2. Día de compras
- ¡Rukia-chan, ya casi está el desayuno! – Llamó Yuzu del otro lado de la puerta. Desde su cama pudo escuchar los pasos que le indicaron que se alejaba, probablemente, para ir a la cocina.
Esas palabras fueron las primeras que la chica escuchó ese día. La chica se separó con pesadez de su almohada y se sentó en la cama que le habían prestado para dormir. Miró a su alrededor detallando la habitación que compartía de nuevo con Yuzu y Karin. Era menos espaciosa de lo normal porque habían metido su cama ahí.
"Es una habitación muy agradable. Quedó con poco espacio, pero es mejor que estar en un armario… aunque tenía la esperanza de quedarme en el armario; era más divertido… y me hace sentir un poco nostálgica" pensó la chica y se levantó completamente de la cama.
Seguía en pijamas, y definitivamente no iba a bajar a desayunar de esa manera, así que intentó encontrar un conjunto rápido para bajar a comer. Tenía hambre. Además estaba emocionada, quería terminar de comer ya que el día anterior mientras las tres chicas arreglaban las cosas para que ella cupiera en la habitación habían decidido salir de compras.
Últimamente hacía un calor terrible, así que buscó entre sus cosas una camiseta fresca de un color amarillo cremoso, unos shorts y unas sandalias de color parecido a la camiseta para usar en la calle, y además agarró una gorra para ponérsela cuando saliera de la casa y que el fuerte sol no le pegara en la cara. Se vistió lo más rápido posible.
Chequeó su vestimenta como pudo ya que no había ningún espejo en la habitación. "Sin contar hoy, quedan cinco días para el cumpleaños de Ichigo" pensó mientras veía su vestimenta. "todavía tengo mucho tiempo para comprarle algo, pero ojala lo encuentre hoy". A su vista, el conjunto estaba bien. Se aseguró de tener el celular consigo, ¿y si se presentaba algo?
En cuanto lo agarró de la mesita lo sostuvo frente a sus ojos, ¿la razón?: Quería ver el adorno con forma de conejo Chappy que le había colgado.
- Muy bien Chappy, deséame suerte para encontrar algo ¿si? – Le dijo. Obviamente no serviría de nada, pero vale soñar ¿no?
En cuanto le pareció que ya había pensado suficiente, decidió ir con los demás a desayunar. Cuando la chica estaba a punto de bajar las escaleras escuchó una conversación en el piso de abajo. Si no se equivocaba, eran Ichigo y Karin hablando. Le pareció haber escuchado su nombre así que no se movió y esperó a que terminaran.
- Dime, Ichi-nii, ¿te molestaría que ocupáramos a Rukia-san un día solo con nosotras? – Le preguntó Karin sentada a la mesa esperando a que Yuzu llevara el desayuno.
- ¿Qué? ¿Todo el día? – Preguntó Ichigo sorprendido y un poco decepcionado mientras esperaba de pie para ayudar a su otra hermana a llevar las cosas a la mesa.
- Si, todo el día. Es que, ya sabes, las tres iremos de compras y quien sabe cuanto tardaremos, hay tantas cosas para ver. ¿y bien, te molestaría que la alejáramos un rato de ti? – Le preguntó Karin jugando con él
- Claro que no, tampoco es como si estuviera pegada a mi como un chicle todo el tiempo – Exclamó el chico aparentando indiferencia – No es mi problema ¿verdad? Pueden salir a donde quieran. – La verdad es que Ichigo planeaba pasar más tiempo con Rukia en su semana de vacaciones ya que probablemente no la vería en un tiempo, pero, no le iba a decir eso a su hermana ¿verdad?
- Ya veo. ¿Vas a salir con Asano y Mizuiro hoy? – Le preguntó
- Si – Contestó mientras Ichigo agarraba los primeros platos y los llevaba a la mesa
- ¿Yuzu, podrías traer sal? – Le preguntó su hermana
Ya que la conversación había terminado, Rukia se dirigió al comedor con toda normalidad.
- Buenos días – Dijo cuando entró.
- Buenos días – Le contestaron todos.
En cuanto entró se fijó en Ichigo. Estaba parado esperando, y parecía muy pensativo, lo cual le parecía raro a la chica. Se acercó a él. ¿Acaso algo lo preocupaba? El chico la vio acercarse.
- ¿Sucede algo, Rukia? – Le preguntó Ichigo
- Eso debería preguntarlo yo, ¿te pasa algo? – Le contestó Rukia
- No es nada. Es solo que me preguntaba… ¿Desde cuando eres tan amiga de mis hermanas? – Le preguntó en voz un poco baja para que las chicas no lo escucharan
La chica lo miró sorprendida. Le había preocupado que él estuviera preocupado, pero solo estaba curioso. Entonces rió un poco por la pregunta. Ichigo la miro sin entender porqué se reía.
- ¿Qué es tan gracioso? – Le preguntó con el ceño fruncido
- Ya veo ¿Con que te pica la curiosidad, Ichigo? – Preguntó la chica de manera burlona en medio de risitas todavía.
- Claro que no, tonta – Le contestó con el ceño aún más fruncido.
- Jeje. Como digas, como digas. No te seguiré molestando baaka – Dijo sonriendo mientras se dirigía a la mesa junto a Karin
La mañana transcurría muy bien. El desayuno estaba delicioso, los "buenos días" que Isshin le daba a su hijo fueron tan divertidos como los recordaba, pero luego, cuando estaban a punto de salir de la casa les dieron una mala noticia…
- ¡¿Qué no vas a venir?! – Exclamaron Rukia y Karin a Yuzu sorprendidas sin podérselo creer.
- Si, es que tengo mucho que hacer. Tengo que hacer la limpieza, hacer mercado urgente, luego tengo que hacer el almuerzo, que por cierto, supongo que solo será para Onii-chan, papá y yo – Les dijo apenada – Lo siento. Sé que dije que iría con ustedes, pero hoy es un día muy ocupado. Tendrán que ir solas.
- Pero… tu podrías ayudar más a conseguir algo que yo… - Dijo Karin insegura de su capacidad (chica, solo son las compras xD)
- Claro que no Karin-chan, estoy segura de que tu podrás ayudar a conseguir algo también, ánimo chicas – Dijo Yuzu alegremente.
- Bueno, si así tiene que ser… que así sea – Dijo Karin, aunque estaba decepcionada.
- Tranquilas Karin-chan, Rukia-chan. Seguro que les irá muy bien – Les dijo alegremente Yuzu
- Si – Respondieron sin muchos ánimos.
Un rato después las chicas salieron juntas de la casa.
A partir de ese momento las cosas se pusieron un poco silenciosas. A pesar de que dormían en el mismo cuarto, siempre que hablaban había alguien más presente que traía la conversación por buen camino, pero ahora que lo pensaban, nunca habían estado hablando ellas solas, o al menos ninguna gran conversación. En consecuencia, el par estaba callado y sin saber que decir para comenzar una mísera charla.
Karin tenía sus manos en los bolsillos y miraba a su alrededor intentando parecer distraída por un rato hasta que se le ocurriera algo que decir; quería conocer mejor a Rukia, le parecía una persona interesante y agradable, así que preferiría conocerla un poco ¿pero qué le diría? No sabía mucho de ella y no se le ocurría nada que decir que no pareciera una tontería.
Rukia tampoco sabía que decir. Se acomodaba la gorra para parecer ocupada y no estar obligada a decir nada mientras pensaba. Yuzu parecía una chica alegre que hubiera traído un tema del que habla en poco tiempo, pero Karin no parecía tan alegre como ella así que no sabía bien como tratarla.
- Ummm…. Gracias por acompañarme – Fue lo único que se le ocurrió a Rukia
- De nada – Respondió Karin
El silencio todavía reinaba entre ellas.
- ¿Y que cosas quieres ver? – Preguntó Karin de repente. Era lo único que se le ocurría, pero acabó funcionando bien.
- Bueno… no lo he pensado mucho. Quizá ropa, libros, o quizá veo algo distinto que quizá le guste, quien sabe
- Muy bien, supongo que te puedo ayudar con la ropa, creo que se que tipo de ropa le gustaría. En cuanto a libros, debes tener cuidado con esos, mejor que sea algo interesante – Le aconsejó Karin
- Si, tienes razón, pero suena tan complicado – Dijo Rukia y soltó un suspiro de resignación
- Tranquila, no creo que sea tan complicado,… o eso espero… - Dijo Karin insegura
- ¿Nunca has hecho esto? – Preguntó Rukia
- Si, yo compro regalos para mi familia y amigos pero igual se me hace difícil escogerlos – Contestó Karin
- Ya veo, nunca le he regalado nada a tu hermano a pesar del tiempo que lo he conocido… así que no estoy segura de si le gustará. Solo se lo que no le gusta… - Dijo Rukia
- ¿Qué cosas?
- Se que no los gusta Don Kanonji así que nada que tenga que ver con él – Dijo Rukia empezando a contar con los dedos
- A mi no me interesa mucho tampoco… - Dijo Karin – Ah, no le gusta ir a la peluquería así que no le regales un corte de cabello ¿OK?
- ¿En serio? bueno, tampoco estaba en mis planes regalarle eso, me parece un regalo extraño – Dijo Rukia
- Si, tienes razón – Afirmó Karin
- Oh, también odia al Embajador de Algas y no se el porqué… - Añadió Rukia en tono de voz bajo mientras pensaba
- ¿El embajador de algas? – Preguntó Karin confundida
- ¡Ah, si! Es un dibujo de nii-sama – Añadió Rukia recordando que obviamente no sabía eso
- Así que tienes un hermano
- Si…, y una hermana. A ver alguna otra cosa que odie… - Pensaba Rukia y entonces se acordó – Ah, verdad…. – Una venita le palpitaba en la sien y tenía aspecto de enojada
- ¿Qué… qué es lo que no le gusta? – Preguntó Karin preocupada por la expresión enojada que había adoptado la chica tan de repente
- Él se la pasa criticando mis dibujos… - Dijo Rukia enojada
- Ah, bueno, no significa que los odie, ¿o si? – Dijo Karin nerviosa intentando bajarle un poco el enojo
- Supongo. Simplemente no le daré ningún dibujo mío a ese tonto – Contestó Rukia más calmada
- ¡Exacto! Sigamos caminando
Caminaron hasta una zona con tiendas del pueblo. Ese día había mucha gente comprando. Rukia no lograba decidirse a que tienda debería entrar, así que Karin escogió una pequeña joyería.
- ¿Una joyería? ¿crees que a tu hermano le guste algo de ahí? – Preguntó Rukia insegura
- Bueno, no hará daño chequear si venden algún reloj bueno ahí
Las chicas entraron. A primera vista se notaba que había cosas muy bonitas ahí, pero algunas cosas brillaban demasiado. No iba a comprar de esos, no quería que Ichigo quedara ciego. Fueron a ver los objetos para el uso masculino. Había brazaletes y pulseras muy elegantes y bonitos, pero ninguno le llamó la atención. Nada le decía "A Ichigo le quedará bien esto" así que siguió viendo lo demás. Había anillos pero ni loca le regalaría uno de esos. Al fin encontró los relojes, pero a pesar de estar geniales, tampoco le decían "cómprame"
- ¿Te gustó algo? – Le preguntó Rukia a Karin para ver si la ayudaba a decidir
- Honestamente no. Son muy elegantes y todo, pero se ven demasiado elegantes para Ichi-nii. Lo usaría rara vez. – Contestó Karin
- Si, tienes razón
- Bueno, todavía es la primera tienda, ¿Qué tal si vamos a ver otra? – Preguntó Karin
Rukia aceptó y salieron de la joyería para entrar a una tienda de ropa. Ahí había bastante ropa de la que escoger.
Pasaron mucho rato dentro de esa tienda. Les mostraron de todo, camisetas, pantalones, shorts, zapatos, incluso unos perfumes para hombre, pero nada le pareció.
- ¿Qué tal esta, señorita? – Preguntó al chica de la tienda agotada trayendo consigo una chaqueta de cuero marrón con adornos plateados
- No lo se, es muy bonita, pero sigue sin convencerme… - Dijo Rukia apenada. Seguro empleada estaría molesta de tener que venir de aquí para allá.
La empleada se retiró para buscar algo más, pero a partir de entonces todo fue "No. No. No. No" Incluso hubo un "Me recuerda mucho a Chappy, el detesta a Chappy" (¿Qué ropa será esa? O.O) hasta que se rindieron y decidieron que no sería ropa lo que comprarían.
- No se, no me hace "click", no me animo a comprarlo – Dijo Rukia viendo detalladamente la camiseta que le trajeron
- Tengo una engrapadora que hace "click" ¿la va a comprar? – Dijo la empleada de manera sarcástica. Que las chicas vieran tanta ropa y no compraran nada la hizo molestar. Las chicas se miraron mientras pensaban "Que antipática…"
Poco después estaban fuera de la tienda.
- ¡Que actitud! Aunque entiendo que estuviera molesta, vimos muchas cosas – Se quejó Karin en cuanto salieron
- Lo se, pero aún así me quitó las ganas de compra ahí – Contestó Rukia
- Tienes razón, fue un poco humillante – Dijo avergonzada
- Si… - Contestó Rukia desanimada
- Bueno, ¿Qué estamos esperando? Sigamos – Dijo Karin y se enseriaron
En otro lugar:
- ¡NOOOOO! – Un grito tremendo se escucho casi a dos cuadras a la redonda de un apartamento - ¡¿Cómo pude perder?! – Exclamó Keigo a gritos dramáticos
- Bueno, eso sucede ¿sabes, Asano-san? – Le dijo Mizuiro
Mizuiro e Ichigo estaban en casa de Keigo jugando un videojuego de carreras y este último acababa de perder contra ambos no una sino seis veces.
- Que injusto… los invito a mi casa y acaban ganándome ¡no una sino seis veces seguidas! ¡Me odian! – Exclamó
- No te pongas así, imbécil. No es nuestra culpa que apestes en este juego – Contestó Ichigo
- ¡No apesto en este juego! ¡Ustedes son tramposos! ¡Tramposos! – Exclamó Keigo con cataratas de lágrimas saliéndole por los ojos.
- Ichigo, ignorémoslo hasta que se le pase – Dijo Mizuiro indiferente a sus acusaciones
- ¡No! ¡Que cruel!
- Está bien – Ichigo aceptó a gusto
- ¡No me ignoren!
- Escuché de Sado que Kuchiki-san ha venido a hacer una visita ¿es verdad? – Le preguntó Mizuiro a Ichigo mientras Keigo seguía reclamando atención, pero se calmó cuando escuchó eso. Bueno, se "calmó"
- ¿En serio? ¿Cuándo? ¿Dónde está?
- Si, está quedándose en mi casa de nuevo - Respondió Ichigo mientras se preparaba para la próxima carrera
- ¿Y por qué no le dijiste que viniera? No la hemos visto en un tiempo – Dijo Mizuiro también preparando su personaje para la próxima partida
- ¡Si! ¡Es cierto!
- Le iba a preguntar, pero resultó que tenía planes para salir con mis hermanas. Además, no estoy seguro de que estuviera cómoda aquí. Pausa al juego de ignorar a Keigo. Keigo, la carrera.
El nombrado escogió su personaje en el juego y siguió pendiente de la conversación
- ¡¿Qué?! ¡¿Por qué?! – Exclamó Keigo como si lo hubiera traicionado
- Yo creo que realmente tiene sentido – Dijo Mizuiro y luego recordó: - Fuera pausa al juego de ignorar a Asano
- ¡Dejen de ignorarme!
- Oye, ¿podemos dejar de ignorar a Keigo? Sé que es divertido molestarlo, pero está aún más ruidoso – Dijo Ichigo harto de las quejas del chico
- Si, supongo que tienes razón. Game Over – Dijo Mizuiro – Sigamos jugando, pero que no te sorprenda si pierdes de nuevo, Asano-san
- ¡GRACIAS! Deja de ser tan formal, ¡te encanta molestarme ¿verdad?! ¿Qué te he hecho?
- Jaja – Rió Mizuiro en voz baja y siguieron corriendo
- Oye, Ichigo, seguro estás feliz – Dijo Keigo
- ¿Por qué lo estaría es solo una visita?
- Bueno, Kuchiki-san es una muy buena amiga tuya ¿no? por eso creo que a pesar que no quieras decir nada, estás feliz ¿ne, ne?
- Quien sabe – Respondió Ichigo.
En el juego Ichigo chocó el auto de Keigo y lo desvío de la pista, haciendo que perdiera su primer lugar
- ¡NO PUEDE SEEER! ¡¿Con que me quieres molestar, eh?! ¡Pues yo te voy a molestar también! – Mientras intentaba alcanzarlos en el juego empezó a pensar en algo que le fuera a molestar - ¡Ya se! ¡Deberías salir con Kuchiki-san! ¡Quizá te saque esa personalidad tan amargada que tienes!
- ¡¿Eh?! – Exclamó Ichigo sorprendido. Lo había agarrado por sorpresa y casi choca el auto en el juego
- ¡JAJA! – Dijo Keigo triunfante porque había logrado su objetivo - ¡Tus mejillas están coloradas! – Le dijo Keigo
- Claro que no lo están – Exclamó Ichigo algo enojado
- ¿Cómo podrías saberlo? ¿tienes un espejo? – Le preguntó Mizuiro
- ¡¿De que lado estás, Mizuiro?! – Le reclamó Ichigo
- De ninguno, solo decía – Respondió
De vuelta con la misión de las chicas:
Entraron a una tienda de música. No podría comprarle ningún instrumento, pero podría chequear los CD de música que vendían a ver si había alguno bueno que le gustara. Pero Karin conocía los gustos musicales de su hermano y le pareció que ahí no había nada que le interesara, así que salieron de la tienda. "Diablos, ¿porqué es tan difícil?" pensó Rukia mientras caminaba viendo los escaparates de las tiendas. De repente vio algo que le gustó en uno de ellos. Eran un par de ganchillos para el cabello blancos y con una bella forma de copos de nieve.
- ¡Que lindos! – Dijo Rukia viéndolos
- ¿Qué? ¿encontraste algo? – Preguntó Karin acercándose al escaparate a verlos también
- Bueno, no para Ichigo – Contestó – Aunque podría hacerle una broma regalándole estos, pero no es mi estilo
- Eso sería digno de ver ¿Qué tal si vamos a una librería? – Propuso Karin
- Claro.
Las chicas entraron a una librería cercana. Habían muchos libros ahí, muchos de dónde escoger.
- ¿Qué libros crees que deberíamos ver? – Preguntó Rukia viendo la gran cantidad de libros que había en las estanterías del local para al menos reducir las posibilidades
- No lo sé. Me pregunto si Ichi-nii habrá leído Harry Potter… - Dijo Karin pensativa
- ¿Harry Potter? ¿Qué libro es ese? – Preguntó Rukia
- ¡¿Qué?! ¿No sabes que es Harry Potter? – Exclamó Karin sorprendida. Entendía que quizá no lo hubiera leído pero no saber que era… - Rukia-san ¿en que mundo vives?
- Erm…. – Rukia balbuceó mientras una gota de sudor recorría su cara
- Bueno, podemos buscar algunos clásicos, quizá algunas novelas pero que sean interesantes. Creo que le gustan de esos, pero no estoy segura. Sino, busca alguna novela que te llame la atención y que creas que podría gustarle – Respondió Karin
- Muy bien, ¿Dónde están esa clase de libros?
- Por ahí cerca del sujeto gordito que no debería estar comiendo aquí – Contestó Karin y Rukia fue a buscar
Caminó frente a varias estanterías hasta llegar a la sección indicada. Ahí vio reediciones de libros que por la temática parecían ser escritos hace tiempo, por ejemplo Orgullo y Prejuicio.
- Bueno, estos se ven interesantes… - Dijo la chica y se puso a escoger cual vería primero. Abrió uno de los libros para chequear el argumento. Se veía bastante interesante. Se trataba de un hombre que estaba a punto de casarse, pero es mandado a prisión debido a unos amigos celosos y años después se escapó de prisión buscando venganza – Oh, esto se ve genial – Comentó Rukia para si misma con admiración
Siguió viendo los otros libros "Vaya que hay historias interesantes aquí, debería comprar algunos, pero no para Ichigo, sino para mí" pensó la chica mientras leía partes de los libros.
Siguió leyendo a ver cual debería comprarle a Ichigo y entonces apareció Karin.
- ¿Encontraste algo interesante? – Preguntó viéndola leer concentradísima. La chica no la escuchó – Rukia-san – Llamó Karin - ¡Rukia-san!
- ¿Q… que? – Exclamó Rukia exaltada – Oh, lo siento
- Tranquila. ¿Y bien? ¿Qué encontraste de interesante? – Preguntó Karin de nuevo
- Oh, de todo. Hay unos libros increíbles aquí – Contestó Rukia – El problema no es cuál escoger sino cuales no
- ¿En serio? ¡Este ha sido el mayor avance del día!
- Si, lo se, pero no me decido – Dijo Rukia terminando de leer un par de párrafos del libro que tenía, entonces agarró otro y empezó a leer
- Bueno, sigue leyendo, quizá encuentres algo que te atrape – Sugirió Karin alegre por estar casi terminando su "misión"
- Si, quizá lo en… - Decía Rukia pero encontró algo extraño en los párrafos que estaba leyendo. Su cara se puso rojas. Fue a otras páginas para chequearlas. ¡Todo el libro era de ese tipo! Karin la notó extraña
- Eto…. ¿Qué paso ahora? - Preguntó
De repente Rukia soltó el libro y se alejó con prisa de él con los ojos muy abiertos.
- ¡¿Qué clase de libro es ese?! – Exclamó Rukia señalándolo
- ¿Eh?
Karin recogió el libro y leyó un poco. Alos segundos se sonrojó ¡¿Porqué demonios había un libro de ese tipo ahí?! La chica volteó a ver al que parecía ser el gerente.
- ¡Oye tú! – Gritó con llamas infernales detrás de ella. El chico la miró aterrado. - ¡¿Que acaso estas cosas no tienen su sección especial?! ¡¿Eh?!
En unos minutos le formó un lío tan grande que su superior tuvo que presentarse a ver que ocurría. Cuando entendió lo que pasaba se disculpó por el incidente, y las chicas se largaron de la tienda.
- ¡Eso me quitó las ganas de comprar libros! – Exclamó Rukia
- Y que lo digas…. No te desanimes Rukia-san, seguro que encontraremos algo – Le dijo a Rukia
- Si, lo se, es que…. quiero que sea algo especial ¿sabes?... pero es tan difícil – Dijo Rukia cabizbaja
- ¡No te rindas! – Exclamó Karin haciéndose la molesta - ¿Qué clase de persona serías si te rindieras, eh?
- ¡¿Quién dijo que me iba a rendir?! – Exclamó Rukia con energía
De repente fue como si todo se hubiera oscurecido y Rukia estuviera en un foco en el medio.
- ¡Nunca me rendiré! ¡No vine aquí a comportarme como una gallina! ¡Conseguiré un regalo a como de lugar!
Las luces se encendieron y Karin empezó a aplaudir el espíritu de Rukia.
- ¡Si, así se habla! – Exclamó enérgicamente Karin. Cada vez le agradaba más Rukia. – ¿Pero qué tal si nos tomamos un descanso antes de volver y vamos a almorzar? Tengo mucha hambre
En ese preciso momento a ambas le sonó el estómago. Las dos se avergonzaron y mostraron rubor en las mejillas
- Si, creo que mejor vamos jeje – Contestó Rukia y fueron a buscar un sitio donde comer.
Entraron a una pizzería se comieran una entre las dos con sus respectivas bebidas. Durante todo el rato hablaron intentando traer ideas para sus compras.
Estaban tranquilas terminando su comida cuando Rukia echó un vistazo al lugar y descubrió al chico de la mesa del frente mirándola fijamente. Cuando lo descubrió, este no desvió la vista sino que continuó viéndola. Luego notó que el otro también estaba viendo a su mesa. Esto la incomodó y volteó de nuevo a ver a Karin.
- ¿Por qué nos miran esos chicos de allá? Me incomodan – Preguntó Rukia en voz baja para que no la oyeran. Karin volteó a ver.
- Quizá les llamamos la atención. Prepárate, es muy probable que sean de esos tontos que preguntan: "¿Este asiento está vacío?" o algo por el estilo para sentarse con nosotras – Dijo Karin comiendo su último pedazo
- ¿En serio? Que vagos… ¿y que haremos si vienen? – Preguntó Rukia nerviosa – no quiero que nos molesten
- Bueno, si vienen, solo mira y aprende, Rukia-san – Contestó Karin después de probar su último pedazo de pizza.
Como si hubiera esperado el momento preciso para hacerlo, los chicos se levantaron y se dirigieron a ellas.
- Hola, ¿estos asientos están vacíos? – Preguntó el chico que miró a Rukia primero y que ahora que lo notaba, tenía gel para el cabello de sobra. Rukia soltó una pequeña risa y Karin la miró con las cejas alzadas como diciendo "¿Ves lo que te dije?"
- No, ¿por qué? ¿los suyos se incendiaron? – Preguntó Karin sarcásticamente.
- Jaja, ¡que divertida! – Exclamó el chico con una risa tan falsa como su cabello
Ambos se sentaron en las sillas sobrantes
- Así que, ¿Qué hacen dos chicas tan lindas almorzando solas? – Preguntó el otro chico que era de cabello claro
- Bueno, es que no estábamos de humor para compañías – Respondió Karin insinuándole que se largara pero no entendió
- Que mal, pero alégrense, haremos que les venga el humor – Dijo el chico
- Oh si, seguro que nos vas a dar mucha risa – Dijo Rukia intentando imitar la actitud de Karin. Le salió bien, pero aún así los chicos no entendían.
- Hola, soy Tamaki y realmente me pregunto ¿dónde has estado toda mi vida? – Le dijo el de cabello claro acercándose lentamente a Karin para que sus ojos se encontraran
- Escondiéndome de ti… – Contestó Karin mostrando indiferencia al ni siquiera verlo a la cara y tomándose tranquila un sorbo de su bebida. El chico quedó con cara inexpresiva (Poker Face jaja) ya que se dio cuenta de que no estaban jugando y de verdad los estaban echando
- Jajajaja – Dijo burlándose de su amigo que en seguida se levanto de la silla para distanciarse de Karin (Llora pues xD Karin no es para ti es para alguien más) - ¿Saben? Me encanta esa actitud suya – Dijo el "engelatinado" y dirigiéndose a Rukia añadió: - ¿no te he visto en algún sitio antes? Me pareces conocida, y yo nunca olvido una cara tan linda
- Probablemente, y probablemente esa sea la razón por la que no voy más – Respondió Rukia
Los chicos se miraron como diciendo "Mejor nos vamos"
- Ammn… ¿saben? Es una lástima que nos tengamos que ir, pero tenemos cosas que hacer, ya saben… la… la cosa… unas diligencias – Dijo el rubio
- Ah, que lástima – Dijo Rukia fingiendo tristeza
- Adiós – Dijo Karin sacudiendo la mano como despedida
Los chicos salieron del local y en el momento en que salieron Rukia y Karin empezaron a reír a carcajadas.
- ¿Cómo lo hice, eh? ¡Que caras les dejamos! – Exclamó Rukia en medio de la risa
- ¡Lo se! ¡Parecía que no le creían a sus oídos! No puedo creer que alguien de verdad caiga con las tonterías que nos dijeron – Contestó Karin
Las chicas siguieron riendo por un rato. Ya sentían que era difícil respirar.
- La verdad es que este día ha sido algo loco – Dijo Rukia mientras reía
- Si – Contestó Karin sonriendo
Era un momento muy agradable, estaban tomando un refresco bien frío y reían. Entonces una pregunta recorrió la mente de Karin. ¿Debería decirla? No estaba muy segura, ¿y si de alguna manera la incomodaba? Le daba pena preguntarle. Bueno, si preguntaba no sería el fin del mundo.
- Erm… ¿Rukia-san? – Empezó Karin
- ¿Dime?
- ¿Por qué estás tan apurada en conseguir un regalo? Todavía queda tiempo – Preguntó Karin ansiosa por la respuesta.
- ¿Eh? – Preguntó sorprendida y algo sonrojada. Cuando se le pasó la impresión le contestó: - Ummm… bueno, es que… me quiero asegurar de tener tiempo para encontrarle algo que sea bueno, y no algo simplón… eso es todo. Ichigo es alguien a quien le debo mucho, me ha salvado tantas veces… - Confesó la chica nerviosa. Entonces pensó que "salvado" le podría sonar a la chica un poco extremo así que rápidamente añadió: - Ya sabes, me ha salvado de cosas del instituto jaja…
- Ah, ya veo. Pero me sigue pareciendo una razón extraña. Eso de cosas del Instituto – Dijo Karin pensativa
- ¿En serio? – Preguntó Rukia nerviosamente.
- Si, un poco
El silencio regresó al ambiente. Al menos no era un silencio incómodo. Rukia empezó a distraerse viendo a la gente del local.
En poco tiempo sus ojos se fijaron en una pareja cercana sentada en una de las mesas y se les quedó viendo por un rato. Parecían estar celebrando algo. Karin lo notó y lo más sutilmente que pudo, volteó a ver también.
- ¡Felices seis meses! – Exclamó la chica alegremente mientras extendía un paquete envuelto en papel de regalo al chico para que lo agarrara.
- ¡Vaya, gracias! ¿Qué será? – Se preguntó el chico curioso mientras agarraba el regalo y lo desenvolvía para descubrir… Rukia no tenía idea de que era, desde su mesa no lo podía ver. - ¡Oh, galletas! ¡Me encantan tus galletas! Son de las pocas que no hacen que quiera rogarle a Dios por mi salud jajaja.
-Jaja, Ishiro-kun, que sentido del humor tienes – Dijo la chica y ambos empezaron a reír.
En ese momento algo en la mente de Rukia hizo click. Un pensamiento llegó a su mente como un relámpago. ¿Por qué tenía que regalarle a Ichigo algo comprado en una tienda? Quizá no estuviera celebrando lo mismo que esos chicos pero ¿por qué no regalarle algo hecho por ella misma? No necesariamente galletas, pero algo que hubiera hecho especialmente para él. "Bingo" pensó la chica. Su expresión cambió a una sonrisa. Karin notó esto y la miró sorprendida.
- Oye ¿sucede algo? – Le preguntó Karin
- Nada, es solo que me acabo de dar cuenta de algo – Respondió Rukia contenta
- ¿De que? Dime
- ¿Qué preferirías que te reglaran? ¿Algo comprado o algo hecho por la persona? – Le preguntó Rukia. Karin se quedó pensativa.
- Bueno, realmente no me importaría, la intensión es lo que cuenta, pero… supongo que el hecho de que alguien te regale algo que hizo pensando en ti es algo bonito… - contestó – Eso es algo que definitivamente Yuzu diría. ¿Estás pensando en algo hecho por ti?
- Si – Contestó Rukia – Así le demostraría mejor que estoy agradecida, ¿no crees?
- ¿Por cosas del instituto? En ese caso me parece un poco extremo…. Pero, generalmente, por supuesto que si – Contestó Karin sonriéndole
Con esa afirmación Rukia sintió que se sacaba un peso de encima
- ¡Que bien! Pero que mal que hasta aquí quede nuestro día de compras… - Comentó Karin desilusionada ya que el día iba muy bien
- Si. – Admitió desilusionada también – Pero todavía falta decidir que me invento para regalarle a tu hermano, así que tendremos tiempo de sobra para pasarla bien jaja
- Tienes razón… pero… ¿qué tal si seguimos de paseo para buscar inspiración, eh?
- Muy bien – Aceptó Rukia contenta de poder pasar más tiempo con ella
Salieron del lugar juntas a ver las tiendas, pero no entraron en ninguna. Ni siquiera estaban pensando en la inspiración, solo conversaban alegremente. Al parecer se habían hecho muy amigas. Pasaron tanto tiempo paseando que cuando decidieron regresar a casa ya estaba cerca de anochecer.
- Rukia-san, ¿por qué te vas a quedar solo una semana? – Le preguntó Karin
- Umm… bueno, es que…. vine para decirle algo importante a alguien – Contestó Rukia sonrojada
- ¿Algo importante? – Preguntó Karin confundida - ¿Cómo que?
- Eto… - La respuesta era "Una confesión" pero la chica no sabía que inventarse, ya que a pesar de que se habían hecho amigas le daba pena hacer ese comentario en ese preciso momento
Justo entonces vio a lo lejos algo que le salvó el pellejo. Ichigo y Mizuiro estaban caminando al parecer de regreso a casa.
- ¡Mira! ¡Son los chicos! – Exclamó Rukia señalándolos para distraerla. La chica los vio más adelante
- Vamos con ellos – Dijo Karin y empezó a correr para acompañarlos seguida por Rukia - ¡Ichi-nii! – Llamó Karin. Este volteó y las saludo con la mano
- Hola – Dijo cuando llegaron - ¿Qué tal las compras?
- Muy bien, pero no compramos nada – Respondió Karin
- ¿Eh? – Preguntó Ichigo sin entender - ¿Nada de nada?
- Pues no, nada de nada. Pero pasamos un buen rato juntas – Dijo Rukia sonriendo
- Ah, ya entendí – Dijo Ichigo
Siguieron caminando.
- Kuchiki-san, Me alegro de verte – Dijo Mizuiro a Rukia sonriéndole. Hace tiempo que no se veían
- Si, yo también, la verdad es que los extrañaba a todos – Contestó Rukia nostálgica recordando los tiempos en la escuela
- Si, y TODOS te extrañamos a ti – Dijo Haciendo énfasis en la palabra "Todos" - ¿verdad Ichigo?
- ¿Qué decías Mizuiro? No te escuche – Dijo Ichigo amargamente retándolo a que lo repitiera
- Nada, nada – Contestó el chico y soltó una risa
"Maldito seas, Keigo. Tú eres el culpable" pensó Ichigo mientras caminaba junto a Rukia. De repente Mizuiro se detuvo.
- Bueno, me voy por aquí – Anunció el chico
- Ya veo, que mal – Dijo Rukia
- Si, ojala hubiéramos podido hablar más Kuchiki-san, pero ya me tengo que ir – Dijo este apenado – Adiós
- Adiós – Dijeron los tres restantes
Caminaron de regreso a casa
- Así que tuvieron un buen día las dos – Dijo Ichigo
- Si, nos conocimos mejor – Dijo Karin – Y además un par de chicos tontos intentaron coquetear con nosotras de la manera más absurda que existe y les enseñamos una lección – Añadió esta riéndose - ¿Verdad Rukia-san?
- Si, fue muy divertido – Confirmó
- Que par de locos. Voy a empezar a pensar que eres un imán de locos, Rukia – Dijo Ichigo – Con todos esos que conocí gracias a ti…
- ¡¿Eh?! Con que si, bueno, claro que soy un imán de locos, ¿de que otra manera pude haberte conocido?
- ¿Cómo dices? – Exclamó Ichigo – ¡Yo no estoy loco!
- ¡Pues yo no soy un imán!
Siguieron caminando a casa mientras discutían y Karin se divertía viéndolos. A su parecer, el día terminó muy bien y esperaba que los siguientes fueran mejores.
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Hey! ¿Qué tal el segundo capitulo? Vaya, ¡me quedó largo! Es muy raro que me quede así o.O
Perdonen por la tardanza, GOMENASAI! Suelo tardar mucho en actualizar, es que con el comienzo de las clases no pude escribir, porque me mandaban demasiadas tareas . menos mal que las clases ya se acaban YOOHOO! Además de eso estoy gastando el día haciendo dibujos y se me va el tiempo. En fin, el punto es que lo siento mucho T-T.
La verdad es que también últimamente no tengo mucha inspiración, que pesadilla :( pero mis deseos de seguir escribiendo cosas IchiRuki hacen que me anime (no me inspira, lamentablemente, pero me anima a intentarlo xD)
Gracias Maru me encanta que te encante :3 y lamento haber tardado con este cap, pero está aquí! Eso es lo que cuenta ¿no? xD
Bueno, eso es todo, espero que les haya gustado el capitulo y también espero actualizar pronto :) Bye-bye!
