En toda historia de amor siempre hay algo que nos acerca a la eternidad y a la esencia de la vida, porque las historias de amor encierran en sí todos los secretos del mundo- Paulo Coelho

No quería, no podía pero debía levantarme. Sabía que abajo estarían los Vulturis ya que escucho a la perfección la emocionada voz de Aro, así como los murmullos de la guardia y de sus hermanos.

-Ninfa-la tia Alice entró bailando a mi dormitorio-levántate que ya llegaron-dijo sacudiéndome, yo solo me tapé mas con el cubrecama

-no tía, déjame dormir-le pedí, aunque no tenia sueño, solo quería evitar a los Vulturis a toda costa

-¡Ninfa Amelie Cullen!-me gritó mi madre desde la planta baja-¡levántate ahora mismo o mando a Jacob y a Emmett…!-a estas alturas ya estaba corriendo hacia el baño

Me duche, peine, vestí (una camisa blanca de manga corta con un chaleco de jeans arriba, un shorts de jeans y unas zapatillas celestes) maquillé y bajé sin muchas ganas.

En la sala todos estaban sentados, algunos en el piso. Mi familia estaba bastante tranquila, excepto mi madre, mientras que los Vulturis se podría decir que se quedaron con la boca abierta cuando bajé.

-querida Ninfa-me saludó Aro con su usual sonrisa-pero mírate nada mas, estás bellísima-exclamó, yo solo atiné a sonreírle

-gracias Aro-recuerda ser educada, recuerda ser educada-tú también te ves bien, estos años te han sentado de maravilla-lo alabé, mi padre tuvo que sofocar una risa

-que simpática-me alabó mientras tendía su mano-¿me permites?-miré a mis padres quienes asintieron, le tendí la mano a Aro

Estuvo unos minutos leyendo mis pensamientos hasta que por fin soltó mi mano con una sonrisa más grande que pensé que no le cabría en la cara.

-así que no recuerdas a mis "joyas"-comentó medio divertido-Alec, Jane vengan por favor-reconocí a Demetri, Felix, Marco y Caius pero no reconocí a los dos encapuchados que se acercaron a nosotros.

-¿si, amo?-le preguntaron al unisonó una voz femenina y otra masculina

-ella es Ninfa-dijo señalándome-querida ellos son Alec-señaló al encapuchado de traje gris ahumado-y su gemela, Jane-señaló a la de la capa más oscura

Ambos se sacaron las capuchas para dejar ver sus rostros que eran… ¡iguales!

La tal Jane era bajita, más que mi tía Alice, su pelo era rubio y estaba amarrado en un perfecto rodete, su cara solo se podía comparar con los ángeles de las magnificas obras de Botticelli pero su mirada borgoña era dura y fría.

El gemelo de Jane, Alec, era simplemente bello. Su belleza angelical era comparable con la de su hermana pero la de él era más que irresistible, casi perfecta, su pelo era castaño y lo tenía hasta la nuca, era un poco más alto que yo y su mirada, a diferencia de su gemela, no era fría o dura… más bien era triste y aislada. De pronto se me vino la imagen de unos ojos borgoña, los ojos de Alec eran iguales a los de mi sueño… la misma transmisión de sentimientos. Mi padre gruño, ya se me había olvidado que me podía leer la mente.

-ho… hola-tartamudeé como una idiota

-un gusto… Ninfa-me saludó Alec con duda en mi nombre, su voz era aterciopelada, simplemente irresistible

-Ninfa, tienes que irte al instituto-me recordó mi padre, sus celos eran más que evidentes… al menos para mi

-pero hoy es sábado…

-¡al instituto!-gruñó, yo salí corriendo de la casa con el terror escrito en el rostro

Mi padre cuando me gritaba, normalmente, era porque había hecho algo que posiblemente me costaría la vida, pero no hice nada que arriesgara mi vida ni la de nadie… o al menos eso creo.

Corrí hacia el bosque y me senté en una roca, esperando a que mi padre se le pase lo loco. Estuve así unos minutos hasta que mi mamá apareció con una sonrisa divertida.

-sospeche que sería Alec-comentó sentándose a mi lado, yo la mire confusa

-y yo sospeche que mi padre me haría correr hacia el bosque-bromeé, ella rió

-asique encuentras irresistible a Alec-mi cara debía de estar tan roja que hasta los tomates parecerían pálidos a mi lado

-no se lo dijeron ¿verdad?-pregunté refiriéndome a Alec

-solo lo sabemos tu padre y yo-no sé porque pero eso no me tranquilizo mucho-y tranquila que tu padre prometió comportarse desde ahora-ahora si estaba tranquila

-no es que me guste-comencé a excusarme-es lindo y todo pero sigue siendo un Vulturi-mi madre sonrió, nuevamente burlona

-no es que no odie a los Vulturis pero no porque sea uno tienes que negar tus sentimientos-comenzó a explicarme mientras nos encaminábamos a la casa de mis abuelitos, donde siempre dormía-pero solo te pido que pienses en Seth-eso fue un golpe bajo ¡me había olvidado de Seth!

-pero yo por Seth no siento nada, solo amistad-me quejé como niña chiquita

-lo sé-dijo mi madre en un suspiro-pero al menos inténtalo… ¿por mi?-era imposible negarle algo cuando ponía esa cara de borrego degollado, suspiré rendida

-está bien… lo intentaré-ella sonrió mientras entrabamos en la casa

-¿Qué tal el instituto?-se burló mi hermana, todos estaban en la misma posición

-entretenido-le seguí el juego

-hija perdóname-se disculpó mi padre con mirada arrepentida

-está bien, papi-lo perdoné-siempre quise ir al instituto un sábado-bromeé, él rió

-fascinante, simplemente magnifico-no me había dado cuenta de que Aro estaba sentado en el sofá frotándose las manos

-¿está bien?-pregunté cautelosa, la guardia rió, a excepción de Jane

-es normal-me contestó Demetri

-Ninfa, Nessie-nos llamo tía Alice-¿Por qué no les muestran cuáles son sus habitaciones?-ambas, aunque no muy seguras, asentimos

Guiamos a los Vulturis, a todos, por los pasillos indicándoles sus habitaciones. Era divertido. Aro soltaba comentarios de emoción como "¡mira esa cruz!", "¿esos son diplomas de graduación?" "¿Quién toca el piano?" "¿Cuánto falta para llegar a mi habitación?" y Caius le contestaba con irritación "¡cállate de una maldita vez!" mientras la guardia y nosotras reíamos, el único que parecía que había vivido eso repetidas veces era Marco, quien seguía teniendo su misma aburrida expresión.

-y esta es la de Felix-señalé una que estaba frente a la de tío Emmett, el grandote dio las gracias y entro a su habitación

-por aquí, por favor-indicó Nessie como una guía turística, a los únicos que les faltaba enseñarles las habitaciones eran Jane y Alec

La de Jane estaba frente a la de Nessie mientras que la de Alec estaba frente a la mía, ¡bingo!

-¡Amelie!-me gritó mi padre desde la planta baja, yo gruñí por lo bajo

-controla tus pensamientos-me recordó Nessie entre seria y divertida

-gracias por la información-le dije con sarcasmo, ella rió

-esta es la de Jane y esta es la tuya, Alec-informó mi hermana, ambos asintieron y sin darnos las gracias entraron a sus respectivas habitaciones.

-que simpáticos-murmuré con sarcasmo-estos se llevaran el premio a Miss simpatía-bromeé, Nessie rió

-esta tarde iré a la Push ¿quieres venir?-me preguntó emocionada, me iba a negar pero rápidamente recordé la promesa de mi madre así que acepte-¿en serio? ¡Genial! Creí que te negarías-agregó con gran entusiasmo, ahora era mi turno de reír

-te veo en las escaleras a eso de las cinco-dije mientras entraba en mi habitación, Nessie asintió antes de que cerrara la puerta pero pude jurar que unos ojos borgoñas me miraban desde la habitación del frente.


Hola!

Mil disculpas por no actualizar antes pero es que estoy corta de tiempo.

Esta ves actualizaré antes de este domingo.

Besos