mapa y se dirigió hacia las taquillas y buscó la número 75 que era la suya. Colocó todos los libros que no necesitaba ese día la cerró con paso acelerado buscó la clase de Lengua y literatura que tenía a continuación.
Cuando abrió la puerta todos los estudiantes ya estaban sentados en sus pupitres aunque la profesora no estaba. Sintiendo su cara roja, cuadró sus hombros y les echó a todos los chicos una mirada fría mientras se sentaba en la fila tercera, en el asiento tercero. La tensión era palpable en el aula mientras Yiki sacaba su libro y su libreta. A los pocos minutos entró la profesora.
— Buenos días alumnos, espero que vengáis con las pilas cargadas para este nuevo curso, tengo entendido que tenemos un nuevo alumno, a ver nuevo alumno, levantase y preséntese— dijo la profesora Smith mientras la sonrisa de su cara se iba bajando al ver a Yiki levantarse de su sitio.
— Me llamo Yiki, soy del oeste de la ciudad y tengo 17 años. — dijo Yiki con una falsa tranquilidad mientras la profesora la miraba con cierto recelo.
—¿Alguna pregunta a vuestro nuevo compañero? — dijo la profesora.
—¿Eres becado? — preguntó una de las niñas con cierto retintín.
— Si, ¿algún problema? — preguntó Yiki con altanería viendo como a la chica se le borraba la sonrisa y se encogía en su asiento por la mirada fría de Yiki.
La profesora carraspeó y empezó dando la clase donde se quedó sorprendida ya que Yiki contestaba a todas las preguntas que ella exponía, además de que sus dudas eran muy interesantes. Al sonar el timbre de la finalización de clase, la profesora salió de allí con cara de satisfacción.
"No se puede juzgar a un libro por su portada"
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Mientras en la clase, Yiki se reclinó en la silla mientras una chica se acercaba a ella con pasos ligeros.
— Hola, me llamo Alice Cullen— dijo Alice mientras acercaba su mano a Yiki. Ésta la miró recelosa pero estrechó su mano con suavidad.
— Soy Yiki.
—¿Es ese tu verdadero nombre? — le preguntó Alice con curiosidad.
— No, es solo un apodo, mi nombre es Isabella, pero nadie me llama así. Nadie. Jamás. — dijo Yiki mientras miraba intensamente a Alice.
— Bueno…— dijo Alice un poco temerosa por la mirada de frialdad de Yiki— Ya te buscaré un nombre especial, ya que seremos buenas amigas.
Yiki se quedó asombrada con las palabras de una chica, se quedó sorprendida de que una chica de su clase quisiera ser su amiga, pero sonrió y asintió. Ella no era una prejuiciosa, le daría una oportunidad a Alice.
— Nos juntaremos en el recreo, ¿qué te parece? — dijo Alice sonriendo.
Yiki sonriendo, asintió con la cabeza y Alice se marchó a su asiento cuando vio aparecer a su profesor.
Después de las clases, llegó el recreo y las dos chicas se fueron juntas al enorme patio que bordeaba el instituto en donde Alice no paraba de parlotear de millones de cosas y le preguntaba de todo a Yiki.
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A millones de kilómetros de allí, en la cárcel, un joven Jasper sonrió con hastío mientras fumaba un cigarro y firmaba el pase a su libertad. Por fin estaba libre, después de estar encerrado en ese agujero. Echaba mucho de menos a sus compañeros y sobre todo a Yiki, aunque le incomodaba esa sensación que tenía al pensar en ella.
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Era la última clase del día y tocaba Educación física, Yiki iba con Alice quien iba hablando de la nueva blusa de Dior que le había comprado su madre por su cumpleaños. Las dos iban hacia el gimnasio y se sentaron en las gradas cuando vieron a un grupito de chicos que estaba rodeado por chicas un tanto ruidosas. Alice alzó la mirada y bufó.
—¿Y ese bufido todo impropio de una dama de sociedad? — dijo Yiki de broma.
—¿Ves ese grupo de allí? — dijo Alice mientras señalaba al grupo de chicos.
Yiki alzó la vista y fijó la mirada en el grupo de chicos que Alice había señalado.
— El chico cobrizo y de ojos verdes es mi hermano y esas— dijo Alice casi escupiendo la última palabra— es su horda de admiradoras por ser el capitán de fútbol. A veces odio ser su melliza.
— No es para tanto Alice, solo es un chico más hormonal perdido. — dijo Yiki mirando a Alice con una sonrisa.
Alice se la quedó mirando con la boca abierta ya que era la primera chica que conocía que no se volvía loca al ver a su hermano y que de verdad estaba con ella por ella, no para estar cerca de Edward. Alice sonrió y la abrazó dejando a Yiki sorprendida pero a la vez alegre.
El profesor de Educación física era un hombre de 40 años que estaba muy en forma y en seguida hizo un equipo mixto de fútbol, todo el mundo quería ir con el grupo de Edward ya que sabía que el no estar en su equipo significaba ser el equipo perdedor.
Yiki y Alice quedaron en un equipo junto con otros 8 chicos y Edward junto con 9 chicos más en otro. El equipo de Yiki era el azul y el de Edward el rojo; los del equipo azul estaban desmotivados y resignados a la derrota pero Yiki no se dejó llevar por el desánimo y se puso de portera ya que ninguno de los otros quería serlo.
El partido comenzó, y pronto el equipo rojo capitaneado por Edward tomó el balón, Edward iba a una gran velocidad, tenía el sabor de la victoria en su paladar, chutó el balón y mientras saboreaba el primer triunfo se quedó helado cuando el chico que estaba de portero, el becado, atrapaba el balón en una buena parada. Edward se quedó blanco mientras Yiki le mostró una sonrisa de suficiencia y chutaba el balón.
Edward miró con furia a Yiki y fue corriendo a por el balón, ya que no se podía creer que alguien y menos que ese hubiese parado el balón.
El resto del partido se volvió más agresivo, Edward chutaba el balón cada vez con más violencia, tanto que le dejó las manos a Yiki llenas de heridas de la fricción del cuero del balón ya que ella las paraba todas para frustración de Edward. Cuando el profesor dio por finalizado el partido, con un resultado de empare a 0, Edward bufó con fuerza y se marchó malhumorado mientras Yiki se acercaba a la fuente a mojar sus manos heridas y entumecidas.
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Edward golpeó con dureza su taquilla, no podía creer que ese becado pudiera haber parado todos sus golpes se sintió frustrado y lleno de ira y solo una cosa lo podía calmar.
"Hoy toca pelea con esos sucios greasers"
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Una vez finalizado el día escolar, Yiki se despidió de Alice y se dirigió hacia el bus que le llevaba a su casa. Una vez en su barrio se quedó sorprendida de ver en el parque a su amigo Jasper solo, chutando el balón.
— Hey forastero— dijo Yiki acercándose a donde estaba Jasper.
Jasper al verlo se acercó a él y le dio un abrazo de amigos mientras le quitaba la gorra a Yiki y se la ponía él, aunque al quitársela tuvo un flash de ver el pelo de Yiki suelto y húmedo, como la última vez que lo vio. Yiki se acercó riendo y se fueron juntos a su casa para comer, ya que Emmett y Jacob se quedaban a comer en la facultad.
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La tarde pasó sin problemas mientras los demás chicos de la pandilla se acercaban a la casa de Yiki a visitar a Jasper y a preguntarle a Yiki que tal el primer día del instituto, todos se rieron cuando Yiki les mostraba la cara que había puesto Edward cuando se dio cuenta de que ningún balón iba a entrar en la portería.
Cuando la noche caía, Jasper, Yiki y Quil se acercaron al parque para fumarse un cigarro a la luz de las estrellas. Estaban viendo el cielo cuando escucharon el ruido de un motor y al azar la vista vieron dos coches de la marca Volvo, los chicos enseguida se irguieron y tomaron posturas defensivas ya que sabían que los dueños de esos coches eran socs y que venían a buscar pelea.
— Quil, Yiki, iros a buscar a los demás mientras yo los retendré. — dijo Jasper mientras tomaba una buena calada de su cigarro.
— No te dejaré solo con ellos, son demasiados— dijo Yiki— Quil, tú eres el más veloz, corre y avísalos.
Quil asintió sabiendo que Yiki tenía razón y con una gran angustia se fue corriendo antes de los socs salieran de sus coches para avisar a los demás de la pandilla.
— Tenías que haberte ido con él— dijo Jasper.
— No te dejaré solo compañero. — dijo Yiki mirándolo con sus grandes ojos castaños.
Jasper sonrió y los dos se quedaron quietos mientras los socs salían de los coches, eran unos 8 y éstos iban andando con una gran seguridad. Yiki reconoció a dos de ellos: uno estaba en su clase y el otro era el hermano de Alice, Edward Cullen.
"Bien, así que el niño bonito quiere jugar" pensó Bella, mientras veía como Jasper tiraba la colilla.
— Pero mira quien está aquí, así que el becado de nuestra escuela, es un asqueroso greaser, no sé porque no me extraña, el asqueroso hedor que desprendes solo puede pertenecer a la peor escoria de la sociedad— dijo Edward mientras todos sus compañeros se reían.
Jasper gruñó por lo bajo, nadie insultaba a su amigo y se iba de rositas, así que pillando desprevino a Edward, le pegó un gran puñetazo en la mandíbula. Edward cayó al suelo y enseguida empezó la pelea: Edward se levantó dispuesto a pegarle a Jasper, pero Yiki se adelantó y empujó a Jasper. Eso puso furioso a Edward, quien cogió a Yiki de la camiseta y lo estrelló contra la pared, mientras Quil, Jacob, Sam, Embry y Alec llegaban y se encargaban del otro.
Edward iba a pegarle un puñetazo cuando olió un olor singular que precedía del cuerpo de Yiki, fresias, Se quedó paralizado un momento y Yiki aprovechando el momento le pegó un puñetazo en la barriga, cayendo los dos al suelo, Edward encima de Yiki. Edward sintió como se estaba excitando, como su miembro crecía y Yiki lo notó y le dijo en voz queda en su oído.
— Si no quieres que todos sepas que eres un marica por empalmarte con un greaser te sugiero que coja a tus amigos y te vayas de aquí si no quieres que todos sepan de tu condición.
Edward se quedó blanco ya que estaba súper confundido. Sabía que le gustaban las chicas, se había acostado y liado con varias chicas y lo había disfrutado mucho. No entendía el por qué su cuerpo lo traicionaba de esa manera. Se levantó de golpe y con ademán de mano se marchó a su coche mientras sus amigos, perplejos por la actitud de Edward se metieron en el coche y salieron derrapando.
Jasper ayudó a Yiki a levantarse, mientras su hermano Jacob verificaba que ella estuviese bien.
—¿Qué ha pasado? ¿Qué le has dicho?
— Es algo demasiado vergonzoso— dijo Yiki mientras se ponía roja— Se empalmó.
Jasper se quedó quieto y todos los demás le echaron una mirada a Yiki. Todos sabían que era una chica, pero por la ropa que llevaba y la gorra no lo parecía. Jasper mientras tanto sentía como la rabia volvía a subir sin querer saber el por qué.
Cada uno de los chicos se marcharon a sus casas, sabiendo victoriosos de la pelea.
Mientras en una gran casa en la parte más rica de la ciudad, un nervioso Edward le pegaba puñetazos al saco de boxeo para sacarse la frustración y la ira.
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Bueno aquí un capítulo de esta maravillosa historia que empecé a escribir hace casi tres años, pero la inspiración viene cuando viene. No dejaré mis historias inconclusas aunque tarde 1000 años las completaré
Espero que os guste y si tenéis alguna duda no dudéis en preguntármela.
XoXo
***PrincesLynx***
